8 de Enero
Querido diario:
El despacho de Dumbledore cambia continuamente, y sin embargo parece que todo está exactamente en el mismo sitio donde lo dejé la última vez que estuve aquí, hace tanto tiempo y a la vez tan poco.
Cuando vimos a la señora Pince, y tras el miedo y el estupor, Dumbledore nos mandó a dormir de inmediato, aunque yo preferí escribir lo que había ocurrido, pues sabía que dormir me sería imposible.
Esta mañana Draco y yo fuimos convocados a su despacho. Lo imaginaba. La profesora McGonagall también estaba allí, con Snape y otros profesores, y algunos miembros del Wizengamot. Por un momento siento terror, y es como vivirlo todo de nuevo. Estoy convencida de que piensan algo raro sobre mí, de que volverán a interrogarme con sus voces llenas de amenaza y sospecha.
Sin embargo, no es así como me miran, y esto me tranquiliza en cierta medida.
Como era de esperar, quieren saber qué hacíamos Draco y yo a esa hora fuera de nuestros dormitorios... me lo temía. No sé qué responder y temo mirarles, pues creo que verán en mis ojos la mentira. Sin embargo, Draco se me adelanta y una vez más me salva la piel, como empieza ya a ser costumbre.
.- Si me permiten, profesor Dumbledore, profesora McGonagall, profesor Snape y honorables miembros del Wizengamot... –Draco sabe hablar como nadie, pero no creo que en esta ocasión sus exquisitos modales y su impecable lenguaje provoquen en los presentes una mejor opinión sobre los hechos...- ... verán, comprendo que querrán saber qué hacíamos exactamente la señorita Granger y yo en el pasillo tan avanzada ya la noche... bueno, me resulta algo embarazoso pero sin duda lo mejor será decirles la verdad...
Todos le miran ansiosos, incluso yo, aunque intento disimular, pues en realidad ignoro qué excusa planea darles, y dudo que pretenda decirles la verdad sobre nuestra salida nocturna.
.- ¿Embarazoso? ¿Por qué motivo, señor Malfoy? Lo mejor es que hable con total sinceridad.- Dumbledore, siempre comprensivo, trata de animarle a hablar. No puedo evitar sentirme resentida. Conmigo no fue así...
.- Bueno... está bien, la verdad es que la señorita Granger y yo nos encontramos a veces en los pasillos, de noche, por qué... ya saben... ella y yo estamos...
Empiezo a temer lo que va a decir a continuación. Pero no, no se atreverá.
.- ¿Sí, señor Malfoy?
.- Ella y yo... estamos juntos, y nos vemos por las noches.
Intento ahogar una exclamación de sorpresa, que parezca que estoy tan azorada como él, que dice la verdad... los miembros del Wizengamot le miran divertidos, casi comprensivos, como si recordaran sus locuras románticas de juventud, mientras Snape nos mira a ambos incrédulo, extrañado y... enormemente asqueado.
.- ¿Es eso cierto, señorita Granger?
Le miro atemorizada, y luego miro a Draco, quien con sus ojos me hace cómplice de su engaño.
.- ...ehhh, sí, lo es. Nos reuníamos para estar solos.
El corazón me late descontrolado. Espero sus reacciones. Dumbledore nos mira y entorna los párpados, meditando tras sus gafas de media luna.
.- Bien, señor Malfoy, señorita Granger, espero que esto no vuelva a repetirse, ya saben que es norma del colegio el no ausentarse del dormitorio una vez llegada la hora de acostarse, y usted, señor Malfoy, es Premio Anual, y como tal debe dar ejemplo a sus compañeros y promociones inferiores. Bien, una vez ha sido aclarado este punto, vamos a tratar el asunto que nos reúne aquí...
Respiro aliviada. Parece que nuestra mentira ha resultado convincente. Sin embargo, y como siempre, el alivio me dura poco.
.- Señorita Granger, esta noche usted ha sido atacada, y todo indica que no es otra que la señora Pince la persona que ha perpetrado tal ataque.
.- Sí, así es.
.- ¿Tiene alguna idea de por qué actuó la señora Pince de ese modo?
.- No – creo que he contestado demasiado rápido.
.- ¿Ninguna idea?
.- No, le aseguro que no sé qué puede tener la señora Pince contra mí, además de...
.- ¿Además de...?
.- Bueno, el año pasado ella me acusó de... lo que ustedes ya saben, y no sé si tal vez por eso...
.- Verás, Hermione... – no paso por alto que el profesor Dumbledore me ha llamado por mi nombre, y llevaba sin hacerlo desde lo que ocurrió el año pasado.- hay algo que aún no sabes.
Más sorpresas.
Está bien, no creo que pueda ocurrir nada peor.
.- ¿Qué es, profesor?
.- La señora Pince... bueno, actualmente está descansando en una habitación cerrada... aislada...
Vaya, qué interesante, la señora Pince está descansando.
.- No entiendo que quiere decir con eso.
.- ¿Sabes lo que es la maldición Imperius?
A mi mente acude de repente, como un destello, un recuerdo que jamás enterraré; Dumbledore me formula la misma pregunta, pero insinúa que yo haya podido asesinar a mis compañeros estando bajo esta maldición.
.- Sí, profesor –arrastrando las palabras, le miro entre cansada y enfadada- claro que lo sé, además, me hizo usted esta misma pregunta hace menos de un año.
.- Sí, sí, lo sé, pero no quiero que pienses ahora en eso...
.- ¿Ah, no? –cada vez estoy más indignada- Bueno, intentaré olvidar lo que...
.- Hermione –Draco me mira con el semblante sombrío, conminándome a guardar silencio- no es el momento.
Supongo que tiene razón, pero no, olvidar nunca. Eso es lo último que haré.
.- Está bien. Le escucho.
.- Gracias. Verás, Hermione, te he preguntado esto por que tenemos razones para creer que la señora Pince ha actuado largo tiempo bajo esta maldición.
En este preciso instante siento como si todo el aire saliera de mis pulmones. Miro a todos los presentes, buscando una aclaración. Mi escrutinio se detiene en Draco. Él, como siempre, parece comprender. Su gesto no ha cambiado.
.- ¿Desde cuando? – pregunta él
.- Bueno, señor Malfoy, al menos esta noche actuaba bajo el influjo de otra persona, dominada por una voluntad que no era la suya. Esta persona es, con total seguridad, la que motivó el ataque contra la señorita Granger. Es de vital importancia, y con esto me dirijo a ambos, que si tienen algún indicio o sospecha, por leve que sea, lo expongan en este instante.
Draco tomó la palabra. Nadie me había preguntado aún como había encajado que alguien quisiera acabar conmigo, y esto me irritaba enormemente.
.- No, señor, no sabemos nada.
Sí, tenía que decir algo. Tal vez ellos pudieran ayudarnos.
.- Profesor Dumbledore, nosotros descubrimos hace poco que...
.- ¡Hermione, cállate!
.- ¡No! ¡Draco, puede que ellos sepan algo más! Verán, hace poco Draco y yo descubrimos que la señora Pince pertenecemos a la misma familia. Ella es, en realidad, mi tía, una hermana ilegítima de mi padre.
La sala se llenó de murmullos de sorpresa e incredulidad. Draco miraba al suelo, rogando en silencio por que yo no hablara más de la cuenta.
.- ¿Y de qué modo hicieron este descubrimiento?
.- Bueno, lo hicimos, y eso es lo único que importa. Cómo o dónde no es relevante. Supimos que mi abuela abandonó a la señora Pince en un orfanato muggle y años más tarde tuvo a mi padre, y así hasta el día de hoy. Dudo que ella conozca estos hechos, o que los conociera mi padre. No sé si esto les ayudará en algo, pero creo que deben saberlo.
.- Tiene razón, ha hecho bien en decírnoslo. Pero debe decirnos por qué tomaron la determinación de investigar los orígenes de la señora Pince. Es importante que lo sepamos.
Draco y yo nos miramos un momento, pero fue él quién respondió. Me pregunté qué diría...
.- Hace un momento les dije que Hermione y yo estamos... bueno, juntos, pues bien, juntos estamos tratando de demostrar que Hermione es inocente de los hechos de los que fue acusada en el curso pasado. Sabemos que hubo muchas irregularidades, que fue escasamente juzgada y que muchas variables se pasaron por alto. Nuestra intención es explorar todas las posibilidades hasta poder demostrar a todos, incluso a ustedes que se equivocaron. Actualmente nos centrábamos en la señora Pince, ya que fue ella el principal testigo que acusó a Hermione en el Wizengamot. Ahora sabemos que probablemente también en ese momento actuaba bajo la maldición Imperius. Pues bien, cueste lo que cueste, demostraremos que se equivocaron.
En ese instante me eché a llorar. Snape miró a Draco totalmente carente de expresión, y después a mí, sin un atisbo de compasión o lástima.
Dumbledore se levantó y se acercó a mí lentamente. Se colocó junto a mí y puso una mano sobre mi hombro, apretándome y transmitiéndome una extraña paz.
.- Lo sabemos, señor Malfoy, lo sabemos.
Alcé la cabeza, poco segura de haber oído bien.
.- ¿Cómo dice?
.- He dicho que lo sabemos... sabemos que eres inocente. Sabemos que cometimos un error.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
19 de Enero
Querido diario:
Los acontecimientos de los últimos días me han quitado incluso el tiempo para escribir unas líneas.
La charla en el despacho de Dumbledore fue aún muy larga, aunque yo sólo la resumo, y de cualquier modo, sería incapaz de recordarla entera... sí, ellos lo sabían... lo saben, saben que yo no lo hice. Grité, lloré, insulté... y sólo cuando me hube desahogado a gusto pude volver a sentarme y dejar que Dumbledore me explicara parte de aquello que mis oídos habían suplicado oír tantos meses.
.- Hermione, meses después de todo aquello, comenzamos a sospechar, en primer lugar, de la actitud de la señora Pince, aunque no ha sido hasta que te atacó cuando por fin nos dimos cuenta de que pudo haber actuado bajo la maldición Imperius cuando te acusó ante el Wizengamot y ante toda la escuela aquel día en la biblioteca. Además, aún siendo una bruja de talento, es poco probable que tú hubieras sido capaz de causar tal masacre; debería ser, seguramente, una persona más poderosa.
.- Llegamos a la conclusión de que yo debía parecer culpable, pues todos murieron menos yo. Tiempo después recordé a esa persona pronunciando el Avada Kedavra, sin embargo yo sobreviví. Sin duda no lo dirigió a mí, si no a los demás, con intención de que yo pareciera culpable.
.- Bueno, Hermione... creemos que, tal vez, sea justo al contrario.
.- ¿Cómo? ¿Al contrario? No entiendo
.- Verás... escucha, esto es algo difícil de decir... Hermione, sólo tu debías morir. La presencia de tus compañeros en la biblioteca era tan solo circunstancial, con esto quiero decir que al verdadero culpable no le importaba en realidad quien muriera allí. Sólo tu debías morir, y por alguna razón no lo hiciste. Sucedió lo contrario; todos murieron menos tú, con lo creemos, y siempre desde la suposición, que el culpable decidió controlar a la señora Pince para que te acusara a ti. Lo cierto es que él, o ella, aún busca que mueras, y es por ello que anoche volvió a utilizar a la señora Pince para ello.
Me tomo unos instantes para recobrar el aliento. Son tantas cosas... estoy aturdida y asustada, y de nuevo empiezo a llorar. Odio llorar, pero hoy no puedo controlarme...
... soy inocente, y ellos lo saben...
...alguien me quiere muerta...
Draco se levanta y viene junto a mí. Se agacha junto a mí, pero no dice nada. Parece que, por primera vez, Draco Malfoy se ha quedado sin palabras.
Ahora soy yo quien se levanta, de nuevo furiosa y fuera de control, gritando, recorriendo con la mirada a todas las personas que me miran sorprendidas, y deteniéndome especialmente en Dumbledore.
.- ¿Por qué no han dicho nada? ¿Por qué han callado hasta hoy? ¿Y si esta anoche yo hubiera muerto, no hubieran dicho nunca nada? ¿No pensaban reconocer jamás su error? He pasado, estoy pasando un infierno, quien quiera que sea ha destrozado mi vida y ustedes no han hecho nada por ayudarme. Han visto como toda la escuela me odiaba y me repudiaba y les ha importado menos que nada. Ustedes no son mejores que quien hizo aquello. Usted, Dumbledore, no es mejor que él.
.- Hermione, entiendo tu furia, pero también tú debes entendernos. No podíamos hacer nada, estábamos haciendo, como el señor Malfoy y tu, nuestras propias pesquisas.
.- Profesor Dumbledore... le exijo que comunique a todo el mundo que han comprobado que soy inocente.
.- Hermione...
.- ¡No! ¡No me importan sus motivos! ¡Invéntese una excusa hasta que tenga al verdadero culpable, diga lo que quiera, mienta, me da igual! Pero no continuarán con esto ni un día más, no lo permitiré. Ya ha durado demasiado, y usted lo parará, no me importa cómo.
Todos nos miraban alternativamente a Dumbledore y a mí, esperando una respuesta por su parte. Estaba segura de que se negaría.
.- Tienes razón. Ya has sufrido demasiado, y lo siento. Todos lo sentimos. Esta noche, en la cena, diré que eres inocente. Ahora nosotros pensaremos en cómo vamos a hacerlo y en la explicación que daremos hasta que sepamos la verdad. Marchaos entonces. Debemos hablar, y decidir.
Draco y yo salimos del despacho, aturdidos a causa del torrente de información que había llegado a nosotros en las últimas horas.
No sabía qué pensar ni qué decir, y creo que él tampoco. Sin embargo, una sonrisa extraña se dibujaba en sus finos labios.
.- ¿Qué ocurre, Draco?
.- No sabemos qué o quién fue en realidad, pero ahora saben que eres inocente, Hermione, ¡lo saben, y pronto todos lo sabrán. De un modo u otro, lo hemos conseguido. Lo hemos conseguido, Hermione, sabrán que se equivocaron.
.- Draco, alguien quiere verme muerta.
.- Lo sé, Hermione, pero eso no ocurrirá, y mientras todo esto termina, por fin sabrán que tú nunca fuiste culpable.
Le miré con una expresión que, creo, habló por mí, aunque no quise dejar que mis ojos hablaran por mí.
.- Y tú tendrás lo que querías.
Él no me respondió, pero también sus ojos hablaron por él.
.- No, Draco, es lo justo. Hicimos un pacto. Tú me ayudas a demostrar mi inocencia, yo te muestro como llegar hasta la Orden del Fénix. Es lo justo y no voy a faltar ahora a mi palabra. No es necesario que me obligues. Ahora sabrán que siempre fui inocente, pero ellos nunca lo creyeron, y eso es lo que me importa, eso es lo que yo no olvido. Las buenas palabras que ahora me brindan Dumbledore y los suyos no me sirven ya de nada. También ellos padecerán, como yo he padecido. Tendrás lo que mereces, Draco.
.- En su momento.
.- ¿Cómo?
.- En su momento, Hermione, esto aún no ha terminado. Hay un culpable en la sombra y, si tú quieres, yo seguiré ayudándote a descubrir quien es. Cuando eso suceda, entonces tendré mi parte. Confío en que así sea.
.- La tendrás, Draco. No faltaré a mi palabra. La Orden del Fénix será tuya.
