10º
Arco de preguntas: Fantasía mitológica. Capítulo 5
La Octava, Ashley
Rueda, rueda, mi ovillo
Rueda, rueda, mi ovillo ¿Dónde estarás?
No le tengo miedo al infierno
Por lo tanto, existir es un infierno
Observo tranquilamente, pero no hay nada aquí
Ven aquí, desaparece, toma vidas y luego desapareces
Si regresamos al pasado, luego todos estaremos sedientos
El corazón de una bestia ha de conquistar la humanidad
Píntalo todo de rojo y negro
Santa contaminación interminable
Cuatro horas. En menos de cuatro horas sería mi encuentro con Ashley. No pude dormir en toda la noche pensando en las palabras de mis compañeros: ¿Cuento contigo?, ¿lo harás?, no nos defraudes. Desde entonces, viendo que no podía aguantar un segundo más salí del cuarto y bajé al sótano. Me puse manos a la obra. Aprovechar mi tiempo productivamente. He estado más de 12 horas trabajando en la creación de mi laboratorio. Ni siquiera me uní a ellos a comer, me acerqué a tomar mi plato y me fui. Me sentía raro porque la primera vez que me "jubilaba" de la escuela, mi asistencia era implacable, pero ahora que trabajaba para Chase no necesitaba otra cosa más. Un poco más y... Listo, he terminado con esto, estaba listo mi laboratorio. Creo que no fue mala idea mudar mis inventos aquí. Era un lugar más tranquilo lejos de la música ruidosa de Raimundo y de los intrusos. Algo solo para mí. Me puse a admirar mi trabajo, y me enorgullecí de mí mismo, que morbosamente comencé a acariciar mi laboratorio.
Me sentí como un verdadero genio maligno. Me acordé entonces del mensaje de Ashley, aunque haya trabajado arduamente anoche para despejar mi mente de lo que iba a pasar el día de hoy, no pude. Me pregunto a qué se referirá Ashley con eso de descubrir las identidades del otro. ¡Pero claro!... Ella sabía cuál es mi rango, mi nombre y tal vez mí poder, de los tres datos, solo uno podía afirmar con toda seguridad. ¿Será que mis deducciones son correctas y en verdad ella es Primero? ¿Cuáles son los números que nos faltan por descubrir? Primero, Segundo, Sexto, Octavo y Décimo, uno de los cuales, es Chase y el otro es Tubbimura. Van dos lugares. Quedan tres. Ni siquiera tengo una pista de cuál podría ser uno de ellos o el de Ashley, que me es más importante. Me pongo a buscar información sobre ella. Debe de haber algún dato o algo... pero me parece un poco inútil mi búsqueda porque no sería tan tonta para decir su número abiertamente a menos que fuera un poco sutil. Me metí en todas las salas de chat donde ella estaba registrada como usuaria y revisé lo que tenía guardado hasta el momento cuando rastreé su servicio. "¡Bajar, bajar, bajar!", esa voz sin más atañía a...
-¿Sabías que cuando trabajas en la computadora frunces el ceño de una manera horrenda?... Creo que te van a salir orugas antes de tiempo.
-Arrugas.
-¡Eso también!
-¿Qué haces aquí?
-Quería contarte mi último sueño, Megan no es muy habladora que digamos y a Raimundo parece no interesarle mucho, ¿sabes? Lo soñé otra vez.
-¿Qué?
-¡En que un unicornio con alas bajaba del cielo y me llevaba volando por el cielo porque yo soy muy especial, le caí bien, ¿crees qué se haga realidad?!
-Quizá –no quería desalentarlo, pero tal vez tenía razón, si ya existe un dios que escoger a 12 personas al azar y los somete a un trivial juego, ¿por qué no un unicornio?-. ¿Cómo sabías que estaba aquí?...
-¿Te has olvidado que puedo saber el futuro?
-Ah es cierto –musité-, a propósito, ¿pudiste ver algo para hoy?
-¿Quieres qué te haga una lectura? –inquirió Omi arrastrando una sillas hasta donde estaba, puso dos libros sobre el asiento y se sentó encima.
-¿De tu revista? –echó una mirada a la revista que tenía en mano, mis ojos se desorbitaron del horror cuando reconocí cuál era-. ¡¿Qué haces leyendo eso?! ¡los niños buenos no leen revistas porno! –dije arrebatándosela.
-¡Eh, Raimundo me la prestó personalmente, no hice nada malo! La encontré y le pregunté por qué esas pobres señoritas iban sin nada de ropa, él me dijo que al comprar esa revista hacía una contribución al mandar su dinero a una sociedad que se encarga de distribuir el dinero a esas pobre señoritas, para que así compren algo de ropa y no pasen tanto frío –voy a asesinar a Raimundo, voy a asesinar a Raimundo...
-¡Nada, nada de lo que viste aquí se quedará en tu cabeza!...
-Bueno está bien –dijo encogiéndose de hombros-, entonces ¿qué? ¿te hago una lectura?
-Creí que tú poder trabajaba involuntariamente, viene a ti como un llamado de alerta.
-Sí, lo sé, pero puedo hacer el intento –Omi me sonrió, un poco inseguro extendí una mano. Él la tomó entre las suyas y cerró los ojos con fuerza, se quedó meditando por un largo rato, hasta que me soltó (y decía que yo era el que arruga la frente cuando estoy buscando algo, por favor).
-¿Has visto algo?
-Nada –se rió-, solamente me queda decirte lo que vi ayer en mis sueños, el curso al que te estás dirigiendo veo que vas a matar a Ashley, ¡felicidades, vas a salir victorioso!... Aunque es un poco raro pues que el lugar del encuentro no se parece para nada a una azotea, es más lindo y no tengo idea qué hace Kimiko ahí –no me convenció mucho, posiblemente lo decía para animarme; le agradecí por su consideración y por mera curiosidad le pregunté por qué creía que lo habían seleccionado y dado ese poder-. ¡¿No es obvio?! ¡soy maravilloso! Si bien ese poder, creo que me era mejor súper fuerza o cualquier otro, quizá por mi instinto, cuando se estás solo debes desarrollar una buena intuición a la que yo llamo "¡instintos de tigre!". En cuanto a ti, no hay que decir más, eres un gran inventor –dijo modulando la voz chillona como si fuera Barbie quien me comentó eso-, ¡andaaaaaaa! ¡¿estás investigando a Ashley?! Buena idea, Jack Spicer, infórmate de tu rival. ¡Qué curioso!, todas las fechas de subscrición dicen que se inscribió en el día 8 de un mes distinto, cada actualización son regularmente en los días ocho o cuyos dígitos sumen 8. ¡Incluso su número de usuario dice ocho!
-¿Ocho?
-Sí, ocho… –me detuve a mirar detenidamente en su nombre de usuario completo. Y vi sus dígitos. 2033, al sumarlas daban ocho. ¿Será posible que ese sea su rango en los juegos? Se lo comenté a Omi, únicamente me dijo que había hecho un maravilloso descubrimiento y qué él había ayudado...
-¡¿No lo entiendes eso quiere decir que ella no es Primero?! ¡no tendré que matarla!
-Aún así, no estás seguro que sea su número, lo mejor sería tener que esperar hasta las uno y media. Según el reloj de tu computadora, te falta muy poco. Bueno, ya me voy, por cierto, me encanta tu laboratorio... Y otra cosa, tal vez sea el menos indicado en decirte esto, pero tu mayor error es que te rindes cuando estás frente tus habilidades, una observación nada más, ¡nos vemos después de tu victoria! –sonrió Omi de oreja a oreja. Es un chiquillo muy entusiasta, sin duda, pero tiene razón en algo. No estoy completamente seguro ni de lo uno ni lo otro. No quería almorzar, quería salir de una vez por todas de este encuentro. Me llevé conmigo mis guantes y después de mucho pensarlo cogí mi arma. Me ahorré las despedidas (no estaba de humor para gimoteos y palabras cursi). Salí de la casa. Siguiendo la dirección de mí correo. Como me lo tenía pensado, la dirección que me llevó al otro lado de la villa, tomé una buseta y seguí a pie hasta llegar a una fábrica abandonada. Ashley me esperaría en la azotea. El ascensor no funcionaba. Tuve que subir siete pisos por la escalera. Me tomé mi tiempo porque estaba siendo demasiado puntual. Abrí una fría puerta de hierro oxidada. Fui saludado por una amistosa brisa. Desde esta altura todo se veía muy bonito. Podía ver a cualquier cosa, incluso la escuela y creo que mi casa. Tal vez podría ser el punto más alto de la villa. Estaba maravillado. Por supuesto, todo abajo era nulo en comparación con el cielo
-Llegas a tiempo –me susurró una voz, giré sobre mí mismo y vi una sombra acercarse a mí era una figura esbelta con un cabello rubio platinado que relucía al sol y ojos negros-. Vaya, veo que te gusta mi azotea, admito que es un lugar tranquilo, pero conserva un encanto muy especial. Vengo de vez en cuando. Sabía que vendrías, pero llegas un poco tarde... –lo sabía era ella, la expresión en sus ojos develaba que me esperaba-, me has encontrado, pero muy tarde. Casi me has decepcionado, sabía que me rastreabas, no tenía duda que vendrías –me cuchicheó mostrándose ante mí como una elegida por la mariposa roja. Como lo supuse, no es Primero, es la Octava. Tenía el número 8 inscrito en el ala rota. Lo guardó rápidamente. Octava... El número más cercano a Séptimo, un número después de mí, la jugadora más cercana a mí en habilidades como en ingenio, podría decirse que tenemos cosas en común. Le mostré el mío a manera de respuesta. Ella lo tenía esperado, me sonrió seductoramente. Me pregunto con qué habilidad va a sorprenderme, ¿cuál es su poder asesino? ¿cuáles son sus planes?
-No entiendo… –preferí hacerme el loco. Si alguien está decidido a buscarte por internet, lo puede hacer.
-Yo también te rastreaba, ¿lo entiendes ahora? Me infiltré en la base de datos de la policía y pude averiguar un poco más de ti como en el incidente de Tubbimura, viéndote ahora, no eres absoluto como te imaginaba. Eres lindo.
-Ni yo tampoco –fue lo mejor que pude decir, creo que me ruboricé por la mueca que puso-, ¿qué estamos esperando?...
-Las uno y media hasta entonces no revelaré mis intenciones –respondió ella señalando el cielo, llevó las manos tras su espalda y nos quedamos mirando el uno al otro, sin hacer o decir nada hasta que ella habló-: No me gusta el combate mano a mano y no me considero particularmente una rival poderosa ni tampoco mi poder es la gran cosa, prefiero ocultarme y vigilar a los demás jugadores y dejar que se maten entre ellos... –confesó-, pasando a esto, no estoy interesada en ganar los Juegos del Destino y quiero unirme a ti, Séptimo –dijo con voz amable, me mostró el celular ya marcaron las una y media-, ¿qué dices, eh?
-¿Unirte a mí?... –parece ser que todos los jugadores le han dado por quererse unirse a mi alianza-, ¿eso era todo? –mi voz daba a entender que estaba impresionado como si esperaba más- ¿solamente quieres eso: unirte a mí, y tenías que actuar tan misteriosamente? ¿y por qué quieres unirte a mí? ¿por qué no dejaste qué mis compañeros vinieran? Sabes que yo no soy el líder de la alianza, somos dos.
-¿Aún no has entendido, verdad? ¿no me expliqué bien? No confío en ellos, tus compañeros –dijo-, tenías que ser tú, quería unos momentos contigo a solas, sin ella. Como te dije antes, no me interesa ganar los juegos, ni soy la adversaria más fuerte o la más veloz o siquiera la más lista, únicamente cuento con mi habilidad para el espionaje y otras herramientas que me ayudan a moverme discretamente, te estoy ofreciendo mis habilidades a cambio de que me dejes unirme a...
-¿Quieres que te protejamos?
-Algo así.
-Pues a mí no me parece mala idea –sinceramente sus habilidades como genio del cómputo me tienen impresionado para hackear un sistema tan impenetrable como el de Lao Meng, algo me decía que era mejor tener a Ashley como amiga-. Pero tengo que consultarlo con los otros...
-¿Quién habló de otros? –Ashley me tocó el celular apenas lo saqué para comunicarme con mis compañeros-. Recuerdo haberte dicho que únicamente confiaba en ti y nada más que en ti, y dije que quería aliarme contigo, no con tu grupo -¿acaso me está poniendo a escoger entre ella o a mis amigos?-. Te dije que no confiaba en tu acompañante, tal vez será mejor que te lo explique si me sigues –retrocedió y extendió la mano-. Ven conmigo –dudando, le di mi mano. La piel se Ashley parecía perder todo su color hasta ser solo transparente. No solo la de ella sino la mía. ¡Impresionante, puede hacer a sí misma como aquellos que la toquen intangibles! Atravesamos los pisos, descendiendo de una manera rápida y nueva.
Volvimos a ser sólidos cuando tocamos con nuestros pies la planta baja. Me pidió que la siguiera. Aquella chica conocía mi biografía perfectamente. Me dijo que me tomaba como un modelo y ejemplo a seguir porque estaba pasmada de mis habilidades y al mismo tiempo era su mayor rival. Como resultado de la admiración y envidia, quiso investigarme a fondo. No me molestó que buscara información sobre mí, pero me sorprendía que alguien supiera tanto sobre mí. Ashley me dijo que su casa quedaba cerca de por aquí que mientras íbamos podríamos seguir hablando. En cuanto a ella me confesó que era una hábil gimnasta, pasaba la mayor parte del tiempo con las porristas ideando nuevas coreografías y entrenando junto a ellas, alimentando a sus gatitos y navegando por internet.
-¿Tienes gatos?
-Ojalá, mi madre es alérgica a los gatos por los que no puedo llevar en la casa, solo recojo a los que me encuentro en la calle y me los llevo a ese edificio abandonado. Te sorprenderás, pero mi familia es alérgica a algo, mi madre es alérgica a los gatos, mi padre es alérgico al polen y yo soy alérgica al maní.
Sus padres pasaban todo el tiempo trabajo, llegaban en la noche, por lo que no tenía muchas cosas qué hacer, me comentó que era hija única. Sus padres la sometían a todo tipo de actividades para mantenerla ocupada, incluso llegó a ser reina de belleza cuando era una niña. Lo que menos necesitaba era saber qué era una pieza más de Los Juegos del Destino. Desde entonces ha decidido "espiar" los movimientos de sus jugadores e investigarlos, sus estrategias, sus debilidades, su manera de pensar o atacar, obtuvo información concreta al meterse en los archivos de la policía. Su idea era mantenerse al margen y observarlo todo como espectadora, pero apenas descubrirían la debilidad de su poder estaría perdida.
-¿Pero qué dices? Tu poder es increíble, te hace inmune a todo tipo de ataque, con hacerte intangible lo sólido te atraviesa sin hacerte ningún daño. Eres casi imposible.
-Supongo que sí, no lo había visto de esa manera. De todas maneras aprecio mucho mi vida como para desperdiciarla tan tontamente, este estúpido juego... Todos buscan ser dioses por un motivo egoísta, por una razón que los motive a cambiar su destino... Hemos llegado aquí vivo –me dijo, era una casa dúplex bastante acogedora y elegante, ella me invitó a pasar al abrir la pequeña puerta de un jardín. Debía admitir que quizá su casa fuera de un espacio un poco más cerrado, pero era muy linda. Me mostró la computadora donde ella se sentaba a escribir sus comentarios en el foro. Una laptop.
-Oye, ¿podrías decirme finalmente por qué no confías en Kimiko?
-Hay buena recepción eso es bueno, tu llegada me trajo suerte –aclaré la garganta, no quería que se desviara del tema-. Como te dije he estado monitoreando a Tohomiko porque es una jugadora como revisé sus archivos en la policía y algo me llamó la atención: Un día al azar tres semanas posteriores, Kimiko sale de su casa, toma una buseta y se va a la ciudad -¿a la ciudad? Eso me pareció un poco extraño porque cuando llegamos allá, me confesó que estaba bastante entusiasmada porque nunca antes había salido de la villa- y lo que es aún más misterioso, se le ha visto rondando a veces por el hospital psiquiátrico... ¿qué te pasa?
-Es que me desconcierta... Kimiko me dijo que nunca antes había ido a la ciudad y ahora si tú lo dices, y tus fuentes son oficiales, es...
-Es que te ha mentido –por alguna razón no me gustaba como Ashley hablaba de Kimiko, ni siquiera ella misma me gustaba (admiro sus habilidades, pero no me simpatizaba como persona), faltaba poco para que dijera delante de mí que era una sucia perra o una criminal. Una parte de mí se rehusaba a creer tales cosas, trataba de defender a Kimiko y ella misma se me adelantó y usó mi boca y voz para poder expresarse. Pero por otro lado, creo que ella tiene algo razón, de esa mentira trataba de una verdad que estaba seguro que no quería oír.
-No lo entiendo, ¿por qué haría algo así? Lo sé, porque en el día en que nosotros decidimos ir a la ciudad por asuntos del periódico escolar, me lo dijo cuando estábamos entregando nuestros permisos...
-¿Y te acuerdas, de casualidad, quién firmó su permiso?
-Ah, su madre...
-Es imposible, la Sra. Tohomiko está desaparecida desde el año 2008.
-¿Desaparecida?
-Así es, nunca se supo que pasó con su madre exactamente, algunos sostienen que el Sr. Tohomiko fue quien la mató, pero no se sabe, su cuerpo nunca fue encontrado y no se han sabido noticias de ella desde que reportaron su desaparición, ni su padre ha salido a declarar –dijo-, el señor Tohomiko se podría decirse que vive en la ciudad, el trabajo lo mantiene lejos de su hija y nunca nadie que esté vivo lo ha visto. A mí se me hace que está ocultando algo... Esa mujer no te conviene, mientras más pronto la elimines estarás a un paso seguro de ganar los juegos, ella es tu peor enemiga.
-Octava, ¿cómo puedes estar tan segura? –le cuestioné. No me gusta, no me gusta, no me gusta como la maltrata. ¿Por qué me esfuerzo tanto en defenderla? Porque ella me advirtió de un sujeto peligroso, porque creyó en mí... En mi inocencia más bien, porque me salvó en muchas ocasiones, ¡cortó una mano por mí!, porque ella era quizá la única persona en este mundo que podría entenderme, porque... ella es mí única amiga...
-Llámalo intuición femenina –ronroneó, se levantó-, ¿te gustaría comer algo?
-No gracias...
-Entonces traeré algo de beber para los dos. Tú quédate ahí... –aproveché el tiempo que ella se tardaba en servimos para meterme en su laptop. Me lancé sobre la misma. Su conexión a internet era de banda ancha. Examiné su sistema de seguridad. Excelente, sus programas y sus deflectores lograrían ocultar lo que hiciera en su computadora. La señal de conexión tenía la máxima velocidad e intensidad. Envié a mí correo todas las carpetas relacionadas con los archivos de la investigación de la policía sobre nosotros y la muerte de Tubbimura, ya después las examinaría con tranquilidad, ahora me limitaría a copiarlas. Era mucho más fácil así que violar el sistema de seguridad de Chase, otra vez. Me apresuré a eliminar las carpetas. A continuación me ocupé de no dejar ningún rastro y que los archivos no pudieran recuperarse. Las manos me volaban y las carpetas se abrían y cerraban como relámpagos. Oí los pasos venir hacia acá. Me separé de la computadora inmediatamente. Salté al sofá. Ashley lamentó la demora y me entregó mi taza, era té aparentemente:
-Te va a gustar, nadie lo prepara tan bueno como yo –comentó-. ¡Brindemos, por nuestra alianza, ¿vale?! –me encogí de hombros y alcé la taza con ella. Le di un sorbo. El té sabía bastante raro, nunca había bebido uno similar, creo que tenía razón en ese comentario.
-Rico –musité. Cuando traté de darle la taza una vez acabada, no pude, se me cayó al suelo a medio camino. Me quise levantar para ayudarlo, pero apenas lo hice, la cabeza me daba vueltas. Volví a sentarme. Esto es raro, yo no tenía sueño y cuando bebo té nunca me ha ocurrido algo similar. Abrí la boca para pedirle ayuda, pero no me salió la voz. El cuerpo no me respondía, la cabeza sí. Ashley ni siquiera había bebido. ¡Maldición, drogó mi taza! ¡Una trampa!...
Cuando abrí los ojos estaba tirado en el piso, atado de pies y de manos, permanecía en la misma sala de estar solo que fuera de mi asiento. ¡Maldición, deberían darme el premio por el idiota del año que ha sido secuestrado y adormecido tres veces en una semana! No puedo soltarme. Un deja vu, así me pasó cuando desperté amarrado a una silla cuando Wuya me secuestró y del mismo modo que Ashley, fingió ser una buena persona y luego me apuñala por la espalda.
-Supongo que vivir una primera vez fue aterradora y es como caer en cuenta, pero vivir una segunda ¿no te parece que estás llevando las experiencias un poco lejos?
-¿Por qué, Ashley? ¿no era que íbamos a aliarnos?
-Perdona que haya tenido que engañarte tan vilmente, Séptimo, pero era la única forma de llevar a cabo mi plan. Mi verdadero objetivo: atraer a Undécima; no te hice dormir por nada mientras estabas dormido, cogí tu celular y le envié a ella un mensaje de auxilio de tu parte, donde decía que te había secuestrado y necesitabas que viniera –me dijo, mostrándome mi celular con el mensaje guardado de elementos enviados-. Esto es parte de mi plan, Séptimo, de eliminar de un solo tiro a Séptimo, a Undécima, a Tercero, a Duodécima y a Cuarto. Una vez que elimine a Undécima, mis únicos problemas serán Chase Young y Wuya Miyo, el resto está muerto... y cuando ya no sean más un problema, me convertiré en diosa.
-¡¿Diosa?! ¡¿no era que no querías ser una diosa?! –la confronté-, ¡¿qué pasó con eso que me decías que todo aquel que intentaba convertirse en dios solamente eran por razones egoístas?!
-¡Cállate! –chilló, pateándome en el estómago, se agachó y me susurró en un tono que solo podríamos oír nosotros dos-, tú no hablarías así si no hubieras pasado por el mismo infierno que yo... –en eso, asomé mi vista por encima de la cabeza amarilla de Ashley y vi a Kimiko al otro lado de la ventana, me hizo una seña, yo la interpreté que debía seguir distrayéndola.
-¿De qué estás hablando?
-Undécima no es la única que sabe mentir bien. Una vez que sea oficialmente la sucesora de Dashi, este mundo será destruido y solo así todos entenderán mi dolor... –masculló entre dientes, ¿había tenido antes esa expresión de odio?-. Originalmente no pertenecía a Villa Xiaolin, al igual que Undécima me mudé aquí, pero no por condiciones de trabajo o porque no tenía otra alternativa sino que quería recomenzar una vida nueva en la villa más pacífica del mundo. Mis padres trabajaban como azafata y piloto de avión, viajaban mucho como verás, una noche ocurrió una tormenta, el avión se estrelló y no hubo sobrevivientes, pero eso no fue lo que me motivó a irme, a pesar de que perdí mis padres a muy tempranamente. Seguí adelante, destacándome en la gimnasia y como estudiante, pero siempre moran en los alrededores envidiosos que solamente buscan a otro para hacer de su vida una miseria... En mi caso, chicas, un día encontré una carta escrita por un chico que me gustaba diciéndome que quería hablar conmigo en el muelle y fui para allá, fue el peor error que cometí en toda mi vida, cuando llegué no lo vi a él por ningún lado sino a tres sujetos que me miraban de una forma lasciva totalmente asquerosa –Ashley se estremeció con solo recordarlo-, traté de escapar, pero ellos eran tres hombres contra mí e inmediatamente que me tenían en sus garras, me asaltaron sexualmente. Estaba sola, nadie podía oír mis gritos de ayuda, una vez que abusaron de mí me dejaron tirada como si nada ha pasado. Estuve así por un largo rato, solamente volví en mi cuando un gato pasó cerca de mí y me miraba con curiosidad, traté de poner a esos tres bastardos tras las rejas, los encontré, fueron llevados a un juicio, pero ¿de qué me sirvió al final?... Se salieron con la suya y el caso quedó cerrado. No perdonaré a este mundo de tal injusticia ni a dios de haberme quitado a mis padres, la única manera de saldar cuentas es que me convierta en diosa y borre para siempre este mundo...
-Ashley lamento lo que te hicieron, pero no es razón para...
-Undécima se está tardando mucho –comentó mirando la hora por mi celular-, ¿qué crees que cara ponga si te encuentra muerto? ¿quieres que lo averigüemos ahora mismo? –indagó alcanzado un cuchillo, a punto de apuñalarme con esa cosa, Kimiko saltó sobre ella y la atacó. Ashley se desmoronó en el suelo con una herida en el hombro, no tuvo oportunidad de defenderse.
-¡Kimiko!
-¿Jack, estás bien? Estábamos preocupados por ti –Kimiko me liberó las manos, cortando las sogas.
-¡¿Cómo es posible?! ¡tú lo sabías, ¿cierto?! –refunfuñó Ashley.
-Nunca subestimes las predicciones de Omi –contestó Kimiko.
-¡Undécima! –ladró Ashley, sobándose la herida de su hombro derecho. Estaba sangrando.
-¡Atrás de ti! –advertí. Kimiko esquivó el último golpe justo a tiempo. Ashley blandió su arma blanca. Kimiko retrocedió. Llena de euforia arremetió. Repelió su ataque, estuvieron forcejeando. Me fui hacia adelante y traté de liberar mis pies. Tenía que ayudar a Kimiko. Las cuerdas estaban lo suficientemente apretadas. No podía ayudarme por sí solo. Necesito un cuchillo. ¡Un momento! Aún tenía puesto los guantes, Ashley no me los había quitado, probé si funcionaba y tal como repasé cuando los experimenté, salió una pequeña daga y, con ella me ayudé a cortar las sogas rápidamente. Dio resultado, estaba libre. Ashley seguía peleando contra Kimiko. Resiste Kimiko, alcé la vista y vi el teléfono. Corrí y descolgué el teléfono, marqué el número y reporté a una lunática armada. Di la dirección y antes de dar un dato más. Escuché como un metal caía contra el suelo. Oí un grito. Me volteé, Ashley desarmó a Kimiko y sujetándola del cabello, la amenazaba con la daga bajo su cuello. Me apresuré, en un acto reflejo, apuntarla con la pistola láser, empero corría el grave riesgo que podría matar a Kimiko accidentalmente.
-Tal vez mi plan no resultó como lo esperaba, pero al menos tú y Undécima no serán más problema. Adelante Séptimo, dispara, cuidado no desperdiciar tu tiro en una equivocación irreparable –me advirtió. No sabía qué hacer. Ashley tenía razón. Un tiro podría ser mi más grande error. No, peor qué eso, aunque no falle ya estaría atentando contra la vida de una persona. Un asesino. No podía quedarme de brazos cruzados, debía hacer algo, ¿pero qué? Nos quedamos quietos como estatuas. Tengo los músculos tan tensos que podría saltar en cualquier santiamén. Los dientes tan apretados que podrían romperse. Y la policía no llega. Ashley apretaba la hoja contra su cuello, vi como un líquido sanguíneo se deslizaba por la hoja. Vi que Kimiko difícilmente intentaba de comunicarse, en vez de atacarla, apunta la mano y dibuja un círculo en el dorso de su mano. Ashley percibe el mensaje un segundo más tarde que yo porque, ya entonces, he disparado a su mano. Grita y suelta a Kimiko, se cae rodillas contra el suelo e inspira profundamente en busca de aire que infle sus pulmones (trataba de recuperar el aire perdido). Durante un terrible instante me da la impresión que Ashley iba a atacar a Kimiko. Desesperado disparo otra vez. El segundo tiro atraviesa por completo el estómago de Ashley, se lanza al suelo y se retuerce del dolor mientras se forma un charco con su sangre. Kimiko gatea hasta mí:
-¿Estás bien?
-Sí, lo estoy. Voy a buscar su número, ahora vuelvo, no la pierdas de vista –me dijo. Ella se fue. Ashley perdió su fuerza de tanto retorcerse solamente se encoge en posición fetal y se lleva la mano al estómago... Esperando la muerte.
-Vaya... –tosió en un suspiro ahogado- game over para mí, entonces... Tú eras el único que podía vencerme y ahora –tosió otra vez, no podía mirarla, solamente la escuché- ¿hazme un favor, quieres? Gana los juegos, ¿sí? Si tuviera que señalar a un jugador, sé que vas a ganar los juegos, Jack. Pe-pero antes quiero que me escuches... No te fíes de aquellos que fijen ser tus aliados, sobretodo de Kimiko, no confío en esa mujer, te está mintiendo...–me sorprende que a estas alturas venga a decirme descaradamente que la única mejor amiga que tengo me ha estado engañando cuando ella me salvó de la verdadera embaucadora-. Si quieres ganar los juegos deslígate de ella o será tu perdición, Kimiko va a tratar de matarte y cuando se revelen sus verdaderas intenciones, te acordarás de mí… -Ashley soltó un grito agudo. Me volteé. Era Kimiko quien enterró su cuchillo en sus costillas, asegurándose que no quedara malherida. Después de eso no hay duda que esté muerta. Kimiko se levantó y soltó el cuchillo, jadeó.
-Bien, nos tenemos que preocupar por uno menos, aunque de todas maneras hubiera muerto por desangramiento. ¿Te pasa algo, Jack? ¿por qué me miras así?
-¿Eh? No, nada en especial –Kimiko ladeó la cabeza, oí la sirena de la policía a la que había llamado desde el teléfono de Ashley... Maldición, si entraban y veían el cuerpo muerto de Ashley junto a Kimiko y a mí, teorizarían que fuimos responsables de su muerte. Kimiko extienden su mano hacia mí:
-Vámonos, no nos deben encontrar aquí –asentí con la cabeza, pero miré de nuevo a Ashley y pensé en lo que me dijo Kimiko, aún si no fuera por el cuchillo, moriría tarde o temprano de esa herida en el estómago; nada más que yo, soy el asesino de Ashley... no puede ser, yo no quería esto para mi futuro, esto no puede estar pasándome-. ¿Sigues pensando en eso? No puedes retroceder al pasado, Jack, lo hecho, hecho está. Sabías que esto pasaría algún día, yo te lo comenté, ¿te acuerdas?... No tenías opción, era tu vida o la suya, y estaba claro que no iba a tener compasión por tu vida... E iba a matarte, pero revertiste los papeles y ha muerto en tu lugar, es un milagro entre milagros, debemos escapar Jack... No te preocupes más por ella, Jack, me tienes a mí todavía. Ven conmigo –Kimiko me jaló con ella hacia la cocina, escapamos por una salida de emergencia. Ya no tenía fuerzas para caminar por mí mismo. Me dejé llevar. Ahora estaba en sus manos lo que pasara a partir de este momento...
-¡Al fin! –bostezó una voz-, por primera vez, en mucho tiempo, ocurrió una muerte. Ashley Flean, la Octava, ya van dos... Quedan diez participantes, ah... Me gustaría que esto fuera un poco más rápido, ¿sabes? Porque interesante ya lo tiene...
-Y las cosas están por ponerse aún mejor, Dojo, mira –comentó Dashi mirando fijamente a una de sus pantallas. Dojo se medio elevó unos centímetros del suelo. El dios monitoreaba los movimientos de cada uno de sus jugadores para así mantener la estabilidad y control en su juego. Cada pantalla vigilaba un jugador. Dashi fijaba su vista en una en particular. Era el salón de conferencias, Chase Young sostenía una discusión con sus hombres. Todos guardaron silencio mientras esperaban oír las palabras de su líder. La pantalla detrás de él muestra las imágenes de la casa de la Octava como su cuerpo inerte en el suelo según los informes del equipo que envió hasta allá. Dashi sonrió meramente, "¿qué jugarreta te traes entre manos, Chase Young?".
-Mis queridos agentes, los he reunido hasta aquí porque hemos tenido un código rojo. La hacker que saboteó nuestro sistema, de nombre Ashley Flean, está muerta –hizo una pausa-. Lo único que sabemos de ella es que era una estudiante de Villa Xiaolin con problemas de bulimia y que su muerte fue bajo circunstancias misteriosas, que me temo... Que podría tener algún tipo de conexión con la muerte del estudiante Tubbimura Sonozaki, es decir, estamos enfrentando a un asesino en serie y, lo que es peor, la policía de Villa Xiaolin ha dejado bien claro que son incapaces de lidiar con este problema. Debemos interferir. ¿Pero quién es este asesino en serie a quién perseguimos?... Son sospechosos: Jack Spicer, de 17 años y estudiante de Villa Xiaolin y Kimiko Tohomiko, también estudiante de Villa Xiaolin y de 16 años de edad. Quiero que los encuentren. Y los pongan bajo arresto en menos de 24 horas, ¿quedó claro? –inquirió. Los agentes intercambiaron miradas y en una sola voz, ellos afirmaron las órdenes de su jefe. Salieron del salón en masa. Chase volvió a sentarse. Echó dos terrones de azúcar en su té, removió muy lentamente y bebió un sorbo. Dibujó una sonrisa en su rostro. Perfecto, todo iba de acuerdo al plan.
-¿Formar una alianza fingida? Qué cruel... Chase, no he cometido ningún error en haberte escogido...
A/N: Todos abusan de la buena confianza de Jack, pero es que al tonto se le olvida que en unos juegos con un botín tan jugoso es prácticamente imposible confiar en alguien. Dios... Si este fic no se hubiera llamado "Los Juegos del Destino", se hubiera llamado "padre e hijo" aquí todo el mundo tiene un problema muy grave con sus padres. Jack, Megan (no es seguro), Omi, Ashley... ¿Falta alguien? No sé, habrá que seguir leyendo quién es el próximo que tiene problemas con sus padres. Este fue el primer capi en donde mi mente se me quedó en blanco por qué tenía la idea, ¿pero cómo hacerla? ¿qué voy a poner? ¿por qué la voy a poner? Esas preguntas y no se me ocurrió nada hasta mañana que me senté a escribir lo primero que se me venía a la cabeza. Y de ahí salió. A veces cuando estoy atorada en una idea, escribo el capítulo desde el final hasta el comienzo, es una cosa de locos, pero funciona... Me ayuda mucho a pensar, fue así como se me ocurrió algo, que no me pareció tan malo y lo dejé. Creo que es la tercera vez en que a Jack lo duermen... y lo secuestran... Por Wuya, Omi (aunque este no es propiamente un secuestro o sí, no sé, es de locos) y Ashley respectivamente.
-¡Vota por tu secuestro favorito!
Qué débil, ¿verdad? Pero ya, ya está bueno, los secuestros pasaron de moda, así que este será el último. Lo juro por mi honor.
-Jack es tonto, pero TONTO.
Hace poco se me ocurrió el final de este fic y déjenme decirle que es glorioso, me gustó tanto que lloré. Bueno a mitad del fic me detengo a pensar porque… los participantes están tras la idea de convertirse en dioses, ¿pero por qué? Les debía dar un motivo a cada uno porque era parte fundamental de los personajes y del fic. No tenía el motivo de todos, solo algunos. El de los más importantes. El motivo de Ashley en particular es rebuscado, pero a mí me pareció lo justo, también en su lugar hubiera querido borrar a este mundo. Se parece un poco... a Doña Bárbara, pierde a su novio (en este caso a sus padres) y luego es violada por varios hombres (si con uno es horrendo, con varios es una calamidad, un infierno como dice ella), entonces la tipa pasa a ser de una dulce niñita a un ave de rapiña que odia a la humanidad.
Este capítulo fue bastante emotivo. Y coincido mucho con Dojo, por fin, una muerte. Y también con Dashi, a partir de aquí las cosas se pondrán aún más interesantes pues que es el comienzo de algo nuevo. No sé si ustedes lo notaron pero Jack acaba de abrir su laboratorio en el sótano, bueno pues... Se está pareciendo un poco al Jack de la serie original, vamos a ver cómo queda esto al final. Y la misma pregunta que Dashi se hizo para sí mismo, se las hago a ustedes: ¿Qué jugarreta se trae entre manos, Chase? ¿qué pasará con Jack ahora qué ya está "corrompido"? ¿por qué tantos secretos, por qué tantas mentiras, cuáles son los misterios que Kim no nos quiere desvelar? (Jack la va a tener que confrontar tarde o temprano con respecto a eso) ¿quién será el próximo en morir en los Juegos del Destino? ¿qué pasará ahora?... Tendrán que ver eso en la continuación de la historia. En el próximo arco exploramos las dimensiones humanas de Jack y vemos como evoluciona esa metamorfosis interna, conoceremos a un OC muy importante, la acción se apoderará del fic, se revelarán misterios que antes no se habían explicado, y otras sorpresas por descubrir.
-Eso tendrá que verlo en el próximo capítulo de Los Juegos del Destino. Esperen el próximo arco de preguntas: Narrador Sangriento. Hasta entonces.
PD: Estoy algo confundida. Ayer estaba explorando Doblaje Wiki de Venezuela, y encontré uno llamado: Teen Titans Go!, la nueva serie de Teen Titans (como las series actuales son pura porquería, están haciendo spin-off de las buenas series que todos se encargaron de borrar del mapa). Esa serie ya se estrenó en los Estados Unidos, por lo que me puse a ver transmitieron veintiséis capítulo y todavía no ha concluido allá en Americano. Y por lo que leí las grabaciones empezaron el 3 de mayo, cuando en Estados Unidos se estrenó el 23 de abril, muy cerca las fechas... Eso quiere decir que no hay necesidad de que esperemos un año para que se dé allá la temporada primera de Xiaolin Chronicles, si no que tendríamos que esperar meses. El doblaje de los Jóvenes Titanes en acción se hizo en Venezuela, y la única voz que regresó fue Ángel Balam, el que dobló a nuestro querido Clay Bailey... Así que Xiaolin Chronicles podría doblarse aquí como su predecesora y tener otras voces. Por lo que leí, del reparto original, Gonzalo Fumero (quien le dio la voz en Latinoamérica a nuestro amado Raimundito) regresó de Francia y está haciendo actualmente doblaje, pero que podría regresar y Rebeca Aponte (se encargó de ser intérprete de Kimiko), está haciendo doblaje a algo muy específico: A History Channel y a Biography, está parcialmente retirada... Veremos qué pasa...
