Epílogo: Nuestra vida de reyes
Bella POV
Decidimos mudarnos en este mismo lugar, estamos en Laponia – Alaska, y el primer "trabajo" que hicimos fue algo difícil, un vampiro exponiéndose a la luz del sol. Sí, me trajo muchos recuerdos, pero no había remedio, aquel vampiro vivió por milenios y nunca encontró el amor, una familia, una razón para vivir, vino a pedir que acabáramos con su existencia, pero Carlisle no quiso matarlo y hasta le pidió que se quede con nosotros, formando una familia. Se negó. Con mucha pena lo dejamos partir, pero al poco tiempo nos avisaron que había roto una regla. Ya nada podíamos hacer, era su decisión.
-Me vuelves loco ¿Qué estás pensando?- preguntó Edward cogiéndome la mano. Le sonreí tiernamente.
-Nada- respondí
-Si claro, y yo soy un vampiro que no caza humanos y que impone las reglas- agregó riéndose.
El gran portón se abrió dejando entrar al resto de la familia, se veían tan felices, Rosalie venía más hermosa que nunca, tomada de la mano con mi hermanito Emmett… el trayendo su infaltable sonrisa; Renesmee llegaba trayendo bolsas de ropa al igual que Alice y Jacob… que estaba del cargador de ese par; Jasper estaba detrás pisándoles los talones. Carlisle y Esme llegaron al rato, pues tenían que arreglar el cuarto del bebé, sí, Renesmee estaba embarazada, no sabemos cómo será ese niño o niña, pero estamos seguros de que será más humano que otra cosa, Edward casi se cae de espaldas con la noticia, Alice se puso histérica con las compras…
-Me van a terminar de internar en un psiquiátrico ¿Me puedes decir que piensas?-
-No te lo diré, es así como debe de ser… te frustras ¿No? Pues nueva información amor, las personas no sabemos que piensan los demás-
Reímos a carcajadas.
-No- murmuró Jacob.
-Oh, vamos amorcito, lindo, precioso, bello- rogaba Renesmee. Edward frunció el ceño.
-¿Qué pasa?- le pregunté a mi esposo.
-No sé, es así como debe ser- respondió repitiendo mis palabras. Jake me clavó la mirada y sonrió avergonzado.
-Antojos de embarazada- respondió
-Jake, tienes que darle todo lo que ella quiera comer- reprendí al comprender lo que pasaba.
-No eso- agregó Carlisle, pasando con Esme hacia habitación en remodelación.
-Me estoy volviendo loca- grazné
-Ya somos dos- chilló. Puse los ojos en blanco.
-Quiere betún- espetó Jacob a la vez que dejaba las bolsas en el mueble.
-¿Betún?- pregunté, mirando como mi hija se sonrojaba- ¿Es cierto, Renesmee?
-Es un poquitín mami, estaré loca pero este bebé se pone…un raro, a veces tengo impulso de comer un poco de arena, o solo helado ¿Puedes creerlo? Nunca me ha gustado la comida humana, a veces me da una sed insaciable o simplemente comer "c-a-r-n-e" cruda-
-¿Crees que un niño sería normal con unos abuelos vampiros, un padre lobo, una madre semi-vampira?-preguntó Alice totalmente irónica -¿Sería normal simplemente aunque todos seamos humanos? Oh, vamos con ser Black-Cullen ya es mucho, así que Jacob, Nessie nos vamos de compra otra vez.
-No, no otra vez no- se quejó el lobo.
-Si quieres no vengas, estará en tú conciencia que le hicimos cargar todo a la embarazada- barboteó Jasper. Mandando oleadas de culpa, todos los presentes nos sentimos… culpables.
-Vale, rubio ganaste- bramó Jacob
-No seré el único hombre que lo sufrirá- Jazz sonrió ampliamente.
-Nos vamos, nos vamos- balbuceaba Alice sacando a los implicados.
-¿No tienen cosas que hacer?-preguntó Edward, ante la mirada perspicaz de Emmett y Rose.
-Ustedes son los que deberían tener algo que hacer-afirmó Emm.
-Nos vamos- claudicó Rose. Caminando hacia el pasadizo- Ese par ahuyenta a cualquiera- le susurró al grandulón.
-No es cierto- le dije a Edward a la vez que me recostaba en su hombro.
Tocaron la puerta y sentí el olor de uno de nuestros "Servidores". Claro si se le puede decir servidores cuando ellos están con su voluntad aquí, nadie los obliga. Lo único que tenían que hacer es dejar de cazar humanos. Edward parecía que se quería dar de cabezazos a la pared.
-Adelante- musité, el chico de aproximadamente 18 años, tenía el cabello rojizo, mientras que su cara era ovalada estaba repleta de pecas. Sus ojos ya se estaban convirtiendo en dorados…en remplazo de su rojo brillante.
Hizo una reverencia ante nosotros.
-No tienes que hacer eso- interrumpió Edward.
-Edward tiene razón, tú eres casi de la familia- agregué- No somos Vulturis.
-Gracias por su amabilidad señores Cullen-repuso el muchacho. El motivo por él cuál los interrumpo es porque me han comunicado que tienen que hacer un trabajo- respondió el chico con mucha tranquilidad.
-Otro, pero recién hemos llegado de terminar uno- refuté.
El joven algo intimidado bajó la mirada.
-Hey muchacho tú no tienes la culpa- aseguró Edward a la vez que se paraba y la palmeaba la espalda- ¿Qué hay que hacer?
-Hay unos neófitos revoltosos, y cambiando de tema, si ustedes me permiten, llegó el cuadro-
-Traedlo- espeté alegremente.
Alec entró con el cuadro, el muchacho volvió y nos pidió disculpas después de un par de meses de la trágica pelea, aunque me daba pena verlo, sabía que no me había equivocado, por dos cosas, una en disculparlo por dañar a mi hija y la segunda por permitirle estar con nosotros pues era una persona muy inteligente y práctica.
-Bella, Edward-saludó.
Le dedicamos una sonrisa.
-Perfecto- apostilló mi acompañante.
Leí en voz alta.
-"Brandy, tu muerte nos ha enseñado el compromiso de lucha por la vida"- De fondo una foto del fallecido. Y claro que cumplíamos eso, nosotros no matamos a las personas, bueno al menos tratamos de ayudamos a los que lo necesitan, como a esos neófitos, alguien les debe enseñar las reglas, mientras que a su creador o creadora tendría un castigo. No muy malo pero suficiente.
Alec ubicó en la pared el cuadro y salió en silencio.
Edward tomó mi mano y nos dispusimos a realizar nuestro deber.
