Con cariño para Juli, Kyle Neko, Alessandra08, Sakura Selene, Haibara21 (yuju al menos alguien sigue ahí :)
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SAD LOVE SONG
Maryeli/Milly–chan
10. Painfull, Careless II /Sayonara
"Si al menos me hubiera despedido/Por qué no te dije adiós"
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Cuatro meses era demasiado tiempo. Cuatro meses sin saber nada de él, si estaba bien o si vendría este año a pasar las vacaciones… no había venido los tres años anteriores porque según le dijo estaba adelantando cursos en verano para volver más pronto y quedarse, a pesar de eso ella siempre abrigó la esperanza de oír su voz al salir al patio de su casa en el barrio de Kabuki pero ahora hasta eso parecía imposible, ya no estaba en Kyoto, aún si el volviera, Tokio era muy grande y tardaría mucho en encontrarla o tal vez no la encontraría jamás… Trató de ahogar un sollozo para que su tía no la oyera pero una traviesa lágrima descendió por su mejilla y con sus manos oprimió la caja en donde atesoraba la pequeña cajita de música que él le dio antes de irse y las cintas con las cartas que él le había enviado… "Shinji".
A la mañana siguiente Kirio se despertó más temprano de lo habitual, Kisuke había llamado al club diciendo que volvía a Japón y que tenía buenas noticias sobre la salud de Hiyori. Ella sabía perfectamente que no eran noticias sobre el inesperado accidente de coche del cual felizmente Hiyori se había recuperado totalmente, definitivamente las noticias serían sobre la vista de su sobrina. Sonrío mientras se cambiaba para ir al mercado, compraría muchas cosas para preparar una buena cena y recibir a Kisuke como se debía, aquel hombre tenía un cierto interés en Hiyori y ella se encargaría de sacarle el jugo a la situación, después de todo, milagros como esos no ocurren todos los días. La sonrisa fue reemplazada por una mueca de desagrado al ver que su sobrina se había dormido abrazando aquella caja, sabía perfectamente lo que contenía y le molestaba de sobremanera que a pesar del tiempo y de la distancia que ella misma se estaba encargando de poner, Hiyori se resistiera a olvidar a ese muchacho. No, de ninguna manera dejaría que Shinji volviera a la vida de Hiyori, quien le convenía a su sobrina era Urahara Kisuke y nadie más.
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Despertó y contempló por la ventana. Afuera estaba oscuro pero se podían vislumbrar los tenues rayos del sol opacados por las espesas nubes, aún faltaban unas horas. Se movió un poco para acomodarse mejor en el asiento. La boda de su hermana fue emotiva y grandiosa. Cuando cerraba los ojos podía recordar el rostro de su hermana con esa hermosa sonrisa. Lilynette estaba feliz y él, al igual que el resto de asistentes, estaba convencido que Sousuke cuidaría de ella. Sousuke Aizen había trabajado desde muy joven en las empresas de los Urahara, demostró tanto talento y perseverancia que pronto se convirtió en el hombre de confianza del mismo patriarca de la familia, incluso estuvo con ellos cuando murió su madre, le parecía un buen tipo así que cuando se enteró del romance que sostenía con su hermana no tuvo objeciones para aquella relación ni su padre tampoco, es más, estaba convencido que su padre le tenía tanto aprecio a Sousuke que si no se hubiera casado con su hermana hubiera terminado por adoptarlo para que así forme parte de la familia.
Miró su reloj. Después de recibir la llamada de los médicos de la Clínica donde estuvo hospitalizada Hiyori contaba las horas para darle la noticia. Estaba seguro que tanto Kirio como Hiyori se pondrían felices y él se sentía como el héroe que rescata a la damisela en esas historias románticas que solían aburrirle cuando era niño. Tan pronto Lilynette se fue de luna miel se subió al primer avión para Japón, ni siquiera se dio la molestia de viajar a Londres para pedir una ampliación de su permiso a la Universidad, luego le llamaría a alguno de los asistentes de su padre para que lo haga o tal vez se lo pediría a Shin o tal vez no, recordó que al final Shin no quiso recibir ni un centavo después de la magistral canción en piano que compuso para su hermana, así que por ahora se sentía en deuda con su amigo, ya habría oportunidad de devolverle el favor.
Pasaron algunas horas antes de que el avión aterrizara. Mientras descendía del avión con su equipaje tarareaba una canción que le había oído tocar a Shinji en varias ocasiones. Suspiró aliviado al encontrar su coche en el estacionamiento y en cuanto acomodó sus cosas partió rumbo a la casa de campo. Deseaba ver el retrato de su madre y preguntarle si lo que le estaba pasando era lo que creía. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el insistente pitido de su móvil.
– "Diga" – Contestó sin mirar el nombre del interlocutor.
– "¿Qué formas de saludar son esas, Kisuke?" – Le contestó una voz bastante seria del otro lado.
– "Ah, hola Yoruichi, ¿Pasó algo?" – Girando en una curva para luego volver a manejar en línea recta.
– "Claro que pasó algo, no has ido a clases y al llamar me entero que estas viajando otra vez a Japón" – Breve silencio, al notar que Kisuke no parecía estar dispuesto a decir nada – "¿No habías dicho que el papeleo era aburrido y que habías avanzado la mayoría para no tener que regresar?"
– "¿Lo hice?"
– "Kisuke" – Con un marcado tono amenazador en la voz – "¿Acaso me estas ocultando algo?"
– "Disculpa Yoruichi, pero ahora estoy conduciendo, ¿Podrías llamar más tarde? Gracias" – Colgó antes de que su amiga pudiera agregar algo más. Lo único que le importaba en ese momento era imaginar la reacción que tendría la joven de rubios cabellos y mirada perdida al recibir la noticia. Pisó el acelerador. Definitivamente ese sería un gran día.
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Londres…
Caminaba distraído por los pasillos de la Facultad cuando tropezó con Yoruichi, al parecer ella iba distraída también.
– "Shinji, ¿Has visto a Kisuke?" – Le preguntó ella.
– "No, me parece que dijo que saldría de viaje" – Se limitó a responderle.
– "¿De viaje? Pero a donde" – Antes de que Shinij pudiera agregar algo, sacó su móvil y llamó a casa de Kisuke. La conversación fue breve y casi de inmediato volvió a marcar otro número en su móvil. La segunda conversación tampoco duró mucho y Yoruichi cerró su móvil, aparentemente fastidiada.
– "Así que se marchó a Japón" – Dijo él, tratando de romper el incómodo silencio – "De haberlo sabido le habría encargado que buscara a unos amigos en Kyoto".
– "Kisuke está en Tokio" – Yoruichi pareció un poco resignada – "Seguro que conoció a otra de esas mujeres, ya se cansará y volverá… por cierto, ¿Aún no logras comunicarte con tus amigos de Japón?"
Shinji negó con la cabeza.
– "Pero hoy recibí un mail de una compañera de instituto, me dijo que mi madre está muy enferma".
– "Oh, cuanto lo siento" – Dijo Yoruichi apenada – "Yo molestándote con tonterías mientras tú si tienes preocupaciones reales ¿Irás a verla?"
– "No lo sé, estamos por comenzar los exámenes semestrales" – Dudando un poco antes de hablar – "Todo esto me parece extraño, hablé con mi madre hace un par de días y me dijo que todo estaba igual que siempre… aunque ahora que lo pienso su voz se oía como cansada"
– "¿Y no has tenido noticias de tu primer amor? Algún día debes decirme su nombre y acabar con tanto misterio"
– "Mi madre se negó a hablarme de ella. Ha sido así desde que me marché" – La mirada de Shinji entristeció – "Si tan solo pudiera comunicarme con Kensei o Mashiro".
– "Llamaré al idiota de Kisuke más tarde, tal vez se digne a tomarse un tiempo para ir a Kyoto y buscar a tus amigos, después de todo te debe un favor, ¿No?"
Shinji miró confundido a Yoruichi quien le dio una palmada en el hombro y le tomó del brazo para llevarlo a la cafetería.
– "Te ves pálido, vamos a comer algo, luego puedes llamar a esa amiga que te escribió sobre la salud de tu madre".
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Kirio puso mucho empeño en preparar la cena ese día. Incluso no hizo nada para ocultar la alegría que le producía la visita de Kisuke, algo que Hiyori notó de inmediato.
– "Nos alegra muchísimo que haya regresado tan pronto, Urahara–san" – Kirio servía algo de té – "Por un momento temimos que se quedara en el extranjero y se olvidara de nosotras" – Acomodando las tazas.
– "No podría hacer algo así, después del accidente siento que estoy en deuda con ustedes" – tomando un sorbo de té – "Además creo que traigo excelentes noticias".
El rostro de Hiyori se iluminó de repente.
– "¿Encontraste a Shinji en Londres?" – Preguntó sin ocultar su emoción, si pudiera ver habría notado la mezcla de celos y decepción en el rostro de Kisuke y la ira en el rostro de su tía, y como nadie parecía querer decir nada – "¿Está todo bien? Se han quedado muy callados"
– "Lo siento Hiyori" – Habló Kisuke – "Con la boda de mi hermana y el viaje al final no fui a Londres, pero tengo unos amigos por allá, les pediré que investiguen".
– "Pero Kisuke, tu dijiste…"
– "¡Hiyori!" – Interrumpió Kirio – "No molestes a Urahara–san con cosas sin importancia, por favor discúlpela" – Haciendo una venia hacia Kisuke – "Serviré la cena".
Comieron prácticamente en silencio. Kisuke sabía perfectamente que Hiyori estaba molesta con él porque no cumplió su promesa, y se sentía culpable, conocía más que bien que ya había alguien en el corazón de Hiyori y aunque eso le entristecía, se negaba a admitir ser derrotado por alguien que para empezar ni siquiera estaba ahí. Por otro lado Kirio se esforzaba por mostrar una sonrisa sin mucho éxito, no podía evitar maldecir mentalmente a Shinji que cada día se parecía más a un fantasma que Hiyori se esmeraba en mantener presente.
– "Gracias por la comida" – Hiyori depositó los palitos en la mesa y se disponía a retirarse cuando sintió una cálida mano sobre la suya.
– "Hiyori, siento no haber cumplido lo que te prometí, te aseguro que lo haré solo dame algo de tiempo" – Sintió que la mano de Hiyori se tensaba para luego relajarse – "Por favor quédate y escucha lo que vine a decir".
Mientras Hiyori suspiraba y volvía a sentarse, Kirio agradeció mentalmente a todos los dioses que conocía por la actitud paciente y afable de Kisuke y se prometió así misma deshacerse de cierta caja que solo era un estorbo.
– "Primero quiero pedirles disculpas, porque cuando Hiyori estuvo internada en la clínica me atreví a autorizar a los médicos para que realizaran unos exámenes a los ojos de Hiyori" – Al oír hablar a Kisuke el corazón de Kirio empezó a latir con fuerza – "Los médicos enviaron los resultados a centros más especializados en todo Japón también en el extranjero, y dedujeron que hay muchas posibilidades de que Hiyori recupere la capacidad de ver".
Hiyori se quedó en silencio como asimilando la noticia y Kirio empezó a llorar de la emoción.
– "Siempre tuve el presentimiento… yo… algo en mi me decía que mi pequeña algún día podría ver" – Kirio se enjuagaba las lágrimas en el pañuelo que Kisuke acababa de alcanzarle.
– "Hiyori, ¿No te alegra la noticia?" – Kisuke volvió a tomar su mano, intrigado.
– "La operación… ¿donde sería?" – Dijo finalmente Hiyori, sintiendo una extraña opresión en el pecho, como un mal presentimiento.
– "Los médicos de la clínica dijeron que los especialistas interesados en tu caso se encontraban en Estados Unidos" – Sintió que Hiyori apartaba bruscamente su mano y se ponía de pie.
– "Te agradecemos mucho pero nosotras no tenemos dinero, maneja con cuidado" – Hiyori caminó directamente hasta su habitación y se encerró en ella, haciendo caso omiso a los llamados de su tía.
– "Urahara–san, cuanto lo siento" – Intentó disculparse Kirio – "Pero en cierta forma mi sobrina tiene razón".
– "Por los gastos no se preocupe, yo me encargaré de ellos, solo quiero pedirle que nos pongamos de acuerdo para decirle a Hiyori que los médicos de Estados Unidos están tan interesados en su caso que no piensan cobrar por la operación"
– "Usted es tan generoso, Urahara–san" – Kirio casi no podía ocultar su entusiasmo.
– "Ahora solo le pido que me deje hablar con ella a solas".
Kirio asintió y empezó a recoger la mesa. Kisuke respiró hondo y abrió la puerta de la habitación de Hiyori. La encontró sentada cerca a la ventana, la brisa de la noche movía a ratos algunos mechones de su cabello. Se acercó a ella y se sentó a su lado.
– "En mi mente imaginé las cosas de otra manera" – le dijo mientras se recargaba sobre la pared – "Supuse que brincarías de felicidad por la noticia".
– "Yo no hago ese tipo de cosas" – La voz de ella pareció quebrarse al decir esas palabras, solo entonces Kisuke notó que ella estaba llorando y la abrazó, conmovido.
– "Por el dinero no te preocupes, los médicos dijeron que tu caso era tan especial que no cobrarían por la operación si viajabas a Estados Unidos, yo pensaba prestarles el dinero para los pasajes".
– "No puedo irme, Shinji podría venir y se preocuparía si no me encuentra… o tal vez piense que lo olvidé y por eso me marché" – Kisuke se tensó al oír sus palabras y Hiyori lo notó.
– "Shinji hubiera querido lo mejor para ti, estoy seguro" – Comentó Kisuke, masticando cada palabra, cosa que Hiyori también notó.
– "No intentes fingir conmigo" – Hiyori apartó a Kisuke de un empujón –"Tu eres como mi tía, solo quieres alejarme de Shinji… pero él va a volver, el me lo prometió en una de sus cartas".
Kisuke sintió un desagradable dolor en el pecho, pese a ello intentó confortar a Hiyori que había empezado a sollozar otra vez pero ella volvió a rechazarlo, entonces desistió y salió de la habitación.
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Kyoto, Barrio Kabuki
Tomó una bocanada de aire y pisó el siguiente escalón lo cual le produjo un intenso dolor. Oprimió con fuerza la baranda a la cual se aferraba deseando poder transmitirle algo de su dolor aunque sabía que era en vano. Cerró los ojos y al abrirlos se dispuso a bajar otro escalón cuando la puerta se abrió mostrando a una muchacha pelinegra que soltó las bolsas que traía y se acercó raudamente a ella para ayudarla a bajar las escaleras.
– "Harribel–san, debió esperar a que llegara, pudo haberse caído y lastimado" – La joven la acomodaba en un sofá cercano – "Cada día está peor, debe decirle a Shinji que vuelva".
Harribel intentó ahogar la tos en vano y le lanzó una mirada de compasión a Cirucci.
– "Si mi hijo no se hubiera ido a Inglaterra en verdad me hubiera gustado que se quedara contigo".
Cirucci sonrió, siempre supo que para la madre de Shinji ella era la mejor opción como prospecto de nuera, no por nada su madre regentaba un recurrido salón de belleza y su padre era un empleado asalariado del estado, como era hija única la dejaron estudiar turismo, canto y baile moderno, más que guía turística soñaba en convertirse algún día en una gran cantante.
– "Deje de hablar y mejor descanse, traje algo de comida voy un rato a la cocina".
– "Cirucci… has sido muy buena conmigo, por eso quiero pedirte un último favor" – Al notar que tenía toda la atención de la muchacha – "Mi relación con Shinji nunca fue la mejor, pero soy su madre y siempre he querido lo mejor para él… por eso…" – Tuvo que hacer una pausa porque le dio otro ataque de tos.
– "Ya no se esfuerce más, por favor" – Suplicó Cirucci, aquella escena en verdad le aterraba.
– "Tengo cáncer" – Dijo Harribel viendo la expresión de horror en el rostro de Cirucci – "Ya no me queda mucho tiempo, mi hijo seguramente hará su vida en otro país así que no le digas nada, prefiero que se quede en Inglaterra a que vuelva por esa… ciega sin futuro".
Cirucci se mordió el labio inferior de la frustración. Aunque le doliera admitirlo, aquella ciega siempre fue el mayor obstáculo entre Shinji y ella, sus ojos se inundaron de lágrimas.
– "Por eso quiero pedirte un favor, diles a todos que mi hijo a muerto".
– "No… yo… no podría…"
– "Hazlo, es la única manera de que ella deje de buscarlo, tal vez Shinji se enfadará mucho pero si ella hace su vida él terminará por olvidarla y seguirá con su vida también".
Cirucci se limpió las lágrimas con sus manos. Había mucha certeza en las palabras de Harribel y en medio de todo, una esperanza para una relación futura entre Shinji y ella.
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Tokio
En la sala, Kisuke y Kirio tomaban el té mientras Hiyori se encontraba en su habitación, tejiendo algo con palitos. Había pasado una semana desde la noticia de la operación y Hiyori permanecía renuente a hablar del tema y bastante huraña con Kisuke. Como cada tarde desde que volvió a Japón, Kisuke se sentaba a su lado en silencio después de tomar el té con Kirio.
– "Ten" – rompió el silencio repentinamente – "Usa mi móvil para llamar a tus amigos, tal vez tienen noticias".
Hiyori dudó un momento. Una parte de ella deseaba hablar con Kensei o Mashiro y otra seguía con aquel extraño presentimiento. Luego de unos segundos que parecieron minutos dejó a un lado los palitos y aceptó el móvil, pero se mantuvo quieta sin marcar. Kisuke supuso que era por su presencia.
– "Saldré un momento, tómate todo el tiempo que quieras" – Dijo resignado. Se puso de pie, salió de la habitación y le dijo a Kirio que saldría un rato. Todo aquello empezaba a incomodarle y dolerle. Caminó hacia su auto y encendió un cigarrillo.
En el pequeño departamento solo se oía el sonido del agua corriendo, seguramente su tía estaba lavando los platos, al parecer Kisuke se había ido. Respiró hondo y marcó el número de la tienda cercana a la quinta, desde pequeña su tía le hizo memorizar ese número para que llamara si se perdía, contestó el dueño de la tienda, un señor mayor muy amable que solía jugar shoggi con el abuelo de Mashiro, su voz parecía triste, le pidió que esperara un momento. Unos minutos después, apenas y reconoció la voz de Mashiro:
– "Hiyori, ¿En verdad eres tú?" – La voz de Mashiro, normalmente alegre y chillona se oía apagada y rasposa.
– "Mashiro ¿Qué ha pasado?"
– "Hiyorii…" – Mashiro se echó a llorar y Hiyori no entendía por qué.
– "Cálmate, por favor, no te entiendo" – Intentó en vano tranquilizar a su amiga, entonces oyó la voz de Kensei.
Kirio se encontraba acomodando los trastos, estaba enfadada por la actitud de su sobrina y temía que al final Kisuke se cansara y se fuera. Repentinamente oyó a Hiyori gritar y corrió a la habitación. Encontró a su sobrina en el suelo, con un móvil que reconoció como el de Kisuke a unos centímetros de ella, lo recogió:
– "Quién habla?"
– "Hikifune–san" – Habló Kensei – "¿Hiyori se encuentra bien?"
– "Ella está llorando" – Después de mirar a reojo a su sobrina que se ponía de pie – "¿Qué le has dicho para ponerla en ese estado?"
– "Harribel–san está muy enferma… fuimos a verla y nos dijo que Shinji… Shinji murió en un accidente de coche en Inglaterra".
– "Esta muerto" – Susurró Kirio notablemente desconcertada. Se giró para ver a Hiyori y se dio cuenta que ella no estaba allí. Colgó y salió solo para confirmar que no estaba en la sala, la llamó varias veces y entonces vio con pánico que la puerta que daba a la calle estaba abierta. Salió corriendo para buscarla y en la calle se topó con Kisuke que volvía de fumar unos cigarrillos.
– "¿Qué sucede?" – Preguntó al ver la expresión de angustia de Kirio.
– "Hiyori… se acaba de enterar que Shinji murió… ella salió sin que me diera cuenta, no sé donde está".
Kisuke empezó a correr en sentido opuesto a donde estacionó su auto. Cerca de ahí estaba la avenida donde conoció a Hiyori, y dos calles más arriba había otra avenida más grande. Sus temores crecieron al no encontrarla en el primer lugar, así que corrió hacia la avenida principal.
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Sentía el cuerpo pesado. Los sonidos de coches le aturdían, su cabeza le daba vueltas y en su mente se repetían sin cesar las palabras de Kensei. No, él no puede haberse ido, él dijo que volvería, que irían un día a conocer el mar, que compondría canciones en piano para ella… empezó a tropezar con la gente y los sonidos de los coches se hicieron más fuertes. Recordó que se fue unos días del barrio para que Shinji tomara una decisión sobre la beca al extranjero, que cuando volvió él se había marchado, no había podido despedirse de él… y ahora… nunca podría hacerlo, él se había ido para siempre. Un fuerte estruendo seguido del ensordecedor ruido de varios bocinas fue lo último que escuchó antes de que unos brazos le acunaran y de pronto todo fuera silencio y oscuridad.
"Shinji, por que no te dije adiós".
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Waa… capitulo publicado sin ser revisado (faltan correcciones)
Huanuco, 19 de Octubre del 2012
:P
