Nota: se acerca el final

Nota: se acerca el final...chan...chan (musiquita de terror)

Oportunidad (Capt 8. Parte 2)

Al otro lado de la puerta, en una casa de Lior…

- ¿Winry?- hubo silencio.- ¡Winry!- volvió a gritar Rose tras no obtener respuesta.

- ¿Ah? Jeje lo siento, andaba muy distraída.- contestó la rubia con una risita, pero al momento de prestar atención a Rose tiró por accidente la taza de té que ella le había ofrecido. Rose inmediatamente se puso a recoger los trozos de vidrio.

- No te preocupes.- dijo agachándose.

Winry sonrió por la amabilidad de Rose, pero apenas ésta se inclinó, se quedó pensativa y adoptó una gesto de tristeza, luego también se agachó para ayudarla. Rose notó su angustia.

- Yo también tengo las esperanzas de que regresarán.- dijo la morena recogiendo un trozo de vidrio ante el delator silencio de Winry. La ojiazul quedó sorprendida en un principio pero pronto sonrió por sus palabras de aliento.

- ¡Winry! ¡Qué alegría tenerla por aquí!- exclamó Armstrong asomándose por la puerta.

Winry se puso de pie junto con Rose y ambas le sonrieron al fornido hombre. Después de que ambas le sonrieran, se escucharon risas por afuera de la casa.

- Ah…espero que no les moleste, vine acompañado.- dijo Armstrong mirando hacia fuera.

Desde el interior de la casa se podía identificar que una de las risas le pertenecía a un menor, pero la otra era bastante similar a la de un ser apreciado. Las risas se escuchaban tan alegres que Winry sintió curiosidad por saber de quién provenía la de tono familiar. Empezó a acercarse lánguidamente hacia la puerta que se encontraba abierta. Rose y Armstrong pareciera que no existían en ese momento, al igual parecía que habían planeado ése encuentro que estaba por darse.

Cuando Winry se asomó por fuera, vio a un chico de cabellos cobre con uniforme azul que jugaba alegremente con el hijo de Rose.

El chico no notó que lo observaban, se encontraba totalmente distraído con el pequeño.

- El es Thomas, alquimista nacional.- lo presentó Rose a espaldas de Winry. Aquella escuchó lo que dijo Rose, pero estaba tan distraída con el recién conocido que pareció un susurro lo que acababa de escuchar. Winry no apartaba la vista de él mientras se preguntaba "¿Por qué? ¿Por qué ése chico sonríe tan felizmente?" En ese momento sintió deseos de sonreír y estar a su lado. No sabía la razón de su pensar, pero quería compartir con él aquello que lo hacía tan feliz.

El hijo de Rose, al percatarse de que su madre lo observaba, corrió hacia sus brazos, y fue ahí cuando el alquimista notó que lo miraban. Cuando Winry logró verlo cara a cara notó que era un chico sencillo pero apuesto, pero había algo que sin duda le imanaba; su sonrisa. Con tan sólo verlo ella no pudo evitar sonreír de nuevo, lo que provocó que Armstrong y Rose se alegraran mutuamente como si hubiesen cumplido su cometido.

- Hola.- saludó el chico acercándose a la casa para entrar, Winry se apartó ya que le impedía el paso.

- Ella es Winry, la chica que te mencioné.- le dijo Armstrong al joven, Thomas le sonrió a Winry y ella sintió sorpresa cuando le sonrió, haciendo que se sonrojara levemente. Después de sonreírle, Thomas la pasó de largo.

"Valla forma de presentarse" pensó Winry, sin embargo había que admitir que había logrado un impacto en ella.

Sentía pena al estar con el alquimista, pensaba que seguramente le hablaron de ella como la chica solitaria que vivía esperando el regreso de los hermanos Elric. Tal vez por ello, él no tomó importancia en saludarla como debía ser.

Pronto se sentó para comer. Todos le esperaban.

- Winry, me han dicho que eres buena mecánica.- dijo el muchacho tratando de hacerle conversación. Por una extraña razón Armstrong y Rose habían callado, como esperando a que los jóvenes se dieran la iniciativa.

- Eso dicen…- sonrió levemente Winry, tratando de evadir su mirada.

- ¿Podrías arreglar mi reloj de alquimista?- preguntó.- Es que empieza a tener problemas con la maquinaria.- dijo ante la mirada perdida de la chica. Ella se quedó pensativa y Armstrong y Rose se miraron como si lo que dijo Thomas no hubiese sido buena idea.

- Sí…claro que lo arreglaré.- respondió esta vez mirándolo a los ojos, lo cual tampoco fue buena idea, pues se perdió en el celeste de su mirada.

Tal vez no tenía los ojos miel o cobre que tanto anhelaba ver, respectivamente de sus queridos Edward y Alphonse, pero el azul de sus ojos denotaba seguridad y confianza, y su brillo, paz y alegría.

Cuando terminaron de comer, Thomas de nuevo salió a jugar con el hijo de Rose. Esta vez, Winry quiso acompañarlos. Se acercó donde los dos jugaban pero Thomas inmediatamente dejó de jugar con el pequeño.

- ¿Podrías arreglar mi reloj de alquimista nacional, ahora?- preguntó bajando al niño de su brazos.

Winry se sintió apenada, seguramente Thomas no creyó que jugaría con ellos y por eso le pidió que hiciera lo que le había pedido en un principio. Asintió con la cabeza y por consecuente el hijo de Rose se retiró, mientras el joven alquimista dejaba a la vista su brillante reloj de plata. Winry sólo sacó un destornillador y algunos utensilios de su bolso. Sólo era cuestión de arreglar la maquinaria del artefacto.

Teniendo en reloj en sus manos, arregló con esmero lo que le habían pedido, como buena mecánica, se encontraba en lo suyo.

- No sólo eres buena, sino también rápida.- comentó el chico al ver su trabajo.

- Al menos alguien lo reconoce.- sonrío sin perder de vista el reloj.

- ¿Por qué lo dices? ¿Acaso vives sola?- preguntó Thomas, Winry lo miró confundida. Llegó a creer que él sabía de ella más de lo que se esperaba, pero su pregunta demostró lo contrario.

- No, vivo con mi abuela.- respondió con una pequeña sonrisa que mostraba un poco de pena por lo antes pensado.

- Ya veo.- le deslizó la mirada.- Por el cuartel dicen que compartiste mucho con los hermanos Elric y que fuiste la mecánica del mayor. - añadió.

- ¿Así? ¿Y qué más dicen?- preguntó Winry manteniendo un discreta sonrisa.

- ¿Qué te gustaría escuchar?

Winry detuvo su trabajo y lo miró de nuevo confundida.

- No lo sé, podrían ser muchas cosas, he compartido tanto con ellos que podrían decir cualquier cosa, además…sólo me importaría lo que ésos dos piensen.- aplicó fuerza en el destornillador.

- Entonces, ¿Qué te gustaría escuchar de ésos dos?

La chica soltó el destornillador, cayó al pasto y lo recogió con suavidad.

- Me gustaría que ellos también se acordaran de mí, como lo que siempre fuimos…amigos.-terminó suspirando la última palabra.

De pronto, escuchó una pregunta que le robó el aliento.

- ¿De verdad crees que regresarán?- oyó provenir de Thomas.

Se quedó sin palabras, tal vez Thomas no sabía mucho de ella, pero sí de los hermanos Elric, lo miró de tal forma que parecía algo prohibido lo que acababa de preguntar. Previamente de responder pensó en una buena respuesta, no obstante no encontró alguna.

- Lo siento, no quise…- empezó a disculparse Thomas.

- ¡Por supuesto que regresarán! ¡Aún me cueste una vida esperarlos!- gritó Winry con pequeñas lágrimas en los ojos y diciendo esto se empezó a alejar, pero antes de entrar a la casa no pudo resistir en sacar su llave inglesa y arrojársela a Thomas en un ataque de coraje.

La llave dio vueltas en el aire con dirección a la cabeza de Thomas, pero ocurrió algo que Winry no esperaba, él logró detenerla justo antes de que se estrellara en su cabeza. Realmente esperaba que la llave se estrellara justo en la cabeza de Thomas, por ello se quedó atónita cuando éste la detuvo ya que nunca había fallado con su puntería, algo que Ed sabía perfectamente.

- ¡Devuélvemela!- gritó cuando vio que Thomas se reía por su hazaña.

- Te la daré si me devuelves mi reloj.

La rubia miró una de sus manos y se percató que efectivamente, ella aún tenía el reloj de Thomas.

- Toma.- alargó la mano.

- No, ven y dámelo. - le exigió como una orden.

Winry estaba molesta, pero viendo que Thomas arrojaba su preciada llave al aire tal si fuera un juguete, tuvo que aceptar lo que le habían pedido.

Se acercó a él e hicieron el trueque de objetos, y cuando por fin ella tuvo la llave inglesa en sus manos, Thomas le dedicó unas palabras.

- Así como tú regresaste, estoy seguro que ellos también regresarán por lo que más aprecian…- y finalizando con una sonrisa dijo.- a pesar de todo… a pesar del tiempo.

Sintió una inmensa alegría al escuchar lo que Thomas le dijo, se escuchaba tan creíble y sincero que creyó con fervor en sus palabras.

- Eres especial, no todas las chicas son tan seguras de lo que dicen y hacen.- rió el chico.- Tal vez no te conozca bien Winry…pero ya empiezo a extrañarte. Tan sólo dame la oportunidad de albergarte en mis recuerdos y llevarte a donde quiera que vaya.- acarició, no pervertidamente, sino con ternura uno de sus mechones.- Te extraño, porque al pensar que pudimos compartir tantas cosas me limito con el recuerdo de tu sonrisa.

Winry permaneció callada cuando el joven le preguntó.

- ¿Me darías esa oportunidad, Winry?

Inocente lo miró y le sonrió con un brillo especial en los ojos. Ahora sabía por qué Thomas sonreía desde el instante en que lo vio; él realmente creía en las oportunidades, de sus sueños, de la vida, y la en la oportunidad de poder conocerla, no como la mecánica o amiga de los Elric, sino como la chica que era. En ese momento Winry pudo sonreír a su lado y compartir aquello que lo hacía tan feliz: la esperanza.