N/A: Bueno, antes que nada a todos los que leen la historia, muchas gracias, y a los que comentan millones de gracias, sus palabras son la inspiración que necesito para continuar, por finnnnn, aqui aparece Christian, esta es la forma en como yo le veo, espero que sea del agrado de todos, ah y este es mi primer intento de escribir una escena erotica (Lemmon) asi que despues de mucho borrar y re-escribir salio esto, espero les guste, por favor comenten, y ahora a la historia.

los personajes principales pertenecen a EL James, los secundarios son mios y la historia es solo para diversión.


Christian Grey era un hombre que se había hecho a sí mismo, si bien siempre había contado con su familia, cuando decidió abandonar Harvard , su padre y su madre se habían molestado y le habían negado la ayuda monetaria que el precisaba para empezar su negocio.

La amiga de su madre, y su dominatrix en aquella época, había sido la que le tendió la mano financieramente, Elena Lincoln fue la que creyó en los proyectos que él le contaba, y si bien él ya le había pagado el préstamo con intereses, siempre se sentiría en deuda con ella.

Había recordado esto porque estaba mirando todo lo que había conseguido a tan corta edad, tenía apenas 28 años y ya era dueño de un imperio, observaba por la ventada de su despacho de NY, que tenia similitudes con el de Seattle, pero la vista de la gran manzana, era de bullicio y ruido, no que nada pudiera escucharse desde donde él estaba, pero se imaginada a todos los que corrían diariamente por esas calles.

Hacia 5 días que estaba en NY, había venido para concretar la compra de unas empresas que estaban luchando financieramente, una vez que las adquiriera, analizaría si valía la pena, levantarlas, o venderlas por parte, Ros, su segunda al mando era la que tenía que manejar esta transacción, pero debido a otros asuntos que surgieron, prefirió dejarla a ella en Seattle y venir a NY.

Hasta el día de ayer su estadía había sido tranquila, hasta que se encontró cara a cara nuevamente con la Srta. Kavanagh, "maldita joven impertinente" pensó, todavía le ardía la rabia, recordando la afirmación que había hecho de que él era gay, esa joven le había hecho perder los estribos y tuvo suerte que dentro de todo él fuera un caballero, porque si hubiese olvidado sus modales la había sacado el mismo de los pelos y le hubiese dado una patada en el trasero. Y la audacia de esa mujer por Dios, presentarse en su oficina de NY como si nada hubiese pasado, haciéndose pasar por una colega para poder acceder a él, murmurando una disculpa sin un ápice de sentimiento, se notaba en sus ojos la altanería, y lo entendía, era hija del dueño de Kavanagh Media, pero eso no le daba el derecho de decir lo que quería.

Si Taylor hubiese estado en el lobby en el momento de su arribo jamás nada de eso hubiese pasado, pero justo se le había ocurrido a Christian enviarlo a buscar unos documentos, por supuesto que la equivocación casi les cuesta el trabajo a las recepcionistas.

El pensaba que tal vez hubiese sido más indulgente si ella no mentía intencionalmente al presentarse, pero al tratar de tomarlo a él por tonto, eso era harina de otro costal.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos golpes en la puerta, con una voz autoritaria le dijo a quien quiera que sea que pase, Lidia, su secretaria entro y casi corriendo le dejo unos documentos sobre su escritorio y le pregunto si no precisaba nada más, se estaría retirando, le hizo un gesto en la mano indicándole que se fuera, y esta no lo dudo, antes de que el levantara la cabeza, ella ya estaba cerrando la puerta del despacho, eso le hizo fruncir el ceño, sabía que su humor estaba mal, y lo de ayer solo había contribuido a acrecentarlo.

Hacia 5 meses que estaba sin una sumisa, y dos meses de la última vez que una estuvo en su cuarto de juegos , su nombre era Laila, Lehia o Livia, la verdad no le interesaba porque de esa noche no había nada memorable que recordar, salvo la rabia que sintió por los hechos que acontecieron.

FLASHBACK

Últimamente la oficina era una tortura, parecía que todos los que trabajaban para él, se habían puesto de acuerdo para hacerle perder la paciencia, y nada de lo que hacía, ni correr, ni el kick boxing ayudaba, sabía que necesitaba liberar tensión, Ros inclusive le sugirió que vaya a una casa de masajes a encontrar un "final feliz", lo que llevo a que él le lanzara un pisa papeles y la echara de su oficina.

Hacía tres meses de su última sumisa y Elena cansada también de su humor, le dijo que necesitaba distenderse y que le enviaría un regalito y que si le gustaba más adelante discutirían el contrato. Christian dudo en aceptar, pero sabía que si seguía así se volvería loco, y a todos a su alrededor.

Cuando Taylor le informo que su invitada había llegado, él estaba muy entusiasmado, había sido una semana muy estresante y necesitaba descargar tensión.

Salió de su despacho y se dirigió al salón principal, y ahí estaba ella, una joven similar a todas. Tenía el cabello marrón no tan largo, con unos flashes rubios, un vestido al cuerpo blanco que dejaba muy poco a la imaginación, una piel blanca de porcelana, la cabeza baja, mirada al piso, pero desde ahí podía ver el rojo de sus labios.

Se acerco a la joven y a más que se acercaba olía su perfume, que le revolvía el estomago, tomó nota mental, que haría que bañe y que quite ese hedor antes de tocarla. Cuando estuvo frente a ella le ordeno:

-Mírame!

Ella levanto los ojos automáticamente y él la pudo observar detenidamente, el rojo de sus labios correspondía a un labial corriente, tenía las mejillas rosas de tanto rubor y los ojos exageradamente pintados de negro que casi ocultaban sus ojos marrones, indiscutiblemente haría que primero tome un baño y se quite toda esa pintura que cubría su rostro.

-Puedes contestar libremente – le dijo él en tono autoritario – Tu nombre?

-Libi Welter señor – dijo la joven con voz temblorosa

-Firmaste el acuerdo de confidencialidad? – dijo Christian levantando la ceja

-si señor – dijo la joven y busco en su bolso y le paso la copia firmada, Christian lo miro corroboró que esté debidamente firmado y lo dejo a un lado luego lo archivaría.

-hace cuanto que eres sumisa?

-hace 5 años señor

-tienes una lista de tus limites? – pregunto Christian levantando una ceja, había algo en esta joven que no terminaba de convencerlo.

-no tengo limites Señor – contesto ella mirándolo. – estoy dispuesta a todo lo que el señor quiera.

-bien – dijo Christian – hay una habitación que esta al final del pasillo subiendo las escaleras, entraras ahí y te darás un largo baño y te quitaras cualquier olor y maquillaje que lleves, cuando termines quiero que me esperes en la habitación que está al lado, en posición y desnuda, tienes 20 minutos.

Sin mediar mas palabra Christian se dio vuelta y caminó hasta su estudio, con el seño fruncido, esta joven tenía un rostro que Christian había visto antes pero no recordaba donde.

Pasados los 20 minutos subió las escaleras y se encamino primero hasta su habitación y se cambio, se puso los jeans gastados que usaba en su cuarto de juegos, y descalzo se dirigió a su cuarto de juegos con la intención liberar alguna tensión.

Cuando entró a la habitación lo inundó el olor a madera y citrus del ambiente, y miro a su izquierda y quedo complacido, su sumisa estaba en posición, no tenía el cabello trenzado, pero cuando iba a reprenderla se acordó que no le dio esa orden, se acerco a ella y observo con disgusto que tenía el cabello húmedo.

-Levántate – ordeno detrás de ella, la chica lo hizo, manteniendo los ojos en el suelo y él tomo los cabellos de la joven y empezó a trenzarlo, estaban totalmente húmedos y eso molestaba profundamente a Christian, podría enfermarse y lo último que quería era un cultivo de virus en su departamento – no me gusta que vengas con el cabello mojado, eso infringe una regla de conservación y debido a tu falta te has ganado 20 azotes.

La joven no dijo nada y sonrió sabiendo que él no podía observarla, sabía que el cabello mojado lo molestaría y era precisamente lo que deseaba. Cuando él se presento frente a ella, estuvo a punto de desmayarse, la Ama Elena no le dijo a quien venía a ver, solo le preguntó si estaba interesada en conocer a un posible nuevo dominante, está encantada le dijo que si, entonces la Sra. Elena le entrego el acuerdo de confidencialidad que firmó sin dudar, y luego una copia de la lista de los límites y las reglas del dominante, ella observó todo detenidamente y le gustó, estaba dispuesta a todo, más después de que la Ama le dijera que si era elegida, tendría muchos obsequios costosos, le informo a qué hora debía estar y que debía complacer en todo lo que él le solicitase, pero como jamás le informó quien era él, lo último que esperaba era encontrarse a Christian Grey.

-Arrodíllate – dijo él con voz imponente, ella cumplió sin quejarse y rogo que la humedad que empezaba a sentir, no corriera por sus piernas. Christian se encaminó hasta el lugar donde colgaban las paletas, tomó una y le indico que se levantará y se encaminara hasta el banco.

Ella llegó hasta ahí y se colocó en posición, él la ayudo colocándola de forma en la que su cuerpo quedara bien inclinado, cuando estuvo en posición le separó las piernas bruscamente y las engancho a dos esposas de cuero que estaban a ambos lados del banco, procedió a hacer lo mismo con las manos y cuando la tuvo inmovilizada se alejo a contemplarla.

La posición hacia que sus pechos colgaran y Christian pensó que cuando la poseyera con fuerza estos se balancearían hacia delante y atrás, sin esperar más tiempo, la tomó de la trenza…

-Te voy a pegar por tu falta 20 veces y vas a contar…-le estiro el pelo con fuerza – contesta

-Si Señor – dijo ella casi sin aliento, estaba totalmente encendida y deseosa de que él empiece el juego.

Christian se coloco a su lado, engancho su trenza en su mano izquierda para inmovilizar su cabeza y levanto su mano derecha que contenía la paleta y con fuerza la bajo en su nalga izquierda…

-UNO – dijo ella sintiendo el ardor que le causaba el golpe, él volvió a tomar impulso y bajo la paleta esta vez en su nalga derecha.

-DOS – dijo sintiendo un poco de dolor pero mucho deseo, los golpes siguieron con mucha fuerza y ella seguía contando hasta que cuando llegó a diez Christian paró, estaba empezando a excitarse, pero necesitaba más, no se había contenido nada y ella lo había soportado, pero todavía no estaba dispuesto a liberarla ya que esto constituía solo la mitad del castigo, y él quería probar sus límites.

Cuando la pala cayo con ruido sordo, y le soltó la trenza, Libi se preparo para recibir las envestidas que tanto había deseado, pensó que él la deseaba demasiado, como para completar el castigo, pero cuando no llegó nada, movió un poco la cabeza y vio que su amo no estaba cerca de ella sino se encontraba hacia el otro lado.

Esto la molesto, puesto que había soportado los golpes nada suaves sin quejarse, poco después escucho los pasos de su amo y vio que estaba nuevamente a su costado. Ella sintió que el ponía un liquido frio en su ano y masajeaba suavemente, quería gemir, indicar que le gustaba, pero sabía bien, que no le habían dado permiso, luego sintió otro dedo deslizándose por su vagina y bajar a su clítoris y masajearlo, casi lanzo un alarido, ya que estaba tan encendida luego de los azotes que con el mero toque de sus manos estaba a punto de correrse. Christian sabia esto, pero poco le importaba, ella estaba para complacerlo a él, no al revés, así que continuando con el juego, tomo un tapón anal y embebido en lubricante lo introdujo suavemente en su ano, mientras masajeaba su clítoris, podía sentir la vibración del cuerpo de la joven, pero no le daría autorización para correrse, y si lo hacía sin su permiso, la castigaría.

Cuando el tapón estuvo en su lugar, volvió a tomar la paleta y volvió a azotarla 10 veces más indicándole que contará otra vez su trasero estaba todavía bastante rojo, pero no le importo y sin contenerse descargo toda la frustración que había sentido en los últimos días.

Con cada golpe que recibía, uno en la nalga derecha, uno en la izquierda y uno en el centro el tapón anal ingresaba más en su interior y la volvía loca, si bien los golpes dolían como la mierda, el solo hecho de que complacerlo la excitaba, y le hacía casi imposible no correrse, cuando llego el golpe diez, pensó que por fin recibiría su recompensa y él la follaría con fuerza.

Christian estaba complacido hasta el momento con el desempeño de la joven, y sus pantalones ya estaban a punto de explotar, puesto que su miembro se elevaba como un mástil aprisionado por esos botones, se bajo los jeans, pero no se coloco tras de la chica, si no que quito el tapón anal y lo reemplazo por un vibrador anal, y en su vagina coloca otro vibrador, cuando ambos estuvieron en posición él su puso frente a la chica y con rudeza levantó su cabeza y le introdujo su potente erección hasta el final de su garganta, ella al principio tuvo reflejos de arcadas pero eso a Christian no le importó, y empezó a marcar un ritmo de embestidas fuerte , cuando ella se relajó y lo recibió hasta el fondo de su garganta, Christian se retiró un segundo y encendió a distancia los vibradores, la joven se estremeció por el repentino movimiento, y una vez que la dejó acostumbrase a la sensación, volvió a introducir su erección en su boca y aumentó el ritmo y la fuerza de sus cometidas, ella trababa de concentrarse en las sensaciones, la volvían loca las vibraciones dentro de su cuerpo, y a su vez también la sensación de tenerlo en su boca, era tan grande, que deseaba que la tomara como quisiera, Christian bombeo unos minutos más hasta que encontró su liberación con un gruñido, luego de vaciarse en su boca, sale de ella y aumenta el ritmo de los vibradores, ella que ya estaba por explotar cierra los ojos a la sensación, y él con voz de mando le indica que se corra, la joven empieza a temblar dejando que su cuerpo sea absorbido por las sensaciones, en su vida se había sentido tan maravillosamente bien, y las vibraciones en su cuerpo no hacen más que prolongar esa sensación, una vez que baja de la estratosfera siente como es recostada en el sofá y su señor, le esta masajeando suavemente las muñecas y los tobillos, cuando siente nuevamente la circulación, ve que él se incorpora, toma sus jeans y se los coloca, y sin mirarla sale de la habitación no sin antes decirle…

-Cuando te hayas recuperado ve al cuarto, aséate, vístete y te espero en el salón - cerrando la puerta tras él cuando sale, ella se queda mirando unos momentos la puerta cerrada, maravillada porque siente en el séptimo cielo, y rogando que a él le haya gustado la experiencia tanto como a ella.

Una vez que se vistió, se dirigió al salón y al bajar puede observar que el señor está sentado en el sillón con unas hojas en su mano, ya se encuentra nuevamente vestido y tiene el cabello húmedo de la ducha, a ella se le hace apetecible.

Camina hasta quedar frente a él y mantiene su mirada en el piso, esperando alguna instrucción ya que no le indico que se fuera, sino le dijo que la esperaba en el salón. Christian que ya se había percatado de su presencia levanto la vista de sus papeles y la observo, su cabello estaba recogido, llevaba el mismo vestido blanco y su piel brillaba, sin duda, debido a la liberación que había tenido anteriormente, le gustaba esta sumisa, pero no lo enloquecía, y aunque estaba dispuesto a probar un tiempo con ella, seguía habiendo algo que no le llegaba a convencer.

-Siéntate – le dijo Christian y esta retrocedió unos pasos hasta el sofá y cumplió. – puedes contestar libremente y mirarme, que te ha parecido la sesión?

Ella levanto la vista y en su rostro había esperanza y deseo, la sesión le había encantado pero le había parecido poco, quería sentir lo que significaba ser poseída por él, había tenido ese deseo desde que lo había visto por primera vez hace dos años…

-Maravillosa señor…-dijo con voz suave y con un dejo esperanza.

-Te gustaría repetir? – pregunto Christian, no entendiendo muy bien el tono que había utilizado

-Solo si el señor lo desea – y a Christian esta respuesta le complació, si bien le había preguntado a ella si deseaba repetir, ella debía atenerse a lo que su dominante deseaba.

Sin mediar palabras Christian se desprendió el pantalón y saco su miembro semi erecto y lo empezó a acariciar, mirando a la joven, ella bajo la mirada hacia su miembro y se le hizo agua la boca, él sonrió con suficiencia y con su voz dominante indico…

-Muéstrame cuanto deseas repetir – ella no lo dudo, de rodillas fue hasta donde estaba y sin dudarlo metió en su boca todo el pene que poco a poco se fue endureciendo, Christian con una mano en la cabeza de la joven empezó a marcar el ritmo, esto no era habitual en él, pero había estando tan tensionado que precisaba relajarse.

Estaban tan absortos disfrutando, ella recibiéndolo todo en su boca hasta la garganta y el marcando el ritmo con sus caderas y sus manos que jamás oyeron el ping de elevador o la puerta abrirse.