Este capítulo tiene una canción, Sakurabito de Sunset Swish.

Habría sido mejor no haber estado...

¿Cuánto tiempo pasó?

¿Un día?, ¿Una semana?, ¿Un mes?, ¿Dos? O ¿Tres? Quizá... ¿Medio año?

Él lo desconocía por momentos. Fácilmente podrían haber transcurrido tres segundos y él los hubiera tomado como si fueran una hora.

Ya no lloraba, es que ya no podía llorar. Y sus ojos ya no querían ver.

-Sólo quiero...

-Russell, tú no estás en condiciones de pedir nada-la reminiscencia de Karla, hija de Apolo sonrió en su cara, aunque él seguía con los párpados firmes.

-Aléjate, tú no existes-balbuceó Rick.

-¡Por tu puta culpa ya no existo!-gritó Karla con enojo-. ¡Dejaste que tus mugrosas mascotas me asesinaran en el Campamento! Y luego te hiciste la víctima-escupio esas palabras como se escupe la ponzoña-. Ahorita sólo estoy esperando tu muerte, para arrastrarte conmigo al infierno-una sonrisa maliciosa se dibujó en el difuminado rostro de esa chica muerta.

-Púdrete.

- ¿Estás hablando solito otra vez, amor?

A esa habitación había entrado una mujer de hermosas facciones y mediana edad. Dagmar Cleaves, la patrona de su esclavitud.

-No te importa-musitó Russell sin abrir los ojos-. ¿Y sabes por qué no te importa?-sonrió como niño pequeño ante un juguete nuevo-. Porque no existes.

La mujer hizo un puchero adorable.

- ¡Existo, amor! Por eso soy más bella que Miss Universo. ¡Mírame!

Rick se negó a abrir los ojos.

-Ya sé qué eres-dijo él con diversión-. Eres la bella guardiana del infierno y Karla es mi guía, ¿No la vez? Está acá-con su barbilla señaló a su izquierda-, recordándome cómo la maté.

-Tan chiquito y ya eres un asesino-dijo ella con ternura en su voz, sin hacer caso de las alucinaciones del chico-. Mi esposo te habría adoptado con gusto. Él siempre quiso un hijo para que tomara las riendas del negocio, pero sólo pudimos robar una niña.

Rick ladeó su cabeza, sin alguna expresión en su rostro.

- ¿Robar?

-Mi hermana era una de las monjas que cuidaban un asqueroso orfanato-explicó Dagmar contenta, cuan hombre viejo narrando las historias heroicas de su juventud-. Como yo no podía embarazarme y mi marido a fueza quería un hijo, en ese entonces saqué de las telenovelas la idea de fingir un embarazo y luego hacer pasar a un bebé como mío, soy muy original, ¿no?

Russell bufó. Eso era algo de lo más estúpido que una mujer podía hacer, cuidar de un niño ajeno por el amor de un hombre.

-Un día engañé a la santita y saqué uno de sus niños-prosiguió Dagmar sin remordimientos-. Mi marido estaba tan felíz... hasta que descubrió el engaño; pero bueno, él ya se había encariñado con Bernardette y me perdonó, es más, es como si nada hubiera ocurrido.

En ese momento, Russell sintió que ella ponía algo caliente sobre sus labios y él los abrió con desgana. Dagmar hizo que él comiera pedazos de pollo asado. Lo hacía porque necesitaba que el muchacho estuviera sano y fuerte para su siguiente ritual de belleza, en el atardecer del treinta y uno de diciembre. Por eso ahora él no se sentía tan débil como lo había estado antes.

-Mañana, amor-susurró ella-. Mañana serás libre... aunque extrañaré platicar contigo.

Russell apretó con fuerza sus párpados. Esperaba que al menos la espera de Suria por la muerte no hubiera sido tan lenta como la suya, que su homicidio se hubiera consumido pronto.

- ¿Por qué no me lo dices?-preguntó entonces Dagmar, como siempre.

Russell tuvo que abrir los ojos para mirarla y, después de hacerlo, hizo una mueca que iba desde el desdén hasta la indiferencia.

-Eres preciosa.

Complacida, Dagmar lo volvió a dejar solo. Así, el tiempo volvió a pasar paulatinamente sin que él pudiera detenerlo. Aunque... ¿Aún era importante hacerlo?, ¿Aún debía de luchar contra algo que, tarde o temprano, tendría que llegar?

-Creí que querías sacar a Esmy de la Correccional-el aire trajo a los oídos de Rick, la suave voz de Connick.

-Ni yo puedo escapar de aquí, ¿Cómo la ayudaría...?

¡Pero con un demonio!, ¿Por qué ahora la angustia que había mantenido a raya amenazaba con desbordarse?

¡Tenía que irse en paz, no con el tormento de no haber concluido algo!

-No... No es bueno que hable solo-murmuró la recién llegada Bernardette.

Russell abrió los ojos y la observó. Ahí estaba ella otra vez, visitándolo como cada anochecer (según ella) desde que él había sido encerrado ahí.

- ¿Por qué no lo hacen ya?-dijo Russell con fastidio-. Estoy tan aburrido que prefiero morir YA.

Ella lo miró con un atisbo de seriedad.

-La... muerte no termina con todo-dictaminó Bernardette tímidamente sin acercarse.

Rick hizo una mueca de fastidio.

-Te veo y me recuerdas...-musitó secamente-. Eres como un hermoso ángel que precede a la muerte, seria e imparcial... oh, perdón-añadió con ligera burla en su tono-, tú jamás serás objetiva. Eres tan sentimental que casi das asco.

La muchacha tragó saliva con fuerza y sus ojos brillaron por las lágrimas que se asomaron.

-Sólo venía a decirte que... tu amiga está viva-soltó ella dolida. Russell se incorporó rápidamente-. Mi papá dice que necesita hembras como ella-su mandíbula se tensó-, fuertes, asertivas e inteligentes...

Russell examinó su rostro para determinar su mentía o no. Concluyó que no.

Así que... Suria estaba viva. Eso cambiaba muchas cosas.

-La quiere entrenar-terminó de decir Bernardette con enojo.

-Él necesita a alguien en sus negocios con los pantalones bien puestos-dijo Rick con el ceño fruncido. "Como una hija de Ares, aunque él no lo sepa", pensó con enojo-, no a una mocosa chillona-le lanzó una mirada mordaz a Bernardette.

Ella no quitó su cara de enojo.

- ¡Yo soy su hija, no ella!-gritó la chica-. ¡Dime que ella no vale ni la mitad que yo!

Russell se sorprendió por su inusual actitud, aunque era comprensible que la chica se sintiera amenazada; ella era alguien que seguramente siempre había sido el centro de atención y que con el tiempo defraudó a un padre que esperaba lo mejor de ella, ahora podría ser desplazada por una chica desconocida con la personalidad de guerrera que su padre necesitaba.

No sabía si sorprenderse por el hecho de que Suria había podido salir airosa de aquella horrible situación, o sentirse avergonzado por cómo estaba él (esclavizado, esperando su muerte).

No obstante, Russell decidió esforzarse aunque sea un poco más.

"Sin autoestima", él analizó su personalidad, teniendo como referente sus encuentros diarios. "Insegura, exagerada... reactiva. Perfecto, no eres difícil."

-Suria es una perra peligrosa-dijo Rick enérgicamente, impregnando de dureza su voz-, yo que tú, cuidaría mi puesto como hijita de papi.

La respiración de Bernardette, como era de esperarse, se aceleró más.

- ¿Y sabes qué es lo mejor?-Russell cerró los ojos y sonrió-. Que su domador (nótese: yo) me iré a alimentar gusanos mañana, así que ella será como una bestia salvaje sin dueño... justo como la quiere tu papi.

-No...-gimoteó Bernardette, a punto de llorar, quizá por la ira que había contenido hasta ese tiempo.

Como Russell vio que ella iba a salirse y él seguía encadenado, él la interceptó con sus palabras.

- ¿A dónde vas?

Ella se giró. Sus ojos estaban anegados en lágrimas.

-¡Mandaré a que la maten!

- ¿Qué tan estúpida eres?-espetó Russell rápidamente. Bernardette aligeró el paso, pero no se detuvo-. La matas, ¿y luego? -ella se paró-. Segurás siendo la misma chillona que manda a sus sirvientes a que acaben a sus enemigos... ¿Crees que tu padre necesita una hija así?

- ¿Y qué quieres que haga?-exclamó Bernardette tallándose los ojos con sus puños apretados.

- ¿Eres idiota...?

-No me insultes más...-sollozó Bernardette repentinamente. Él la ignoró.

-...Te dije que yo puedo controlarla.

- ¿...Qué?

Russell ocultó una sonrisa de satisfacción. Ya la tenía donde la quería.

"Aún débil, ella sigue siendo la niña de los ojos de su papi", caviló, recordando las palabras de Dagmar "él ya se había encaariñado con Bernardette y me perdonó [el engaño]".

-Quizá este es el mejor momento de tu patética vida-dijo claramente-: puedes deshacerte de otra basura y seguir pudriéndote por idiota... o aprender de esa "basura" y llegar a ser lo que tu padre espera de ti.

Ella trató de hablar, pero su voz entrecortada no la dejó completar frase alguna.

-Yo puedo hacer que Suria te enseñe a ser fuerte. Sólo yo.

Bernardette, aún con los ojos enrojecidos y un par de lágrimas recorriendo sus mejillas, buscó la mirada de Russell.

-No quiero algo a cambio-añadió Russell con calma, más amable-. Sólo pídele a tu padre que nos deje libres en cuanto tú te sientas lista. Es todo.

Pasaron varios segundos en silencio, en los que Bernardette dejó de llorar y se tranquilizó. Russell esperó con el corazón en la mano.

Entonces, Bernardette asintió con la cabeza.

"Espérame un poco más, Esme. Espérame un poco más, Suria. Vamos a salir de esto"

-Una cosa-pidió Russell. Ella lo miró esperanzada, pensando que él iba a añadir algo a su trato-. Dime, ¿Por qué vienes a verme?

-Oh...-ella se encogió, incómoda-. Yo... siempre lo hago. Sé que cada muchacho que mi mami encierra... es para su ritual de belleza. Yo... me siento mejor cuando veo que alguien muere.

Un escalofrío recorrió la espalda de Russell. "Ella..."

Al notar el rostro pálido del chico, ella se apresuró a irse, aún sin borrar la emoción que le había causado la propuesta de Russell.

-Hablaré con mi padre de ti y de Suria-prometió antes de desaparecer por la entrada.

Russell miró a su costado con pesar, siguiendo pálido.

-Si eres como un perro-dijo la voz de Karla-, no digas que no lo sabías. Espero que mueras por la promesa que le hiciste a ese tal Póllux.

Russell maldijo por lo bajo.

- ¡Aléjate de mi, hija de Hades!

-Eso no importa. Sólo pide que convenza a su padre antes de que llegue mañana-intervino la aburrida voz de Connick-. A no ser que quieras acabar como yo.

- ¿Por qué yo?-se lamentó Russell sintiéndose molestado-. No esperé que todos vivieran ahora.

-Pareces un imán de problemas y mestizos poderosos.

-Es el Destino, Russell. Te quiere ver muerto por esa promesa, ja. Porque primero encuentras crías de Zeus, luego de Poseidón ¡Y ahora una chica zombi!

De pronto, la promesa que le había hecho a Póllux y la obligación de sacar a Esme, comenzaron a ser una carga para él; dos firmes y pesadas losas sobre la espalda de Russell. Problemas que él no había buscado por sí, sino su maldita ascendencia divina.

Habría querido renunciar a ambas, pero aunque quisiera, no podía dejar sola a su única familia. Tampoco podía desafiar a Zeus, aunque su propuesta gritara "¡Trampa!" para Russell.

"Cada contrato tiene una laguna", se dijo a sí mismo. Él tenía que encontrar esa laguna.

...

...

...

Cuando notó la mirada furibunda de Dagmar Cleaves, Russell supo que Bernardette se había salido con la suya.

La mañana del treinta y uno de diciembre, la mujer entró hecha una furia, totalmente diferente a la mujer carismática y seductora a la que Russell estaba acostumbrado a ver. Detrás de ella venía un hombre que cargaba el cuerpo de un joven inconsciente, que dejó botado por ahí; iba a usar otro cuerpo para su ritual, ya no a Rick Russell.

-El líquido vital que recorre las venas de los hombres guapos hace que mi piel se mantenga fresca-declaró ella-. Un simple baño logra que mi juventud permanezca y mi belleza aumente, ¿lo sabes, no?

-Sí...-trató de sonar titubeante. "¿Por qué no sólo dice que se baña en la sangre de los chicos que conquista porque está loca?".

-El atractivo de cada hombre liberado se adhiere a mí-continuó ella, paseándose frente a Russell como gato encerrado-, así yo puedo atraer...-frunció más el ceño-. ¿Cómo me pagarás este disgusto?-le exigió a Russell.

Él la miró, queriendo parecer intimidado. En realidad no sabía qué responder, sólo podía atenerse a lo que Dagmar podría decir. De reojo notó cómo el hombre acomodaba el cuerpo del otro chico, para preparar el ritual. Desvió la mirada.

- ¿Qué le puedo dar?-susurró Russell.

Ella no se calmó.

-Dijiste que sólo tú puedes domar a la chica-comentó mordazmente-. Convéncela de que no me ponga trabas. La quiero esta noche en mi cama, por las buenas.

Russell parpadeó varias veces. "¿Cómo...?"

Ah...

Ahora entendía por qué Dagmar se bañaba en el "líquido vital" de chicos y no de chicas. Ella era lesbiana, lo cual no tenía nada de malo si no tuviera ese ritual tan espantoso. Dagmar pensaba que la atracción que tenían los chicos sobre las mujeres se impregnaría en su piel, dándole una belleza a la que ni las mujeres se podrían resistir. Pero su técnica tenía fallos, además de la macabra forma de conseguirlo, porque no podía ni seducir a una chica como Suria.

-No-él no moderó esa palabra.

¡Mierda! ¿Qué tanto había hecho Suria mientras él la dejaba sola? Primero había logrado llegar hasta el jefe e impresionarlo con sus dotes de guerrera, cosa que ya no le sorprendía porque ella era hija de Ares... ¿Pero ahora había conquistado a la jefa? ¡Suria tendría que darle muchas explicaciones a Russell!

Dagmar se molestó más por la negativa, y se agachó para que ambos rostros estuvieran frente a frente.

-Tomaré lo que quiero por consentimiento y los dos viven-replicó Dagmar amenazante-. O lo tomaré por las malas y los dos mueren. Decide.

-...

-Disfruto más por las buenas, niño.

En ese momento el hombre se acercó a desatar los brazos encadenados de Rick. Él, en cuando se vio un poco liberado, no dudó en sujetar el cuello de Dagmar. ¿Músculos entumecidos? ¡Qué va! El enojo lo hizo olvidarse de eso, hasta que se dio cuenta de la lentitud de sus movimientos y el dolor en sus articulaciones llamó su atención.

Pero Dagmar no se quedó de brazos cruzados. Gracias a sus cinco sentidos, Russell se dio cuenta de que ella sacó un arma y se disponía a apuntarle al estómago, sin embargo, él sujetó su muñeca con una mano y con la otra le arrebató el arma, luego la empujó para no tener que dispararle.

Menos de un segundo después, tenía al otro hombre apuntándole a la cabeza con su propia arma. En un acto totalmente suicida, Russell se agachó y tuvo que jalar el gatillo en dirección al brazo del hombre.

El hombre cayó al piso, quejándose del dolor. No obstante, después Russell se dio cuenta de que Dagmar lo estaba apuntando desde el piso con otra arma.

-Esa tiene balas de salva, idiota-se burló ella.

- ¿Qué...?

El hombre al que Russell había herido se levantó sobándose la rodilla, y también apuntó al asustado chico.

¿Qué diablos estaba ocurriendo ahí?

-Mi marido creyó que no sería bueno dejarlos ir sólo por una estupidez-ella se incorporó-, por capricho de Bernardette.

-Vine a comprobar si eres tan bueno como la chica-dijo el hombre con seriedad.

-Felicidades...-gruñó la mujer-. No serás mi sacrificio, pero no saldrás de esto.

"¿Qué...?"

-Mañana empieza el entrenamiento...

"¿Quedarme... con ellos?"

-¡No, no, no!-gritó Russell asustado-. ¡Yo no quiero esto!

Ella golpeó su mejilla con el mango de su arma; golpe que él no esquivó porque estaba espantado drbido a lo que le acababan de decir.

-Nadie te preguntó. De todos modos... espero a Suria hoy a las ocho en mi lecho-susurró Dagmar en el oído de Russell-. Ya sabes: por las buenas, amor.

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¡Hello!

¿Ya leyeron "Gotas de pecado, la sangre del Olimpo"? ¡Vayan!. Quería publicarlo después, ¡pero la idea se me iba a enfriar demasiado!

Oh, sí. Karla es la hija de Apolo del cap. "la primera en la vida"; Connick, es del cap. anterior. ¿Han visto la facilidad con la que Russell se acostumbró a la "presencia" de ambos? Y no, no están vivos.

Suria y Bernardette, las imagino como eneamigas, ¡una relación inestable como la de Pipes y Reyna! Pero no todo va a ser por Russell.

Por cierto, tengo un personaje niño pez :D, me atrajo la idea de Percy con un hermano más problemático que mi Tyson, espero que cuando salga lo reciban bien... o no. Bueno, para GP-SO, es obvio que Dare, Eros y Kin tendrán sus cabañas en el campamento, creé a sus campistas, pero como algunos ya los adoptaron como sus padres, en mi perfil viene cómo pueden encontrarme y veremos cómo incluirlos (de paso comienzan a leer GP-SO). Aquí no, porque es spam.

Uh... ¿Comentarios? ¡Es gratis! Porque si no me dicen sus opiniones, quejas o dudas, yo doy por hecho que todo va de perlas y no corrijo o aclaro nada.

Calculo que el siguiente estará listo en una semana (o dos) y así serán los demás. Claro, si no se me atraviesan mis problemas :)

Gracias por seguir aquí,

Mata ne (nos vemos).