LOS PERSONAJES SON DE Y LA HISTORIA ES ORIGINAL MIA ESPERO QUE OS GUSTE.
CAPITULO 9 ¿POR QUE TÚ?
BPOV
Hacía dos meses que no subía al mundo de los humanos con miedo de volver le encontrármelo, en esos dos meses intente olvidarle, olvidarme de que sus labios una vez se juntaron con los míos, y de sus ojos que me miraron con tanta tristeza cuando le negué la posibilidad de estar juntos. Pero olvidarle cada vez se me hacia más imposible, los sueños cada vez me lo recordaban más. Mi amiga Alice se quedo con migo en mi dolencia, pero sabia que ella también sufría por no ver a su humano, aunque yo intentaba convencerla para que bajara a verle, ella se negaba a dejarme sola. De alguna manera sentía que la obligaba a no dejarme sola para poder sufrir en silencio mi dolor.
Una tarde como otra cualquiera estaba leyendo uno de mis libros favoritos cuando alguien que nunca era invitada a mi habitación me interrumpió.
-Quien?- pregunte molesta.
-Vamos zorra tu padre te espera en el salón- escuche la molesta voz de Jane
-Dejame en paz Jane, iré cuando me de la gana, él no me puede obligar a que siempre cumpla sus exigencias.- la grite.
-Te dije que tu padre quiere verte ahora mismo, y no quiero excusas- Me grito abriendo la puerta de par en par.
Yo salte de mi cama preparada para atacarla con mi daga ya empuñada esperando que Jane se me acercara lo suficiente, esta iba a aprender de una vez por todas quien era yo.
-Te dije que iría cuando yo quisiera y no te atrevas ni a darme ordenes ni amenazarme en mi propia habitación si no quieres que te cortare el cuello perra- le dije entre dientes- quien coño te crees para entrar así en mi habitación.
-Alguien más importante que tú, y nunca te atreverás hacerme nada- me dijo con una sonrisa burlona-
-Acercate un poco más y te demostraré si me atrevo puta- Le dije con mi sonrisa más diabólica.
-Isabella, para ya – Me dijo una voz que con solo escucharla me daban ganas de vomitar.
-Tu te callas traidor, este baile no va contigo, pero no te creas que me he olvidado de ti- le dije mirándole con ira.
-Eso esperaba que no te olvidaras de mi cariño, por que dentro de dos meses seras miá- dijo riéndose con una carcajada.
-Claro Jacob y a que no adivinas cuanto tardare en ser viuda y soltera de nuevo- Le dije con un brillo de maldad en mis ojos.
-No te atreverás -me dijo entre dientes.
-Eso nunca lo sabrás, solo espera a la noche de bodas y te lo demostraré.- ya, me había cansado de ver la cara de idiotas de esos dos, por eso guarde mi daga y empujándolos a los dos con mis hombros salí de mi habitación y me dirigí hacia el salón donde mi padre me esperaba.
Al entrar por las enormes puertas que guardaban la sala donde estaba él, me fije que se habían reunido con los demonios más importantes del reino, algo planeaban eso lo tenia muy seguro, pero últimamente los asuntos del infierno no me interesaban para nada. Cuando entre mi padre pidió hablar conmigo a solas, aunque claro no podía faltar la garrapata traidora a su lado.
-Isabella me han comentado que tu trabajo ha bajado un poco- Me comento de manera sería, sabía por donde venía su regaño ya que llevaba mucho tiempo sin salir y prácticamente no había llevado ni un alma a sus arcas.
-Exactamente cuanto te importa a ti mi trabajo padre?- Le pregunte con ironía.- pensé que ni siquiera te importaría lo que estaba haciendo, ya que te gusta tanto organizarme la vida.
-Sabes perfectamente que siempre me ha interesado tu trabajo, niña desde que te recogí del mundo de los humanos.
-Si claro por eso ahora me obligas a casarme con este a sabiendas que no me interesa casarme con nadie- le grite yo como respuesta.
-Esa discusión ya la hemos tenia Isabella y no la volveremos, a tener- me dijo con tu tono tranquilo pero yo sabia que empezaba a perder la paciencia.
-Bueno pues ya me tienes aquí que es lo que corre tanta prisa que ha tenido que venir tu zorra personal a buscarme- Le dije yo sin cambiar mi todo.
-Quiero que hoy te vallas con Jacob y Dimitri de cacería- me ordeno.
-No me jodas, yo no iría con estos dos ni a pedir sal al vecino, si quieres que salga de cacería saldré con Alice o con Emmett- le respondí.
-No, eres la mejor en esto y quiero que hagas grupo con los mejores, así también aprovecharas y pasaras un rato con tu prometido, hace mucho que no sales de cacería con Jacob y ya es hora que volváis a trabajar juntos- me exigió con mucha rudeza. Tuve que acceder pero antes de marcharme le dirigí una mirada envenenada a Jacob.
Me prepare para esta noche, rezando por encontrarme de nuevo con Edward. Sabía que si me lo encontraba podría haber problemas, pero de una cosa estaba segura, sería a él a quien yo protegería. No iba a consentir que esta panda de gilipollas le hicieran nada.
Volví a concentrarme en afilar mi daga, siempre me gustar hacerlo antes de salir de cacería, me relajaba, pero algo en ella me llamo la atención , siempre la había tenido, desde que recuerdo haber llegado a este mundo pero cuando le pregunte a mi padre acerca de ella no supo responderme de donde la había sacado.
Me volví a fijar bien en el emblema que tenia en la empuñadura y me fije que el dragón que tenia grabado había cambiado de color, desde siempre había sido de color rojo, pero ahora había cambiado a un color dorado, como si estuviera chapado en oro y al lado de él había aparecido una rosa, eso me pareció extraño. Jamas había visto algo así, siempre había sido mi fiel compañera, donde iba yo la llevaba con migo.
La examine de nuevo pensando que alguien me la podría haber cambiado, pero no era la miá, tenia la misma marca que la hice un día en una pelea que tuve con un ángel. ¿que la podría estar pasando?¿por que estaba cambiando ahora?, nunca supe el significado de su emblema, pero a veces sentía que me llamaba, que intentaba contarme su historia, pero otras veces pensaba que me estaba volviendo loca. Las armas no podían hablar.
Un golpe bastante fuerte en mi puerta, me saco de mis pensamiento y por la forma de llamar supe que era mi "prometido" el que estaba al otro lado de la puerta.
Me termine de recoger mi pelo en una coleta alta, y salí para encontrarme con él.
-Vamos, Dimitri ya nos esta esperando fuera no se como puedes tardar tanto solo para ponerte un pantalón y una camiseta- me dijo mientras me agarraba del brazo.
-No te atrevas a tocarme – le dije soltándome de un tirón de su agarre.
-Lo estarás deseando después de nuestra boda- me dijo el con una sonrisa lasciva.
-En tus sueños- Le dije con una sonrisa diabólica- aunque no creo que llegues ni a soñar lo- le dije riéndome.
-Me estoy empezando a cansar de tus amenazas Isabella- Me dijo entre dientes.
-No son amenazas, son hechos que en algún momento cumpliré, y gracias a ti tienen fecha y hora- Le dije yo.
Salí para encontrarme con Dimitri que ya nos estaba esperando con sus alas negras preparadas para nuestro regreso al mundo de los humanos, yo saque las miás que eran un poco mas grandes que la de los otros demonios por ser la hija de quien era, y así emprendimos el vuelo.
Cuando llegamos a la discoteca, había más gente que normalmente había, era todo un banquete de almas para nosotros, pero yo no tenia ganas de cazar ninguna. Una vez dentro me fije si había alguien conocido cerca de nosotros, pero mi suerte por ahora estaba de mi lado no había nadie.
-Vamos Isa haz tu magia, nuestro rey necesita unas cuantas almas hoy- me dijo Jacob empujándome a la pista de baile mientras él y Dimitri se integraban en la zona de la barra para haber si cazaban alguna por allí.
Y así lo hice, me puse a bailar y como una sirena con su canto de inmediato me vi rodeado de una docena de chicos, busque entre sus rostros cual sería mi primera victima pero no me motivaba ninguno, no me sentía a gusto con tantos cuerpos a mi alrededor. Cuando ya llevaba un rato bailando allí sentí como alguien me cogía de la cintura y me sacaba de la pista de baile. Me gire a mirarlo y me encontré de nuevo con esos ojos verdes.
-Edward ¿que estas haciendo aquí?- le pregunte asustada mientras miraba hacia la barra para ver si seguían allí Jacob y Dimitri.
-Te he estado buscando todo este tiempo, necesito hablar contigo.- me dijo acercándose a mi.
-Edward por favor vete, ahora corres peligro- le susurre mientras le empujaba para separarle de mi.
-¿En peligro?- me pregunto-Bella no se de que me hablas, pero tengo que hablar de algo importante contigo- Me decía mientras me volvía acercar a él.
En momento sentí un escalofrió en mi espalda y alguien me cogió de la muñeca y me separaba de mi amor. Pero al saber quien podría ser quien me sujetaba de la muñeca, mi actitud cambio y le mostré la fría que tenía, sabía que le iba hacer daño pero era la única forma de salvarlo.
-¿Que quieres ahora Jacob?- le dije mientras me volvía hacia él.
-Llevabas tanto tiempo hablando con tu amigo que pensé que podría presentármelo cariño.- me dijo el entre dientes.
-No vale la pena -le dije mientra miraba a Edward de arriba abajo -No es más que un niñato que se piensa que soy de su propiedad, nada interesante.
-Y que pasa, ¿no es de tu gusto querida?- Sabia por donde iba sus pensamientos.
-Para nada, no me llega ni a la suela de los tacones- le dije echando de nuevo una mirada de desprecio a Edward- creo que aquí no hay nada de mi gusto esta noche.
-Bueno pues vete con Dimitri a la barra a beber algo, ya iremos más tarde a otro lado- me dijo acariciándome la cintura y besándome en los labios delante de él.
Tenia que dejar que me besara para poder separarlo de Edward, sabia que nos estaba mirando, pero si quería hacerlo más creíble para que se separará de mi, tuve que reprimir mis ganas de vomitar y dejar que me besara.
Después de ese beso me fui con él a la barra donde estaba Dimitri pero no pude evitar dar un ultimo vistazo donde dejaba a un Edward destruido, en ese momento sentí que mi corazón se rompía en mil pedazos. Sentía su dolor y de que de alguna manera le había traicionado.
EPOV
Se me rompió el corazón literalmente el ver como se iba con él, verle como se dejaba tocar por ese gilipollas, y dejarse besar, hizo que lo viera todo rojo por mis celos.
La alegría que había tenido cuando la vi, el amor tan grande que intente demostrarle con mi abrazo cuando la volví a tener en mis brazos se perdió cuando me dio esa mirada de desprecio, e hizo ver a ese imbécil la poca cosa que era para ella.
Pero había algo que no me encajaba del todo. Al verla irse con él que me imaginaba que era su prometido, se volvió hacia mi y me miro con una tristeza como si supiera lo que sentía yo en este momento, eso no era normal en una persona la cual hace unos solo unos minutos había jurado delante de él que me despreciaba y que no sentía nada por mí.
Mi cabeza me decía que tenia que salir de hay rápidamente y olvidarme de ella, pero mi corazón me pidió que me quedara. Y así lo hice por primera vez , hice caso a mi corazón, no me deje llevar por la razón sino por mis sentimientos.
A las dos horas la perdí de vista donde se suponía que llevaba casi toda la noche en la barra me imagine que se habría ido con el otro chico, pero al que si seguía viendo era a su "prometido", estaba tonteando con una morena de pelo corto en la pista de baile delante de mis narices. "¿como puede estar haciendo esto con la mujer tan hermosa que tenia a su lado?" pensé para mi pero no deje de mirarlo.
A la media hora más o menos le vi saliendo con la morena por la puerta trasera de la discoteca con dirección al callejón que estaba situado a unos metros.
Me escondí entre las sombras y le vi como la besaba en la boca y le metía la mano por debajo de la falda, estaba engañando a mi Bella con todo el descaro del mundo, y yo en cambio me alegre por ello, esta era mi oportunidad para obligarlo a romper su compromiso con ella.
No podía apartar mi mirada de la pareja y vi como la desvestía de forma animal, la besaba en los pechos dejando le marcas de sus dientes por toda su piel, pero me fije en algo que no le había visto antes, en un movimiento en el que se separo de ella un pequeño reflejo de la farola que había cerca me dejo ver sus ojos, eran rojos como el color de la sangre.
Fue cuando me di cuenta, que era una demonio el que estaba delante de mi y que si no hacia algo iba a matar a la chica.
Pero un pensamiento me vino en ese momento, ¿para que quería entonces a Bella? Dios ¿no la querrá para algún sacrificio o algo así? Tenia que matarlo, esa fue mi única conclusión, mi pequeña quizá también corriera un gran peligro.
En un rápido movimiento alce mis alas blancas y mi ropa de inmediato cambiaron, apareció mi camiseta ajustada blanca junto con mis pantalones del mismo color, y en mi mano apareció mi espada.
-EH TU DEJA A LA CHICA- le grite al demonio ese.
-Vaya, pero mira que sorpresa, asique eres un ángel después de todo- me dijo mientras tiraba a la chica contra el suelo. Daba gracias a Dios que ella en este momento estuviera inconsciente y no se enterará de nada por que sino iba a ser muy complicado explicarle esto.
-No creo que te aya sorprendido mucho, pero lo que si te va a pillar desprevenido es cuando te corte en dos.- le dije yo
-Eso ya lo veremos imbécil- me dijo el sacando su espada.
-Jacob- escuche la voz de mi ángel detrás de mi y en ese momento solo pensé en su seguridad.
-Bella vete de aquí esto es peligroso, luego hablare contigo- La dije sin volverme, quería sacarla de aquí por que sabia que podría salir herida.
-Jacob vete este es mio- Respondió ella ignorando lo que le había dicho.
Al escuchar esas palabras me gire y entonces la vi, tenia las alas desplegadas, negras como la noche y vestía con un pantalón de cuero negro que se ajustaba a sus largas piernas, y top donde se le podía ver el tatuaje encima de su pecho izquierdo un dragón dorado el cual estaba rodeando una cruz invertida.
No, no Bella tu no por favor, no estaba preparado para esto, no podía creer lo que mis ojos veían, pero en cambio mi corazón seguía latiendo por ella.
-Ahora si que te has quedado con la boca abierta -dijo el demonio al que había llamado Jacob con tono de burla.
-Jacob yo me encargare de este angelito- me dijo con todo el desprecio que pudo con su voz.
-No sabes lo que te ha caído encima gilipollas.- me dijo antes de desaparecer.
Yo no podía encontrar mi voz, pero aun así baje mi arma no podía atracarla, era el amor de mi existencia, no podía, y sin embargo era mi mayor enemiga. Caí de rodillas delante de ella y solo pude hacer una pregunta.
-¿Por que Bella?- Le dije con un hilo de voz mientras la miraba a los ojos.
-Te dije que no lo comprenderías.- me dijo alzando su espada hacia mi- te pedí que te alejaras de mi, pero tú no lo hiciste.
