Vale vale, se que no tengo excusa creíble para tanto tiempo sin actualizar. Pero supongo que un bloqueo puede ser media excusa u.u… Si ya me decían que ver y leer tantas cosas raras no era bueno para el celebro.
Un consejo: Jamás, bajo ninguna circunstancia, miréis "La Naranja Mecánica" mientras os releéis "1984"… es un cockteil demasiado explosivo para una mente.
Así que aquí os dejo con un capítulo que me sabe mal acabar subiendo, todo es relleno sin casi nada de sustancia. Y supongo que solo obtendré un poco de perdón si digo que el siguiente casi está completo.
Capítulo 10: Cosas de críos
Una hora pasó de la batalla. Los seis chicos e Iruka hicieron una parada. Todos respiraban con dificultad, Taka y Kozô estaban fatigados por usar demasiado su kekkei genkai, por lo que solo parar se tiraron al suelo, intentando retomar energías.
Iruka dejó ir por fin el brazo del muchacho que salvó.
-Nekomaru…- murmuró. El nombrado se giró- ¿Te importa ir a cazar algo? Yuki puede acompañarte… - la chica miró todo, analizando. Hasta que contestó:
-Eso no sería apropiado, sensei. Soy la más avanzada en jutsu médico y soy la más indicada para curar las heridas que tenéis. Mimizuku sería la mejor en este caso- las dos chicas se miraron entre sí, conversación muda volando entre las miradas. Los chicos intentaron ignorar todo eso… o simplemente no lo vieron.
-De acuerdo… - al final la otra accedió, cogiendo de la manga al chico e internándose en el bosque- en veinte minutos estaremos aquí.
Iruka respiró hondo. Fijándose por primera vez en el chico que no era su alumno. Este parecía desorientado, miraba a todos con sospecha.
-Ya está… no hay más gente que nos pueda seguir… - le murmuró- Estas…-dudó- estamos a salvo. –El chico continuaba mirando sospechosamente a todos. Pero aun más a Iruka. –Perdón, no nos hemos presentado: Soy Umino Iruka, ellos son mis alumnos.
Pareció dudar mucho, mirando con recelo la pequeña inclinación de cabeza que el hombre le dedicó.
-Nue –Murmuró finalmente, buscando los caminos con la vista. Y mandando una mirada fulminante a Kozô, que había empezado a reírse a carcajadas solo oír el nombre.
-¡Ahora si estamos al completo! –Exclamó entre risas. –tres fantasmas y con límites de sangre… ¡seremos el terror de todos los pueblos viejos!
El muchacho abrió un poco la boca, encontrando desconcertante la risa y la declaración. Y buscó la respuesta con la mirada de quién creía que era el más cuerdo: el mayor.
-Gracias Yuki… -murmuró elhombre cuando su alumna le curó las múltiples heridas. Notando la mirada en sí, Iruka lo encaró –Lo dice por qué él se dice "Hitotsume Kozo", ella –hizo una inclinación a la chica –"Yuki Onna"
Los contempló en silencio, dando un salto hacía atrás cuando Yuki intentó chequearle las heridas, por lo que la chica le dio la espalda, ofendida por el gesto.
-… ¿Y por qué os nombraron así?... – fue un susurro que casi pasó inadvertido por el viento.
-Tenemos límite de sangre- contestó Yuki con el tono más frío posible- Pensé que ya lo habías oído de ese idiota. –Nue izo una mueca desconcertada mientras que Kozo dejó de reír al instante delante del insulto.
-¿Límite de sangre?
-Sí, kekkei genkai, tu también tienes uno. Te llamaron monstruo para la guerra, eso quiere decir que tienes uno. ¿Qué haces? .¿Te transformas en una nube?
-No se lo que es kekkei genkai, ni cómo alguien puede transformarse en una nube. Eso es imposible. –miró hacía el bosque, mirándolos de reojo aun, pero atento a los sonido extraños –Soy Nue por que llevo la desgracia allí dónde voy. –Siseó con veneno en su voz, con el mismo tono que los cuenta cuentos utilizaban para asustar a los niños –Las plagas me siguen, provoco la muerte de quién me ve. Soy Nue por que mi cabello crea un aura negra que enferma mortalmente aquel que la toque.
El ambiente de peligro había cubierto todo el alrededor del chico… pero la carcajada continua de Kozo ante tales palabras lo rompió totalmente.
-Tu estás como una cabra. Por muy bicho raro que parezcas con esos pelos no eres un controlador de insectos para desencadenar plagas. –Rió un poco más –y por mucho empeño que le pongas dudo que tu cabello pueda matar.
-¿Quieres probarlo? –las palabras habían fluido de Nue con una amenaza real, oscura y determinada.
-Basta- Iruka por fin se decidió a intervenir. –Kozo, si tienes tanta energía para discutir así puede que tengas la suficiente cómo para ir a cazar algo.
-Eep… no Iruka-sensei, estoy agotado…- se tiró totalmente sobre la hierba, clavándose alguna piedra durante el proceso a juzgar por la mueca que hizo, y puso en su faz la cara más cansada que pudo- ¿ve? No puedo ni coger bayas…
El profesor escondió una sonrisa y Yuki casi deja ir una. Aunque la chica murmuró un "estúpido" por lo bajo.
-Nue-san¿Dónde vives? Seguramente tus padres deben de estar preocupados ya.
-No lo están- cortó el chico. El profesor iba a añadir algo con el cejo fruncido, pero se quedó con las palabras en la boca cuando el otro lo cortó –Mi casa está por allí –señaló hacía el este –En la playa de las algas.
Taka, que se había quedado en silencio viendo el cielo mientras escuchaba, se incorporó, mirando a Nue.
-Eso está a tres días de aquí¡corriendo!
Nadie habló después. E Iruka miraba inquisitivamente al chico. Algo le preocupaba en él. La forma en que se había comportado antes, ahora cómo pasaba de hablar a contestar poco. No parecía la misma persona que había salvado antes.
Entonces cayó en el tono que había contestado.
-En tu casa…- se atrevió a preguntar al fin – ¿te espera alguien?
Silencio por respuesta. Acción involuntaria de rascarse el brazo. Nervios.
-…Sí –Entonces tenía a alguien. Pero dijo que sus padres no estarían preocupados.
-¿Te echaron? – Nue lo miró por debajo de su espeso pelo. Como pensando si tenía que contestar o no a esta pregunta, o si merecía una respuesta.
-Intentaron matarme. –todos se tensaron, sus alumnos también. Ellos habían vivido en carne propia lo de ser alguien a quien todos horroriza tener cerca. Había el tabú de no hablar de eso ni entre ellos, pero se sabía por las reacciones que tenían cuando un tema u otro salía a flote en las conversaciones.
-¡Traemos la comida!- dos voces exclamaron de golpe y alegres, sorprendiendo a todos. Mimizuku y Nekomaru habían vuelto con los brazos llenos de fruta, tres conejos, algo de pescado y con trozos de leña.
-00-
La carcajada de las mujeres se dejó oír por todo el bar, pero eso no asustó a los parroquianos, que ya estaban acostumbrados a la excentricidad y a las conversaciones a gritos que encubrían las susurradas en secreto. Aunque tampoco se habría visto mucho si alguien se asustara, pues el local estaba cubierto de olor a alcohol, tabaco picado y humo de cigarrillos, pero más estaba cubierto por las cientos de charlas que había.
-¡Así se hace!-brindaron otra vez por cosas sin sentido.
-Y lo mejor es que me quedé con toda la paga… - otra carcajada general.
La puerta se abrió, dejando paso a Kakashi, que miró todo con desgana, deteniendo su ojo en la mesa de las kunoichis.
-Ah…-de todas las mujeres, Anko fue la primera en percatarse de la presencia del jounin- Ya tenemos aquí el espantadelfines- Y se llevó la pinta a la boca, terminándola. Lo señaló con el dedo- Ni un paso más- murmuró, aun con la jarra en los labios. Con un sonoro golpe, la volvió aponer en la mesa –Ahora soy yo la que te evita.
Como siempre, Kakashi hizo caso omiso de las palabras de la kunoichi, avanzando con su peculiar forma de andar, con aire vago y sin dudar.
Se la quedó mirando con su ojo, sin mediar palabra alguna. Solo observando como si pudiera sonsacar todas las respuestas solo con su mera presencia.
Los otros observaban la escena, sumidos en el silencio típico de las circunstancias. Kurenai ya los habíamirado a los dos. Hacía un mes que estaban así y, sinceramente, ya empezaban a cansar. Empezó a temblar levemente, mirando como el duelo de miradas entre Kakashi y Anko se había elevado a la categoría de desafío. Empezó a mostrar una vena en la frente que palpitaba con más rapidez de lo considerado seguro.
-¡Por todos los Hokages!. ¿Queréis dejar de comportaros como críos y parecer los jounins que sois de una vez?- dijo en un tono de voz que volaba entre la exclamación y el susurro. Era ese tono que hacía que Asuma le concediera todo lo que pedía, el cuál, en la presente situación, solo apagó el cigarro que tenía en los labios y encendió uno nuevo, suspirando levemente.
-Déjales que se maten, así no nos molestarán más.
-El problema no es que se maten o no, la cuestión es que no dicen nada del porqué. Llevan semanas así.- cerró los ojos con rabia, llevándose una mano a la sien. Había sido totalmente ignorada por los dos, que seguían en su actitud infantil de mirarse sin decir palabra.
Asuma dejó ir una bocanada de humo, mirando de soslayo a ambos.
-Algún motivo tendrán… -Kurenai iba a replicar –No son críos, son ninjas de elite, no actúan sin una razón. –eso le valió una mirada intensa de la mujer. Le dio otra calada al cigarro… seguro que después lamentaría haber abierto la boca… Su alumno tenía razón: las mujeres eran y son problemáticas.
-Serán ninjas de elite, pero se comportan igual que Ebisu-sensei y Iruka-kun en su primera pelea…-susurró, poniéndose el pelo bien mientras atacaba de nuevo un plato medio vacío.
No notó las miradas puestas en ella.
Esas palabras habían obrado el milagro: Kakashi y Anko habían dejado de amenazarse con la mirada y estaban a centímetros de ella, con orbes inquisidores. Más bien Anko con ojos demandantes y el espantapájaros con mirada indiferente, pero que desprendía la palabra "explícate" por todos sitios.
-No se por qué aguanto esto…- susurró hacía un lado la mujer. Viendo como los dos jounins eran cabezones y no la dejarían en paz hasta que escupiera lo que sabía… Suspiró resignada -¿Qué queréis saber?
-¿Iruka-kun se enfadó con Ebisu-soy-un-narcisista-sensei?. ¡.¿Cómo es que no sabía nada sobre eso?.! –inquirió Anko volcándose más sobre la mujer
"Eso, eso" decía la mirada del otro jounin con tendencias a hacer el niño.
-Hace ya unos años de eso…- comentó Kurenai con tono de voz cansado, llevándose una mano a la sien –y fue en la academia, es normal que no supierais nada sobre eso ya que no se habó más allá de la sala de profesores…
-¡Ahora no le quites importancia! –Anko la señaló, casi sacándole el ojo por lo cerca que cayó la punta del dedo. La ceja de la otra mujer tembló. -¡Lo quiero saber de cabo a rabo! –Asuma se apartó con prudencia, viendo el aura a su lado que empezaba a mutar.
-No fue mucho más que una riña…- dijo muy lentamente, siseando –Llevada cabo como los niños pequeños… ¡justamente como vosotros dos! –explotó, golpeando la mesa con los puños y haciendo saltar los platos. -¡.¿Queréis dejar de comportaros como críos y explicar por qué os estáis ignorando, sin hablaros, pero buscándoos?.!
El silencio y miradas de soslayo fue todo lo que siguió. Y, como buenos jounins supervivientes a las más cruentas y viles batallas, Anko y Kakashi se esfumaron cuando sus radares de peligro rozaron el rojo tras dos minutos de silencio sepulcral.
Al día siguiente a todo el grupo les llegó la factura del total de los destrozos y una expulsión de por vida del bar en cuestión.
-00-
Iruka llamó la atención de todo el grupo, haciéndose notar y recordando que aun no estaban dentro de la protección de la villa para relajarse tanto. Pero no podían dejar de estar hiperactivos, la emoción de haber sobrevivido a esa bandada de gente era demasiado. Ni él mismo se creía que hubieran escapado tan fácilmente… Aun que…
Miró a su lado, donde andaba silenciosamente Nue.
No sabía bien como había acabado la cosa así, pero el mismo sentimiento de sus alumnos, los argumentos lógicos y convencedores de Yuki y su propio sentido de… ¿la caridad?. ¿La empatía? No la sabía. Pero, fuera como fuera, habían acabado todos de acuerdo con llevar al chico a la aldea del sonido. Y no es que se hubiera resistido tampoco. Simplemente no dijo mucho.
A pesar de todo, no podía dejar de pensar que el pobre muchacho acabaría dentro de una jaula de experimentos si lo llevaban a la aldea del sonido. Y eso… le rompería el poco de alma que le quedaba.
-No me tenga caridad, no quiero nada de nadie…
Iruka aminoró el paso, invitándole mudamente a hacer lo mismo y a separarse un poco del grupo.
-…No querer nada de nadie es un gran mentira –susurró, sus ojos albergando la pena de recordar las personas que habían dicho eso, estando él mismo entre ellas. –Todo humano necesita a los otros ya sea para bien o para mal. Y…- esperó hasta que el chico lo mirara directamente a la cara –si algo he aprendido a través de los años, es que las personas que dicen esas palabras son las que más necesitan de los demás.
El chico se sorprendió, pero después su mueca pasó a ser de enfado.
-¡No necesito a nadie más que yo!- elhombre apresuró el paso. Y, cuando quedó a unas cuantas zancadas de Nue, paró.
-Si no necesitaras a nadie no nos estarías acompañando… y me hubieras matado con tu técnica en ese pueblo. –El chico de mordió el labio, mirando hacía todos lados menos al ninja exiliado.
-¡Oi! Iruka-sensei¿ocurre algo? -Sus estudiantes le llamaban. Les sonrió, llevándose una mano a la nuca.
-No pasa nada, solo que nos hemos entretenido con la charla. No ¿Nue-san? –Este no contestó, ocultaba su cara tras su pelo enmarañado.
Miró de reojo una tela de araña y una mariposa atrapada, después miró a Iruka, que volvía a estar a tocar del grupo de niños.
Se mordió más fuerte el labio y apretó los puños… pero al instante siguiente corrió hasta alcanzar a todos.
-00-
El único ojo que dejaba ver se abrió en horror.
Se repitió que eso no estaba sucediendo…
-Gai… ¿qué es todo esto?
-Oh, mi gran amigo, con mi fogosa mirada no pude dejar de percibir tu creciente soledad y palidez… por lo que monté esta fiesta en tu honor. ¡Disfrútala con la ardiente llama de tu juventud! –Kakashi miró la sala llena de colores vivos, de vasos con bebidas aun con más colores que las paredes ( ¿Qué bebida no tóxica era capaz de tener Naranja y azul sin mezclarse?). Los temas de las paredes eran tan psicodélicos que mareaba con solo una mirada.
Y, lo peor, en el fondo de todo sonaba una musiquilla alegre y chillona.
No, por mucha buena voluntad que hubiera puesto Gai no pasaría ni un instante más allí.
Se giró, dispuesto a irse (o esfumarse), pero una horda de kunoichis ataviadas en provocadores vestidos entraron en ese momento.
Y con más horror vio a Anko con una cámara y una sonrisa endiablada.
Gran dios, esa iba a ser una laaaaaaaaarga noche.
¡Maldita sea los personajes originales!. Me están comiendo argumento...
Bah, relleno total...
Muy bien, cómo en los capítulos anteriores no funcionó con buenas maneras…tomo recursos drásticos¡O me mandan una crítica o secuestro el fic!
