``COMO CUIDAR UN BEBE''


Por: CESE-yopo

Summary: Es un día como cualquier otro en Karakura, es un día como cualquier otro en el instituto, pero ¡esperen! -tarea, ¡traer un huevo, por pareja! . -¡BYA-KUN! -¡NOOOOOOOOOOOOOO!

Bleach le pertenece a Tite-kubo.


-¡Ni-sama!

-¡Rukia! –se giro a ver a su hermana.

-¡Taicho!

-¡RENJI! –lloro de felicidad, su súper compa Renji había venido a salvarle de la ira de Byakuya.

-¡Ichigo! –salto de regreso al combate.

-¡Zaraki taicho! –soltó a Rukia y desenfundo a Zabimaru, el capitán de la 11 división se lanzaba de lleno a su taicho.

El hombre se lanzo encima de Byakuya, por lo que Ichigo tuvo tiempo de huir.

-espera Ichigo. –dejo atrás a Renji y decidió usar su lento pero propio shumpo.

Renji logro detener a Zaraki, pero no duro ni diez segundos consiente.

Byakuya parecía haber recuperado su temple, y se acomodo el cabello que se le había movido de su lugar.

-ya antes pedí un castigo para usted. –su voz parecía de ultratumba. –no me haga castigarlo yo mismo.

Levanto una ceja divertido. –eso hay que verlo, Kuchiki.


-¡Ken-chan! –rio divertida al ver a su capitán y tutor salir volando por los aires. Seguro Byaku-shi estaba enojado. Que divertido!

-¡teniente Kusaijichi!

Ladeo el rostro con una sonrisa al reconocer tan brillante calva.

-eres un calvo idiota. Jiji. –salto a su cabeza.

-¡no soy calvo! –se ofusco. Maldita niña, si no fuera hija de su taicho… -me rasuré la cabeza.

-¡como digas calvo! Jijiji.

Su teniente como siempre lo arrastro a comprar mas dulces, a jugar a las escondidas y atrapadas con ella. Ken-chan no tendría tiempo ni para voltearla a ver. -¡que te diviertas Ken-chan!


-¡Ichigo espera! –sus pulmones rogaban por oxigeno, mas siguió corriendo. Ichigo parecía no oírla ni tener intenciones de pararse. Poco a poco comenzaba a cansarse. Bajó a unos arboles, y trato de seguirle, sin embargo al caer en una rama, se resbalo y no tuvo tiempo de reaccionar.

–mierda.-mascullo suavemente al sentir el piso bajo su cuerpo, cayo de sentón y al levantarse aun aturdida sintio la punzada en la nalga. No supo bien como, pero el lodo que había la hizo caer de nuevo pero esta vez no fue el piso lo que la detuvo…

-¿he? –el cabello negro del teniente Hisagi se alzaba por sobre su cabeza, el hombre la sostenía en brazos mientras la escudriñaba, al reconocerlo sus mejillas se tornaron carmines. No le conocía bien y no tenia la suficiente confianza como para no avergonzarse. -¡Teniente Hisagi!

-¿Kuchiki estas bien? –la acomodo en el piso y se aseguro de que estuviera sana y salva.

-cl-claro. –respondió lo mas profesional que pudo.

-¡Rukia!

Se giro. Ichigo estaba suspendido en cielo, observando la escena, su mirada tenia fuego puro, y sus cejas estaban mas que juntas, tenia una pose de esas como cuando un padre regaña a su pequeño hijo.

-¡I-Ichigo yo-tu…yo! – ¡Ichigo debía estar furioso!...

¿furioso? ¿Por qué? No eran nada ¿o si? .Se encontró a si misma tratando de dar una explicación de algo que no la necesitaba, además, ¿de cuando acá tenia que darlas y menos a ese idiota?. Molesta consigo misma le dio la espalda al peli naranjo y le hizo una reverencia al teniente. –gracias teniente Hisagi.

La maldita lo estaba ignorando. ¡por dios que era el él que debía estar enojado! ¿Como no se dio cuenta de que le seguía antes?…solo lo noto cuando oyó un ruido a sus espaldas, y se encontró con la imagen de la chica cayendo por aquel árbol, y cuando se volvió, Hisagi la tenia en brazos y sonrojada. Sus ojos se abrieron aun mas cuando vio al hombre del 69 inclinarse hacia Rukia y le susurro algo al oído. Vio a Rukia sonrojarse, y sintio su sangre hervir, y hasta juro que tenia una mirada como la de Byakuya hace unos momentos.

-adiós Kurosaki. –se despidió el moreno dejando solos a la pareja.

-¿Qué mierda te dijo? –se acerco rápidamente a la pelinegra.

-nada, imbécil. –comenzó a caminar sin saber muy bien a donde iba, lo único que sabia era que quería caminar.

-pero te as sonrojado.

Su rostro tomo color de nuevo. Ladeo el rostro para que no se diera cuenta, pero Ichigo ya lo había visto.

-¡lo vez!

-¡te he dicho que nada Idiota!

-pero si te has… -Rukia no lo dejo terminar y le planto tremenda patada en la espinilla, que lo hizo doblarse del dolor. -¡maldita sea Rukia!

-si digo que nada es nada. –hablo autoritaria.

Solo se limito a gruñir. ¿Por qué siempre tenia que tener la ultima palabra ella? Odiaba esa maldita manía, por ganar y no podía hacer nada, por que el también tenia una manía por dejarla ganar.

Comenzaron a caminar tranquilamente, en silencio, uno al lado del otro. Las afueras del Sereitei estaban llenas de arboles y naturaleza. ¿Qué hora seria? El sol ya se estaba preparando para acostarse en la tierra, y ya aparecía la primera estrella.

Observo a Rukia unos segundos. Tenia una mirada pacifica y tranquila, pero sin perder su halo de chica mala que nunca dejaba de lado. El vestido de Shinigami nunca le pareció mas hermoso, en ella ese kimono lucia verdaderamente bien, hacia resaltar su blanquecina piel, y remarcaba sus ojos violetas, que se veían aun mas violetas por la luz anaranjada del sol, y sus labios formaron una pequeña sonrisa, una sonrisa pequeña pero igualmente hermosa. Sin darse cuenta, él también esbozo una sonrisa.

Desde hace rato venia sintiendo la mirada de su acompañante, Ichigo no era nada bueno disimulando, o por lo menos no con ella. El cabello del chico refulgía y se alzaba con el viento, unas ganas enormes de tocarlo la inundaron pero se contuvo. Los rayos naranjas hacían vibrar aun mas su excéntrico color de cabello, y su mirada marrón nunca le pareció mas profunda, casi podía jurar que la miraba con…¿adoración?. Sonrió y noto que al hacerlo Ichigo también lo hizo. No se sentía incomoda, pero ahora había un problema que resolver. –debemos ver la manera de hacerle entender a Ni-sama que todo fue un malentendido, pero tienes que saber que se dio cuenta de lo de marica, estúpido.

Marica…

-¡hahaha! –soltó una sonora carcajada. Byakuya ya era todo un marica en el Seretei, y por su propia boca. Había que ser tonto para caer en algo así…

-si yo fuera tú, estaría llorando.

Marica + Byakuya = Ichigo muerto X . X

Cayo en cuenta del significado de esas palabras y como vino, la risa se fue. –mierda eso explica parte de por que se puso tan histérico, el y su estúpido orgullo. –se tiro al pasto de un sentón, necesitaba pensar en algo y rápido, lastima que nunca fue bueno ideando planes, para su suerte Rukia estaba ahí.

-¡el orgullo de un Shinigami y mas de un Kuchiki es el mas grande tesoro que debemos cuidar! –se ofusco. Para ella su orgullo era a veces incluso mas fuerte que sus sentimientos, su orgullo era primero, era segundo y tercero era su orgullo. Dejando de lado eso, ¿Cómo resolver este problema? –si le decimos la verdad ¿que posibilidades de sobrevivir tendrías?

Un aura negra lo envolvió. Mejor no me ayudes Rukia

-bueno, bueno tampoco hagas esa cara, que no estas dando ideas.

-por que no simplemente le decimos que Yourichi-san mintió para hacerlo enojar.

-por que eso le haría enojar mas. –sonrió para sus dentros. –Ni-sama jamás lo admitiría pero Yourichi-san es lo mas cercano a un amigo que tiene.

Ahora que lo pensaba era cierto, Byakuya no parecía un sujeto muy sociable que digamos, y bueno para el carácter que se carga no le sorprendería que así fuera. Y si, la persona mas cercana a el, en ese aspecto es Yourichi-san…aunque había otra persona ¿no? -¿y que ahí de Renji? Es la persona con la que mas convive además de ti.

-Ni-sama no ve a Renji como un amigo…lo ve mas como un subordinado y Renji entiende perfectamente eso, aunque para él mi Ni-sama si es un amigo.

-y Kenpachi.

La Kuchiki menor sonrió divertida. –el si es un amigo para Ni-sama aunque lo niegue, Unohana taicho también podría ser una amiga de mi hermano, sin embargo ella y mi hermano mantienen las distancias, son mas como compañeros que se agradan el uno al otro.

-dejemos de hablar tanto de Byakuya y hablemos de mi problema.

Ichigo también era un amigo para su Ni-sama, aunque este no lo demostrara.

Sonrió y se sentó la lado de su amigo. Fue entonces que recordó lo que llevaba consigo -¡lo olvidaba!

Se giro a ver a Rukia. Buscaba como loca algo entre su uniforme de Shinigami. Se sonrojo al ver que el Kimono dejaba ver las vendas que cubrían su pequeño torso. Una de las mangas del kimono se corrió mas, debajo de su hombro, dejando expuesta la piel de la chica a sus propios ojos que se quedaron embobados observando tan bella imagen.

-¡aquí esta! –se acomodo la manga y se giro a Ichigo mientras le mostraba la blanca cajita. -¡Bya…! –pero se detuvo en seco. Ichigo la miraba fijamente, casi penetrante, mantenía fija su visión en su pequeña humanidad, y por su rostro, no tenia intenciones de mirar otra cosa. –yo-yo… -era su imaginación o cada vez estaba mas cercas de su compañero de batallas? –¿Qué haces?... -susurro incapaz de hacer alguna otra cosa.

Si el rostro de Rukia de lejos era precioso, ahora que estaba tan cercas de el, le pareció simplemente perfecto, cada detalle, todo de ella era perfecto. –morir… -no supo exactamente por que lo dijo, solo lo dijo y aunque después se sintio algo tonto igual lo sostuvo.

Por fin después de una eternidad sus labios hicieron contacto, un leve y suave rose.

Nunca había besado a nadie, jamás en su vida había estado tan cercas de un hombre, incluso cuando era pequeña y vivía rodeada de hombres, la mayoría eran niños y nada sexual o romántico se originaba ahí.

Ichigo se impaciento y jalo a Rukia hacia si mismo, sosteniendo y acariciando su micro cintura. Se sorprendió al sentir todo lo que le sobraba del brazo. Rukia a pesar de su inexperiencia trataba de seguirle el ritmo a Ichigo, que la besaba con premura y suavidad, pasional pero suave.

Besar a Rukia era como besar un ángel. Tocar el cielo con los dedos, no podía imaginarse de otra manera con ella, o de la misma con otra persona…lo dicho Rukia era perfecta.

Besar a Ichigo era como besar un demonio. Estar en el mismo sol, y quemarte por dentro, sin embargo no quería tener frio de nuevo, y la calidez de Ichigo le quemaba.

Enredo sus brazos alrededor del chico, en un intento exitoso por acercarlo mas a ella. Ichigo encantado torno el beso mas profundo y menos suave, pero sin llegar a ser salvaje. Rukia era excelente alumna y no tardo en aprender y seguirle el ritmo a su compañero. Pronto el aire comenzó a faltarles, pero Rukia se aferro al cuello de su acompañante y este mas que gustoso comenzó a depositar pequeños besos en la mejilla de su compañera, dejando un camino hasta su cuello, y de ahí subir y bajar por el, hasta llegar al lóbulo de su oreja, donde mordisqueo y saboreo con suavidad.

Estar así con Ichigo era maravilloso, sentirlo besar su cuello, y luego su oreja, eso se sentía tan bien. Abrió los ojos sorprendida al oírse a si misma jadear y suspirar con un tono audible para el joven, que lo tomo como una buena señal, y por ende siguió haciendo su trabajo con mas ahincó y destreza.

-me gustas. –oyó la voz de Ichigo en su cuello, y sus manos dejaron su cintura para pasar a su espalda que fácilmente él podría cubrir con sus dos palmas abiertas, subió y bajo por su espina dorsal, acariciando y de vez en cuando jalando la ropa como un gato, arañándole en un intento por bajarla.

Sonrió ante la hermosa y cómica escena de Ichigo tratando de bajar su kimono. Ichigo siempre seria un idiota. Quiso acomodarse, pero algo pequeño se le encajaba en la cadera. Bajo la mirada para ver el objeto y se encontró con Bya-kun. ¡Su hijo la estaba viendo! ¡Que vergüenza!. Empujo levemente a Ichigo, lo haría enojar un rato.

-¡¿Qué mierda? –frunció el ceño notablemente molesto.

-Bya-kun. –levanto a su blanquecino hijo y lo guardo en la caja. –¡que mal padre eres Kurosaki-kun! –le encantaba ver a Ichigo furioso. –nos ha visto ¡Vivirá toda su vida trau…! –pero unos labios cálidos y frenéticos acallaron cualquier queja.

Maldita ¡lo estaba haciendo apropósito!. Sin embargo ese tono de voz y las ropas desacomodadas, mas que enfurecerlo le hacían desearla mas. No se aguanto mas y se lanzo a sus labios.

Correspondió gustosa, quería molestarlo pero sin lugar a dudas esto era mejor. Las manos del ojimarrón se dirigieron a su cintura y con destreza desanudo su cinturón blanco.

En cuanto se deshizo del estorboso cinturón, adentro sus cálidas manos dentro del kimono. La piel blanca de Rukia estaba fría y su pequeño cuerpo se estremeció al sentir el contacto. Paseo sus manos por su vientre plano, palpo su espalda pero al querer subir mas se encontró con unas estorbosas vendas. Se separo de ella y le miro a los ojos.

Ichigo se separo un poco de ella, sus ojos marrones atravesaban los suyos índigos. Tenia un brillo extraño en la mirada y una determinación aplastante. De pronto sintio la brisa fresca del atardecer en los hombros.

Ichigo le había bajado por completo la parte superior del kimono.

Sus mejillas se tornaron rosadas y trato de cubrirse inútilmente, ya que el peli naranjo le había tomado ambas muñecas.

-me gustas. –fue lo único que sus labios dijeron. Sin embargo fue suficiente para calmar los miedos de la morena.

La beso con mas ahincó, mas pasión. No quería que Rukia se sintiera presionada ni mucho menos. Ahora ella era el ser mas importante en el mundo. Sus manos viajeras se dirigieron a la venda que cubría su feminidad, y con delicadeza comenzó a retirarla. Una de sus manos rozo uno de los pechos aun cubiertos por la estorbosa tela, pero se sorprendió al oír un gemido por parte de la ojiazul, un gemido que lo incito a seguir.

-es-espera… -le dijo entre suspiros. Si alguien los encontraba en esa situación tan comprometedora… no quería ni pensar en lo que pasaría. –Ichi-Ichigo… -pero el chico parecía no oírla, y poco a poco la venda que le cubría se iba achicando. –espera. –logro liberarse del joven. –si Renji o mi Ni-sama vienen…

¡Maldita sea! Agarro una bocanada de aire, y trato de calmarse. Rukia tenia razón, si Byakuya o alguien los encontraba en pleno… ¡muerto! –claro. –trato de normalizar su respiración.

Se sintio aliviada al ver a Ichigo juntar su kimono y dárselo. Se acomodo las vendas torpemente, y se acomodo la ropa rápidamente. Estar en una situación así era bochornoso. Se levanto y se acerco al hombre.

-le diré a Byakuya la verdad.

La voz de Ichigo sonaba tan seria.

-tampoco es para tanto. –trato de sonar tranquila, sin embargo se sentía turbada.

-le diré que estoy enamorado de ti.

-¿Cómo?


Caminaba tranquilamente por los pasillos de su escuadrón. Isane había ido por unos papeles y a ella no le quedaba mas que ir a echar un vistazo a los enfermos. Su larga trenza se movía graciosamente mientras caminaba y su sonrisa infinita no desaparecía… hasta que…

-¡Capitana Unohana!

Antes de girar hiso una mueca. sin embargo fue remplazado de nuevo por su sonrisa. Se giro tranquilamente al oír la voz de uno de sus subordinados. Sus ojos se abrieron pero su sonrisa no desapareció.

Kuchiki Byakuya y Zaraki Kenpachi venían ambos caminando. Ambos estaban llenos de sangre y tenían heridas y malluga duras por todas partes.

-Unohana. –le dijo el pelo pincho a modo de saludo.

-Zaraki-taicho, Kuchiki-taicho. –sonrió sombríamente. –hoy era mi día de relajación.

Ambos hombres la miraron fijamente. Unohana correspondió la mirada pero sin dejar de lado su fría sonrisa.

El pobre 5 oficial se les quedo mirando a los tres. El trió no emitía sonido, solo se miraban fijamente.

-grr. –ambos hombres se dieron la media vuelta y regresaron por donde vinieron. –Yachiru debe estarme buscando.

-tengo cosas que hacer. –dijo suavemente.


-Capitan. –doblo en la esquina y se encontró con una mucama. La mujer se coloreo al verlo y bajo la mirada enseguida.

-Abarai-sama. –le hizo una reverencia.

-¿Dónde esta Kuchiki-sama?

-en su recamara.

El hombre no espero y corrió directo a la recamara de su capitán. Entro de golpe sin importarle la etiqueta o la educación. –¡Capitán! –el hombre moreno, estaba sentado en su cama, vendado de ambos brazos.

El moreno ni se inmuto con la llegada del pelirrojo. Había sentido su presencia espiritual desde que llego.

-Renji. –se giro a verlo. –esa no es la forma de entrar a una habitación ajena. –le dijo inmutable.

-si capitán. –lo reverencio.

-¿Dónde esta Rukia?

Al oír ese nombre, comenzó a sudar a mares. Rukia…

¿Dónde demonios se había metido? Cuando Zaraki salto al Kuchiki mayor, el soltó a Rukia, pero cuando volvió en si, ya no la encontró. –yo…yo…

-perdiste a Rukia... -cerro los ojos irritado.

-no! yo...

-¡Ni-sama!

Su salvación. Se giro con lagrimas y brillos en los ojos. Se había salvado de una muerte dolorosa.

-Byakuya. –se asomo un cabello naranja.

O tal vez no…

continura...


espero y les haya gustado. y por fis, ¿que les parecio el Lime? es cierto lo hice algo aburrido pero es lo primero de este tipo que hago.

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