Hola! Aquí Yatziri después de mil años sin subir nada.

Me disculpo por eso, en especial porque si no hubiera sido por el último review a esta historia... bueno, no habría más viñetas.

Gracias por las palabras que me dieron, las usaré para terminar las 20 y empezar con las Scorpius.

Sin más, prosigamos con los capítulos.


LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN. EL UNIVERSO DE HARRY POTTER ES DE SU ESCRITORA.


LAS VEINTE RAZONES

Ella sabía que había más de veinte, por supuesto, pero quería creer que veinte bastaban para aclarar su cabeza, para que el corazón, apretado en su prision de huesos aligerara la presión en todo su cuerpo y dejara de hacerle sentir así: tan confusa, tan enamorada.


9.- VERANO

Se abanicó con las manos en un intento de remitir el calor que sentía, a mediados de verano el sol se mostraba inclemente, sobre todo en aquella plaza.

A ella no le gustaba mucho el sol, le provocaba más pecas y se ponía roja como tomate pero soportaba eso porque a él sí que le agradaba el astro amarillo.

Scorpius amaba el sol, amaba el verano porque todos los días eran brillantes, tal vez por eso siempre lucia bronceado cuando se reunían a celebrar su cumpleaños.

El reflejo de algo brillante le hizo parpadear repetidamente y con un vistazo irritado buscó el objeto que le estaba dañando las pupilas; lo encontró a un par de metros.

Era un galeon o tal vez algún otro tipo de moneda y era acompañado de un chico que se reía divertido en su dirección, le frunció el ceño mientras caminaba hasta él, al borde de la fuente de la fortuna.

-¿Pidiendo un deseo? – le cuestionó empujando su brazo con el hombro.

Scorpius acarició su cabello un instante antes de echar la moneda al aire y dejarla hundirse en la fuente legendaria del cuento infantil.

-Más bien dando las gracias.

Rose inclinó la cabeza, como un petirrojo pidiendo una respuesta, pero él sonrió, empujando sus dedos levemente contra los de ella para capturarlos un segundo después entre los suyos.

-¿Listo para un gran día?

Scorpius alzó una de sus odiosas cejas sabiondas seguido de una sonrisa pedante.

-Es verano, Rose – declaró. - ¿Por qué no habría de ser un gran día?