10. Noche Vieja en casa de Kanon
- Yo no soy así.
Saga se cruzó de brazos, frunció el entrecejo y se focalizó en Kanon y en su presencia de pie en medio del pequeño salón.
- ¿Como dice, Fiscal? Debería mostrar más respeto a la audiencia...Éstas no son formas de dirigirse a un tribunal...
Kanon cambió el tono de voz y la expresión de su rostro, ahora con la pretensión de asemejarse al buen Juez Dohko en una de las imitaciones que espontáneamente habían surgido para dar por inaugurado el nuevo año.
- ¡Ésto Dohko te lo dice a ti! ¡Fue él mismo el que sugirió muy enérgicamente que te ofreciera clases de protocolo!
Rhadamanthys se mantenía como espectador de escena, incapaz de contener la risa que la actuación de Kanon le estaba arrancando, pese a sus esfuerzos para parecer sobrio y sereno. Su ambarina mirada iba de un gemelo al otro, procurándose no perder ningún detalle de esa infantil batalla que distaba mucho de la librada con anterioridad en el Juzgado. Entre su mano jugaba una botella de cerveza; la degustación de su exquisito whisky había sido descartada, así como el vino durante la cena, sin otra intención que no hacer desear a Saga, quién sabía que era un buen amante de ambos elixires, los cuáles seguían vetados para él y su corazón en prometedora recuperación. Un abundante sorbo regó su garganta mientras se fijaba en cómo Kanon fingía de forma muy teatral una contrariedad que era obvio que no sentía.
- Señor letrado, le aconsejo que se modere en sus palabras.- Kanon avanzó hacia Saga, que seguía sentado alrededor de la mesa, de brazos cruzados y esforzándose inútilmente en parecer ofendido.- La defensa está en plena posesión de todo lo que hace falta para desenvolverse de forma correcta ante un tribunal...
- ¡Vete a la mierda, Kanon! - Le espetó Saga, tragándose a duras penas la risa al tiempo que decidió deshacer el cruce de sus brazos para poder empujar el hombro de Kanon y lograr que éste se apartara de él.
- ¡¿Pero qué hace, señor Fiscal?! ¡¿Acaba de agredir a la defensa o es lo que me ha parecido?! - El Wyvern luchaba para morderse la incipiente risa y Kanon se apartó un par de pasos, se miró por debajo de sus contraídas cejas a Rhadamanthys y continuó con su amateur imitación de lo que todos suponían era el Juez Dohko.- ¡Silencio en la sala! - Ahí el Wyvern ya no pudo contenerse más. Una sentida carcajada se apoderó de todo su ser, obligándole a dejar la cerveza sobre la mesa para borrarse las incipientes lágrimas que su ataque de risa conseguía hacer brotar de sus ojos, todo mientras el estómago le comenzaba a doler de tanto reír y recobrar una acompasada respiración se apreciaba urgente en los leves quejidos que emitía entre asalto y asalto.- ¿Alguien me puede decir quién cojones deja entrar en la sala a personas ebrias? - Kanon fingió buscar entre un supuesto montón de gente a su alrededor al culpable de permitir que Rhadamanthys estuviera ahí, armando un alboroto que no podía tener lugar durante un serio proceso judicial.- Que alguien me traiga un ibuprofeno y una tila porque no hay quién aguante semejante circo...- Añadió, llevándose una mano a la frente, cerrando los ojos y hablando con una voz afligida que nada tenía que ver con la que ostentaba el conocido juez, pero que en ese punto de la noche ya no importaba en absoluto.
El Wyvern volvió a reírse a gusto y con ganas, rodeándose el estómago con un brazo mientras su cuerpo se echaba hacia atrás, buscando apoyarse en la silla que levemente se balanceó hacia atrás antes de tocar tierra otra vez.
Saga también se sentía a punto de ceder, pero su orgullo le impedía perder el supuesto saber estar que su gemelo no había tenido nunca y que el Wyvern parecía haber dejado abandonado junto al año que acaban de superar. Únicamente se le ocurrió hacerse con una arrugada servilleta y lanzarla con toda la intención de estamparla contra el rostro de Kanon, distraído fijándose en el derroche de buena energía que se estaba cebando con el rubio y relajado inglés.
- ¡¿Pero qué cojon_
- ¡Ya vale, Kanon! ¡Para de imitarnos a todos! - Exclamó el serio de los dos, sintiendo como su cuerpo se comenzaba a convulsionar, rogándole que también cediera al momento de reírse a pulmón y pasárselo bien.
Kanon devolvió la servilleta hecha pelota hacia Saga, quién aún tuvo el acierto de agarrarla al vuelo, pero nada pudo hacer para evitar que Kanon estuviera otra vez plantado frente a él, con ambas manos apoyadas en su cadera y la afilada mirada controlada y clavada en la distensión que le devolvían los ojos de Saga.- ¿Quieres que te imite bien, hermanito? - Le amenazó, disfrazando la intención con una oportuna pregunta que no admitiría negación.
- ¡No! ¡No, por favor! No hace falta...- Las manos de Saga se atrevieron a posarse sobre los hombros de Kanon, ejerciendo una presión que no conseguía hacer que su gemelo dejara de violarle el espacio vital que se esparcía alrededor de la silla que ocupaba el Fiscal.
- ¡Sí, sí, Kanon! ¡Hazlo! Por favor...
La mirada de Kanon viró de dirección, y Saga ladeó su rostro buscando el gracioso que se atrevía a alentar a Kanon en contra de su dignidad. Rhadamanthys se hallaba con la frente apoyada en la mano del brazo que se soportaba sobre la mesa, los ojos completamente llorosos debido a la risa y con todo el cuerpo siendo todavía víctima de una flojera a la cuál no se le auguraba fin.
- ¡Rhadamanthys! - Exclamó Saga, sintiéndose sorprendido de verdad.- Siempre creí que eras un tipo serio...
El Wyvern volvió a reírse, ya más por inercia que por otra razón que justificara su estado de sana exaltación, y fue la voz de Kanon y sus nuevos movimientos los que captaron la atención de los dos hombres que aún permanecían sentados alrededor de la mesa.- El público manda, Saga...
- Ni se te ocurra...No me gusta que se mofen de mí...- Le advirtió Saga, poniéndose serio de repente. Señalándole con un dedo que Kanon no quiso ver. Luchando para no seguir escuchando al Wyvern reír.
Kanon rebuscó algo en un cajón, y acabó extrayendo una goma con la que se ató el cabello a la altura de la nuca, ofreciendo la explicación que la licuada mirada de perplejidad que le envió el Wyvern demandaba en silencio.- No me voy a engominar el cabello...ni ahora ni en el juicio, pero como Saga siempre lo luce tan impoluto, tan a sitio, tan elegante...Que por cierto, no sé que te ha pasado hoy...incluso te pareces a mí...
- Kanon, te estás pasando...- Volvió a advertirle Saga.
- Sigue, sigue...- Le animó Rhadamanthys, quién consumía grandes bocanadas de aire para conseguir ir apaciguándose poco a poco.
El menor de los gemelos desapareció rumbo a la habitación, dejando a Saga y Rhadamanthys a la espera de lo que se le ocurriera hacer, a lo que el mayor interrogó al inglés con su fruncida mirada, recibiendo como toda respuesta un encogimiento de hombros, un suspiro de recuperación y el consiguiente mal borrado de las lágrimas que habían copado la mirada del supuesto hombre más serio de los tres.
Kanon apareció de nuevo ataviado con una de las americanas robadas a su gemelo, y antes que Saga dijera algo al respecto, se dirigió hacia la chaqueta de éste y rebuscó entre sus bolsillos interiores hasta dar con las gafas que el Fiscal usaba de forma intermitente, colocándoselas con una rapidez que le hizo ceder a un repentino mareo que por desgracia del mayor, nada coartó.
- Joder, Saga...eres miope de cojones...¡La leche! ¡Cómo marea ésto! - Dijo, una vez hubo recuperado su posición en medio del improvisado escenario.- En verdad eres un desecho de virtudes...
- ¡No soy miope! Solo tengo astigmatismo e hipermetropía...
- ¡Peor aún! ¡Ésto no sé ni lo que es! - Exclamó Kanon, dirigiéndose hacia la mesa para servirse un chupito de Ouzo que apuró de golpe.- A lo que iba...- Su voz tuvo que ser aclarada con un carraspeo, y una fuerte inspiración fue necesaria para ganar tiempo y poder pensar en cómo hacer de su actuación un digno plagio de su gemelo mayor.- Señor Rhadamanthys del Wyvern...- Dijo, moldeando la voz con la sobriedad y dignidad que Saga siempre deleitaba a los tribunales que pisaba...- ¿Me puede usted aclarar por qué en su negocio, un distinguido pub británico ubicado en la zona portuaria, no ofrece este sabroso licor a sus clientes?
Kanon andó pausadamente, calculando todos sus movimientos para rodear con elegancia la mesa, donde se permitió apoyar la diestra al tiempo que la zurda se apartaba la americana y se enfundaba en el bolsillo de sus jeans. Saga negó con la cabeza, sintiéndose ridículo al verse reflejado en las acciones de su hermano, el cuál parecía mantener una buena concentración escénica. Y el Wyvern se quedó observando a Kanon directamente, conectando sus respectivas miradas, sosteniéndolas el tiempo prudencial para conseguir mantener otra oleada de carcajadas a ralla, pero no pudo. Sencillamente, descubrir a Kanon tan serio, mirándole por encima del mareo que le proporcionaba la graduación de las gafas de Saga, esbozando a la perfección esa pose gestual tan genuina del Fiscal, hizo que el inglés estallara otra vez en estridente risa, chocando con el bochorno que era evidente que estaba masticando el gemelo mayor.
- ¿Repito la pregunta de otra forma para que usted pueda entenderme con más claridad quizás? - Insistió Kanon, mordiéndose los labios para no caer él también.
- No...no, por dios...no hace falta...- Dijo Rhadamanthys como pudo.
- ¡Ya está bien de burla, ¿no?! - Comenzó a enfadarse Saga de verdad.
- Entonces responda, señor Wyvern...¿por qué no ofrece Ouzo a sus clientes? ¿Por qué lo tiene oculto en el almacén? ¿Acaso tiene algo contra las costumbres griegas? ¿Contra los griegos en general?
- ¡Jajaja! ¡Contra los griegos es obvio que no! ¡Si fuera así no viviría con uno de ellos! ¡Jajaja! Pero con su licor por excelencia...simplemente no encaja en un lujoso pub inglés...¡Jajaja!
- No se exceda en sus explicaciones, señor Wyvern. Recuerde que es un testigo, y si su pub es lujoso, o su gusto por los griegos obvio...obviamente ésto es algo que usted no está en condiciones de afirmar por la sugestión a la que está sometiendo su opinión...- Kanon se apartó de la mesa, dio un pequeño rodeo y se reacomodó las gafas tal y como Saga lo acostumbraba a hacer siempre, volviéndose otra vez hacia Rhadamanthys, que ahora se había medio cruzado de brazos sobre la superficie de la mesa y apoyaba la frente en ellos mientras sucumbía a otro ataque de diversión.- ¡Mierda! - Exclamó Kanon de repente.- He repetido una palabra demasiado seguido...He sido demasiado recurrente como diría mi mentor...- Añadió mirándose a Saga, que le devolvió el gesto vestido con una seriedad extrema y un nuevo cruce de brazos que no auguraba comodidad momentánea.- Debí atender mejor mis clases de protocolo...- Ambas manos apartaron la americana, dejando el pecho en cuerpo de camisa a la vista mientras se enfundaban otra vez dentro de los bolsillos, ofreciendo una expresión corporal erguida y segura, orgullosa y sabedora del dominio de la escena.
- ¡Obvio que debiste atender mejor! - Le espetó Saga, descongelando su posición y alzándose de la silla para sorpresa de todos.- ¡Y devuélveme las gafas! A ver si al final con tanta broma las vas a romper...
De una arrebolada se las arrebató, doblándole las patillas para guardarlas en el estuche que Kanon había desechado en algún lugar sobre el sofá y acto seguido en su cobijo seguro dentro de la chaqueta.
- ¡Uy! ¿El Fiscal se ha ofendido o sólo me lo parece a mí?
- ¡No me gusta que me imiten, Kanon! ¡Te he avisado!
- ¡Venga, Saga! Era una broma...- Intentó excusarse Kanon, que quizás sí que admitía haberse sobrepasado un poco.
- Yo me tomo muy en serio mi trabajo...y éste tipo de bromas me ridiculizan...
- Saga...- Ronroneó Kanon, despojándose de la americana antes de posar una mano sobre el hombro de su hermano.- Venga, ríete un poco al menos...Dime que no lo he hecho tan mal...
- ¿Quieres que te imite yo? ¿Te gustaría verte reflejado en mí? ¿Eh? - Contraatacó Saga, armándose de valor para disponerse a hacer el ridículo de su vida, aunque fuera en pequeño e íntimo comité.
- ¡No serás capaz de hacerlo! - Le afrentó Kanon, muriéndose de ganas de ver a su hermano rendirse un poco a la espontánea y sana diversión.
- ¿Que no? Ya verás...
Saga se alborotó el cabello todo lo que pudo. Se sacó la camisa del cerco a la que la mantenían digna sus jeans de marca buena. Se acercó a la mesa y tomó un cigarrillo de los que Kanon hacía rato tenía olvidados, y ante el temor que despertó dicho gesto en sus dos anfitriones, solamente se lo llevó a los labios pero no lo prendió. Lo que sí hizo fue servirse medio chupito de Ouzo en el mismo vaso que anteriormente había usado Kanon y se lo bebió después de rescatar el pitillo con su zurda y mantenerlo allí, entre sus dedos poco acostumbrados a ello.
- Nadie dirá nada de ésto a Shaka, que quede claro...- Dijo, mirándose tanto a Kanon como al Wyvern con ojos amenazantes.- Y en algo concuerdo con mi hermano, Rhadamanthys...
- ¿Ah, sí? ¿En qué? - Se interesó el inglés, completamente divertido y a gusto con la situación.
- ¡Joder, Rada! ¡Que es un puto crimen no ofrecer Ouzo en tu bar! - Exclamó Saga esforzándose al máximo para imitar la dejadez de modales que siempre había enarbolado su gemelo.
No hizo falta que el Fiscal dijera nada más. La contagiosa risa del Wyvern estalló otra vez, y Kanon se dejó caer sobre el sofá sufriendo el mismo ataque que su amante.
- ¡Cuando quieres eres la hostia, Saga!
Kanon se reía con ganas al ver el aspecto que ofrecía su hermano mayor, y Saga finalmente también se rindió, explayándose con ganas al tiempo que dejaba el cigarrillo sobre la mesa y desistía de guardarse la camisa dentro de los pantalones, pero sin olvidarse de ofrecer ayuda para levantar la mesa repleta de platos y vasos vacíos.
- Déjalo, Saga...Ya lo haremos nosotros...- Le informó el Wyvern, leyéndole las intenciones de ponerse a ordenar todo el desbarajuste de cacharros que había dejado tras de sí la sabrosa cena.
- Déjame hacerlo, Rhadamanthys...Es lo mínimo que puedo hacer como agradecimiento por haberme dejado venir con vosotros.
- ¡No jodas, hermano! ¡Tonterías! - Se unió Kanon, quién se materializó a su lado, le alzó la muñeca y le comprobó la hora.- ¿Ya te vas? Solamente son las tres de la madrugada...
- Estoy un poco cansado y necesito dormir bastante antes que mañana recuperemos el trabajo.
- Mañana...o sea, hoy, es uno de enero...
- Ya lo sé, pero los tres días de margen que nos ha dado Dohko debemos aprovecharlos...- Recordó Saga, entre plato y plato de los que iba apilando.- Recuerda que quedamos con todos en el pub por la tarde...Así que no solo te vas a joder tú, Kanon...
- ¡Era un hablar! ¡Ya sé que nos debemos reunir! Y te lo perdono porque me dejas la mañana entera para dormir, si puedo...- Concluyó, ofreciéndole un guiño de ojo que secundó con una extraña ayuda que Saga no supo de donde cayó.
- Yo creo que he bebido demasiadas cervezas...- Informó Rhadamanthys al tiempo que abandonaba la proximidad de la mesa.- Voy al baño a cambiar las aguas...
Con el Wyvern camino del único baño de la casa, los gemelos apilaron todo lo que pudieron y ambos se dirigieron a la pequeña cocina, depositando los platos y vasos sobre la encimera.
- Deberías comprarte un lavaplatos, Kanon...Ahora mira el trabajo que os queda...- Su verde mirada se paseó por todo el campo de batalla que dejaba la platería y cubertería, sintiéndose mal por irse sin lavar nada.
- ¡Déjalo! No te preocupes...- Kanon se quedó observándole con una nueva seriedad adquirida, la cuál trató de disimular en un último intento de frivolizar el acto que internamente estaba deseando llevar a cabo.- Parece que las manías de Shaka se te están pegando...
- No son manías de Shaka, es más desordenado de lo que todos os pensáis...Pero es que me sabe mal dejaros todo este marrón a vosotros solos...- Se justificó Saga, girándose para encarar el extraño escrutinio al que le estaba sometiendo Kanon.- ¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras así?
Kanon no supo cómo pasó. Solo que pasó. Que de repente sintió un escozor invadirle la mirada y un impulso que le abrazó con fuerza a su hermano. Con firmeza y silencio. Con un sincero y fraternal amor que sorprendió al mayor, pero que correspondió con otro silencioso abrazo de idéntica intensidad.
Largos segundos pasaron así. Notándose los propios latidos de sus corazones, y también los ajenos. Los que se habían formado al mismo día, en el mismo lugar...Dos corazones que latían al mismo son desde el preciso instante de su concepción, y que jamás habían dejado de hacerlo, pese al empeño que de vez en cuando había sido impuesto por los dos.
- Kanon...¿estás bien? - La voz de Saga se ahogó contra el hombro de su gemelo, el cuál primero respondió con una afirmación asentada sobre el cuerpo del Fiscal.
- Sí...solo que recordé que Rada me dijo no hace mucho que abrazar sana...Y que yo me había olvidado de sanarme así durante mucho tiempo...
Estas palabras golpearon a discreción el lado sensible de Saga, que se atragantó con el suspiro que le asaltó, y que intentó disimular estrechando aún más un sincero, y por qué no admitirlo, muchas veces añorado lazo fraternal.- Kanon...
- Este año que estrenamos...Ni en ninguno de los muchos que espero nos queden por vivir...- Susurró el menor, sin soltar el abrazo que les seguía manteniendo unidos y próximos.-...prométeme que no me asustarás como hiciste el pasado...Prométemelo, por favor...- Ambos sabían a qué se referían las palabras del menor, y Saga únicamente fue capaz de asentir con su cabeza.
- Te lo prometo...- Susurró al fin, sintiendo su voz maliciosamente quebrada por una oleada de emoción inesperada.
- No...no soportaría perderte de la misma manera que perdimos a papá...
Kanon jamás había verbalizado algo así, y tanta transparencia de sinceridad vilmente vetada durante años se fue filtrando lentamente por cada célula del cuerpo del mayor.
- Ésto no va a pasar...- Saga se forzó a aflojar el abrazo, separándose lo mínimo y suficiente para poder admirar una mirada idéntica a la suya, bañada en silenciosas lágrimas.- Soy fuerte Kanon...Y aunque no os lo parezca, me cuido...¡Si entre todos no me dejáis otra opción! - La sonrisa que delineó sus labios consiguió una magistral imitación en los labios de Kanon, quién se mantenía firme en su inesperado acto de aproximación.
Una profunda inspiración fue todo lo que a Kanon le urgió para armarse del valor necesario que requerían sus próximas palabras, que fueron soltadas sin darse más tiempo a pensar.- Te quiero Saga...Muchísimo...Pese a lo insoportable, pedante y altivo que eres a veces...- Confesó con una claridad brutal.- Eres mi mitad...me guste o no...eres mi jodida mitad...
- ¿Pero por qué lloras, idiota? - Inquirió Saga, sabiéndose víctima de una idéntica y extraña aflicción acudiendo inundar su mirada.
- ¡Y yo que sé!
Kanon intentó reírse en la corta distancia que separaba sus frentes, y Saga perpetró una acción que no recordaba los años que no se atrevía a ejecutar con él, con su hermano...
Con su mitad.
Sin tampoco pensarlo le besó la mejilla y volvió a amarrarse a Kanon, abrazándole con fuerza al tiempo que confesaba la misma afección que padecía su corazón.- Yo también te quiero mucho, hermano...Aunque me saques de mis casillas a veces...Aunque te burles de mí...Aunque de tanto en tanto me odies...
- Sólo lo finjo, Saga...
- Demasiado bien, cabrón...
Kanon le pellizcó el costado de su cuerpo, hallándole por un instante las cosquillas que de niños siempre jugaban a encontrarse, y Saga sintió su asalto de inmediato. Un asalto que cesó en el mismo momento que su abrazo se consolidó.
Desde el umbral de la cocina, unos ambarines ojos también tuvieron que ceder a la emoción que se había adherido sin remedio a esa urgida escena. Una escena a la que dejó el tiempo necesario de vida antes de verse obligado a hacer notar su presencia de alguna manera que no se supusiera demasiado intrusiva.
Fallando en su intento.
Al inglés no se le ocurrió otra cosa que inmortalizar esa estampa con una foto sacada con el móvil. Al saberse descubiertos y espiados, ambos gemelos se separaron de inmediato, apartándose el uno del otro como si sus cuerpos se hubieran quemado en el intento, acuchillando al Wyvern con sus mejores y afiladas miradas.
- ¡¿Qué?! ¡Tenía que guardar un recuerdo de esta visión! ¡¿Os imagináis la de años que hacía que no había visto algo así entre vosotros?! Es que en realidad...¡nunca lo había visto! - Se excusó Rhadamanthys como pudo, guardándose el móvil antes que alguno de los gemelos quisiera arrebatárselo.
- ¡Vete a la mierda, Wyvern!
Exclamaron al unísono los dos.
- Perdón...perdón...pero comprendedme...¡Acabo de presenciar algo inaudito!
Saga esbozó una media sonrisa que Rhadamanthys no supo cómo descifrar, ni mucho menos el acercamiento que hacia él perpetró el Fiscal. Un acercamiento que acabó por afianzar al inglés del hombro y regalarle otro abrazo que terminó uniendo a los tres.
Como los amigos que jamás dejaron de ser.
#Continuará#
Mis más sinceras disculpas por la demora.
Espero que este capítulo haya sido de vuestro agrado, y si hay algún lector a quién le apeteciera leer cómo fue la noche de fin de año de algún otro protagonista, por favor, sentiros libres de sugerirme la opción. Me encantaría poder complaceros con alguna petición de este estilo, como agradecimiento a vuestra fidelidad y apoyo lectura tras lectura. Tengo las ideas de cómo pudo haber sido para muchos de ellos, pero debido a la extensión de la historia las he obviado con la intención de no alargar la trama en exceso. Pero insisto, estaría encantada de redactar más noches de ésta, aunque sea en la sección "Complementos...". Así que no seáis tímidos :).
¡Gracias por vuestro apoyo, por los reviews y por las lecturas!
¡Un abrazo para todos!
