Capítulo 10
Perderme en tu mar azul
Aquella noche no ocurrió mucho más. Después del beso y el abrazo, Dean y Cas volvieron con el resto. Lo cierto, es que les miraron bastante, pues habían estado tiempo desaparecidos, juntos, y solos, aunque a ellos el tiempo les había parecido menos del que realmente había sido, como era normal. Ambos se gustaban a pesar de que no querían admitirlo, pero el beso y sus reacciones, lo había demostrado.
Lo cierto es que no lo volvieron a hablar, pero es que tampoco volvieron a verse. No porque Dean estuviera algo avergonzado, o porque Cas se hubiera hecho ideas raras, sino porque al ser verano, y vivir lejos de la familia, hay distintas cosas que hacer que al final acaban ocupando tu tiempo. Como por ejemplo, ir a pasar unos días a verles. O quizás nada relacionado con aquello, sino simplemente, viajes, o un descanso sin querer salir de tu apartamento. Eso es todo. Pero, ninguno de los dos había estado incómodo con aquella situación, para nada. Lo único que había cambiado, es que Dean ahora se comía la cabeza mucho más que anteriormente, pensando en los labios de Cas y en su sabor, en comprender, porque le gustaba tanto, si él pensaba tener claro aquello de la preferencia sexual y el resto de cuestiones sobre su cuerpo.
Meg, había estado pasando mucho tiempo con su querido Crowley. Estaba claro que ambos tonteaban, a su manera, pero lo hacían, a pesar de que picaran a Dean y Cas. En cierto modo, todo era para ocultar lo suyo, claramente. El caso es, que Meg decidió invitar a sus amigos para repetir una de aquellas fiestas tan geniales, pero así porque sí, sin si quiera contestar a Crowley. La gente no se negó, pues hacía un tiempo que no se reunían, y al fin y al cabo aquellas fiestas eran las que les gustan a la gente de su edad. Cuando llegó a oídos de Crowley lo de la supuesta fiesta, se quedo algo en blanco, pues no recordaba haber montado nada, aunque no le importaba. De hecho, imaginaba que habría sido Meg. Claro, y como era Meg, no iba a decirle nada...
La noche llegó en nada. Cuando Cas y Dean se vieron a la llegada de Dean a la mansión, hubo un intercambio de miradas que hizo que ambos se ruborizaran. Un intento de ocultarlo por su parte, y una risotada por la de Dean al ver la cara rosada de su amigo. La gente trajo cosas para comer o beber, y así, ya que Crowley les prestaba tanto la casa, agradecerle el favor. Tras la cena, hubo distintos juegos a los que se jugaron, como la vez anterior, un "Yo nunca" al que Dean y Cas costó mucho esquivar chupitos y preguntas, pues se decían cosas, que claramente podrían relacionarse con el beso que habían tenido aquella noche. Aunque esta vez, hubo un juego distinto. Fue propuesto por Meg. El supuesto juego se llamaba 7 minutos en el paraíso. Consistía en que cada persona debía tener un número, se dejarían unos dados caer, y los números que tocaban debían entrar en un pequeño armario durante 7 minutos, haber que ocurría, parecía divertido. Las primeras en entrar fueron Jo y Ruby, que no compartieron demasiado. Detrás de ellas, Crowley y Cas. Pero esta vez, fue más divertido. A Crowley se le ocurrió la divertidísima idea de hacer como si se hubieran liado, descolocar sus ropas y sus cabellos. Cas le miró algo extraño, pero total, como iban algo bebidos, que más daba, era un punto más de la noche, una tontería, así que así lo hicieron. Al salir, Crowley con una pequeña sonrisilla ladeada, colocándose su corbata y el resto de sus vestimentas. Castiel, imitándole pero él no llevaba ninguna sonrisa, pues lucía serio, como casi siempre. Algunas de las chicas presentes comenzaron a reír y aplaudir, comentando aquello. Pero Dean, lucía cual novia celosa. Cuando Cas iba a sentarse de nuevo a su lado, él se levanto, echando una mirada de odio a Crowley y luego a él con el ceño fruncido. Se fue a sentar junto a Jo, de brazos cruzados. EL ojiazul suspiró, sin entender porqué Dean se había puesto de aquel modo. Meg a su otro lado, riendo le dijo que no se preocupara, que eso era buena señal, quería decir que le importaba.
Los siguientes, fueron Meg y Dean. Cas temió que allí dentro acabaran matándose a palos, pues como anteriormente se había podido comprobar, no se llevaban demasiado bien que digamos. Dean entró dejando pasar primero a la castaña, que parecía divertida con la situación. Tras entrar al pequeño lugar se cruzó de brazos y la miraba serio en silencio.
-Deja de mirarme así, ojazos verdes. -Hablaba ella divertida, con una sonrisa.
-Déjame tranquilo.
-Ohhh, ¿es que la nena se ha enfadado porque su novio se ha enrollado con el grandullón del grupo?
Dean dirigió a su compañera una mirada de odio.
-No sé de qué hablas. Pero qué dices. -Bufó.- Eso es una tontería.
-Vamos rubio, no podrás negarme que te gusta Castiel.
-Pues te lo niego, estoy harto de vuestras estupideces. No estoy así por eso, sabes que no nos llevamos bien, eso es todo.
-¿Y por qué no lo hacemos Dean? ¿Por qué no nos llevamos bien? Pues sencillo, porque yo y Cas nos llevamos genial y tú estás celoso de que yo le pueda gustar.
Dean rodó los ojos.
-Eso es una ton-
-Antes de que digas nada, deberé recordarte que Cas es gay.
-Quita esa estúpida sonrisa de tu estúpida cara.
-No me cambies de tema Winchester. -Dijo poniéndose ahora más seria.
-Tss.
-Y mi cara no es estúpida.
-Por supuesto que lo es.
-Que no l-
Justo en aquel momento, les avisaban desde la otra parte que sus 7 minutos, habían trascurrido. Aquella conversación, había llegado a su fin.
La nueva ronda. Número 6 y número 1. Dean y Castiel al armario. Algunos callaron, algunos rieron y cuchichearon entre ellos. Dean entró sin si quiera mirar a Cas. Brazos cruzados, mirando al suelo. Cas suspiró y se atrevió a comenzar una conversación con él.
-Dean. Dean, mírame.
Dean le ignoraba.
-Por favor Dean...
Esta vez, decidió hacerle caso.
-Qué quieres Castiel.
-¿Por qué...por qué estás así?..¿No será por lo de Crowley, verdad? Era solo una broma...es obvio que no ha pasado nada entre nosotros, Crowley..a él le gustan las mujeres. Dean. -Cas miraba con preocupación a su compañero. Éste, le había estado mirando con el ceño fruncido, aunque ahora, estaba ablandando su expresión.
-...¿De veras Cas...?
-Oh vamos Dean..no digas idioteces, por supuesto.
Ambos se quedaron mirando, embobados, los ojos del otro, fijamente, perdiéndose en ellos. De repente, Dean no aguantó más. joder, realmente Cas le gustaba, mucho. Se echó sobre sus labios, besándolos con delicadeza, pero a la vez con cierto hambre. Cas, tardó varios segundos en reaccionar ante aquello, pro acabó besando a Dean del mismo modo, cómo iba negarse de hacer aquello, lo había estado esperando toda la vida prácticamente. Pero Dean, quiso llegar más lejos. Parecía que el alcohol realmente estaba haciendo todo el trabajo. El ojiverde intentó colar sus manos por la camisa de su amigo, desde la parte de abajo, al mismo tiempo que abandonaba sus labios y baja depositando besos por su cuello, un poco más incluso, intentando llegar al torso que se veía vestido con su camisa, para Dean, bastante molesta. Castiel echaba ligeramente su cabeza hacia atrás, Dios, sentir a Dean de aquel modo, por él, era realmente increíble. Pero no. No podían estar haciendo aquello en un armario en la casa de Crowley. No cuando tenían menos de 7 minutos y todo acabaría. Él no quería que Dean Winchester le metiera mano de aquella forma tan sucia que les dejara con el calentón toda la noche, o que hiciera cosas, de las que quizás luego se arrepintiera. No. Él quería ser consciente de todo lo que hacía por primera vez, no quería llevar tanto alcohol en la sangre. Así que, el ojiazul, agarró las manos inquietas de su compañero.
-Dean, Dean. Basta, Dean.
Pero Dean seguía besando su torso y colando sus manos. Entonces, Cas sintió el tacto de su piel fría en su cadera, y le empujó.
-Basta Dean. -Le miraba fijamente.- No aquí, por favor. -Su voz dulce pero a la vez seria, hizo que Dean le mirara fijamente en silencio durante unos segundos, luego éste, se pasó la mano por el pelo y desvió la mirada, algo avergonzado.
-Yo...Joder, Cas. Lo siento. Lo siento no sé qué...Dios, mierda. Seguro que he metido la pata hasta el fondo.
Mientras pronunciaba aquellas palabras, Cas le miraba con algo de confusión y podría decirse que incluso pena.
-Oh no, Dean, no digas eso anda. -Se acercó más a él.- No la has cagado. -Sonreía tierno.- Está bien así. Es solo que aquí no. Es un armario y el juego estará a punto de-
Justo cuando Cas hablaba, unos fuertes golpes les interrumpieron. Su tiempo, había acabado. Algo alarmados, intentaron colocar sus ropas y su pelo bien, para que nadie sospechara nada. Torpemente, acabaron saliendo del armario como si anda hubiese ocurrido. Algún intercambio de miradas hubo entre los chicos, pero no más.
Dean se sentó para volver a jugar, pero para su sorpresa, su amigo no hizo lo mismo, pues éste se adentró en la mansión. Dean, para no levantar sospechas de ningún tipo, decidió esperar un par de minutos, pero luego acabó levantándose para ir a buscar a Cas, quizás si estaba molesto a pesar de haber dicho lo contrario anteriormente. Dean entró por la cocina, mirando a todos lados, pero nada. Acto seguido, fue al salón, al enorme y bonito salón. Y allí le encontró, sentado en el sofá, las manos sosteniendo su cabeza, la cual estaba gacha mirando al suelo. Dean frunció levemente los labios ante aquella imagen, sin saber qué pensar. Se acercó despacio, a lo que pudo escuchar a Cas suspirar.
-Ey.
Cas levantó la mirada, y apartó las manos de su cabeza.
-Hola Dean.
-¿Ocurre algo? Si te ha molestado lo de antes...realmente lo siento. No está bien. No después de lo que pasó en la anterior fiesta y ni si quiera haberlo hablado. No sé lo que está pasando entre nosotros Cas. -Dean sonaba sincero, y ambos se miraban fijamente, pero Cas acabó rompiendo esa batalla de miradas.
-Ya, bueno. Yo tampoco sé que está pasando. No entiendo nada, Dean.
-¿Te sientes mal? ¿Te gusta otro chico, sales con alguien en secreto...?
Castiel rió ante sus palabras.
-Oh vamos, no seas idiota. Claro que no. Quién querría salir con alguien como yo. -Se encogió de hombros a la vez que exhalaba un suspiro.
-Hm, no deberías pensar así de ti mismo, Cas. -Dean se sentó a su lado, aunque no totalmente juntos, algo distante.
-Claro, y lo dice el chico más guapo del instituto y probablemente de toda la universidad ahora mismo, deportista, y que tiene a quién quiera a sus pies... -Murmuró medio riendo.
-Pues eso, que deberías aprender de mí. Tengo un gran ego, aunque ya sabes, prefiero llamarlo realismo. Deberías hacer lo mismo. Creer lo que eres. -Tras decir aquello, con una agradable sonrisa, Dean le dio un pequeño empujón en el hombro a Cas, quién ladeó su cabeza para mirar a Dean de cerca, sus preciosos ojos verdes fijos en él, enrojecidos a causa del alcohol, pero que al fin y al cabo le miraban sinceros, penetrantes, y le miraban a él.
-Es mejor que sigamos con la fiesta. -Añadió Cas mientras se levantaba, dispuesto a irse al jardín de nuevo con el resto.
Justo entonces, Dean tomó su muñeca. Se levantó, para que Cas no pudiera irse, cogiéndole algo fuerte, sin controlar su fuerza a causa de la bebida.
-No te vayas. -Susurro el ojiverde.
-¿Y por qué no? ¿Para qué quieres que nos quedemos aquí? Mejor vayamos con el resto, montar una fiesta de dos es aburrido Dean, y eso deberías saberlo.
Dean soltó una risotada, soltó el brazo de Cas, y se dejó caer en el sofá.
-Pues entonces, montaré una fiesta de uno. Da lo mismo, ve si eso es lo que quieres.
Castiel ladeó la cabeza, mirándole confundido.
-Sabes Cas, realmente me han gustado tus besos. Me saben muy bien tus labios. -Susurraba Dean mirando fijamente a Cas, quién comenzó a ruborizarse, la mirada perdida en el salón, jurándose a sí mismo que ea imposible que Dean estuviera diciendo esas cosas de él.
-Ey, vamos. Di...di algo, ¿no? ¿Te gustan mis besos, Cas?
-Estás borracho, Dean.
-Oh vamos Cas, no rompas el jodido momento. -Se molestó Dean.- Vamos. -Repitió.- Me gustan, hablo en serio. -Hizo una pequeña pausa.- Y también me gusta que me miren a la cara cuando hablo.
Castiel se vio obligado a dirigir su antes perdida mirada, a su compañero, que le miraba desde el sofá de forma penetrante, como un animal a su presa a punto de cazarla. Aquello hizo que su rubor aumentara. Dean sonrió de medio lado, e hizo una señal con su dedo índice para que se acercara. El ojiazul, embobado con aquella imagen, le siguió la corriente, acercándose despacio y sentándose a su lado. Dean, se pegó mucho más a él, miraba sus labios fijamente, con su sonrisa altamente peligrosa, demasiada perversión se podía ver en ella. Castiel tragó notablemente, se mordió ligeramente el labio, y entonces Dean, maldijo aquel gesto, en voz baja, un "joder, Cas" antes de sellar sus labios. Aquel beso duró unos segundos, simplemente los labios del uno sobre los del otro, nada más, ni movimiento, ni lenguas de por medio. Pero cuando estaba a punto de apartarse, Dean beso el labio inferior de su compañero, lo lamió ligeramente, y entonces ya se separó. Castiel, con sus ojos todaví cerrados, suspiró. Abrió los ojos muy lentamente, encontrándose con la cercanía del ojiverde y de nuevo, su sonrisa. Dean le volvió a besar, esta vez, sus labios moviéndose sobre los del moreno, quién finalmente acabó reaccionando y moviéndolos también. Poco a poco, el beso dulce iba convirtiéndose en un beso hambriento, sus labios deslizándose y moviéndose con más fuerza y agilidad. Dean colocó su mano en la nuca de Castiel, quién mantenía las manos agarradas a las propias a causa de los nervios, sin saber dónde meterlas o qué hacer con ellas. Dean hizo ademán de introducir su lengua en los labios de Cas, así que éste le dejó paso, entreabriendo sus labios. Dean la coló, buscando la de él, para iniciar un bailoteo húmedo y ardiente, a lo que Cas reaccionó colocando ambas manos en el pelo de Dean, enredando los dedos en él, moviéndolas de forma inquieta. Dean no pudo más que sonreír ampliamente en el beso al sentir a Cas hacer aquello. Le besó más rápido, con pasión, una pasión ciega y ardiente. ¿Cuánto estaría durando aquel beso? Y qué importaba, ahora solo importaban ellos dos, nadie más. Podría entrar el mismísimo Papa que no iba a interrumpir su momento. Dean se atrevió a colocar las manos en el pecho de Cas, recostando a éste en el sofá. Castiel al principio ni si quiera fue capaz de notar lo que Dean hacía, pero una vez tumbado en el sofá, sintiendo el esponjoso cojín bajo él, abrió los ojos y acabó rompiendo el beso. Ambos se miraron de muy cerca. Podían notarse en ambos los rostros muy rojos, Cas incluso parecía tener las orejas del supeusto color. Dean mirando el amr azul de los ojos de su compañero fijamente.
-Dios mío Cas, me pierdo. Me pierdo en tus ojos. Son tan hermosos.
-Dean...-Alcanzó a susurrar Cas, pues esta vez fue él quién atrapó los labios del otro, volviéndose a besar como anteriormente, pero este beso fue algo más corto.
-Yo también me pierdo en los tuyos, Dean. Son increíbles. Dean.
-Cas.
Y no hizo falta más, pues volvieron a besarse. Castiel de nuevo revolvía las manos en el pelo de Dean. Fue bajándola lentamente, hasta su nuca, la otra, hacia la espalda. Más tarde, ambas viajarían por la espalda del rubio, que era enorme, amplia y fuerte, con los músculos marcados. Dios, Dean le volvía loco. El rubio, llevó una de sus manos al pelo de Cas, imitando lo que el otro había estado haciendo en su propio pelo. Mientras exploraban sus lenguas, Dean se movía levemente sobre Cas, era algo inevitable. Pero tan a penas le rozaba. Tras separarse del beso, el rubio cogió una de las manos que Cas reposaba en su espalda, y la llevó hasta su propio corazón mientras miraba sus ojos fijamente.
-¿Lo sientes? Esto no lo provoca el alcohol, Cas.
Castiel se mordió el labio, si Dean con solo lo que había hecho hasta el momento había conseguido vovlerle loco, saber que su corazón iba a mil por hora como el propio, le hacía sentir una ola de sentimientos indescriptibles. Era mucho más de lo que había sentido hasta hora al ver a Dean o sentirle cerca, muchísimo más, Dean le estaba besando, le estaba acariciando, decía cosas bonitas sobre sus ojos, y su corazón parecía a punto de estallar, simplemente, increíble.
El corazón de Cas se había acelerado mucho más tras el gesto de Dean. El ojiverde comenzó a besar el trazo de su mandíbula, provocando que Cas cerrara sus ojos y suspirara, intentando calmarse. Fue bajando a partir de ahí, depositando besos cariñosos por todo su cuello, sin dejarse ni un trozo de piel de éste. Seguía bajando, pero una vez se volvió a encontrar en su torso, y topando con la camisa molesta de Cas, decidió levantar la vista, dándose cuenta de que Cas estaba mirándole, y se quedaron embobados ambos mirando los ojos del otro, perdidos en ellos. Dean acarició su pelo lentamente, con amor, desde la frente hasta lo más atrás que podía debido a la cabeza de Cas apoyada en el sofá. Castiel no podía creer lo cariñoso que estaba siendo su amigo en un momento así.
Pero Dean prefirió dejar las caricias de pelo para más tarde. Y, mirando fijamente el azul de Cas, empezó a acariciar su torso y su pecho sobre su ropa. Cas dejó sus labios entreabiertos, pues por ellos la respiración se colaba de forma agitada. Dean agacho la cabeza de nuevo, depositando besos sobre la tela por donde había estado acariciando, ya que ahora sus manos se encontraban más abajo, en su vientre. Cas le miraba, comenzando a excitarse mucho más, sintiendo que su cuerpo se contraía levemente bajo el tacto del rubio, sintiendo cosas que nunca antes había sentido. Cuando Dean llegó a la altura de su pantalón, Cas se tensó bastante, pero Dean no hizo nada con aquello para su sorpresa, sino que quitó la camisa de debajo del pantalón para colar sus manos y acaricia la piel, ahora ardiente, de Castiel. Cas sin querer, cerró los ojos al mismo tiempo que gimió en un suspiro, en voz baja. Pero aquello no impidió que Dean lo escuchara y se pusiera algo más nervioso, y a la vez caliente. Subió sus labios a los de Cas, para volver a buscar la lengua de su compañero y jugar con ella mientras las manos vagaban por su piel de forma incontrolable. Éstas subían y subían, haciendo que la camisa de Cas se levantara mucho más, Dean, no se dejaba ni un trozo de su piel, quería tocarla toda.
Cas no dejaba de suspirar, cuando Dean basaba sus labios lo hacía por la nariz, y cuando besaba su cuello, en ocasiones abría los ojos para poder ver aquella imagen asombrosa y acariciar de vez en cuando el cabello rubio del ojiverde.
Dean se separó de Cas, intentando calmar su respiración, observando su cuerpo. Peor Cas, simplemente no podía con aquella imagen, así que cogió a Dean por el cuello de su camiseta y le agachó para besarle, lo que le pareció altamente excitante a Dean e hizo que emitiera un pequeño gemido de sorpresa en sus labios. Mientras se besaban, el ojiverde llevó las manos a los botones de la camisa de su amigo, y lentamente, empezó a desabotonarla. El moreno al sentir aquello se tensó de nuevo, estaba nervioso, mucho, pero intentó camuflarlo en el beso, haciéndolo más hambriento. Su camisa finalmente, desabrochada a manos de Dean. Se separan, Dean viajando la mirada por la piel desnuda de Cas, al menos, lo poco que podía ver de ella con la camisa desabrochada. El moreno observaba a Dean, como éste le comía con la mirada, lo que hizo que se mordiera el labio.
-¿Has hecho esto alguna vez? -Preguntó Dean a Cas volviendo a dirigir la mirada hacia su rostro.
Castiel se ruborizó. Negó con la cabeza algo avergonzado.
-No. -Dijo en un hilo de voz.- Nunca he hecho nada con nadie.
Dean sonrió ante tan tierno gesto, y se inclinó hacia su oreja.
-Yo tampoco. -Dijo riendo levemente.
-Oh vamos, eres un mentiroso. -Rió Cas.
-No, no lo soy. Nunca he hecho anda con un chico. Soy totalmente heterosexual. -Cas rió, aunque algo sorprendido y contento al saber que era el primer chico para Dean. Dean se quedó pensando en sus propias palabras.- Bueno, o era. ¿Soy? Yo qué sé. -Acabó riendo.- Y qué más da ahora.
-Seguro que no debes estar nervioso, tú estás acostumbrado a estas cosas.
-¿Cómo dices? ¿Pero qué te crees, que soy una máquina sexual? -Bromeó riendo, y su risa se transmitió al ojiazul.- Te he mostrado como late mi corazón, por supuesto que estoy nervioso.
-Y bebido.
-Deja de decir eso, idiota.
Dean le ribó un dulce beso a los labios de Cas, un pico. Acto seguido, acarició su mejilla, y volvió a mirar sus ojos.
-Joder, ves, es increeíble de que forma me pierdo en tus ojos.
A Castiel se le escapó una risilla nerviosa, y Dean, volvió a su piel. Pero esta vez, a la de su pecho, ahora desnuda, pues a su vez apartaba la camisa para poder besarlo. Cas se puso nervioso de nuevo, trago, y dejó sus labios entreabiertos, mirando lo que hacía Dean.
-D-Dean... Yo... No... No sé qué hacer...
Dean acaricó su estómago un poco más, sintiendo como éste daba pequeños espasmos bajo su tacto, lo cual se estaba dando cuenta de que le encantaba. Beso el pecho de Cas un poco más, hasta que paró. Se levantó de encima, y del sofá.
-Ven.
Cas le miró confuso.
-¿Ir, a dónde? ¿A dónde vamos, Dean?
-Tú sígueme. -Mostró su mano para que Cas la tomara. Y éste correspondió, cogió su mano, y se levantó del sofá. Ambos empezaron a caminar.
-Dean, podrían vernos. -Dijo Cas con bastante preocupación.- No creo que sea adecuado ir a una de las habitaciones...
-Shh, deja de preocuparte tanto. Mírate. -Dean se paró de golpe mirando a Cas con una gran sonrisa.- Si es que eres irresistible y adorable.
Cas se ruborizó mucho, y aquellas palabras hicieron que no volviera a decir nada más. Dean miró sus manos entrelazadas, Cas siguió su mirada. Subieron las escaleras, y al adentrarse en un largo pasillo lleno de puertas que supuestamente serían habitaciones, buscaron con la mirada alguna que pareciera estar vacía y sin actual uso, es decir, para invitados. Ambos la buscaron con la mirada, en silencio, y al parecer Dean consiguió su propósito. Tiró ligeramente de la mano de Cas y ambos apsaron dentro. Encendió la luz, y cerró el pestillo, soltando la mano de Cas en el proceso.
-¿Así te quedas más tranquilo? -Miró a Cas con una sonrisa, pudiendo ver que él estaba muy nervioso y lucía incluso algo preocupado.
El moreno hizo una mueca con sus labios, sin querer decir nada. Dean se acercó a él, y con una sonrisa selló sus labios, a su vez, una de sus manos en la mejilla de Cas, acariciando despacio, y la otra, en su cintura, reposando tranquilamente. Cas siguió aquel dulce y tierno beso, en el cual sus lenguas se pusieron a jugar más tarde, pero no por ello dejó de ser lento y agradable, tranquilo, cariñoso. Tras un par de minutos así, Dean llevó ambas manos hasta los hombros de Cas, pero los coló por debajo de la camisa, bajando las manos por ellos, haciendo que ésta se deslizara con facilidad hasta caer al suelo, el ojiverde acariciando los brazos fuerte de Cas hacia abajo. Cas se estremeció al sentir tan vivamente el cálido tacto de su acompañante. Tras aquello, volvió a bajar sus labios por su cuello, esta vez sin entretenerse demasiado, pues ahora podía besar su peco sin ropa que molestase en el acto. Así que así lo hace. Se dedica a depositar lentos y húmedos besos por toda la piel de Cas, sus manos todavía acariciando los brazos de él. Cas, le observaba, y no pudo evitar que se escapara un gemido de entre sus labios. Dios, los labios de Dean eran tan sexys y excitantes, y tenerlos sobre su piel era tan jugoso.
Dean, tras escuchar el gemido de Cas se sorprende bastante, había sido algo alto, así que para y le mira.
-¿E-estás bien?... -Ahora es cuando se había dado cuenta de lo que realmente le estaba provocando Cas y de lo nervioso que estaba con la situación, pues realmente quisiera o no, él se había acostado con mujeres, y era muy distinto a lo que estaba a punto de ocurrir, o mejor dicho, de lo que estaba ocurriendo.
-S-si... -Contesta Cas, con la respiración fuerte, alterada, sus pulsaciones como locas, pero sin querer que Dean se separara de él.- D-Dean...
-Cas... -Susurra Dean al ver que estaba bien, volviendo a besar todo su torso. Las yemas de sus dedos, comenzaron a viajar por el vientre del moreno, acariciando en tan solo un roce.
A Cas le estaba resultando tarea difícil que no se escapasen los gemidos de sus labios, algunos de ellos, con el nombre del rubio. Dean se estaba volviendo loco, si creía que ya tenía las ideas claras de sobre lo que le gustaba y le excitaba, estaba jodidamente equivocado, los gemidos de Cas eran un mundo a parte por explorar en sus sensaciones y emociones.
-Dios Cas, creo que me gustas demasiado... -Murmura en su pecho todavía dedicándose a los besos.
-T-tú a mí también... -Dice bastante tímido. El rubio sonrió ante sus palabras. Subió sus labios a por los de Cas, volviendo a besarlos.
Mientras se besaban, Dean fue echando lentamente a Cas hacia detrás, consiguiendo que chocara con la cama y cayera en ella. Se separó, y se sentó a su lado, dejándose caer de perfil para quedar cara a él. Cas le miraba acostado en la cama, sus ojos brillantes, iluminados, hablando lo que él no podía, Dean, una vez más, perdido en ellos. Bajo dando besos por el lado del cuello de Cas, quién mientras se acomodó bien en la cama. Suspiraba de forma continua. Mientras el ojiverde se dedicaba a besarle, le rodeó con un brazo, para acariciar el de Cas, y poco a poco sus besos se fueron frenando, mientras acariciaba con el pulgar despacio su piel. El ojiazul no se dio cuenta de aquello, hasta que los besos de Dean frenaron del todo, y entonces, abrió sus ojos, pues las caricias acabaron cesando del mismo modo. Castiel se encontró a Dean con los ojos cerrados, sus labios entreabiertos pegados a su cuello, y respirando de forma calmada. Se había quedado dormido. Suspiró y se revolvió un poco el pelo, pero al fin y al cabo, lo que había ocurrido le bastaba para estar increíblemente feliz, podría decir que aquello finalmente no solo ocurría en sus sueños, sino, parte en la realidad. Sonríe mirando a Dean, era de las pocas veces que le veía tan calmado, como un niño después de hacer un gran esfuerzo que se duerme en cualquier sitio cerca de su madre. Se veía tan hermoso. Quizás más de lo que solía hacerlo. O mejor dicho, se veía hermoso de una forma distinta a lo común, sí. Aquello era lo correcto. Y así, poco a poco. el moreno acabó durmiéndose entre los brazos de Dean, con una leve sonrisa entre sus labios. Que malo era el alcohol mezclado con el cansancio y las altas horas.
A la mañana siguiente Dean se despertó con una gran resaca. No recordaba demasiado de la noche anterior, pero notó que no estaba solo en la cama, había alguien con él. Sonríe y se gira hacia el lado del que provenía aquel calor corporal, esperando encontrarse con algunos de sus cortos ligues, pero por el contrario, al abrir los ojos, a quién vio fue a su mejor amigo, Cas. Al principio se quedó muy quieto, sin saber cómo reaccionar antes aquello, y acabó por ruborizarse. Decide bajar la mirada, despacio, deseando no encontrarse con nada raro, y a su favor, solo encuentra a Cas sin camisa. Acto seguido, acaba revolviéndose un poco y alzando bastante la voz.
-¿¡PERO QUÉ DEMONIOS HACES TÚ AQUÍ?!
Aquel grito hizo que su compañero despertara. Cas lo único que consiguió fue llevarse las manos a la cabeza, pues ésta parecía dolerle bastante. Entreabrió levemente los ojos, su ceño fruncido. Todo ruido, por pequeño que fuera, le molestaba, pues él no solía beber demasiado, y no estaba acostumbrado a coger aquel tipo de resacas. Se encontraba realmente mal y ni si quiera encontraba las fuerzas para contestar a Dean. Suspiró hondo intentando que el dolor se fuera o algo, pero no consiguió nada con ello.
-EH. -Dan zarandeó a Cas para que le hiciera caso.- ¿Tú recuerdas por qué estamos aquí?
El ojiazul acabó abriendo los ojos por completo, reconociendo la figura de Dean.
-¿Dean...?
Dean le miraba pasmado.
-¿No habremos...tú...y yo?
-¿Qué? -Cas realmente no se encontraba en condiciones de pensar. Todo le daba vueltas, y los gritos de Dean solo empeoraban.
Dean estaba bastante nervioso con la situación, y su amigo no le respondía.
-Bff, déjalo. -Bufó y se levantó algo malhumorado. Cogió su ropa, la chaqueta y la camisa que había arrastrado hasta allí en manos, y se dispuso a salir de aquella habitación, vistiéndose por el pasillo. Bajó al salón, donde se encontraba solo, mejor para poder pensar con claridad.
Por otra parte, el moreno, intentó levantarse, pero aquello fue en vano. Se quedó pensando en lo que acababa de ocurrir, Dean parecía muy molesto, pero él ni si quiera sabía porqué.
En la planta de abajo, Dean no era capaz de recordar mucho, seguramente la presión que se autoponía causaba un mal efecto. Tras unos minutos de paz, se levantó camino a la cocina, y abrió la nevera en busca de leche, él solía tomarla cuando tenía resaca. Pensó en Cas. Suspiro y puso dos vasos. Comenzó a tomarse el suyo de camino a la habitación que había dejado atrás hacía tan solo unos minutos. Llamó a la puerta despacio y entró, encontrándose con Cas, estirado en la cama, el pelo revuelto, su rostro levemente enrojecido, y lo más importante, sin camiseta. Aquello hizo que, una vez más, sus mejillas tomaran color, y se peude decir que se tomó demasiado tiempo observando aquella imagen. Se acercó y le alargó el vaso.
-Ten. Te servirá para la resaca.
-Oh, gracias, Dean. -Cas hizo un amago de sonreír, y cogió el vaso que Dean le había tendido, dando un trago largo. Dean sonrió como respuesta, y tras aquello, se acabó el suyo.
-No es nada. -Y con aquello, dio media vuelta y se retiró, al cerrar la puerta, hubo un suspiro por parte de Cas.
El ojiazul se preguntaba como Dean podía parecer tan normal, pues habían ingerido grandes cantidades de alcohol la noche anterior, pero supuso que debería estar más acostumbrado a aquel tipo de cosas. Al acabarse la leche, se puso a intentar recordar lo ocurrido.
Dean por otra parte, prefirió echarse a la piscina. El agua estaba fría, pero le vendría bien. No había mirado la hora, pero no debería ser muy tarde tampoco, pues la mansión estaba en completo silencio. Algunos se habrían ido a sus respectivas casa, otros, estarían en las habitaciones de invitados. Quizás, y solo quizás, Crowley y Meg estarían en la misma. Aquel pensamiento le hizo soltar una pequeña risotada. El intento de hacer unos largos fue fallido, así que optó por subirse a la colchoneta que flotaba por el agua transparente. De forma algo costosa lo acabó consiguiendo. El ojiverde se pasó mucho tiempo recapacitando. Pensó en Cas, mucho, volvió a la noche del beso, volvió a los principios de la noche anterior, recordando el ligero tonteo que había entre ambos. No. No. Se dijo a sí mismo. ¿Por qué tonteas con el, man? Es tu mejor amigo, joder. Esas cosas no se hacen con los amigos. Aquello le hizo volver a suspirar, algo inevitable. El calor le tostaba la cara, pero era una sensación agradable. Notaba como la colchoneta flotaba ligeramente. Bien, lo intentaremos de nuevo. ¿Qué hiciste anoche, Dean Winchester? Y sin quererlo, una ola de recuerdos, vinieron a él. Tampoco había demasiado en ellos, pero podía encontrarse con distintas imágenes que iban y venían. Tenía algunas lagunas, pero no podría hacer mucho más.
A medida que recordaba, podía sentir sus labios sobre una piel cálida y blanquecina. La piel de Cas. El tacto de Cas en su espalda. Los labios de Cas sobre los suyos. Lamer el cuello de Cas... Estar pensando en aquello de una manera tan obscena le hizo dar un respingo que casi hace que acabe en el agua. Dios mío tío, ¿en serio? Debe ser una broma. Seguro. Seguro que te ha cogido algún tipo de extraterrestre o quizás alguien del gobierno para hacerte algún tipo de pruebas relacionadas con los recue...Vale no, casi que era mejor aceptar la realidad, aquello no tenía ningún sentido.
Entonces, fue cuando el ojiverde se empezó a cuestionar. Te besaste con Cas hace algunas noches. Nunca volvimos a pensar en ello. ¿Por qué lo hiciste? Simplemente te apeteció. Y le trataste con cariño, más del que se puede tener hacia un mejor amigo, demasiada cercanía. Mientras tanto, Dean jugaba con sus dedos en el agua tranquilamente.
No sé qué está ocurriendo. ¿Me gusta Cas? Pero nunca me ha gustado un chico. No entiendo nada. ¿Yo...le gustaré? ¿Y si lo pruebas...?
Espera qué. Probar. Bueno...tampoco suena tan mal. Probar. Ayer le besaste. Te lo llevaste a una cama. A una habitación lejana y cerrada. Tus intenciones estaban claras, Winchester. Vale, bien. Entonces, ¿es un sí, me gusta? Vale...si es así, me encuentro con el dilema de ser gay. Bfff, esto es demasiado complicado. Vale, piensa Winchester, piensa, tú sabes hacer estas cosas, sabes resolver con facilidad los problemas. Está bien. El alcohol se supone que te ayuda a sacar lo que hay dentro de ti. Siempre que vas borracho acabas haciendo cosas que quieres y a lo mejor en otro momento no te atreverías. Bueno, quizás no siempre, pero en la gran mayoría de ocasiones. A veces cometemos errores también. Vale, hasta ahí todo claro. Anoche hiciste con Cas lo que quisiste, hasta que nos dormimos. Y menos mal... Tío, fíjate, cuando piensas en Cas, siempre que piensas en él...Es demasiado dulce, nunca sería capaz de pensar en algo malo hacia él, o en hacerle daño. ¿Quizás sea una señal? Puede que lo sea. Te gusta Cas, te gusta tratarle como se merece, es un buen chico. Te gusta acariciar su rostro. Te gusta su suave piel. Te gusta el sabor de sus labios...Te gustan sus ojos, oh, sus ojos, te pierdes en ellos tío, ni si quieras sabes qué querías decir cuando los miras demasiado tiempo. ¿Y te crees que es idiota y no se ha fijado en como miras sus labios teniendo fantasías despierto? Por favor, es ridículo. No, ridículo es lo que estás pensando, ¿pero cómo voy a pensar eso de mi mejor... Dean suspiró. Lo has hecho, lo acabas de hacer, acabas de pensar en ello, y todo es por una razón Winchester. Bueno, pues algo solucionado, nos gusta Cas. Vale, o al menos, vamos a recoger valor y ha descubrirlo. Más a fondo. Bien, vamos a ver si tú a él le gustas, eso lo siguiente. Y finalmente, tú problema moral, man. ¿Eres gay? No creo, me gusta acostarme con chicas. Quizás sea de eso que les gustan ambos sexos...¿cómo era? Oh, si, bisexual. No sé...¿y si solo me pasa con Cas? Fácil, fíjate en otros chicos. Claro.
Entonces al ojiverde se le encendió una luz y de removerse acabó en el agua de nuevo. Eso iba a hacer, él quería acabar lo iniciado con Cas, sería una nueva experiencia, quería y Cas parecía no negarse a ello, ¿por qué no intentarlo? No había ningún tipo de impedimento. Pues a la aventura, man.
Dean salió de la piscina. Se secó un poco, lo suficiente como para no mojar la casa. O no mucho, al menos. Conforme entró en el salón dirección las escaleras, su corazón iba latiendo más y más rápido. Se estaba poniendo muy nervioso, podía notarlo. Sus piernas andaban con lentitud, no quería que llegara el momento. Y al mismo tiempo, quería. Lo iba a hacer. Subió despacio. Vagó por el supuesto pasillo, y se paró delante de la puerta. Suspiró, encontrándose con su respiración temblorosa. No puedes...Cállate, puedo hacerlo. Entonces, abrió la puerta.
Bueno, pues aquí tenéis el siguiente capítulo. Se que he tardado una barbaridad en subirlo, lo empecé, y por distintos motivos me cuesta bastante ponerme a escribir, o bien por los estudios o porque tengo otras cosas pendientes, y en ocasiones cuando tienes tiempo libre ya te apetece dejar las escrituras, ordenadores y esas cosas y salir un poco a que te dé el aire. Jajaja. Lo siento, sé lo horrible que es tener que esperar tanto para un capítulo nuevo, soy gran lectora y me pone de los nervios quedarme a mitad, pero luego yo hago lo mismo, ais... Supongo que después de esto, y del final de este capítulo, me vais a querer matar, pero se siente, lo bueno es que el siguiente está empezado, así que espero no tardar tanto, aunque teniendo en cuenta que estoy en mi último año de instituto y de aquí a final de curso ya tengo tooodo lleno de cosas...bf. Haré lo que pueda.
Por cierto, feliz año nuevo, que no os veo desde el anterior. Y gracias por leer, es un privilegio que dediquéis tiempo a mi fic, en serio. realmente no empecé la fic como quería, estaba nervioso y creo que el principio es algo desastroso, yo entiendo mis motivos. Luego, hay capítulos que no quedan como pienso y como tenía en mente, peor supongo que es normal, tampoco me voy a comer la cabeza por ello. Me gusta poder escribir lo y aunque sea que alguien me lea, ya es para estar contenta por ello, el Destiel es algo que me encanta, y aunque se me da mejor el rol, ¿por qué no intentarlo con las fanfics? Bueno, pues lo dicho, muchas gracias a todos y lo siento mucho.
