CAPÍTULO 10

Harry estaba cansado. Desde que había hablado con Draco no había conseguido dormir bien. Tenía una idea rondándole por la cabeza de la que no podía librarse. Cada vez que cerraba los ojos, en esos momentos en los que no estás del todo ni dormido ni despierto, la imagen del cuarto del hermano de Draco volvía a su mente con toda claridad, con los mismos dibujos en las paredes y la misma cama desecha, cada detalle era exacto. Sólo que esta vez estaba completamente seguro de no estar allí solo, y no era una sensación, era una certeza. Notaba una presencia, como si viera una sombra por el rabillo del ojo, algo que no se dejaba ver directamente pero que tampoco intentaba ocultarse. Las últimas palabras que le había dicho Draco, antes de irse hacia su sala común, volvían a él en esos momentos.

Flash back

-Potter…Harry….hay algo más que deberías saber.- Murmuró Draco. Estaban en el pasillo que llevaba a las mazmorras, habían hecho el camino hacia allí en un profundo silencio. En realidad no habían dicho ni una sola palabra desde que el rubio se despertó y dijo que tenía que irse, así que Harry casi dio un salto al oír su voz.

-Puedes contarme cualquier cosa.- Dijo el moreno con total sinceridad. Sentía que los últimos acontecimientos le habían unido mucho a Draco, aunque nunca lo diría en voz alta, tenía miedo que el otro no sintiera lo mismo a pesar de todo lo que le había contado. Después de todo puede que sólo fuera fruto de la angustia por la que estaba pasando.

-¿Recuerdas que la sala de los menesteres cambió, sin que se lo pidiéramos, para convertirse en la habitación de…Jason?- Preguntó Draco. Daba la impresión de que le costaba pronunciar el nombre de su hermano. Harry pensó que seguramente no estaba acostumbrado a nombrarlo delante de alguien que no fuera uno de sus padres, o puede que ni siquiera con ellos.

-Sí, lo recuerdo.- Contestó Harry. No iba a negar que fuera algo que le había preocupado en su momento.- Pero no te asustes por eso, me he estado informando, un fantasma no puede cambiar la sala. Puede que inconscientemente, por el sentimiento de culpabilidad, tú mismo la cambiaras y no te dieras cuenta de que lo hacías.

Draco bajó la mirada y su rostro pareció ensombrecerse. Harry se sintió incómodo, probablemente no había dicho lo más acertado, dada la situación, pero era lo que pensaba y no quería mentirle al rubio después de que este se había sincerado tanto con él. Lo había pensado mucho antes y después de hablar con Hermione y le parecía la opción más lógica, le costaba mucho creer que el hermano de Draco hubiera estado con ellos en la sala de los menesteres y que sólo Draco le hubiera visto. Aún así, por la expresión de Draco en ese momento, sentía que lo que acababa de decir era una puñalada para el otro chico.

-Ya me imaginaba que pensarías algo así.-Su voz continuaba siendo un susurro.- Pero te aseguro que estaba allí. Yo lo vi. Lo veo muchas veces, pero sólo cuando es de día. Aparece en los rincones, en mi dormitorio, en la sala común, durante las clases…una vez incluso lo vi en el gran comedor .Me persigue y se queda mirándome.... Debe estar furioso conmigo por haberle abandonado en la oscuridad y me lo quiere hacer pagar. Lo sé, sólo quiere vengarse y no va a parar hasta volverme loco. Y ahora que lo sabes también irá a por ti, estoy seguro.

Fin de flash back.

Después de pasar varias noches con extraños sueños decidió que tenía que hablar con alguien. Draco le había hecho jurar que no diría nada, pero quizá pudiera buscar una solución sin tener que delatar al rubio. Hermione estaba informada de prácticamente todo, y lo que no sabía lo averiguaba, lo único que había que hacer era conseguir que ella les ayudara sin que supiera que les estaba ayudando. Quizá fuera la falta de sueño, pero Harry empezaba a creerle a Draco cuando decía que pasaba algo raro con su fallecido hermano. Tenía que descubrir que era.

De nuevo estaban en un dormitorio, pero esta vez en Slytherin. Habían descubierto que era mucho más fácil tener sus encuentros allí, ya que Malfoy sólo tenía que decirles a sus compañeros que se perdieran durante unas horas y ellos le obedecían sin rechistar. Era algo desconcertante para Harry, pero práctico después de todo, ya que ninguno de los dos pensaba volver durante una temporada a la Sala de los Menesteres.

Draco estaba tumbado de espaldas en la cama, gimiendo sin poder contenerse, mientras Harry, bien colocado entre sus piernas, se dedicaba a mordisquearle los pezones. La erección de Draco se presionaba contra el abdomen del moreno, humedeciéndolo y provocando una desesperante fricción que hacía que el rubio se arqueara buscando más contacto. Ambos estaban muy excitados, de hecho era la primera vez que Harry tomaba la iniciativa y llevaba el control de la situación. En sus escasas experiencias anteriores Draco había sido la parte más activa y Harry se había dejado hacer, pero desde luego el rubio no pensaba quejarse del giro que había tomado el asunto, estaba disfrutando muchísimo de la atención que estaba recibiendo.

-¡Auch!- Se quejó Draco por un mordisco particularmente fuerte de su compañero.- Cuidado…

-Lo siento…- Contestó Harry entre jadeos, pero al rubio le pareció que no lo sentía en absoluto, ya que volvió a morder el mismo pezón aunque con algo menos de fuerza pero con el mismo entusiasmo.

Draco no paraba de preguntarse si Harry se atrevería a seguir bajando esa linda boca suya hasta su palpitante y mojada polla. Aunque no se atrevía a pedirlo en voz alta, se moría de ganas de averiguar cómo era recibir una mamada. Y el hecho de que fuera el mismísimo Harry Potter el que se la hiciera incrementaba aún más el morbo del asunto. Intentando que Harry captara el mensaje comenzó a frotarse contra su estomago, dejando un rastro húmedo y caliente. Si el muy capullo no se la chupaba pronto acabaría corriéndose encima de él sin haber satisfecho su curiosidad.

Por suerte sus plegarias fueron escuchadas y Harry comenzó a bajar lentamente, abandonando sus ya enrojecidos y erectos pezones para ir lamiendo nuevos rincones de su piel. Draco notaba un cosquilleo provocado por el aliento de Harry que le hacía temblar pensando en donde iban a ponerse, o al menos esperaba que se pusieran, esos labios.

Harry se entretuvo chupándole el estómago, que se había quedado pegajoso por el líquido preseminal, hasta dejarlo completamente limpio y lleno de saliva. Sólo entonces continuó su camino, metiéndole la lengua en el ombligo mientras le acunaba los huevos entre sus manos. Draco ya no exageraba al decir que iba a reventar, tenía la respiración acelerada y no conseguía evitar gemir lastimeramente. Pero justo cuando la rosada lengua de Harry se introdujo entre su vello púbico, removiéndolo ligeramente y provocando escalofríos en ambos, el moreno paró y levantó la vista para mirarle. Aunque los brillantes ojos verdes estaban cargados de deseo Draco se sintió frustrado, iba a quejarse por que le hubiera dejado con las ganas, pero Harry habló primero.

-¿Quieres que continúe?- Las palabras parecían espesas, como si a Harry le estuviera costando horrores pronunciarlas.

-Pues claro que sí…- Contestó Draco, sonando más borde de lo que en realidad había pretendido.- Creí que te lo estaba dejando suficientemente claro.

-Es que…me gustaría hacer una cosa.- Aunque no apartó la vista de él ni un momento un considerable sonrojo tiñó sus mejillas, demostrando lo poco seguro que se sentía a formular su proposición. Draco se dejó ablandar por el gesto.

-Claro, dime qué quieres probar.- Su propia erección había brincado ante la posibilidad de probar algo nuevo, más aún viniendo la sugerencia del propio Harry, con esa cara de inocente que tenía.

-Quiero follarte.- Dijo el moreno con toda la calma del mundo pero con un brillo expectante en los ojos.

Draco se había quedado sin habla, ni de lejos esperaba oír algo así. De hecho había sido el propio Harry, unos días antes, el que se había dejado meter los dedos por el culo disfrutando con ello, a no ser que fuera un actor excelente, cosa que Draco dudaba. Ninguno de los dos había dicho nada sobre el tema, pero parecía asumido que en el caso de follar Harry seria el que recibiera y Draco el que le daba. Era algo implícito. Nunca había pensado en lo contrario.

-Yo…yo…no sé, nunca he…no sé.- Balbuceó el rubio, repentinamente se sentía incapaz de acabar una frase coherente.

-Confía en mí, no te haré ningún daño…por favor…- Esa fue la súplica que hizo que Draco se decidiera. Al mirar a Harry a los ojos, a esos increíbles y verdes ojos, se sintió capaz de todo. Pensándolo bien, al moreno le había encantado que le metiera los dedos en ese agujerito, así que tan malo no podía ser.

-Como me hagas daño te juro que no volverás a usar tu herramienta jamás.- Harry rió ante su amenaza, demostrando por un lado como habían cambiado en poco tiempo las cosas entre ellos y por otro lado lo nervioso que había estado esperando la respuesta.- Adelante.

Como única respuesta Harry se metió la polla del Slytherin hasta el fondo de la garganta, arrancando un grito de sorpresa del rubio, grito que en sólo segundos pasó a convertirse en gemidos de placer. Nunca en toda su vida había tenido una sensación así, Draco estaba extasiado, ni todas las pajas del mundo se le podían comparar. Harry succionaba y lamía sin parar, provocándole en ocasiones algo de dolor, pero incluso así era maravilloso. Pero tan repentinamente como había empezado la fantástica sensación de que le estuvieran comiendo la polla cesó.

-No quiero que te corras aún.- Se justificó Harry besándole con fuerza. Draco se sentía extrañamente eufórico y le devolvió el beso aún con más intensidad y con muchos más dientes. A Harry se le escapó una risa que en los oídos de Draco fue el sonido más dulce de la tierra.

-Separa un poco las piernas.- Susurró el moreno en su oído.

Draco obedeció sin rechistar, pero no pudo evitar temblar cuando uno de los dedos de Harry comenzó a explorar su entrada, introduciéndose poco a poco, sin prisa. La sensación no era para nada agradable, aunque tampoco molesta del todo, a Draco le costaba mucho definirla. De todas formas dejó que Harry continuara jugueteando hasta terminar de introducir el primer dedo, sin darse cuenta Draco había mantenido rígido todos sus músculos y sólo al notar por fin el pequeño apéndice quieto en su interior se atrevió a relajarse. La sensación mejoró bastante con ello, volviéndose más placentera. Harry tenía la cabeza escondida en su hombro pero Draco podía notar su agitada respiración contra su cuello, y casi creía oírle sollozar.

Ese primer dedo pronto fue acompañado por un segundo, incrementando el placer del rubio, que había conseguido relajarse y comenzaba realmente a disfrutar. Ahora si podía entender porque a Harry le había gustado tanto la primera vez, cuando te acostumbrabas era algo increíblemente erótico. Draco estiró el brazo entre los cuerpos sudorosos de ambos y tomó en su mano la polla del moreno, comenzando a masajearla al mismo ritmo con el que los dedos de su culo estaban moviéndose. El moreno parecía no poder aguantar más.

-Draco…tengo que hacértelo ya.- La petición de Harry no fue más que un quejido, pero lo acompañó con un brusco movimiento, separando aún más las piernas del rubio y elevando ligeramente su trasero mientras sacaba los dedos de su interior y se colocaba él en su lugar. Draco no pudo evitar asustarse.

-¡¡Espera!!- Exclamó Draco temblando, todo se había vuelto demasiado brusco de repente.- Ve muy despacio, ¿vale? Muy despacio…

Harry le besó de forma más suave, sonriéndole para relajarle.

-Lo siento…iré despacio, de verdad.- Volvió a besar al rubio y pasó a moverse con más cuidado.

Acercando la punta de su polla al agujero de Draco la frotó contra la zona, ambos gimieron por el contacto. Harry miró a Draco justo antes de empezar a empujarse dentro de él, y lo que vio le dejó, no por primera vez, sin aliento. El rubio mantenía los labios apretados y los ojos cerrados con fuerza, su cuerpo vibraba contra el de Harry, el fino cabello rubio estaba humedecido por el sudor y se pegaba a su frente como si fuera una corona dorada, todo él parecía de juguete. Además tenía la punta de la nariz rosa. Harry sintió una oleada de ternura en su pecho y no pudo reprimirse, se inclinó sobre él y le besó con cariño en la frente. Draco abrió los ojos sorprendido por el gesto y el gris de su mirada pareció inundarlo todo.

Harry comenzó a metérsela tan despacio como pudo, Draco cerró los ojos de nuevo y se mordió el labio inferior con una expresión de dolor que alarmó al moreno.

-¿Paró? Si quieres paró, no pasa nada.

-No…sigue, pero despacio por favor.- La voz de Draco temblaba.

Harry continuó empujando hasta estar dentro del todo, nunca se había imaginado que fuera a ser tan apretado, ni tan delicioso. No se atrevía a moverse porque sabía que se correría al primer tirón. Además no quería hacerle daño a Draco, no era un experto, pero estaba claro que tenía que darle un tiempo para que se acostumbrara. Cuando le miró de nuevo vio que la expresión del rubio se había suavizado, aun respiraba con dificultad, pero ya no parecía ser por dolor precisamente.

-Muévete…-Murmuró una voz en su oído.

No necesitó que se lo dijera dos veces, empezó a entrar y salir de él con desesperación, casi con brutalidad. Draco lanzó un débil grito pero no le pidió que parara, Harry no estaba seguro de haber podido hacerlo de todas maneras. Se apoyó sobre su antebrazo izquierdo y con la mano derecha comenzó a bombear la polla del rubio, que no había perdido su dureza, fue recompensado con una serie de sonidos que le animaron a continuar. Antes de que se diera cuenta el rubio había empezado a mover las caderas ajustándose al movimiento que le marcaba Harry y los sonidos anteriores se habían transformado en gemidos y jadeos. De repente, Draco le clavó las uñas en la espalda y Harry sintió los latigazos del semen del rubio golpeándole en el pecho. Lo tomó como la señal que necesitaba, y tras clavarse en ese maravilloso culo una vez más se corrió con tanta fuerza que se le taponaron los oídos.

Harry abrió los ojos unos segundos después sin saber a ciencia cierta cuanto tiempo había pasado. Draco le miraba sonriendo mientras le acariciaba el pelo, Harry aún estaba echado sobre él. Se apartó con cuidado del pálido cuerpo de su compañero, provocando un curioso ruido de humedad que hizo reír a ambos mientras se sonrojaban. Draco buscó la varita entre sus ropas y limpió a ambos con rapidez, dejándolos secos y cómodos. Harry se tumbó a su lado manteniendo el máximo contacto posible con el cuerpo del otro chico.

-¿Cómo te sientes?-Se preocupó el moreno -¿Te duele?

-No…pero me siento como flojo.-Contestó Draco, Harry le miró divertido por la contestación.-Es algo extraño, pero estoy muy bien. La próxima vez te toca a ti.

-Cuando quieras.-Sonrió Harry. Se sentía en paz con el mundo y con todo lo que había en el. Nunca se había sentido tan relajado. Esperaba no estropear el momento con lo que tenía que decir. Besó con dulzura los suaves labios de Draco antes de volver a hablar.- Hay una cosa que tengo que comentarte.

-Ahora mismo puedes decirme todo lo que quieras…tienes toda mi atención.- Draco le sonreía con una ternura de la que Harry no le habría creído capaz tan sólo un mes antes.

-He encontrado la solución a tu problema.