"Bla, bla, bla" Diálogos

"Bla, Bla, Bla," Pensamientos.

Sumarry: En el antiguo Japón, los clanes familiares pelean entre ellos por el poder, en una guerra que lleva 80 años que parece no tener fin. Dos princesas de distintas familias deberán luchar por proteger a su pueblo y evitar caer en los brazos del amor de sus enemigos. Jóvenes guerreros que luchan por cambiar el destino de su nación. Fic oscuro

Advertencia: Este fic tiene lenguaje, escenas fuertes.

Hinata Uzumaki

La muchacha abrió lentamente sus ojos sintiendo como los rayos de luz se reflejaban por toda la habitación, se sentía algo incomoda, pero en verdad disfruto dormir en aquella amplia cama. Era un lujo que realmente comenzó a disfrutar, es que con el pasar de los días se dio cuenta que realmente no corría algún peligro después de su boda.

Hinata no quería decirlo en voz alta, pero se sentía realmente agradecida que Naruto, su secuestrador parecía hacer todo lo posible por respetar su espacio personal, era algo bueno pensaba.

Por otra parte, estaba mirando toda la habitación para darse cuenta que alguien faltaba, era su hermana menor. Hanabi rara vez se despertaba tan temprano desde que se les había asignado esa habitación en conjunto dentro del castillo.

Eso hasta que Hanabi creciera un poco mas y necesitara su propio espacio, o hasta que alguna de ellas diera a luz a un hijo, un heredero. Pensar en eso la hacía sonrojar, no sabía cómo ser madre, aunque tenia algo de experiencia cuidando a Hanabi, pensaba que no era lo mismo cuidar a su hermana menor, que a un bebe de su propia sangre.

Además, estaba el hecho que para tener un hijo y Naruto no las visitaba a ambas desde su noche de boda, ¿Pero eso realmente le afectaba? Para ser sincera consigo mismo, a veces no sabía que pensar de Naruto, parecía la clase de hombre que jamás lastimaría a una mujer indefensa o que le negaría ayuda a cualquier persona que se lo pidiera - Pero es el hombre que nos secuestró a mí y a mi hermana – Eso en verdad era una contradicción, ¿Cuál era el verdadero Naruto? ¿Este hombre que las rapto contra su voluntad? ¿El hombre que salvo la vida de su hermana? No importara cuanto lo pensara, sencillamente no tenia una respuesta clara a esas preguntas, por otra parte, estaba la madre de Naruto, su suegra y buena madre ahora.

Kushina claramente era una mujer muy cercana a los demonios que parecía adorar, le daba miedo, algo de pavor estar a solas con ella. Pensaba con temores que ella haría algo malo si pasaba el tiempo y no veía un niño en su vientre.

Pero no podía seguir pensando en esto, era el momento de levantarse y decidió hacerlo. Se levanto luego de un leve estiramiento y toco una campana cerca de su cama.

Fueron unos breves minutos antes que las sirvientas llegaran, trayendo consigo varios utensilios usados para su uso diario.

le lavaron el rostro rápidamente, organizaban su cabello y toda la habitación sufría un gran cambio, las flores eran cambiadas rápidamente, las ropas traídas eran de la seda más finas y toda prenda era distinta a la de los días anteriores, se preguntaba cuando se acabarían todos estos vestidos nuevos y podría usar algo viejo, le había gustado hacia un par de días anteriores un Kimono esquicito de color azul celeste, quería volver a usarlo pero no se sentía realmente con la autoridad para solicitarlo.

Cuando terminaron de maquillarla, prepararla solo pudo caminar lentamente hacia una de las ventanas, quería ver la gran Ciudad de Kumamoto en su despertar, era realmente hermosa quería ir a recorrer sus calles, pero no sabia hasta que punto llegaba su libertad.

"Hinata-Sama, vuestro desayuno ya está listo"

Hinata agradeció en silencio, era agradable pensó mientras disfrutaba del desayuno, de la forma como era tratada, era como si se sintiera de nuevo en casa entonces ese pensamiento la asusto, acaso se estaba acostumbrando realmente a esta forma de vida. Los pájaros se acostumbran muy bien a las jaulas de oro, cuando sus alas son cortadas e intentan volar de esa forma, siempre caen al suelo, luego se acostumbran a estar enjaulados y cantan con alegría y gusto a sus captores.

¿Cuál era la canción que esperaban que ella cantara? Tal vez debería por ahora intentar saber hasta que punto sus alas habían sido cortadas.

"¡Quiero salir a recorrer la ciudad!"

Todas las sirvientas alzaron sus rostros como si acabaran de ser sentenciadas a muerte, todas se miraron entre ellas sin saber que responderle, realmente ninguna tenia alguna idea, solo la líder de las sirvientas, una joven de cabellos rojizos asintió levemente la cabeza en señal que había escuchado la orden, pero no dio respuesta alguna.

La sirvienta camino hacia la puerta, y cuando la ajusto con fuerza detrás de ella claramente se escuchaba los pasos corriendo de esta.

Ahora Hinata estaba preocupada, esperaba que no hubiera cometido alguna tontería que hubiera metido en problemas a sus criadas, ellas eran buenas niñas. Teniendo en cuenta que rara vez hablaban o decían palabra alguna.

Permaneció en su habitación por unos minutos mas mientras terminaba de devorar sus frutas, realmente no esperaba una respuesta positiva, así que cuando la puerta fue tocada varias veces, una de las sirvientas claramente preocupada, corrió ha abrirla.

Era una mujer que nunca antes había llegado a ver, su presencia claramente puso en una situación nerviosa a todos los demás en la habitación.

Su cabello era rojo como la gran mayoría de los miembros del clan Uzumaki, pero tenia un rojizo tan intenso y sus ojos la miraban fríamente, sin mencionar que tenia una armadura de Samurái. Era una mujer guerrera nunca antes había escuchado de una mujer que fuera samurái.

Aunque con el pasar de los días, Hinata se dio cuenta que ella realmente no sabia mucho del mundo exterior, todo lo que le habían enseñado en el palacio Hyuga había sido desmentido lentamente, al menos sobre como vivían las personas del común o la forma como los demás clanes eran simples barbaros comparados con los Hyuga.

El mero castillo de Kumamoto era realmente impresionante e inexpugnable en su opinión, podría dejar en ridículo la actual capital Hyuga quien había sido infiltrada por un solo hombre. Ese hombre quien ahora era su esposo.

"Mis disculpas por la intromisión, princesa Hinata"

Hinata parpadeo un par de veces – Princesa – la acaban de llamar, realmente no recordaba que la llamaran de esa manera en demasiado tiempo, ni siquiera recordaba que ostentaba ese titulo nuevamente por su matrimonio con Naruto.

Realmente la jerarquía Uzumaki o Namikaze no era diferente de otros clanes, debería aprender mas sobre ambos clanes, dudaba mucho que por ahora pudiera escapar de ese matrimonio o de la ciudad misma. Tenia que aprender suficiente sobre ellos, soy de cierta manera su futura ama y señora.

O hasta que consiga como escapar, pero ya había intentando eso antes, Hanabi termino mordida por una serpiente sin mencionar que le prometió a Naruto nunca volver a intentar escapar -Pero él se negó aceptar ese trato – Ese hombre era un misterio, ofreció ser una prisionera sumisa y este lo rechaza.

"Adelante mi… ¿señora? –

Como debería llamar a esta muchacha. Ella pareció captar su falta de conocimiento y no pareció disimular su disgusto ante ello.

"Soy Uzumaki Karin, mi princesa ante la clara falta de información, soy una Onna-bugeisha"

Hinata no sabia si tomarse esas palabras como una especie de insulto, pero su mente intentaba recordar claramente que función cumplía este rango dentro del castillo.

"¿Onna-bugeisha?"

Una de las sirvientas pareció notar la clara molestia que se estaba generando en la mujer recién llegadas y se acercó lentamente al oído de Hinata para susurrarle de la forma más delicada.

"Es una mujer samurái mi princesa, las mujeres Uzumaki reciben el mismo entrenamiento que los hombres, pero su deber es proteger a la familia del Daimyo, es un deber de todas ellas bueno todas menos la princesa Naruko"

Hinata agradeció levemente a su criada, por su fuerte cabello rubio y esos ojos azules, se dio cuenta que debía tratarse de una sirvienta Namikaze, en verdad tenia que aprender el nombre de sus sirvientas.

La alianza Uzumaki – Namikaze ella nunca antes había estado encerrada en un espacio tan reducido con un grupo de personas que claramente apenas se agradaban, por otro lado, la princesa Naruko, la hermana menor de Naruto y por lo tanto su nueva hermana.

La niña era tan alegre, siempre mostrando una inocencia que se sonrojaría ante cualquier hecho desconocido para ella, sin darse cuenta comenzó a pensar que incluso ella tenia mas libertades que Naruko, es como si esta princesa fuera prisionera de su propia familia.

Era como ella y Hanabi, siempre ocultas de la realidad del mundo, su padre las mantenía alejadas de todo y parecía ser que Kushina estaba cometiendo el mismo error con su propia hija.

Cuando Karin vio que la leve instrucción de su nueva señora había terminado, decidió dar un paso adelante. Con gran malestar se arrodillo ante la princesa Hinata – SI tan solo Menma no hubiera muerto, ella, Karin se hubiera casado con Naruto – cerro los ojos con fuerza, respiro tranquilamente y miro a su princesa.

"Soy vuestra guardiana mi Princesa, la acompañare en vuestro recorrido por la ciudad de Kumamoto"

¿Por qué Lady Kushina le había ordenado cuidar a esta mujer? Karin jamás aceptaría que una extranjera y una niña que ni conocía las costumbres de su gente fuera la futura Lady Uzumaki.

Hinata por su parte, miro con sorpresa la presentación de la jovencita Karin, así que le habían autorizado ver la ciudad, eso seria realmente emocionante, pero le gustaría ir con su hermana, donde estaba Hanabi era su inquietud nuevamente.

"Esplendido, Zhuna y tu… Yuu iremos a la ciudad"

Las sirvientas se miraron confundidas, mientras que Hinata abandonaba las habitaciones rápidamente.

"Pero si Zhuna está descansando hoy"

Dijo la rubia confundida mientras, una de las sirvientas peli rojas se preguntaba si su nuevo nombre era Yuu.


Hanabi Uzumaki

Hanabi se levantó temprano esa mañana, compartir la habitación con su hermana le daba cierta estabilidad, confianza en su nueva vida, pero a la vez era tan ofuscaste, sobre cómo esta siempre la estaba vigilando.

No es que no le agradeciera que Hinata la estuviera cuidando, pero realmente sentía que no podía hacer nada sin sentir a su hermana respirando sobre su cuello, por que era algo peligroso en su opinión.

Entonces esa mañana Hanabi decidió levantarse temprano, quería ir y recorrer todo el palacio o fortaleza dependiendo el punto de vista que se le mirara puesto que no se podía negar los grandes lujos y las fuertes defensas que rodeaban todo el Castillo de Kumamoto.

Estaba feliz que las sirvientas pasaran a su lado sin prestar mucha atención, claramente no pensaran que la hija de un noble se levantara por su cuenta y se organizara.

Camino por unos minutos y estos se convirtieron en un par de horas, no quería admitirlo, pero estaba perdida. Pero es que los pasillos eran tan grandes, podría recorrer todo el lugar sin encontrar a otra persona y cuando por fin encontró alguien vio que estaba delante de las cocinas, luego cuando intento regresar se dio cuenta que estaba en el gran salón.

Se hubiera quedado con gusto en este pues disfrutaba de su hermosa decoración, pero entonces vio a la gran sacerdotisa y para su disgusto su actual madre por matrimonio, esa mujer estaba mal de la cabeza.

Pero Kushina parecía estar discutiendo con lo que parecía una mujer y esta llevaba una armadura, bueno los Uzumaki eran bastantes raros.

"¡CUMPLIRAS CON TU DEBER KARIN!"

Hanabi no sabia que estaban discutiendo, pero después de ese grito pensó que lo mas sabio era alejarse de ese lugar y eso decidió hacer.

Su kimono era sencillo por eso cuando por fin cuando encontró el gran jardín que contenía tantas flores que le seria imposible describir a todas y ante todo lo poco que conocía de todas ellas.

Pero eran hermosas, no dudo en alzar un poco su kimono para poder correr por todo el jardín, era para su gran gusto que estuviera totalmente todo el lugar. Que quiso darse un pequeño toque de rebeldía.

Vio un viejo árbol de manzanas y no pudo evitar conseguir algunas, seguramente podría tener bastantes para ordenar en las cocinas que preparan una tarta para ella y su hermana.

Poco le importo ensuciarse así que decidió subirse sobre el árbol trepo con algo de dificultad, pero por mas sencillo que fuera su vestido, este realmente le incomodaba, no quería romperlo, pero si tenia que hacerlo para conseguir esas manzanas de seguro lo haría.

Entonces fue cuando sintió que se resbalaba, intento sujetarse de una rama, pero esta no resistió el peso y sentía que caía en picada. Pero no se lastimo, tampoco sintió realmente el suelo, solo vio a un idiota sonriendo alegremente por haberla atrapada.

"¿Estas bien? mi princesa"

Hanabi intento no sonrojarse, tampoco de golpear con fuerza a Konohamaru, pero cuando noto que la sonrisa no desaparecía simplemente se aparto con fuerza e intento pararse por si misma, mientras que Konohamaru le miraba sorprendido.

"No necesitaba tu ayuda"

Konohamaru claramente tenia otra opinión, como el hecho que realmente parecía que esa caída la fuera a lastimar.

"Solo pensé que necesitabas ayuda, Hanabi-chan"

¿Hanabi-chan? Acaso acaba de llamarla de esa manera, lo peor de toda realmente no podía controlar ese sonrojo tan estúpido que estaba surgiendo en sus mejillas.

"No es apropiado, mi esposo podría matarte"

El le miro claramente confundido, no sabia a que se refería con ser apropiado, solo evito que se cayera sin mencionar que no se imaginaba a Naruto reprendiéndolo por salvar a la pequeña Hanabi.

"No te preocupes, Naruto-Onichan no suele mal interpretar todo"

Hanabi le miro por unos minutos, hasta que termino golpeando con fuerza a Konohamaru con fuerza en el hombro.

"¡idiota!"

Fue lo único que dijo Hanabi mientras veía varias manzanas caídas, se agacho a recogerlas mientras pensaba nuevamente en como encontrar las cocinas. Konohamaru se le quedo mirando sin entender, hasta que decidió perseguir a Hanabi e intentar saber por qué estaba tan molesta.

Mientras ellos dos discutían, Naruto observo todo lo sucedido, una pequeña sonrisa apareció en su rostro, sería bueno para Konohamaru distraerse, pronto irían a pelear contra los Piratas Wako, la guerra que se libraría por unificar totalmente la isla de Kyūshū estaba a punto de comenzar.


Notas del autor.

Algo de tranquilidad y calma, antes que nos concentremos en las futuras batallas, tambien mostrar como les ha tomado a Hinata y Hanabi acostumbrarse a su nueva vida.

Glosario:

Onna bugeisha: (Mujer samurai) grupo de esposas, hijas y hermanas de samuráis que desarrollaron actividades bélicas en el Japón feudal