Hola a todos, en primer lugar me disculpo mucho con ustedes por la eterna tardanza en actualizar la historia, no la he dejado abandonada ni nada por el estilo, es solo que mi computador murió y hasta esta semana pude usarlo de nuevo luego de la eterna reparación.
Les traigo un nuevo capítulo que espero y les guste, muchas gracias por los comentarios, favoritos, alertas y el apoyo y ánimos de todos, disfruten del cap n_n
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"_" Lo que está en entre comillas son pensamientos
N/A Notas de la autora
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-Lejos de ti-
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Después de unos breves momentos en silencio que para los dos parecieron eternos, Marina levantó su mirada y le sonrió con tristeza a Clef indicándole con su mano que se levantara.
-Muchas gracias Clef, se que contigo a mi lado apoyándome, Cefiro será aun más hermoso, no podría hacerlo sola-
-Es mi deber-
-Lo sé…-
Escucharlo decir eso dolía muchísimo, pero Marina sabía que tenía que ser fuerte porque su estado de ánimo y sus sentimientos podrían afectar al planeta, aun así era muy difícil y mas teniéndolo allí frente a ella.
-Clef, creo que voy a orar un poco más, puedes retirarte que mañana te buscare para que me asesores sobre algunas cosas-
-Si mi señora-
El mago hizo una leve reverencia y se giro para retirarse, solo que no pudo avanzar ya que la mano de Marina había tomado la suya repentinamente haciendo que se detuviera. Se congeló al sentir la calidez de su mano y tuvo que contenerse para no entrelazarla con la suya mientras temía preguntar qué sucedía pero ella se adelanto en hablar.
-Por favor no…-
-A que te refieres?...- Clef hablo con miedo ya que el tono en que Marina pronuncio esas palabras fue muy triste
-No me trates de esa forma… con tanto respeto como si fuera una desconocida, no soy tu señora-
-Pero eres el pilar y mereces respeto-
-Soy Marina… sin importar lo que pase, para ti siempre seré Marina, así que por favor, no vuelvas a hablarme así-
-Es eso lo que deseas?- Se giro un poco a ver a la chica y ella asintió con su cabeza suavemente pero sin mirarlo
-Entonces así será, si ese es tu deseo-
Con su respuesta la chica apretó un poco mas su mano, Clef no supo si lo hizo por conformidad por su respuesta o por lo contrario, solo sintió que quería salir corriendo de allí cuanto antes así que deslizo su mano suavemente para soltarla de la de ella cuando sintió algo en la piel de la chica por lo que en vez de separar su mano por completo, la tomo con cuidado para observarla mejor y ver la marca algo grande que había en su palma causada por una cortada muy profunda que empezaba a cicatrizar.
-Tu mano… que sucedió?-
-Eso? No es nada Clef, solo una herida tonta que me hice hace días por descuidada-
Marina le sonrió falsamente alejando su mano, Clef sabía muy bien que era esa marca, la herida que se había causado al recoger los trozos de porcelana del plato cuando él la arrojo fuera de la biblioteca junto a su pastel, aun así decidió no decir nada para no complicar la situación, pero no permitió que Marina alejara su mano.
-Eres el pilar de Cefiro pero sigues siendo humana, puedes sentir dolor y herirte, no puedes descuidar este tipo de cosas ni ninguna otra, si tu no cuidas bien de ti, permíteme a mi hacerlo, yo te cuidare-
Mientras decía esas palabras, el mago muy tranquilo rompió con cuidado un trozo de tela de su manga y lo uso como venda para colocarlo alrededor de la mano de Marina para cubrir su herida, lo ató suavemente y después soltó su mano despacio mientras la chica no apartaba la mirada de ella con un leve sonrojo.
-Ahora si me retiro, te dejare para que ores tranquila y vendré mañana a verte, cuida de tu mano y de tu salud, no has ido a comer en días aunque supongo que de algo te has alimentado aquí, aun así debes ver a los demás, te extrañan y se preocupan por ti…-
-Si Clef, lo haré… muchas gracias-
El mago asintió con su cabeza y esta vez sí avanzo rápidamente para salir de la habitación, escuchando las puertas cerrarse atrás, aun así no disminuyó su velocidad hasta haber abandonado completamente la torre y se sintió seguro.
Su corazón latía con fuerza mientras se detenía en un jardín y miraba la manga rota de su túnica, realmente no sabía lo que hacía cuando estaba cerca de ella, tenía que aprender a controlar esas acciones inconscientes o terminaría haciendo algo de lo que muy seguramente se arrepentiría.
Solo quedaba mantener un solo punto claro en su mente: Marina es el pilar y el solo el mago supremo a su servicio, jamás olvidar eso bajo ninguna circunstancia y mientras se repetía eso en su cabeza una y otra vez, se desplazo a su habitación con la intención de descansar un poco.
Mientras tanto en el cuarto de la corona, Marina seguía allí de rodillas con la mirada fija en su mano vendada por la tela. Por su cabeza pasaban mil pensamientos que la confundían y desesperaban un poco; como consecuencia de eso el clima de Cefiro empezó a verse afectado levemente ya que la temperatura bajo un poco haciéndose fría y el cielo empezó nublarse.
El corazón de Marina palpito con fuerza produciéndole un leve dolor que la hizo salir de su estado, sabía que sus sentimientos afectaban al planeta así que se dispuso rápidamente a hacer todo lo posible por despejar su mente y dejarla en blanco para comenzar a orar logrando un poco de estabilidad temporal.
La chica realmente se estaba esforzando mucho por despejarse y orar concentrada, pero era demasiado difícil, el mago no salía de su cabeza y cada vez que sentía la tela en su mano, los sentimientos empezaban a mezclarse, sumándole la angustia y culpabilidad por no sentirse un buen pilar.
-Mi niña, no debes esforzarte así-
La voz de Ceres hizo que Marina detuviera sus rezos y abriera los ojos para ver una luz azul que lentamente iba formando la figura del dragón, verlo siempre la hacía sonreír.
-Ceres, que bueno que estas aquí, te extrañaba-
-No debes preocuparte, sabes que siempre estoy contigo cuidándote- El dragón bajo su cabeza dejando que Marina lo acariciara con suavidad hasta que noto su mano y le hablo con seriedad –El mago estuvo aquí?-
-Si, Clef estuvo aquí hace unos momentos-
-No creo que sea conveniente que venga a verte-
-Ceres, él es el gurú de Cefiro, necesito de él quiéralo o no-
-Lo necesitas como pilar o como mujer enamorada?-
-Como los dos…-
-Entonces supongo que es esa la razón para que estés así, tu cercanía con el no traerá nada bueno-
-Lo sé… lo lamento-
-No estoy de acuerdo con que estés cerca del mago pero creo que estar lejos de él te hará más daño así que no me opondré mientras no te lastime, aun así no es bueno que te esfuerces tanto y contengas tu sentimientos, te lastimara a ti y al planeta, Cefiro no siempre tiene que estar brillante y hermoso así como tú no debes estar feliz a cada momento, tienes que permitirte sentir otros sentimientos-
-Pero Cefiro…-
-Mientras que los tengas controlados sin esforzarte, Cefiro estará bien, solo no te excedas con ellos, si sientes que tienes que desahogarte hazlo que yo estaré a tu lado-
-Gracias Ceres…-
El dragón se recostó detrás de ella como acostumbraba a hacerlo mientras Marina continuo con sus rezos un poco más relajada y dejando salir sus sentimientos de tristeza en pequeñas lagrimas que rodaban por sus mejillas.
Como consecuencia de ello, la lluvia empezó a caer sobre Cefiro, no era violenta ni tampoco era una tormenta, las gotas de agua caían suave y constantemente sobre el planeta de forma melancólica al igual que las lágrimas de Marina.
La noche paso lentamente entre aquella lluvia y un poco de frio, los cefirianos durmieron tranquilamente sin preocupaciones al sentirse mecidos por el sonido suave de las gotas al caer y la mañana llego radiante y despejada mientras la lluvia cesaba y el planeta brillaba levemente al estar cubierto de hermosas gotas de roció.
-Ya te sientes mejor Marina?-
-Si Ceres, me hizo bien el desahogarme y ahora me siento muy bien, tengo la certeza de que será un buen día-
-Que bueno escuchar eso mi niña, me gusta verte sonreír-
-Creo que hoy iré a desayunar con los demás, Clef tiene razón, hace mucho que no salgo y quiero verlos-
Ceres asintió levemente, Marina le sonrió un poco y se levanto para abandonar la habitación y después la torre, internándose en los pasillos del castillo, aun era muy temprano y con seguridad todos aun dormían así que ella disfrutaba viendo lo hermoso que se encontraba el planeta desde una ventana mientras con su mano acariciaba distraídamente el trozo de tela que vendaba su mano contraria, hasta que se giro al escuchar como alguien pronunciaba su nombre.
-Marina-
-Ascot… buenos días…- La chica sonrió, iba a acercarse para saludarlo pero no lo hizo al recordar que el siempre la rechazaba
-Iba camino a verte, estaba preocupado por ti cuando vi la lluvia ayer y uno de mis amigos me comunicó que el mar estaba un poco agitado, esperaba a que amaneciera pero veo que estas bien y además ya ha dejado de llover-
-Entiendo, eres muy amable pero no hay de qué preocuparse, la lluvia no era nada malo- Marina estaba algo confundida por la actitud de Ascot, era amable y dulce como antes, hasta juraría que estaba sonrojado –Ascot… estas bien?-
-Si claro que si Marina… por qué lo preguntas?- se puso algo nervioso y giro la cabeza sonrojado, hace mucho no hablaba así con ella y por eso era que la había estado evitando, estar cerca de ella lo ponía como loco
-Es que bueno, desde que regrese has estado raro conmigo… como molesto-
-Yo quería disculparme contigo por eso Marina, nunca ha sido mi intención el lastimarte ni tratarte mal pero creo que después de todo te hice mucho daño, lo lamento mucho-
-Siempre te he considerado mi mejor amigo, has sido muy dulce conmigo y has salvado mi vida muchas veces, que me hayas tratado así fue algo muy doloroso-
-Lo sé Marina, no puedo explicarte las razones por las cuales lo hice, pero estoy muy arrepentido, nunca estaría enojado contigo, solo espero que algún día puedas perdonarme-
-Claro que si Ascot, no podría no perdonarte, eres muy especial para mí y estoy my feliz porque las cosas entre nosotros sean como antes-
Marina se emociono tanto que salto al cuello de Ascot abrazándolo tiernamente mientras el chico se sonrojaba de forma exagerada y correspondía al abrazo torpemente, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad para no desmayarse de los nervios y disfrutar de la cercanía de la chica.
En otra parte del castillo Clef terminaba de arreglar sus prendas para salir de su habitación y dirigirse a desayunar, internamente esperaba que Marina asistiera ese día ya que el realmente no había descansado nada al ver que llovía en Cefiro, solo se sentó a ver la lluvia caer, preocupado por la chica y pensando en que haría para estar al lado de ella y no perder el control de sus emociones.
El mago iba perdido en sus pensamientos hasta que divisó a unos cuantos pasos de él una escena que no le agrado en absoluto. Frente a él Marina y Ascot se encontraban abrazados de forma muy profunda y la chica tenía una gran sonrisa en su rostro mientras que el invocador tenía una igual y estaba muy sonrojado.
Clef sintió la rabia nacer en su interior y quemarlo como fuego, cada segundo que pasaba viendo a esos dos de esa forma le hacía querer correr y separarlos así sea a la fuerza, pero se contenía apretando los puños con fuerza.
-"Es que acaso no piensan separarse? Por cuánto tiempo más estarán abrazados?"-
Ahora si estaba desesperado al ver que seguían allí en la misma posición sin intención de alejarse, así que avanzo decidido y se detuvo a unos pocos centímetros de ellos haciendo un ruido con su garganta para llamar la atención.
-Ejem! Buenos días Marina… Ascot- La voz de Clef salió sumamente fría y seca
-Clef! Buenos días- Marina se separó de Ascot y se giro para sonreírle a Clef sin ocultar su felicidad por verlo, esa sonrisa hizo que el mago se relajara y olvidara su enojo
-Buenos días Guru Clef- Ascot lo saludo con aburrimiento y algo y de decepción aun sonrojado
-Veo que estas de buen humor hoy, verte así es una excelente forma de comenzar mi día- Después de decir esas palabras, Clef tomó la mano de Marina y la beso delicadamente mientras miraba a Ascot que le devolvía la mirada confundido pero serio
-Pues… muchas gracias Clef- Marina estaba sorprendida por las palabras y acciones del mago pero eso solo la hacia sonreír mas mientras se sonrojaba
-Hoy desayunaras con nosotros en el comedor?-
-Si Ascot, decidí que ha pasado tiempo en el que no estoy con todos y quiero verlos-
-Siendo así, permite que te escolte al comedor-
Marina se sonrojó mas mirando impresionada a Clef que le ofrecía su brazo, no dijo nada y solo asintió mientras se acercaba al mago y se aferraba de su brazo para empezar a caminar con él hacia el comedor. Por otro lado Ascot los seguía mientras miraba fijamente a Clef, entendiendo el claro mensaje de lo que pasaba y como Clef lo retaba silenciosamente con sus miradas.
En la cabeza del mago todo empezaba a aclararse lentamente, pensando en lo rápido que había sucedido todo y como ahora se encontraba caminando del brazo con Marina. Simplemente no pudo evitarlo, cuando vio a Ascot abrazándola se sintió furioso y no pudo evitar interrumpirlos y después besar la mano de la chica solo para demostrarle a Ascot que quería que se mantuviera alejado de ella, mensaje que reforzó aun mas al llevársela del brazo, estableciendo de alguna forma a la chica como de su propiedad y creando una barrera para alejarla del invocador.
Ahora Clef se preguntaba internamente que locura había hecho al comportarse así, por lo que al llegar al comedor rápidamente libero a la chica y se sentó en su puesto en la cabecera de la mesa muy nervioso mientras una Marina muy confundida se quedaba en el marco de la puerta sin saber que hacer hasta que Ascot se acerco con una sonrisa y le indico que se sentara en la cabecera contraria de la mesa.
Aun era temprano por lo que en el comedor solo se encontraban los tres, Marina sentada al frente de Clef lo miraba confundida y algo triste ya que el no hablaba y ni siquiera la miraba, mientras que el mago solo miraba a la mesa regañándose internamente por haber sido tan impulsivo y finalmente Ascot los miraba a los dos inseguro sobre hablar o dejar que el silencio incomodo entre los tres continuara hasta que alguien se dignara a aparecer para desayunar.
-"Eres una tonta Marina, sabes que no puedes ilusionarte con esas cosas, el solo es amable y respetuoso porque soy el pilar, eso ya quedo claro… debes entender que el que Clef tenga que estar a tu lado, no hace que este cerca de ti… de hecho ahora a pesar de estar en la misma habitación lo siento más lejos de mi que nunca"-
Marina suspiro triste y profundamente llamando la atención de Ascot y de Clef que dirigieron su vista a ella, mientras que la chica ahora tenía su mirada perdida en el techo haciendo que los dos hombres presentes recordaran esa escena vista tantas veces en los recuerdos que les mostro Ceres, haciéndolos sentir muy mal al verla así.
-Marina, estas bien?-
Marina estaba tan pérdida en sus pensamientos que no escucho si quiera la pregunta de Ascot, así que el invocador inmediatamente miro a Clef de forma seria mientras que lo culpaba con sus ojos y el mago solo suspiraba cansado.
-Marina, después del desayuno daremos un paseo por Cefiro, te explicare algunas cosas del sistema del pilar y te pondré al día de la situación-
La chica asintió con su cabeza de forma distante por lo que el mago suspiro de nuevo rendido, trataba de ser lo más formal posible y no involucrarse con ella demasiado, solo enfocarse en su función como mago, pero verla así lo destrozaba, quería animarla.
-También podemos tomarnos un tiempo para que te relajes y hagas lo que quieras… si quieres podemos ir a caminar por la playa y pasar un rato al lado del océano… será divertido…-
Los ojos de Marina brillaron esta vez y una sonrisa se dibujo en su rostro, amaba el océano y pasar un rato allí le parecía una excelente idea, con eso sus ánimos se levantaron inmediatamente mientras le regalaba una tierna sonrisa a Ascot y a Clef, asintiendo con su cabeza a la propuesta del mago.
CONTINUARA…
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Espero que les haya gustado, no tardare con el próximo y me esforzare en traérselos lo más rápido posible, gracias por continuar leyendo y los ánimos.
