Año 1:Cierre del año

La luna era enorme en los cielos oscuros, sentada de manera recatada en la cima del tejado de la torre de Gryffindor, las almas durmientes de todos los niños en su entorno atrayendo un recuerdo algo distante pero tan presente en su mente… Unohana Retsu se perdía en la vista con su cabello suelto en ropas de dormir, tocándose la garganta expuesta en la búsqueda de aquella cicatriz que fue un recuerdo.

Ahora sin embargo no está.

Suspiro, miro a su costado y busco en los perímetros del bosque prohibido con un brillo calculador… la ligera sonrisa adorno su dulce rostro infantil, en un shunpo desapareció.

XXXXX

Llego la hora de los exámenes, Harry y Ron fueron expuestos a constantes horas de estudio bajo el régimen de Ariana combinada con Hermione, esta última de alguna forma organizaba muy bien sus horarios para compartir con ellos y a la vez con el chico maldito Alphard junto Neville.

No es que Ron apreciara el gesto.

Pronto Harry Potter tendría su primera ronda de exámenes mágicos llenándolo de ansiedad, en su mente muggle se preguntaba cómo eran y recordando sus propias experiencias… ¿será posible copiarse? No es como si fuera uno de esos chicos que estiran su cuello para ver el examen del prójimo, solo simple curiosidad académica.

La torre de gryffindor era un buen lugar para estudiar, sentados en uno de los sillones apartados de la sala común el grupo se pasaban pergaminos y consejos a diestra o siniestra…. Los gemelos Weasley, quienes parecían menos olorosos desde su incidente con sus propias invenciones (no han dicho como fue que se les resbalo una bomba) pintaron su raya, sabiamente no interrumpiendo bajo la mirada estricta de Ariana.

Harry miro perdido su propio temario, suspiro agitado y busco ayuda al más próximo de sus tutoras, Ariana se acercó con paciencia explico los conceptos básicos de la transfiguración así como dar consejos de movimiento de muñeca.

Hermione parecía concentrada en Neville con pociones, era algo obvio la dificultad de dicha materia para el ultimo y solo se concentraron en lo teórico, ya que con Alphard observaban lo práctico para su comodidad.

Pues aunque Neville era noble de naturaleza, se avergonzaba y tartamudeaba demasiado cuando Ariana se acercaba… muchos… sobre todo los mayores, juraban que era un enamoramiento…. Por su parte aunque Hermione era paciente, enseñándole términos o consejos era con Alphard con quien parecía desarrollarse mejor.

-Esto me está cansando- gimió Ron con tinta en su mejilla, dejándose caer en la mesa y bufando encima de su trabajo final de encantamientos.

Harry lo miro divertido, el mismo quería correr a visitar a Hagrid o quizás darle una visita al corredor prohibido, pero los exámenes estaban demasiado cercas para su comodidad… además no podía rechazar un ofrecimiento de Ariana en ayudarlos a estudiar.

Aunque no estaban juntos todo el día, seguía siendo su primera amiga.

-Mejor concéntrate- regaño la castaña con un bufido, dejando que Neville apuntara algo en el pergamino y dando su mejor gesto sabiondo.

Ron frunció la nariz enderezándose -no se ni porque estudiamos tanto ¡solo es de pasar!- levanto sus manos de manera escandalosa.

Hermione negó decepcionada, Ariana levanto la vista arqueando la ceja mientras Neville como lechuza inclino su cabeza… Dean y Seamus fingieron que no estaban mientras Harry rio por lo bajo… lograron avergonzar al pelirrojo quien balbuceando volvió a intentar leer que había escrito de su trabajo.

XXXXX

La sala de Slytherin estaba algo abarrotada en las diferentes mesas desplegadas de manera estratégica para servir de estudio… algunos flotaban por la biblioteca privada y otros tantos susurraban entre si los planes para la siguiente visita a Hogsmade.

Alphard Black vago con unos libros en mano que acomodo limpiamente en su mesa de trabajo tratando de no incomodar a los cuatro individuos con los que compartía la mesa, fingió no ver la manera en que la única niña realizaba gestos de su mera presencia.

-¿Artes oscuras? -Nott cuestiono al otro lado con su propio trabajo de pociones.

Zabini dejo el libro de herbologia bastante cómodo de la oportunidad de distracción, Malfoy suspiro encima del tomo de historia de la magia mientras Parkinson con esfuerzo trataba de no apartarse obviamente del niño maldito con el que comparte lado.

-Estoy elaborando un temario de estudio- explico amablemente el joven -obaa-san tiene libros interesantes, que seguro necesito saber que buscar para tomar sin que me dañen- esto último lo dijo en un tono de ser casual, como si fuera normal tener libros malditos accesibles en casa.

Un bufido -seguro tu abuela deja que tomes esos libros- pregunto Nott con cuidado, después de todo aunque su padre no era el mejor y estaba muy guardado en azkaban, ese tipo de libros no los tenía accesibles.

Malfoy, Zabini y Parkinson tenían pensamientos similares.

Alphard se encogió de hombros nada interesado en explicarse, sumiéndose de nuevo en un silencio donde el rascar de la pluma era el único sonido junto con el murmullo del entorno.

En alguna de las ocasiones Draco cuestionaba algo, ser visto por Alphard quien amablemente resolvió sus dudas históricas para volver a la lectura, Nott buscaba la misma orientación y mientras Zabini era un montón de energía acumulada, se comportaba civilizado e interesado en estudiar.

Era ese el método de trabajo que eran cómodos en aplicar pues parecía que el joven Black ya tenía todo cubierto y solo estaba con ellos para adiestrarlos en lo que pudiera.

Como un buen maestro con paciencia de oro.

Pansy no sabía ni porque compartía espacio con ese niño maldito, luego recordó que su intención es acercarse a personas con altas riquezas y llegar a asegurar su futuro… o por lo menos, eso le aconsejo su madre exhaustivamente durante todas las vacaciones de navidad y pascua.

"Maldito pero rico" fue su lema.

-Estudiando ¿ne?- silbo una voz en el oído de Pansy quien chillo llamando la atención del resto del salón, Dafira se enderezo en su postura divertida por su reacción exagerada -molestas a la gente- regaño inocente, ignorando las miradas de odio del resto de la sala.

Pansy apretó los labios con disgusto, el miedo instalado en su estómago y con toda la gracia que pudo reunir salió disparada de la mesa… el resto solo miro congelados como siervos atrapados.

-Onii-san- llamo calmadamente Alphard, volteando a ver a su hermano quien le lanzo un gesto de manos "no hice nada"-¿Qué necesitas?- cuestiono diplomático.

-¿Qué puedo necesitar?- pregunto al aire Dafira, la sonrisa estirada en su rostro.

-¿Ayuda en tus clases?- ofreció Alphard con paciencia, ese brillo amable en dirección al malicioso de su pariente.

Sentándose en el reposabrazos del lado de su ototo-san, Dafira hizo un gesto desdeñoso -no necesito estudiar…- añadió más alto, para que el resto de los que comparten año miraran envidiosos -pero me siento tan solo- lo último lo canto mirando con esa emoción depredador al resto de los adorables niños de primer año que lo observaban como una aparición que no lograron evitar.

Considerando que estaban con Alphard, uno pensaría que los mocosos estarían conscientes de que esa presencia seria vista por lo menos más seguido que el resto de la casa.

Alphard cerró su libro lanzando disculpas al resto de sus compañeros de clase, miro al adolescente con ese aire juguetón oculto en la suavidad de su rostro -¿Platicar? ¿Ajedrez?-

-Oh tenemos mucho sin jugar ajedrez- admitió Dafira, muchos ahogaron un jadeo y la esperanza que la maldición de Slytherin no se mantuviera tanto tiempo en la sala murió lentamente -Puedes acompañarme después a pulgar a mis adorables arboles de caqui- añadió a la agenda.

-Por supuesto- en esto los ojos del más joven brillaron -tengo un azúcar que quiero probar- se levantó señalando cortésmente la dirección para encontrar un juego de ajedrez armado en la sala esmeralda.

Muchos abandonaron la sala común ante la idea de Dafira compartiendo su aire, otros pintaron su raya y los que se quedaron de primer año estudiando solo se miraron entre sí.

-Podrán decir lo que quieran, pero aquí… ellos son los reyes- murmuro Zabini con prudencia, mirando sin ver su libro de estudio.

Nadie pudo refutar, recordaban las advertencias y los rumores… el contraste con Alphard y el grave aislamiento pero era obvio que cualquiera de las emociones entre los miembros nuevos o más antiguos de la casa Slytherin no importaban… pues dentro de la sala, gobernaban los Black.

XXXXX

El calor los abrumo en especial en el aula asignada para los exámenes escritos, donde alineados aguardaban en silencio leyendo pergaminos para escribir las respuestas correctas… les entregaron para estas ocasiones plumas especiales hechizadas con un encantamiento antitrampa.

Ahora la pregunta de Harry era contestada, la magia era muy útil para evitar copiarse pero seguro escucho a los gemelos Weasley presumir que pronto tendrían la solución (no es que pensara en copiarse).

Los exámenes prácticos eran individuales con Flitwick, los había llamado uno a uno al aula para ver si podían hacer que una piña bailara encima de un escritorio… Para Harry fue un esfuerzo, pero ver su resultado le dio un atisbo de esperanza de pase con notas más que respetables.

Escuchar que Alphard Black tuvo un verdadero silbido de apreciación del pequeño maestro, le hizo mirarlo con cierto reproche envidioso… Ariana de igual manera fue excepcional y Hermione solo estaba un poco presionada, aunque también tenía esa cara agobiada de saberse en competencia por los mejores lugares.

El profesor Marian fue un halcón, sus exámenes contenían todo lo visto en el periodo escolar y su estrictas maneras de contrarrestar cualquier intento de copiar eran inauditas… muchos salieron susurrando que era por esto, que fue reconocido como auror de primera clase durante la guerra.

Toco el turno de la profesora Mcgonagall quien tomo el mismo procedimiento que encantamientos y los observo convertir un ratón en una caja… Harry logro conseguir una hermosa caja mientras Ron perdió puntos al tener su transfiguración bigotes.

Fue antes del examen de pociones que Ron y Harry se separaron del grupo susurrándose lo poco que lograron aprender de la materia para presentar en un semi ataque de pánico, después de todo Snape era el peor profesor superando a Marian en el proceso de intimidación.

-Harry-kun- una voz silbo a sus espaldas provocando que brincaran en un chillido vergonzoso.

Ahí parado como si siempre hubiera estado ahí, Dafira Black los miraba desde su altura con sus brazos detrás de la espalda y su espeluznante sonrisa… el uniforme solo acrecentaba su aspecto amenazador.

Desde la última vez, esperaban no volverlo a ver, considerando el tamaño de Hogwarts no era imposible ¿verdad?… un deseo inútil al parecer.

-Tú- apunto groseramente Ron pero el mayor ni lo reconoció, atento a los movimientos de un incómodo niño que vivió -no me ignores- aclamo ofendido en ese silencio difícil.

Chasqueando los dientes -que grosero, Otro weasley-kun- espeto con lo que se pudo asumir un voltear de ojos (algo que tiene cerrados).

-No me llames así- chillo indignado Ron, algo que había arrastrado desde el anterior encuentro.

Como si no supiera que hizo mal, la cabeza blanca se inclinó -¿Por qué no? Es mejor… digo… no todos recuerdan que Weasley es que… ¿ne?- se defendió con soltura, en la entereza de tener la razón -¿Por qué molestos? Otro Weasley-kun- concluyo satisfecho.

-No te da derecho- Harry reclamo acalorado, cansado de estos intercambios llenos de filosas palabras dichas en un tono extranjero con un atisbo de familiaridad.

¡No eran amigos!

Chasqueo los dientes -Mi mi mi… que error- suspiro Dafira enderezándose, pasando esos largos dedos delante de su boca en una mímica de culpabilidad -Perdonen mi rudeza, pequeños- era falso, tan falso que era doloroso a los ojos infantiles.

-Estúpido niño maldito- gruño Ron, solo para ser oído por Harry quien se tensó… tratando de recordarle a su amigo, después de esto… la sutileza de bajar más la voz.

El picor de malicia estaba en ambos gryffindor ahogando la réplica, se enderezaron retadores pero la sombra de Black parecía extenderse al igual que su delgada sonrisa… llenándolos de la verdadera diferencia de uno a otro.

-Desconsiderados mocosos- canturreo Dafira inclinando su cabeza -te lo dije en el tren ¿quieres saber que tan maldito soy?- devolvió con sutileza, una invitación para no ser aceptada ni rechazada.

Una trampa.

-Señor Black, está muy lejos de su… - la voz de Snape se interrumpió… al parecer viendo a los dos gryffindor que estaban ocultos en la estela de la figura fina de su ahijado… no evito arquear una ceja al verlos aliviados.

Algo extraño… pero para Harry y Ron era la primera vez que agradecían a los cielos la presencia de Snape, aun cuando fuera el sospechoso número uno de la piedra filosofal… estaban seguros no les harían nada.

¿Verdad?

El profesor se instaló al costado de Dafira, cualquier indicio de intimidación barrida muy lejos de ser notada -oh, Snape-sensei… estos niños están muy lejos y seguro el examen está por iniciar- mintió con facilidad.

Querían replicar, acusar de su provocación pero no pudieron, no cuando de alguna forma fueron ellos (Ron) quienes lo incitaron ¿verdad?… simplemente ese niño sonrió fácilmente como si nunca fuera capaz de enojarse.

Porque se enojó, era este insulto muy personal para ese sangre pura… Harry no lo sabía, poco le interesaba y solo espero a que ese adolescente se fuera.

Pero el gesto del profesor Snape era amargo, viéndolos desde su nariz ganchuda como los insectos que piensan son considerados -el examen está por iniciar, vayan a su aula- ordeno secamente, los gryffindor no dudaron en correr en dirección al salón maldiciendo su suerte.

-¿Dafira?- fue la cuestión grave de Snape cuando se quedaron solos.

Las manos pálidas del adolescente se levantaron en signo de rendición -no les hice nada, Severus- alego usando en nombre de pila, esa aura jovial llena de inocencia en sus acciones.

El docente suspiro ¿Cómo decirle que no molestara a Potter sin sonar sospechoso? Mejor callado, con eso dio la vuelta para regresar a su aula, olvidando a lo que salió en primer lugar.

XXXXX

Estaba por entrar el toque de queda, pero una figura descansaba en la torre de astronomía sentada en el alfiler debajo de un arco de piedra de una de sus ventanas… pijamas oscuras, pantalón y camisa con mangas largas donde oculto sus manos al tenerlas cruzadas firmemente en el pecho.

Dafira Black miro al cielo con sus ojos plateados.

-Lamento pedirte esto- otra voz surgió, infantil pero llena del acero maduro que sus ojos cargan en recuerdos pasados.

Aquellas orbes plateadas desaparecieron detrás de su mirada entrecerrada, la sonrisa se estiro de nuevo en sus labios -Ne, no te preocupes… no me afecta- aseguro desinteresado.

Alphard mostro su propia experiencia, aunque no le molestara enteramente sus decisiones pues como militar eran cosas que había pasado tantas veces ya sea por su división o el seireitei -Quisiera haber evitado esta…-

-Taicho… es nuestro deber- alego al señalar para que se sentara a su lado -no voy a llorar… no voy a expresar una pena que no siento…- dijo tan natural sin aquel tono cantado -tú me conoces desde antes… Taicho… la piedad no es algo que voy a sentir por alguien sin importancia-

Negando en suma paciencia, Ukitake no pudo ir en contra de lo dicho… en ocasiones se olvidaba que estaba tratando con uno de los traidores, alguien capaz de inculpar y matar sin miramientos -perdona- atino a decir torpemente.

Dafira solo se burló, las decisiones estaban tomadas y como buena herramienta… realizaría el trabajo necesario -si sirve de consuelo, lo hago para que mi adorable Ototo-san no se ensucie las manos…- la firmeza se mostró en sus ojos plateados -no hay nada como el fango para mi… Ukitake-taicho-

Levanto una de sus pálidas manos, acercándose a revolver el cabello de su pariente quien borro la mortificación que se pintó ante sus palabras -me gustaría que hubiera otra opción- admitió con un suspiro rendido.

-Y la hay, pero no tenemos acceso a nuestras zanpakuto y los adultos aquí son unos tontos confiados- canturreo Ichimaru al sentarlo a su lado -se razonable...a demás necesito diversión- finalizo.

Una sonrisa amarga -tienes razón, estoy siendo irracional… culpo las emociones de mi cuerpo infantil- aseguro airado en toda su gracia milenaria -No es divertido...- regaño apartando la mano -pero es mejor liberar esa pobre alma de este tormento-

Dafira suavizo su sonrisa a un nivel humano, abrió un poco sus ojos mostrando sus orbes ricos de plata -siempre fuiste el más confiable entre nosotros, Ukitake-taicho… mi contra parte- su tono no era broma, como nunca era en momento serios.

-No eras malo- fue honesto en su comentario, Jushiro no era quien para juzgar menos condenar al que ahora era su hermano… aun cuando desaprobó tanto de ese pasado en la otra vida, su justicia creía en la redención.

-Solo una persona llena de malicia- ofreció divertido Dafira, volviendo a su tono junto con el aire pícaro.

Nunca lo trato, pero ahora la mirada de Ukitake estaba llena de esa gentileza que siempre ofrecía a cada uno de sus reclutas o amistades, quizás como un padre a un hijo…. Ichimaru no por primera vez tuvo el pensamiento que tenía más suerte de la que merecía.

Alphard volteo los ojos dando un codazo ligero, entonces el movimiento se registró en sus sentidos y aquel rostro se transformó en profesional -Haz el trabajo, Ichimaru-taicho lo más limpio posible… que nadie pueda rastrearte y entrega limpia esa espada- su tono era de mando.

El adolescente salto de su lugar, dio un paso enfrente y se inclinó ligeramente a su pariente en total entrega-el trabajo estará hecho y nadie podrá siquiera saberlo- fue su única respuesta al desaparecer.

XXXXX

Hermione entro en pánico, aun lanzo miradas a quienes la seguían en el corredor con ese bombeo de adrenalina impropia para alguien sin condición física ¿Cómo quedo involucrada? No lo sabía, se consideraban compañeros pero no amigos como tenia catalogado a Alphard y Neville pero ahí estaba, en el corredor prohibido después de enterarse que Dumbledore salió del colegio con Harry y Ron al remolque.

No tuvo el valor de involucrar a ninguno de sus buenos amigos en este plan descabellado de detener a Snape.

Una voz mandona en el fondo de su mente le susurro "para no perder puntos" en un consuelo en vano de esta lealtad que sentía crecía a esos ingratos colegas de torre.

Fue cuando dieron la vuelta deseada que se tuvieron que parar en seco, la puerta al fondo estaba abierta… amplio y tan visible aun con esa distancia, pero esto no fue lo que les llamo la atención al trio de primer año, sino quienes custodiaban con recelo y les dieron miradas de sorpresa o alerta.

Cross Marian estaba agachado debajo del marco de la puerta dando vistazos con su único ojo a lo que sea miraba en el interior de la habitación para caer a donde los niños estaban clavados… Tsukishima (el maestro de estudios muggles) aguardaba a su costado con las manos en los bolsillos de su pantalón.

-¿Profesores?- pidió Harry con ese tono dudoso -que hacen aquí- pidió más fuerte de lo que se sentía, mirando de nuevo el amplio corredor con total desconcierto.

Hermione en reflejo retrocedió sintiéndose perdida además de preocupada porque el toque de queda estaba vigente, Ron que parecía querer gritar en shock, sospecha y miedo.

Un bufido vino del pelirrojo, enderezándose para darles un aspecto agudo -la misma pregunta para ustedes, mocosos ¿no les dije que les quitaría puntos la próxima vez?- espeto sólidamente, después de todo durante el incidente de Halloween el buen profesor no arrebato puntos cuando encontró a un grupo de Slytherin y gryffindor vagando en los pasillos.

Pero ahora las alarmas sonaban en la mente de Harry, comenzaba a armar un sinfín de situaciones y en ninguna figuraban a esos dos profesores en una alianza dudosa quizás con Snape… después de todo uno era un auror.

-Ustedes…- trago grueso Harry sacando la varita bajo la mirada perspicaz de los profesores -ustedes vienen por la piedra- acuso, sus amigos dudosos levantaron sus propias armas mágicas… quizás no tendrían oportunidad contra un auror, pero podían tomarlo por sorpresa (ni siquiera cuenta al squid en sus planes).

La carcajada de Cross rompió la tensión -mocosos estúpidos- volteo su único ojo visible, pasando su mano por su cabello… mostrando un poco el lado oculto de su rostro con una ¿mascara? -qué clase de imaginación tienen- murmuro en un aire entre burlón y desaprobador -nosotros custodiamos la piedra, idiotas… y solo estamos aquí por nuestro negocio- lanzo misterioso -ahora, no tengo tiempo de lidiar con esto-

Saco su varita en un ademan que los niños no esperaban, sus propias manos fueron desarmadas y pronto los pasos de Tsukishima vino para agacharse y tomar las varas que cayeron junto a sus pies… tan rápido que fue insultante.

Hermione se encogió bajo la mirada plana del docente, Ron se puso rojo y Harry no sabía que hacer con esta muestra de la diferencia de nivel.

-Tampoco crean que pueden venir y apuntarme con sus varitas como un jodido ladrón, estúpidos mocosos- gruño Cross Marian mostrando ese temperamento famoso-y es una falta de respeto ni siquiera mirar a Tsukishima como peligroso- amonesto seriamente -magos tontos- agrego como si no fuera uno.

Si los niños no estuvieran en pánico ni Marian mirando entre el interior y a los mocosos… alguien hubiera notado la tensión en los hombros del squid ante la última sugerencia del auror retirado.

-MARIAN QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO- espeto Mcgonagall viniendo a largas zancadas, su rostro era tan desaprobador cuando se percató de los adolescentes -señor Potter y Weasley… señorita Granger- dio un rápido barrido percatándose de las tres varitas en manos del squid luego en la cara aliviada de los jóvenes.

Había acudido después de un mensaje corto de Marian al pasillo prohibido, pero no evito recordar que esos niños habían acusado a Snape de ir detrás de la piedra filosofal… por lo cual les dio una mirada filosa.

-Minerva… -llamo Marian su atención - llama al resto de los jefes de casa… Severus ya esta dentro- informo señalando con el pulgar.

-él va tras la piedra- sin aliento Harry acuso.

Volteo el único ojo visible -Señor Potter, Severus cuenta con la confianza del director- aseguro airada, recordando su propia discusión anterior.

-Tsukishima puedes llevarte a los mocosos, no tienen por qué estar aquí- pidió sin emoción ni picardía natural Cross, lanzando un desplante que inquieto y asilencio a Minerva.

Harry apretó la mandíbula un poco ofendido por el despido sin darles explicaciones, Hermione estaba silenciosa aunque un poco curiosa de lo que fuera estuviera pasando y Ron solo anoto más puntos negativos como profesor maldito a Cross.

-¿Qué es lo que paso?- dijo Harry ver la sala de las escaleras, miro al squid con severidad en un intento de lograr aunque sea un poco de luz en el asunto.

El maestro los miro con esos ojos vacíos de emoción -¿Por qué piensas que tienes derecho a saber?- regreso con ese tono plano, sin mostrar arrugas de impresiones solo un blanco gesto desinteresado.

Fue una bofetada para Harry, el había estado atento a la trampilla… había pasado tanto tiempo en investigación… tenía el sentido del deber cívico por respaldar a su academia cuando su profesora no les creyó, pero dejo que esta frustración infantil solo se viera reflejado en su rostro al no tener palabras.

Pero esa mirada del adulto no oscilo en nada como la empatía, solo se inclinó un poco para retirarse y negar -tienes una buena intención, Potter, Granger y Weasley… pero es mejor que aprendan a dirigirla de mejor manera- dijo en su tono grave para señalar las escaleras -pasen buena noche y considérense afortunados de no quitar puntos-

Hermione empujo a Harry y Ron para que caminaran, el ultimo parecía insultado por el comentario… comenzaron a subir las escaleras ignorando algunas pinturas que seguían despiertas a esas horas.

Fue cuando iban a mediación que la voz del squid resonó -Potter… Weasley -llamo plano obligando a voltear y observarlo al final de las escaleras, con un libro en mano como si hubiera tenido la intensión de leer hasta que estuvieran del otro lado del retrato -sigue vagando en la noche y serás sancionado- fue claro, sin tapujos y una mirada helada que los hizo abrir los ojos.

Harry sospecho duramente, pero no abrió la boca… por la cara de Ron sabia a lo que el docente se refería, pero era imposible que los vieran con la capa de invisibilidad… por su parte Hermione estaba cansada y solo quería dormir.

XXXXX

Unas horas antes….

Quirrell había encantado el arpa con facilidad deslizándose entre el perro y la trampilla a la cual accedió sin miramientos, ser recibido por una planta mullida que cubría toda la oscura habitación amortiguo en mucho su caída.

Se acomodó el turbante examinando la vivida planta que trepaba por sus pies -Lazo del diablo- canturreo con malicia para sí mismo, muy consciente de la elección de Sprout para esta excusa de defensa cuyo encantamiento ya estaba saliendo de su boca.

Aterrizar en un montón en el suelo provoco un silbido amenazante que solo escucho amortiguado -lo siento, mi señor- atino a decir al enderezarse con toda la gracia demacrada de su cada vez más débil cuerpo.

Detallo con desdén el resto de la amplia habitación, por encima se escuchaba el arrastrar del lazo del diablo y con el porte de esa actitud fortalecida por el parasito del señor Oscuro, Quirrel encontró la puerta para ir al siguiente desafío que el montón de ineptos instalaron en un vano intento de alejarlo de su deseado objetivo.

El sonido agudo sonando por el amplio de la siguiente habitación, encima sobrevolaban llaves con plumas y al otro extremo una puerta cerrada… al carecer por completo de la malicia astuta, Quirinus tomo el reto como es al percatarse de las escobar al costado.

No costo mucho de su tiempo cuando tomo entre sus manos la llave deseada fácilmente, bufo ante los encantamientos que realizo y aterrizo con soltura para abrir el cerrojo.

Una luz alumbro todo el lugar provocando un dolor pulsante en sus ojos, al acomodarse a la nueva iluminación se percató del enorme tablero de ajedrez con piezas en negro y en blanco del tamaño humano.

Dio un paso enfrente con la intensión de tomar uno de los bandos cuando un aplauso rompió todo el silencio, apareciendo de entre las piezas negras la figura de un estudiante se abrió paso con el aplaudir de sus delgadas manos -Un logro para una abominación- silbo descarado al detenerse con un inclinar jovial en su cabeza.

-Black- escupió Quirrell con desdén, expresando toda esa ira que tanto logro cubrir todo ese año, nunca olvido la manera en como lo trato antes de partir a ese año sabático.

La sonrisa era amplia en su rostro adolescente, su palida piel y ese cabello blanco bajo la iluminación de la sala le daban un porte peculiar… Dafira Black se detuvo delante de tantas piezas y se detuvo.

Quirinus estaba lejos de percatarse de la maldad vibrando retenida en la figura del mocoso -Pero supongo que puedo aprovechar para eliminarte- saco su varita señalándolo sintiéndose capaz de asesinarlo, de cobrar ese insulto y esos tratos.

¡Como un niño como ese se atrevía a humillarlo! El señor oscuro silbaba en acuerdo.

-Ni siquiera preguntaras porque estoy aquí- Dafira solo le dio un gesto más amplio en esa sonrisa delgada -O como llegue aquí- lanzo un suspiro dramático -te esperaba más astuto- señalo con clara decepción en su rostro sonriente.

Un hechizo fue lanzado, verde trajo sombras entre las piezas… sin embargo solo un peón fue dañado humeando como si nada hubiera estado ahí en primer lugar.

Una risa hizo eco, el adolescente ahora estaba sentado en la figura del caballo de una manera cómoda o casual -Estas siendo vanidoso, Quirrell-kun- ronroneo jovial sin mirarlo más interesado en la artesanía de la escultura, provocando en más la ira del poseído.

-No sabes contra quien te estas enfrentando, tonto Black- Quirinus silbo queriendo dar una bofetada al estilo muggle, pero se enderezo y miro arrogante en dirección al estúpido crio -Solo eres la evidencia de la decadencia entre los sangre puras- insulto veladamente.

Negando divertido -Mi sangre pura- se burló Dafira dirigiendo su atención al docente quien parecía a punto de explotar.

-Tu eres la razón de esta sociedad debilitada- apunto su varita, alzando la barbilla -es cosa de tu gente que trae basura mágica para remplazar las buenas costumbres… aquellos que el señor…-

Chasqueo los dientes interrumpiendo -oh vamos, no vas a darme un monologo… ¿verdad?- espeto con desdén recargándose en el caballo casi aburrido -porque creo que he escuchado mejores… - aludió sin ser mentira.

Aizen en un día inspirado podía ser el aburrimiento en persona… si hubiera sido ese su forma de pelear, quizás hubiera matado a más de uno en aburrimiento.

-Mata al mocoso- grito la voz amortiguada impidiendo que siguieran las conversaciones.

Solo fue el gatillo, Quirrel lanzo una maldición asesina pero de nuevo lo único que cayó fue la cabeza del caballo ¿Qué?… busco encontrándolo delante de las piezas negras, sonrió y lanzo de nuevo otra maldición jurando que quizás era pura suerte.

Un choque resonó en contacto con la magia prohibida, pero en vez de ser seguido por el cuerpo inerte de un adolescente… era el resplandeciente brillo del filo de una espada, el hechizo reboto en el suelo mientras un agarre lánguido en las manos delgadas de Dafira mostraban una espada cuyo humo era la única conexión de haber sido utilizada para desviar.

-No estoy acostumbrado a esto- admitió al realizar un arco golpeando la roca en un agudo sonido, chasqueo los dientes desaprobador -pero supongo que podrá hacerse- se encogió de hombros con una deslumbrante sonrisa en dirección al aturdido profesor.

-La espada de Gryffindor- reconoció Quirrell ignorando las llamadas de atención de su señor oscuro.

-Ne, vamos…. Espero que seas algo digno del entretenimiento- Dafira extendió su sonrisa más de lo normal, sus rasgos afilados se acrecentaron y esa maldad que tanto se le atribuye aplasto los cimientos de la arrogancia recién adquirida de Quirinus.

Las sombras del ajedrez se movieron conforme la habitación fue iluminada de magia ofensiva, el profesor lanzo un hechizo tras otro intercalados con la verde mortal sin atinar en ningún momento a su "débil" presa.

Ese niño, solo avanzaba despacio a su dirección moviendo la espada en un borrón sin esfuerzo… como si fuera su segunda naturaleza, Quirinus no se había dado cuenta que estaba retrocediendo si no fuera por el choque de su espalda con una de las piezas blancas al fondo.

-Nos quedamos sin espacio, Ne- inclino su cabeza, el metal de la espada sacaba chispas al ser arrastrada sin respeto por la reliquia… esa sonrisa parecía apretada llena de un disgusto insatisfecho.

Quirrell en cólera por la soberbia del mocoso, convoco el más poderoso hechizo de fuego que ilumino por completo la sala y pulverizo a toda pieza negra delante en ese amplio tablero… hubo un momento incierto cuando el suelo quemado quedo en evidencia, el calor se levantó como un manta agotador y sus ojos brillaron en diversión -lo mate… lo mate… mi señor… ese crio está muerto- alardeo extasiado.

Se escuchó el rasgar tan alto rompiendo el silencio mismo, Quirrell tenía aun el fantasma de su sonrisa cuando el salpicar de sangre cayo a sus pies y voló por los aires -¿eh?- tartamudeo tontamente al tropezar, cayendo de rodillas con más de su sangre brotando de una fea herida en su torso.

Miro duramente al suelo manchado con la incredulidad y el latir de su corazón temeroso a sus oidos, los zapatos oscuros del estudiante instalado ajeno al líquido carmín envolviendo sus suelas.

-Tan patético como siempre, Quirrell-kun- su tono era distinto al burlón, solo una suave tonada llena de apatía -herramienta sin valor, muriéndose sin darse cuenta ¿te volviste ciego?- pregunto al sentir agacharse de cuclillas -siéntete libre de llorar- aconsejo cruelmente.

La espada fue clavada, el docente debilitado tembló por el mero reflejo de su rostro ceniciento en el lustre filo… evito mirar al niño, no… a ese monstruo que no vacilo en cortarlo ni en enfrentarlo… ahora en el borde de su vida con el ego disminuido como su sangre, se percató tardíamente que se estaba enfrentando al verdadero Dafira Black.

No al adolescente burlón que todos evitan.

-Ne ¿Dónde está tu confianza?- pregunto dócil, tan consolador como malicioso dándole ligeras palmadas como viejos amigos -No te preocupes, pronto pasara- silbo al retirar la espada tan lentamente de sus entrañas.

No podía hablar, el don le fue arrebatado por una presión cayendo no solo sobre sus hombros sino por cada goteo de sangre al suelo… Quirinus quería tomar el consejo y llorar, implorar conforme la maldición de su señor oscuro despejaba su mente… pero era tarde, aun para alguien quien siempre fue distraído sabia la misericordia no se le sería entregado.

-ahora, ahora…- Dafira rompió con diversión -creo que tengo un saludo especial para el parasito… -era una broma, la risa vibro en los tímpanos del cada vez más muerto Quirrell -Voldemort a quien mi padre tanto sirvió- esto último estaba cargado de un veneno.

La vida se le estaba yendo a Quirinus Quirrell cuando sintió el turbante retirado, sus oídos eran sordos al desdén de Dafira junto a los variados juramentos de su señor oscuro… sentirse empalado por la espalda solo le dio el alivio de morir como la basura que siempre fue.

Si alguien hubiera visto, seria la misma escena de un adolescente pálido salpicado de sangre con un gesto oscuro en su rostro y una espada aferrada en su mano derecha con el cuerpo tendido de su profesor sin vida.

De esa manera solo el cuerpo fue encontrado por Severus

XXXXX

Era extraño el ambiente en Hogwarts, muchos estudiantes juraron haber visto funcionarios del ministerio vagando continuamente así como entrevistando al personal en una misión incierta, otros pudieron suspirar cuando miraban el autógrafo de "Nicolas Flamel" en su cuaderno.

Saber que el famoso alquimista se tomó las molestias de visitar al director, era algo que muchos escribieron en sus cartas a sus familiares.

Luego fue notable conforme las clases se reanudaban, aunque muchos solo era por compromiso después de exámenes… Quirinus Quirrell no regreso y por el anuncio durante una de las cenas, la vacante ya estaba abierta.

Algunos estudiantes tuvieron el valor de preguntar a los otros profesores sobre el motivo, quizás con la intención de mandarles buenos deseos a alguien tan frágil… sin embargo se negaron, la única excusa fue su salud.

No dieron más intenciones de tratar, los días siguieron transcurriendo fácilmente.

La biblioteca estaba muy vacía pues muchos estudiantes ni por error se asomarían después de los exámenes… Madame Pince solo tenía escasas mesas ocupadas y de estas solo una en verdad trabajaba por conocimientos.

Neville no había venido esa ocasión, Hermione a estas alturas entendía que no podía obligar a su amigo a compartir su gusto… ya era suficiente con que estuviera bien en sus calificaciones para sentirse satisfecha… un logro que no hizo sola, pues Alphard con su infinita paciencia y gentileza les forjó un modo de trabajo en conjunto en los estudios.

Apenas lo logro en pociones.

Ignoraba el pico de envidia por las infinitas cualidades del más joven Black, era vergonzoso sentirse de esa manera con su amigo, uno que la fue a consolar durante el fiasco de Halloween y le ayudo a estudiar.

Despidió este rumbo de pensamientos para concentrarse en la lectura actual… ahora si tan solo recordaba lo que estaba leyendo y no se distrajera, sin embargo no duro mucho hasta que los pensamientos se desviaron con lo que sea que paso en el pasillo prohibido además de la conveniente desaparición del profesor Quirrell.

¿Quién en verdad fue detrás de la piedra filosofal? Una pregunta sin respuesta, los profesores estaban siendo muy misteriosos y aun Hagrid parecía firme en no derramar nada ni por error (según Harry le conto).

Ahora con el año terminado, quizás la piedra filosofal fue entregada a Flamel para su custodia, después de todo vino a visitar por ese motivo ¿verdad?

Levanto la vista de su lectura rendida a la perdida de concentración, cayó en la atención de la única presencia constante en la biblioteca que parecía compartir el gusto de la lectura sin necesidad de las presiones de los exámenes.

Alphard, el mismo niño que levantaba un poco su envidia y en el que se perdió la concentración inicial, avergonzada como estaba… se aclaró la garganta -¿Qué lees?- pregunto curiosa.

Los ojos cálidos parpadearon para enfocarla -oh, bueno…- miro la pasta con cierto aire culpable -el título es "runas celtas" pero creo que no es correcto… aquí hay runas nórdicas- negó casi con diversión.

Arqueando la ceja, no por primera vez cuestiono el conocimiento… pero desestimo la pregunta, después de todo como parte de una antigua familia sangre pura… era obvio que tenía nociones mágicas cuando ella apenas está involucrándose a este mundo.

Abolió de nuevo el sentimiento de celos.

Se acomodó en su silla nuevamente, Alphard le sonrió indulgente y volvió a la lectura -gustas salir a tomar algo de té- rompió repentinamente con esa misma serenidad, levantando de nuevo la vista a Hermione -estoy seguro podemos estudiar en otro momento- ofreció.

Para la castaña quiso preguntar sobre el cambio, algo mortificado de haber sido muy obvia en su repentino humor pero solo afirmo.

-Vamos Mione-chan- alentó cálido al ponerse de pie, hizo un ademan con la varita y los libros marcharon a sus lugares en muestra de destreza mágica -estoy seguro también tengo unos pasteles, algunos caramelos y hasta caqui secos- aplaudió por la mera idea, emocionado del dulce.

Hermione sonrió por la mera imagen de su amigo amante del dulce, se puso de pie y acepto la distracción -Quizás puedas escribirme- pregunto incierta pues aunque intercambiaron algunas cartas durante navidad (además de pequeños presentes como dulces)… no estaba muy segura de cómo actuar.

Cruzaron el marco de la puerta con un aire amistoso, hubo un brillo simpático -por supuesto, como en vacaciones- dijo jovial, como si eso no hubiera sido duda.

XXXXX

La cena del cierre fue iniciada con los colores esmeralda adornando la gran sala, otro año para Slytherin... un manta entre las otras casas molestas por la arrogancia de algunos que les gustaba restregar su victoria.

Los gemelos Weasley ya estaban planeando algo de venganza.

Con la copa entregada, la cena concluida y el mensaje del director... quien parecía menos jovial que siempre... las despedidas fueron iniciando junto con promesas para el intercambio de cartas.

Entonces en un merito espontaneo, los fantasmas de las casas comenzaron a aparecer para sorpresa del propio director y alegría de quienes no se habían topado con dichas apariciones.

Los primeros años señalaron, aun los de segundo o tercero tenían sus propias explicaciones... pero nadie cuestiono el cambio y muchos solo lo aceptaron con los brazos abiertos en bienvenida a la presencia de los espectros.

Solo el director parecía a punto de tener un dolor de cabeza en un intento de comprender tanto, con muchos problemas en mente y mejor tomo un sorbo de su copa para aligerar su tensión.

La dama gris sonrió a sus hijos, Nick rio con los de gryffindor, el barón sanguinario se sentó entre los suyos ignorando el asco por la sangre y el fraile el gordo felicito a sus propios niños con alegría impropia.

El fin del año llego a Hogwarts.

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Fin del capítulo.

Gracias por sus reviews! no habia recibido tantos en un solo capitulo... y este ya lo tenia iniciado, por eso lo termine rapido.

Admito que tengo mucho planeado para el futuro... sobre luna bueno sera sorpresa... espadas, no creo que aparezcan... pero quedan 6 años por delante, por lo menos ya tengo el tercero medio planeado junto con el cuarto.

Lamento los errores ortograficos, creo que siempre me disculpo por eso... pero simplemente, por mas que reviso... se me resbalan!

Cambio tras cambio... ahora Harry no fue el protagonista de su año, no hubo puntos para Gryffindor y un asesinato en Hogwarts que ocultaron para todo publico junto con el hurto de la piedra filosofal.

Es por esto que Dumbledore estaba tan cansado, aunque buen actor para continuar el cierre del año.

Ichimaru es una persona despiadada con quien no tiene interes...