GRACIAS a fany-s22 por dedicarle un rato a mis loquitos fics te repito me sonroje por tus bellas palabras dan ganas de escribir y escribir, a ti amigi pegasusgirl si nos leemos muy pronto espero te agrade el cap puesto que no quieres que sea mala con Shun( no lo soy ya veras quienes son los malos muajaja muajaja ,miento si soy yo) Allpheratz algunas preguntas se comienzan a responder aqui pero ya veras quien nos explica bien en un par de semanitas.

Lo siento tuve dos semanas pesadisimas en el trabajo y por mas que intente subirlo ayer no puede acabar de escribirlo; asi que disculpen si haya alguna incoherencia o se me fue alguna palabra, me callo que lo disfruten 3...2...


CAÍN


- ¡Hyoga, buscas en vano, no hay nada de comer, no he tenido clases de cocina; pero si deseas, podemos ir a comer al lugar donde fuimos la ultima vez! –gritó Shun adormilado desde su habitación. Al regresar de la escuela, se había ido a dormir puesto que aun se sentía débil por la fiebre, que había tenido el día anterior y al escuchar ruidos en la cocina instintivamente creyó que era Hyoga, así que se encamino hacia ella, frotándose los ojos tratando de desperezarse.

- Así, que ese maldito pato tiene la culpa, de que no tengas nada decente de comer –afirmó inquisidoramente Ikki, saliendo de la cocina.

- ¿Onii-san? ¿Qué haces aquí? –preguntó incrédulo Shun, deteniéndose en seco. Por la mañana había encontrado el desayuno preparado y lo ingirió con una mezcla de tristeza y alegría, conocía muy bien a su hermano; sabia que cuando lo necesitara estaría ahí, pero su naturaleza era alejarse siempre, el encontrarlo nuevamente desconcertó al dueño de los ojos esmeralda.

- Si lo deseas, me voy –dijo burlonamente con una sonrisa en los labios.

- No, no, quise decir eso –mencionó algo apenado mirando hacia el piso.

- Bien, pues la cena esta lista, y acostúmbrate a tener mi compañía –dijo mientras regresaba a la cocina y guardaba algunos víveres en una alacena –y por cierto ponte las pantuflas aun estas enfermo no quiero que recaigas –añadió al ver sus pies descalzos.

- Pero, Ikki…

- Pero, nada ototo, no permitiré que ese pato sigua usurpando mi lugar –finalizó el peliazul, Shun supo al instante que era la forma mas tierna que Ikki tenia, para decirle que nunca se volvería apartar de su lado, y ni él seria capaz de hacer que cambiara de opinión.

Es curioso cuando dejas de buscar las cosas, estas comienzan a darse por si mismas; actualmente Shun lo estaba comprobando, desde que se había convertido en el santo de Andrómeda, el deseo mas profundo de su corazón era vivir junto a su hermano, no volver a luchar nunca mas en su vida y tener una vida normal como cualquier adolescente y ahora estaba recibiendo mas que eso. Durante las semanas que había estado siguiendo a Ikki, Shun había cortado todo contacto con Saori más como una medida precautoria que un deseo, el peliverde no deseaba encontrarla teniendo a su hermano en pie de guerra; sabia que las consecuencias podrían ser muy graves, aunado a las labores escolares que habían consumido su tiempo casi en su totalidad. Así que el primer día que tuvo libre; y una vez que Ikki estaba enterado de la forma en que se dieron las cosas, se dispusó a buscar a esa persona que aceleraba su corazón con solo recordarla. Ese día se había levantado muy temprano y algo nervioso después de haberse bañado e ingerido el desayuno preparado por su hermano, se dispusó a encaminarse a la mansión Kido, algunas personas miraban con extrañeza al chico vestido con un par de jeans deslavados, playera negra muy a su estilo sin mangas, algo ajustada que destacaba su bien formada anatomía, la gente daba por hecho que todos los adolescentes estarían durmiendo hasta tarde al inicio de sus vacaciones de verano y era fuera de lo normal ver aun adolescente caminar por la mañana sin que tuviera que ir al colegio.

Cuando llegó a la reja de la antigua mansión sintió su corazón acelerarse al contemplar una escena para la cual no estaba preparado, al final del amplio jardín de la mansión Kido justo donde los árboles se comenzaban a ser parte del bosque estaba Seiya al lado de Saori, tomados de la mano caminando hacia el fondo perdiéndose de sus ojos esmeralda.

Algo en el interior Shun le indicaba que sus ojos lo estaban engañando y ansiaba por correr hacia la dirección donde los había visto desaparecer y exigir una respuesta; lo cual hubiera hecho si un abrazo inesperado no se lo hubiera impedido.

- Shuny, hace mucho que no te veía. Como te he extrañado –gritó eufórica Seika, haciendo caso omiso de la resistencia que oponía Shun a su abrazo –que gusto verte por aquí ya sabia que volverías tarde o temprano.

- Seika has el favor de soltarme…–dijo secamente –por favor –añadió, para no hacer tan evidente su enojo.

- Lo siento, no quise incomodarte –se disculpo la pelirroja –sabes vine por Seiya, últimamente se escapa todas las mañanas aquí, y pues no me agrada desayunar sola así, que vengo aunque creo que no le agrada mucho –mencionó poniendo su mano en su mentón –pero es agradable ver a los chicos, Saori tenia razón son como la familia que no conocimos, me gusta eso.

- ¿A que viene tu hermano, a ver a los chicos o te esta ocultando algo? –dijo cáusticamente Shun, importándole poco que Seika percibiera sus sentimientos.

- ¿Te encuentras bien? Si no te conociera, diría que estas molesto –mencionó curiosa.

- ¿Acaso no tengo derecho? Nadie me dijo que debía ser la paciencia andando –exclamó exasperado.

- Es que yo creí…

- Shun que bueno que estas aquí –interrumpió el grito de Hyoga a Seika desde dentro del jardín, que sin duda estaba muy confundida por el comportamiento del peliverde –ven seguro te hará bien desayunar conmigo, tengo mucho que contar. Seika buenos días Shir.. quiero decir, los chicos se preparan para desayunar pasa, en un momento los alcanzaremos.

- Pero…–dudó la pelirroja.

- Adelántate, no te entretengas con nosotros –afirmó el rubio.

- Me voy –dijo muy enfadado Shun, un vez que Seika se encamino a la mansión.

- Espera, no me engañas no te dejare ir así –amenazo Hyoga.

- ¿Así como? Estoy perfecto –dijo ásperamente.

- Shun ¿Comenzaras de nuevo? Te vi desde dentro, dime ¿Ocurrió algo? –cuestionó el rubio.

- No, déjame en paz por favor –dijo un poco mas tranquilo.

- No mentí, hay algo importante que debo decirte, aunque creo que no es correcto que lo haga yo, es acerca de Saori –dudo Hyoga.

- Entonces no lo hagas, es mas creo que debería dejar de importarme –expresó amargamente.

- ¿Acaso lo sabes, ya? –preguntó asombrado.

- Es decir que ¿Soy el ultimo en enterarme? –interrogó molesto.

- No creo que sepas de lo que hablo, yo lo escuche por accidente –dijo tranquilamente –primero cálmate. Necesito hablar con mi amigo Shun, seguro viste a…bueno, ya sabes, desde hace tres semanas Saori ha limitado todo contacto con nosotros, incluso con Sun-rei y Seika, ayer la escuche hablar con Tatsumi partirá de Japón, pero no va a Grecia, aun no decide hacia donde irá, cuando nuestro amigo de buen carácter le preguntó el por qué, le mencionó que estaba algo aburrida de estar aquí, amigo no sé que paso, para que haya cambiado tanto de opinión, finalmente Ikki sabe que es lo que pasa y con el tiempo todos lo sabrán, creí oportuno que lo supieras y pudieras hacer que cambie de opinión, debes tener toda la ayuda posible –mencionó el rubio.

- No, Hyoga si eso ha decidido allá ella, es mejor que este lejos de esto, con alguien que le ofrezca un futuro a su lado y seguro ella lo acepto –dijo amargamente.

- ¿Cómo dices? Debes estar en un error. Eso no seria posible –aseguró.

- Lo es y ya –finalizó para bajar por la calle dejando en una gran confusión a Hyoga.

Esa sensación no desaparecía del interior de Shun, debía haber ido tras esos dos y…realizar ese sueño que tantas noches le había dado momentos de terror, no se explicaba porque el tener a Hyoga le había parecido tan confortante evitando que hiciera algo de lo que ahora estaba seguro se arrepentiría ¿O tal vez no? Esta lucha de nuevo lo tenía en medio de dos personalidades tan distintas, sumamente opuestas residentes en un solo cuerpo, capaz de quitar la vida, preparado para sacrificarse, pero las dos coincidían en algo; no deseaba volver a sufrir jamás y tampoco permitirían que alguien los hiciera sufrir. Shun regreso a su departamento ya entrada la noche, Ikki estaba dispuesto a hacerle un reproche puesto que tenia muchos deberes de verano pendientes, pero al ver el semblante de su hermano se limitó a contemplar en silencio su rápida entrada hacia su habitación; un cambio había sucedido en su hermano desde hacia ya casi un año, ahora era él que se alejaba de todo, ese gentil hermano lleno de luz y alegría era por completo un ángel de oscuridad y odio.

- ¿Otra vez, aquí? pato –refunfuñó Ikki, siguiendo con la mirada a Hyoga quien se dirigía hacia la cocina.

- El pollo rostizado esta de buenas, que raro –dijo irónicamente Hyoga una vez que había salido de la habitación y comía un rico postre.

- Deberías conseguirte una novia o alguien a quien molestar gansito, si sigues comiendo así, no podrás migrar al sur –mencionó con sorna el peliazul señalando su estomago.

- Ja, que divertido gallo asado, Shun jamás se opone a que venga de vez en cuando a comer –dijo a manera de disculpa.

- Querrás decir de vez en diario, no sabia que las ocas comieran tanto –comentó Ikki mientras cerraba la mas reciente publicación de algo parecido a una revista pero mas pequeña y gruesa, al incorporarse del sillón. Por lo visto era mucho mas entretenido molestar a Hyoga que seguir con su lectura.

- No me sorprende, lo que un pollo chamuscado sabe es muy limitado, creo que tiene que ver con algo del cerebro cocido que tienen –dijo burlonamente el rubio.

- Suficiente. El día de hoy te daré lecciones de vuelo gratis pato, y no voy a esperar que aprendas para que te largues de aquí –mencionó Ikki entrecerrando sus ojos.

- ¡Gracias mamá, gallina asada! esperaba con ansia cuando decidirías darme una oportunidad –comentó Hyoga reprimiendo la risa por haberle ganado esta vez a Ikki en su propio juego, la única vez que había llamado así a Ikki; había sido delante de Shun haciendo referencia al papel sobre protector que siempre guardaba el mayor de los hermanos, ocasionado una gran carcajada por parte de esté, evitando una discusión entre las personas mas apreciadas por el peliverde.

- ¿Quieres ponerte azul, pato? –amenazó Fénix cerrando su puño.

Así era la rutina que había adoptado Hyoga desde que los hermanos se habían reconciliado, el rubio era quien mas tiempo había pasado con Shun cuando este se había enfrentado a Ikki, y una vez que esté ultimo estaba viviendo con su hermano a diario recibían la visita de Hyoga. Todos los santos eran amigos pero no era un secreto que se había creado un vinculo especial entre Seiya y Shyriu, al igual que entre Hyoga y Shun. Unión que el rubio no estaba dispuesto a romper a pesar de las advertencias del peliverde, quien casi siempre finalizaba las peleas de los otros dos con suaves reprimendas que terminaban en una carcajada por parte de los tres; esta ocasión era diferente Shun se había limitado a observar la pelea recargado en el dintel de la entrada de la pequeña estancia, al escuchar este ultimo comentario sintió un vuelco en su corazón al comprobar que ni el valeroso Fénix, ni el frío Cisne estarían solos pasara lo que pasara, lo cual hizo que se le escapara una sonrisa melancólica en su rostro.

- Dime algo –dijo Manami acercándosele a Shun sacándolo de sus pensamientos.

- ¿Qué ocurre? –cuestionó el peliverde.

- No entiendo porque siempre Ikki-san y Hyoga-san se están llamándose el uno al otro pato y pollo –dijo confusa Manami, que había venido como la mayoría de los días a hacer los deberes de verano al lado de Shun.

- ¡Ahh! Pues es que…veras ellos…–dudó Shun, deseaba contarle a esta chica con la que se había encariñado tanto, toda la verdad, pero no sabia hasta que punto era prudente hacerle saber –te prometo que te lo diré, pero aun no.

- Es una promesa, ¿De acuerdo? Los chicos son extraños, se llaman de formas raras –afirmó fijando su atención sobre el par de jóvenes, al verse descubierta por un par de ojos azules no pudo evitar sonrojarse y dirigir toda su atención a los deberes que estaban sobre la mesa.

-o-

- Ikki lamento haberte hecho esperar –se disculpó Shun, entrando presuroso en la sala una mañana de agosto.

- Shun, podrían hacerlo a solas no es necesario que vayamos –sugirió el hermano mayor, al contemplar a su hermano con el semblante de no haber podido dormir nada la noche anterior, tristemente Ikki se había acostumbrado a ver en ese estado a su querido hermano menor aunque este ultimo no se lo había dicho. Ikki sabía que no lograba conciliar el sueño hasta entrada la madrugada y cuando lograba hacerlo sus sueños eran muy inquietantes.

- Debo ir –afirmó.

- ¿Estas seguro? –preguntó dubitativo Ikki –ella lo entenderá.

- No tengo opción –dijo tristemente el peliverde encaminándose hacia la mansión, donde se llevaría una pequeña reunión organizada por Seika y Sun-rei por la próxima partida de Saori, dado que Shun había dado toda clase de excusas para evitar estar al lado de cualquiera que no fuera su hermano o Hyoga, la fiesta se había cambiado ya varias veces. Las chicas no aceptaron un no por respuesta así que decidieron hacer la reunión antes de que regresara al colegio. Cuando los hermanos llegaron a la mansión encontraron un ambiente divertido que contrastaba con el motivo de la reunión, habían traído a todos los chicos del orfanato y había comida deliciosa, toda clase de postres e incluso habían hecho un brindis por la partida de Saori para desearle suerte; a Shun nunca le había sido tan difícil estar junto a sus antiguos amigos, especialmente porque rehuía la compañía de todos, comportamiento que no paso desapercibido para Shiryu.

- ¿Shun, estas bien? –interrogó Shiryu a Shun una vez que lo encontró solo en la sala, sentado en un sillón con la mirada perdida hacia el exterior.

- ¿Porque lo preguntas Shiryu? –expresó cansinamente Shun, sin siquiera mirarlo.

- Te ves algo pálido y pareciera que no deseas nuestra compañía –expresó algo preocupado Shiryu.

- No sabia que debería ser el alma de la fiesta, disculpa –dijo sórdidamente.

- Creo que te esta afectando vivir con Ikki –mencionó en son de broma.

- Tal vez, y que me dices tú, te esta afectando convivir con tantas chicas, entrometiéndote en lo que no te importa –añadió despectivamente, alejándose del pelinegro. Al salir de la sala se encontró frente a Saori, no deseando cruzar ni la mirada con ella, se dio media vuelta hacia la puerta principal de la casa.

- Shun, espera –suplicó Saori.

- Vine por la insistencia de Seika, me presente y ahora me largo de aquí –dijo molesto sin siquiera voltear a verla.

- Quiero hablar contigo –exclamó dulcemente.

- Que coincidencia yo no, adiós –mencionó despectivamente alejándose de ella.

- No me trates así yo…

- Tú…–dijo volteando violentamente y mirándola con desprecio –querías una excusa, ahora la tienes.

- No entiendo porque me dices estas cosas, yo solo…–dijo algo desesperada intentando tomarle la mano.

- ¡Déjame en paz! –exigió soltando un revés.

- Yo solo quiero explicar…

- Explicar que ¿Que es lo que harás? Creí que eras tu la dispuesta a luchar en contra de todo y simplemente te vas –exclamó enojado.

- Vaya, cuando lo hiciste tú, yo no pude hacer nada que te hiciera cambiar de opinión –chilló dolida.

- Cierto, veo que aprovechaste muy bien ese tiempo –mencionó irónico apuntando con su cabeza hacia Seiya que jugaba con algunos niños del orfanato al lado de Miho.

- Estas en un error yo no…

- Has lo que quieras, a mi no me importa –dijo enfado Shun, saliendo presuroso al jardín a sabiendas de que Saori no iría tras el; ahora los papeles habían sido cambiados, era ella quien decidía alejar todo sentimiento de amor que hubiera tenido, era ella quien lo dejaba en completa libertad, y peor aun había mentido en el fondo si sentía algo por Seiya y a él, a él como siempre lo relegaban a un mundo de oscuridad.

- Espera, espera Shun –gritó Seiya acercándose al peliverde –¿Acaso te vas tan pronto? Vamos quédate un poco mas, ahora no sabemos absolutamente nada de ti, no tienes pretexto; no debes ir a la escuela hasta la siguiente semana, quédate como en los viejos tiempos.

- Seiya, por favor –suspiró Shun.

- Vamos Shun parece que ya no te interesas por tus viejos amigos ¿Acaso ya nos remplazaste? quédate un rato mas –dijo jugueteando.

- No sabes lo que estas pidiendo –murmuró y añadió resuelto –lo siento, debo irme.

- ¿Que ocurre? será un momento –dijo desconcertado el castaño.

- ¡He dicho que no! –exclamó exasperado buscando un pretexto para ponerle las manos encima a Seiya.

- De acuerdo, ya entendimos estas teniendo un mal día, los sentimos –exclamó Shiryu que había salido porque la conversación poco a poco había subido de nivel.

- Me marcho –dijo tajantemente, saliendo apresuradamente del jardín.

- ¡Shun, espera! –gritó Ikki intentando darle alcance a su hermano.

- ¿Seguro esta bien? Pareciera no ser el mismo –le preguntó Shiryu, cerrándole el paso al peliazul.

- Quizás se dio cuenta de que no esta hecho para seguir con su estúpido grupito eternamente dependiendo los unos de los otros, deberían ya continuar con sus vidas –resopló Ikki desdeñosamente –eternamente unidos por un pasado –señaló con sorna –le acorralaron para hacer que viniera.

- ¡De que demonios hablas, Ikki! –le reclamó Seiya.

- Son un montón de mocosos idiotas, aferrándose a un pasado que no vale nada, un sentimiento que los unió a pesar de que todos odiaron haberse conocido alguna vez, me dan lastima, crezcan y comprendan que eso ya no significa nada para mi hermano –dijo despectivamente el peliazul.

- ¡Tonterías! Shun no es un resentido con la vida al que no le importa nada mas que si mismo ¿Di nos que cosas le has estado insinuando todo este tiempo? ¿Que ha tenido que pasar? Has estado envenenado su corazón y su alma, ahora te veo realmente como eres Ikki, nada mas podríamos esperar de alguien quien ni el mismo infierno desea tener, sigue alardeando y ya veras Ikki –riñó Seiya.

- ¿Intentas pelear conmigo, Seiya? Sabes perfectamente quien ganara, deja a mi hermano tranquilo, él no desea tu compañía, menos la de ningún otro –amenazó el peliazul.

- Chicos, creo que no es la mejor manera de terminar esta reunión –dijo tímidamente Miho con un par de niños detrás de ella, asustados de ver que las personas que mas admiraban estuvieran a punto de pelear.

- ¿Ocurre algo malo con ustedes? –Preguntó curioso Kiki, habituado a toda clase de peleas entre los medios hermanos –están peleando mas de lo habitual y Shun enojado, eso si que es nuevo para mi.

- Ikki tiene razón, sabe perfectamente lo que esta diciendo finalmente ellos son hermanos Seiya –exclamó Hyoga viendo a los ojos a Shiryu y Seiya .

- ¿Hyoga, de que diablos estas hablando? Esto no puede ser verdad, también es nuestro hermano –señaló alarmado Shiryu, recibiendo la aprobación de todos que no salían de su asombro por lo que acababa de decir Hyoga.

- Solo ellos son completamente hermanos, recuérdenlo, debemos dejar el pasado ahí, si Ikki y Shun no desean estar en nuestro futuro, debemos respetar esa decisión –expresó tranquilamente Hyoga.

- Pero…¿No entiendes Hyoga? Shun, esta actuando como si fuera otro, él no es el amigo que conocimos, siento que nos esta ocultando algo muy serio –dijo Seiya.

- Así es, también me ha dado esa impresión, jamás hubiera imaginado que él seria el primero en alejarse de todos nosotros y emprender una nueva vida, solo sin nuestra compañía además las veces que lo hemos visitado parecía desanimado, malhumorado y muy cansado –afirmó Shiryu.

- Vamos, en varias ocasiones hablamos de que lo mejor para ellos era permanecer juntos, ellos tienen un pasado juntos y estoy seguro que un futuro lejos de nosotros. Ikki no te preocupes no volveremos a tener que ver nada ustedes, de eso me encargo yo –señaló seriamente Hyoga.

- Vaya, es lo primero que dices razonable…Hyoga –dicho esto Ikki lo miro rápidamente con una mezcla de agradecimiento y tristeza, mirada que solo Hyoga pudo descifrar, para salir rápidamente de la mansión Kido.

- Lo siento, te hice esperar –le dijo Ikki a Shun después de dejar la mansión, él estaba esperándolo recargado en un árbol con los brazos cruzados detrás de su cabeza.

- No importa, Ikki ¿Lo prometes? –dijo tranquilamente mirando hacia las estrellas que comenzaban a aparecer.

- ¿De que estas hablando? –dijo alarmado.

- Lo sabes ¿Podrás hacerlo? –repitió con calma.

- Shun yo…

- Te lo suplicó, no habrá próxima vez –gimió con los ojos húmedos fijos en Ikki.

- Lo haré –sollozo al mismo tiempo se aferraba a su hermano en un abrazo que pareciera el ultimo, cobijados por un manto de estrellas y una fresca brisa. Ikki no pudo evitar recordar las veces que siendo niños, era su pequeño hermano el que se aferraba a él para que le contara historias que inventaba de un mundo sin tristeza ni hostilidad hasta que caía rendido por el sueño bajo la infinidad del cielo estrellado, rodeado por los cálidos brazos del peliazul.

-o-

- ¿Quien diablos puede tocar de esa manera? –Se preguntó Ikki una tarde un par de días después. Encaminándose hacia la puerta del departamento después de ver toda la tarde la televisión –. No esta Shun, niña –le afirmó Ikki a Manami.

- Lo sé…lo sé –dijo jadeando –vine a…buscarlo Ikki-san, yo jamás…lo había visto así, tengo un mal presentimiento –exclamó alarmada.

- ¿De que hablas? –dijo el peliazul intentando mantener la calma.

- Como sabe nos dejaron un trabajo sobre la Grecia antigua como deber de verano. Shun actuó muy raro todo el día, parecía ausente y de mal humor mientras estábamos en el museo, varias veces intente preguntarle que pasaba, pero él solo miraba las piezas del museo incluso llegó a tocarlas; eso si fue rarísimo puesto que él nunca violaría las reglas así que llegamos a una sala donde estaba una escultura de un Pegaso. Shun la contempló largo rato, al fin murmuró: Seiya. Cuando intenté preguntar porque había pensado en él, me miro con unos ojos fríos y vacíos. Me empujo hacia la pared y se fue de la sala; se topó con un par de chicos que se molestaron porque cuando paso a su lado los empujo, él contrario a su habitual actitud de ofrecerles una disculpa, regresó y los golpeó amigos de estos chicos llegaron e intentaron hacerle frente, pero con una habilidad asombrosa logró dejar inconscientes a todos sin siquiera agitarse, después se fue corriendo hacia el norte, yo temo por él…No sabía que hacer.

- Manami. Gracias por avisarme, descuida ve a tu casa –afirmó Ikki tomándola por los hombros haciendo un gran esfuerzo por calmar su voz.

- Pero, Ikki-san…

- Has lo que te digo, todo estará bien –finalizó Ikki dejándola sola en el dintel de la puerta, Manami salió de su sorpresa y se encamino a seguirlo, sabia que algo ocurría y no dejaría a su amigo solo.

La gama de sentimientos que usualmente habitaba dentro de Shun había encontrado al fin un vencedor, uno que no dejaba lugar a la duda o a la compasión; el museo se encontraba alejado de la playa donde vivía Seiya en su departamento instintivamente sabia que se encontraba vació, decidió esperar un poco, sabía que podría localizarlo fácilmente pero sin duda eso podría alertar a los demás santos y evitaría que llevara a cabo lo que desde el amanecer se había propuesto, Seiya venia acercándose inocentemente junto con su hermana hacia un destino incierto.

- Seika, estoy cansado, espera un poco –jadeó Seiya.

- Vamos ototo siempre haces alarde de tu valor y fortaleza como santo, que son un par de compras para ti –dijo burlonamente Seika.

- ¿Un par? Si traigo cargando la tienda completa –murmuró molesto.

- Así que ahí estas Pegaso –dijo la fría voz de Shun que lo esperaba recargado en la barda del malecón.

- ¿Shun? Creí que no volvería a verte, después de lo que dijo Ikki, sabia que él estaba en un error –afirmó Seiya bajando la carga que traía en sus brazos.

- Si, al parecer tu mal humor se ha esfumado –bromeo Seika intentando acercársele.

- Hoy desperté con un motivo para alegrarme –mencionó seriamente al incorporarse.

- Shun ¿estas bien? –interrogó Seiya.

- Jamás, me he sentido mejor –afirmó el peliverde sus ojos estaba vacíos y se percibía una ira emanando del cuerpo del peliverde.

- Seika, será mejor que te marches –dijo con preocupación Seiya.

- De que hablas, ototo, es Shun, ¿Deseas hablar con el a solas? Si es eso solo…

- Solo hazlo – interrumpió Seiya, empujándola fuera del camino.

- ¿Qué pasa Pegaso, temes que tu hermanita vea algo que no debiera? Te estoy dando la oportunidad de que te vea esta vez, no como la ultima ocasión –mencionó socarronamente Shun –Ella debe ser capaz de recordarme.

- Deja de jugar, Shun –dijo asombrado Seiya observando como Seika corría hacia la mansión Kido.

- Razonar no te funciono la última vez, y esta no es la excepción –afirmó mirándolo indiferente.

- ¿Que esta ocurriendo? –reclamó el castaño.

- No estas en posición de demandar nada –afirmó Shun atacándolo con su Nebula Streamsin previo aviso.

- No deseo hacerte daño –exclamó Seiya esquivando por muy poco el ataque.

- Que curioso, yo sí.

Shun lo atacó. Seiya, por primera vez en su vida solo atinó a defenderse, no podía creer lo que esta ocurriendo, una ráfaga pasó peligrosamente por su cara provocándole una herida, Seiya intentó defenderse con el Pegasus Ryu Sei Ken pero el ataque de Shun es defensivo y ofensivo a la vez así que Seiya casi no puede moverse y cada golpe suyo es esquivado con una facilidad extraordinaria, además de parecer disminuido por la fuerza de la tormenta.

- Querido amigo, hay algo mas que deberé decirte para que mueras en paz, no te has preguntado porque tu amada diosa jamás dio una respuesta favorable para tus sentimientos. Te lo diré nunca ha sido mi especialidad dejar a un moribundo con dudas, pues la diosa a la que tanto has protegido, venerado y amado no esta a tu altura de un simple mortal, esta destinada solo para aquellos que conocemos la divinidad –dijo altivo.

- ¿De que estas hablando? –interrogó desconcertado el castaño.

- Acaso no lo supones, claro quien sospecharía de un ser como yo, digno de protección, ella ha estado conmigo todo este tiempo, ahora ella es mía. Tu mi querido amigo eres como un insecto queriendo llegar al sol.

- No puede ser real, Shun jamás harías eso nunca podrías…

- Lo que sé de ella, no es digno de mortales saber lo que hacen los dioses a solas –dijo sórdidamente mientras le tomaba la cara con una mano –es realmente deliciosa –menciono con sorna.

- En una ocasión dijiste que debía estar con ella, no entiendo, esto ya no es una broma, dime quien realmente eres, acaso Hades nunca salió de ti, o eres tú el mismo Hades el que se ha encargado de engañarnos todo este tiempo –exigió Seiya soltándose despectivamente del peliverde.

- Ser brillante nunca ha sido lo tuyo, hace un tiempo deje de ser el que todos se han encargado de proteger y que no deseaba pelear, se siente tan bien actuar como se me da la gana, vaya que me costó trabajo convencer a este recipiente de ello, hubiera sido mas fácil amigo que jamás hubieras despertado de esa cama aun recuerdo cuantas veces sostuvimos la almohada frente a tu cara, tenía que aparecer esa intrusa –dijo frustrado –sin embargo de haber cedido ¿Dónde hubiera quedado la diversión en tu habitación junto a tu venerable diosa? –mencionó divertido.

- Si no deseas reaccionar por la buena, lo harás a mi modo –aseguró Seiya dolido al mismo tiempo que lanzaba su Pegasus Ryu Sei Ken, el golpe dio en el estomago de Shun, dejándolo sin aliento por un rato; a pesar de esto, no disminuyo su nebula strom pero si se torno de un color púrpura intenso.

Shun sintió una furia ciega que recorría su cuerpo; oprimiéndole el pecho, le impedía pensar, era como si su cuerpo se moviera por una energía invisible que no recordaba haber sentido jamás, al fin se entrego lentamente a ella; era cierto, ya no había que temer actuar se sentía tan bien, al bloquearse las ideas y los sentimientos mas profundos del corazón, se acababa la eterna confusión. Ahora solo quería, añoraba, deseaba, tomar esa vida; acabar con ella, infringirle todo el dolor que por eternidades le había creado su alma, la respiración se entrecortaba mas y mas ese dolor en su garganta impedía que sus palabras surgieran, después de todo no había venido hablar, deseaba explotar, destrozar…asesinar, esta vez ya no existía nada porque detenerse, esa voz se apagó haciendo irreconocible su mirada y al recordar todo aquello que una vez simplemente acepto; alimentaba su furia, tantas lagrimas que había derramado y que no les habían importado a los demás, consiguiendo burlas, "solo eres un niño débil, deja de llorar", el abandono de los que tanto se aferraba, de los que amaba, dejar de sufrir, si, al fin lo habían conseguido. Ellos ganaron esta vez no dudaría, esta vez no sufriría por ese tibio corazón que se había apagado y ahora ardía en él una furia, el recuerdo de fracasos, de odio hacia él, de miedo ¿Porque temer? Todos recibirían un castigo supremo, eso era un privilegio, ser castigados pero él no sentía placer al contrario le causaba lastima como podían matarse, como ensuciaban la poca divinidad otorgada, como blasfemaban, como se atacaban y no respetaban las leyes de los dioses o la de los mismos hombres.

Estaba tan cerca lograr su cometido, ya no era el cuerpo de Hades, ya no era el alma de Shun, se habían una amalgama perfecta y despiadada, buscaba sangre, buscaba hacerle pagar, sanar esa vieja herida, descargar esa furia milenaria contenida, se acercó rápidamente hacia Seiya sin darle tiempo de una respuesta, con un poder increíble, lo tenia acorralado repeliendo cualquier ataque, una perfecta defensa, y una despiadada ofensiva, varias veces intento defenderse y atacar, pedía explicaciones a esos ojos fríos, ahora estaba claro para Seiya: Shun lo iba a matar.

Llegaron de la mansión alertados por Seika, Shiryu y Hyoga quiénes no daban crédito a lo que estaba ocurriendo, Hyoga sabia que sino actuaban pronto, los dos saldrían muy lastimados, pero no se animaba a atacar a Shun, sabia que podía ser peor si lograba enfurecerlo mas.

- Pero…¿Que rayos esta pasando aquí? ¿Hyoga que demonios vas a hacer? –exclamó alarmado Shiryu viendo a su amigo encender su cosmo y listo para el combate.

- Shiryu sino hacemos algo pronto, Seiya morirá –dijo Hyoga lanzando su Koliso hacia Shun, intentando minimizar el daño que pudiera ocasionarle.

- Estas en un error –mencionó Shyriu observando que el anillo de hielo de Hyoga poco había detenido al peliverde.

- Créeme, jamás he querido estar mas equivocado –dijo mientras se ponía nuevamente en posición de ataque y lanzo su Kholodnyi Smerch.

- Hyoga…–mencionó desesperado Shyrui, suponía que algo ocultaba el rubio pero no era tiempo de hacer preguntas, tenia razón si no actuaban pronto Seiya moriría a manos de uno de sus amigos; así que el pelinegro lanzo su Rozan Sho Ryū Ha.

Pronto los dos se vieron envueltos en la nebula strom de Shun e intentaban defenderse con sus poderosos ataques de Shun, este los detenía con una mano –¿Este era el poder de un dios? Imposible habían terminado con él …¿Entonces de donde venia tanto poder? –pensaba Shiryu. La furia incrementaba el poder de Shun o la inversa, ya estaba tan cerca de lo que tantas veces había soñado, al fin logro sostener al Pegaso con una de sus manos, lo levantó del suelo asfixiándole lentamente, una vez mas intentaron el par de santos atacar aunque Shun volvió a eludirlos con facilidad. Seiya ya estaba inconsciente, se había rendido ante la falta de aire, ante el dolor de lo que le había dicho Shun ¿Para que luchar si al fin su diosa esta vez si lo había abandonado? Si su propio hermano había decidido que sus sentimientos valían nada para pasar sobre ellos, oía lejanas las voces de sus compañeros, Shun no escuchaba nada solo veía este momento que tantas veces había acariciado en su mente; esta vez se volvía real, el crujir de los huesos y cartílagos de Seiya que lo alentaba aun mas, necesitaba, quería, matarlo. Solo eso le daría de nuevo la paz perdida, estaba tan cerca y se disponía descargar todo ese odio en su puño, apunto hacia el corazón del desmayado Pegaso cuando un melodioso canto le lastimaba el corazón y aturdía haciéndole perder la concertación y la paciencia. Shun lo oyó tan fuerte que parecía que estaba dentro de su cabeza haciendo un esfuerzo en la oscuridad, logro ubicar el sonido sin soltar a su adversario y exclamó –¡Esas malditas aves otra vez! Basta ya ¡Cállense! ¿Hasta cuando piensan dejarme en paz? ¡Silencio! –Bramó lanzando un certero ataque hacia donde creyó escuchar el sonido proyectando su Nebula Stream, Hyoga y Shiryu se miraron rápidamente a los ojos y aprovecharon el momento de distracción para unir sus cosmos para atacarlo nuevamente con Kholodnyi Smerchy su Rozan Ryû Hi Shôrespectivamente, esta vez sus cosmos estaban acompañados por una poderosa ráfaga dorada; debido al descuido por acallar los cantos los tres santos acertaron un gran golpe en el pecho de Shun ante los gritos de Saori y Seika que nada pudieron hacer para detenerlos, y bajo la mirada asombrada de Minami que acababa de llegar y no entendía lo que pasaba. Shun cayó inerte y estrepitosamente sobre la hierba húmeda. Ikki se acercó presuroso al cuerpo del peliverde, se hincó ante este, lo sostuvó delicadamente, limpio delicadamente un hilo de sangre que escurría por su boca, miro el apacible rostro de su hermano, ahora húmedo por sus silenciosas lagrimas y finalmente lo rodeó en un abrazo que nadie se atrevió a interrumpir.


Nebula Stream (Corriente de la Nebulosa)

Nebula Storm (Tormenta de la Nebulosa)

Kholodnyi Smerch o Aurora Thunder Attack (Rayo de Aurora)

Koliso (Anillo de Hielo)

Rozan Sho Ryū Ha (El Dragón Naciente)

Rozan Ryû Hi Shô (Dragón Volador)

Pegasus Ryūsei Ken (Meteoro de Pegaso)


Si que me quedo larguisimo el cap muchas gracias por leer este penultimo capitulo, el gran final sera en el cumpleaños de Shun nos vemos en el "AMANECER"