Capítulo nueve


Hospital de Ikebukuro

10 de agosto, 8:41

Perspectiva de Izaya

Izaya Orihara esperó a que Shinra volviera con el médico que le explicaría los cuidados postoperatorios, así como a los dos oficiales que no habían ido a interrogarle la noche anterior. El informante repasó lo que les diría hasta que tuvo la certeza de que Shizuo tendría serios problemas. En realidad, Izaya no creía que fuera necesario exagerar, bastaba con decir la verdad… Sin embargo, también se daba cuenta de que la idea ya no le resultaba tan atractiva como en un inicio le pareció. Puede estuviera ya lo suficientemente agobiado y cansado como para dedicar tiempo en adornar el incidente.

Se miró el brazo y el moretón que estaba en su articulación y le pasó los dedos por encima, distraídamente.

Hospital de Ikebukuro

10 de agosto, 8:41

Perspectiva de Shizuo

Shizuo estaba en el pasillo del segundo piso, por si se daba la casualidad de que la policía decidiera usar las escaleras de ese lado. No entendió el por qué decidió permanecer ahí, en el hospital, en lugar de estar en su casa a la espera de que le llamaran por teléfono. Muy en el fondo quería creer que la pulga no encontraría divertido que lo amonestaran una segunda vez, pero lo dudaba.

—¡Shizuo-san! —le llamó alguien.

El aludido observó a las hermanas Orihara, sin saber que tendrían que decirle.

—No pensé que estarías aquí, pero teníamos que intentarlo —continuó Mairu al acercarse. Su hermana permaneció jugueteando con un mechón de su cabello, sin estar muy interesada en Heiwajima o en la propia Mairu.

Shizuo no respondió. No esperaba que las hermanas de Izaya se mostraran preocupadas, pero tampoco que llegaran a él con absoluta naturalidad. ¿Estarían enteradas del percance de Izaya? Era lo más seguro… ¿entonces por qué…?

—¿Qué quieren?

—Verte, ¿qué más? ¿Cierto, hermana?

Kururi asintió.

—¿No van a ver a la pul… a Izaya?

Las hermanas se miraron la una a la otra no entendiendo la razón por la cual Shizuo les preguntaba eso.

—No —respondió Mairu, manteniendo su sonrisa que iba de oreja a oreja. Miró a su gemela queriendo tener una confirmación de su parte. Si bien no dijo nada, el silencio de Kururi le bastó como respuesta—. Eh, Shizuo-san ¿crees poder concretar un encuentro con Yuhei-san?

Shizuo quedó perplejo unos instantes, pero después temió soltar una carcajada por lo absurdo de la situación. Izaya era un caso perdido pero sus hermanas no eran muy diferentes. A punto estuvo de sentirse mal por el informante.

—¿Por qué debería hacer algo como eso? —dijo sin poder hablar con seriedad. Simplemente no terminaba por creerse lo patético del comportamiento de la familia Orihara.

—Vamos a irnos unos días de Ikebukuro —explicó la hermana menor y, por si no quedaban claros sus motivos, añadió: Queríamos ver a Yuhei-san, así que vinimos. Hablaron a casa. Cabía la posibilidad de que estuvieras por aquí.

Kururi, a una señal de su hermana, asintió nuevamente. Shizuo las estudió unos momentos, sin decidirse por si debía decirles o no algo. El pensar en lo que hubiera hecho si Kasuka estuviese herido, le animó.

—No es mi asunto, pero deberían ir con su hermano. Su cuarto está muy cerca.

—¿Por qué…?

—Sois familia —respondió Shizuo con cierta rudeza—. Si no son ustedes, ¿quién va a interesarse en él?

Mairu y Kururi volvieron a mirarse una tercera vez y, aunque no lo contradijeron, terminaron por dar media vuelta, al tiempo que agitaron sus manos en una despedida, ya sabían desde un inicio que el encuentro con Yuhei se daría en alguna otra ocasión.

Hospital de Ikebukuro

10 de agosto, 8:46

Perspectiva de Izaya

Izaya no continuó bajando por las escaleras pues, queriendo ir en busca de Shinra, había llegado a escuchar la conversación que se dio entre sus hermanas y Shizuo. No sabía que concluir de la misma. Ignorando la insensibilidad de Mairu y Kururi, lo que le llamó atención fue el sermón de Shizuo, aunque este hubiese sido de lo más pasajero. Si no supiera que le guardaba rencor, por no hablar de odio, hubiera pensado que el guardaespaldas estaba preocupado. ¿Por qué otra razón le pediría a Kururi y Mairu que fueran a verlo? ¿Sería que, como hizo anteriormente, intentaba librarse de su responsabilidad? No podía saberlo. No podía decidirse en aceptar si Shizuo, en primera, se arrepentía por lo hecho. De lo que estaba seguro es que a Heiwajima le remordía la conciencia únicamente por lo que le diría o no Kasuka.

Al final, Orihara no pudo encontrar una explicación lógica para el comportamiento de Shizuo, de tal modo que, volviendo a percatarse del dolor en sus ojos, terminó por sentarse sobre los escalones. Seguía intrigado por las palabras del guardaespaldas, pero su malestar no le permitió seguir divagando al respecto. Notó que las gemelas se marchaban, pasando por alto el que su hermano estuviera a tan sólo un par de metros de distancia. Izaya se convenció de que eso le tenía sin cuidado.

—¿Izaya? —el informante torció el cuerpo para encontrarse a Shinra que le observaba con curiosidad—. ¿Qué haces aquí? ¿Necesitas algo?

—Estaba buscándote —respondió Izaya sin darse cuenta de que sus manos estaban entrelazadas sobre su regazo, lo que resultaba en una posición de lo más extraña en él.

—Pues ya me encontraste. ¿Estás bien?

Izaya reparó en sí mismo y en que su ojo izquierdo lagrimeaba. Se pasó rápidamente la mano por el rostro, restregando con cierta brusquedad; no fuera Shinra a darse una idea equivocada.

Este último se colocó en frente del informante con la misma expresión que incomodaba a Izaya. Podía darse cuenta aun cuando el reflejo de los lentes de Shinra no le ayudaba a estudiar su rostro completo. El médico le miró unos breves instantes más para después tomarle por la barbilla y hacer que girara la cabeza de un lado a otro, queriendo observar las reacciones del ojo izquierdo. Luego, dándole a entender sus intenciones, Shinra apuntó con una luz al rostro de Izaya que estuvo a punto de bajar la mirada.

—Mmm —soltó el primero de manera poco informativa.

—"Mmm" no me dice nada, ¿sabes? —se quejó Izaya, queriendo ponerse en pie. Sentado como estaba, todos resultaban imponentes. ¿Así se habrían sentido las víctimas de sus experimentos sociales? ¿La tal chica Magenta, por ejemplo?

—Tú siempre tan encantador —dijo Shinra con sarcasmo—. Ven, tienen que hablar contigo.

Izaya no supo a quien se refería, si a la policía o a otros médicos, pero fuera quien fuera, encontró muy fastidioso el asunto. No estaba lo suficientemente bien como para responder con elocuencia y menos para adoptar su actitud de completa seguridad en sí mismo, la cual caía en el cinismo la mayoría de las veces. Claro, puede que mostrarse inexpresivo le favoreciera y perjudicara a Shizuo… Pero, aun con todas las contradicciones que tenía, cuando se levantó le sonrió a Shinra con expresión picara.

—Bien, bien, hablemos con ellos —dijo jovial, pese a que estaba muy lejos de sentirse de ese modo.

Shinra siguió al informante sin saber que, aunque creía conocer cada faceta suya, dentro de poco iba a sorprenderse de las acciones de Izaya, lo mismo que Shizuo.

Hospital de Ikebukuro

10 de agosto, 8:52

Perspectiva de Shizuo

El guardaespaldas no se atrevió a moverse cuando notó que Izaya y Shinra estaban en las escaleras, doblando el descanso. Aunque no podía verlos, Shizuo escuchó lo que Shinra había dicho. Entonces… ¿la pulga sabría lo que les soltó a sus hermanas hacia unos instantes? Se contuvo de darse el mismo una bofetada. Si acaso antes tuvo dudas sobre cuál sería el proceder de Izaya, ahora no las tenía. La pulga era implacable: seguramente el saber lo que Shizuo había dicho, le empeñaría en humillarlo. Pensaría que la sugerencia dada, surgió por la creencia de Heiwajima de que no lo delatarían… Izaya pudo haberse dado cuenta de eso y Shizuo no pensaba que el informante dejaría pasar la oportunidad.

Shizuo apoyó la palma de su mano en la pared, en un movimiento brusco. Luego, miró su huella impresa, ignorando que se había equivocado en sus deducciones. Omitió el que Izaya también era impredecible además de implacable. Shizuo era igual, pero no lo sabía. Todavía no, pero no podían culparlo. Izaya, pese a lo bueno que era interpretando a los demás, tampoco se hubiera dado cuenta.


N. del A. ¡Hola! Espero se encuentren bien. El fin de semana les pongo el capítulo siguiente. ¿Reviews? ;)