Disclamer: Hetalia: Axis Powers, Hetalia: World Series, Hetalia: The Beautiful World así como todas sus variantes y personajes no me pertenecen, ni al otro autor de este fic (Remus), pertenecen a su pertinente autor (al cual adoraré toda mi vida por haber creado esa maravillosa serie). Este fanfic ha sido creado sin ánimo de lucro, sólo es mero entretenimiento de unos fans para las fans. Aclaro de nuevo que este fanfic es un Inglaterra x Nueva Atlántida, Spuk (UKsp), Minoico x Chipre Griego, Escocia x Antiguo Egipto, Spamano de momento nada explícito, se da a entender, menciones a GerIta y como se está escribiendo sobre la marcha no se sabe cuántas parejas más, una serie de historias que Remus y yo estamos escribiendo por simple diversión y entretenimiento. Cualquier parecido a cualquier personaje con la realidad es todo ficción (¿?).


Capítulo 10. Espías y legiones. (¿?).

Tras la desastrosa reunión de espías en el Palacio de Cristal, los nuevos Países Aliados se dispusieron a cumplir con sus obligaciones impuestas por la germana atlante por lo que Polonia y Suecia (que se encargaban de la diplomacia con Europa del este) se dispusieron a contratar aliados.

A eso de las tres de la tarde Suecia y Polonia (el cual llevaba la faldita típica de las testigos de Jehová), se presentaron ante la puerta de Bielorrusia que les abrió la puerta con un chirrido de mansión abandonada, vamos, como la de hetaoni.

Suecia, a decir verdad, tenía un poco de miedo pero, claro, si se lo decía a Polonia seguro que no le parecería tan cool, y más porque él llevaba los pantaloncitos cortos de los testigos de Jehová y no quería molestarle... eso sí, su cara, como siempre, no expresaba nada de esto.

— Disculpe señorita... –se dispuso a conversar Suecia con su cara de todos los días y de todos los que estarían por venir.

— Señora Braginski –espetó Bielorrusia asustando a las dos naciones porque eso encima se lo estaba inventando.

— Osea, como que... ¿tiene osea un momento para umm hablar de la muy cool Unión Europea? -preguntó Polonia mascando chicle. Lituania, que estaba dentro de la casa intentando infructuosamente conquistar el frío corazón de la bielorrusa, se tapó la cara con la mano. ¡Menudo marido que había tenido!

— Eso no existe –negó su existencia Bielorrusia dejando a Suecia y a Polonia a cuadros.

— Una Unión Europea, ¡cielo santo!

— ¡Austria! ¡Ya deja de hacer la gracia, coño! – Hungría no estaba para chistecitos esa tarde puesto que acababa de volver de volver de una encarnizada batalla contra Alemania hacía apenas unos minutos.

— O sea, como que ummm... ¡qué borde! Como que me hacías más caso cuando estabas en la República de las Dos Naciones y todo era mucho más cool. Te ponías muy receptiva, o sea, ¡qué puta!

La cara de Suecia tomó un matiz blanco cenizo ante la salvajada del polaco. ¡Madre mía cómo se le había pirado! ¡¿A quién se le ocurría enviar a Polonia en misión diplomática?!

El rostro de la mujer se descuajeringó totalmente sacando su fiel cuchillillo con el cual pretendía trocear Varsovia por lo que Suecia tuvo que coger en brazos a Polonia y a Lituania como si fueran princesitas que se abrazaban a su cuello entre gritos nada masculinos (al menos Polonia lo hacía) mientras Bielorrusia les perseguía hasta la frontera con un formidable toque homicida.

HETALIA

Tras dejar a un aterrorizado Lituania de nuevo en su casa y no sin que antes Polonia le robara un beso por todo el morro y le tocara la capital un ratito en contra de la voluntad del lituano, partieron hacia la casa de Ucrania para probar mejor suerte. Esta les recibió muy dramáticamente entre tanta miseria, revolución y espías infiltrados rusos con trajes de baño del siglo pasado y flotadores de cisne. ¡Si tenían hasta las aletas y narices con bigotes y gafas falsos!

— Ay... siento no poder invitaros a un vaso de leche pero lleva algo radiactivilla desde hace unos cuantos años –les conminó Ucrania. Polonia y Suecia notaron que la ucraniana emitía un aura radiactiva tan antinatural como la cara de la Duquesa de Alba así que decidieron alejarse un poquito por si acaso mientras seguían con su diplomacia.

— O sea, como que... ¿querrías unirte a nuestro tratado de paz comunitaria y dejar ya a ese pelma de Rusia? –preguntó Polonia.

— Y tratar a los homosexuales bien... -saltó sorprendentemente Suecia que quería participar un poco.

— O sea como qué mariconada... –dijo el polaco asombrando al sueco por esa actitud tan rara hacia los homosexuales que tenía su compañero cuando Polonia acababa de darle un morreo a Lituania por toda la cara sin olvidarnos de que además su comportamiento era muy poco heterosexual.

— Ay... no sé, estoy hecha un lío. Tengo el río Dnieper desbordado con tanta indecisión... y Rusia no para de amenazarme... –lloriqueó Ucrania.

— O sea, como que no te tienes que preocupar, tú tienes muchos recursos que compartir y de los que Alemania se podría aprovechar –la intentó convencer estúpidamente el polaco haciéndose un lío y tocándole un pecho a la ucraniana al mencionar tales recursos por lo que la mujer apartó su mano de un guantazo bien dado –o sea, como que no te pongas así, como que en la Unión Europea tendrás ponis, ¿y quién no quiere un poni? –la sugirió Polonia haciéndose trencitas.

— ... Yo quiero un poni –espetó Suecia en voz alta. Todos les miraron raro pero él pensaba que a lo mejor así Finlandia le querría más al verle como un caballero brownie.

Ucrania aún tendría muchos conflictos que resolver pero al menos, gracias a esos dos, siempre sabría que ahí estaría la Unión Europea para darle ponis.

HETALIA

Por otra parte, Escocia, Antiguo Egipto, Chipre y Minoico se infiltraron en tierras alemanas con la intención de averiguar cuál era el estado de los recursos armamentísticos del país. Para ello habían recurrido al mejor disfraz del mundo... el de farola. Este consistía en ponerse una decorativa cortina de ducha encima con un cartelito por fuera en el que se podía leer "farola" en jeroglífico. Dicho sea de paso que la supuesta cortina de ducha por falta de presupuesto (la crisis, que hace mucho daño, como siempre) lo que se habían colgado eran cuatro bolsas de basura de los chinos que no les cubrían completamente.

Tras caminar un buen rato por las calles para escándalo de todos los civiles alemanes y del mismo Alemania que les vio pero decidió no decirles nada por si le pegaban algo, se sentaron en una cafetería a espiar.

— ¡Llegáis tarde! –gritó un camarero alemán para sorpresa de los cuatro clientes.

— Pero... no teníamos reserva –inquirió Chipre asustado del metódico germano.

— ¡Precisamente por eso! ¡Ahora tenéis cinco minutos para mirar el menú, tres para pedir y quince para comer! ¡Si no comen rápido tendrán que hacer cinco flexiones por cada minuto perdido! –exigió el alemán.

— ¡Hala cómo te pasas! ¡A la próxima nos vamos a un McDonalls! –exclamó Escocia para sorpresa de los presentes. Últimamente estaba muy parlanchín aun que el alemán apenas le entendió por culpa de su acentazo cerrao.

— Nosotros no sabemos leer esto –concluyeron Egipto y Minoico sin entender nada de lo que ponía en los menús. Para ellos toda aquella modernidad era demasiado nueva y repentina. Llevaban demasiado tiempo cogiendo polvo en las vitrinas.

HETALIA

— Bueno, Chipre, como capitán de tu equipo de espías... cuéntame las novedades. ¿Qué habéis estado haciendo en casa de Alemania? –preguntó Atlántida tomando tranquilamente un café en el salón de su casa.

— Ay... pues nos lo pasamos muy bien. Escocia y yo (bueno, sólo Escocia) invitamos a Antiguo Egipto y a Minoico a comer para que conocieran los tiempos modernos y nos reímos mucho contando anécdotas. ¡Son unos países muy agradables! Creta pareció más interesado esta vez en que le contara sobre mis experiencias. ¡Dijo que le gustaría volver a quedar conmigo! ¡Me presentó a su paloma mensajera, Mauricio! ¡Ahora podemos intercambiar mensajitos! Aun que suelen llegar un poco fatigadas... oh... –respondió el castaño mientras una fangirl enloquecía ante la nueva pareja intertemporal que estaba surgiendo.

— Bueno... eso... está muy bien Chipre pero... me refería a que cómo había ido la misión, no a cómo os lo habíais pasado. ¿Averiguasteis algo nuevo? –cuestionó la atlante al ver que el chipriota se iba por las ramas.

— Em... esto... sí... bueno... que... el café de Alemania está muy caro –replicó el chipriota dando un sorbito a su propia taza. Atlántida escuchó expectante unos segundos más mirándole con curiosidad.

— ¿Y...? –le conminó a seguir esta.

— ... Y ya está –solucionó él tan campante. La atlante se llevó una mano al puente de la nariz acariciándolo. ¡¿Y ya está?! ¡¿Cómo qué...?! Un segundo... dos segundos...

— Mira... tira... tira... tira, ¡que contenta me tienes! –gritó la atlante señalando a la salida de su casa aterrorizando al chipriota que huyó de germana como alma que lleva el diablo.

CHIBIHISPANIA

Yéndonos a otra guerra mundial más antigua, Alemania resultó ser muy eficaz luchando solo en la guerra al conquistar la casa de Francia y arrinconar a Inglaterra que maldijo entre bombardeos por lo tanto, Italia volvió de nuevo por el interés (sí, sí, por el interés te quiero Ramses) al igual que España, que empezó a interesarse también por entrar en la guerra, sobre todo desde que Alemania rompió finalmente con la Unión Soviética.

Esto, por supuesto, no le gustó un pelo a Inglaterra que hizo grandes esfuerzos para que España no entrara en el conflicto. Llevaba demasiados años acosándole como para que todo volviese a irse al caño por otra guerra.

Alemania estaba luchando en las costas de La Bretonia cuando una voz a su espalda casi le provoca un infarto.

— ¡Hola! –dijo paleto como él solo. El alemán dio un gritito nada masculino y casi le mete tal balazo que el agujero en plena Castilla no se lo iba a quitar nadie.

— ¡España! ¡No se te ocurra volver a aparecer así! ¡Joder que susto! –exclamó Alemania intentando recuperar el aliento.

— Lo siento, Alemania jeje… venía con fines diplomáticos. Quería traerte una cesta de tomates pero como no está el horno pa' bollos pues sólo te he podido traer una uva pocha –intervino el español sacando la uva en cuestión que Alemania cogió y tiró aprovechando que no miraba.

— Entonces… ¿te vas a unir a mi bando? –preguntó Alemania.

— Antes me gustaría saber si financiarías la reconstrucción de mi país –respondió España muy resabiado para lo cazurro que estaba en esos años.

— Te financiaré en función de tus actos en esta guerra –advirtió Alemania cruzando los brazos –te reconstruyo una ciudad por cada ciudad que destruyas, y tendrás límite de tiempo para actuar, que conste. Tienes que invadir las ciudades en cinco minutos –dijo el pira'o este de Alemania emocionándose con la guerra. Coño, que Toño luchando no era moco de pavo, pero tampoco era un Vengador.

— Ay… pues no sé yo sí…

— Pst… –dijeron unos arbustos con cejas a los que España se acercó mientras Alemania hacía planes sobre cómo iba a organizar desde entonces la guerra con España de aliado.

— ¿Un matorral que habla? –preguntó Antonio tirando de las cejas a ver si se quejaban además de hablar. Como consecuencia recibió un manotazo en toda la jeta.

— ¡Ay tío bruto! ¡Que soy Inglaterra, gilipollas! –exclamó Inglaterra emergiendo del matorral por lo que España se paralizó recelosamente.

— ¡Tú! ¡Roba colonias cejón! ¡¿Qué es lo que quieres?! ¡¿Volver a partirme el corazón?! –inquirió España dramáticamente. Inglaterra le miró medio enamorado por eso antes de cerrarle la boca para que no les escuchara el alemán.

— A ver, tío escandaloso, quiero hacerte una proposición –España se asustó por un momento.

— No pienso volver a casarme contigo, Arthur –le previno el español.

— ¡¿Quién ha dicho que yo quiera eso?! –exclamó tsunderemente –a ver, escúchame de una vez. Te prometo alimentos y bienes de primera necesidad a cambio de que no hagas nada en la guerra, ni te metas –le pidió el rubio cejudo con sus seis pares de cejas muy alzadas.

— Eeeh… eso sí sé hacerlo bien –dijo España viendo el ejemplo de Grecia que había intentado unirse a la guerra y había acabado invadida a la primera. Chipre vio todo con resignación intentando ocultar el collar de colonia inglesa que tenía entonces con un jersey de lanas a pesar del calor que hacía y de que no había separado la lana de la oveja.

— Bueno, ¿qué ocurre España? ¿Te unes o no? –exclamó Alemania una vez Inglaterra volvió a esconderse entre los arbustos.

— Em… esto… –dijo nerviosamente el español viendo a los amenazadores Inglaterra y Alemania. No quería que ninguno de los dos le invadiera que ya suficientemente mal estaba la cosa –pues… no me voy a unir… pero si entras en guerra con Rusia y solo con Rusia te proporcionaré un escuadrón de voluntarios –accedió el español para doble alivio del inglés.

— Pero si hace cinco minutos tú…

— Las cosas cambian mucho en cinco minutos. En cinco minutos me puedo ir a Sevilla y perder mi silla –reivindicó España con la mente más bien en los Cerros de Úbeda otra vez.

— Bueno, haz lo que quieras, esperaré a tus voluntarios en mis cuarteles –advirtió el alemán volviendo a dichos cuarteles para regañar a los Italias por dormir en su ausencia e ignorar el entrenamiento.

España, tras eso, decidió volver a su casa para ir ver a Mariana, que la cabrica le habría echado de menos… y además se estaba comiendo los documentos oficiales por la falta de cultivos.

— ¡Mariana, 'tate quieta! –gritó una vez más el pobre y senil español.

HETALIA

España finalmente fue con su equipo de voluntarios al cuartel una vez Alemania entró en guerra con Rusia. El español se presentó en los cuarteles medio descamisa'o, con cigarrillo en la boca y las manos en los bolsillos luciendo una preciosa y pasada de moda boina sobre su desordenado cabello.

— ¿Qué pa'ha? –le saludó a Alemania una vez entró en su casa con normalidad.

— P-Pero… pero… ¡es igual! ¡Vete con Italia! ¡Ahora empezaremos con el entrenamiento! –reclamó Alemania volviéndose hacia su nazi-despacho para intentar relajarse un poco por lo triste que era tener unos aliados con tan poca formalidad.

— ¡Uy Alemania, qué ciuda' má' bonica que tiene'! ¡Qué bien que t'has recupera'o de la guerra! ¡Y de la depresio' esa! –escuchó Alemania desde la ventana hasta que los comentarios aduladores se transformaron en piropos que, al asomarse a la ventana, puedo observar que iban dirigidos hacia una mujer alemana que poseía su misma cara de circunstancia mientras la piropeaban Italia del Norte, Italia del Sur y España.

Bella! Bella! –gritaban los italianos a la alemana.

— ¡Tía buena! ¡Quién fuera cura para santificarte entera, moza! –dijo el católico ese loco por lo que Alemania acabó hartándose ya de tanta tontería y le envió directamente hacia la guerra sin entrenamiento.

HETALIA

Una vez en Rusia, Alemania se reunió con España que venía con su uniforme muy mal arreglado y acompaña'o por una cabra.

— … Mariana, ¿no? –cuestionó el alemán impasible. España asintió con cara de excesiva felicidad y tontería –anda… ¡tira, tira, tira, que me tienes contento! –dejamos a los lectores que averigüen el parecido con cierta germana del siglo XXI.

Alemania envió a España a luchar en Leningrado pues no quería que su tontería entorpeciera la conquista de Moscú llevándole hacia donde ya se encontraba luchando… ¡Finlandia! Que para sorpresa de todos tenía una cara de desquiciado muy impropia mientras atacaba a Rusia que se escondía tras un muro.

— ¡¿Qué se hace neutral Suecia?! ¡¿Qué me abandona a la primera de cambio?! ¡Os van a dar a todos por…! –berreaba el nórdico. Suecia se encontraba al otro lado del mar totalmente escandalizado por los comentarios del finlandés.

— ¡¿E-esposa?! –preguntó muy asustado el pobre sueco.

— P'os hala, España, tira pa' adelante, burrico, tira pa' delante –dijo el alemán antes de irse para que no se le pegaran más frases estúpidas del español aun que se quedó un momento para ver qué tal luchaba… sorprendentemente este había tomado un aura asesina que daba mu' mal rollete y su cabra se había vuelto demoniaca. En un suspiro el español y su animal de compañía se lanzaron al combate contra Rusia que trataba inútilmente de recuperar posiciones convirtiendo todo en un caos belicista que dejó a Alemania gratamente sorprendido.

HETALIA

— ¡Alemania! Te hemos recuperado estos soldados que se te habían perdido en el lago Limen –informó España riéndose estúpidamente por su hallazgo. De hecho, el alemán hacía tiempo que ya ni contaba con rescatar a esos soldados de lo difícil que era la misión –hemos vuelto cuatro, pero lo hemos logra'o –recalcó el español enseñando sus heridas casi mortales con alegría.

— O-oh… g-gracias España –susurró el alemán sorprendido –estás haciendo muy buen trabajo. Ahora mismo te encargo una nueva misión…

— Po' va a ser que no –interrumpió el español –me vuelvo pa' mi casa que me reclama mi señora –explicó España pensando en Inglaterra… aun que hacía muchos siglos que no era su señora… ni su señor.

— ¡¿Qué?! ¡¿Te vas ahora?! –se quejó el alemán… no… ¡no podía dejarle ahora que había mostrado su competencia! –tú y yo podríamos ser muy grandes, ¿sabes? –intentó convencerle tratando de tomar su brazo.

— Nah, paso, ¡que tengas suerte Alemania! –se retiró España dejándole con un palmo de narices al alemán y volviendo a su casucha.

HETALIA

— Señor España –espetó un ciudadano normal y corriente de una casa muy normal y muy corriente española –ha llegado el cargamento de Inglaterra.

— ¡Oh! ¡Al fin tendremos algo para comer! –exclamó España rompiendo la caja con ansiedad para encontrarse… un montón de scones que le dejaron patidifuso –eeh… ¿q-qué más teníamos para la cena? –intentó evadirlo el español.

— Yo he caza'o ezto –este era andaluz parece ser, el cual mostró a un gato muerto que colgaba por la cola de su mano. España lo tomó no muy convencido mirando del scone al gato muerto y del gato muerto al scone… ninguno parecía muy buena opción.

— La cosa es que ya comí gato la semana pasada… –dijo España tratando de ver con buenos ojos el scone. En ese momento escuchó a Inglaterra y a Estados Unidos hablando muy alto desde el otro lado del atlántico con todas las intenciones de que el español les escuchara.

— Pues… para atajar podríamos invadir España y llegar desde ahí a Alemania –inquirió Estados Unidos muy felizmente por lo que a España casi se le caen sus dos "alimentos" al suelo. De hecho, se le cayeron, los recogió y les quitó un poco el polvillo, ¡lo que hace la post-guerra!

— Pues no sé… –se asomó el inglés para mirar a España mostrando con su mirada que la respuesta dependía de si se comía o no el scone. El español miró con asco la cosa esa dándole un mordisco que trató de digerir.

— ¡Oye, p'os no está tan mal! No deja tanto regusto como el gato –Inglaterra dio más o menos por buena la respuesta mientras el español devoraba la caja como si no hubiera comido en semanas. Cosa que, por cierto, había ocurrido. Y así fue como Inglaterra y Estados Unidos ignoraron a España e invadieron a Alemania por otro lugar. Por Italia, quien huyó rápidamente abandonando su puesto y traicionando por todo el morro una vez más a su aliado aun que esta vez Alemania sí logró vengarse. La plaza de San Marcos acabó un poco más inundada de lo normal.

HETALIA

Una vez más volvemos a la tercera guerra mundial, donde Italia, Romano y Grecia luchaban en Los Alpes contra Suiza a pesar de su neutralidad. Romano dijo que es que recuperar el dinero robado por sus líderes les vendrían muy bien así que estaban ahí metidos en las trincheras aprovechando que Suiza se estaba defendiendo a base de tirarles toblerones. Uno de ellos, además, le acertó en toda la cara a Grecia quien se merecía varios porrazos en esta historia.

¡Ve! Suiza me da miedo, nos está amenazando y sólo quiero rendirme –exclamó Italia con desesperación.

— ¡No seas estúpido, fratello! Por una vez tenemos una oportunidad. ¡Sus alambradas son de papel de aluminio! –advirtió Romano rompiendo dicho papel y medio enredándose con él.

Grecia se había vuelto a quedar dormido debajo de todos los toblerones justo en el momento en el que los dos Italias llegaban hasta Suiza que les paró simplemente con sus manos al no tener más cosas para tirarles. Los pobres italianos agitaron sus puños intentando llegar a Suiza sin éxito debido a sus pocas fuerzas mientras Austria y Francia miraban la escena sentaditos en una cafetería al lado de la frontera interesados por el desarrollo de la batalla.

— ¿Crees que deberíamos ayudarles? Se supone que son de nuestro bando –comentó el francés muy elegantemente. Austria negó con la cabeza sorbiendo su tacita.

— No… es más divertido mirar… eso sí, es la batalla más cutre que he visto en mi vida –intervino el austriaco graciosillo. Como llevaba un buen rato con comentarios como esos acabó recibiendo en consecuencia un tobleronazo en la cabeza. ¡Hala, por listo!

Che palle! ¡Grecia! ¡Estúpido idiota! ¡Ayúdanos! –gritó Romano despertó molesto de su sueño acercándose hasta el suizo y apartándole de una patadita un poco brusca y sin embargo efectiva para gracia de sus aliados italianos –imbécil… podrías haber hecho eso mucho antes –le regañó Romano muy exasperado.

— Un respeto a tus mayores… –le regañó Grecia sin dejar recuperarse a Suiza mientras le robaban todo el dinero y el chocolate con todo el morro del mundo.

— Perdona… papá –exclamó Romano cabizbajo. ¡Así que él era su padre!

HETALIA

— Espera, espera, espera. Rebobina… ¿No habéis atacado a Alemania y en vez de eso habéis atacado a Suiza que encima era neutral? ¡¿En qué nos beneficia eso?! –les reclamó Atlántida una vez la dieron su informe de la guerra.

— Te hemos traído chocolate, ve~ –susurró Italia tendiéndoselo.

— ¡Chocolate! –y así es como se le olvidó el cabreo a Atlántida.

HETALIA

A la vista de que todos los planes que habían fraguado no valían para una mierda, Atlántida decidió poner en práctica el suyo propio. La atlante se negaba a creer que Alemania fuera tan poderoso sin tener ningún aliado encubierto así que decidió buscar a ese supuesto aliado por sí misma. Había recibido ciertas informaciones secretas de los Cuerpos de Inteligencia Atlante sobre que Irlanda del Sur estaba organizando algo en un local secreto. ¡Tenían que ser armas para luchar del lado de Alemania! ¡No podía ser otra cosa!

La rubia, orgullosa por su asombrosa deducción decidió infiltrarse en aquel lugar sin avisar a nadie para que así tuviera más mérito su genial misión (estaba pasando demasiado tiempo con su padre Prusia últimamente).

Siguió a Irlanda calle por calle, avenida tras avenida hasta que entró dentro de un local de alterne con pintas muy chungas, pero que mucho.

Atlántida se acercó hasta el local así con mucho disimulo apoyándose en la pared de la entrada mientras dirigía su mano lentamente hacia el pomo. Podría ser una trampa… a lo mejor Irlanda ya se esperaba aquella reacción y ese local era una farsa… tenía que tener mucho cuidado.

Giró con rapidez y decisión el oxidado y viejo picaporte de la puerta y entró de golpe en el local… un local normal de alterne en el cual había mucha fulana y mucho fulano bailando en la barra y clientes borrachos por todos lados que gritaban a los cuatro vientos… Irlanda incluido de hecho. Se la alojó un incipiente tic en el ojo. ¡Vaya banda de…! ¡Pendencieros! Pensó la que se había ido a Silent Hill en pleno bebercio y había hecho estallar una guerra mundial. Al pensar eso Atlántida agradeció que Chipre no estuviera ahí para armarla como solían hacerlo últimamente… lamentablemente comprobó que de hecho sí que estaba en el local. Le habían puesto un vestidito de putón y le habían colocado sobre la barra para que se marcase un baile. ¡Si es que lo que no le pasara a él…!

— ¡Chipre! ¡¿También has venido aquí a espiar?! –preguntó Atlántida entre susurros una vez logró acercarse hasta su primo tras darle con un palito en la cabeza sin saber por qué.

— Ay… ¡Atlántida! ¡No, qué va! ¡Si Irlanda me invitó porque era su cumpleaños y como nadie se había acordado por esto de la guerra pues decidió montarse su propia fiesta sorpresa en el local! Aun que creo que sus compatriotas tienen una idea un poco equivocada de mí –exclamó Chipre mirándose su vestido de mal a ver –oh…

— ¿Qu…? Entonces… ¿eso era lo que estaba organizando? ¿Una fiesta? ¿No colabora con Alemania ni nada…?

— No, si Alemania no tiene aliados. No sé qué te ha hecho pensar eso –la respondió Chipre. Sin que nadie le viera, Alemania se acercó de fondo hasta un estante recogiendo unos documentos oficiales de Irlanda y se marchó satisfecho de su gran habilidad para hacer las cosas bien en solitario, no como otros que encima estaban en grupito.

— ¡Atlántida! ¡Has venido! ¡Pues como no te he invitado ahora juego de castigo! –gritó Irlanda señalándola con el dedo acusador – ¡te reto a un concurso de borrachos! –añadió levantando una jarra enorme de cerveza y poniéndola delante de la atlante que, al ver como su orgullo estaba en juego, no la quedó más que aceptar y ponerse a beber con él.

HETALIA

Inglaterra se encontraba en ese momento en su cuarto jugando a uno de esos juegos rpg de miedo que a todos nos gustan y que en esta ocasión tenía una historia muy bonita y triste en la que estaba inmiscuido como protagonista. Estaba fascinado con lo bien dibujado que le habían puesto y justo cuando se encontraba en el momento de máxima tensión del juego… justo cuando iba a abrir una de las puertas tras la que supuestamente debía encontrarse un enemigo… ¡sonó el teléfono!

Pego tal salto desde su silla que casi se engancha a la lámpara.

Bloody hell! ¡¿Quién es ahora?! –gruñó el inglés bajando de lo que quedaba de su lámpara de araña que había casi tirado con su enorme brinco –espero que no sean otra vez Chipre y Atlántida borrachos perdidos –deseó el inglés levantando el teléfono. ¡Qué perceptivo que es este Inglaterra! Al otro lado del teléfono no paraban de escucharse pequeñas risitas algo ebrias que sacaron alguna que otra venita de molestia al pobre rubio –tenía que ser… –resopló buscándoles con el GPS ya sin decir palabra.

Tras un rato al volante… y tras naufragar con el coche por querer llegar a la isla de Irlanda a lo bruto (se le estaba pegando la idiotez de su compañero de espionaje) llegó (no sabemos cómo) a Dublín, concretamente al local de alterne donde los dos aspirantes a espía se encontraban según el aparato.

El maduro país de ojos esmeralda miró la entrada del negocio de baja estima con incomodidad… ¡¿qué coño hacían esos dos ahí dentro?! ¡¿Es que no tenían sentido común? ¿Ni de la decencia?! Refunfuñó hastiado empujando la puerta para abrirla tras girar el pomo… y la visión no podía ser más inquietante.

Irlanda estaba tirado en el suelo en plena inconsciencia abrazadito a una botella de algún licor fuerte por lo que podía olerse justo frente a la barra en la cual Atlántida desnuda junto a Chipre bailaban frente a los acalorados y ebrios clientes algo bastante obsceno que no nos atrevemos ni a describirlo.

De hecho, alguno de los clientes se había subido a la barra y se había abrazado a la desnuda atlante a la que estaban metiendo mano. Eso era demasiado… era demasiado. Se acercó hasta el pervertido metiéndole un puñetazo en toda la cara para apartarle de la joven bailarina. ¡Como que iban a estar toqueteándola en su presencia!

— Arthur~ ¿estabas aquí? Tengo calor –le susurró la atlante lisonjera acercándose al inglés insinuantemente una vez bajó de la barra tambaleándose.

— Atlántida… ¿qué estás…? –pero no pudo continuar porque la joven nación, en su embriaguez, le acababa de plantar un pedazo de morreo así sin consultarle pegándose a su cuerpo como una lapilla. ¡Pero bueno! ¡Encima la otra ahí restregándose!¡Lo que le faltaba! Arthur se separó de su cuerpo con rapidez tratando de normalizar su respiración. ¡No podía dejarse llevar! ¡No así! Se quitó la chaqueta con rapidez poniéndola sobre los hombros de la chica… y atando sus mangas alrededor de sus brazos para que no efectuara ninguna otra desgracia. Ella se revolvió entre sus ataduras sin entender muy bien qué acababa de pasar lo cual aprovechó Inglaterra para cargarla cual saco de patatas mientras buscaba una salida y… ¡A Chipre! ¡Que le estaban rodeando un montón de tíos ya medio despelotados! – ¡Chipre! ¡No! –se preocupó el inglés por aquel que un día fue su colonia.

— Estoy muy receptivo –se insinuó el chipriota a toda la masa masculina. Inesperadamente tras decir aquello se arrojó intencionadamente por la ventana que tenía al lado dejando a todos los calenturientos hombres del local totalmente desconcertados.

— Bueno… al menos ha evitado una desgracia mayor –resopló Inglaterra huyendo de ahí.

No os preocupéis por Chipre chicos, poco después Mauricio trajo a Minoico para que le rescatara a tiempo justo antes de que un Leprechaun se lo comiera. ¡Si es que lo que no le pasara a Chipre…! Minoico se lo acabó llevando como si fuera lo más normal del mundo… aun que lo que no sabemos es a dónde.

HETALIA

— Ay qué dolor de cabeza… –se quejó la atlante tomándose una buena taza de té ya vestida con una vieja bata que Inglaterra tenía en casa con el diseño de unos cuadrados escoceses rojos –en fin… ¿cómo os fue en vuestra misión? –exigió la atlante cruzándose de piernas sobre el sofá del inglés sin extrañarse para nada de haber despertado ahí mismo y sin querer soltar ningún comentario al respecto por puro orgullo.

— Bueno… eso… pues –empezó a recitar España que había acudido raudo a la llamada de Inglaterra en cuanto fue informado de cómo su hija había vuelto a aparecer piripi por ahí.

FLASHBACK

España e Inglaterra llevaban un rato tratando de apilar las cajas que iban a enviar a Holanda en el próximo cargamento. De un lado para otro, de la más pequeña a la más grande y de la más grande a la más pequeña… espera… ¿qué?

— España… deja de mover las cajas que he puesto aquí, ese no es su sitio. Las cajas de comida tienen que estar con las cajas de comida y esa zona es la zona de armamento. ¡Deja de molestar y descolocarlo todo! –ordenó el inglés hecho una furia.

— Es que tú eres el que se está confundiendo y está poniendo las cajas donde no son. ¡¿Siempre te ha gustado eso de hacer todo lo contrario de lo que lo hacemos los demás no?! ¡¿Cómo lo de conducir por el lado que no es?! Claaaro, el señorito Inglaterra de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte se cree superior a todos con sus "libras" y su conducción por el lado contrario al resto del mundo. ¡¿Sabes que así sólo causas accidentes cuando te olvidas de que nadie más conduce por ese lado?! –gritó España desviándose del tema de la conversación.

— ¡¿Y eso qué coño tiene que ver?! Sois vosotros los que conducís por el lado que no es y con mis libras me va mejor que a vosotros con el euro, al menos, señor crisis económica –resopló el inglés girándose hacia su eterno rival, y no, no era como el Madrid y el Atleti, o como el Madrid y el Barça… ¿por qué el Madrid tiene tantos rivales? En fin, que España se escandalizó y se puso del color de los tomates frente al británico al cual se acercó a pasos agigantados y tomó de la pechera de la camisa.

— Mira cejas, me tienes ya Gibraltar bien tocado –con razón –si tienes algo que decir me lo dices a la cara niñato –regañó el español.

— ¡Pues digo que eres un vago y un quejica! –alegó el inglés enfrentándole.

— ¡Y tú un idiota y un gruñón! –le contestó el español como si fuesen dos niños en medio de una disputa.

— Mira chaval que hoy duermes calentito –le amenazó el inglés.

— ¡¿Sí?! ¡Quisiera verte intentarlo, marinero de agua dulce! –le insultó el español provocando la ira del inglés que se lanzó sobre él con ganas de estrangularlo.

Lamentablemente algunos detalles de este flashback aún están borrosos, sólo sabemos que una hora después fueron encontrados desnudos y haciendo cosas muy censurables en medio de la bodega por el mesero alemán que en su día sirvió a Alemania y a Italia en un restaurante tras San Valentín y que había sido contratado previamente por Inglaterra por expreso deseo de Alemania antes de que empezara la guerra. ¡Qué cosas!

El pobre hombre volvió a poner la misma escandalizada expresión que puso aquella vez en la que presenció la extraña declaración de intenciones de Alemania frente a Italia, solo que ahora con más razón.

FIN DEL FLASHBACK

— … y eso es lo que pasó –terminó de explicar España toda la "misión" que había efectuado sin salir de la bodega de la casa de Inglaterra en Londres. Atlántida se zapeó su propia cara avergonzada de la actitud tan libertina de su padre junto al susodicho inglés que tenía el rostro tapado con sus manos dejando entre ver en su escondida faz un rojo escarlata que conjuntaba una vez más con sus medio quemadas cortinas de la última vez.

— ¿Así que es por eso por lo que no llegaron los cargamentos a mi casa? –cuestionó… ¡Holanda! Que estaba tumbado en el sofá junto a Inglaterra y a Atlántida como si fuera lo más normal del mundo.

— ¡Holanda! ¿Cómo has llegado aquí? –exclamó la atlante que no le había visto venir.

— Por la salida de incendios –respondió secamente señalando a la chimenea… sería la de Finlandia seguramente o algo.

— Bueno… emm Holanda… tampoco es para tanto. Te enviamos los cargamentos de granadas y aguacates, ¿no? –intentó quitar hierro al asunto el español.

— Sí… pero me lo enviasteis al revés –reclamó con enfado el holandés.

FLASHBACK

La guerra seguía su curso en la frontera entre Holanda y Alemania. Las miradas se cruzaban de un lado para otro casi como queriendo destruirse con ellas… Era el momento. Alemania se había quedado sin munición y tenía que recargar. Holanda tomó corriendo el contenido de una de las cajas que le habían enviado y tras un ensayado movimiento para quitar la supuesta anilla que le supo bastante a ácido (lo cual achacó a que venían de casa de Inglaterra) arrojó el supuesto arma contra el alemán… que recibió un aguacatazo en toda la cara sorprendiendo al pobre holandés.

— … Pero entonces… ¿los aguacates de la otra caja son…? –recitó Holanda girándose hacia su casa la cual acababa de explotar en mil pedazos dando un susto de muerte a la pobre Bélgica que pasaba por ahí cerca. La expresión de Holanda era un poema… no sabía si enfadarse, resignarse o llorar – … imbéciles…

FIN DEL FLASHBACK

Atlántida guardó silencio tratando de normalizar su respiración. Un segundo… dos segundos… Estados Unidos en cueros haciendo un cameo… tres segundos… Francia imitándole…

— ¡¿Pero estamos todos tontos o qué?! ¡Se acabó! No quería recurrir a esto… pero me habéis obligado –refunfuñó la atlante subiéndose un poco la bata por la pierna derecha frente a los tres escandalizados países que trataban de taparse los ojos por pudor… aun que dejaban pequeñas rendijas para ver de todas formas. Cuanta perversión gratuita. La rubia sacó su móvil de debajo de la bata frente a los algo calenturientos países que se encontraban junto a ella – … ¿qué?

— N-no… no, nada, nada –negaron los tres muchachos con decepción para extrañeza de la atlante que comenzó a marcar el teléfono del resto de los integrantes de los grupos de espías para que vinieran a la casa del inglés.

Tardaron muy poco en llegar para sorpresa de la atlante que ya no esperaba mucho de ellos. Debían de andar cerca, se dijo. Una vez reunidos Atlántida se dirigió a Minoico y a Antiguo Egipto con seriedad.

— A ver… vosotros podéis apareceros donde exista patrimonio vuestro, ¿no? –exigió saber la atlante a las otras dos viejas naciones.

— Sí, de hecho existimos sólo por esa razón –indicó Antiguo Egipto señalando una poderosa vasija que llevaba entre sus manos. ¡A buenas horas llega la explicación!

— Bien… apareceros entonces en el museo de Berlín y desde ahí desactivad las defensas de la casa de Alemania para que podamos acceder libremente y acabar esta estúpida guerra, que ya está durando demasiado –reclamó la atlante cruzándose de brazos ante todos los sorprendidos presentes a causa de sus británicos ropajes (vamos, porque seguía con la bata puesta).

— ¿Y por qué no hemos hecho eso en primer lugar? –saltó Romano refunfuñando, no le gustaba mucho eso de haber trabajado tanto invadiendo el país que no debía por nada.

— Porque necesitábamos unos cuantos minutos en escena – ¡ya viene Atlántida rompiendo otra vez la cuarta pared!

— Está bien –accedieron los dos antiguos con solemnidad –lo hacemos porque nos caéis bien –agregaron estos a la vez.

— Bueno, se agradece… –dijo Chipre algo adolorido por alguna razón que no viene al caso.

Mientras tanto… en el museo de Berlín… Minoico y Egipto surgieron de sendas vasijas en plena exposición… siendo rodeados en un segundo por un montón de soldados alemanes que les apuntaban con sus armas. Y tampoco ayudaban mucho los láseres letales que rodeaban sus vitrinas reforzadas.

— … Mierda –exclamaron al unísono una vez hubieron regresado a casa de Inglaterra.

— ¡¿Pero es que no ha salido ni una puñetera misión bien?! Alemania debe de estar bien atento a nuestros movimientos –reincidió Atlántida mientras Chipre tomaba una copa que muy amablemente le sirvió el camarero alemán dejando entrever un microfonillo de escucha debajo de su manga.

— Uy… perdón –se disculpó recogiéndolo del suelo. A todos les pareció un camarero bastante educado la verdad por lo que le sonrieron amablemente sin sospechar absolutamente nada. NINGUNO DE ELLOS.

— Perdonad… –susurró Portugal llamando la atención de todos. Los presentes se giraron hacia el luso con la sorpresa reflejada en sus rostros… no sólo porque habían vuelto a olvidarse de él durante todos aquellos días… de hecho, ni si quiera le habían llamado para ninguna de las reuniones… no… era porque a su lado había algo mucho más sorprendente… ¡Ahí mismo se encontraba frente a ellos Alemania atado y amordazado el cual era sujetado por el cuello como si fuera un fiel gatito a manos del portugués! - ¿qué queréis que haga con este?

— Portugal… ¿qué…? –trató de articular la única fémina del grupo totalmente desorientada.

— Bueno… como nadie me puso una misión decidí ir a casa de Alemania aprovechando que nadie se fijaba en mí y le apresé. No se la vio venir –se jactó el portugués para celebración del resto de sus aliados.

— ¡Lo hemos conseguido! ¡La guerra ha terminado! ¡Hemos ganado! –exclamó España dando brincos cual Mariana.

— Ah… ¿ahora habláis en plural? –recalcó Portugal sujetando aún a Alemania como si fuese un trofeo. Al menos así se aseguraba la atención.

— Bueno, pues vamos a pegarle la paliza de su vida y damos por zanjada la… –empezó a recitar la atlante acercándose amenazante al alemán que empezaba a temer por su bienestar físico.

— ¡Señor Inglaterra! –gritó Gibraltar apareciendo por la puerta y golpeando con uno de sus bloques de hormigón armado la cara de España sin venir a cuento – habéis hecho bien al librar a Europa de un opresor… ¡pero al dejar vulnerable los países tras la guerra nos habéis traído a uno peor! –anunció el pequeño cabo encendiendo la televisión con rapidez.

— … y Rusia esta mañana ha comenzado su invasión a los países procedentes del báltico –anunciaba la presentadora para escándalo de los presentes –ante esta situación hemos decidido preguntar sobre su opinión a uno de los países afectados, díganos señor Polonia, ¿cómo ha manejado usted esta difícil situación? –fue entonces cuando todos los presentes se giraron hacia Polonia que estaba precisamente ahí sentado en el sofá limándose las uñas.

— Osea… ¿qué pasa? Es en diferido –explicó refiriéndose a las noticias como si todo aquello le aburriera.

— Osea… como que… ummm… pues muy mal. Mis ponis se han estresado y como que no estamos llevando nada bien esta puñalada trapera. O sea, ¡qué mal! Mi carísimo color rosa chicle con el que había pintado las paredes ayer ha quedado como que ummm muy manchado al pasarle un tanque por encima –reincidió Polonia en la televisión para vergüenza de sus aliados.

— A ver Polonia… ¿por qué no nos habías contado esto antes? –trató de razonar Inglaterra frotándose el puente de la nariz.

— O sea, como que retro Inglaterra, ¿para qué hablar si como que arruinaría mi debut televisivo como diva? –Atlántida no pudo hacer otra cosa que aplaudir a Polonia por la rachita que llevaba últimamente. Aplaudirle en la cara, por supuesto.

— Bueno… ya nos encargaremos de eso luego… pero más importante –resolvió Atlántida girándose con violencia hacia el alemán al que miró con bastante cachondeo –vaya, Alemania, al final resulta que en esta historia no eras el jefe final si no un malo de nivel del montón –se burló la frikaza gamer esta. Todos se carcajearon en la cara del alemán ante el fruncido ceño de este. Al menos, con todo eso, se habían olvidado de meterle la paliza.

HETALIA


N/A: Bueno chicos, he de anunciado que... ¡he aprobado todos mis exámenes! ¡Yuhu! Así que ahora tengo tiempo libre por fin para poder escribir y hacer todas las locuras que me apetezcan. Ya tengo de hecho el ost del tercer capítulo de "El Mago y el Príncipe" hecho pero voy a centrarme primero en W Gakuen que tengo el capítulo a medio hacer. Este es el penúltimo capítulo de la temporada de Hetalia: Atlántida y Chipre chicos pero habrán más temporadas, más ovas y más cosas random que nos inventaremos. Además he pensado en otro fic y me quedan muchos por seguir y por publicar así que chicos se acabó eso de andar desaparecida... de momento XD intentaré escribir rápido pero no me matéis que soy una pobre e indefensa chica que también tiene más cosas que hacer (¿?) como morirse seguramente (¿?). He estado de exámenes y no he podido corregir el capítulo que estaba escrito desde hacía una o dos semanas, ha sido la muerte así que disculpadme por andar en la ausencia. Todo aquel que quiera hacerme alguna pregunta con algún fic ya sabe que abajo tengo un cuadro muy bonito de reviews que llora por ser usado y por saber vuestras impresiones. Y ahora, los comentarios de los reviews.

Cri Ever: Jajaja me alegro de que te esté gustando, la verdad es que es totalmente humorística la historia y hay partes muy surrealistas pero otras que son para partirse. Me alegro mucho de que te esté gustando y espero que sigas leyendo esta locura que nos ha salido de la inspiración divina (?) y que disfrutes con este capítulo sobretodo porque Portugal aquí se luce... bueno, y muchos otros personajes que se la han ganado pero bien jajaja. Algún día se conocerán, algún día. Arthur es un acosador pero uno tierno en el fondo 3 por eso al final las cosas no le salen tan mal (¿?).

horus100: Con decirte que esta historia la escribimos entre dos personas y sin alcohol de por medio te puedes imaginar cómo tenemos que tener las cabezas para hacer esto jajaja. Gracias por tus reviews, nos ha hecho mucha ilusión recibirlos aun que sigamos estando locos (¿?) y más los personajes cuando la arman. Espero que nos sigas leyendo y que disfrutes de este capítulo tanto como hemos disfrutado nosotros escribiéndolo.

yolandachiku: Jajaja se conocerán, tranquila, y formarán una liga del mal, lo sé (¿?). Todos esperábamos más de Atlántida pero se acaba dejando llevar porque está tan mal de la cabeza como todos (¿?). Gracias por el review cielo, me ha hecho mucha ilusión jejeje.

Y ahora es la hora de haceros un poco de chantaje emocional. Por cada review que me mandéis un Italia abrirá los ojos (¿?) y un Arthur dormirá feliz porque tendrá un Antonio o una Eternia dándole cariño y ya no se sentirá solo (¿?) o puede que simplemente deje de explotar la casa de Holanda y Arthur pueda comprarse unas cortinas nuevas (¿?). Nos vemos~.