31/12/2007: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y a W.B. (Excepto algunos que me he inventado)


CAPÍTULO 38: Conversaciones

Luna me había convencido para ir a pasear por la nieve. Coleen y Neville se habían apuntado al paseo. A lolejos vimos a Ron y a Valerie jugando con la nieve. Se cayeron y retozaron sobre ese manto blanco. Me alegraba tanto por Ron de que estuvieran juntos… A Ron se le notaba que estaba loco por ella. Entonces Harry, Hermione, Draco y Frances se tiraron sobre Ron y Valerie formando un amasijo de piernas, brazos y cuerpos. Una ira profunda me envolvió. Hermione me lo había robado, aún sabiendo que yo andaba detrás de él, me lo robó. Di media vuelta y entré malhumorada en el castillo. Luna, Coleen y Neville me siguieron atónitos. Yo pensaba que nadie nos había visto.

Hermione y yo estábamos disfrutando de un mágico momento frente al fuego, en mi habitación, sentados, acurrucados en la butaca. Hermione estaba sentada sobre mis piernas y yo la abrazaba, la mantenía apretada junto a mi.

- Harry..- dijo ella de repente separando sus labios de los mios.

- Mmmm- gruñí con disgusto

- Viste a la tarde, cuando estábamos en la nieve a Ginny…

- No… no la vi- dijo hundiendo su cara en mi cuello.

- Parecía triste… y enfadada. Deberías hablar con ella. Por que no lo hiciste ¿verdad?

- Hermione… no tengo tiempo ni para respirar.

- Lo se, pero procura encontrar unos minutos… por favor.

La oportunidad de hablar con Ginny me llegó el Sábado siguiente cuando acabamos de entrenar al Quidditch pero antes Neville me había dejado caer también que no sería una mala idea que hablase con ella. Yo estaba convencido de que Ginny se olvidaría de mi en cuanto encontrase a otro chico que le hiciera caso. Además por descontado que no me apetecía hablar con ella de sus sentimientos hacia mi… ni de lo mio con Hermione. Me dirigí hacia las duchas de las chicas.

- Hola- dije abriendo un poco la puerta pero sin mirar adentro.

Entonces sentí que la puerta vencía. Ginny, Valerie y Frances estaban allí dentro. Ya estaban duchadas y vestidas. Se estaban peinando.

- Buen partido chicas- dije intentando romper el hielo- Eh… Ginny… ¿Podemos hablar?

Ella asintió con la cabeza. Valerie y Frances recogieron todas sus cosas y salieron de allí. Yo me senté en los bancos de madera.

- Ginny… se que no te tomaste bien lo mio con Hermione… yo… siento que sufras… te aprecio.

- ¿Me aprecias? No es eso lo que yo quiero, Potter- dijo con ira y a punto de echarse a llorar. Suspiré. Eso iba a ser difícil.

- Ginny… eres como mi hermanita pequeña… eres encantadora… pero amo a Hermione desde hace demasiado tiempo…Quizás desde antes de que tú llegases a Hogwarts- dije como reflexión más que para calmar la ira de Ginny- La amo con toda mi alma, todo mi ser…- Ginny empezó a sollozar- Ginny… perdóname

Yo me acerqué a ella para apartar sus lagrimas de su cara pero ella se abrazó a mi, aferrándose con fuerza.

- ¿Por qué?...¿ Por qué no me amas Harry?... ¿Qué tiene ella que no tenga yo?...

- Ginny, no es cuestión de que ella tenga algo que tú no tienes. La cosa es que la amo a ella por ser ella… y nadie tiene la culpa, Ginny. Ni tú, ni yo, ni Hermione… no la castigues a ella. Te quiere mucho…

- La amas de verdad¿verdad?- dijo ella un poco más calmada.

- Ginny, quiero que entiendas que eres una persona extraordinaria, eres una chica estupenda… y que siempre voy a estar a tu lado, para cuidarte y protegerte, como hace Ron. Pero…

- Ya, pero siempre estaras enamorado de Hermione Granger.

- Ginny ya verás que cuando abras los ojos descubriras que hay alguien que te ama, muy cerca de ti y no te habías dado cuenta. Y Ron y yo cuidaremos de que no te lastime.

Ginny sonrió entre lágrimas. Yo me acerqué a ella y la abracé. Le di un beso en la frente y salí de allí. Cuando volví a la sala común, Hermione me esperaba para saber cómo había ido todo. Aquella tarde estábamos sentados en la sala común, Valerie y Ron peleaban porque Valerie decía que Ron le había hecho trampas para ganar la partida de Ajedrez. Hermione y yo les mirábamos divertidos y leíamos "El Profeta" del día.

- Eh… hola- oímos una vocecita a nuestro lado.

Ginny estaba allí, muy nerviosa. Se enroscaba entre sus dedos el bajo de su jersey. Yo le sonreí.

- Ven aquí pelirroja, siéntate con nosotros- dije.

Ginny sonrió y se sentó en la butaca. Hermione me miró aprobatoriamente, sonriendo ilusionada. Valerie se enfadó y dejó de jugar al ajedrez con Ron, puesto que ocupó Ginny. Ron le dio una buena paliza. Después nos quedamos allí comentando las noticias sobre la guerra.

Era día de semana. Estaba sentada sola entre una pila de libros haciendo un trabajo de Pociones. Hermione, Harry, Ron y Valerie estaban sentados en una mesa. Vi cómo Harry se inclinaba sobre Hermione para besarla. Los miré con una extraña sensación, pero sin ira. Era como si sin que yo me diese cuenta, esa herida hubiera cicatrizado un poco. Neville se sentó a mi lado.

- Hola guapa. ¿Qué tal?

- Aquí… estudiando pociones.

- ¿Pociones? O… Harry Potter.

- ¡Nev!

- Está bien, está bien…

Neville y yo empezamos a hablar de Quidditch. No vi cómo Harry nos miraba y reía.


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