Aviso, en este capítulo pasan muuchas cosas. Happy Halloween! Jaja

Hermione estaba sentada en el escritorio de su habitación compartida con una pluma entre los labios y un pergamino en blanco frente a ella. Habían pasado dos semanas más y ella había sido capaz de distraerse con cualquier cosa antes de acordarse de Ron.

No podía retrasarlo más. Debía darle una contestación. Plasmar sus sentimientos y explicárselos de la mejor forma posible. Ella quería mucho a Ron, y quizá si no se hubieran distanciado, y si él no fuera tan… Ron… las cosas serían distintas, pero lo cierto es que ya no pensaba en el pelirrojo de la forma en que lo hacia hace apenas unos meses.

La puerta de la habitación abriéndose le sobresalto.

-¡hora de prepararnos! – grito Ginny con entusiasmo, saltando sobre su cama para ponerse a bailar como una niña - ¡por fin es Halloween!

Luna sacó su vieja bola de cristal y camino con ella por la habitación mirándola sonriente.

-mi predicción es… ¡que esta noche lo vamos a pasar genial! – y es que la rubia iba a disfrazarse de pitonisa farsante.

-vamos a poner firmes a más de un estudiante – rio Ginny colocándose su gorra de policía.

Las dos amigas se quedaron mirando a Hermione, que las observaba desde su silla de escritorio.

-Hermione, ahora es cuando tú dices algo sobre arrancar unos cuantos dientes de raíz… - se cruzó Ginny de brazos, desanimada. - ¿se puede saber qué te pasa?

-¡nada! ¡nada! – Hermione recuperó la sonrisa y volvió a guardar la pluma y el pergamino, jurándose que solo lo demoraría una noche más - ¡a ver esas boquitas! – dijo riendo y abalanzándose sobre sus amigas, que rieron con ella.

El disfraz de Hermione consistía en un vestido blanco con tul bajo la falda para dejarla ahuecada, una bata de su madre, medias blancas y zapatos de tira negros. Se recogió el pelo en un moño bajo y suelto, y acabó el conjunto con unas gafas falsas, además de algunos instrumentales que llevaba en los bolsillos y una plaquita que decía: Dra Granger.

El vestido de policía de Ginny no tenía nada que ver con un cómodo uniforme de policía. Era un vestido corto que se pegaba a su cuerpo como un guante con los colores de un uniforme de policía. En el cinturón llevaba porra y pistola y sobre la cabeza una gorra que parecía oficial. Se había hecho una raya negra y larga sobre su parpado superior y se había pintado los labios de un rojo intenso que hacia juego con su pelo suelto.

El atuendo que había elegido Luna era un vestido largo, estrecho hasta su cintura y con una falda que llegaba hasta el suelo de forma desigual y con varios tonos de morado y lila brillante de varios tipos de tela que la hacían parecer algo hippie. Sus hombros y brazos estaban descubiertos hasta sus muñecas, donde casi una veintena de pulseras de aro brillaban con colores plateados. Había enrollado en su pelo suelto un turbante morado claro con destellos brillantes de purpurina y lentejuelas y Ginny le había pintado los ojos en tonos negros y morados, profundizando su mirada azul.

Habían quedado con Seamus, Neville y Dean en la sala común, y con las hermanas Patil en la entrada del comedor para disfrutar juntos de la fiesta.

Para cuando entraron en el comedor, Dean, disfrazado de sucio albañil, ya se había convertido en la sombra de Ginny.

Las dos semanas anteriores habían estado aprendiendo sobre los oficios muggles en clase de estudios muggles, y ahora se veía el resultado en la variedad de disfraces de los alumnos de Hogwarts. Nadie daba ningún miedo, pero para los que llevaban viviendo toda su vida en el mundo mágico, cada disfraz era una sorpresa y la conversación giró en torno a que se dedicaba cada oficio.

Las mesas se habían retirado a los laterales y toda clase de dulces aparecían una y otra vez para delicia de los alumnos.

Hermione miró con curiosidad a la tarima de los profesores, buscando inconscientemente a Oliver, pero no estaba allí con el resto. Entonces, inconscientemente de nuevo, reparó en una cabellera rubio platino, al otro lado de la sala.

Draco Malfoy había vuelto a peinar su cabello como años atrás, con gomina y hacia atrás, solo que esta vez algunos mechones rebeldes caían desordenados sobre su frente. Un bonito, y seguramente, caro traje, cubría su cuerpo. La castaña se preguntó de que iba disfrazado cuando él captó su mirada. Ambos se sonrieron en forma de saludo incómodo.

Aunque habían llegado a ser algo así como amigos, las ultimas semanas entre ellos estaban resultando embarazosas, pues ambos evitaban mirarse o andar cerca en clase para evitar roces innecesarios.

Por parte de Hermione, era porque se sentía turbada por su reacción en la practica de espadas del chico, pero no sabía muy bien porque la mirada gris del rubio la buscaba y rehuía a partes iguales.

-¿vamos a por algunos dulces? – propuso Luna.

-como dentista debería advertiros de los peligros de esta noche, pero… ¡que demonios! Me tomaré el día libre – dijo la castaña haciendo reír a sus amigas.

-os acompaño – las siguió Dean acomodando su mano en la cintura de Ginny.

La pelirroja pasó cerca de sus compañeros de estudios muggles. Le habría gustado pararse a saludar y preguntarles por sus disfraces, pero la mano firme de su compañero de casa la guiaba directa a la mesa.

Apenas había pasado una hora de comer y bailar, cuando Ginny empezó a sofocarse con la atención de Dean. Bailaba con ella, la acompañaba a por comida, a por bebida, intervenía en todas las conversaciones, y estaba empezando a agobiarse demasiado de él.

-creo que voy a ir al baño un momento – dijo únicamente pensando en alejarse un poco y recuperar el aire.

-te acompaño – se apresuró a decir el moreno.

-¿también vas a ayudarme a sentar en la taza, Dean? – le contestó algo más brusco de lo que pretendía. Después suspiró. – iré sola… - dijo más calmada.

El joven asintió de forma sumisa y observó a la pelirroja alejarse por la puerta del comedor.

La chica iba a ir al baño a refrescarse un poco, pero cambió de opinión cuando divisó a tres conocidos slytherin cerca de la puerta principal del castillo.

-espero que eso que bebéis solo sea zumo de calabaza, de lo contrario, tendré que llevaros a comisaría – dijo a la espalda de Blaise, que se giró sonriendo, haciéndole sonreír a ella. – no, enserio, decidme que lleváis algo más fuerte en esas copas…

-¿Qué clase de policía corrupta eres tu? – preguntó Draco divertido.

Los tres se giraron para unir a la chica en el grupo y conversar con ella.

-te veo agobiada, pelirroja – le dijo Theo.

Blaise solo la observaba con esa mirada penetrante, imaginando cosas prohibidas que tenían mucho que ver con esposas de policía y con apagar fuegos con su manguera, pues él iba disfrazado de bombero.

Se reprendió por sentirse cada vez más atraído por esa chica inalcanzable.

-no es la mejor fiesta del mundo, para que nos vamos a engañar – declaró la joven – Hogwarts no es famoso por sus fiestas locas… - se quejó.

-Hogwarts quizá no, pero supongo que has oído hablar de las fiestas de Slytherin – susurró Theo, disfrazado de chef.

-¿Hablas de algún tipo de fiesta clandestina? – preguntó la pelirroja, interesada.

-¿Por qué no os deshacéis de los aburridos de vuestros amigos y venís vosotras tres a descubrirlo? – la retó Draco.

Y no solo porque desde que había visto a Granger con el pelo recogido y esas gafas sexis sus fantasías se habían disparado, si no porque podía ver a su amigo Blaise derretirse ante la sola presencia de esa molesta Weasley.

Quedaron en verse en el pasillo que daba a las mazmorras en 15 minutos, mientras Ginny volvía al comedor trazando un plan para escabullirse con sus amigas.

-ya estas aquí – dijo Dean con ojos brillantes - ¿vamos a bailar?

Ginny suspiro. El encanto de Dean se estaba evaporado como una nube esa noche. Ahora mismo solo le parecía demasiado molesto.

-verás Dean, tengo un problema de chicas, ya sabes… ese problema mensual… - le mintió. Sabia bien, por sus hermanos, como reaccionaban algunos chicos ante la mención de la menstruación femenina. después miró a sus amigas, que estaban siguiendo la conversación, fingiendo una mirada preocupada – chicas… necesito que me acompañéis.

Dean se alejó, con una mirada preocupada, dejando que Hermione y Luna llegaran hasta ella.

-¿Qué ocurre? ¿necesitas un tampón? – le susurró Hermione.

-mejor os lo explico en el baño – dijo con urgencia saliendo de allí y haciendo que sus amigas le siguieran preocupadas.

Atravesaron la puerta principal del comedor y Luna y Hermione giraron hacia la izquierda, hacia el baño que había cerca de la biblioteca, el más cercano de allí, pero frenaron al ver que Ginny se iba hacia el lado izquierdo.

-no, por aquí, chicas.

-pero… el baño… - intentó decir Luna.

-no vamos al baño – les comunicó haciendo que la siguieran por las escaleras que daban a las mazmorras, internándose en la semi-oscuridad.

-si esto tiene que ver con algún estúpido juego de Halloween, con sustos, o cosas de esas, no quiero ir – declaró Hermione observando los puntos oscuros que las antorchas encendidas no iluminaban.

-Vaya con la valentía griffindor – murmuró alguien entre las tinieblas.

Hermione pegó un chillido y retrocedió hasta que su espalda dio con la pared. Draco y sus amigos salieron a la luz riendo.

-no tiene gracia, estúpido. – dijo recuperándose del susto y dándole un golpe al rubio en el brazo – no me gustan los sustos.

-¿Qué hacen ellos aquí? – preguntó Luna poniendo sus brazos en jarras.

-pensé que te alegrarías más de verme, rubia – le dijo Theo guiñándole un ojo.

-pues no se porque… - le contestó Luna desviando la mirada.

Theo iba a contestar, pero Ginny se adelantó, deteniendo una probable guerra oral.

-estos chicos me han hablado de una fiesta mucho más… entretenida que la del gran comedor. En Slytherin.

-¿Qué? Una fiesta clandestina de esas con alcohol, drogas, música a todo volumen… ni hablar – dijo Hermione dándose la vuelta para regresar al gran comedor.

-lo que yo decía: cobarde… - se escuchó decir a Draco, y sus palabras retumbaron en el silencio de las mazmorras que los rodeaban.

-¿disculpa? No saltarme las normas no me hace cobarde.

-oh, disculpa, podríamos utilizar palabras como: sosa, frígida, insustancial, aburrida, insípida, soporífera…

-te voy a hacer comerte tus palabras, Draco Malfoy – dijo decidida, dándose la vuelta y caminando hacia donde sabía que estaba la sala común de Slytherin.

Ginny le hizo un gesto de triunfo a Draco mientras vocalizaba un "genial" silencioso antes de seguir a su amiga.

La sala común no era como la habían imaginado. Es cierto que no tenia luz natural, pero ¿unos ventanales que daban a un lago repleto de criaturas…? eso era muy interesante.

Luna esquivó a algunos estudiantes que bailaban con una música no tan alta como habría imaginado, y ahuecó sus manos en el cristal para mirar el agua, con la esperanza de distinguir algo. Algunos rayos de luna creciente traspasaban el agua, pero la luz de la noche solo hacia el lago más tenebroso de lo que ya era.

-pronto, por la mañana, es cuando más actividad hay en el lago. Una vez presenciamos una pelea entre dos sirenas, por un momento pensé que romperían los cristales y el castillo se inundaría.

-vaya, debió ser una pelea muy fuerte… - le gustaba ese Theo, el que le contaba historias, y hablaba con su voz calmada y arrulladora, el theo tranquilo que conoció una vez.

-seguramente peleaban por alguna pivita sirena que estaría tonteando con los dos. – dijo riendo. y ahí estaba de nuevo, el machito insolente. – luego están las que besan a chicos y se largan… - le dijo con intención.

-me voy a por algo de beber – murmuró Luna hastiada. Cuando se alejó, una ligera sonrisa asomó en su rostro. Había conseguido lo que quería. Él la buscaba. Y ella lo aprovecharía.

-Toma – le ofreció Draco una copa a Hermione.

-¿Qué es? ¿y con que esta mezclado? ¿Cuántos grados lleva esto? – preguntó Hermione inquieta, pues solo había probado el alcohol en algún brindis y los pocos grados de la cerveza de mantequilla.

-¿es que no te fías de mi? – le preguntó el rubio de vuelta, obviando tanta pregunta.

-¿acaso debería? – dijo ella enarcando una ceja, mientras Blaise y Ginny, que ya había aceptado la copa, observaban la conversación divertidos.

-comprendo que no lo hicieras hace un año, pero ahora… te lleve en brazos cuando estuviste herida ¿recuerdas? – le dijo ofreciéndole la copa de nuevo.

Esta vez, la chica la aceptó. Debía reconocer que su compañero de ahora no era el mismo que había conocido todos estos años en Hogwarts. La guerra los había cambiado a todos.

-¿de que vas disfrazado? – preguntó interesada mientras probaba el líquido ambarino.

-de político, ¿no lo ves? – dijo ajustando la chaqueta de su traje.

-político corrupto, supongo – dijo riendo ella.

-por supuesto – rio también el joven slytherin junto a los demás al tiempo que Luna les alcanzaba.

Aceptó una de esas bebidas que todos los alumnos tenían y al ver que Theo alcanzaba al grupo pidió a sus amigas ir a bailar.

A Hermione le gustaba bailar, pero siempre se había limitado a balancear su cuerpo al ritmo de la música y dar alguna vuelta sobre si misma. Pero en ese momento su cuerpo le pedía más movimientos, le pedía mover sus caderas, levantar sus brazos y pasearlos por su cuerpo, cerrar los ojos y olvidarse de los compañeros que se movían a su alrededor.

-vas a traspasarla con la mirada – murmuró Theo cerca del oído de Draco, refiriéndose a Hermione.

-solo observo las consecuencias del alcohol en quien no esta acostumbrado – le contestó quitándole importancia – aparece la verdadera esencia de las personas. – terminó observando los movimientos que podrían considerarse sexis de la castaña.

-pues vamos a bailar, ¿no? – propuso Theo.

Draco alcanzó una nueva copa y llamó a Blaise.

-no, me quedaré aquí un poco más. – le contestó el moreno, apoyado en la mesa de las bebidas.

El rubio suspiro. En otro tiempo su amigo llevaría horas en la pista de baile.

Se acercó al pequeño grupo del que ya formaba parte Theo.

-toma – le ofreció a Hermione la bebida – pareces acalorada.

Hermione le miró suspicaz. Puede que el alcohol la hubiera desinhibido un poco, pero todavía estaba en plenas facultades mentales y veía a leguas que Draco Malfoy quería emborracharla, para seguramente reírse de ella.

Pues ella también sabia jugar.

-gracias – dijo aceptándolo – pero solo la cerveza de mantequilla me quita la sed, ¿me acompañas a por una?

-claro.

Los dos se dirigieron a la mesa y Hermione alcanzó un botellín de cerveza.

-esa chica se esta enrollando con Blaise – dijo la chica señalando tras el rubio.

Draco se giró sobresaltado sin poder creerse que Blaise estuviera con una chica.

-¿Dónde? – preguntó.

-allí, mira – dijo señalando un lugar mientras vaciaba la cerveza de la botella en un vaso vacío.

-ese no es Blaise – le dijo el chico mirándola de nuevo.

-oh, bueno, pues bebe conmigo – le sonrió ella ofreciéndole un vaso de alcohol igual al suyo.

Ambos brindaron y bebieron de su vaso. Tras el trago, Hermione hizo que bebía del botellín de cerveza, pero lo que realmente estaba haciendo, era tirar la bebida, que había mantenido en su boca, dentro de la botella vacía.

Draco apuró su vaso sonriendo como el que se sabe ganador, pero Hermione le devolvió esa misma sonrisa. Había visto ese truco en un película, nunca imaginó que algún día le serviría.

Luna Bailaba con Ginny, pero podía notar a Theo bailando tras ella. No la tocaba, pero podía sentirlo.

-¿de que vas disfrazada? – le preguntó, acercándose un poco a su oído para hacerse oír en la multitud y sobre la música.

La rubia se dio la vuelta perezosamente para enfrentar al moreno de gafas.

-soy una pitonisa – le contestó agitando las pulseras de sus muñecas.

-vaya, ¿porque no me les la mano? – dijo ofreciéndole su palma hacia arriba.

La rubia observó su mano grande y varonil, y sintió los nervios por tocarlo recorrerle la espina dorsal. Cogió aire, tenía que ser valiente. Necesitaba que el se enganchara a ella. A ella y a nadie más. Solo así lo sacaría de la oscuridad.

Agarró su mano y pasó el dedo índice por las líneas de la palma.

-aquí dice que tu noche será grandiosa si acudes a la mazmorra junto a la clase de pociones esta noche a las 00:00. – dijo ella mirándole a los ojos una vez más antes de volver a girarse hacia Ginny, cogerla de la mano y perderse entre la multitud, buscando otro sitio donde bailar.

Casi dos horas después, en la mesa de las bebidas…

-¿se puede saber porque has estado evitándome? – preguntó un bastante tocado Draco en tono acusador.

Hermione volvió a llenar los vasos de ambos antes de contestar.

-tu también has estado evitándome a mi. – contraataco ella.

-obviamente ¿Qué esperabas? Después de lo… de lo de la última práctica… - el rubio apuró el vaso y se apoyó en la mesa, tambaleándose.

-¿la última practica? – preguntó ella, acercándose interesada y rellenando su vaso casi sin darse cuenta - ¿en la que me hechizaron?

-esssa misma – contestó él mientras su brazo iba hacia su boca automáticamente.

-¿Qué pasó? – insistió ella.

-¿Qué? ¿Acaso no rr-reccuerdas la forma en la que me besabas?

-¿te besaba? – se incorporó ella alarmada.

-eres la primera que olvida mis bes-bessos – la acusó señalándola con el dedo – eres una chica mala.

El chico se puso a reírse de algo que solo pasaba en su cabeza y cabeceó peligrosamente hacia atrás.

-estas mintiendo ¿yo nunca te he besado?

-oh si… despuéss de que el rrey loco te obligara a violarme. – decía arrastrando las palabras - ¿tu sabes lo que me costó apartar tus manos de debajo de mi camisa? – le acusó, cerrando levemente los ojos, como si se estuviera quedando dormido – ¿alejar tus labios de mis labios y mi cuello…? eres tan apassionada… - dijo acercándose a ella.

Por un momento pensó que iba a abalanzarse sobre ella para besarla, pero el chico trastabillo y tropezó hacia adelante, intentando cogerse de la mesa.

Hermione lo sujeto, pero el peso del chico hizo que lo fuera dejando sobre el suelo con la cabeza balanceándose hacia los lados.

-¡Draco! ¿estas bien? – le preguntó alarmada.

-tengo sueño…

-oh por merlín, ¿Qué he hecho? – dijo agobiándose por el estado del chico.

Blaise los alcanzó, agachándose junto a ellos.

-¿Qué le ocurre? – preguntó viendo el estado del rubio.

-creo que ha bebido demasiado – le contestó asustada – tenemos que hacer algo, no esta bien.

Blaise observó a la chica, la culpabilidad se reflejaba en su rostro, pero no preguntó.

-ayúdame, lo llevaremos a su habitación.

Entre los dos pasaron sus brazos por sus cuellos y prácticamente lo arrastraron escaleras arriba.

-ahí – dijo Blaise señalando la cama del rubio donde lo dejaron tendido y donde el rubio se echó a reír. – no dejes que se duerma – le dijo mientras iba a rebuscar en una cajita.

-Draco, eh, Draco, sigue aquí ¿esta bien?

-lo has olvidado… - dijo de forma acusatoria, sin abrir los ojos.

-toma. Dáselo poco a poco, cuando lo acabe podrá dormir. En media hora estará como nuevo. – le indico tendiéndole un frasco de liquido oscuro.

-espera ¿Dónde vas? – preguntó alarmada mientras Blaise abría la puerta.

-me vuelvo a la fiesta – y sin dejarla replicar, salió, cerrando tras él y ocultando una pequeña sonrisita.

Estaba seguro de que esa chica se la había jugado de alguna forma a su amigo. Hacia años que Draco no se emborrachaba de esa forma. Sabia muy bien cual era su limite y nunca lo alcanzaba.

Cruzó entre los ya pocos estudiantes que seguían en la fiesta. Eran casi las doce y el toque de queda esa noche eran las doce y media. Incluso la música estaba decayendo y era mucho más tranquila.

-¡baila conmigo! – alguien le cogió de la mano, volteándola e instándolo a que caminara hacia ella.

-Ginny… - murmuró él encantado, pero intentó zafarse – yo no bailo.

-claro que bailas – dijo ella segura – no me mientas ¿crees que no te he visto? – ella volvió a coger sus manos insistente – Luna y Hermione han desaparecido ¿vas a dejarme sola?

Él solo la miraba, tragando saliva mientras ella colocaba las manos de él en su cintura, balanceando sus caderas y poniendo sus delicadas manos en sus hombros.

-solo esta vez – le susurró él, adquiriendo algo de seguridad y agarrando su cintura y su espalda, acercándola más a él hasta que su mentón rozó su pelo, embriagándolo con su perfume, que lo llevaba hasta el bosque prohibido, donde la abrazó por primera vez.

Y bailo con ella.

Y Ginny tembló al notar a ese Blaise. A un Blaise que no había conocido, que era seguro, que agarraba con seguridad a las chicas de la cintura y las hacia flotar a su alrededor, que le acariciaba la espalda sin saber que por donde su mano pasaba, el calor abrasaba.

Levantó la cabeza, encontrándose con unos ojos que la llegaron a perturbar, que parecían buscar en su interior. Una mirada que no había visto nunca sobre ella, y que sabia, desaparecería pronto.

-eso ya lo veremos – le contestó para apoyar su frente en el pecho de él, disfrutando de las ultimas canciones lentas que les regalaba la noche.

-¿Luna?

La rubia se sobresalto y sintió su corazón salirse de su pecho. Estaba escondida entre las tinieblas de la mazmorra, y por un momento pensó en no contestar y esperar a que se fuera.

-¿Theo? – apenas murmuró.

El chico siguió la voz. El lugar estaba completamente a oscuras, así que alargó las manos hasta que llegó a la chica.

-aquí estas – dijo siguiendo el brazo de ella hasta alcanzarla.

-eso es lo que dije ¿no?

Su voz sonaba segura, pero en la oscuridad, con solo unos pocos sentidos a flor de piel, la notaba temblar.

-¿Por qué haces esto? Me tienes miedo…

El chico no lo entendía. Él mismo se había encargado de que le temiera. Pero ahora ella se comportaba de esa forma, como si él no supiera que era la primera vez que se encontraba a solas con un chico.

-no te tengo miedo – dijo ella agarrando su camisa con el puño para acercarlo a ella, que quedó atrapada entre su cuerpo y la fría pared de piedra.

-entonces no tienes miedo a mis caricias – dijo recorriendo con sus manos desde su cintura, por su cadera hasta dejarla descansar en su trasero.

la escuchó suspirar. Pretendía asustarla de nuevo. Quería que saliera corriendo y se olvidara de lo que fuera que estuviera jugando. Esa chica era demasiado inocente como para aprovecharse de ella.

Al contrario de lo que esperaba, ella acarició su pecho, colocando sus manos en su nuca, de forma tan delicada que lo recorrió un escalofrio involuntario ante las caricias suaves e inexpertas.

Tenia que alejarla, así que apretó su trasero con lascivia, acariciándolo y ¿Por qué no? Disfrutando de su firmeza y redondez a través de la suave tela de la falda.

No aguantaría eso. Lo alejaría y se iría. Sentía su aliento cerca de su boca, acelerándose. Iba a contar hasta tres mentalmente, para que ella corriera intimidada, pero cuando llegó a cero, los labios de la chica habían atrapado los suyos con fuerza.

Si algo tenia claro, es que todo aquello no le había asustado. Le estaba gustando y lo estaba demostrando con un beso apasionado que él no se pensó dos veces en seguir.

La apretó contra él, colocando las dos manos en sus nalgas para empujarla hacia arriba. Ella enrolló sus piernas en la cintura de él al tiempo que él la empujaba contra la pared con lujuria y devoraba su boca y su cuello, haciéndola suspirar mientras sus manos acariciaban sus piernas levantando su falda.

Apretó su abultado pantalón contra las caderas de ella, dejando que sintiera su excitación, y pudo sentir claramente la tensión que le recorrió el cuerpo a ella. No estaba preparada para eso. Estaba siendo demasiado brusco.

La dejo sobre el suelo, alejando sus caderas, pero agarrando su cintura para que no se alejara.

-bésame – le pidió Theo a Luna en la oscuridad.

Y volvieron a envolverse en un beso apasionado que hizo que en algún momento Theo perdiera las gafas.

La chica besaba su cuello, mientras revolvía su pelo con fuerza, entregada completamente a los besos y las caricias. Nunca se había sentido tan libre, tan deseada, tan mujer…

-Luna…

-mmm – dijo ella atrapando los labios de él de nuevo, para que no hablara.

Ęl cogió su pelo, tirando hacia atrás para dejar su cuello al alcance de sus labio y repartir pequeños besos hasta su mandíbula.

-tenemos que volver… pronto será él toque de queda – le dijo él con voz ronca.

Ella le abrazó con fuerza y él se estremeció. Ninguna chica se había agarrado a él con esa necesidad, envolviendo sus brazos en su cuello con fuerza.

-no quiero volver. Cuando salgamos… se perderá la magia. – dijo ella sin soltar el abrazo.

Sabia que una vez fuera de la mazmorra, él volvería a ser el Theo frio, nada seguiría siendo igual.

-bueno… vivimos rodeados de magia, no podemos perderla. – dijo el chico quitándole importancia intencionadamente.

Luna se soltó, derrotada. Tenia razón. Debía encontrar a sus amigas y volver a la sala común.

Cuando salieron a la luz de las antorchas del pasillo, él notó que ella esquivaba su mirada, avergonzada por todo lo que habían hecho.

La siguió en silencio hacia la sala común de slytherin preguntándose que había visto una chica como ella el alguien como él.

Cuando Luna llegó, encontró solo unos cuantos alumnos siguiendo la ya tranquila fiesta. Entre ellos, Ginny de nuevo demasiado acaramelada con Blaise ¿estaría por fin superando todo lo de Harry?

No quería interrumpirlos, pero ya casi era el toque de queda y todavía tenían que encontrar a Hermione.

Theo la vio dudar. El tampoco quería romper el momento de su amigo, pero no había de otra…

-chicos… - siento interrumpir, pero las no slytherin tenéis que volver a vuestra madriguera – les dijo acercándose.

La pareja se separó sobresaltada. Habían estado muy lejos de allí por algunos minutos.

-oh, bien… busquemos a Hermione y…

-Granger… esta ocupada, con Draco. – murmuró Blaise.

-¿Cómo? ¿Qué estas insinuando? – preguntó Ginny imaginándose cosas imposibles entre esos dos.

-bueno, vuestra amiga ha emborrachado a Draco, la he dejado dándole una poción, aun tardará un rato en estar bien, puedo avisarla…

-si ha sido culpa suya, no lo va a dejar hasta que este bien… - murmuró Luna conociendo a su amiga – pero hay que volver…

-no tardará en despertar, y hoy serán algo mas flexibles con el horario. – comentó Theo, pensando – además, es muy fácil esquivar al viejo y a su gata. Vuestra amiga llegara sana y salva a su cama. A no ser que prefiera compartirla con el rubito, en cuyo caso me veo durmiendo en ese sofá – sonrió señalando un butacón cerca de la chimenea.

Los demás rodaron los ojos y las chicas se despidieron algo preocupadas.

-por cierto, ¿Dónde estabas? – le preguntó Ginny a su amiga – tienes el pelo hecho un desastre… y el turbante girado.

-eh… he salido fuera, estaba agobiada, y de pronto… el aire se puso a soplar como loco – la rubia decidió desviar el tema de su aspecto - ¿y esa actitud con Blaise? ¿te gusta?

-es tan atento, tan cariñoso conmigo, tan… varonil – dijo ella sonriendo, recordando sus manos grandes sobre su cuerpo, haciendo que un escalofrío la recorriera – y esta tan perdido…

Luna pensó en Theo.

-han pasado por mucho, deben de haber visto y hecho cosas horribles, que ni nos imaginamos… - dijo la rubia, triste.

-lo se, pero… ¿vale la pena meterme en algo así? No quiero perder el tiempo con inseguridades y pensamientos oscuros…

-tampoco hay nadie mas… he visto como tratabas a Dean esta noche.

-¿me he portado muy mal con él? – pregunto la pequeña Weasley preocupada, atravesando la entrada de la sala común.

-no te gusta, y deberías decírselo para que deje de guardar esperanzas.

Ginny suspiró. Quería alcanzar su cama y dormir.

Mientras, en otra cama, una chica castaña observaba el sueño tranquilo del chico que le había hecho ciertas confesiones esa noche.

Observó sus labios. ¿de verdad se habían besado? ¿de verdad había tratado de llegar a más con él? Entonces el hechizo imperdonable había hecho efecto aun estando en el pasado.

Le tocó la frente, comprobando su temperatura, y apartó un mechón con delicadeza.

Apartó sus manos rápidamente cuando él empezó a abrir los ojos.

-hola… ¿Cómo te encuentras?

-me duele la cabeza… - murmuró el chico, incorporándose y mirando alrededor - ¿Qué hago aquí? Es mas… ¿Qué haces tu aquí?

-digamos… que te di de beber un poco de más. – dijo culpable.

-¿me has emborrachado? – el chico se sentó en la cama, y observó a la chica que estaba sentada en su misma cama.

-bueno, tu has tratado de hacer lo mismo conmigo…

El chico la observó, midiéndola. Ella le había calado desde el principio. No por nada era la bruja más inteligente de su generación.

-Touche… - dijo agarrándose la cabeza y desordenando su pelo engominado.

-aun así, no deberías estar aquí. Pasan diez minutos del toque de queda – dijo el chico observando el reloj colgado en la pared.

-¡¿Qué!? Oh, por Merlín ¿Cómo vuelvo a mi sala? ¿me van a castigar? Oh… la directora se disgustará tanto conmigo…

-quieres tranquilizarte, me estas agobiando… ¿nunca has estado fuera de la sala a deshoras?

-si, claro, con la capa de invisibilidad, el mapa del merodeador…

Draco rio.

-bueno, otros hemos tenido que mejorar el arte de esquivar a los profesores y al molesto conserje. Vamos, te acompañaré – dijo el chico poniendo los pies sobre el suelo.

-¿Por qué? – preguntó estudiando al chico.

-bueno… estas aquí por haber esperado a que despertara.

-si, pero también te emborraché antes.

-cierto, pero porque yo pretendía hacer lo mismo contigo – dijo él caminando hasta la puerta - ¿vamos?

la chica asintió. Desde luego, ese no era el Draco que ella había conocido.

Cuando llegaron a la sala común, la fiesta había acabado y todo estaba hecho un desastre. Blaise dormía en un sofá de dos plazas junto a la chimenea y Theo miraba al techo pensativo.

-¿Qué hacéis aquí? – preguntó Draco.

-pues esperar a que acabaras de darle lo suyo a tu amiguita – contestó Theo de forma despectiva.

-no hemos hecho nada – aseguró Hermione rápidamente, poniéndose roja.

-sabe perfectamente que no hemos hecho nada, pero le gusta joder… - dijo draco, enfadado con su amigo. Ella no tenia porque escuchar esas groserías. – despierta a Blaise e idos a dormir. Voy a acompañarla a la sala común.

Theo no contesto, la mirada de advertencia del rubio era clara.

El chico salió, y Hermione le siguió con prisa para no separarse de él.

Caminaron entre las sombras en silencio unos segundos.

-¿a que tienes mas miedo, a los espectros que aparecen la noche de Halloween, o a que te pillen rompiendo las normas?

-¿aparecen espectros la noche de Halloween? – preguntó temerosa. – es decir… solo están los fantasmas de siempre ¿no?

-¿no sabes que la noche de Halloween, a partir de las doce la puerta del mas allá queda abierta? – inventó el chico con la intención de asustarla.

Un chirrido sonó a lo lejos, en las mazmorras, y Hermione se agarró a la espalda de Draco, que se puso tenso al notar sus manos en sus hombros.

-solo estoy bromeando…

-pues eres un idiota. No bromees con eso. – le recriminó, soltándole.

Pararon antes de llegar al hall, y cuando Draco se aseguró de que no había nadie, lo cruzaron corriendo hacia la torre griffindor.

-por cierto… esta noche me has contado lo que ocurrió en la ultima práctica, en el pasado… - se atrevió a decir ella.

El rubio se maldijo. Maldito alcohol…

-tranquila, te contuve fácilmente. Estabas muy sumisa. – dijo quitándole importancia.

-pero nos besamos…

-si, estabas bastante empeñada en ello… - dijo él dándose la vuelta para enfrentarla – solo tuve que decirte que debíamos esperar a llegar a una habitación, no pasó… nada raro.

-lo siento… no lo recuerdo, debiste sentirte muy incómodo.

-me incomoda más que alguien olvide mis legendarios besos – dijo chuleándose y haciendo reír a Hermione.

-vaya… maldita memoria – dijo ella avergonzada por tener sus ojos sobre ella en la tenue luz de las escaleras de la torre. – no debí olvidar algo como eso – dijo siguiéndole el rollo.

-puedo hacer algo al respecto – dijo él mirando los labios rosados de ella. Alargó la mano y le quitó las gafas del disfraz – es algo que ya hemos hecho antes…

Draco dio un paso hacia ella, y Hermione debió retroceder, pero no lo hizo, solo observó sus ojos grises hasta bajar la vista a sus labios. Unos labios que supuestamente ya había saboreado.

Había escuchado a muchas chicas hablar de los besos de Malfoy. No había sido ningún santo. Además, "es algo que ya habían hecho", se repetía a si misma mientras las manos del rubio alcanzaban su cuello, levantando su mentón hacia él.

Draco no estaba pensando demasiado, solo es algo que quería hacer y que las situaciones de la noche habían provocado. Si ella no hubiera estado con él toda la noche, pendiente de su estado, si el disfraz no fuera tan provocativo, y si sus labios rosados no se hubieran separado ligeramente para recibirlo, probablemente esto no estaría pasando.

Pero volvió a posarse sobre los labios que hace algunas semanas lo habían buscado con avidez. Cerró los ojos, acariciando ligeramente los labios de ella con los suyos, sintiéndola estremecerse. Cuando ella cerró los puños alrededor de la cara camisa de su traje, profundizó el beso, investigando su boca con prudencia, esperando que ella se alejara en cualquier momento, pero no se alejo. Se dejó llevar por los movimientos hipnóticos de sus labios moviéndose al compas, sintió las manos de ella acariciando el pelo de su nuca. Sus brazos lo rodeaban y él colocó una de las manos, que seguían en su cuello, tras su espalda, pegándola a su cuerpo.

Un maullido irritante los sorprendió. Se separaron, observando como la señora Norris se escabullía por el final del pasillo en busca del conserje.

-¡mierda! – masculló él - ¡corre!

La cogió de la mano y acabaron de subir las escaleras hasta llegar a la entrada de la sala común de griffindor, donde se pararon resoplando.

Hermione recuperó el aliento, mirando al rubio al que apenas hacia un minuto estaba besando como si el mundo alrededor no existiera, como si los años no les pesaran…

-esto… - comenzó ella – no debimos… haber hecho eso… yo no…

-descuida, el profesor Wood no se enterará – le dijo. Sabia muy bien que la brillante alumna estaba enamorada de su profesor. No había que ser un lince para ver como le miraba y hablaba durante las clases – además… "es algo que ya habíamos hecho".

Sin decir nada más, se escabulló entre las sombras.

Hermione atravesó el cuadro, pero se quedó unos segundos en el pequeño pasadizo oscuro, apoyada sobre la pared, acariciando sus labios hormigueantes.

Las malas lenguas no mentían.