Una ojos ámbar se balancea alrededor de un molesto ojos rubís.
Zim: ¿Y porque la inferior humana melena larga ¡NO ESTA AQUI!?.
Mía: Jajaja te repito Zim, no tengo ni idea. Pero me dijo tres cosas: Una que siente haber tardado milenios en actualizar, dos que le cambiara el formato de dialogo al fic, y tres ¡Que tu y yo estamos a cargo de las notas! ~^o^~ así que empecemos.
El Irken aprieta sus puños fulminando con la mirada.
Zim: Espera que Zim vea esa sucia humana, ¡Pagara muy caro el esconderse de Zim!, ¡Y YO SOY ZIM!.
Mía: Vamos Zim no se está escondiendo de ti VuV tu solo estas resentido que como mi mami últimamente anda perdida en su mundo ya no te pasa venerando todo el tiempo, ni se mete arrobar cosas del cuarto de Dibbers contigo.
Zim: ¡MIENTES!.
Mía: Como digas. Zim ya son muchas letras, así que empecemos ¡Con el saludo! /^o^/ "de hola lindos".
Zim: Eh? Ese estúpido saludo no tiene sentido por que qué tal si los que están leyendo son horribles.
Mía: Es un decir amable, pero ya lo échate a perder.
Sonríe juguetona buscando entre los papeles.
Mía: Aviso si sale algo salido de tono. Jajaja bueno esto si no tiene sentido ya que es "M" y todo es salido de tono. Pero quizás un aviso seria que en este cap salgo mucho, y como miles me odian, ya están avisados VwV asi que recomendaciones Zim.
Le arroja unos papeles en la cara.
Zim: En primera que tu repulsiva creadora ya tiene ¡HARTO! A Zim con esto. No olviden leer el fic "Tiempos desesperados", y "Monogusano nuevo", del autor No-humano-lobo-lagarto-dragón-espacial "Observador Daam".
Lee sin ganas mientras la ojos ámbar se encuentra pensativa.
Mía: Monogusano nuevo? No era el fic ZaTr ya terminado "Vida nueva"?.
Zim: Como sea, solo intenta entenderle la letra a esa humana, es lo más cercano a geogrificos que existe.
Mía: Jajaja buen argumento. Bien pasemos al cap /^o^/
Invasor Zim es propiedad del maestro Jhonen Vasquez, solo la historia le pertenece a LagrimasSolitarias.
"TU AMOR MI DESGRACIA"
Capitulo 10: UN SEGUNDO EN EL PASADO.
Relajaba sus hombros estirándose un poco, con una sonrisa serena que en un segundo cambio a una perversa luciendo su singular lunar, contemplando a su verdugo del ayer sentado desnudo en el suelo abrazando sus piernas, aun con su cuerpo sangrando por la profundidad de los rasguños que su celos le obsequiaron, tenía una expresión de trauma y se mecía con lentitud.
Su piel se erizaba al verlo en ese estado tan tentador para su morada mirada. Ese maldito impulso de querer volver a lanzarse sobre él y repetir lo de hace un segundo una y otra vez la seducía. ¡ESTUPIDO ZIM! Ni en una tortura del infierno aceptaría ni con ella misma que ese defectuoso ya la tenía en sus despreciables manos.
A su pesar debía sacarlo del estado en el que se encontraba, bien hubiera podido inclinarse y darle un suave beso en la frente, pero en cambio lo tomo con rudeza de las antenas con una de sus manos sin guantes asiéndolas sangrar más, levantándolo como un conejo del suelo para verlo a los ojos con seriedad.
—¡YA DEJATE DE DRAMAS ZIM! Ni que haya sido la primera vez. ¡YA ACOSTUMBRATE TARADO!.
Le grito en su cara, asiendo la temperatura de su cuerpo elevarse por escuchar al ojos rubís volver a ronronear gracias a ese brusco contacto en sus lastimadas antenas.
—No es... aaah... eso s... sucia... T... T... Tak... aaaaaah... ese humano nos vio... aahhhh... y...
No pudo terminar de decir las palabras que con tanta dificultad decía jadiando, extremesiendose en aumento por que la ojos morados soltó el agarre de sus antenas para lamer y chupar la sangre en ellas, ronroneaba a un nivel alto aferrándose en la cintura de ella, rasguñando con sus garras fueras del guante esa cintura que ya llevaba su marca. ¡ESTUPIDA FEMINA ALTANERA! Por que tenía que restregarle en su extraordinaria cara en lo sumiso que lo había más que convertido.
La sintió apartar sus labios de sus antenas buscando los suyos volviendo a unirlos con propiedad en otro de esos apasionados besos que maldiciéndose así mismo no podía evitar corresponderlos, lo torturaban esas filosas garras bajando por su lastimado cuerpo.
Pero no podía emocionarse ahora que su preciosa misión estaba en riesgo. A como pudo logro apartar a la fémina de él ganando la peor de las miradas de reclamo de parte de ella.
—¡SUFICIENTE BESTIA TAK! La misión de Zim peligra, ese humano nos vio sin disfraces, de seguro ya se fue a comunicárselo a las autoridades del planeta que Zim es un extraterrestre, ¡Y TODO POR TU COCHINA CULPA!.
Seguiría con sus reclamos pero fue callado por el dominante cuerpo de la fémina que se arrojo sobre él, asiéndolo caer de golpe al duro suelo de ese cuartito de conserje, intento levantarse pero esa fémina altanera aun con esa exhibicionista vestimenta imponía toda la presión de su cuerpo sobre el suyo, con una mirada cargada de deseo.
—En primera jamás me vuelvas apartar así de ti ¡TARADO! En segunda dudo mucho que ese humano diga algo pero yo me encargare de eso, y en tercera esto no a terminado.
Susurro lamiéndose con sensualidad los labios con su mirada cambiando, inclino esos labios para lamer cada centímetro de esa maltratada piel, mordió ese cuello de nuevo por que no se cansaba de dejarle marcas de propiedad a ese Irken que era suyo por derecho.
—Aaaa... T... Ta... Tak... aaaaah...
Lo escucho jadiar al deslizar sus manos tomando ese órgano de macho de su especie, buscando enderezarlo para seguir con ese placentero juego que le mostro la ojos ámbar, mientras sus labios seguían besando su pecho y bajando con ansiedad, ignoraba en gran manera las consecuencias que traerían ese juego.
—aaaah... T... a... Ta... Tak... oooh... tienes que... mmmm... hacerlo... aaahhh... tan r... rápido... mmm... aaah..
Pregunto entre jadeos a causa de la poca consideración que la mirada altanera tenia con el resiente órgano endurecido dentro de su boca que sucionaba cada segundo con más presión, ansiando el liquido que saliera de el atraída por su sabor que aun no disgustaba del todo, mientras que a la vez lo masajeaba con sus manos teniendo cuidado de sus garras. Le encantaba tanto esos jadeos de placer con agonía que con cada movimiento atrás y así adelante de su rostro buscaba que por reflejo ese ojos rubís envistiera su boca aumentando la excitación, él lo asía odiando la obediencia que su traicionero cuerpo le mostraba a la fémina.
Aferro sus garras al suelo de ese cuarto de conserje, sintiendo de nuevo otro bienvenido orgasmo salir de su cuerpo en lo que se venía en la boca de su inferior enemiga, la cual se sacio tragando y limpiando los rastros de el en ese órgano que volvería hacerlo despertar de alguna manera, para seguir con ese juego del que según ella siempre tendría el pleno control.
—Zim... te odia...
Le susurro intentando regular su respiración, sintiendo a la de mirada morada arrastrase sobre él quedando su rostro frente al suyo, dándole una amplia sonrisa arrogante por haber identificado un código secreto en esas palabras que aun no se atrevería a decodificar, pero que ella también sentía con esa intensidad.
—Yo a ti también, Tarado.
Le dijo usando ese mismo código en las palabras que solo ellos entendieron. Sintió como ahora era el Irken el que la besaba apasionado y mordiendo sus labios con rudeza, en lo que deslizaba sus manos aun enguantadas pero con garras salidas en su cuerpo y prácticamente arrancándole esa corta pero innecesaria ropa que la fémina aun llevaba puesta. Solo quería sentir el rose pleno de sus pieles verde manzada.
—Aaaaaaah... Z... Zim... mmm...
Dejo escapar pujidos de placer de sus labios por las manos del ojos rubís explorando su escultural cuerpo, con la misma propiedad que ella tenía en el suyo.
—Aaaaah... mmm... aaaahh.
Se estremeció al sentir que por primera vez eran esas manos despreciables de su verdugo las que acariciaban con brusquedad sus risadas antenas, era más placentero que asiéndolo ella misma con sus desobedientes manos, no ahogando ningún ronroneo proveniente de sus labios. Que importaba si alguien pudiera oírlos oh volver a descubrirlos, en este momento solo quería apagar el fuego interior que solo desgraciadamente su verdugo podía apagar oh para su desgracia encender más.
—Mmmmm... aaaahh.. Z... Z... Zi... Zimmm... aaaaah...
Seguía diciendo su corto pero sorprendente nombre entre pujidos y ronroneos, sonrojada serrando los ojos para disfrutar más ese exquisito maltrato en sus antenas, perdiéndose de la expresión hipnotizada que con ojos brillantes que se posaba en el rostro del ojos rubís. Esque estaba más que hipnotizado con esos ronroneos de fémina de su especie, ni muchas voces alabando su grandeza se compararían a la satisfacción que esos ronroneos le daban. Eso junto a ver esa altanera con su rostro sonrojado y clara expresión de placer junto a su liviano cuerpo asiendo presión en sus caderas, sobre su entrepierna, basto para que volviera a despertar su erección. En ese instante algo lucho por salir de su garganta.
—Tak, Zim... oooh... aaaahhh...
Pero fue callado por el placer dado por la Irken al segundo de sentir esa erección rosarla abrió sus piernas asiendo presión sobre ella deseosa por que la penetrara, obligándolo hacerlo por reflejo.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!, ¡CERO PALABRAS ZIM!, ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!.
Grito llena de placer empezando a mover sus caderas vibrando por escuchar al ojos rubís decir palabras de placer en su lengua natal, ciega que en algún momento desearía escuchar las palabras que lo hizo callar.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!.
Gritaron de placer ambos con sus cuerpos chocando, elevándose de nivel sus voces con cada embestida.
—¡POR IRK TAK!, oooh... ¡¿Tienes que gritar tan alto?!... aaaahh... aaaaah... N... noo... te importa... aaah... que nos... ooooh... des... cubran... otr... otra... aaah... ve.. vez...aa... ooh...
Logro decir en un corto segundo de cordura entre jadeos, intento igualar el ritmo de esas feroces caderas que no paraban de moverse asiéndolo golpearse con fuerzas la espalda en ese duro suelo, con olor a limón por los utensilios de limpieza.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH, ¡SINO ME IMPORTO ANTES POR QUE CREES QUE ME IMPORTARIA AHORA TARADO!, ¡AAAAAAAAAAAHHHH!,¡SOLO CONSENTRATE AAAAAAAAHH!.
Le ordeno poseída aferrando sus garras a su más que ensangrentado pecho sintiendo la humedad en sus garras, introduciéndolas con profundidad durante cada ruda estocada. Lo sentía a él aferrarse a sus risadas antenas que rasguñaba en el frenesí de sus cuerpo chocando.
—¡TAK!, ¡TAK!, ¡TAK!.
No podía hacer otra cosa que gritar su letal nombre prisionero en el placer que solo su cuerpo le brindaba al entra cada vez más en ella, sintiéndola apoderarse de cada gramo de su energía, sin parar de excitarse en la gloria de sus ronroneos.
Siguiendo así hasta que la campana de volver a clases sonó, acabando el almuerzo y afortunadamente callando el grito de satisfacción de la de mirada altanera al volver a vivir la sensación de tocar todas las galaxias en otro orgasmo de ese día.
—¡ZIM, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!.
Grito con una sonrisa única que describía más que el brillo de las estrellas.
—Tak...
Le susurro agotado después de una última violenta envestida viniéndose en su interior. Serró sus ojos rubís no distinguiendo si la fémina descansaba abrazándolo, reposando su rostro sobre su pecho regulando su respiración, oh si se paraba alejándose de él y volver a humillarlo como la última vez. En este instante solo lograba ceder a ese extraño ritual que los humanos llaman dormir, sin importarle que esa puerta se volviera abrí perdiéndose por lo que hace tanto luchaba en su misión, solo le importaba disfrutar de la alucinación de su inferior enemiga dándole calor como una cobija a su cansado cuerpo, durmiendo sobre él usándolo de su almohada pegándole el olor de su esencia, lo cual estaba muy lejos de solo ser una ilusión siendo más real que su supuesta misión.
—Zim...
Susurro para si abrazándose más a él.
—Es una condena y mi desgracia el saber que ya no puedo existir sin ti.
Termino de decir frustrada en la contienda con ella misma, teniendo la suerte que él Irken ya dormía. Dejo de lado su enojo víctima del agotamiento, para acompañarlo en ese mundo desconocido de los sueños y si era posible continuar torturándolo en el.
~Décadas antes en el planeta Irk~
Hoy que se planeaba seria un día glorioso para la raza Irken estándo en plena operación Ruina inevitable, todo se transformo en un consumidor infierno donde como el real lo adorno las llamas de fuego. Un completo demente a mando de un inmenso robot de combate disparaba un sin número de ataques a más no poder a su "Propio planeta" era imposible de creer que un solo Irken supuesto soldado sería capaz de una auto-masacre a su propia raza pero por desgracia era la realidad.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH, VAMOS A MORIR!.
Era uno de los tantos gritos que se mezclaban con lo de terror del lugar, pero todo empeoro con los incendios que de un segundo a otro aumentaron sin saber quien cometió esa idiotez.
Un pequeño Uci se maniobraba entre la multitud para llegar donde el ser más importante y único para su sistema, quien lo trato como algo más que un esclavo robot, y le permitió acompañarlo en tantas hazañas que solo podrían quedar en un lejano pasado, quien se había empeñado en modificarlo para perfeccionarlo volviendolo unico entre las Ucis, quien solo le importaba su seguridad la cual ahora peligraba en ese infierno consumidor donde cada quien luchaba por salvar su alma. Por más que tenia una gran precisión y pequeño tamaño para facilitar su movilidad se le asía imposible localizarlo, se sintió defectuoso por que el chip en su cabeza conectado a su pak no le daba ninguna señal por una especie de radiación que daba ese robot, quería gritarle llamándolo pero sabía que sería inútil por que su mecanizada voz se perdería entre los cientos de gritos de aflicción.
Sus circuitos se calentaron al entrar a el centro de los incendios, guiado por el instinto que a pesar de solo ser maquinaria avanzada había desarrollado a lo largo de los años junto a él. Al llegar solo pudo caer de rodillas frente al cuerpo casi irreconocible por el poder del fuego al quemar su piel que algún día fue de tonalidad verde oscura, mientras las cosas empeoraban según su sistema auditivo solo permaneció inmóvil como si hubiera tenido una averigua observando ese cuerpo consumirse con las llamas que aunque no lastimaran su mecánico cuerpo las sentía más quemante que nada, entre tanto datos en su memoria no podía faltar el significado de la muerte, ese significado de decirle forzosamente adiós a quien pudo significara tanto oh todo en tu existencia.
—Amo...
Le susurro a las llamas después de horas que el cuerpo termino de consumirse, dándole sus últimas palabras como terminando una de sus largas conversaciones sobre las misiones oh simplemente de nada, sus ojos perdieron un singular brillo mecánico dejando en su lugar una mirada de esmeraldas mecánicas vacías e indiferentes, no importando que el caos huviera terminado si el suyo interior iba comensando.
No noto la nueva tonalidad oscura en su semblante a causa de las cenizas oh el fuego en su coraza, quizás necesitara una pulida para volver a tener esa coraza de metal con ese brillo plateado que lo hacía ver tan tenas y letal, pero ahora no podía interesarle algo como eso solo el salir de ahí sin rumbo aparente, con el único deseo de alejarse del imperio, por que no valía la pena seguir entregándose en servirle a un imperio donde uno de sus mismo soldados puede llevarse la vida de tantos de su raza incluyendo la de él que era más que una leyenda oh mejor dicho lo fue, y sobre todo para él...
Camino a paso lento sin saber su destino, entro a una de las pocas naves sobrevivientes para guardar en tranquilidad en sus base de datos lo acontecido... sin saber si la mejor decisión seria auto-destruirse.
~Unos días después en la prestigiosa academia para soldados Irken~
Después de un largo día de deberes ya solo le faltaba uno. No podría haber una forma más sencilla de acabar un agotador día de deberes complicado como transportar a una soldada recomendada a el glorioso privilegio de estar ante los altos. Se imaginaba lo emocionada que debía estar esa soldada y cualquiera en su lugar, si seria sacada de la academia muchos años adelantados ya que urgían soldados de alturas presenciales para empezar a servirle al imperio.
—Buen día soldada. Me presento, soy la soldada Tenn y se me a encomendado llevarla a la presencia de los más altos. Ah... ¿Que esta asiendo?...
Pregunto la ojos rojos observando que esa soldada de ojos ámbar a la que se dirigía estaba asiendo un extraño entrenamiento con su cuerpo.
—Jajaja, la verdad... ¡Ni idea chula!, ¡PERO ES DIVERTIDO!.
Le grito alegremente sin saber que esos extraños movimientos hechos por su cuerpo eran pasos de baile.
—... ¿Chula?...
Pregunto serrando y abriendo más un ojo, mientras esa casi smeet no parraba con ese dudoso entrenamiento.
—¡SUFICIENTE! Soldada le recuerdo que está tratando con una superior así que le solicito ¡Toda su atención!.
Le ordeno con voz de autoridad, ganando una mirada aburrida de la ojos ámbar, acabando con lo que asía.
—Otra cuadradita. ¿Porque no me sorprende?.
Se pregunto con un cierto tono de reproche. Estaba tan cansada de ese eterno encierro en la academia, rodeada de seres de su misma raza con una mentalidad tan serrada solo destinado a: Destruir, conquistar, entrenar, servir, bla, bla, bla. Porque debía vivir una vida tan monótona y cuadrada sino la había pedido. Esos años en la academia la consumían viviendo en lo que para ella solo era una prisión, condenada en soledad a convertirse en lo que jamás le preguntaron si quería ser "Una soldada de la raza más maldita de la galaxia".
Debía buscar alguna forma de escapar y al fin ser libre de esa prestigiosa jaula, quizás esta podía ser la mejor oportunidad para obtener esa ansiada libertad.
—Bien vámonos. Quiero comprobar si los altos son tan papasitos ricos como se rumora.
Dijo con sonrisa traviesa, saliendo entre saltitos de su habitación en la academia, dejando atrás a una sorprendida y molesta Tenn.
—¿Que... ni siquiera se cuadro?, ¿Que acaso ya no los entrenan como antes?.
Pregunto para sí molesta, apresurándose a seguir a esa insolente ojos ámbar.
—¡Soldada Mía no me deje atrás!, ¿Y cómo llamo a nuestras altezas?...
Se sonrojo intentando analizar ese comentario, apretó sus puños deduciendo lo incomodo que sería el camino a la inmensa con esa indeseable compañía.
—¡Yo conduzco!.
Grito eufórica entrando al crucero de Tenn, antes que ella entrara y la apartara con rudeza de los controles.
—No se me informo si ya tuvo todas las clases de vuelo, por lo tanto yo conduciré.
En lo que Tenn elevaba la nave iniciando el camino, la ojos ámbar se acomodaba en su asiento restándole importancia al cinturón de seguridad y a lo que sea que decía la ojos rojos, por estar perdida observando todo lo que lograban ver sus bellos ojos atreves de la compuerta trasparente. La galaxia con tantos sin números de planeta y estrellas es tan infinita, había tanto que visitar y aprender, tantas fiestas que iniciar y jamás acabar, tantos tentadores machos de diferentes especies que de seguro no serian unos castos monjes de hierro como los aburridos de la academia.
—Los voot pueden ser muy sensibles cuando no se les sabe controlar, sobre todo en las maniobras de vuelo. Y... ¡Soldada Mía, preste atención! Y haga el favor de ponerse el cinturón.
Dijo molesta contando los segundos para que terminara su estadía con esa incomoda compañía. La ojos ámbar se coloco el cinturón medio viéndola.
—Jajaja, no te alteres chula. Ok oí que los voot son sensibles. Oye eso me recuerda que le escuche a un maestro que los Ucis también lo son.
Tenn giro los ojos por lo último.
—Tendria que ser un error de fábrica. Pero para mí solo son rumores ya que las Ucis defectuosas son desechadas de inmediato, jamás se le asignarían a un soldado como para decir que son sensibles.
Mía se hundió en su asiento.
—Como digas. Yo solo recordaba lo que ese maestro dijo, eran de los pocos a los que le prestaba atención en su clase por que tenía una muy sexi cicatriz en su pecho.
La ojos rojos vio entre indignada y encolerizada a esa supuesta soldada, arrepintiéndose por no meditar la pregunta que arria sin pensar.
—¡¿Y como se supone que se enterró de eso?!.
Mía cambio el brillo de sus ojos ámbar al igual que el tono de su voz, con una sonrisa destilando malicia.
—Sencillo ojos rojizos. Lo espiaba a él y a la mayoría de los maestros en los vestidores de hombres, ¿Apoco tu nunca lo isite de estudiante?.
Tenn sintió su rostro arder, pero no distinguió si era de cólera oh vergüenza por ese tipo de conversación.
—¡CLARO QUE NOOOOO!.
Le dio una mirada sebera.
—Y no entiendo como la academia pudo tener tantos años a una soldada de su... calañ... tipo.
La ojos ámbar cambio su expresión a una resignada.
—Ni yo lo entiendo.
Después de eso el resto del viaje trascurrió con un pesado silencio. Hasta que el crucero voot logro aterrizar con permiso en la inmensa.
—¿Rojo porque debemos entrevistar a estos soldados personalmente?.
Pregunto el más alto Purpura con una dona en una de sus manos, mirándola aburrido, estando cansado de esto parado junto a su hermano en la sala de controles.
—Es decir, ¿No se supone que hay otros encargados para esto?.
Se hundió de hombros probando su dona, mientras su hermano revisaba una lista en un documento entre sus manos de dos dedos.
—No te quejes Purpura. Era importante que yo verificara esto personalmente y si te volvía a dejar solo, te comerías todas las donas como la última vez.
Dijo apretando ese documento en sus manos después de ábrelo leído por decima vez, aun no entendía por que hasta el defectuoso de Zim, causante de la reciente desgracia de la destrucción asía a la operación ruina inevitable podía estar en tan prestigiosa lista, si se detenía aprensarlo todos los soldados que habían entrevistado ese día eran un desastre a cierto punto. ¿Que podía ser esto, una especie de muy mala broma?.
—Rojo, Rojo, Rojo...
Salió de sus pensamientos al escuchar la voz de su hermano con insistencia, y sentirlo jalar uno de sus brazos.
—¡¿QUE PURPURA?!, ¡Ya te dije que no te quejes!.
Grito levantando su mirada del listado, para ver serio al ojos purpuras confundiéndolo por ver miedo en su mirada.
—No es eso... sino, ¿Porque nos ve así?...
Le susurro con temor dirigiendo su purpura mirada asía a la soldada de ojos ámbar que después de despedirse de Tenn había entrado a la sala de controles, clavándoles una intensa mirada ámbar de arriba abajo con completo descaro, lamiéndose los labios, bajando sus risadas antenas, dando la impresión que estaba pensando mil cosas con ellos de protagonistas en un segundo... ¿Pero qué tipo de cosas?...
—Creo que quiere comernos y por eso se lame los labios de... esa manera...
—No... Digas tonterías Purpura... los Irken no somos caníbales...
Intento aclararse la garganta para dirigirse con la mayor seriedad posible a esa Irken que con una mirada los tenía entre incómodos y a la vez nerviosos.
—Soldada Mía, ¿Cierto?.
Pregunto volviendo a revisar la lista, esperando oír uno de esos largos argumentos de emoción y respecto que le daban los soldados que tanto los idolatraban al estar frente a sus omnisciencia. Pero en vez de eso escucho como esa ojos ámbar se dirigía a ellos con un tono juguetón que fue cambiando a seductor.
—Sí, mi nombre es Mía, pero pudiera cambiarlo por el que más les gustara, si así lo desearan.
Su brillo en su mirada ámbar había cambiado demasiado, asiendo que Purpura buscara protección en la espalda de su hermano con temor.
—Ya que estoy completamente dispuesta a cumplir cada uno de sus deseos oscuros oh fantasías secretas, sus altezas.
Susurro lo ultimo con ese singular tono que sola había aprendido, empezando a pavonearse donde ellos. Purpura tenía un sonrojo que al igual que el de su hermano asía competencia con el rojo de sus ojos.
Rojo lucho por hacerse el serio, no importaba que ni él ni su hermano supieran del todo el significado de esas palabras con una fuerte mala intención detrás de ellas, y que tampoco entendieran donde quería llegar esa fémina, lo único que entendía claro era que esa soldada con esa actitud les estaba faltando el respecto, por nada toleraría eso. Hizo un gesto con una de sus manos para que ella detuviera sus pasos, la ojos ámbar acato la orden con una falsa obediencia, dando una suave risita cínica.
—Soldada Mía, como sus superiores le informaron se le adelantaran varios años de aprendizaje en la honorable academia Irken por falta de personal de altura presenciable. Desde mañana se dedicara a realizar todos los labores de una soldada oficial, para convertirse en una invasora completa y empezar a conquistar planetas en el nombre del imperio.
Termino de decir su alteza Rojo, intentando borrar el sonrojo en su rostro que volvió al escuchar a esa fémina responderle de forma despreocupada.
—Y si mejor me caso con los dos, prometo ser muy complaciente con ambos. No tengo práctica pero creándome que haré que siempre estén sonrientes.
Le dijo aun con ese singular brillo en su seductora mirada, sin dejar de lamerse los labios sensualmente dando lugar apacharle uno de esos ojos con largas pestañas. Purpura se quedo con la boca abierta aun escondido detrás de su hermano sonrojado, mientras que Rojo volvía a luchar para sonar firme en su seriedad y borrar ese molesto sonrojo que no comprendía.
—Retírese soldada. Mañana ira con un grupo de soldados a dominar esclavos de un planeta ya conquistado.
La Irken estaba a punto de replicar cuando sintió que varios sirvientes de sus altezas la acompañaban a la salida, voltio su rostro para darles una última mirada de deseo a ese par que importándole nada el respecto que debía sentir por sus alturas, los anoto en su reciente lista mental color vino.
No se resignaría sumisa a la orden de sus altezas, con tan poco que le importaba la política no acataría una orden de sus líderes, en su lugar paso el resto del día maquinando su plan de escape.
—¡NO IMPORTA QUE TENGAMOS QUE HACER!, ¡DEBEMOS DETENER ESE VOOT QUE HACE DESTROSOS!, ¡¿NO ME IMAGINO QUE DIRAN LOS ALTOS DE ESTE DESASTRE!, ¡ASI QUE DETENGALO!.
—¡Si señor!.
Obedesieron la orden de parte del líder de los soldados presente fuera de la inmensa, todos corrieron a tomar sus naves para intentar detener a ese crucero voot que se volvió loco, atacando a todas las naves que le pasaban por enfrente y en partes a la imponente inmensa.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!.
Se escuchaban los gritos provenientes de la inexperta soldada ojos ámbar que en su primer día de soldada oficial tenía que pasarle la desgracia de subir a un voot inestable. Oh más bien eso aparentaba conduciendo a lo loco apropósito.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!, ¡AYUDA!, ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!.
Gritaba en su actuación, golpeando otra nave que intentaba ayudarla.
—De acuerdo ahora dudo que me den el permiso de conducir, pero qué más da si puedo conseguir un falso. Ahora acabamos con el espectáculo.
Dijo para si localizando un planeta desierto cercano, lista para chocar el crucero con tantas fuerzas que después de tantas sacudidas el combustible de él lo haría estallar, tomo su equipaje con sus uniformes modificados por que no soportaba seguir usando ese tradicional uniforme de fémina que no se definía mucho a el de los machos, un termo negro en el suelo del crucero llamo su atención.
—¡Que padre, un termo oscuro! Lo usare para las sodas de más tarde.
Sonrió emocionada tomándolo junto a sus cosas, después de definir el lugar de impacto, logro saltar con la adrenalina recorriendo su piel tres segundos antes del impacto seguido de la explosión, arranco parte de ese anticuado uniforme y lo mancho con sangre de un animal que comió el otro día, se escondió detrás de unas gigantescas rocas, viendo como muchos de los soldados que intentaron detener el voot llegaban a ver los destrozos de la nave y recogían los restos del uniforme con sangre creyendo que era suya.
—Pensé que nunca se irían.
Se dijo así misma, saliendo detrás de las rocas, tirando su equipaje al suelo, llevando el termo entre sus delicadas manos observando a los soldados retirarse.
—Soy libre...
Arrastro las palabras sin poder creerlo, con sus antenas vibrando, y su cuerpo temblando de la alegría.
—¡SOY LIBRE!, ¡LIBRE!, ¡LIBRE!, ¡LIBRE!, ¡LIBREEEE!.
Gritaba girando en un pie sin soltar el termo, escuchándose solo su voz en ese planeta desierto lleno solo de polvo y rocas, jamas habiendo nadie mas feliz de ser dado por muerto por la gente de su propia raza.
—¡Bien hora de celebra!.
Abrió una lata de soda queriendo usar el termo para guardar el contenido de las demás, pero al querer usarlo el termo se trasformo en un Uci completamente negro, con unos vacios ojos verdes esmeraldas mecánicas. Esos ojos aunque no demostraran expresión, acababan de perder a quien toda su existencia le había servido en esas nostálgicas décadas que jamás volverían. No sintió en que momento esa casi smeet se lanzo a él abrazándolo a la vez que lo cargaba como si fuese su peluche, podía ser una maquina programada solo para seguir ordenes de forma fría, pero en ese momento sin saberlo ese abrazo era lo que más necesitaban sus circuitos.
—¡Eres genial!, ¡Jamás había visto a un Uci negro!, ¡ESO TE VUELBE UNICO!.
Le decía abrazándolo más a ella, era una suerte que no necesitara respirar.
—¡Holi! Mi nombre es Mía y me alejo lo más que pueda del imperio y toda esa tonta monotonía y mentalidad cerrada. ¡Si quieres puedes venir conmigo!.
Le ofreció aumentando su sonrisa a ese Uci que no cambiaba su semblante indiferente sin responderle, pero dedujo que quizás con ese silencio aceptaba su oferta.
—¡¿ Y tu cómo te llamas?!, ¡Debes de tener un nombre letal de pelea con esa apariencia!.
No vio ningún interés en el S.I.R en responderle, quizás su sistema de comunicación estaba dañado y debía repararlo, oh simplemente no tenia deseos de hablar en ese momento, pero a pesar de eso no borro su sonrisa pintada en su fino rostro, la compañía de un Uci significaba que tendría su primer verdadero amigo, no importaba si fuera mecánico.
—Sino te gusta tu antiguo nombre puedo bautizarte con otro.
Puso una de sus manos sobre su mentón meditando que nombre sería perfecto.
—Algún nombre de chico sexi, Airón, Dennis, Oscar, Alexandre, humm. Aunque mejor uno que baya con tu apariencia.
Coloco con cuidado a él Uci en el suelo soltándolo, viéndolo fijamente.
—Eres de pelea y te vez muy mortal... mmm, ¿Pelea Mortal?.
Se balanceo pensando en lo largo que sería decir ese nombre en una contestadora telefónica de una casa, así que sus ojos brillaron con una sencilla idea.
—¡Ya se, solo usemos las iníciales, Pelea Mortal!, ¡PM!, ¡PMi!, ¡PMito!.
Canto los últimos apodos, saltando entre bailando adelantando el paso, diciéndole mil cosas a esa mirada indiferente sobre su pasado que dejaría atrás y sus tantos planes sin planear para el incierto futuro.
Él ya no quería tener nada que ver con el imperio y menos tener otro Amo, si ese lugar era más que sagrado solo para alguien que la muerte se lo acababa de arrancar de su lado. Pero por alguna razón no quiso dejar sola a esa más que smeet para él, no pareciéndose a ninguno de los soldados con los que había trato, esa Irken tenía un brillo en su rostro como el de un prisionero que jamás conoció la luz y hoy habiendo roto sus cadenas se abrazaba a ella, no podía dejar a esa smeet suelta sin protección alguna por el universo, debía protegerla pero sin limitarla nunca con esa libertad que hoy acariciaba, además que era similar a él en sentido de olvidar el imperio dejando todo en un pasado enterrado.
—¡PMi no te quedes atrás oh no te doy soda!.
Le grito algo lejos caminando a como podía con su pesado equipaje. Los Ucis no comen, analizo él, ni siquiera tienen boca, amenos los de su diseño analizo también, pero no importaba analizo que probablemente la smeet jugaba con él. Siguió su paso arrebatándole el equipaje de sus delicadas manos para que no se cansara, jurándose a si mismo que daría su fidelidad eterna sirviendole no como si fuese su Ama sino su protegida.
—Oye eres muy caballeroso para ser un chico, quizás por que eres de metal, jajaja.
Rio sabiendo que no la acompañaría en su risa, pero si escucharía las miles de cosas que salían de su boca no pensando querer callarse, pero al ojos esmeraldas mecánicas no le molestaba. Noto algo que intranquilizo a su sistema aunque no lo mostro con su mirada vacía, dejando en el suelo ese equipaje y deteniendo a la casi smeet para revisar si estaba lastimada por tener sangre en su uniforme y llevarlo roto, un tono travieso lo tranquilizo.
—Jajaja, relax PMito estoy bien, yo misma rompí el uniforme y esa sangre no es mía sino de un animal muerto. Sabia bien, lo malo que creo que seguia vivo cuando lo estaba comiendo.
Sobo su fría cabeza de metal dandole una deslumbrante sonrisa, antes de salir corriendo lebantandolo los brazos emocionada por ver nave de otras razas volar a lo lejos, se sentía tan plena teniendo su libertad y a alguien que le acaba de demostrar preocupación, lo sentío seguirla no tardando en adelantar el paso frente a ella berificando si el camino era seguro para que ella lo transitara. Así viajaron juntos pidiendo trasporte, pasando por varios planetas y conociendo muchas especies durante un par de décadas, hasta decidirse sin planear en quedarse un tiempo en un planeta azul de baja inteligencia llamado Tierra.
—¿Y qué hay del cadáver?...
Pregunto su alteza Rojo en la sala de controles después que se le había informado lo ocurrido, raramente restandole importancia a los destrosos fuera de la gloriosa inmensa.
—Ni una huella señor, la explosión del voot fue demasiado intensa. Creemos que el voot ya estaba en mal funcionamiento por ser de los pocos que se salvaron del accidente cerca de los incendios en la resiente operación fallida Ruina inevitable. Perdimos demasiados soldados ahi.
El soldado que daba el reporte bajo la cabeza simbolo de respecto con un nostálgico recuerdo en su mirada.
—Incluso a...
Su alteza Rojo no lo dejo termina con molestia en su mirada.
—Lo sé, cosa que aun me molesta su incompetencia al ni siquiera haber encontrado a...
Reviso el antiguo listado queriendo dejar eso a un lado por el momento.
—En fin. En ese caso la soldada Mía.
Levanto la mirada del documento para ver como el Irken a el que se diría asistía con la cabeza despejando por completo sus dudas.
—No importa. De todas formas no podía ser ella.
Dijo para si en voz baja, tachando con cierto alivio un corto nombre en el listado.
~De vuelta en el presente~
La temible maestra Bitters después de hacer de todo para tranquilizar a su enamorado cabellos rubios (Como zarandearlo gritándole de manera terrorífica que dejara de llorar como niñita) lo llevaba cargando en sus delgados brazos donde el psicólogo escolar, el cual había vuelto después de un largo viaje.
Mientras en el pequeño cuarto de conserje, callado testigo de un escandaloso delirio.
Despertó después de quizás veinte minuto oh treinta, descansando sobre ese pecho lleno de sus rasguños que se movía cansado, saciándose del oxigeno que tan fácilmente le arrebataba en sus desquiciados arrebatos. Estar así olvidando el universo detrás de esa puerta era tan cálido, tan tranquilo, tan sublime, tan perfecto... que no podía ser.
Abrió bruscamente sus altaneros ojos morados, apartándose y levantándose con recelo de ese cuerpo de macho de su especie donde descanso su liviano cuerpo, para buscar esa ropa que odiaba pero no le quedaba de otra el usarla y vestirse con rapidez, sin mirar una cuarta de segundo a ese Irken que seguía acostado en ese suelo donde lo tiro en uno de esos arranques que cada vez no podía controlarlos sino ellos a ella.
Se paro frente a la puerta sin habré activado su disfraz, pensando tantos pensamientos confusos que no se atrevía acomodar de ninguna forma, un suspiro de cansancio escapo de sus labios al no querer poner un pie fuera de ese pequeño cuarto. Pero no podía seguir con esas debilidades, ahora entendía por que el imperio tenia de tabús ese tema que solo nublaba la mente olvidándose de realizar sus deberes... trago saliva al meditar que no era el realizar ese juego lo que la descontrolaba al nivel de olvidar todo lo importante por realizarlo, sino el hecho que era con él, con ese tonto que solo hace algunos meses quería descuartizar y hoy la tenía con una dependencia asía él, sintiéndose débil y patética atrapada en su propia red, pero jamás se lo haría saber.
—Que sucede bestia Tak, ¿Acaso se te acabaron los dineros?.
Le pregunto con un tono cargado de amarga frustración, al haber despertado no tardando en sentarse, viendo a esa fémina que saco de sus pensamientos de espaldas. Como odia que por segunda vez ella podía seguir como si nada después de un encuentro de ese tipo, esa frialdad después de sentir ese ardiente calor lastimaba más que la cortada de una espada de doble filo, un filo era su indiferencia, y el otro el alejarse de él con tanta facilidad.
—No traigo. Pero si te urgen tanto te los pagare después.
Le respondió con una sonrisa de cinismo para sí, solo con un par de escenas de tele-novela que sin querer vio la otra vez basto para que aprendiera a humillar en ese lenguaje. Lo escucho gruñir detrás de ella intento ignorar que ese simple gruñido le volvió a erizar la piel no de miedo sino de deseo.
—Lo único que estas logrando con todo esto es tu ruina sucia Tak.
Le dijo ardido con su gran orgullo golpeado, parándose arisco del suelo y tomando la bandera de la escuela que antes había ido a conseguir para intentar cubrí la semi-desnudes de la ojos morados, y ahora después que con ansias ella rompió su sorprendente uniforme debía usarla, ¡ESTUPIDA TAK Y SU ESTUPIDA COSTUMBRE DE DESTROZAR LA ROPA!.
—Morirás creyéndolo.
Termino de decirle la de místicos ojos con ese tan suyo tono de frialdad, sin más esperar activo su disfraz saliendo de ese bendito cuarto, intentando no caer en la tentación de voltearse a perderse en esos rubís por ser su mayor perdición.
Zim solo pudo apretar sus puños en la soledad, odiándose a la vez que maldiciéndose por que a diferencia de ella había logrado descubrí que esos te odio perdían su peso, sin tan solo cuando esa altanera lo notara no fuera demasiado tarde.
Tak caminaba a paso pesado saliendo por la puerta de la escuela, al diablo con el resto de las clases del día, le importaba muy poco si Bitters le llamaba la atención al siguiente día. Aun debía pensar si eliminaría a ese importuno humano que vio demasiado, pero debía actuar con cautela por que según recordaba ese humano tenía un lazo afectuoso con esa supuesta humana del inframundo, un pequeño paso en falso le traería consecuencias con ese demoniaco ser que ni siquiera con su valentía podría enfrentarlas.
Eran tantas cosas acumuladas en las que debía pensar sintiéndose avergonzada de tener varios días en la Tierra y aun no concretar un plan de que haría con ella, tenía que visualizar un plan tan magnífico que los altos la reconocerían como lo que siempre tuvo que haber sido, una invasora oficial de la raza de la que se sentía tan orgullosa de pertenecer... pero ese Tarado la estaba distrayendo demasiado, ¿Porque siempre tenía que ser su piedra de tropiezo?.
—Por Miyuki...
Dijo para si sobándose las sienes pidiéndole tranquilidad a su alta caída, pero esa tranquilidad estaba muy lejos de llegar al sentir la vena de su frente saltar llenándose de rabia, a causa de una insoportable vocecita que igual que a Zim el humano Keef la sacaba de sus casillas.
—¿Te dejo tan cansada para que te saltes las clases de la tarde? Quien diría. Y yo que lo mande hacer ejercicio, jajaja.
Rio recostándose en una de las paredes a un costado de la puerta de la escuela. Tak se tenso volteándose bruscamente, cruzando su sanguinaria mirada con esa insolente color ámbar.
—Que quieres decir, ¡¿CONQUE LO MANDATE HACER EJERCICIO?!.
Topo con rudeza a esa Irken a la pared donde se apoyaba. Si antes le perdono la vida solo fue por el hecho de tener algo más "Importante" que hacer, pero ahora si se daría el gusto de descuartizarla sin testigo alguno.
—¡¿QUE MALDITA SEA ESTABAN ASIENDO PARA QUE LO HAYAS MANDADO HACER ESO?!.
Le grito furiosa en su cara aumentando el brillo asesino en su mirada.
—Estábamos asiendo una cosa que se necesitan dos para realizarla, aunque algunos lo hacen solos pero no se siente igual, y si se quiere privacidad se busca un lugar solitario, aunque a mí no me molesta realizarla en público.
Le respondió con un carcomedor tono de descaro, moviendo sus largas pestañas, aumentando la sonrisa posándose en su rostro por ver en su compañía como su mente volaba.
—¡¿QUEEEEEEE?!.
Los ojos de Tak no tenían rastros de ser morados por lo rojo que estaban de furia, debatiéndose mentalmente si ir a matar a ese ¡Maldito Tarado traidor! Oh aprovechar que tenia a esa arpía enfrente para iniciar con ella. Sus destructivos pensamientos fueron interrumpidos escuchando que la casi smeet no terminaba de hablar.
—Conversando.
—¿Eh?...
—Eso es lo que estábamos asiendo. Mal pensada.
La de mirada altanera sintió que un peso se le quitaba de encima con esa aclaración, pero aun quería matarla por jugar con ella como si fuera otro de sus juguetes.
—Le estaba sugiriendo el ejercicio por un par de cosas que le recomendé hacer por si se volvía a topar con ese par de luces moradas que le dieron semejante revolcón.
Rio bajo, viendo como el color en el rostro de su aprendiz cambiaba a un intenso rojo, volviendo su color normal de ojos.
—Te aplaudo por que con tantas marcas visibles me doy la idea con lujos de detalles de cómo te luciste, mi aprendiz.
Y cuando Tak pensó que no podía sentirse más incomoda con las palabras de esa fémina de su misma especie.
—Y Tak podrías darme espacio, por que en la posición que me tienes cualquiera que pase pensara que quieres besarme, oh otra cosa.
Le apacho uno de sus ojos ámbar con esa actitud tan suicida, sintiendo como un aura de cólera emanaba de ese tena cuerpo que deseaba su sangre.
—¡NO DIGAS TONTERIAS!.
Se sintió toda la ciudad temblar en ese grito, en lo que Tak dejando marcado uno de sus puños en la pared rabiosa al no darle en el rostro a la ojos ámbar que se escabullo hábilmente de ella.
—Pero pedirle eso a una pak defectuoso como tu es imposible.
Escupió las palabras, sacudiendo su puño por el impacto en la pared, viendo a Mía un par de pasos detrás de ella, ¿Como podía ser tan rápida con a simple vista tan bajo rendimiento físico?.
—Jajaja, solo fue una broma de amigas, chula.
Las risadas antenas de la ojos morados se tensaron bajo su disfraz holográfico por esa expresión de seis letras.
—¡TÚ Y YO NO SOMOS AMIGAS!.
Mía aparento falsa indignación al escuchar ese grito con ese tono cargado de veneno.
—¿Que no somos amigas?, ¿Ni siquiera por que usas mi ropa, vives en mi casa, y te masturbas en mi cama? Eso no es amigas, nose que lo será.
Tak volvió a sentir su rostro arder de sonrojado no definiendo si ese sonrojo era de rabia por tanta insolencia rebalsando oh por presentir que esa extraña palabra podría ser el nombre de aquel degradante y placentero ritual dado por sus desobedientes manos... ¿Mi cama?... sus ojos se abrieron como platos deduciendo que aquel cuarto desconocido donde corrió apagar el fuego interior después de aquella supuesta clase era de esa ojos ámbar, la cual odio como jamás pensó escuchando que no le ponía fin a las incomodas palabras que salían de sus descarados labios.
—Me surge una duda. ¿Esa noche solo úsate tus manitas oh descubrirte mi caja de juguetes debajo de la cama?.
Le susurro lo último, no importándole adelantar su muerte.
—¡YA CALLATE MALDITA SMEET INSOLENTE OH TE JURO QUE TE DESFIGURARE TU ROSTRO AL NIVEL QUE NI TU UCI ROBADO PUEDA RECONOCERLO, NI ENCONTRA TUS HUESOS EXPARSIDOS POR TODAS PARTES!.
Cualquier ser razonable lo dejaría hasta ahí, pero si algo tenia Mía era que cuando tenía algo atorado en la garganta necesitaba sacarlo.
—Por cierto que escandalosa eres. Tus gritos, pujidos y ronroneos se oían hasta el sótano, y hoy hasta el comedor. Y también oí los ronroneos de Zim, umm... esos son tan... tan...
No termino de hablar ni cambiar el brillo de su mirada esquivando con dificultad otro puño que iba con dirección a su boca, seguido de otro que le roso una de sus mejillas esquivándolo escapándose a caer retrocediendo en las gradas de la escuela, en ese momento agradeció por primera vez esos aburridos entrenamientos con los que había crecido, por que no siendo así tantos golpes con violentas patadas y rodillazos habrían hecho más que solo intentar desfigurarle la cara.
—¡NO TOLERARE QUE VUELBAS A TOCAR A ZIM, NI HABLARLE, NI SIQUIERA A PENSAR EN ÉL UN SEGUNDO EN TU REPURNANTE MENTE DE ENFERMA!.
Le grito sin parar de atacarla como la leona celosa que era, y como tal no permitiría que otra leona sin melena siquiera pensara en pisar "Su" territorio.
—¡Cálmate Tak!, ¡Ni que fuera el ultimo macho sobre la faz del universo!.
Su tono decía entre preocupación por su integridad y molestia por lo en serio que esa mirada altanera se estaba tomando a ese Irken, que tipo de aprendiz suya haría eso, pero la siguiente declaración confirmo su insinuación de la otra noche.
—¡PARA MI SI LO ES!.
Revelo sin tener tiempo de pensar lo que salió de sus altaneros labios. No pudo justificarse mentalmente por que de un segundo a otro detuvo su ataque sintiendo como todo a su alrededor se volvía borroso viendo doble, junto a una repentina debilidad con ganas de vomitar.
—¿Chula, que tienes?...
Escucho a lo lejos que le preguntaba preocupada la casi smeet que hace un segundo quería golpear, y ahora la sostenía abrazándola como aquella mañana donde intento tranquilizarla al tener aquella pesadilla tan realista.
—Estoy... mareada...
Fue todo lo que logro decir antes de perder el conocimiento en un inesperado desmayo, no viendo como Mía abría sus ojos como platos sospechando algo, con un gesto que decía todo escrito en su rostro.
(Continuara)
Mía: Y yo le dije. En vez de estar escribiendo cosas Emos has lemon del más sucio que ya te hace falta traumar a alguien. Si tu curriculum aquí ya tiene sadomasoquismo, necrofilia, pedofilia, fetiches, zoofilia, y la otra cosa de humano con ser sobrenatural ¡Porque no una orgia! Y quieres saber que me dijo?, la muy... ¡Me mando a mi cuarto!, creo que a veces olvida que ya no tengo 130 7n7.
Dijo en tono de molestia la mirada ámbar sentada en una silla frente a una mesa tomando el té en una bajilla fina, con un Zim hastiado con peluca larga de chica pelirroja junto a ella.
Zim: ¡SUFICIENTE YA TIENES A ZIM HARTO DE TUS ESTUPIDAS HISTORIAS! Todas oh son de esa cosa lemun, oh tienen un final muy estúpido. Además que este cochino té esta muy frio y Zim se vería mil veces mejor de intelectual morena que de ¡PELIRROJA FUEGO!.
La fémina se para de la silla.
Mía: Jajaja bien ya no más historias oh todos correremos el riesgo que la humanidad se quede sorda. Mejor despidamos el cap.
Zim: ¡Ya era hora!
Se para de la silla sin logra quitarse la peluca habiendosele quedado pegada.
Zim: Si alguna pestilencia del cap les causo vomito oh lo que sea háganlo saber en un repulsivo comentario, al igual que alguna estúpida duda.
La femina intenta no reirse.
Mía: En serio Zim tú tienes un don de la palabra mucho mejor que el de mi mami y todos los autores de la pag.
Dice en claro tono sarcastico, cosa que el Irken no entiende y sonríe arrogante.
Mía: Bueno esperemos les haya gusta y sino demándenos ~^o^~ solo deseemos Lagrimas no se tarde siglos en actualizar.
Se van caminando sin rumbo aparente mientras sus voces se escuchan en la lejanía.
Mía: Zim no quisieras que te enseñara a bailar en tubo.
Dice apachándole un ojo.
Zim: Y porque Zim quisiera aprender ¡Hacer algo tan estúpido!
Mía: Vamos Zim nose sabe cuándo puede ser útil jajaja.
Zim: ¡Solo cállate! Zim ordena que el otro cap ya este aqui la sucia humana melena larga, ¡PORQUE ZIM NO TE SOPORTA!, ¡Incluso Zim te odia más que a Ox!.
Mía: ¡Hey! No lo invoques. Por cierto ¿es cierto aquello que paso en las grabaciones de aquel fic?... aquella propuesta que les isieron de...
Zim: ¡SILENCIO!
