He tardado demasiado. Lo sé.

Aquí les traigo un capitulo más de "Ambición"…. Más vale tarde que nunca ¿No lo creen?

¡Espero les guste!

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Capitulo 10

"Rencuentro"

Habían pasado dos semanas desde que la azabache le comunicó lo del viaje a su esposo y desde que él raramente aceptó.

Hoy partirían a ese viaje de recuentro organizado por los amigos de Kagome, ella por su parte se sentía feliz y preocupada a la vez. Por tantos acontecimientos ocurridos en su corta vida, había olvidado algo importante, dejándolo en el abandono total.

Solo fue capaz de recordarlo cuando empezó a analizar los días en los cuales había compartido con Sesshomaru, y cuando lo hizo, no podía creer que había pasado casi un mes con él y la pequeña, pero de repente llegó a sus recuerdos su familia, la cual se encontraba de viaje, y que pronto regresarían.

No sabía que hacer, ni que decir, su familia no asimilaría su calamitosa situación, sin pensarlo dos veces, tomó su celular y empezó a marcar el número de su progenitora.

Esperó tranquilamente, hasta que su mamá contestó.

—Hala mamá, soy Kagome.

Hijita te he extrañado mucho ¿Cómo has estado?

—Muy bien— Estaba nerviosa, no sabía como iba a reaccionar su madre cuando se enterara. —Quería preguntarte cuando vas a regresar— Soltó de una.

Mañana.

—Mamá…..es que yo…bueno…..no podré estar en la casa para su regreso.

¿Por qué hija?

—Es que mis antiguos compañeros de secundaria han organizado un viaje— Explicó, lo mas calmada que pudo. —Y realmente quiero ir.

Está bien hija, pero ¿Cuántos días estarás ausente?

—No lo sé con exactitud, yo te lo comunicaré cuanado lo sepa.

No hay problema hija, puedes ir tranquila, espero te diviertas.

Al colgar la llamada, la azabache soltó un suspiro de alivio, al menos por ahora estaba libre de dar explicaciones.

Se dirigió a unos de los muebles para descansar un poco, al estar cómoda empezó a hundirse en sus recuerdos, preocupándose más. Aunque, en ese momento se había librado de confesar la verdad a su familia, tarde o temprano tendría que hacerlo, esas cavilaciones la inquietaban y martirizaban, aquellas sensaciones que su cuerpo y alma sentían eran reflejadas claramente por su delicado rostro. No pasando desapercibidas por su esposo que recién llegaba al lugar donde se encontraba la preocupada joven.

— ¿Con quién hablabas por teléfono? — Preguntó llamándole la atención.

—Con mi mamá— Respondió amablemente, no quería tener ningún conflicto justo el día de su viaje.

—Ella no está enterada de nuestro contrato ¿No es así?

—En lo absoluto— Contestó. —No sabe nada de esto, no se como se lo voy a explicar.

—No te preocupes, deja eso en mis manos— Aquellas palabras sorprendieron a la azabache. —Seré capaz de convencerla para que no sospeche nada— Empezó a explicar. —Le diremos que "nos atraíamos el uno al otro" y por tal motivo tomamos una decisión como adultos que somos. —Pero para eso necesito de tu colaboración.

—No creo que mi madre crea esa mentira, ella es muy astuta, y lo peor es que me conoce demasiado, se daría cuenta que estoy mintiendo con solo mirarme— desesperación y angustia eran emitidas en sus palabras.

Sesshomaru sonrió arrogante. —Por eso no hay problema— Mantenía esa misma sonrisa en su rostro, haciendo que su esposa reaccionara con nerviosismo. — Ahora estas perdidamente enamorada de tu esposo, así que no estarías mintiendo si le cuentas 'esa parte' a tu mamá.— su voz era tan perforadora y calculadora, pareciera que tenía toda su vida planificada, cada palabra que pronunciaba la hacía sin titubeos, seguro de si mismo en su totalidad. —Por su puesto— Aclaró —omitiendo los verdaderos hechos— las palabras del ambarino, le recordaron nuevamente su posición, eso la molestaba demasiado, la azabache no soportaba esa actitud tan fría y sin piedad. Sabiendo de sobremanera acerca de sus sentimientos, le recalcaba a cada momento que aquello del matrimonio solo era una farsa, un gran muro que lo utilizaba para esconder su ambición, algo ficticio que Kagome no quería aceptar, por aferrarse a sus nuevos sentimientos.

Al escucharlo no dijo nada, ni siquiera se tomó la molestia de demostrarle su enojo, estaba acostumbrada a que él le recalcara que solo era su esposa de apariencia. Lo único que tenía en mente en ese momento era ese viaje que para ella significaba mucho, el mismo que le abriría una oportunidad para ganarse el corazón de ese frío ser. Tendría que tener mucha paciencia y sobre todo mucho coraje para lograrlo, pero lo haría, no se daría por vencida, no sin haber hecho ningún intento.

Sesshomaru se extrañó al no presenciar ninguna reacción en ella por sus últimos comentarios, por el poco tiempo que habían compartido pensó que lo haría, que armaría un pequeño escandalo por haberse practicante burlado de sus sentimientos, pero no lo hizo. No le tomó mucho interés, así que se dirigió hacia la puerta, dispuesto a salir, sin decir nada.

Cuando estuvo a punto de llegar a su destino, abrió la puerta. —Te espero en el auto, será mejor que te apresures, antes de que cambie de opinión— sin voltearse comunicó a la azabache que permanecía aun sentada en el mueble. Dándole a entender que estaba listo para emprender ese dichoso viaje de rencuentro, aquel que tomaría lugar en la Playa, un lugar lejano, que demandaba a sus visitantes acceder a él por medio de transporte aéreo.

Kagome vió salir a su esposo, luego con una sonrisa imborrable en su rostro, emprendió su camino en busca de su hija y sus equipajes respectivos, enseguida se reunió con el platinado en el elegante automóvil negro.


Llegaron en poco tiempo a su destino, no tuvieron que esperar mucho para abordar un avión, porque Sesshomaru optó utilizar su avión privado. En el transcurso del viaje, no hablaron mucho, Kagome estaba muy pendiente de Rin, por tal motivo prefirió ignorar a su esposo, para evitar cualquier conflicto.

Madre e hija, miraban con gran énfasis el majestuoso mar que se extendía ampliamente ante sus ojos, el brillo palpitante del reflejo del sol en el agua, las palmeras frondosas que ofrecían un lugar esquicito para descansar, la cálida arena. Todo eso hacía crecer una gran felicidad en las dos, en especial en la pequeña que por primera vez experimentaba una situación así.

— ¿Te gusta el mar cariño? — La dulce voz de Kagome, hizo sacar a la pequeña del trance al ver tal paisaje.

— ¡Sí mami! Es muy bonito y muy amplio— Kagome sonrió al ver la cara llena de júbilo de su pequeña.

—Tenemos que ir al departamento, Rin debe estar cansada por el viaje—Demandó Sesshomaru de repente, interfiriendo en la conversación.

— ¿Departamento? — Preguntó extrañada la azabache.

— Sí, antes de venir hasta aquí, compré uno por esta zona— Explicó como si fuera algo tan normal.

— ¿Compraste un departamento, solo por un viaje? — su voz revelaba lo atónita que estaba.

—Sí— Respondió tajante. — ¿Acaso tienes alguna objeción?

—Bueno es que…. mis amigos…..se iban a hospedar en el Shikon Hotel.

— ¿A caso querías hospedarte en ese lugar?

—Ya te dije que mis amigos iban a quedarse en ese hotel…. Y bueno… ellos me avisaron para…

—Ya tomé una decisión, y rotundamente no pienso cambiarla— la miró con una dura expresión, dándole a entender que no iba a cambiar de opinión. —Además ese hotel está cerca del departamento que compré, así que puedes visitarlos.

—Pero…. ¡Está bien! Vamos para allá— Con resignación, tomó la mano de su hija y se propuso a seguir a su esposo.

Llegaron de inmediato al lugar antes mencionado por el ambarino, aquel departamento era más pequeño que el de donde habitaban, pero igual de lujoso. Kagome miró con detenimiento cada detalle de aquel lugar, luego su vista viajó alrededor del departamento, encontrando un gran ventanal que daba paso a un balcón. Con curiosidad caminó hacia ese lugar y miró con asombro la vista que le regalaba, una sonrisa apareció en su rostro al observar el mar y los edificios que se alzaban en la costa, continuó haciéndolo hasta que divisó un inmueble muy cerca de donde se encontraba, se veía tan elegante y majestuoso, su vista buscó con curiosidad el nombre de aquel edificio y se dio cuenta que era el Hotel en el que iban a hospedarse sus amigos —Wow no pensé que mis compañeros eligieran un Hotel así para hospedarse durante este viaje— Susurró al viento, admirando la gran estructura del mismo.

— ¿Qué haces mami? — Rin preguntó de repente con curiosidad.

—Miro el lindo paisaje— Respondió con simplicidad.

—Mami ¿podemos ir a la playa?

—Claro linda, cuando terminemos de desempacar, iremos ¡te lo prometo!

En ese momento sonó una vez más el celular de la azabache, ella contestó de inmediato, al hacerlo escuchó la voz de su amiga Sango que le indicaba que tenía que reunirse con el resto de sus amigos. En ese momento se llenó de angustia, sus antiguos compañeros no le iban a creer que tenía una hija de siete años, ellos la vieron durante su adolescencia, en la cual nunca estuvo embarazada. Miró a la niña con remordimiento, estaba harta de mentir, pero tenía que hacerlo, aunque lo que iba a comentar a sus compañeros era la verdad, lo único falso que contaría sería el gran amor que había entre su esposo y ella.

Se adentró al departamento en busca de su esposo, cuando lo encontró se dispuso a hablar.

—Sesshomaru, me acaba de llamar mi amiga Sango ¿Puedes quedarte con Rin por un momento?

—Puedes llevar a la niña, yo no veo nada de malo en eso.

—No puedo— Susurró muy bajo acercándose más a su esposo, evitando así que la niña escuchara su conversación —Tengo que explicarle a mis amigo mi situación para que no se sorprendan.

—Espero no digas cosas de más.

—No te preocupes, no lo haré.

—Está bien me quedaré con Rin, pero regresa enseguida.

— ¡Gracias!


La azabache estaba muy emocionada por volver a ver a sus amigos, con la única que había mantenido contacto era con Sango, pero con el resto que se encontraba en ese lugar no lo había hecho hace cinco años.

— ¡Kagome! —Exclamó emocionada repentinamente una voz femenina, cuando la azabache recién había arribado a ese hotel.

— ¡Kikyo cuanto tiempo sin verte! — Exclamó de la misma manera al reconocer a la propietaria de aquella voz.

Todos los presentes voltearon a ver a la recién llegada, dejando sus conversaciones a un lado.

—No veo ningún cambio en ti querida Kagome— Comentó unos de los caballeros. —Sigues siendo realmente hermosa— continuó acercándose a ella para luego abrazarla, dicha acción la tomó por sorpresa, no sabiendo que hacer.

— ¡Suéltala Miroku! — Expresó Sango molesta. —Tú no cambias ¿verdad? Sigues siendo el mismo pervertido de siempre.

—Sanguito no me digas así— Comentó Miroku fingiendo estar ofendido.

Kagome miró detenidamente a cada uno de sus ex compañeros de clases y se dio cuenta que no estaban en su totalidad, pero la mayoría de ellos estaban presente. Observó nuevamente aquella escena en la cual una de sus mejores amigas era la protagonista con Miroku, un muchacho alegre que a su parecer no había cambiado en nada. Ella sabía de ante mano que su mejor amiga siempre estuvo enamorada de él, pero no se sentía insegura de entablar una relación por el simple motivo de conocer que su gran amor era un mujeriego empedernido. Continuó admirando cada detalle en ellos y sonrió al recordar viejos tiempos.

Rápidamente todos se saludaron y se reunieron en un lugar cómodo donde empezaron hablar de sus vidas personales. Pero un tema de entre todos los que se trataron en dicha reunión hizo un pequeño alboroto.

— ¿Hablas enserio Kagome? —Preguntó absorto una voz masculina. — ¿Es cierto que te casaste? — Ahora su voz sonaba un poco desilusionada.

—Sí, Koga es la verdad.

—Pero…. ¿Quién es? ¿Por qué no nos avisaste? — Intervino Kikyo un poco molesta —Recuerda que prometimos estar juntas en nuestras bodas— Continuó al recordar la promesa entre sango, Kagome y ella.

—Lo siento todo pasó tan de repente.

—Bueno ya no importa— Se resignó Kikyo. —Ahora quiero saber como es tu esposo, muero de curiosidad.

—Muy pronto lo conocerás— Aseguró. —Él vino conmigo a éste viaje, de hecho estamos quedándonos en uno de los departamentos frente a éste Hotel.

— ¿Eso quiere decir que no te quedarás con nosotros? — Tomó la palabra otra de la ex compañera de la azabache.

—No Ayame— Respondió — No puedo, ahora estoy con mi esposo y…. cuidando a mi hija.

— ¡¿Qué?! — Aquella exclamación prácticamente fue gritada. — ¿Tienes…..una…..hija? — Prosiguió Kohaku con asombro, mirándola de la misma manera, igual que todos los presentes.

— ¡Si! — Tantas afirmaciones ya la estaban poniendo nerviosa. —Tiene siete años y se llama Rin— Continuó con una sonrisa fingida al ver la sorpresa de los presentes.

—Pero….

—Sé lo que vas a decir Yuka— Intervino de repente, adivinando la inquietud de su amiga, ya que era imposible que ella tuviera una niña de siete años, con un simple cálculo del tiempo transcurrido se ponía en duda su maternidad. —La niña la adoptamos mi esposo y yo, fue una decisión que ambos aceptamos.

—Quiero conocer a tu esposo— Dijo emocionada Eri una de las amigas de la azabache.

—Yo también, muero de la curiosidad— Prosiguió Ayumi.

—Creo que será para mañana, tengo que irme, mi hija me necesita— Se excusó al mirar el Reloj que le indicaba lo tarde que era. —Mañana estaré aquí y les presentaré a mi hijita.

—Quédate un ratito más— Rogaron al unísono Yuka, Eri y Ayumi.

—No puedo, tengo que…..

— ¡Kagome! — aquella fría e imponente voz captó la atención de la azabache y sus amigos. —Es hora de regresar.

—Sesshomaru…enseguida voy— Se despidió rápidamente de sus amigos y corrió al lado de su esposo.

La pareja se alejó del lugar, dejando atónitos a los nueve amigos de Kagome que se encontraban reunidos en ese Hotel.

—Pero que antipático es ese sujeto— Dijo Koga con mal modo —Ni siquiera se presentó o saludo a los amigos de su esposa, es un engreído.

—Será todo lo negativo que tu digas, pero eso no le quita lo atractivo que es— Mencionó Ayame impresionada al ver al conyugue de su amiga.

— ¡Es tan guapo! — Mencionó en un suspiro Eri. —Ahora entiendo porque se casó tan rápido.

—No sé, pero hay algo que no me gusta en ese sujeto…..algo muy extraño.

—Deja de sacar malas conclusiones Koga— Intervino Miroku con la tranquilidad que lo caracterizaba. —Ella está muy grandecita para saber con quien une su vida.

Con el seño fruncido Koga se retiró del lugar, negando aceptar la nueva unión entre ese sujeto extraño y la mujer que toda su vida había amado. Aunque sabía que ese amor no era correspondido como él lo esperara, tenía la esperanza de enamorar a la azabache en ese viaje, pero gran fue su sorpresa al enterarse que ella ya estaba casada.

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Kagome y Sesshomaru llegaron en silencio al departamento.

— ¿Por qué demoraste demasiado?

—Lo siento, estábamos conversando y no me percaté de la hora.

—La niña se durmió sin verte.

—Mañana le explicaré porque tardé demasiado, ella entenderá.

—No quería dormirá hasta que tu regresarás— El platinado continuó su reproche. —Tuve que prometerle que mañana la llevaré a la playa para que lo hiciera— Continuó molesto, recriminando la acción de la azabache.

— ¿En realidad hiciste eso? — Preguntó sorprendida. El Sesshomaru que ella conocía se hubiera negado rotundamente a la petición de la pequeña, pero no lo hizo por el contrario aceptó lo que la niña le había pedido.

El ambarino no respondió nada, solo se limitó a mirarla.

—Mañana iremos con nuestra hija a la playa, olvida cualquier plan que hayas hecho con tus amigos.

—Para serte sincera, no hemos planeado nada— Confesó. —De todas manera ya había prometido ir con Rin a la playa— Sonrió cálidamente. —Me alegra saber que irás con nosotras.

Sesshomaru al ver que esa sonrisa era dedicada para él, se acercó a ella y la besó ferozmente, tenía tanta necesidad de volver a probar esos labios que lo embriagaba. No quería separarse de ella, pero tubo que hacerlo para poder hablarle. Dejándola aturdida por la repentina acción.

—Ese es tu castigo por desobedecerme, la próxima vez no tardes demasiado— al terminar de advertirle, se retiró a su habitación dejando a Kagome paraliza en ese lugar, cuando reaccionó sonrió y automáticamente las yemas de sus dedos viajaron a sus labios, para después sonreír al recordar los besos del hombre que amaba.

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LO SIENTO! He tardado demasiado, pero para recompensarlas para el próximo capitulo haré el LEMON, y espero no demorar mucho para publicarlo : )

Gracias por sus Reviews anteriores. Son un amor! Me encanta leerlos, me hacen feliz.

Nos leemos.

Angeline-dbz