EL OTRO LADO DE LA LUNA
(The Other Side of the Moon)
Por Heaven9
Traducido por Inuhanya
Disclaimer: Todavía no poseo a Rurouni Kenshin.
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Capítulo 9 – El milagro de la vida
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Los gritos de Misao eran desgarradores para Kaoru. Misao había insistido que Kaoru debía permanecer junto a ella y el doctor le había permitido a Kaoru quedarse. Después de todo, Misao necesitaba compañía. Kaoru siseó de dolor cuando Misao apretó su mano más fuerte. Pero también sabía que su pequeño dolor no era nada comparado con el sufrimiento de Misao.
"Sra. Shinomori…" ofreció el doctor.
Había sido hace dos horas… Dos horas que parecieron como años para Misao quien continuaba gritando por Aoshi y para Kaoru, cuya mente aún estaba muy nublada para pensar racionalmente. Había sido precisamente dos horas desde la última vez que vio a Kenshin… Aunque estaba dolida por toda la verdad que permanecía oculta, no podía evitar sino sentirse preocupada por la salud de su esposo. Después de todo, tenía una herida en su hombro… Ella no había visto mucho pero su pasada experiencia la llevaba a creer que una bala había sido la responsable de esa herida… Una bala nada menos… Así que había tenido razón la primera vez que había puesto sus ojos en él… Él era una caja llena de sorpresas y no todas eran buenas…
Algo se apretó en su pecho… Toda su vida había sido una mentira y su matrimonio no podía ser diferente…
Otro grito de Misao trajo de regreso a Kaoru. Tenía que concentrarse en otras cosas ahora…
"Sra. Shinomori, hay unas complicaciones…" comenzó el doctor.
Entre lágrimas y sudor, los ojos de Misao se abrieron ante las palabras del doctor.
Por favor, no…
"Sra. Shinomori, escuche con cuidado, tengo que irme y dar algunas órdenes a las enfermeras. Una de ellas la llevará a la sala de parto…"
"Qué está… pasando, doctor?" susurró Misao.
"El bebé se esta sofocando… tiene el cordón umbilical alrededor de su cuello…"
Horror dominó los rasgos y espíritus de Kaoru y Misao. El doctor dejó solas a las dos mujeres, Misao de dolor y Kaoru en busca de una forma de consolar a Misao.
"Kaoru!" Siseó Misao cuando otra ola de dolor la golpeó.
"Ahorra tu fuerza Misao…"
"No! Ugh… Tengo que decir esto…"
"Misao! No…"
"Sin importar lo que pase… Kenshin… él… te ama…"
Kaoru soltó la mano de Misao y estuvo por decir algo pero dos enfermeras entraron en la sala de observación y se llevaron a Misao.
"Enfermera!" Llamó Kaoru.
"No Sra. Himura, tiene que esperar."
"Pero…"
Kaoru insistió pero las enfermeras ya estaban dejando la habitación.
Misao… lo sabes…
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Hiko caminaba por el desconocido corredor de la clínica con una sensación de temor. La operación de esta noche había salido terriblemente mal y por el momento no había nada que pudiera hacer. Sólo podía intentar encontrar a su hijo y hablar con él pero no estaba en ningún lado… De repente una familiar silueta que estaba en la máquina de bebidas llamó su atención…
Qué está haciendo ella aquí…?
La figura volteó justo a tiempo para saludar a un muy sorprendido Hiko…
"Qué Hiko Seijuurou, estás sorprendido de verme aquí…?"
Kaoru…
"No te preocupes… Todavía no sé nada…" dijo Kaoru con un frunce…
Ella está dolida y tiene cada derecho de estar lastimada…
"Supongo que estás buscando a Kenshin…? Intenta por el corredor, cerca a cirugía 1, Aoshi todavía está siendo operado…"
Hiko no pudo reconocer a Kaoru por un momento… Sus ojos estaban apagados y sin emoción… Había descubierto algo de la forma dura…
Era inevitable…
"Kaoru… No sé de lo que estás hablando…" Dijo Hiko, jugando el rol inocente, una última vez.
"No funciona más Hiko."
"Kaoru…"
"Está bien, padre… No funciona más…" Intervino Kenshin mientras se acercaba a Kaoru desde atrás. Kaoru podía ver que su herida había sido vendada y su brazo ahora estaba en un cabestrillo.
Hiko miró a Kenshin y luego a Kaoru con interés otra vez, ambos estaban lado a lado pero no había calor entre ellos… Sólo frío espeluznante… Él lo había visto e intentó advertir a su hijo pero Kenshin era muy difícil e imprudente para escuchar… Igualaba a la perfección la testarudez de Hiko… Si no lo supiera mejor, era aún más que posible que él fuera su hijo… Hiko rió mentalmente…
Mi hijo…
Kaoru bajó sus ojos y esa acción atrapó la atención de Hiko. La luz dentro de Kaoru lentamente estaba extinguiéndose… Ella no merecía eso… Merecía mucho más…
Kaoru sólo tenía voluntad para mantenerse alejada de los dos hombres quienes, sin importar qué, eran las últimas personas en el mundo emparentadas a ella de alguna forma. Había veces cuando se sentía tan cansada de su vida y este era uno de esos momentos… Incómodo silencio se mezcló con un clima de mentira deprimió a Kaoru. Nada más sino voltear y regresar a su lugar en la sala de espera cruzó su mente. Sin pensarlo dos veces le dio vida a su deseo…
"Kaoru…" susurró Kenshin mientras agarraba la delgada muñeca de Kaoru.
Kaoru se tensó. La voluntad de llorar era tremenda pero otra voluntad, creada profundamente dentro de su corazón, estaba creciendo en poder y dominó cada otra emoción… Una desconocida y aún muy conocida emoción que corría profunda y rápida dentro de las venas de Kaoru… Adrenalina corría por su sistema…
Kenshin sintió un cambio en su ki… Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se permitió leer su ki… Lo deprimía y lo hacía sentir culpable… Pero su repentino cambio lo hizo leer su ki…
No!
"Suéltame." La voz de Kaoru era tan baja que casi era imposible escucharla pero la entrenada audición de Kenshin captó la petición de su esposa.
"Kaoru…"
Lentamente Kaoru levantó su cabeza y su expresión facial hizo a Kenshin soltar su muñeca.
Kenshin soltó su muñeca tan rápido como si hubiera sido quemado y en cierta forma eso era verdad. Largos años habían pasado desde la última vez que había visto a su esposa así. Su hermoso rostro endurecido, labios rojos puestos en una fina línea y sus ojos… Sus ojos reflejaban todo lo que estaba sintiendo..
Kaoru…
Ahora finalmente libre, Kaoru no lo pensó dos veces y dejó a los dos hombres.
Kenshin miró la figura en retirada de Kaoru y sus ojos destellaron fuerte ámbar.
Una batalla perdida… pero no la guerra…
Una ola de posesión pasó por su ser.
Nunca Kaoru… nunca…
"Kenshin…?" Comenzó Hiko pero los ojos de Kenshin lo hicieron detenerse.
"Ahórrame los sermones, los he escuchado antes."
"Estoy de acuerdo con eso. En lo que a mí se refiere tenemos problemas más perturbantes en mano. Tengo a los técnicos analizando la motocicleta y a Megumi investigando la identidad del hombre. Bob fue encontrado muerto dentro del burdel por alguna prostituta. La rastreamos y la arrestamos. Puede dar algunos indicios. Pistas extras serán evaluadas en este momento Kenshin."
"La cabeza de Joshua?"
"Sin rastro. Sabes algo, verdad Kenshin?"
"Tengo el nombre de la organización: Colmillo Blanco."
Hiko hizo una mueca. El nombre era demasiado familiar para él…
"Colmillo Blanco, estás seguro?" Preguntó Hiko, inseguro. "Fueron extintos hace casi 10 años…"
"Estoy más que consciente de eso pero estoy muy seguro del nombre."
"Y… Aoshi?"
"Vive pero apenas, al menos por el momento… Están extrayendo las balas…"
"Por qué está K…"
"Por qué Kaoru está aquí…? De hecho no lo sé pero cuando llegamos ella ya estaba aquí con Misao…"
"Con Misao?"
"Misao entró en pánico tan pronto como vio a Aoshi… El bebé…" Kenshin no supo por qué pero no fue capaz de terminar la oración.
"Ya veo…"
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Kaoru realmente intentó regresar a la sala de espera pero inconscientemente y después de ver un aviso con la palabra Capilla. Sus pies la llevaron hacia desconocidos corredores que eventualmente conducían a una oscura puerta de roble. La sensación de la rugosidad de la madera bajo la palma de sus manos le dio una sensación de realidad, de que ella era real, de que esto era real, que no estaba soñando en las últimas horas. Esta necesidad de realidad no era totalmente desconocida para ella sino simplemente había sido puesta a un lado…
Por años…
Podía decir cuándo exactamente: cuando había conocido a Kenshin…
Hace cuatro años…
Sin esfuerzo empujó la puerta y entró en la pequeña Capilla.
La Capilla era muy sencilla, decorada sólo con unos pocos bancos y sillas y un pequeño altar con la imagen de Cristo en la cruz. Pasos inseguros la llevaron al pequeño altar. Kaoru levantó la vista para ver la única ventana que proveía iluminación a la Capilla. La luz del sol que entraba asemejaba a una divina presencia y Kaoru extrañamente sintió paz…
Padre…
Ella se arrodilló ante el altar y cerró sus ojos.
Muerte y Resurrección…
No hay vidas perfectas o gente perfecta sólo intenciones perfectas. Nada es seguro en este mundo… Pero encontramos fuerza en otros y otros encuentran fuerza en nosotros…
A unos corredores de la Capilla, Misao estaba luchando por la vida de su hijo y la suya también…
Del otro lado de la clínica, Aoshi yacía aparentemente inconsciente al mundo pero peleaba en su mente contra las garras de la muerte…
Cerca a la sala de cirugía estaba Kenshin pidiendo mentalmente por perdón…
Dentro de la Capilla Kaoru estaba arrodillada pidiendo por la desaparición del dolor que la consumía…
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"Sra. Shinomori, tiene que pujar!"
"Aoshi!"
"Una vez más Sra. Shinomori!"
"AOSHI!"
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"Doctor, estamos perdiendo el pulso de Sr. Shinomori!"
"No!"
El constante pito del latido de Aoshi registrado en la máquina se volvió un ruido continuo.
"Maniobras de re-animación ahora!"
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"Veo la cabeza! Continúe pujando Sra. Shinomori!"
Intenso dolor meció el pequeño cuerpo de Misao consumiendo lentamente su fuerza y su voluntad.
"Sra. Shinomori no puede rendirse! Por esta pequeña!"
"No… más… estoy… cansada… Aoshi…"
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"1! 2! 3! Ahora!"
La quieta forma de Aoshi saltó de la cama sólo para caer. El doctor miró la pantalla. La irritante línea roja no desapareció…
"Otra vez! 1! 2! 3! Ahora!"
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"Ahora no! No ahora Sra. Shinomori! No puede darse por vencida!"
Los delgados dedos de Misao agarraron la blanca sábana bajo ella…
Rendirme…?
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"Sin signos vitales todavía!"
"Maldición, no puede rendirse así!"
Aunque los cerrados ojos de Aoshi parecieron haberse movido por unos segundos…
Rendirme…?
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"Puje Sra. Shinomori! Una última vez!"
"Es un placer conocerte Misao. Soy Aoshi, Aoshi Shinomori."
"Vamos Sra. Shinomori!"
"No soy bueno con las palabras pero… te casarías conmigo?"
"Por favor Sra. Shinomori! Una vez más!"
"Estoy atado a ti Misao. Te amo…"
Los recuerdos hicieron eco dentro de la cansada mente de Misao como un nuevo flujo de fuerza. Ella abrió sus ojos.
Rendirme…? Nunca!
Por una última vez, Misao reunió su fuerza y pujó…
"Gracias a Dios Sra. Shinomori, continúe, la cabeza está afuera!"
Con la cabeza afuera, el resto del frágil cuerpo del bebé salió fácilmente.
Misao miró con ojos pesados el ensangrentado ser que el doctor sostenía en sus brazos.
La doctora cortó el cordón umbilical y lo retiró del cuello de l bebé.
Misao sólo quería escucharla antes…
Misao sólo quería escuchar…
De repente el llanto de un saludable bebé llenó la sala.
Misao sólo quería escuchar a su bebita antes de que la oscuridad llegara…
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Aoshi!
"Este es nuestro último intento! 1! 2! 3! Ahora!"
Aoshi!
El cuerpo de Aoshi saltó de la cama y cayó otra vez.
Aoshi!
"Maldición!"
Aoshi!
"Maldición!"
Aoshi, no te rindas!
Su pecho se levantó y oxígenos invadió sus pulmones otra vez. El doctor miró la pantalla…
"No puede ser…"
Aoshi estaba vivo…
"Él está vivo! Lo logramos!"
Aoshi estaba vivo…
No Misao, nunca…
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Kaoru se sintió tranquila y relajada por primera vez en ese maldito día. Calidez invadió su preocupado corazón… Sintió como si… como si…
Un milagro hubiera ocurrido…
Un milagro? No… Una triste sonrisa apareció en los labios de Kaoru…
No hay milagros…
La idea llevó a una imagen mental de Kenshin. Kaoru frunció… La esencia de Kenshin la había consumido tanto que cada parte de su ser estaba cercanamente conectado con él. Sólo ahora era consciente de eso. Cada pensamiento, cada movimiento llevaban a Kenshin…
Cómo llegó a esto…?
Kaoru buscó entre sus recuerdos por el momento preciso cuando dejó de ser ella y creó una sombra de alguien más. No estaba segura pero una cosa era cierta, todo comenzó cuando lo conoció hace cuatro años…
Dios! Qué bien podía recordar esa noche…
"Kaoru estás aquí…? Tierra a Kaoru! Adelante Kaoru!"
Kaoru no podía escuchar a Misao quien estaba hablándole por los últimos cinco minutos. El fuerte ruido del bar tampoco ayudaba mucho… Kaoru sólo podía ver a un hombre que estaba en el bar… Uno muy atractivo…
"Kaoru! Maldición! Kaoru!"
Misao sacudió a Kaoru y sólo entonces tuvo una reacción…
"Qué… Misao… Misao! Basta, estás lastimándome!"
"Oh, así que estás viva después de todo…"
"Basta Misao, qué pasa?"
"Tú dime, he estado hablándote por cinco minutos y no te importa!"
"Nada pasa…"
"Eres una terrible mentirosa Kaoru Kamiya. Te diré lo que pasa contigo señorita; has ubicado al dios pelirrojo en el bar…"
"Yo… no sé de lo que estás hablando…"
"Cierto Kaoru, yo tampoco… Aoshi, ven aquí!"
El hombre de ojos verdes se acercó más.
"Aoshi, amor, Kaoru quiere conocer a tu amigo."
Un malicioso brillo en los ojos de Misao le reveló sus verdaderas intenciones a Aoshi… Aoshi rió y fue hacia su amigo.
Kenshin levantó su cabeza hacia su amigo acercándose. Sabía que el momento estaba cerca.
"Kenshin…? Estás seguro de esto?"
"Nunca he estado tan seguro Aoshi."
Aoshi no discutió con Kenshin, sabía que era inútil. La fiera mirada en los ojos de su amigo indicó que no había caso en regresar.
Kaoru sólo podía mirar al pelirrojo que estaba acercándose…
"Te haré arrepentirte de esto, Misao…" susurró Kaoru.
"Puedes agradecerme después, Kaoru…"
"Misao, Kaoru" comenzó Aoshi "Les presento a Kenshin Himura."
El pelirrojo se inclinó levemente pero Kaoru sintió sus ojos sobre ella.
Sin duda tenía razón. Kenshin nunca rompió contacto visual con la sonrojada Kaoru; tenía cada intención de hacerla entender sus motivaciones…
"Kaoru…" dijo Kenshin como si estuviera probando por primera vez el sonido de su nombre… "Kaoru…" Su nombre salió de sus labios una segunda vez. Un pecaminoso estremecimiento corrió por la espina de Kaoru. Su rostro se sonrojó aún más e inconscientemente curvó los dedos de sus pies… Qué está haciéndole este hombre…? "Kaoru… es un hermoso nombre…"
Sus ojos se abrieron lentamente y abrazó la suave iluminación. Incluso ahora, la remembranza de la intensidad de sus ojos la hizo temblar. Luchó contra la sensación pero sabía que era muy fuerte…
Qué me has hecho, Kenshin…?
Ella siempre había sido una chica independiente que luchaba duro por alcanzar algo…
Pero cuando conocí a Kenshin, las cosas cambiaron radicalmente… Por qué…?
Lágrimas comenzaron a brotar libremente de sus ojos. No le gustaba llorar en frente de los otros, era su señal de debilidad, no es así…?
El sonido de la puerta de la Capilla abriéndose hizo a Kaoru limpiar sus lágrimas y levantarse.
"Kaoru."
Sólo entonces ella volteó para ver el dueño de la voz.
"Kenshin…"
Kenshin miró a su esposa, su hermosa esposa e hizo una mueca mentalmente. Su esposa había estado llorando…
Kaoru… cuando todo llegue al final todavía podrás perdonarme…?
Él quería creer que sí pero también sabía que la había destrozado duro…
Kaoru lo vio caminar hacia ella. Ver a su esposo con un cabestrillo hizo apretar su corazón.
Qué si hubiera sido Kenshin en vez de Aoshi…?
Ella se rehusó a reconocer la posibilidad. Todo parecía tan absurdo ahora…
Ahora que miraba las pasadas horas ella minimizó el problema…
Todos tienen secretos…
Pero otra idea la golpeó. Realmente era ella la que estaba minimizando el problema o era la influencia de su esposo que estaba llevándola a pensar así…? Kaoru sintió un terrible dolor de cabeza acercarse y una delicada mano fue directa a su frente.
Ahora no…
"Kaoru." Kenshin intentó otra vez enfocar la atención de Kaoru sobre él.
Abiertos ojos azules encontraron unos violetas. Kaoru se sorprendió; Kenshin realmente estaba cerca a ella. Asombrosamente no había sido lo atenta suficiente para verlo acercarse.
Sus pasos felinos…
Una fuerte mano masculina tocó la delgada suya.
Su calidez y confort…
Sus ojos buscaron los suyos.
Sus ojos violetas…
Kenshin la puso en sus brazos.
Su continuo y fuerte latido…
Con la mano que podía mover libremente él acarició sus salvajes mechones negros.
"Kaoru…"
Su suavizante voz…
"Kaoru, todo es tan confuso ahora. Hay cosas… que no puedo decirte todavía pero sólo puedo pedirte que confíes en mí."
Ella levantó sus ojos para ver su rostro.
"Confiar…?" susurró Kaoru insegura.
"Sí… Por favor, confía en mí…"
"Confiar…" susurró Kaoru otra vez. Sus ojos dejaron su rostro y en vez se enfocó en el techo blanco de la Capilla. "Confiar… si… confiar… Dime, esposo mío… por qué debo confiar… en ti… cuando no confías en mi…?" Susurró Kaoru antes de que ambas de sus manos agarraran su cabeza. El dolor estaba empeorando… Ella retrocedió dos pasos y gritó con dolor. Su corazón parecía estar latiendo salvajemente en su cabeza…
Confianza es algo que no mereces… Battousai…
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Continuará…
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Nota de la autora: Ahora que veo este capítulo como un todo, veo que es uno muy confuso, no lo creen? Pero las cosas se están complicando… Así que es natural estar confundido…
Nota de Inu: Hola a todos los lectores de esta historia que, como dice su autora, se complica un poco más con cada capítulo… je je… muchas gracias por el apoyo y de todo corazón les mando un saludo muy grande pero muy especialmente a mis amiguitas del msn… je je… chicas, gracias por estar ahí!
Se me cuidan mucho y les mando muchos besos a todos!
Hasta la próxima entrega…
