Título: Amourshipping – Un amor a través del tiempo (Remake)

Autor: FandeSerena

Género: Romance, aventura, drama

Sinopsis: Ash y Serena se encuentran en la excavación de unas ruinas antiguas en Kalos; y encuentran un mural de dos jóvenes que se parecen mucho a ellos. Y aprenden que tal vez ellos serían una reencarnación de ambos, y aprenden una leyenda de amor relacionada con ellos y sus ancestros.

- Capítulo X: La Leyenda de los Enamorados (Parte IV).

Ahora finalmente los ejércitos azakarianos ya han partido para confrontar a los invasores del Imperio Iktochi, mientras Ash, Serena y sus ancestros los siguen para ser testigos en primera fila del gran poder militar del que presumían los azakarianos…

Por el camino al campo de batalla donde se enfrentarían a los enemigos, los guerreros azakarianos conversaban entre si sobre como combatirían a tan osados y obstinados enemigos como lo eran los Iktotchi; por su parte Cuauhtláhuac no dejaba de pensar en su amada Xochiquétzal.

Mi amada Xochi, aunque no estas físicamente, te siento cerca de mí y eso me inspira a pelear con toda mi fuerza – Pensó Cuauhtláhuac mientras recordaba el motivo por el que lo hacía. Y en ese momento el príncipe Xiuhcóatl le hablo a su padre.

Padre, me pregunto ¿Cómo le ira al resto de los ejércitos? ¿Estarán bien? – Pregunto el príncipe Xiuhcóatl a su padre por la situación de los otros ejércitos azakarianos.

Te confianza hijo, nuestros demás hermanos están esforzándose por que sobrevivamos esta guerra, ten confianza en ti mismo – Dijo el emperador Cuhalpopoca muy sabiamente a su hijo menor. Cuando en ese momento uno de los guerreros al parecer vio algo.

¡Mi señor! ¡Veo algo en el horizonte! Y al parecer son guerreros – Dijo uno de los soldados azakarianos al ver a un grupo de soldados no identificados y eso puso alerta al ejercito azakariano, mientras el emperador se preparó para lo peor. Ash, Serena y sus ancestros miraban lo que podría pasar, una posible primera batalla contra lo que parecían ser aliados de los Iktotchi.

¿Acaso ya va a empezar la batalla? – Pregunto Ash al ver lo que estaba pasando en ese preciso instante.

Tan rápido ya se encontraron con el ejercito de los Iktotchi ¿Ya los descubrieron? – Dijo Serena también al ver que los azakarianos tomaron posiciones defensivas y preocupada de que la batalla ya fuera a iniciar, pero Xochiquétzal los calmo.

Tranquilos, solo fue un error de avistamiento – Dijo Xochiquétzal sabiendo bien lo que había pasado ese día.

Si, además recuerden el Sacro Imperio Azakariano, también tenía a multitud de aliados, por lo que no estuvimos nosotros solos en esa gran guerra contra los Iktotchi – Dijo Cuauhtláhuac a Ash y Serena, y justo en ese momento el líder del bando se presentó ante el emperador Cuhalpopoca.

Baja las armas emperador de Azakari, hemos venido a ayudarlo en su cruzada contra los Iktotchi – Dijo el líder de los guerreros, que fueron identificados como la etnia de los Arkanianos, y el emperador reconoce al líder.

¡Toqui Michimalonco! ¡Que agradable sorpresa! – Dijo Cuhalpopoca recibiendo con alegría a tan inesperado aliado y como era la costumbre de Azakari, debían darse un abrazo.

Una mañana de sorpresas mi señor, en nombre de las tribus de la etnia Arkaniana; hemos venido a unirnos a tu fuerza militar y juntos vencer de una vez por todas a los Iktotchi – Dijo Michimalonco presentándose como aliado para la guerra contra los Iktotchi.

Si están buscando sangre, sean bienvenidos – Dijo el Emperador dando la bienvenida a tan valioso aliado. Y en ese momento otro contingente de guerreros de otra nación apareció.

Sera un honor pelear a su lado, noble emperador – Dijo Michimalonco aceptando el pelear al lado de los Azakarianos.

Estos guerreros iban ataviados con taparrabos o pantalones de lana, algunos de ellos calvos o peinado tipo mohawk, armados con hachas tipo tomahawk de bronce, lanzas y mazas; era la tribu Zorakiana, y su líder también se presentó al Emperador Cuhalpopoca.

¡Emperador Cuhalpopoca! ¡Yo, Hiawatha; jefe supremo de las tribus Zorakiranas, he venido a unirme a tu noble causa y detener la invasión de los Iktotchi! ¡Le aseguro gran señor, que le seremos útiles en esta guerra! – Dijo el jefe Hiawatha presentándose a Cuhalpopoca y también uniéndose al ejercito Azakariano. Mientras todos miran lo que pasaba.

Sí que tenían aliados, sin dudas esos Iktotchi se llevaran una sorpresa cuando se enfrenten a los Azakarianos – Dijo Ash sorprendido de ver a los aliados de los Azakarianos.

Y aun les faltaba a otros bandos para que se le unieran a la batalla – Dijo Cuauhtláhuac recordando bien lo que paso ese día; y efectivamente habían llegado otros dos contingentes de aliados de Azakari; eran los Kratokan y los Nahuayos que también asistieron puntuales a la cita de combatir a los invasores Iktotchi. Después de la reunión del ejército partieron sin más pausas hacia donde habían sido vistos los Iktotchi; Ash, Serena y sus ancestros les seguían el paso

Mientras tanto en la Ciudad de Azakari, la princesa Xochiquétzal estaba muy nerviosa y preocupada por lo que fuera a ocurrir, sin dudas tenía miedo de que no solo perdieran la guerra, sino también perder a la gente que amaba, y así estaba todo el tiempo ya sea mientras almorzaba, cuando estaba con su Fennekin y su Eevee o cuando estaba junto a la fuente principal del Palacio. Mientras en su habitación estaba tumbada en su cama pensando que pasaría cuando Xochiyotl y Citlaxochitl aparecieron.

¿Se encuentra bien princesa? La veo preocupada – Pregunto Xochiyotl al ver la preocupación en los ojos de Xochiquétzal, entonces la princesa le respondió.

Si, la verdad me siento algo insegura por esta guerra; no dudo del potencial de los guerreros pero los Iktotchi son numerosos y temo que algo pase – Dijo Xochiquétzal sincerándose con las sirvientas de su madre y pensando en el bienestar de todos los guerreros. Mientras a Citlaxochitl se le ocurrió una idea.

Ya se majestad; ¿Por qué no va a ver a su prima? ella podría ayudarla a ver lo que pasa en la guerra con alguno de sus hechizos y así está más tranquila – Dijo Citlaxochitl dándole la idea a Xochiquétzal que le pareció buenísima.

Si, tienen razón; gracias por la idea – Dijo Xochiquétzal agradeciendo la idea de las sirvientas.

Ahora con su permiso, nos retiramos – Dijo Xochiyotl a la princesa, mientras junto a su hermana salían de la habitación.

Mientras volviendo con los ejércitos Azakarianos siguieron avanzando hacia donde creían que estaban los Iktotchi y junto a sus aliados marcharon para ese lugar, mientras Ash, Serena y sus antepasados les seguían el paso.

Vaya ahora parecen ser un grupo más numeroso y poderoso que antes, sin dudas los Iktotchi no se esperaran esta estrategia de los Azakarianos y sus aliados – Dijo Ash sorprendido de que el número de soldados aumentara y teniendo esperanza de que eso fuera suficiente para derrotar a los Iktotchi.

Espero que sean suficientes para derrotar a los Iktotchi, pero aun así no me gustan las guerras – Dijo Serena también esperando que los guerreros fueran suficientes para vencer a los Iktotchi y sabiendo que no le gustan las guerras.

A mí tampoco me gustaron las guerras, pero eran parte de nuestra sociedad y creo que eran necesarias para nuestra supervivencia – Dijo Xochiquétzal recordando que a ella tampoco le gustaba tener que oír lo de una guerra, pero sabiendo que eran parte de la sociedad Azakariana.

Si, nosotros como sociedad guerrera debíamos entrenar como desde los 7 años y como a los 14 o 15 años, si pasabas bien el entrenamiento ya formabas parte del ejército y era todo un honor ser parte de él y como prueba de nuestra lealtad y que estábamos listos para ir a combatir nos tatuaban el Rayquaza negro, en homenaje al clan del mismo nombre; que fueron los mejores guerreros de la época Pre-Azakariana – Dijo Cuauhtláhuac recordando cómo era el entrenamiento militar de los azakarianos y el motivo del porque el tatuaje del Rayquaza negro. Sin dudas Ash estaba impresionado de la explicación.

Eso es increíble, pero nunca me has dicho si en su época hacían batallas Pokémon como las de nuestro mundo – Dijo Ash esperando respuesta alguna a lo que quería saber de eso, y la tuvo.

Si, había batallas de Pokémon en la antigüedad. Pero no como las que hacen en su tiempo, el modo de hacerlas era siempre para resolver cierto conflicto entre los dueños de los Pokémon – Dijo Xochiquétzal explicando que si habían batallas Pokémon en la antigüedad, pero no como las hacían en el tiempo de Ash y Serena, sino que tenían otro significado.

No sabía que eran de ese modo antes, suenan a que eran más difíciles – Dijo Ash al entender lo que eran las batallas de Pokémon en la antigüedad.

Pero ya después cambiaron al modo en que ustedes las conocen, y fueron más divertidas para todos – Dijo Xochiquétzal recordando como las batallas cambiaron al modo en que Ash y Serena las recordaron.

Y justo en ese momento, llego un mensajero o Pochteca con una información de vitalidad, y era que los Iktotchi ya venían y que los demás ejércitos ya estaban en combate contra las hordas Iktotchi y que un cuarto batallón marchaba en esos momento para la Ciudad Imperial; pero Cuhalpopoca había previsto esa jugada de los Iktotchi y despacho un ejército más al mando de su hermana Xiuhcuetzin, mientras aquí ordeno levantar el campamento militar Azakariano y después los Azakarianos y sus aliados almorzaron las provisiones que trajeron para comer, en esos momentos muchos hablaban sobre como pelearían y a cuantos de los Iktotchi y sus aliados matarían en las batallas.

En esos momentos el Emperador Cuhalpopoca, sus hijos, sus generales y los jefes aliados estaban planificando su estrategia para el combate, y todos estaban de acuerdo en la estrategia, después se unieron al almuerzo de sus tropas.

Mi señor, estaremos esperando la señal de ataque y en ese momento…los Iktotchi serán aplastados – Dijo Michimalonco sabiendo cual era el plan de batalla.

Sí, pero esperemos que no pase lo que creo que pasara – Dijo el general que representaba al ejercito Kratokan.

Tranquilo general Curicaveri, además no creo que los Iktotchi sean tan arriesgados para lanzar a sus 150,000 tropas más sus aliados todos a la vez contra nosotros – Dijo con mucha calma el general Nahuayo Cocijoeza.

Pero por si las dudas estaremos esperando por nuestra oportunidad de masacrar a los Iktotchi, y de ser necesario caeremos con honor – Dijo Hiawatha sonando con mucho valor aun sabiendo que quizás ahí encontraría la muerte en combate.

Les aseguro que pelearemos con honor y valentía; pero recuerden aliados míos pase lo que pase, pelearemos con toda nuestra fuerza – Dijo el Emperador Cuhalpopoca hablando de forma alentadora a sus aliados, cuando en ese momento llego otro Pochteca.

¡Emperador! ¡Emperador! – Dijo el Pochteca que venía agitado después de haber corrido.

¿Qué sucede Pochteca? – Pregunto el Emperador Cuhalpopoca al ver la llegada del Pochteca, y este le dio un mensaje urgente.

¡Mi señor! ¡Los Iktotchi…ya vienen! Saben que estas aquí y vienen para darte batalla – Dijo el Pochteca dando el mensaje al Emperador y en ese momento él sabía que era la hora de la acción.

Compañeros, ya es el momento; preparen a sus tropas, quédense en sus posiciones y cuando escuchen la señal entraran en el campo de batalla – Dijo el Emperador Cuhalpopoca avisando lo que tenían que hacer los lideres aliados y preparándose para la llegada de los Iktotchi.

Mientras nuestros protagonistas vieron como todos estaban movilizándose para el combate inminente y hablaron.

¿Qué sucede princesa? – Pregunto Ash al ver lo que pasaba con el ejército Azakariano.

Ya es la hora, los Iktotchi vienen para el combate – Dijo Xochiquétzal sabiendo lo que ya estaba pasando en ese momento.

Oh Arceus; creo que no podrá resistir ver esa batalla – Dijo Serena sintiendo nauseas en el estómago por lo que iba a ver.

Calma Serena, todo estará bien – Dijo Ash poniéndole la mano en el hombro y asegurándole que todo estaría bien, mientras ella lo miraba algo sonrojada.

Ash… - Dijo Serena al ver a Ash como la calmaba.

De vuelta en Azakari, la princesa Xochiquétzal siguiendo el consejo de las sirvientas de su madre fue a ver a su prima, la maga Atlanxochitl para que le mostrara como se desarrollaría el combate y finalmente llego a la casa donde ella vivía y fue recibida por ella.

Prima Xochi ¿Qué estás haciendo aquí? – Pregunto Atlanxochitl al ver a su prima afuera de su casa.

Pues vine a pedirte un favor – Dijo Xochiquétzal a su prima.

Seguro, pero anda pasa – Dijo Atlanxochitl invitando a pasar a su prima a la casa y ella entra y toma asiento en un pequeño sillón, cuando su prima le ofreció algo de chocolate para beber.

Muchas gracias – Dijo Xochiquétzal tomando la copa de chocolate y bebiendo un poco.

Y bien ¿Qué puedo hacer por ti prima? – Pregunto Atlanxochitl sobre la razón de la visita de su querida prima. Después Xochiquétzal dejo la copa de chocolate y fue al grano.

Necesito tus habilidades como maga, para ver cómo será el combate del ejército liderado por mi padre y además quiero asegurarme que mi prometido este bien – Dijo Xochiquétzal dando razón de su visita a su prima.

Si, puedo hacer eso; tengo un hechizo en el que puedo usar el agua y a través de ella podremos ver lo que pasa en tiempo real – Dijo Atlanxochitl revelando que ella si podía hacer tal hechizo, lo cual calmo a la princesa.

¿Enserio? ¿Puedes hacerlo? – Pregunto Xochiquétzal con mucha emoción a su prima.

Sí, claro que puedo hacerlo, pero antes necesito el permiso de Arceus para que pueda hacer el hechizo – Dijo Atlanxochitl revelando que puede hacer dicho hechizo a su prima, pero antes como lo hacen todos los magos, adivinos y sacerdotes azakarianos le pidió permiso a Arceus para hacerlo, mientras ella quedo en un estado de trance para comunicarse con él.

Regresando al campo de batalla, mientras esperaban a que los enemigos llegaran para la batalla que se iba a librar el Emperador Cuhalpopoca estaba pensativo, cuando Cuauhtláhuac apareció para hablarle.

Mi señor – Dijo Cuauhtláhuac acercándose al emperador que noto su presencia.

Cuauhtláhuac ¿Estas ansioso de pelear? Los Iktotchi están cada vez más cerca – Pregunto el Emperador Cuhalpopoca a su futuro yerno sobre el inminente ataque de los Iktotchi.

Así es, mi sangre hierve de querer pelear con ellos, pero me preguntaba cómo es que hare para pelear con todas mis fuerzas ¿Usted sabe esa respuesta? – Dijo Cuauhtláhuac con ganas de combatir, y teniendo dudas si hay motivos para pelear con pasión en combate, entonces el Emperador del responder.

Solo recuerda el motivo por el cual peleas el día de hoy, eso es lo que avivara el fuego que llevas dentro para pelear por lo que más amas, eso es lo que nos da motivación para el combate – Dijo el Emperador revelándole a Cuauhtláhuac lo que se necesitaba para pelear con mucho entusiasmo. Mientras a la distancia Ash y Serena junto a sus antepasados contemplaban la escena.

Siempre fue muy sabio, sin dudas por su sabiduría, inteligencia, carisma, piedad, justicia, compasión, bondad y misericordia para con todos fue un Emperador muy venerado, amado y respetado no solo por nosotros, sino por sus aliados y hasta sus enemigos – Dijo Cuauhtláhuac recordando las grandiosas cualidades que tenía el Emperador Cuhalpopoca, como solía ser el Emperador.

Además a eso le agregaría que fue un buen hijo, hermano, primo, esposo, padre, tío, abuelo y el mejor ser humano que podrías haber conocido en tu vida. Como ame mucho a mi padre, el irradiaba cierta luz y paz con solo verlo y oírlo hablar – Dijo Xochiquétzal recordando el buen ser humano que fue su padre y como lo quería demasiado.

Si por lo visto fue un buen gobernante, de los que ya casi no hay – Dijo Ash reconociendo al Emperador.

Si, este es el vivo ejemplo de lo que era un "Verdadero Rey de Kalos" – Dijo Serena reconociendo al gran Emperador, pero en ese momento comenzó a temblar la tierra, cosa que alerto tanto a nuestros protagonistas y a los guerreros que lo notaron.

¿Qué sucede? – Dijo Ash al sentir la tierra temblar bajo sus pies.

¿Está temblando? – Pregunto Serena al también sentir el sismo, pero en ese momento lo supieron.

No es un terremoto – Dijo Xochiquétzal sabiendo bien lo que era en realidad.

¿Entonces qué es? – Pregunto Ash a Xochiquétzal y a Cuauhtláhuac sobre lo que era en verdad, y tuvo respuesta.

Formación de batalla – Dijo Cuauhtláhuac revelándoles que en realidad era las huestes del ejercito Iktotchi estaban cerca y por lo visto eran demasiados. Mientras el Emperador lo noto.

Bien, los Iktotchi han llegado a nuestra posición; ya es la hora del combate – Dijo el Emperador Cuhalpopoca sabiendo que los Iktotchi ya estaban cerca de ellos y sabiendo que ya era la hora del combate.

Si mi señor, ya es la hora del combate y juro que voy a pelear hasta mis últimas fuerzas por el bien del Sacro Imperio Azakariano y por el bienestar de Xochiquétzal, que es el amor de mi vida – Dijo Cuauhtláhuac con mucho ánimo para pelear por su patria y por su amada Xochiquétzal.

Bien, vamos es la hora del combate – Dijo el Emperador que en ese momento sonó la concha de guerra Azakariana para irse a formación en medio de un paso entre dos montañas y de acuerdo a la estrategia Azakariana ahí contendrían a los Iktotchi.

Miren esa es la formación de falange – Dijo Xochiquétzal reconociendo una de las tantas formaciones de batalla del ejercito Azakariano.

Si, ya es la hora de uno de los mayores combates de nuestra historia – Dijo Cuauhtláhuac viendo y recordando como estuvo en ese combate ese día.

Volviendo con Atlanxochitl y Xochiquétzal, había terminado el trance de Atlanxochitl y consiguió el permiso de Arceus para hacer el hechizo del agua.

Ya puedo hacerlo, ven vamos a la fuente del augurio – Dijo Atlanxochitl que salió del trance y fue con su prima a la fuente y justo ahí ella hizo el hechizo de la fuente, donde ahí se vio que el ejército del Emperador Cuhalpopoca estaba formado para el combate.

Ahí están mi Papá, mis hermanos y Cuauhtláhuac; cielos estoy nerviosa por lo que pueda pasar – Dijo la princesa Xochiquétzal con cierta preocupación por sus seres queridos que estaban ahí listos para el combate.

Tranquila ellos estarán bien, solo confía en Arceus que todo saldrá bien en esta batalla – Dijo Atlanxochitl a su prima para que mantuviera la calma en ese momento.

Y justo en ese momento la primera oleada de guerreros Iktotchi estaban avanzando hacia los Azakarianos, que se mantenían en su posición, fácilmente era un grupo de 6,000 Iktotchi los que atacaban en ese primer momento. Y todos estaban en sus posiciones para el inicio de la batalla, sin dudas sería una carnicería de hombres ese día, mientras valientemente el Emperador Cuhalpopoca estaba arengando a sus tropas al combate.

Muy bien hermanos míos, ha llegado la hora ¡Aquí es donde los enfrentaremos! ¡Llego el momento de pelear! ¡Aquí es donde ellos caerán! – Dijo el Emperador con calma al ver venir a los Iktotchi, y el sin miedo animo a las tropas, mientras el General Chimalcóatl que estaba a su lado también arengo al combate.

¡Gánense su escudo, muchachos! – Dijo Chimalcóatl con voz alta a los guerreros mientras alzaba su escudo.

¡Au! – Dijeron al mismo tiempo los guerreros azakarianos en respuesta al general, mientras alzaban sus escudos en alto también.

Recuerden este día hermanos, pues nos pertenecerá por toda la eternidad – Dijo el Emperador ya preparado para la acción de combate, en ese momento un capitán Iktotchi les dio el ultimátum a los azakarianos.

¡Azakarianos! ¡Entreguen todas sus armas! – Dijo el capitán Iktotchi esperando que los azakarianos respondieran, mientras hubo un breve periodo de silencio, hasta que una lanza Tepoztopilli que fue lanzada desde el batallón azakariano, le dio y lo asesino a la vista de los soldados Iktotchi. Los azakarianos ya estaban listos.

¡Iktotchi! – Grito el Emperador Cuhalpopoca a los Iktotchi, y en ese momento los Azakarianos se pusieron en posición defensiva, y mientras ponían sus escudos de frente con sus lanzas Tepoztopilli de frente – ¡Vengan por ellas! – Dijo el Emperador Cuhalpopoca retando a los Iktotchi a que vinieran a atacar.

Y el Emperador lo consiguió, en ese momento los soldados Iktotchi fueron directo a los Azakarianos dando fuertes gritos de guerra, mientras Ash, Serena y sus antepasados contemplaban la escena.

Ya empezó chicos, los Iktotchi venían hacia nosotros, sin dudas estaba emocionado de que finalmente pondría mi entrenamiento a prueba – Dijo Cuauhtláhuac viendo la escena de la batalla, y recordando cómo se sentía en ese momento.

Increíble, todos esos guerreros van a combatir – Dijo Ash impactado de ver a toda esa cantidad de soldados reunidos en combate.

No puedo ver esto – Dijo Serena tapándose sus ojos al ver la escena horrible que iba a suceder.

Calma Serena, es solo un recuerdo, además te prometo que no te pasara nada malo – Dijo Ash que tranquilizo a Serena, mientras ella lo miraba a los ojos.

En ese momento vieron más de cerca a los Iktotchi, cuando el Príncipe Chimalpopoca se puso alerta.

¡Quietos! – Dijo el Príncipe Chimalpopoca al ver venía a la masa de guerreros Iktotchi.

¡No cedan jamás! ¡Pero arrebátenles todo! – Dijo el Emperador Cuhalpopoca mientras los Iktotchi se acercaban más y más.

¡Resistan! – Dijo el General Chimalcóatl al ver a solo unos pocos metros de distancia entre ellos y los Iktotchi. Y en Azakari la Princesa Xochiquétzal vio con preocupación y jadeo al ver como el ejército Iktotchi choco contra los escudos del ejercito azakariano, mientras ellos retrocedían.

Y si los Iktotchi trataban de romper la sólida defensa del ejército Azakariano, pero los Azakarianos resistían el empuje del ejercito Iktotchi

¡Carguen! – Dijo el General Chimalcóatl a los guerreros que trataron de empujar a los Iktotchi con sus escudos, pero ellos empujaban más contra los Azakarianos.

¡¿Es lo mejor que pueden hacer!? – Pregunto un guerrero Azakariano que estaba en primera fila mientras empujaba a los Iktotchi y desafiándolos.

¡Empujen! ¡Empujen! – Dijo Mallinatzin que también estaba arengando a sus demás compañeros a seguir pelando con los Iktotchi, en ese momento una lanza Iktotchi hirió en el brazo al General Chimalcóatl que en ese instante mato al que lo hizo con su Tepoztopilli.

¡Ahora! – Dijo el Príncipe Xiuhcóatl a todos los azakarianos, en ese momento ellos resistieron para después empujar a los Iktotchi con sus escudos y es en ese momento que con sus Tepoztopillis comenzaron a matar a los primeros Iktotchi, mientras caian al frente de las tropas azakarianas.

¡Carguen! – Dijo el Príncipe Chimalpopoca y de nuevo los azakarianos volvieron a empujar a los Iktotchi con sus escudos, mientras las bajas del enemigo continuaban; para proteger a los azakarianos que estaban en posición baja, los de la línea trasera los protegieron con sus escudos mientras acababan con los enemigos, mientras Ash y Serena contemplaban la carnicería.

Por Arceus…jamás había visto algo así en mi vida, es terrible – Dijo Ash impresionado por la magnitud de la batalla y viendo la cantidad de muertos.

No puedo ver eso, es horrible – Dijo Serena con horror al ver lo que estaba pasando, mientras se tapaba los ojos y acurrucándose en Ash. Mientras los azakarianos empezaron a tomar la ventaja y avanzaron, haciendo que los Iktotchi comenzaran a retroceder.

¡Sin prisioneros! – Grito el General Chimalcóatl, animando a las tropas a pelar con gran fuerza.

¡Au! – Dijeron los soldados en respuesta.

¡No tengan piedad! – También el Emperador Cuhalpopoca que les dio aún más moral a las tropas.

¡Au! – Dijeron los soldados más fuertes en respuesta a la llamada de su Emperador en combate.

En ese momento el Emperador Cuhalpopoca, se movía majestuoso en el campo de batalla mientras iba acabando a los Iktotchi que se le ponían de frente con su Tepoztopilli o derribándolos con un golpe de su Chimalli; en ese momento el Emperador lanzo su lanza al enemigo, mientras tomaba su Macuahuitl para combatir cuerpo a cuerpo con el oponente y del mismo modo sus tropas acabaron con el resto de los Iktotchi, mientras el primer ataque era victoria para los azakarianos.

Excelente inicio mi señor ¡Au! – Dijo el General Chimalcóatl elogiando el buen inicio del ejercito azakariano, mientras alzaba su escudo en alto a los demás guerreros.

¡Au! – Dijeron los demás guerreros azakarianos celebrando su primera victoria en batalla.

Mientras Ash y Serena volvieron a ver el campo de batalla, y vieron que la batalla había llegado a su fin, mientras veían los cadáveres de los Iktotchi y que los Azakarianos no habían sufrido baja alguna, y después vieron como otro contingente de Iktotchi venia, pero no estaban armados.

Oye Cuauhtláhuac, ahí vienen más Iktotchi ¿También los mataron? – Pregunto Ash a su ancestro sobre la suerte de los demás Iktotchi que venían.

No, ellos solo venían a recoger los cadáveres de sus muertos y nuestro Emperador dijo que a ellos no teníamos que atacar, debíamos dejar que ellos se llevaran a sus muertos para que fueran llorados por su gente – Dijo Cuauhtláhuac explicando cual era la labor de los Iktotchi que cargaban los cadáveres de sus soldados muertos en carretas, mientras Serena se sentía mal al ver tanta sangre, cadáveres y partes de cuerpos esparcidas por ahí.

Creo…que quiero…vomitar – Dijo Serena al ver tales escenas, y sintiendo asco, pero su antepasada la calmo.

Tranquila Serena solo es un recuerdo, todo estará bien – Dijo Xochiquétzal tratando de confortar a Serena, pero ella aún se sentía mal.

Pero el ver esto me hace sentir miedo, no creo poder seguir viendo esto – Dijo Serena totalmente asustada de ver lo horrores de una batalla, en ese momento la princesa hablo seriamente con ella.

Serena, entiendo que jamás hayas visto antes eso en tu vida; pero debes entender que tienes que dejar de ser tímida, sino nunca alcanzaras lo que mas quieres; y te he visto como haces y prácticas para ser una Pokémon Performer y créeme que lo haces bien, solo te falta dejar tu timidez, solo así podrás cumplir tus sueños – Dijo la princesa Xochiquétzal diciéndole a Serena lo que le faltaba para ser la mejor y ella lo comprendió.

Tienes razón Xochi, tengo que cambiar mi forma de pensar, solo así podre tener lo que mi corazón anhela – Dijo Serena entendiendo lo que su antepasada le decía a ella, y viendo a Ash.

Mientras en el campo de batalla, los Iktotchi recogían los cadáveres de los suyos, para después regresar a Iridonia donde les darían sus funerales. Pero mientras en otros campos de batalla seguían la contienda; los Iktotochi repentinamente se estaban retirando de ahí, dejando a los demás Generales Azakarianos desconcertados de ver lo que pasaba. Pero aun así lo consideraron una victoria.

Volviendo a donde estaba la fuerza militar del Emperador Cuhalpopoca, estaban comiendo mientras esperaban al enemigo y en ese momento llego un mensajero del bando enemigo y hablo con el Emperador; quería que él se rindiera y que los Iktotchi habitaran cerca de las tierras ya conquistadas, pero el Emperador sabiamente se negó y trato de buscar una solución más pacífica. Pero el mensajero se fue molesto al ver que no convenció al Emperador. Unas horas después, un espía del ejercito Azakariano le informo que los demás ejércitos Iktotchi habían sido vencidos, pero se estaban juntando en una sola fuerza militar y que estaban avanzando a su posición. En ese momento el Emperador se preparó y le ordeno que les avisaran a sus aliados que se prepararan para la batalla final.

Y así finalmente, después de un par de horas los ejércitos Iktotchi ya se encontraban reunidos y listos para darle el golpe de gracia a Azakari y era el matar al Emperador Cuhalpopoca y sus herederos. Al frente de las tropas Iktotchi estaban unos guerreros de armadura color dorada; eral la elite del ejército Iktotchi y estaban listos para darles pelea, mientras el Emperador y sus tropas se prepararon.

Bien hermanos, prepárense para la gloria, sin dudas esta será la máxima batalla y espero que demos lo mejor por nuestro Imperio y por nuestras familias – Dijo el Emperador Cuhalpopoca al ver a las tropas Iktotchi que ahí estaban listos para enfrentarlos. Mientras Ash y Serena veían al grueso del ejercito Iktotchi.

Por Arceus, son demasiados; esta será una batalla aún más sangrienta que la anterior, solo espero que el Emperador sepa lo que hace – Dijo Ash al ver a los numerosos guerreros Iktotchi frente al ejercito Azakariano

Yo también espero eso Ash, será una masacre aun mayor a la que vimos – Dijo Serena viendo a los combatientes y sabiendo que esta sería una batalla aún mayor.

Si esta será una batalla aún más grande que la pasada – Dijo Cuauhtláhuac recordando cómo fue esa batalla.

Mientras en Azakari la princesa Xochiquétzal y su prima se impactaron al ver al gran número de Iktotchi que atacarían.

¡Por el nombre de Arceus! – Dijo Atlanxochitl al ver al gran número de Iktotchi, eso preocupo a la princesa.

¿Qué pasa Atlanxochitl? ¿Qué has visto? – Pregunto la Princesa Xochiquétzal al ver la expresión de preocupación de su prima.

Los Iktotchi…se han juntado todos los ejércitos y ahora se van a enfrentar a mi tío y sus hombres…espero que no les pase nada – Dijo Atlanxochitl viendo a través de la fuente, mientras ella esperaba que nada malo pasara.

Papá…hermanos…Cuauhtláhuac no se dejen vencer, yo se que pueden derrotarlos – Dijo la Princesa al ver a su amada familia y su prometido antes del ataque Iktotchi.

Y en ese momento el capitán Iktotchi al mando de las tropas de elite, espero un momento y después se lanzó al ataque.

De acuerdo guerreros es la hora de que acabemos con ellos – Dijo el capitán Iktotchi, preparándose para el ataque, mientras los Azakarianos se prepararon para defenderse.

Bien hermanos míos; es la hora de nuestra máxima prueba, prepárense y carguemos con todo al combate – Dijo el Emperador Cuhalpopoca preparándose para el combate final, y en eso hubo una larga espera, cuando los Iktotchi fueron los primeros en atacar.

Listos… ¡Qu'utiya! – Dijo el capitán Iktotchi cargando a la batalla con los demás guerreros dorados, que lo siguieron.

¡Aytippe! – Dijeron todos los Iktotchi siguiendo al combate a su capitán mientras cargaban directo a los Azakarianos, que también ya estaban listos para el combate.

Bien aquí vienen, prepárense para el combate – Dijo el Emperador Cuhalpopoca esperando mientras los Iktotchi se acercaban, y cuando estaban a la distancia perfecta era el momento indicado - ¡Por la gloria de Azakari! ¡Zabbeo! – Dijo el Emperador Cuhalpopoca cargando directo y sin temor cargando a la batalla, mientras los demás estaban también listos.

¡Bajunki! – Dijeron al mismo tiempo tanto el General Chimalcóatl, los príncipes y los demás guerreros cargando también a la batalla final.

Mientras Ash, Serena y sus antepasados veían como chocaron ambos bandos militares y viendo cómo se daban las primeras bajas en el ejército Azakariano, pero ellos caían con honor. En esos momentos el Emperador Cuhalpopoca y su fiel General luchaban codo a codo.

Cuauhtláhuac por su parte se encargó el solo de unos cuantos soldados Iktotchi, mientras se preparaba para luchar con más de ellos, no vio que desde unos arbustos del lugar; Tlahuicole, su rival estaba listo para eliminarlo, mientras preparaba su arco y flechas, las cuales estaban impregnadas de veneno de Pokémon.

Bien, es la hora, esta es mi oportunidad y no la voy a desaprovechar – Dijo Tlahuicole mientras veía directo a Cuauhtláhuac que luchaba con valor a los enemigos Iktotchi, y en ese momento se dispuso a acabar con el de una buena vez – Lo siento, no quería que esto terminara así, eras mi mejor amigo, pero al robarme a la mujer que quería hemos tenido que llegar a esto, espero me perdones un día – Dijo Tlahuicole apuntando su arco directo a Cuauhtláhuac y con un suave movimiento de su mano, soltó la flecha que fue directo a Cuauhtláhuac que no vio que venía hacia él.

Continuara…