Muy bien… mucho tiempo planeando este capítulo y al fin me di la satisfacción de oprimir mis ideas y sacar más de lo que necesito. Solo tenía que buscar un poco más de tiempo. Qué raro, al mismo tiempo este será mi primer… ¿Song-fic? Supongo, pero no tanto a lo que en realidad es un song-fic.

Espero, espero, espero que no sea demasiado largo como lo imagino. Más aun quiero que quede como lo imagine desde hace meses, así que… ahí les va.


DISCLAIMER

Hora de Aventura (Adventure Time) es creación de Pendleton Ward y los productores que ayudaron en la creación de la serie.


Mírame de otra forma

Capítulo 9

Nueva información

Caminaba firmemente directamente hacia al Dulce Reino, aun dolida por lo que vio en el anterior Reino y decepcionada por el hecho de que nada cambiara después de que ella se convirtió en la nueva gobernante de su Reino. Se detuvo unos pasos antes de entrar al Dulce Reino, se veía bastante apetecible pero aunque esa sería la mejor forma en la que podría destruir un Reino no debía hacerlo incluso si sus impulsos le decían lo contrario.

La Dulce Princesa, según recuerda gracias a Pan de Canela ella fue la culpable de que fuera encerrada en una lámpara a tan solo un día de edad. ¿Demasiado lista para caminar, balbucear y quemar bosques a esa edad? Pff… solo era una bebé… no culpaba a la Princesa de Caramelo por ello puesto que solo pidió que ella no causara más daño.

Suspiro al ver el Dulce Reino con dejo de melancolía

-Y bien… ¿ahora qué? – giro a su derecha viendo a sus dos compañeros

La vampiresa se acomodó al lado de ella – Bueno ¿exactamente para que querías venir aquí? –

-Bueno… - miro de reojo a su pequeño compañero – queríamos venir a buscar algo de información –

La vampiresa sonrió de lado – Información ¿eh? ¡Conozco a la nerd perfecta! – Se alzó para despegar vuelo – Síganme – estaba lista para continuar cuando escucho una aclaración de garganta que detuvo su ida, volteo de dónde provino - ¿Qué? – alzó una ceja

-Ya no puedo volar ¿recuerdas? – dijo envolviendo sus brazos irónica

Marceline giro los ojos - Recuerda que tienes piernas – replico mirándose la uñas, provocando que la Princesa arrugara el entrecejo haciendo que la Vampiresa se riera por su expresión – muy bien, vamos –

Marceline agarro a la Princesa con su mano desde la parte de atrás de su camiseta, mientras que la pequeña ardilla se agarró de una pierna de la chica o de lo contrario lo dejarían atrás. Desde el punto de vista en el que se encontraba no era muy favorable, nunca quiso ser una ardilla voladora pero ese sería un buen momento.

-¡Estamos demasiado alto! – grito con todas sus fuerzas

Se dirigían directamente hacia la ventana principal del castillo de la Dulce Princesa con velocidad del demonio, mermo la velocidad a la cercanía en la que se encontraban. Y entraron intentando no hacer mucho ruido y pasando desapercibidos.

-Muy bien, Limoncito. ¿Entendiste lo que te explique? – El pequeño descendiente limonagrio asintió dos veces

-Sí, señorita – levanto la mirada – No debo considerar canibalismo que usted coma dulces-

-Buen chico-

Una leve risa detrás de ella la sorprendió haciendo que se girara en sí, y vio al trio de polizones.

-¿Marceline? ¿Qué haces aquí? ¿Y quiénes son ustedes? – se giró una vez más hacia el pequeño agrio – Limoncito, ya puedes retirarte – dijo siendo obedecida

-Solo te hacemos una visita, Bonnie – la Dulce Princesa arqueo una ceja – Estos amigos míos necesitan información y probablemente tú te la puedas dar –

La DP fijo su mirada en el par de desconocidos, había algo familiar pero no lograba percibir que era exactamente. La Princesa se alejo un poco hacia el armario de su habitación.

-¿Qué clase de información necesitan? –

La Princesa Flama se incorporó ante la pregunta – Mmm… Marceline… - la nombrada la miro después del susurro – te agradecería que salieras unos minutos mientras Tick y yo hablamos con la… Princesa –

Marceline arqueo ambas cejas ante su petición, y desapareció de la vista de los tres mortales aun desconcertada.

-Muy bien – dijo la Princesa - ¿Cuál es el pr…?- interrumpió su propia pregunta fijándose en la chica – Wow… eres la humanoide más parecida a la raza de Finn que había visto –

-Dulce Princesa ¿sabe quién soy? – Pregunto, mientras la Princesa la observaba detenidamente – S-soy… la Princesa Flama… - soltó con la mayor valentía posible.

La Gobernante de dulce se quedó de piedra por unos segundos sin articular palabra.

-¡¿QUÉ, QUÉ?!- se escuchó de la nada, Marceline apareció al lado de la Dulce - ¡¿Por qué no me dijiste eso a mí?! – le replico

-Tranquilízate, Marceline – pidió la Dulce Princesa – Princesa Flama ¿Qué te sucedió? –

-Es… una larga historia… - sintió una opresión en el pecho después de que Marceline gritara - … simplemente cambie después de usar esta pulsera – señalo

La Dulce Princesa se quedó pensativa varios segundos y mentalizo los sucedido– Y no se la puede quitar – hablo Tick por primera vez después de haber llegado

Marceline se encontraba dándose unos golpes en la frente contra la pared castigándose a ella misma - ¿Cómo no lo note? ¡Era tan obvio! – La situación paso desapercibida por los demás

-Si no te molesta, quiero hacer una investigación sobre ti y ese accesorio – La Princesa Flama asintió


-Muy bien, primero veamos qué fue lo que te sucedió. Quédate quieta –

La Pelirroja se encontraba sentada en una silla del laboratorio de la Dulce Princesa, según veía no era normal que encendiera las luces allí porque se veía mayormente oscuro, afortunadamente había suficiente luz para ver. La DP pasó un dispositivo analizador de materia en uno de los brazos de la chica, desprendiéndole una pequeña capa de piel de uno de los dedos de sus manos. Observo la capa de piel en un microscopio.

-Es piel realmente similar a la de un humano, o al menos a la de Finn… ese objeto te está convirtiendo en una de ellos poco a poco… –

-¿Qué sugieres que deba hacer? – interrumpió

-La verdad, Princesa Flama… no tengo idea… ese objeto al parecer tiene un lapso de tiempo determinado… quizás en un par de días se pueda soltar solo-

-¿Qué quieres decir?-

-¿Vez las gemas que brillan en la pulsera? Cuando la tercera gema comience a brillar probablemente se destruya a si misma… o te destruya a ti consigo…-

Con lo último sintió por primera vez una sensación helada dentro de su ser, acompañada con un deje de preocupación. Esto no podía acabar así, se supone que simplemente esto iba a ser algo pasajero que usaría para divertirse.

La Dulce Princesa aclaro su garganta ante la repentina reacción de la dama anteriormente de fuego – Por lo que se puede ver, ese artefacto fue creado específicamente para convertir cualquier ser vivo en un humano puro y latente. – Tomo la mano de la Princesa en la suya – es muy difícil saber cuánto lleva de existencia porque se ve un muy buen estado, prácticamente nuevo. Creo que al menos tiene unos 980 años de antigüedad, ¿Dónde lo encontraste?-

-Pan de canela… uno de los lobos de fuego le entrego esto a él, creo que estaban en una caverna, una tumba… la verdad no recuerdo bien – dijo jugando con uno de los tubos de ensayo

La Dulce Princesa solo contesto con un suspiro

-Tengo mucho que hacer hoy, así que puedes buscar información en la biblioteca si te apetece-

La Princesa Flama asintió con preocupación y aun inconforme.

-¿Segura que no puedes hacer nada?-

-Veré si puedo hacer algo, pero no te lo garantizo-

-Yo me quedare aquí con Bonnie- dijo flotando aun lado de ella – pero si me necesitas, solo grita – le guiño el ojo mientras ella ya cruzaba el umbral de la puerta

-Y bien Marceline, por tu rostro sé que no has venido solo como compañía de ellos-

En la pelinegra simplemente se formó una sonrisa de satisfacción

-Ya no puedo engañarte, ¿Cierto Bonnie? – Se acomodó en la habitación – Es que tenía un plan para juntar a Finn con la "humana" pero ahora que sé de quién se trata empiezo a dudar de que sea una buena idea –

-Marceline, sabes que no debes involucrarte en asuntos como esos – regaño sosteniendo sus manos en sus caderas.

-Oh, vamos. Chicle, ella va a ir al Club de Películas esta noche; y ahora que lo pienso él tampoco tenía idea de que se trataba de su ex -

Arqueo un poco sus cejas ante la noticia, en realidad sería un show digno de verse.

-¿Qué pretendes con todo esto, Marceline? – se tocó ambas cienes

-Solo quiero darle un poco de felicidad a nuestro héroe de pacotilla ¿no te parece bien? – hiso una pequeña pausa, mirando detenidamente la expresión de la Dulce Princesa – el chico necesita ayuda, y lo sabes –

La Dulce Princesa suspiro resignada, sacando su sweater favorito color rosa del armario en el cual se encontraba una vieja foto de ella y Marceline

-Muy bien… ¿Cuál es el Plan? –


El lugar era bastante acogedor, color café chocolate y de madera. Más que nada gigantesco, un enorme y gran sitio de información donde podría morir antes de terminar de leer un quinto de esa biblioteca. Si esa era enorme, ya imaginaba como era la del Reino Tortuga; para su suerte la biblioteca del Dulce Reino contaba con casi la misma información que la del Reino Tortuga.

Con un dedo comenzó a examinar cada libro con el que se podía topar, con suerte, daría con el que necesitaba.

Estaban en orden alfabético, tenía como tres opciones en las que buscar lo que necesitaba. Entre "objetos mágicos", "antigüedades" o simplemente un poco de información en un libro de historia.

-¿Tienes idea de cuánto nos costara encontrar un pedazo de nada de información acerca de eso? –

-Con tu actitud no encontraremos nada, Tick – le contesto aun señalando en busca de un libro adecuado

-Creo que esto es una pérdida de tiempo- resoplo desde su lugar de descanso

La criatura estaba desplomada en una mesa en la mitad de la biblioteca contando los minutos para salir de allí, mientras que la Princesa solo buscaba respuestas.

-Si me ayudaras un poco más seria más eficiente – entrecerró los ojos fijando la vista en el rodeor, no cavia duda de que no había visto a nadie más como él. Suele ser gracioso y divertido, de vez en cuando pero a veces no le era muy útil…

Examino unos cuantos libros más, mientras más caminaba se encontraba con libros aún más viejos. Llegó a un punto en el que vio libros que parecían casi abandonados por sus condiciones. Llenos de Moho y… ¿pequeñas mordidas?

-Pobres libros… - susurro para sí misma, agarro uno de los libros que se encontraban allí, le soplo el polvo y trato de limpiarlo un poco con su antebrazo derecho. De repente, el libro comenzó a agitarse bruscamente en ambas manos de la Princesa. ¿Qué sucede? ¿Limpiar libros estaba prohibido? ¿Impuso una terrible maldición?

Con muy poco tiempo para articular todo, del libro comenzó a salirse una de las paginas, era una en blanco sin nada en particular. La Princesa sorprendida observa el papel. La hoja de papel instantáneamente se dobla por si sola formando una especie de estrella.

-Hola, damisela – hablo el pequeño papel - ¡Soy Peter Papiro! ¡Uno de los guardianes que sufren por las penas de las desgracias de estos libros! –

-Oh, hola Peter. Yo soy… emm, Freya; mucho gusto – contesto

-Quizás hayas oído de uno de los guardianes de los libros de la Biblioteca del Reino tortuga, Pedro Papel, somos hermanos. Nuestros libros fueron creados por el mismo autor – la criatura de papel salto a un hombro de Flama – Sentí el pesar que tuviste al ver los libros viejos de esta biblioteca, aquellos libros han sido abandonados por mucho tiempo –

-¿Y eso por qué, Peter? –

-Los niños de ahora no les interesa saber sobre la antigüedad y la mitología, suelen distraerse con cosas menos constructivas o educativas – señalo cada espiral de libros que mantenía aquella superficie, eran demasiados libros, demasiado conocimiento sin adquirir - ¿Por qué has venido hasta aquí, Damisela?-

-Estoy tratando de buscar información sobre objetos antiguos, pero ninguno concuerda con lo que busco – explico

-¿Qué clase de objetos antiguos?-

-No sé… antiguos… temporales… mágicos…-

-Creo saber qué es lo que necesitas… pero tendrás que darme algo a cambio-

-Muy bien, ¿Y si promuevo más la literatura antigua y la mitología en los niños, mostrándoles interés en ellas?- ofreció con una sonrisa

-¿Y cómo lograras eso?-

-Confía en mí-

Le sonrió con una sonrisa tan sincera que ningún demonio podría atreverse a negarse a su petición, al fin y al cabo era bastante sencillo. Cuando volviera a su reino, simplemente comenzaría a leer relatos antiguos a los niños del Reino.

-Muy bien, ven por aquí – el pequeño papel se organizó en forma de avión y dirigió a la Princesa a un librero en el fondo del lugar.

-¿Para qué me trajiste aquí? –

El Librero no tenía nada en especial, era un librero cualquiera, lleno de libros y categorías.

-Fíjate en la pequeña esquina de abajo – ordeno

La Princesa obedeció, y miro hacia abajo incrédula. Justo en el final del librero había una diminuta palanca de color celeste y gris, con un dedo cambio la dirección de la susodicha sin ningún esfuerzo.

De repente el librero comenzó a moverse de forma perturbadora acompañado por un sonido de una grieta abrirse de golpe. Era como un diminuto terremoto de un solo lugar en específico. Sorprendida y desconcertada la Princesa retrocedió varios pasos al instante.

-¿Qué está pasando? - pregunto

Sin embargo, no hubo respuesta. El librero descendió lentamente dejando ver detrás de si unas escaleras de color celeste o al menos eso hacia parecer, en realidad era hielo.

-Abajo se encuentra una biblioteca antigua donde hay más información sobre los objetos antiguos y cambios mágicos a través del tiempo –

La Princesa se acercó lentamente al umbral que había dejado el gran librero, comenzó a bajar las escaleras y sentía como con cada paso la sensación de frio se hacía más fuerte. Después de bajar la escalera en espiral logro ver la biblioteca a la que se refería Peter, mayormente en si toda la pequeña biblioteca estaba cubierta de hielo excepto por supuesto los libreros.

-¿Dónde debería comenzar? – observo la habitación

-No lo sé, esta habitación no es visitada desde hace muchísimo tiempo –

La Princesa Flama alcanzo a distinguir entre los libreros un libro que se había caído, camino hacia él y lo recogió

– "Teorías del viaje en el tiempo, por Simón Petricov & Betty Grof"- no le dio mucha importancia puesto que no era lo que necesitaba, se molestó en volver a colocar en libro en su lugar. – A ver… busquemos una sección de artículos mágicos-

Caminaron un par de minutos entre todos los libros buscando - ¡Mire señorita, allí están! – grito Peter, La Princesa levanto la vista y miro donde señalaba. Ciertamente era una sección de objetos mágicos

-Muy bien… P… P… P… ¡Pulseras! ¡Aquí! – agarro el libro y lo abrió de inmediato – Pulseras de poder, pulseras de hechizo paralizador, pulseras corta materia… rayos, no volveré a aceptar pulseras de nadie… - siguió leyendo - … Pulsera de humanidad… por fin, lo encontré –

La Princesa no perdió más tiempo y con él libro en la mano se sentó en el suelo a comenzarlo a leer.

"La Pulsera de la humanidad es un viejo articulo mágico creado de por un hombre científico ex investigador de lo paranormal y ex ayudante de la creación de bombas atómicas antes de la Gran Guerra de los Champiñones."

"Este objeto fue creado fundamentalmente por temor a la extinción de la especie humana en ese tiempo, pero no hubo suficiente tiempo para que se hicieran abundantes pulseras suficientes para repoblar la especie humana puesto que la Guerra inicio y termino antes de lo esperado. Fueron creadas en un laboratorio subterráneo en Asia, cerca de Corea y Japón"

-Probablemente el Reino de Fuego estaba cerca de ese lugar… - entrecerró los ojos con un gesto de angustia y continuo leyendo

"El Objetivo de la Pulsera era transformar a cualquier ser vivo, sea humanoide o animal en un ser humano de sangre pura. Primeramente e instantáneamente iniciando con la apariencia para la costumbre del sujeto, seguido por la desaparición de los poderes del ser si es que los posee y características fuera de ser humanas que posea, y finalmente convirtiéndolo por completo en un ser humano"

"Cuando la etapa final llega, no es posible volver a convertir a la criatura o sujeto de vuelta en su forma original, puesto que la pulsera automáticamente se adhiere a ella"

-Eso es un problema… eso es un gran problema – suspiro la Princesa, miro la susodicha en su mano derecha, ciertamente ya era parte de ella, ni siquiera sé movía cuando ella lo hacía. Suspiro una vez más y continúo leyendo

"La única manera de desprender la pulsera es exponiéndola a una temperatura increíblemente fuerte…"

Se sorprendió al leer esa frase, hubiera sido realmente esa información antes -¿Crees que deba quemarla?- pregunto a Peter

-Probablemente-

-Pero, si ahora soy humana eso me haría daño… ¡Arrgh, si hubiera sabido antes! – Puso su mano en su frente en señal de estrés por la oportunidad que había perdido – deber haber otra cosa que pueda hacer… - volvió a agarrar el libro

"… pero el cambio de temperatura sería peligroso puesto que ya es un humano"

-¡Eso fue lo que dije! ¡Arrghh!- suspiro tranquilizándose – al menos encontré una solución a esto… - comenzó a caminar hacia las escaleras dejando el libro en su lugar a paso regular – gracias por mostrarme este lugar, Peter. Fue una gran ayuda –

-No fue nada, señorita. Vi en usted un corazón de oro – dijo, teniendo como respuesta una sonrisa de la Princesa.

Antes de salir por completo de allí, una gota de agua cayó desde el techo al brazo de la Princesa disolviéndose en forma de copo de nieve con un sonido cristalino, sin que ella se diera cuenta o siquiera sentirlo

-Adiós, Pete – se despidió y la pequeña hoja de papel se convirtió en un pequeño avión y volvió donde provenía

-¡TICK! – grito a lo lejos

La pequeña ardilla despertó de su largo letargo, estregándose los ojos - ¿Dónde estabas? –

-No durmiendo sobre una mesa en una biblioteca pública, te lo aseguro – Tick giro los ojos - ¿no te cansas de dormir tanto? Al menos espera hasta hibernar –

-Eso dirás tú – rió - ¿ya nos vamos? –

-Sí, ya busque lo que necesitaba, vámonos- sonrió abriendo la puerta de salida


-Entonces, ¿me vas a ayudar? – pregunto amablemente la vampiresa

-¿Y en que ayudara eso a Finn, Marceline? –

-Tú conoces bien la historia del chico, eres la ayudante perfecta. Solo necesito que pongas ese CD con el ritmo en BMO justo cuando te lo pida ¿sí? –

Suspiro resignada la Princesa de chicle – Ah, está bien Marceline. Pero esto no tendrá un buen resultado...-


Se los advierto ahora, no sé encariñen con Tick porque si lo hacen, sufrirán mucho ténganlo por seguro :B. Por si no se dieron cuenta, si, esa biblioteca era la antigua de Simon Petricov así que probablemente de ahí extrajo su información

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