Hola a todos mi gente bonita…espero que estén muy bien, porque yo estoy más que contenta porque ya estamos a más de la mitad de esta historia.

Bueno no ha pasado mucho tiempo después del último capítulo, así que no hay mucho que decir más que me hicieron muy felices los comentarios que me dejaron y que gracias por leer. Como siempre… ¡Son una gran inspiración para mí!

Bueno, en este capítulo pasaran muchas cosas, pero así que nada decidí que nuestros amigos estuvieran en peligro en cada instante a partir de su llegada al Último Desierto, el Finnceline estará presente, sin mencionar el Fiolee, que en mi opinión han sido una de las partes en las que más me inspire al hacer este capítulo…y una nueva personaje hará su debut en este capitulo.

Bueno, mejor dejo de parlotear y a ustedes los dejó leer: ¡Disfrútenlo! :D


¡Hundidos!

"Ojos que no ven, corazón que no siente"

Era un pandemonio.

El sudor le caía por la frente y le escurría hasta el cuello, mientras el humo y el caos se hacían presentes.

La gente corría despavorida, mientras las rocas caían contra el suelo que parecía ser un tablero de ajedrez temblaba bajo sus pies. Sus ojos azules, siendo semi cubiertos por todas las sombras negras a su alrededor no fueron suficientes para apartar la mirada de ella.

Se hallaba desarmada, de espaldas al suelo y un hombre, un hombre con aspecto tan diabólico que a la misma muerte le causaría repugnancia le apuntaba con un hacha roja al cuello. Su corazón se aceleró, sintió que su espada se le resbalaba de las manos y se quedó ahí…paralizado, mientras aquel ser le sonreía de la manera más maquiavélica a ella.

El calor del desierto, la bruma de la noche y el frío de las sombras casi hace que perdiera el equilibrio y que el ataque lo dejara sordo…pero fue suficiente para darse cuenta de lo que pasaba en su interior.

Desesperado, corrió hacia ella y se lo imaginó a él, viéndose por fuera, como corría en una absurda cámara lenta. Sin embargo, cada paso que daba…cada zancada…era para salvarla a ella. Sus ropajes, arañados y heridos saltaban con cada movimiento, al igual que su cabello, desordenado.

Entonces, el hombre alzó el hacha, para darle a esa muchacha el golpe de gracia y él…trató de acelerar…pero…por alguna extraña razón…tropezó y se dio de cara al suelo frío. Pese a su dolor y falta de aire, se enderezó para ver la escena más terrible de su vida.

-¡MAAAAAAARCEELINEEEEEEE!- gritó a todo pulmón, entonces la muchacha tirada, pareció escucharlo, porque la pelinegra se giró a él y sus miradas se cruzaron…pero en vez de su mirada carmesí…sus ojos tenían otro color.

Era un color más brillante y dulce, que incluso con las sombras a su alrededor resplandecían…mientras le sonreía por última vez. Esa no era la mirada de Marceline… porque sus ojos eran color ámbar.

Entonces el hacha le cortó el cuello de cabo…a rabo…

-¡NOOOOOOOO! ¡NOOOOOOO! ¡MARCELINE! ¡MARCELINE!-

-¡Finn! ¡Finn! ¡Despierta!- lo sacudió la vampiresa, tratando de hacerlo volver a la realidad. Entonces lo tomó de los hombros y le dio una sacudida más fuerte de las que le había metido anteriormente.

El humano volvió en si con un grito ahogado, empapado en sudor y completamente acalorado. Como acto reflejo de su sueño, sin querer agarró a Marceline de las muñecas, pensando que aun seguía en su sueño y que tenía la necesidad de defenderse. La vampiresa abrió los ojos como platos, quien se hallaba algo encima de él y lo miró sorprendida al igual que Finn cuando supo que pasaba.

Todo había sido una pesadilla.

-Finn… ¿Estás bien?- le preguntó, preocupada por su estado al verlo tan pálido incluso con la luz de la débil fogata.

-¡Marcy!- soltó casi llorando y se enderezó de golpe y la abrazó tan fuerte como pudo. La vampiresa se sorprendió al principio, pero luego se dio cuenta de que, en la forma en la que Finn gritaba su nombre, la pesadilla era sobre de ella. Por lo que le correspondió, frotándole los hombros para darle inútilmente la confianza y el calor.

-Tranquilo, tranquilo…estoy aquí…- le susurró, mientras Finn se aferraba más a ella- ¡Cielos, Finn! Estás temblando…-

Al ver que el humano aun seguía demasiado alterado, Marceline decidió hacerle un té con unas hierbas que los Hyoomens les habían dado y lo cubrió con una manta. Mientras Finn intentaba tranquilizarse y tomarse su té. Vio como la vampiresa avivaba el fuego que casi se extinguía, y en cuestión de minutos, la fogata era una flama suficiente y calorífica. Luego de eso, Marcy se sentó a su lado.

-¿Te sientes mejor?- le preguntó, mirándolo, pues Finn aun parecía distante, sin embargo, estaba más calmado.

-Sí, gracias- respondió el humano- Solo fue…una pesadilla. Han sido muy comunes para mí durante todo el viaje-

-¿Quieres hablar de ello?- le preguntó la vampiresa, ofreciéndole su confianza.

Finn estaba por hacerlo, pero luego lo pensó dos veces.

Había sido el peor sueño de su vida, peor que cuando soñó gracias al recuerdo del diario, cuando moría. Pero cuando vio a Marceline así, indefensa, sentía como si un golpe en el estomago le sacara todo el aire mientras las tripas tocaban su columna….sobre todo porque, a diferencia de los otros, esta pesadilla había sido muy vívida y a la vez bastante confusa.

Ya no sabía que creer porque, cuando soñaba que Fionna era su hermana, al final resultó ser verdad y con todo lo que estaba pasando en el viaje, le daba miedo de que esas pesadillas fueran otra premonición de lo que se avecinaba. Pero si le decía a Marcy eso que estaba cruzando su cabeza…solo la alteraría, y en el peor de los casos, la llevaría a hacer algo estúpido.

-Olvídalo, Marcy…- dijo Finn, forzando una sonrisa- No tiene importancia…solo fue mi imaginación…jugando con todo lo que nos está pasando-

-¿Estás seguro?- preguntó la vampiresa, no muy convencida de su respuesta.

-Sí, no te preocupes- dijo Finn y tomó su mano, dulcemente- Sé que no fue real porque…estas aquí a mi lado-

Marceline le devolvió el gesto y luego miró a l fuego, igual que Finn, quedándose un momento en silencio mientras Finn bebía su té. No fue un silencio incomodo, simplemente fue un silencio donde bastaba estar junto al otro para estar a gusto.

Finn miró a sus compañeros. Cake estaba enrollada a los pies de Fionna, durmiendo plácidamente, Jake roncaba a todo pulmón, mientras accidentalmente rodeaba con un brazo a Marshall, quien también dormía, agotado. La Dulce Princesa y Beemo estaban cobijados y durmiendo muy juntitos…y Fionna estaba a su lado…con una mueca en su rostro, temblando y ligeramente sonrojada, por alguna razón.

-¿Desperté a alguien con mis gritos?- le preguntó, algo culpable.

-No- respondió Marceline- Pero Fionna ha estado inquieta- tras decir esto, la vampiresa se levantó y fue hasta a Fionna, entonces se hincó a su lado y posó una mano sobre su frente.- Tiene fiebre- expuso Marceline, entonces la mirada de Finn se volvió preocupada. Pero Marceline le sonrió, haciendo que las cosas no se vieran tan mal- Si quieres descansa, yo me quedaré aquí para cuidarla-

-No- negó Finn con la cabeza- No voy a poder dormir después de mi pesadilla, además…también quiero cuidarla. Es mi hermana después de todo-

Marceline hizo una mueca. Así era Finn, terco, terco, terco…pero decidió ni oponerse, no quería hacerlo sentir mal ni mucho menos y ella sabía lo que era tener que cuidar a alguien.

-Vale- tras decir esto, volvió de nuevo al lugar junto al humano y se sentó- Hay que llegar a ese Reino pronto- suspiro la pelinegra.

-Si…esa princesa debe ayudar a Fionna…y a ti- dijo Finn, mientras miraba el fuego- Debe devolverte tu edad-

-Si…sobre eso, Finn…- comenzó a decir Marceline, riendo nerviosamente y rascándose la nuca. El humano la miró, esperando a lo que quería decir-…aunque lleguemos a ese Reino…yo…yo me voy a quedar así-

Finn abrió los ojos como platos y la miró, claramente sorprendido y como si hubiera perdido la cabeza.

-¿Te... te das cuenta de lo que me estás diciendo, Marcy?- balbuceó el humano- ¿Por qué diablos quieres quedarte así?-

-Porque…cuando tengas la Perla de la juventud Eterna y te vuelvas inmortal por mi…yo seguiré siendo de tu edad- confesó la vampira, abrazando sus rodillas y mirando el fuego- Quiero quedarme así, contigo. Como cuando todo era más fácil…y si mi edad real es el precio que debo pagar para quedarme junto a ti…bueno…estoy dispuesta a pagarlo-

Finn la miró más sorprendido. ¿Así como él iba a arriesgar su vida por ella…ella lo iba a hacer por él? Bueno, admitía que la idea le entristecía al pensar que en pocos días, Marceline estaría más alta que él…pero ese era un precio demasiado grande. No podía dejar que hiciera algo asó por él. Sobre todo porque no solo en ella radicaban las consecuencias, sino también en su "reino". Aunque…bueno…la hija de Abadeer solo era la Reina de un puñado de vampiros ocultos en las tierras de Ooo y Aaa, nada de qué preocuparse. Pero aun así…seguía siendo un pago que al final tendría más y más defectos.

Lo único que pudo hacer Finn fue arrastrase con el trasero más a su lado, y una vez que sus rodillas chocaron, se dejó caer en su hombro. Contento y culpable de que su persona más importante corriera con un pago así.

-¿Sabes? Me gusta tal y como eres- le dijo. La vampiresa bajó la mirada hacia él y lo miró apenada y con un ligero rubor en las mejillas, pero luego le sonrió audazmente.

-Y yo te quiero tal y cómo y eres también- le dijo, se separó de él y se colocó de rodillas, encarándolo y tomando su rostro entre sus manos- Por eso…la que va a cambiar ahora por ti…soy yo…-

-Pero, Marceline…- comenzó a protestar el humano.

-No me dejarás mentir que a ti también te duele que algún día yo seré más grande que tu de nuevo…- lo interrumpió Marceline- Entonces habrá una gran diferencia que nos separará…y no quiero que eso suceda…nunca más. Así que no volveré a mi edad…y tu no me harás cambiar de opinión-

-Pero no tienes por qué hacerlo- dijo Finn, inocentemente. Marceline le sonrió.

-Tómalo como algo devuelta por lo que hiciste con el vestido para poder estar juntos- rió un poco. Finn se ruborizó al recordarlo y gruñó para sí mismo…pero finalmente aceptó. Tal vez en ese momento sería difícil por toda la situación, pero una vez que tuviera la Perla de la Juventud Eterna y acaba con el tal Conde Bonesteir podría estar feliz con Marceline de su tamaño por lo que le quedará de la existencia. Era un precio justo…aunque no lo dijo en voz alta.

Marceline rió enternecida al ver la mirada calculadora del humano y se acercó para besarle la frente, suavemente y luego lo miró.

-Trata de dormir…yo me quedaré despierta para cuidar a Fi- propuso. Finn la miró no muy animado…pero esa mirada carmesí hacía poner de rodillas a cualquiera, por lo que ahora a ella la tomó y le devolvió el beso en la frente, para luego mirarla dulcemente.

-Órale, pues…-


-¿Soy yo o ya hace calor aquí?- jadeó Jake, sacando la lengua.

-Ya hace calor, perro- dijo Cake, igual de sofocada.

-¡Arre, Marshall!- soltó Marceline con burla, pues la estaba "haciendo caballito" por pura diversión, mientras a Marshall le pesaba un poco más- ¡Arre! ¡Arre!-

-¡Auch! ¡Marceline, me estás lastimando!- se quejó Marshall, pero lo cierto es que todos rieron divertidos, a excepción de Fionna, claro. Y no es que tuviera la rabia que ya le tenía a Marshall, no solo era eso…era que, con el calor tan fuerte que de repente se había puesto…no se sentía nada bien.

Pasaron siete días desde que dejaron Bellotopia, una semana más a ese pesadísimo viaje que cada vez se hacía mas largo, pero que el Reino de la Joya estaba ya tan cerca, por eso no dieron pie a otra parada de días. Conforme fueron avanzando, las tierras se volvieron más firmes, y de las frías montañas, pasaron a los frescos pastizales, a un cacho de nada de clima tropical, a terreno seco y mas caluroso donde había a penas algunos árboles y cerca del medio día ya estaban en un suelo cuarteado de tan seco que estaba, cactus y algunos arbustos espinosos que daban un poco de sombra y el sol reflejándose sobre su piel.

Si, el calor se había vuelto muy alto, tanto que Marceline y Marshall tuvieron que tomar protecciones extra, al grado a que Marceline tuvo que ponerse una capucha amarilla que Finn traía en su mochila y que le quedaba grande, así como el sombrero de palma en donde se escondió su cabello para que el calor que le proporcionaba llevarlo suelto no le afectara tanto y Marshall tuvo que cubrirse de nuevo con sus gafas oscuras. Era terrible, pues ahora que Marcy no podía volar, le costaba más y a Marshall igual ya que lo agotaba y quería reservar fuerzas para lo que se viniera.

Cake y Jake tampoco la pasaban bien debido al calor y sus pelajes, la Dulce Princesa no llevaba ropa para ese clima, por lo que incluso con la ropa más descubierta que traía, sudaba de calor y su cabello se derretía un poco, al final Marcy tuvo que prestarle su otro sombrero para mantenerlo en su lugar y Beemo sentía que se oxidaba con todo ese calor. Sin embargo debían mantenerse estables, pues según Marshall, faltaba muy poco.

Las relaciones marchaban en un cincuenta por ciento mejor, pues pese a todo ese calor, les animaba un poco la picardía de la nueva relación de sus amigos: Finn y Marceline.

En todo el resto del viaje estos dos se la habían pasado jugando, haciéndose bromas amorosas, caminaban horas tomados de las manos, por no decir que siempre se sentaban a comer juntos y dormían uno al lado del otro. La verdad era tan enternecedor, que a la mayoría les gustaba verlos, felices por ellos y por la buena vibra que irradiaban…a excepción de Fionna, quien, a parte de todo lo mal que se sentía, tenía que llevar esa cruz tan pesada de ver a su hermano y a una gran amiga con la felicidad que ella no podía tener. Ahora ella le tenía cierta envidia.

Con Marshall aun enojado y sin hablarle para nada, Cake ocupada cuidándola y esa porquería en su cuerpo dándole vueltas en la cabeza solo tenía unos ratos felices, y eran cuando Finn le daba algo de tiempo a ella. Había ratos en los que, cuando decidía estar con ella, dejaba a Marcy por un rato mientras ella molestaba a Cake, Jake y Bonnie, y él platicaba con Fionna.

Afortunadamente, las peleas parecieron quedar atrás y con todo lo que había pasado aprendieron a apreciar más al otro. Platicaron sobre sus gustos, de lo buenas que habían sido sus vidas con Jake y Cake, anécdotas graciosas, uno que otro combate amistoso espada contra espada…si, comenzaron a conocerse más que cualquier cosa…y a veces Jake y Cake se les unían, haciendo la plática más favorable, hasta que también se unía Marceline y comenzaba el romance de nuevo.

Marshall…él se mantenía a la raya…y lo que más le molestaba al humano era que seguía con esa sonrisa audaz y aspecto despreocupado…mientras ella se estaba pudriendo, de todas las maneras, por dentro. A Finn lo trataba igual y se ayudaban en lo que necesitaran, con Marceline se la pasaba jugando y haciendo chistes como ene se momento, a Fionna y Cake los trataba con burla y gracias, como siempre, consentía a Beemo y se burlaba a veces de Bonnie con Marceline. Pero parecía que a ella se la había tragado la tierra…ni siquiera le había preguntado si se sentía bien. Ella no era de a las que le gustara dar lástima, pero se sentía mal que ni siquiera se preocupara de ella, pues no se habían hablado nada, nada, nada. Generalmente Cake le preguntaba, Finn, Marceline…la Princesa…todos a excepción de él. Ella les contestaba con una sonrisa y les decía que si se sentía bien, aunque en realidad cada día se sentía peor a raíz que dos días después de que salieron de la cuidad, cuando se cambió por otra muda de ropa, descubrió que en sus muslos y tobillos ya había aparecido la misma marca purpúrea, pero no dijo nada.

-Ja, ja, ja- rió Marceline, divertida, saltando de la espalda de su primo- Debilucho- se burló.

-Oye…no es mi culpa que tengas un gordo trasero- bromeó el vampiro, riendo.

-¡Ten cuidado con tus palabras hacia mi novia!- dijo Finn, tratando de sonar amenazante, pero Marshall solo rió y Marceline le besó la mejilla, divertida.

"Su novia"…Era un término algo extraño, porque jamás en la vida pensó que terminaría así con Marceline, no con su mejor amiga. Se lo creía de Bonnie o la Princesa Flama…pero jamás con ella. Era curioso, pero a la vez sentía que podía inhalar y exhalar sin esa amarga sensación en la garganta. Además, estar con Marcy era…alucinante.

-Ah…claro…- dijo Marshall divertido, rodando los ojos. Marceline rió de nuevo y tomó a Finn de una mano.

-No le hagas caso, Finn- dijo Marcy y le volvió a plantar un beso en la mejilla, Finn rió dulcemente y luego el se lo devolvió.

-¡Uuuuuuuugggghhhhhh!- se quejó alguien a sus espaldas, sonoramente, los chicos se voltearon y vieron como Jake y Cake los miraban con una mueca de asco.

-No hagan eso en horario de niños, señores. Se quejó Jake, a lo que los chicos respondieron con unas risitas.

-No te pongas celoso, viejo- dijo Finn, divertido- Si quieres te puedo besar a ti también-

-¡No te atrevas, viejo!-

Todos soltaron unas risas, incluso Fionna, quien por primera vez en mucho tiempo no se carcajeaba así, se cubrió la boca para evitar que salieran sus risas sonoras, ya que, aun estaba enojada…y cuando finalmente cesaron se la destapó…pero cuando miró sus manos sus ojos se abrieron de par en par y comenzó a temblar.

-¡Fionna!- soltó Cake cuando la vio, todos voltearon a verla, cesando sus risas preocupados y todos palidecieron cuando vieron las manos de la humana llenas de sangre, mientras que por ambas fosas de la nariz le salía más y se escurría por su boca, barbilla y cuello, hasta su camisa, la cual ya estaba comenzando a mancharse.

Fionna miró horrorizada como unas cuantas gotas cayeron al suelo cuarteado y de repente todo el calor pareció caer bajo sus hombros, el suelo comenzó a volverse borroso y de repente sintió un agudo dolor en la cabeza, por no decir que le ardía el cuello. Se sentía enferma, caliente…terrible. Un sonido agudo le atravesó los oídos, aturdiéndola y finalmente perdió el equilibrio, mientras olía ese aroma a metal y oxido de su propia sangre. Se tambaleó y el suelo comenzó a hacerse más cercano.

-¡Fi!- gritó Finn al ver como su hermana se desvanecía, por suerte Marshall flotó hasta ella y la detuvo antes de que se golpeara contra el suelo. Todos se acercaron rápidamente, mientras Marshall se recargaba a Fionna en su pecho. Estaba coloradísima, respiraba con dificultad y la hemorragia de la nariz no le detenía.

-¿Fi? ¿Fi? ¿Me oyes?- preguntó Marshall algo desesperado y sacudiéndola un poco. La humana estaba algo consiente, pero se sentía realmente mal como para abrir los ojos…además de que le molestaba el incandescente sol…pero oía a todos. Oía como le hablaban, preocupados.

Se sentía mal…pero terriblemente cómoda, pensó que la tierra seca sería más dura e hirviente…no…no estaba en la tierra…porque escuchaba la voz de…¿Marshall?

-¡Linda, despierta!- gritaba Cake, algo impaciente, Fionna tenía un aspecto horrible.

-Marshall, quítale el gorro- ordenó Bonnie. Marshall, entre su desesperación de perder a Fionna ahí mismo, se lo quitó…entonces tuvo que voltear al ver y olfatear lo peor de su vida. Marcy también se cubrió la nariz…era un olor a podrido…demasiado fuerte. Marshall, con toda su voluntad apartó un poco el pelo de Fionna y entonces se dio cuenta.

La desde el cuello hasta adentro de la camisa estaba completamente púrpura, casi violeta, estaba hinchado y sobresalía la yugular…Marshall se dio cuenta de lo que estaba pasando. Era el veneno…esa parte estaba completamente envenenada y ardía. Su sangre, al menos en esa parte, ya estaba completamente infectada, de ahí venía ese asqueroso olor a sangre putrefacta que le picaba la nariz a él y a Marceline.

La Dulce princesa tomó su muñeca y sintió el pulso, examinándola como la primera vez que lo hizo.

-El veneno…esta a setenta y cinco por ciento esparcido- sentenció. Todos se paralizaron y voltearon a ver a Bonnie desesperados. Cake rompió a llorar y Finn comenzó a negar con la cabeza frenéticamente.

-No…no, no, no, no, no… ¡NO!- comenzó a gritar y se acercó más a su hermana, para verificar en efecto lo que era. Él no era un vampiro y no olía la sangre interna, pero hubiese dado lo que fuera por quedarse ciego. ¿Qué no podía tener más de una semana de felicidad? Ahora que tenía a su chica…su único familiar iba a morir.- Fi…-

-Me siento…caliente…- jadeó la humana, crujiendo los dedos y frunciendo el ceño.

-Si…está ardiente…- dijo Jake, sintiendo su frente- Debemos llevarla a un lugar con sombra y bajarle la fiebre-

-Estamos entrando al Ultimo Desierto, Jake- dijo Beemo- En este lugar no hay sombras, ni árboles, ni agua…lo único que tenemos son las cosas de la mochila-

-Bien…ideemos alguna especie de refugio e hidratémosla- sugirió Marceline. Finn rápidamente se quitó la mochila verde de su espalda, la abrió y…sus ojos se abrieron desmesuradamente.-¿Qué pasa?- le preguntó la vampiresa al ver su reacción.

-Muy bien…- gruñó Finn, enojado- ¿Quién fue el graciosito que hizo esto?- dijo, molesto, sacando de su mochila un puñado de arena. Todos los chicos abrieron los ojos desmesuradamente.

-¿Qué…? ¿De donde sacaste esa arena, viejo?- preguntó Jake. Marcy comenzó a entender, rápidamente se quitó el morral que traía en su espalda igual y lo abrió…entonces soltó un grito ahogado y lo volteó, dejando caer en el suelo la arena, la cual formó un montoncito.

-No…-

Bonnie le copió y pasó lo mismo…no había nada en su mochila salvo arena, igual que en la de Marshall, Fionna, Jake y Cake. Era oficial…toda la comida, plantas medicinales, agua, mantas, medicinas…todo, todo se había convertido en la arena que se colaba en sus dedos. Pero entonces Marshall y Marcy se miraron…si, si…eso era una trampa. Lo sentían…eso iba ligado a lo que pasó en Bellotopia. ¿Cómo era posible que esa mañana se hubieran zampado una gran cantidad de pretzels, y en ese momento…en el que Fionna se estaba muriendo oficialmente…todo se hubiese convertido en arena? A no ser que…¡Oh si! El Conde estaba detrás de ello.

-No puede ser…- dijo Bonnie mientras miraba la mochila vacía- Las medicinas…no puedo hacer el tónico sin medicinas ni las plantas que recogieron para contrarrestar un poco el veneno. Solo necesitaban unas horas.

-¿Cuánto falta para llegar al Cañón Rubí?- preguntó Marshall a Bonnie.

-Media hora. Después de eso estaremos en medio desierto, donde solo habrá arena- dijo Bonnibel.

-Tenemos que ir hacia allá…debe haber algo ahí…por lo menos sombra y tenemos que buscar la ultima fuente de agua posible- dijo Marshall.

-Arde…- volvió a jadear la humana, llena de dolor. Marshall la miró nervioso y le acarició el pelo con la poca cordura que le quedaba.

-Tranquila, estarás bien, Fi…-dijo, sin querer tocó su frente, entonces se dio cuenta de lo ardiente que estaba y aun faltaba detener la hemorragia. Se la pasó a Finn, su hermana soltó un pequeño gemido. Marshall comenzó a quitarse la sudadera con ansiedad, quedando con su camisa roja de cuadros que a penas y le cubría y comenzó a limpiar a Fionna de eso, mientras Finn buscaba alguna fuente de agua…entonces vio un cactus.

-Si…eso es…- susurró y se la entregó de nuevo a Marshall- Cortaré ese cactus- se acercó a la planta espinosa y comenzó a cortarlo en trocitos, creando jicarita naturales con un poco de agua…era escasa…pero era el único plan que tenía. Rápidamente alzó los trozos y olió el líquido.- ¡Puaj!- olía a…amargura. Entonces sintió un pinchazo en las manos, soltó un alarido y vio que se había espinado. ¡Genial! Ahora él estaba sangrando de las manos. Entonces de repente otras manos pálidas le arrebataron las jícaras de las manos.

-¿Estás bien? ¿Te lastimaste mucho?- le preguntó Marceline, preocupada y tomando las jicaritas. Finn se frotó un poco las manos y trató de limpiarse la sangre, consiguiendo una mancha en sus pantalones.

-Si…lo estoy- dijo y luego miró las manos se Marceline…estas no sangraban. Esto le sorprendió- ¿Cómo es que no sangras?- le preguntó admirado.

-Oh…simple. Mi cuerpo está muerto, por lo que no tengo más sangre que mi corazón bombeé- explicó Marceline.

-Es…fascinante…- dijo Finn. Marceline sonrió tímidamente. Era la primera vez que alguien le decía en mucho tiempo que, por su naturaleza, era fascinante.

-¿Hola? ¡Tierra llamando a Finn y Marceline!- dijo Jake, extendiendo los brazos- ¡Fionna, veneno, desierto, cañón, sangre, muerte…! ¿Les suena familiar?-

Los chicos los voltearon a ver y en efecto Marshall ya se encontraba de bien, con Fionna abrazada a su cuello y las manos alrededor de su cintura, montada en su espalda, mientras el la sostenía de las piernas. Estaban listos para irse.

Fionna asintió. Ahora si empezaba la carrera contra el tiempo. Debían llegar a ese Reino de la Joya en unas horas…pero las trampas apenas y comenzaban.


A la media hora llegaron a la cima del cañón, pues debían cruzarlo si querían llegar definitivamente a la arena. No iba a ser difícil, solo debían bajar los miles de pies que los separaban del suelo, caminar medio kilometro siguiendo el sendero y llegarían a las dunas…donde se tendrían que apurar si querían llegar al Reino antes del anochecer para que la fría noche no los congelara, y claro, para que Fionna no muriera.

Llevaban las mochilas vacías sobre sus espaldas, y en ese momento solo llevaban las jicaritas de cactus en ellas para protegerlas del sol e hidratar a la que más lo necesitaba, o sea, la humana. Pero era solo cuestión de horas para que la sed se reflejara en sus gargantas, así como la insolación y el hambre.

Estaban desarmados, salvo por la espada que Fionna tenía colgada en la cintura y la espada hecha con Sangre de Demonio de Finn, los gorritos de los humanos y las ropas que traían puestas.

Todos estaban cansadísimos de subir por la seca, rasposa y dura roca…pero él que realmente estaba pagando el precio era Marshall, quien se había negado en absoluto a que Cake cargara a la humana, por lo que todo el camino la tuvo sobre su espalda, escuchando sus jadeos y sus latidos, los cuales a veces subían y otra veces bajaban a niveles peligrosos.

Por seguridad decidió colocarle la chaqueta en la cabeza para protegerla del sol y evitar que las defensas le bajaran más de lo que ya estaban, pero para Fionna era un completo martirio, pues la fiebre le subía a cada minuto y la respiración se le hacia más difícil, y el vampiro se daba cuenta cuando Fionna comenzaba a aflojar su agarre o cuando sentía mucho ardor de repente lo apretaba más. A los quince minutos de que Finn cortó el cactus, la humana se desmayó del calor, y tuvieron que usar un poco del jugo del cactus para hidratarla…fue una pésima idea.

Tan pronto como Fionna bebió un poco, toda la bilis se la saboreo en ese amargo trago, por lo que terminó por vomitar, perdiendo así no solo la poca hidratación que le quedaba, sino también dejando su estomago vacío, con las defensas más vulnerables que nunca. Finn insistió en que se hidratara lo más que pudiese, y a arcadas, la humana logro tragarse la bilis que le quedaba. Poco después se desmayó por segunda vez…pero se despertó cuando anunciaron que habían llegado a la cima del cañón, ahora solo había que bajar el peligroso y angosto camino en forma de caracol que rodeaba la montaña.

El Conde los tenía donde quería, y Marshall y Marceline lo sentían en las columnas, incluso Finn. Sin comida, ni agua, ni la medicina que curaba temporalmente a Fionna, sin sombra y con ese sol que les quemaba la piel…Estaban perfectos para un ataque. Por eso, se tensaron más y decidieron cuidarse las espaldas entre todos. Incluso Bonnie hizo un improvisado hilo de chicle con partes de su cabello y pegó y enredó dos cactus gordos y redondos, así que ahora ella iba con un arma más o menos peligrosa cada vez que tomará impulso.

Marshall se quemó con frecuencia cuando el sombrero no le alcanzaba a tapar la mayor parte de la piel con sus movimientos…por no decir que estaba terriblemente sediento…igual que Marcy. Habían sido semanas en las que no se habían alimentado correctamente. Sin color rojo que absorber ni sangre de pez o pulpa de este…bueno…hacia que también les bajara todo. Marceline ya no volaba por su reducción de edad…pero a Marshall le afectó tanto que su sed y debilidad también lo habían llevado a usar las piernas para caminar, mientras el sol les calentaba y debilitaba.

Marceline generalmente soportaba ese tipo de calor, pues a veces en Ooo había ondas que no podía detener y tenía que acostumbrarse, pero para su edad superficial era una verdadera tortura. Tuvo que chupar el rojo de la liga que Bonnie le había colocado en la trenza y el escaso color de las cerezas en su camisa…pero no le bastó. Como vampira se mareaba con frecuencia estando ahí.

Hubo un momento, casi encima de la roca del gran cañón, donde se tambaleó y chocó contra las espaldas de Finn, sin embargo pudo recobrar el equilibrio en cuanto la vista de la piedra se le volvió más clara. El humano volteó a ver de inmediato quien le había pegado, pero cuando vio a Marceline así de débil, se dio cuenta.

-¡Marcy! ¿Estás bien?- le preguntó, algo alterado y tomándola de los hombros y enderezándole un poco, buscando su mirada. Marceline lo miró y esbozó una débil sonrisa.

-Si…no te preocupes, Finn…solo me mareé un poco por el sol- dijo Marceline, intentando apaciguar los nervios del humano, a quien no convenció con su respuesta.

-No te ves muy bien- dijo él- Si quieres puedo llevarte en mi espalda…supongo que debe ser difícil para un vampiro-

-No, estoy bien. Preocúpate por Fionna mejor…además, Finn, tú también no te ves bien. Estas rojo como un jitomate- dijo, mirándole las mejillas. En efecto, al igual que Fionna el humano tenía rojas, rojas, rojas las mejillas…pero esta vez no se las estaba causando la compañía de la vampira, sino el sol sobre su piel. La vampiresa no pudo evitar poner una mano sobre su frente, entonces hizo una mueca- Creo que te está empezando a dar fiebre-

-No importa…mi cuerpo resistirá más- dijo el humano- Si no, entonces que Jake te cargué-

-Si, puedo hacerlo- dijo el perro, sacando la lengua por el calor y cesando. Marceline sonrió de nuevo para tranquilizarlos.

-No, está bien, aun puedo andar- dijo ella- Además, parece que a ti también no te va muy bien, Jake-

-¡Maldito pelaje!- masculló el perro, aun cesante. Finn y Marcy le sonrieron un poco.

-¡Chicos!- gritó la dulce Princesa, quien se había adelantado con Marshall por el camino inclinado junto con Cake y Beemo- ¡Miren! ¡Vengan a ver esto!-

Los chicos caminaron más hacia el empinado camino…entonces vieron primero la espalda de Bonnie y a Fionna en la de Marshall y después un bello paisaje desértico…que los mataría en horas.

Ante ellos estaba otra roca paralela igual de alta, caliente, raposa, seca y con un color ligeramente rojizo y anaranjado en la que podían pasar si construían un puente atravesando el vacío. Todos bajaron las miradas, y en efecto había un camino para bajar al sendero que las rocas del cañón hacían, donde ya había arena. Enfocando la mirada, a lo lejos del medio kilometro que delimitaba en cañón comenzaba verse la caliente arena que formaba dunas reflejando ese ardiente sol.

Montañas rocosas, arena caliente a miles de pies de distancia, un angosto camino para bajar…Perfecto.

-Si bajamos por aquí y seguimos el sendero llegaremos a las dunas- dijo Marshall con la garganta y legua secas e indicando el camino. Finn bajó la mirada y vio que sobre la arena del sendero, en algunos puntos, las enormes rocas hacían sombras. Sombras que ellos necesitaban para descansar y recobrar un poco a Fionna.

-Si, y podríamos detenernos allá abajo para pasar la noche- dijo, señalando lo que habia visto.

-NO- soltó Marshall tajante- No podemos quedarnos aquí…¡Fionna no tiene una noche! Si esperamos hasta entonces se va a morir- explotó Marshall. No podía más, él estaba cansado y también quería permitirse un descanso como todos…pero si paraban aunque fuera unos minutos la vida de Fionna podría ser el precio.- El Reino de la Joya se encuentra al final de las dunas, podemos cruzarlo en las próximas horas-

-No creo que lo podamos hacer, Marshall- dijo Bonnibel, sacando sus deducciones geográficas.

-No me interesa- dijo Marshall- No dejaré que Fionna muera. Si ya estamos cerca podemos hacerlo…¡Vamos!- dijo en un tono mandón. Dicho esto flotó unas pocas rocas que los separaban del camino angosto que descendía y comenzó a andar de nuevo, un poco más rápido, pero cuidadoso de no caer, pues sus energías no debían ser para salvarse de una caída de muerte, sino para defender a Fionna.

Todos miraron por unos segundos como Marshall caminaba, como si no le importará dejarlos atrás…solo Fionna y aun asimilando que les había gritado. Él no lo había hecho, ni se había portado egoísta o mandón, al contrario, como el mayor veía que todos estuvieran bien durante el viaje…pero ahí si parecía que les dejaba claro que esta vez no estarían a su contentillo.

Marceline tomó el hombro de Bonnie, quien aun estaba algo aturdido de que Marshall le hubiese gritado principalmente a ella.

-No le hagas caso- dijo ella, tratando de sonar empática- Esta desesperado por salvarla. Entiéndelo-

-Lo hago…- dijo Bonnie, entonces se giró a verla- Pero este calor nos va a matar en cuestión de horas…no duráremos tampoco hasta la noche si estamos en medio de las dunas, nos matará el frío-

-Tratemos de hacer lo mejor que podamos- dijo Finn, llegando al lado de Marceline y tomando su mano, para echarle ánimos a ella y a Bubblegum- No podemos hacer nada salvo ir hacia adelante-

Las chicas sonrieron en respuesta. Estaban de acuerdo con él.

-Bueno…vamos- dijo Jake, enredando en sus brazos a Finn y Marceline y saltando las mismas rocas sobre las que Marshall había flotado, seguido por Cake, quien se estiró con la Princesa y Beemo en brazos. Una vez en el camino angosto comenzaron a andar unos detrás del otro, tratando de pegarse lo más posible a la pared y caminar con cuidado y equilibrio detrás de Marshall.

-Conde…ya están en el Ultimo Desierto- informó el Lich- Pero no sabemos dónde exactamente. Creo que con la media hora que han pasado desde que se dieron cuenta de que les faltaban sus provisiones…deben estar en el Cañón Rubí-

-Ok…no estamos seguros… ¿Hay manera de localizar?- peguntó a la Demonio Doble Cara.

-La hay…- contestó la mujer-…si esa chica activa el poder del Hacha Familiar podré saber su ubicación de manera exacta…entonces el Lich podrá ir sobre ellos-

-Bien… ¿Puede crear un desastre? Algo así como para que la vampiresa usé de manera obligatoria su bajo- pidió el Conde. La mujer sonrió de manera maléfica hasta los rabillos de sus maquiavélicos ojos.

-Usted déjemelo a mí…- dijo ella, dejando ver sus colmillos- Aunque…créame…en una horas pasaran de ser ocho a siete…-

-¡AAAAAAAAAAGGGGGGG!- un alarido por parte de Fionna los hizo detenerse en seco, meintras la humana se retorcía sobre la espalda del vampiro, quien rápidamente la sostuvo mejor y la recargó un poco sobre la piedra, con cuidado de que no cayera al vacío. La humana había enrojecido más, estaba sudando de manera en que su cabello estaba algo humedecido, y se doblada de dolor, mientras se abrazaba su costado derecho.

-Fi… ¿Qué te pasa?- preguntó Marshall ansioso. Jake rápidamente, por petición de la Princesa, la tomó y estiró sus brazos por encima de Finn y Marceline para que la revisara. Rápidamente, Bonnibel se hincó junto a ella.

-¿Qué te duele, Fi?- le preguntó, mientras la humana solo hacía gestos de dolor y se doblaba más el costado, soltando más alaridos.

-Costilla…duele…mucho…- jadeó con dificultad. Bonnie se inclinó a ella y la examinó. Todos esperaron un poco, preocupados y conteniendo el aliento lo mejor que podían, pero la verdad era que la desesperación ya les estaba invadiendo. Parecieron segundos interminables en lo que Bonnie hacia caras extrañas, buscando y examinando sobre la camisa de Fionna, masajeándole y haciendo que la humana soltara más alaridos, espantando más a todos.

La Dulce princesa se reincorporó con una pinta horrorizada en todo su rostro.

-El veneno…- balbuceó- El veneno ya está yéndose con sus órganos internos.- Sentenció esta. La noticia les cayó como piedra a todos- Su sangre está completamente infectada…el veneno ahora está afectando a los órganos internos y los huesos-

-No…- susurró Finn, preso del pánico. Su hermana…iba a morir si no llegaban en cuestión de horas al Reino de la Joya. Marceline tomó la mano de su novio, tratando de echarle ánimos, pero la verdad ella también estaba demasiado asustada al pensar que una de sus nuevas mejores amigas muriera. Fionna, era una de las pocas que le podía comprender.

-Fionna…- sollozó Cake atrás- No te mueras…-

-El veneno ya afectó dos costillas y parte del hígado y una pequeña parte del pulmón- dijo Bonnie, revisando las manchas purpuras en las piernas de la humana y las muñecas, así como en el cuello.

-¿Cuánto tiempo le queda, Bonnibel?- preguntó Marshall, con todo el peso del mundo bajo sus hombros. Bonnie lo miró con tristeza y se quedó callada. La desesperación y la locura golpearon al vampiro al instante- ¡BONNIBEL!-

-¡No lo sé!- gritó Bonnibel, también asustada- L sangre está infectada y cuando llegué a su corazón le dará un infarto… ¡Yo ya no puedo hacer nada!-

La respuesta le golpeó a Marshall de lleno, de hecho a todos. Pronto los ojos de Bonnibel se llenaron de lágrimas y los sollozos de Cake se volvieron más fuertes, mientras Finn veía aterrorizado como en la humana habían cesado los alaridos, pero aun respiraba con dificultad y hacia muecas de dolor.

No podía ver morir a su hermana…no después de que solo había sido una semana como verdaderamente eran. Aborrecía no haberla conocido antes gracias a su ignorancia, aborrecía haberla tratado tan mal. Si Fionna moría…si su hermana moría…él mismo se encargaría de desmembrara a esa Demonio, a la cual ya le traía ganas desde hace mucho. Generalmente Bonnie no lloraba por algo que no pudiera resolver, a decir verdad siempre movía, revolvía, volcaba y demás para resolver los problemas que tenía…pero verla llorara ante eso…les dejaba claro que estarían perdidos en cuestión de horas.

-¡Bien!- gruñó Marshall y cargó a Fionna, esta vez en brazos, arrancándole un quejido. Estaba tan desesperado que ya no le importaba ser delicado con ella…solo quería salvarla.-¡Vamos! ¡Tenemos que llegar a ese maldito lugar antes del anochecer!- proclamó y siguió su camino, seguido por Bonnie y todos los demás.

Siguieron en silencio unos segundos, asimilando las palabras de Bonnie acerca de que Fionna tal vez no saldría viva de esa situación…cuando escucharon un trueno bajo sus pies. Al momento fue tan leve el ruido que el único en detenerse fue Finn…quien a la vez sintió una presencia molesta. Marcy de nuevo chocó contra su espalda y luego lo miró, algo dudosa de que se hubiese detenido después de que había apretado el paso ante la declaración de la Dulce Princesa.

-Finn… ¿Por qué te detienes?- le preguntó, algo dudosa y molesta, deteniendo también a Cake y Jake detrás de ella.

-¿Escuchaste eso?- dijo Finn, agudizando el oído. Marceline le copió, al igual que Cake y Jake, prestando atención mientras Marshall se adelantaba como si nada lo pudiese detener.

Otro trueno…

Marshall se detuvo en seco y miró hacia atrás, al igual que Bonnie. Esta vez, todos lo escucharon.

-¡Lo escucho!- soltó Jake. Todos se pusieron tensos, esperando cualquier ataque o señal de peligro…pero solo sonó otro gruñido dentro de la roca…entonces comenzó a temblar bajo sus pies.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH HHHHHHHHHHHHH!-

El suelo se les acabó.

De la nada y con ese temblor, acompañado de un rugido que les resonó en los oídos, el camino se comenzó a derrumbar poco a poco, hasta que al final ellos iban combinados con la avalancha de rocas calientes, pequeñas, medianas y pequeñas que comenzaron a caer al vacío.

Marshall se impulsó tan pronto como el suelo se le acabó como Fionna en brazos, tratando de esquivar cada roca que la gravedad le lanzaba y de cubrir a Fionna con su pecho, protegiéndola.

-¡Marceline!- gritó Finn, girándose para tomarla de la mano y protegerla.

-¡Finn!- giró por igual la vampiresa, pero únicamente otra roca se atravesó, quebrando por completo el camino, separándolos y cayendo finalmente al sendero de arena.

La Dulce Princesa atrapó a Beemo en el aire y los abrazó contra su pecho, mientras las rocas seguían cayendo y la arena se le volvía más y más cercana. Fue cuando Cake amarró sus brazos a la cintura de la princesa.

-¡Los tengo!- soltó, para después transformarse en una especie de costal que las envolvió y los protegió de las rocas…cómo pudo, la gata se aferró con sus garras a la pared de la piedra paralela y trató de frenar la caída, enterrando las garras y quemándoselas son la piedra caliente.

-¡AAAAAAAAAHHHH!- no pudo evitar soltar un grito cuando la quemazón de limar sus garras contra la piedra pasó a quemar sus patas…hasta que al final vio una rama entre las rocas y se amarró a ella, estirando su brazo y envolviéndolo varias veces. Finalmente quedó colgando de esta, en forma de bolsa, sosteniendo a Beemo y la Dulce Princesa.

Marshall aun seguía esquivando rocas, con Fionna en su pecho. Tenía una mueca, pero no sabía si era del dolor que le provocaba el veneno…o todo lo que estaba pasando a su alrededor.

Esto le distrajo y no vio venir una roca que lo golpeó en la cabeza y lo derribó, noqueándolo por un momento. Sintió como caía y como Fionna se le resbalaba de sus brazos, la vista se le nubló y más tarde su cuerpo fue azotado contra el suelo, levantando la arena, cayendo con el hombro.

Recordó a Fionna tan pronto como su vista se volvió a aclarar, presentando el cielo azul del desierto…y la lluvia de Fionna. Entonces sintió como si algo se le hubiese escapado de las manos. Se enderezó de golpe y vio a Fionna, unos metros más lejana a él…y cómo varias rocas le iban a caer, directo a ella.

El golpe pareció despertar un poco más a la humana, cosa que fue un poco extraño, pero permitió enderezarse lo suficiente y mirar hacia arriba horrorizada, mientras la lluvia de rocas se iba directo a ella. Se encogió un poco, esperando la cruel y doloras lluvia…cuando oyó un grito.

-¡FIONNA!-

Solo alcanzó a ver como Marshall se apresuraba volando hacia ella y la embestía, para después abrazarla, protegiéndola. Segundos después todas las rocas se cernieron sobre ellos.

Jake, en cuestión de segundos, también apretó a Finn, estirando su brazo demasiado, como si fuese una larga manguera y evitando que cayera al suelo, y con el otro se aferró de una piedra salida de la misma pared del cañón de en donde estaba Cake. Mientras Finn, aun en el aire, pero agarrado de la pata de su hermano, buscaba a Marceline entre todas las rocas, entonces la vio y con la física con la que su cuerpo se balanceó logró tomar la mano de la vampiresa y luego acomodársela, agarrándola de la cintura.

-¿Estás bien?- le preguntó aun al aire.

-Si…- soltó Marceline, aferrándose un poco al cuello de Finn.

-¡Finn! ¡Van a chocar!- oyeron la voz de Jake más arriba. Miraron al frente y era cierto, ya que con la inercia y el cuerpo de Jake pegado a la roca, se iban a ir directo contra la roca de la otra pared.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHH!- los dos soltaron un grito. Entonces Finn se columpió y como puedo, mientras Marceline se aferró más a él y cerró los ojos con fuerza, esperando que su cara se estampara contra la roca, Finn quedó de espaldas a la pared y abrazó a Marceline, protegiéndola.

Pronto Marceline escuchó algo parecido a un tambor y luego como el cuerpo de Finn se contraía. Volteó a ver al humano, quien tenía una mueca de dolor en su rostro mientras su espalda crujía. Había recibido todo el golpe, sacándole el aire por completo. De un momento a otro Finn pareció ponerse morado y luego sus ojos se cerraron, la fuerza se le fue de l cuerpo, cayendo por completo en la inconsciencia y haciendo soltar a Jake.

Marceline lo abrazó justo a tiempo antes de caer de lleno a la arena, levantándola y disparándolos en sentidos contrarios. Por más que lo intentó, no pudo evitar soltar a Finn por el golpe y rodar incontables veces, mientras la arena se le metía por todos los lugares, lastimándole el cuerpo y quitándole el sombrero, el cual quedó en alguna parte de la tierra. Afortunadamente, la sombra de la piedra del cañón les daba.

Paró de rodar y se quedó ahí, tendida bocabajo, adolorida. Habian caído unos metros, pero no los suficientes como para matarlos. Luego recordó a Finn, se enderezó, sintiendo como su espalda también crujía, pero menos que la de Finn y tosió un par de veces arena, para después ver el cuerpo de Finn, tendido sobre la arena.

Se paró como pudo, tomó su sombrero y se acercó a Finn corriendo, se hincó junto a él y lo recargó en su pecho, sacudiéndolo un poco, algo desesperada. Si, el golpe no la mató a ella, pero era un vampiro, su cuerpo era más resistente… ¿Cómo le habría caído al humano si hubiera recibido todo el golpe? Vio como un hilillo de sangre resbalaba por la frente de Finn, manchando un poco su gorrito blanco.

-¡Finn! ¡Finn! ¡Despierta!- gritó, algo desesperada. Entonces recordó que el golpe le había sacado todo el aire.

-¡Finn!- soltó Jake, mientras se estiraba para llegar al suelo, al cabo de unos segundos logró tocar la arena, tomó su forma original y corrió hacia ellos, hincándose frente a Marceline, quien ya había recostado a Finn sobre la arena, bocarriba.-¿Qué le pasó?-

-Se golpeó con la pared de piedra y todo el aire se le salió- contestó sin mirarlo, entonces comenzó a hacer una serie de presiones en el pecho de Finn. La misma técnica que habían usado con el perro Fionna y Marshall tras recatarlo del río. Una vez hecho eso, Marceline se inclinó y besó a Finn, proporcionándole aire…al no ver respuesta, volvió a hacer las presiones en su pecho-Uno…dos…tres… ¡Vamos Finn!- susurró desesperada por su supervivencia y lo volvió a besar.

Justo en ese momento, Cake llegó, estirándose igual que Jake con la Dulce Princesa y Beemo, hasta que tocaron tierra y adoptó su forma normal. Entonces los chicos, al ver que había un herido, se acercaron, desesperados. Pero Marceline parecía tenerlo bajo control.

-Uno…dos…tres…¡Responde, Finn!- comenzó a decir algo desesperada-¡Uno…dos…tres..!- y lo volvió a besar…esta vez el humano abrió los ojos de golpe al recibir la cantidad de aire y le devolvió el beso a la vampiresa con una tos seca. Al ver que el cuerpo del humano se reincorporaba de un momento a otro, Marceline se detuvo, se enderezó y vio como tosía. El humano sintió la necesidad de enderezarse y buscar aire, por lo que Marceline se lo permitió, mientras el respiraba agitadamente, llenando de aire sus pulmones.- Finn…¿Estás bien?- le preguntó Marceline, aun algo preocupada.

-Si…- tosió el humano- Valió la pena…si fue para salvarte…- volvió a toser, pero trató de esbozar una sonrisa-…pero me dolió-

Marceline lo abrazó de un momento a otro, aliviada de que estuviera bien, pero también algo molesta con él. ¿Cómo se le ocurría hacer semejante estupidez? Se separó de Finn y lo miró a los ojos.

-No vuelvas a hacer eso- le reclamó- ¿Tienes idea de lo que hubiera pasado si yo te hubiese perdido?-

-Tranquila…no fue tan grave…- tosió de nuevo el humano, pero más levemente, poco a poco el aire se iba a apoderando de nuevo de su cuerpo.

-¿Qué no fue tan grave?- preguntó Marceline enojada- ¡Mira tú frente!-

El humano se llevó una mano a la frente y, en efecto, sintió que algo le escurría por esa, entonces la miró, para ver cómo había algo de sangre en ella.

-Oh-oh…esto no es bueno…-

-¡FI! ¡MARSHALL!- un gritó de Cake los distrajo a todos, entonces voltearon y vieron como Cake miraba horrorizada una pila de cuatro enormes piedras…entonces los chicos comprendieron y se temieron lo peor. Inevitablemente, todos se olvidaron del golpe de la frente de Finn y corrieron hacia esa pila de piedras.

-¿Están ahí?- preguntó Finn, desesperado.

-Si…los aplastaron.- dijo Cake, asustada. Rápidamente Finn y los demás le comenzaron a dar vueltas al mantón de rocas para ver si no había un hueco entre las rocas para poder colarse y entontara a Fionna y Marshall. La desesperación los aturdió por un momento, puesto que no había ninguna clase de entrada y no había ningún movimiento. Pero su aroma, por parte de Jake y Cake definitivamente estaba bajo esa pila.

-¡Marshall! ¡Fionna! ¡Me oyen!- gritó Finn, tanteando las rocas con cuidado y aun buscando una ranura entre ellas.-¡MARSHALL! ¡FI!-

-¡Fionna!- gritaba Cake algo desesperada-¡VAMPIRO!-

Se despertó con un tremendo dolor de cabeza, se la sobó un poco mientras se enderezaba…y aun con la vista borrosa miró a su alrededor. ¿Cuándo se había vuelto el cañón tan oscuro? ¿Por qué se sentía tan mareado y golpeado, como si un torbellino lo hubiese sacudido?

Entonces abrió los ojos de golpe.

Desierto, cañón, veneno, derrumbe…Fionna…

Sacudió la cabeza de un lado a otro con rapidez, deshaciéndose de ese dolor y estado mareado igual que los cachorros y miró hacia debajo de él. Estaba encima de Fionna, Quien estaba tirada de lado, jadeando con más fuerza y aun muy roja, sin embargo no parecía haber tenido ninguna clase de golpe que el sí tenía. Bueno…había hecho un buen trabajo con ella.

Se quitó de encima y la examinó mejor, sacudiéndola levemente y recargándola en su pecho.

-Fi…Fi… ¿Me oyes?- le preguntó en casi un susurró. No sabía por qué, pero la verdad era que necesitaba hablar en ese tono.

-Marshall…- jadeó Fionna, aun ardiente- ¿Qué pasó?...-

-Hubo un derrumbe…pero tranquila, estamos bien- dijo Marshall, tratando de calmarla…aunque en realidad ni él lo estaba…y fue peor cuando miró a su alrededor. Piedras…piedras y más piedras amontonadas sobre de ellos. Estaban atrapados en una pequeña cueva que la lluvia de rocas había creado, el espacio era demasiado pequeño, no pasante de tres escasos metros y un metro y medio de altura.

-¡Marshall! ¡Fionna!-

De repente oyó un claro grito en uno de los extremos de la cueva, dejó con cuidado a Fionna en el suelo y flotó hasta la pared, pegando su oreja y buscando también algún escape entre las rocas.

-¡FI! ¡MARSHALL!

Ahí estaba de nuevo, esta vez reconoció la voz al instante. Era Finn, quien gritaba su nombre, buscándolos, pegó su boca a la piedra, aliviado de que no estuvieran solos.

-¿Finn? ¿Finn, eres tú?- preguntó en voz alta.

Los chicos, al oír la contestación de Marshall, se acercaron a donde se oía más fuerte y pegaron las orejas y bocas a la caliente piedra.-

-¿Marshall? ¿Me oyes?- preguntó Finn, en voz alta también, al parecerle que escuchaba la voz del vampiro, pero en realidad todos lo habían escuchado.

-Si- contestó Marshall, para dejarles claro que los escuchaba, fuerte y claro.

-¿Están bien? ¿Fionna está contigo?- preguntó Cake, algo desesperada pero aliviada por su hermana.

-Yo estoy bien, y Fi no tuvo nada de golpes…pero…- se detuvo y vio como la humana yacía en el suelo, temblando y con la respiración más dificultosa.- Pero…el veneno se sigue esparciendo- informó.

-De acuerdo- dijo Finn- Marshall cuídala, nosotros veremos la manera de sacarlos de aquí antes de que pase más tiempo-

-Vale- contestó Marshall y de nuevo se acercó a Fionna de nuevo.

-¿Qué hacemos ahora?- preguntó Finn, irguiéndose y mirando a los demás.

-Debemos quitar las rocas- dijo Jake, y sin pensarlo, enrolló su brazo a una piedra de abajo y la sacó.

-¡No! ¡ESPERA, JAKE!- gritaron Finn y Marceline, pero no pudieron detenerlo, porque cuando quitó por completo la piedra, todas resbalaron un poco y se movieron de lugar.

Marshall al sentir el temblor y ver como caían unas roquitas y arena se temió la posibilidad de un nuevo derrumbe, se puso de nuevo encima de Fionna, protegiéndola y cubriéndose la cabeza. Afortunadamente solo fueron una pequeñas rocas las que cayeron y unos cuantos movimientos de piedras que los cubrieron ahora aun metro. Una vez que pasó la conmoción, se enderezó y miró molesto a las paredes.

-¿PODRIAN NO INTENTAR MATARNOS A LOS DOS MÁS RAPIDO DE LO QUE YA ESTAMOS CONDENADOS?- gritó hacia afuera-¡ESTAMOS HUNDIDOS!-

-¡SI! ¡PODEMOS VERLO!- respondió Finn y luego se volteó a mirar a Jake molesto- Jake, no vuelvas a hacer eso-

-Lo siento…no pensé que eso pasaría- se disculpó el perro, dejando la piedra de lado.

-No vamos a poder mover piedra por piedra…eso es seguro- dijo Bonnibel, examinando la situación.

-¿Por qué no?- le preguntó Cake.

-Si movemos la piedra equivocada, pasara lo mismo que cuando sacas una carta de debajo de una pirámide de naipes; se derrumbará- explicó la princesa- Debemos quitar todas las piedras de un solo golpe-

-¿Estás loca?- soltó Jake- Esto pesa más de una tonelada-

-Si…pero es el único plan que tengo- dijo Bonnie, haciendo una mueca y mirando a Marceline, quien se llevó una mano al cuello y se agarró el collar con el dije de su bajo-hacha guardado. Entonces Finn se dio cuenta de que por la mirada de la vampiresa…tenía una idea.

-¿Tienes una idea?- le preguntó Finn, para saber lo que fuera que cruzará su mente salvara a Fionna y a Marshall.

-Si puedo tocar uno de los Quintos Acordes, con la ráfaga de viento…las rocas saldrán volando-

-Bien…- dijo Finn, esperanzado- Entonces….hazlo-

Marceline lo miró asustada. Al parecer ahora ella comprendía todo. La arena en vez de sus provisiones, lo mucho que había avanzado el veneno en el cuerpo de Fionna, el derrumbe, el tiempo valioso que estaban perdiendo ahí…y Fionna y Marshall atrapados…

…Era el Conde Bonestier. Y si llevaba a cabo su plan…les estaría dando lo que querían.

-No puedo hacerlo…- susurró, tratando de sonar firme…pero la verdad es que estaba preso del miedo.

-¿Qué? ¿Por qué?- preguntó Finn, algo molesto por el momento de dudas de su novia, pues no era momento.

-Porque les daremos lo que ellos quieren…- dijo Marceline. Finn frunció el ceño dudoso, pero vio que Marceline no bromeaba. Ahora si se encontraban entre la espada y la pared.


-Vale, Fi…- dijo Marshall, cargándola y dejándola de nuevo en el suelo, pero recargada en una roca algo inclinada, lo suficiente para erguirla para que pudiera respirar, ya que comenzaba a ahogarse un poco.- Te quedarás aquí, mientras los demás y yo vemos como sacarnos de aquí- dicho esto, se dispuso a ir y tratar de cavar una salida.

-Espera…- jadeó Fionna, deteniéndolo. Marshall sintió como su cabeza se recargaba en su espalda, no sabía si era por su debilidad…o porque le estaba suplicando. Marshall se giró y la detuvo de los hombros para que no desfalleciera y la volvió a recargar.

-Fionna…por favor no hagas eso ahora… ¿si? Estas muy débil- le dijo, pero Fionna únicamente le sonrió un poco y tiró de su camisa.

-No…no me dejes…- le suplicó.

El vampiro sintió crujir su corazón cuando le escuchó decir eso, y sintió como todas sus fuerzas se le iban. Era su culpa, era su culpa que ella estuviera así, de haberla descuidado tanto tiempo. Ahora ella estaba pagando la cuota de la manera más terrible que podía. Se sentía mal…si algo le pasaba a "su Chaparrita"…se expondría al solo. No quería tener su existencia si moría de nuevo.

-Vale- dijo y se hincó a su lado.

-Yo…quiero que me perdones…- dijo Fionna.

-No tengo nada que perdonarte…-

-No…por favor…solo…escúchame…- dijo, haciendo una mueca de dolor- Yo…lamento haberte herido tanto…perdóname, Marshall, he sido tan injusta contigo. ¡Lo siento, lo siento, lo siento!- gritó la humana, alterándose por completo. Marshall le frotó los brazos para tranquilizarla, pues como había dicho Bonnie, en cualquier momento le podía dar un infarto.

-Fionna, tranquilízate- pidió el vampiro- Todo está bien, vamos a salir de aquí y…-

-No…no estoy hablando del viaje…- dijo Fionna, apenas con un susurro audible y recargándose de nuevo en la roca- Hablo de nosotros. De lo mala que he sido contigo, de que soy una terrible persona. Es normal que me pase esto, eso le pasa a la gente mala como yo y…-

-Fionna…- la interrumpió Marshall, con una mueca y mirándola con tristeza. Luego tomó su rostro entre sus manos y la miró, suavemente- No…vuelvas a decir que eres una mala persona. Eres una persona muy buena, a la que por desgracia le pasaron muchas cosas malas…igual que a Finn. Pero no voy a dejar que eso te vuelva a pasar, te sacaré de aquí y llegaremos a ese Reino para que te curen-

-Eres tan buena persona, Marshall…- dijo Fionna, mirándolo más intensamente- No puedo creer por qué te enamoraste de mi, ya fuera en otra vida o…o en esta-

La expresión del vampiro se volvió más triste y se le partió el alma al ver a Fionna así. Muriendo…sintiéndose culpable de sus errores.

-Fionna…-

No lo evitó, por lo que la atrajo hacia ella en un fuerte abrazo, como si esa fuese la última vez que lo hiciera. Quería tenerla cerca, quería sentir su débil corazón contra su pecho, quería perfumarse con esos cabellos dorados. Quería a Fionna, la quería como un estúpido. Se había enamorado de nuevo, y lo peor, de su mejor amiga.

Pero tal y como había visto con Finn y Marceline. "Amigo". Esa palabra solo era una excusa para ocultar lo que realmente sentían. Sentían más, sentían atracción, cariño, amor…no amistad, eso se quedaba corto. Era amor.

-Marshall…si muero…promete que vas a cuidar a todos los habitantes de Aaa, y que mantendrás a Finn con vida…- susurró la rubia, contra su pecho. Marshall se separó de ella con los ojos vidriosos.

-No te vas a morir… ¿Me oyes?- dijo Marshall, tratando de forzar una sonrisa- Yo te lo prohíbo. Mo te vas a morir, Chaparrita…-

-¿Chaparrita?- preguntó Fionna con una sonrisa, pues sonaba algo gracioso que Marshall la llamara así. Marshall soltó una risita y miró sus manos.

-Si…- suspiró- Así le decía a la otra Fionna…-

-¿Y tu…solo me ves como la otra Fionna?- preguntó la rubia, con un tono algo triste. El vampiro la miró algo sorprendido de la pregunta. Nunca se lo habia preguntado, si esa atracción que sentía por Fionna era amor…o amor por un lindo recuerdo. No tenía ese complejo, y a decir verdad Marceline tampoco.

Él veía a su prima muy normal con Finn. Enojados al principio, si, pero, con todo lo que le había dicho Jake acerca de sus aventuras, reuniones y de lo bien que se llevaban Finn y Marcy le quedó claro que, aunque fueran las reencarnaciones de sus antiguas seres queridos, no necesitaban más que existir para ellos.

Por eso Marcy no quería que Finn supiera nada; porque no habia la necesidad de estar pensando en cosas del pasado cuando en realidad podía ser felices en ese instante. Claro, ahora el humano se le habia pospuesto al futuro y por eso iba por la Perla, pero a decir verdad, Marcy lo quería por quien era. Por el humano loco, divertido, heroico y fuerte…y no veía reflejado a el otro Finn en él.

Y Marshall tampoco con Fionna.

-No…nunca te he visto como a ella…-

-Entonces…¿Me vas a decir que te nemoratse de mi de un día para otro?- preguntío la humana, bastante sentimental- Por favor…ni siquiera tú eres tan estúpido…-

-¿Y tu me vas a decir que te enamoraste de mi también?- poreguntó Marshall, algo enojado.

-¡Por supuesto que lo estoy!- gritó Fionna, molesta-¡Tu me gustas!-

-No…- dijo Marshall, nada convencido y con la mirada triste- Solo me estas diciendo esto…porque estas a punto de morir y porque…Gumball te rechazó…- masculló el vampiro, venenosamente.

-No… ¡NO!- volvió a gritar la humana, y trató de ponerse de pie, pero entonces de nuevo sintió como algo crujía en ella, dio un alarido de dolor y se llevó la mano a su costado, encogiéndose.-¡AGGGG…!-

-¡Fi!- la sostuvo Marshall, antes de que se golpeara de nuevo con algo, pero ella solo le respondió con una patada en el rostro que la hizo soltar y caer sentado a un metro de ella. Aun en ese estado agónico, la humana realmente era fuerte.

-¡No me toque, Marshall Lee!- le dijo, más amenazándolo que otra cosa. El vampiro se enderezó con una clara mueca de disgusto en el rostro y un gran moretón en su mejilla.

-¿Cómo por qué hiciste eso?- le reprochó Marshall.

-¡Porque te lo mereces!- respondió Fionna, furiosa- ¡Te mereces eso y más!- dijo, tomó una piedra y se la lanzó, Marshall a penas y la pudo esquivar, pues el espacio era muy pequeño- ¡Primero me ocultas la verdad!- le dijo y le aventó otra piedra, que de nuevo el vampiro esquivo-¡Luego me gritas!- otra piedra más-¡Y LUEGO ME TRATAS COMO SI YO NO EXISTIERA!- otra piedra más-¡Y AHORA VIENES A DECIRME QUE TE GUSTO, PERO SABES QUE NO ES VERDAD!- otra piedra-¿Y LUEGO QUE HARÁS?- preguntó, aun gritando, pero esta vez sus ojos se le llenaron de lágrimas-¡ME DEJARÁS SOLA!- el vampiro flotó hasta ella, tratando de tranquilizara, pero no fue fácil, ya que Fionna tenía una puntería envidiable con las piedras. ¿Qué se traía con ella?- ¡Y AHORA, BAJO ESTE COSTAL DE PIEDRAS, TE DIGO QUE TE CORRES´PONDO Y TÚ DICES QUE AUN SUGO ENAMORADA DE GUMBALL, CUANDO EN REALIDAD YO LO RECHAZÉ! ¿YA SE TE OLVIDO QUE PASÓ ESA NOCHE?-

-Bien, Fionna, ya cálmate…no te puedes alterar…- trató de tranquilizarla el vampiro, pero solo se consiguió una piedrazo más por parte de la humana.

-¡TENGO TODO EL DERECHO A ALTERARME!- le gritó, demasiado temperamental- ¡QUE NO ENTIENDES QUE…QUE…QUE TU…QUE…QUE ESTOY ENAMORADA DE TI!-Las últimas palabras resonaron tan fuerte que los chicos casi la pudieron escuchar desde afuera. Marshall legó a ella y la inmovilizó de ambas manos…estaba que ardía. Pero la humana solo sollozó y bajó la cabeza, apenada y dolida.- No tienes idea…de lo mucho que te quiero…- sollozó, aun si mirarlo a la cara.

El ceño de Marshall se relajó y miró como en cuerpo de la humana se convulsionaba, pero no de fiebre, sino de llanto. Se sentía culpable actuar así, tan frío, tan sólido…pero…es que ella se lo había pedido. Por eso, por el bien de ambos decidió que no se involucraría con ella más. Mal momento, porque en ese momento la humana le estaba diciendo lo que a él le hubiera gustado desde hace tres años y, estaba a punto de morir.

-Fi…lamento si te traté mal estos últimos días- se disculpó el vampiro. Pero…tu me pediste que te dejara en paz…por eso lo hice-

-¿Y por qué no lo haces ahora?- dijo Fionna, levantando un poco la mirada-¡Dime! ¿Por qué no sales de esta pila de piedras y a mí me dejas morir aquí?-

-¿Estás loca? ¡No me vulvas a pedir cosas así!- le gritó ahora Marshall. Fionna se resintió un poco ante el grito del vampiro. Generalmente él no gritaba, y cuando lo hacía era porque verdaderamente estaba molesto. Pero ella, terca como siempre, tampoco le daría pie.

-¿Y POR QUE NO LO HACES? ¡NO ME HAS CONTESTADO!-

-¡Pues porque…!- Marshall se tuvo que morder la lengua antes de que se lo gritara más claro en la cara, frunció el ceño, se ruborizo un poco…y finalmente explotó-¡POR QUE ESTPY ENAMORADO DE TI, FIONNA!- gritó. Luego, como un niño pequeño la soltó de manera brusca y se sentó frente a ella, con las rodillas pegadas a su pecho y una mano en sus ojos, como si le avergonzara que Fionna lo estuviese viendo- Creí que había quedado claro…- murmuró- Creí que…cuando nos besamos en las montañas todo estaba bien…pero veo que no…-

-Marshall…- susurró Fionna, mirándolo con tristeza. Claro, ya se lo suponía, pero jamás creyó que fuese verdad. Ese día de las montañas, cuando Jake la sacó para que él y Finn pudiesen hablar…y él la besó. Le quedó claro que en efecto si podría haber una posibilidad de que Marshall sintiera algo por ella.

Pero pasó lo mismo que Finn y Marceline.

¿Cómo saber si no solo era malicia de él? Claro, se sentía a gusto cuando se preocupaba por ella y demás, ahí se dio cuenta de lo especial que resultaba él para ella…pero ¿Y ella para él? ¿Por qué Marshall se enamoraría de una humana simple? La respuesta le cayó como balde de agua fría en Bellotopia, cuando le contaron toda la historia.

Y ahí nació la duda.

No solo era el hecho de un secreto que no debió serlo para ella, sino que también le fastidiaba pensar que Marshall solo viviera con ella en un simple recuerdo, que no al viera como Fionna, la humana, hermana de Cake y Finn, protectora de Aaa…sino que la mirara…como la Fionna que se la tragó la Nocheosfera. Eso le quemaba. Por eso no se creía que Marshall estuviera enamorado de ella…hasta ese momento que lo veía así, tan apenado, costándole trabajo quitarse eso del pecho.

-No tienes idea…de la rabia que me daba…que tu estuvieras con Gumball…- comenzó a decir el vampiro, aun apenado-…me…me enfermaba que tu lo amarás tanto…y esa noche…esa noche por eso actué como actué…porque….porque estaba celoso de que la persona que más quería…no fuera para mi…-

-Lo sé…- jadeó Fionna- Fui…una idiota…- sonrió con tristeza- Pero…pero solo fue cuestión de tiempo para saber que…que realmente te quiero. Y que…no importa si me ves como la otra Fionna…yo a ti siempre te querré como Marshall…y solo como Marshall…- dijo, azorándose más.

El vampiro se enterneció por su gesto. Después de tantas peleas t dolores…al final, al final lograr escuchar esas palabras de la boca de Fionna…era más que suficiente para toda su existencia. Sonrió y se hincó, frente a ella, mirándola más de cerca.

-No me gustas como la otra humana…- comenzó a decir, y tomó su mano y la examinó. Cielos, ese color purpura se veía cada vez más terrible.- Me volví a enamorar de ti…porque…así eres tu….y…no verte…me volvería loco-

Ambas miradas se encontraron y…Fuego y Hielo, chocaron.

¿Cuánto hacia que no se veían realmente como quien eran? Amistad. Esa absurda palabra quedaba tan baja…eso era amor. Esa mirada era lo que ponía a la humana a que su corazón latiera a mil por segundo y al vampiro de rodillas. Así lo ponía. Su belleza salvaje, heroica, divertida, fantasiosa, hermosa… ¡Mierda! Es todo se había fijado esos últimos años…hubo momento hasta en el que su trasero le pareció atractivo. Le gustaba todo de ella. Era su Fionna, suya y de nadie más.

Ahora se veía la conexión que tenían entre el pasado y el presente. La humana soltó una inocente risita.

-¿Tuvimos que quedar bajo todas estas rocas y para que casi yo muriera para decirme que estás enamorado de mi?- preguntó, aun sin borrar su sonrisa. El vampiro sonrió audazmente.

-Bueno…eres bastante difícil…- bromeó, la humana le devolvió la sonrisa, pero pronto jadeó de nuevo, sintiendo un dolor en su vientre y se dobló un poco, soltando un leve alarido. Marshall la sostuvo, preocupado- ¿Te duele?-

-Si…- jadeó la humana, pero luego lo miró, esbozando una sonrisa- Pero…vale la pena este momento…sobre todo porque…quiero asegurar que realmente yo igual estoy enamorada de ti…-

El vampiro hizo que se reincorporara un poco y la miro, más ardientemente. Fionna de repente se sintió más caliente de lo que ya estaba, un calor que hacía que la respiración se le cerrara, pero eso solo hacía que lo sintiera cuando Marshall estaba cerca.

-Demuéstramelo entonces…- sonrió, de nuevo de manera audaz. La humana se sonrojó entera, pero entonces bajó la mirada a los labios de Marshall.

Le dio gracia. Hace unas semanas lo había besado por última vez en las montañas, había frío y ella no estaba debatiendo entre la vida y la muerte, pero ahí, en ese momento en el que sus sentimiento se habían aclarado...hacía un calor insoportable que le quitaba el aliento y ella estaba agonizando. No supo si fue por la cantidad de toxinas que el veneno estaba liberando en sus sangre, o ese calor que la estaba obligando a quitarse la playera…pero de repente quería arder…quería arder si era el precio para asaltar los labios del vampiro.

Finalmente el deseo cedió.

Con desesperación se enderezó de golpe y se colgó a su cuello, apretando los labios contra los suyos.

Marshall abrió los ojos desmesuradamente, no se esperaba eso, el se esperaba un "También estoy enamorada de ti", pero no. Fionna como siempre había sabido atacar al blanco. Miró su rostro, estaba increíblemente rojo, sus labios, a diferencia de esa noche, estaban que quemaban de todas la maneras, incluso literalmente por la fiebre, al igual que sus manos en su nuca. Parecía que realmente le estaba costando trabajo dejarlo claro. Sonrió para sus adentros. Fionna era completamente una novata besando. Bueno…él le haría andar a su paso.

Cerró los ojos lentamente y la rodeó de la cintura, apegándola más a él. Fionna soltó un quejido, pero tan pronto como lo hizo el vampiro volvió a apoderarse de sus labios…y poco a poco quedó a su ritmo…salvaje…hambriento.

Ahí, bajo una cueva, en medio del desierto, atrapados y moribundos…era el peor lugar para un beso…a vista ajena. Pero para ellos, ese beso, por el que tanto habían llorado y soñado, era perfecto.

Fue tan pasional que al final la humana quedó por encimársele al vampiro, quedando así sobre sus piernas hincadas, mientras se lo comía a besos y el vampiro recorría con sus manos su cabello y su espalda, saboreándola completamente. En ese momento era suya. Ningún Finn que lo interrumpiera, ninguna Marcy que lo hiciera sentir pena, ningún Conde que la quisiera matar, Ese momento era perfecto. Y la fiebre aumentaba…pero esta vez para ambos.

Marshall la tomó más firmemente y cambió posición, pues la humana comenzaba a jadear, pero no era de ese beso, no…era porque, realmente, le estaba constando trabajo respirar y su corazón estaba peligrosamente acelerado. Por ello la recostó bocarriba en la arena y las piedritas, pero…él tampoco tiró la toalla. Simplemente se puso encima de ella y la siguió besando.

Quería llegar más allá, al fin y al cabo era un chico, pero su lado cuerdo le decía que no. Que Fionna no estaba lista y menos aun con esa fiebre y veneno, quemándole las venas.

Al final, la humana fue la que detuvo el beso, para tomar aire. Lo miró jadeante y vio como en el rostro del vampiro se reflejaba una sonrisa burlona, pero cariñosa.

-Eres mía…- le susurró este. Fionna le sonrió por igual y rió un poco.

-Je, je…torpe. Yo jamás dije que…¡AAAAAAAAAGGGGGGG!- un nuevo alarido por parte de la humana, esta vez más fuerte y adolorida, entonces se encogió en el suelo y se abrazó de nuevo el vientre, pronto comenzó a sudar demasiado. Marshall la miró preocupado…y de un buen momento se pasó a uno desesperante.

-¡Fionna!- soltó Marshall preocupado y luego se giró hacia donde había hablado con Finn.-¡FINN! ¡MALDITA SEA, SAQUENOS QUE AQUÍ!-

Los muchachos, quienes estaban aun pensando algún plan para sacarlos de ahí rápido, escucharon desde afuera los quejidos de la humana y la desesperación de Marshall. Finn al instante se pegó a la roca para escuchar mejor.

-¡Marshall! ¿Qué le pasa?- preguntó el humano, desesperado de no poder ver a su hermana.

-No lo sé…no lo sé…- balbuceó Marshall decelerado.

-¿CÓMO QUE NO LO SABES?- explotó Finn, aun más desesperado- ¡VELA, MARSHALL! ¡REVISALA!-

Al instante el cuerpo de la humana se contrajo y comenzó a toser convulsivamente, entonces Marshall notó que algo salía de sus labios y se escurría hasta su barbilla. No le quedaba duda…era sangre, Fionna estaba tosiendo sangre. Su final estaba cerca, podía sentirlo.

-Esta…escupiendo sangre…-mencionó lo sufriente como para que todos loe escuchara. Ahora el que se volvía del lado oscuro gracias a la presión era Finn, quien se aturdió cuando escuchó aquello, pero al instante frunció el ceño y se dirigió a Marshall.

-¡ESCUCHAME, BASTARDO! ¡MAS TE VALE SALBVAR A TIU HERMANA O TE JURÓ QUE TE METERÉ LA ESPADA POR EL…!-

-¡Finn!- lo regañó Marceline. Está bien que las cosas pintaran peor que cualquier otro día, pero no podían permitirse pelear entre otros si no se quemaban la cabeza antes. Debían actuar y rápido.

Bonnibel empujó a Finn de donde se estaba comunicando con Marshall, temblando de miedo.

-Marshall…- lo llamó la pelirosa- Huele la sangre y dime… ¿Cómo te huele?- comenzó a ordenar.

El vampiro recogió con su índice un poco de la sangre que le escurría por la barbilla a la humana y se la llevó a la nariz. Al instante lo retiró de su rostro e hizo una mueca de asco…entonces…supo que lo peor apenas comenzaba.

-Huele a…podrido…- mencionó, tratando de no perder la calma. Al instante todos ampliaron los ojos al escucharlo.

-¡Fi!- soltó Cake, cubriéndose el hocico para no gritar como histérica.

Bonnibel miró la roca, incrédula de las palabras de Marshall y de sus hipótesis en sus cabezas. Volteó a ver a Finn y Marcy con dolor y murmuró las palabras que decidirían el destino de la última humana.

-Está en etapa terminal- sentenció. Sus órganos se están pudriendo desde adentro hacia afuera…en cualquier momento…le dará un infarto-

Finn sacudió la cabeza, con los ojos muy ampliados. No, no se podía terminar así, no para Fionna, no podía vivir con la sangre de su hermana entre sus dedos. Desesperado, empujó bruscamente a Bonnibel y se acercó a la roca.

Había una opción y esa era referente a otro veneno. Otro veneno que solo tenía Marshall y que solo él podía solucionar estando ahí dentro.

-¡MUERDELA!- le gritó- ¡ES LA UNICA MANERA DE SALVARLA! ¡MUERDELA AHORA!-

Todos miraron a Finn como si hubiera enloquecido y Marshall también amplió los ojos. No pensaron en que al humano se le ocurriría esa opción. Debía querer demasiado a Fionna por tener su sangre como para pedir que Marshall transformara a Fionna en un monstruo con tal de que no muriera.

Marshall, por un momento pensó que era una locura, y que su decencia, igual que en el día que le extrajo parte de la sangre infectada, pero… ¿Podría verla morir de nuevo? En ese momento su honor y su dignidad se quedaban cortos…si morderla era la única opción que tenían… ¿Lo haría sin importar el costo?

-Finn, él no debe morderla…- dijo Marceline, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Pero si es la única manera de salvar a Fi…- dijo Cake, dándole la razón un poco a Finn.

-El vampiro dijo que no quería volverla inmortal desde el principio. No importa lo que haga, esa chica terminará pagando si nos precipitamos- dijo Jake, llevándole la contraria al humano y la gata, y dándole la razón a Marceline.

-Jake tiene razón- dijo la vampiresa- Mejor hay que movernos y buscar algo para sacarlos de ahí-

-¿Y qué vamos a encontrar aquí, Marceline?- espetó Finn, con la mandíbula apretada- Estamos en medio de un desierto…¿Que no lo entiendes?-

-¡Po supuesto que lo entiendo!- exclamó la vampiresa- Pero si le pides a Marshall que haga eso, solo la estarás condenando a la vida eterna. No tienes ni idea de lo que eso significa-

-Prefiero tenerla como vampira a verla muerta- dijo Finn, con rabia. ¿Cómo se les ocurría llevarle la contraria en un momento así?

-No tienes…idea de lo que estás diciendo…- dijo Marceline, respirando profundamente para no darle una nueva bofetada a Finn- Si dejas que él la muerda, ya no tendrás más a Fionna, la humana-

-No pienso perderla- dijo Finn, y se volteó con Bonnie- ¿Qué posibilidades hay?-

-Le quedan aun unas horas mientras el veneno aun ataca a varios órganos del cuerpo, puede morderla- dijo la Princesa- Pero no lo recomiendo, como dice Marcy…eso conlleva un alto precio-

-Pero mi hermanita se está muriendo- dijo Cake a la defensiva.

-¿No hay algún antídoto para regresarla a humana y solo transformarla por unos días más?- preguntó Beemo, inocentemente.

-No lo hay- respondió Marceline- Además, aunque la transformemos, Fionna se estará retorciendo de dolor en los últimos días. No funcionará-

-Funcionará si la mantiene con vida- dijo Finn, necio.

-No seas terco, Finn- reclamó Jake- Si Marshall hace eso lo único que se ganará esa humana es volverse una sanguijuela. ¿Tienes idea de lo difícil que será para todos nosotros?-

-¿Y tú tienes idea de lo que va a pasar si la dejamos morir?-

Voces, voces, voces…eso era lo único que Marshall escuchaba.

La moral de siempre en contra del amor que todos le tenían a Fionna. Estaban atrapados, agonizantes, con el calor al máximo, vulnerables y muy peleados.

Tomó su cabeza entre sus dedos y se jaló un poco el cabello, al borde de la locura, aun escuchando la discusión de allá afuera. Lo que pasaría si mordía a Fionna y lo que pasaría si no lo hacía. De todas maneras, ambos estaban perdiendo, y ella más.

Nunca había estado ahí, ni en la Guerra de los Champiñones. Siempre se había mantenido al margen con ella. Sabía que no la iba matar, porque su sangre sabría tan mal como él la olfateaba, nada que ver con el aroma a manzanilla natural de ella, pero…inyectarle su ponzoña, volverla el monstruo que él era, condenarla a la vida eterna con tal de no perderla…¿Sería tan egoísta?

Finn lo estaba siendo. Con tal de no perder a su hermana iba en contra, incluso, de la palabra de su persona más querida. Debía quererla mucho, el problema era que no conocía bien a Fionna, no cómo él.

Ella no quería la Juventud Eterna, y si los había seguido fue porque quería ir con el vampiro, pero nunca se le cruzó por la cabeza, al menos que él supiera, la idea de volverse inmortal y eternamente joven. Peor tal y como habían vivido él y Marcy, la vida eterna se paga con muertes, tristeza y dolores que jamás se podrían apagar, porque siempre estaría sintiendo.

-¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!- soltó un gritó que resonó entre las piedras, completamente abrumado. Quería que todos se callaran. Quería que dejaran de dar sus puntos de vista que se acumulaban en su cabeza, quería callar los alaridos de Fionna, quería que todo estuviera en silencio para que pudiera tomar una decisión…pero ya.

-Marshall…- oyó a Fionna jadear. El vampiro se giró a ella, frustrado, entonces vio como la humana aun estaba tendida en el suelo, con la respiración agitada, empapada de sudor…pero entonces amplió los ojos. ¿Era su imaginación o algo se le estaba enredando por los tobillos y subía por su cuerpo?- No me siento muy bien…-

Rápidamente se acercó a ella, para verificar que su mente y su vista a oscuras no le estuvieran jugando una broma. Entonces vio de qué se trataba.

Era algo parecido a arena, solo que de color oscuro, combinada como cuando las sombras se arrastran. Vio que en efecto estaba aprisionando a Fionna de las piernas, como subía por sus caderas, se enredaba como un espiral en su cintura, y luego cerca de sus pechos, apretándola igual que una serpiente constrictora, sacándole un gemido y el poco aire que le quedaba.

-¿Qué es esto?- susurró, horrorizado. Rápidamente colocó sus manos ene esa cosa y comenzó a tirar de ella, para liberarla- ¡Tranquila, Fi! ¡Yo te quitare esta porquería!-

Pero entonces, como si eso se multiplicara, se le enredó a él en las muñecas y comenzó a subir la arena oscura por sus brazos, también en forma de espiral. Soltó rápidamente lo que estaba tratando de quitarle a Fionna y sacudió los brazos lo más fuerte que pudo…tratando de quitársela también, pero esa cosa parecía como si quisiera aprisionarlos.

-¿Marshall?- llamó Finn, al oír que todo se había quedado en silencio- ¡Marshall! ¿Marshall, me escuchas?-

-¿Qué ocurre?- preguntó Marceline, asustada. Finn miró horrorizado la piedra y luego miró a la vampiresa.

-Ya no oigo…nada…- dijo Finn, asustado y preso del miedo. Marceline frunció el ceño y apartó a Finn, para apegarse más a la pared de piedra.

-¡Marshall! ¡Marshall! ¡Marshall! ¡Fionna! ¿Me escuchan?- comenzó a llamar, comenzando a desesperarse también.- ¿Marshall? ¡Fi!...¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!- de repente la vampiresa sintió un dolor agudo en la cabeza y como de pronto un zumbido entre los oídos y las paredes de su cabeza. Al instante cayó al suelo, tomándose la cabeza entre sus manos y retorciéndose de dolor. Pero incluso en ese momento, sabía que fue la misma sensación que la había llevado a encontrar a Finn. Pero eso no era bueno. Cada vez que lo sentía pasaba algo malo.

-¿Marceline?- dijo Finn, comenzando a asustarse también, se hincó junto a ella, mientras veía la expresión de la vampira desfigurada por el dolor.-¿Qué te pasa? ¡Marcy!- Pero la vampiresa solo tenía la mandíbula apretada, sintiéndose aturdida y atrapada en su propia mente.

-Vaya, vaya, vaya…- oyeron una voz seca que los hizo voltear- Veo que…no fue necesario que la vampiresa usará sus poderes para poder rastrearlos…-

Todos giraron la mirada y entonces lo vieron. Ahí estaba la causa de la mayoría de sus problemas y de la edad reducida de Marceline, quien al darse cuenta de quién era, también lo miró con rabia.

-Lich…- dijo Finn, con los dientes apretados.

-El mismo, mi niño- dijo con burla la calavera- Oh, vaya…tal parece que necesitan ayuda. Sobre todo con esos chicos bajo las rocas…no se ven nada bien-

-¿Qué les hiciste?- jadeó Marceline, con el ceño fruncido.

-Oh…nada en particular. Solo digamos que supe dar en el blanco. La humana está tan enferma que no podrá liberarse de las cadenas de verbena que la están aprisionando ahora mismo, y el hijo del Conde Lee…bueno…es un vampiro-

-¿Verbena?- repitió Finn, confuso.

-Es una sustancia muy toxica para los vampiros- explicó Bonnie, tomando a Beemo para protegerlo.

-Y al parecer, aunque no te está tocando, también resulta ser muy toxica para ti…¿no es así, querida Marceline?- dijo con burla. Marceline frunció el ceño y a Finn se le encendió una luz en su cabeza. Eso explicaba porque se había sentido tan mal de momento a otro.- Pero bueno, luego vendré por sus cuerpos en unas horas…al fin y al cabo, no les falta mucho para que este desierto terminara por matarlos a todos. Peor en este momento solo he venido por el cuerpo y alma de tu querida hermana, Finn-

-Sobre mi cadáver…- gruñó Finn, poniéndose de pie y sacando su espada de Sangre de Demonio, poniéndose frente a Marcy, en posición de combate.

-Oh, bueno…si tú lo decides…- dijo el cadáver, con indiferencia. Entonces le soltó una descarga verde, como las de la cueva. Finn la esquivó y corrió a él, justo para empezar una batalla.

Marceline, como pudo, se puso de pie y se arrancó el collar del cuello. Bien, ya los habían rastreado y encontrado, nada podía ser peor, solo que debía liberar a Fionna y Marshall, ahora que ya no tenían nada que perder.

Pero justo cuando se iba a cercando a la cueva, de la arena emergió la Demonio Doble Cara. Al instante Marceline retrocedió, mientras la mujer la miraba con burla.

-¿A dónde vas, linda?- preguntó, bloqueándole el paso. Marceline frunció el ceño y lo pensó dos veces antes de continuar su paso. Ya no podía volar, así que tenía que ser ágil. Entonces la Demonio levantó a su vista, el collar que le habían puesto en Bellotopia- Te tengo un regalo…-

-No esta vez, bruja…- dijo Marceline entre dientes, y aunque le pareció absurdo, pateó el suelo, levantando un montan de arena que cayó en los ojos de la mujer y que la hizo retroceder, Al instante Marceline la empujó y siguió corriendo como alma que lleva al diablo hacia la cueva. Acabaría con ella, pero primero debería liberar a su primo y Fionna.

Entonces de nuevo algo emergió de la arena por enfrente de ella, esto la hizo retroceder y caer de espaldas, pero cuando miró hacia arriba casi se le salen los ojos horrorizada.

Eran mujeres, hechas de arena, ya que esta caía un poco a sus pies, parecían estar entrelazadas a ella. Iban desnudas y se arrastraban, sus cabellos eran largos, simulando unas serpientes, igual que la bruja mitológica Medusa, y sus bocas se abrían tan grandes que dejaban ver sus colmillos con cada gruñido y chillido agudo que daban, mientras que en sus abdómenes se les colaban las costillas.

Su papá le había contado de ellas, pero nunca supo si había sido real o no. Eran Sirenas de Arena. No eran como las del mar o las de Agua Dulce, no, esas sirenas eran más parecidas a demonios que a seres sensuales. Eran malas, comían todo tipo de seres, y por supuesto, no dudó que iban como invitadas de parte de la Demonio y el Lich.

No había una, y se dio cuenta cuando pronto comenzaron a emerger más y más a su alrededor. Entonces esa criatura le gruñó en la cara, pero justo antes de que pusiera sus garras para darle un zarpazo de muerte, Jake llegó y golpeó a una con su puño, dejando solo un montón de arena. Entonces e giró a ver a Marcy.

-¡Corre y libéralos para que de una vez nos larguemos de aquí! ¡Yo te cubro!- le gritó, Marceline asintió, se puso de pie y siguió corriendo, para que después Jake encarará a la docena de Sirenas que tenía en frente-¡Muy bien! ¿Quién de ustedes quiere más patadas en el trasero?- dijo con arrogancia, pronto todas la Sirena se le fueron encima. Entonces Cake se le unió.

Marceline siguió corriendo y sacó su bajo con una llamarada roja, pronto el hacha-bajo volvió a su manera original y siguió corriendo, con el arma en su mano. Entonces algo la golpeó fuertemente, que hizo que saliera volando varios metros, para al final caer de lleno en la arena. Para su mala suerte el bajo cayó a unos metros de ella.

-Mmmm… ¿Qué tu padre no te dijo que era de mala educación dejar a las mujeres mayores hablando solas?- dijo la Demonio, quien la habían derribado. Se acercó a ella y le dio la vuelta. Pronto el sol le dio de lleno a Marceline, y esta soltó un chillido. La mujer y a la miró con despreció y con sus garras la tomó del cuello y la levantó a su altura. Era tanto su fuerza que la levantó a unos centímetros de la arena. Marceline comenzó a jadear y a patalear, pero no porque la estuviese ahogando, sino porque el sol le estaba dando en la cara. La Demonio la miró con burla- Miren…aquí está la hija de Abadeer. La Reina Vampiro…que dejó todo por un simple humano. ¿Y ahora donde está? Muriendo a causa del sol. Tu padre tenía razón, eres muy obstinada. Lástima que él tampoco se nos quiso unir y ahora está habiendo unos trabajitos para nosotros en la Nocheosfera-

¿Qué su padre qué? ¿Oyó bien? Ya le habían dicho algo similar en Bellotopia, pero con eso le habían dejado claro que su padre ahora estaba por debajo de ellos, realmente las cosas iban mal, y su tío, junto con esos dos seres empapados de maldad, habían tomado la Nocheosfera como primera parada.

No, no podía dejarlos ganar. Tenía que ayudar a Finn, a Fionna, a Marshall…tenía que ser fuerte y salvarlos de verdad en esa ocasión.

-Me preguntó qué dirá el buen Hunson…si ponemos a su hija a hervir al sol, igual que…una pierna de pollo rancia- siseó la mujer, apretando más su cuello, haciendo que Marceline echará la cabeza hacia atrás y le diera todo el sol en la cara.

-¡AAAAAAAAAAAHHHHHH!-

-¡Marceline!- soltó Finn, preocupado, pero eso fue suficiente para distraerlo, entonces el Lich lo golpeó en la cabeza. El humano cayó al suelo, algo noqueado y soltando su espada. Entonces el Lich aprovechó y la tomó, para después acercarse a él, de manera amenazadora.

Finn se levantó un poco y sacudió la cabeza para quitarse ese momento idiota en el que lo había hecho caer el golpe. Entonces vio como el Lich se acercaba a él, al instante, aun en el suelo comenzó a retroceder, sin quitar esa mirada de odio que sentía ante esa criatura.

-Estás solo, Finn…- dijo el Lich, levantando la espada para darle el golpe de gracia- No está tu hermanita, ni ese apuesto vampiro…y tu novia…está a punto de morir…¿Qué vas a hacer ahora, Finn? ¿Vencerme con otro suéter rosa? Se acabó…y daré fin…¡A TU EXISTENCIA!- giró e impulso la espada, entonces un golpe puntiagudo le dio al Lich de lleno en la cara- ¡AAAAAAAAAAHHHHHHHH!- gritó este, entonces se tambaleó con fiereza, pero al hacerlo, los brazos se le descontrolarlo, y sin querer dio donde quería.

La espada pasó a hacerle a Finn una gran cortada en el pecho, que lo hizo retroceder y caer de nuevo a unos metros. El humano se tomó un poco la herida, pero no le importó, debía de ayudar a quien fuera que lo había ayudado. Entonces se sorprendió de ver quién era.

Vio a Bonnie, parada frente al Lich, aun adolorido y a ella con la improvisada arma que se había hecho con un par de cactus. Todos esos años, después de salvarla, ahora ella parecía haber adquirido un valor lo suficientemente atolondrado como para salvarle el trasero esta vez a él.

-¡Eso es por lo de la otra vez!- soltó Bonnie. Entonces el Lich la miró mejor, mientras sus ojos adquirían un tono más oscuro, dejando claro que estaba más que fastidiado. Bonnie entonces comenzó a asustarse, no pensó que las cosas llegarían tan lejos. El Lich gruñó y le pegó con su brazo, como si espantara a una mosca, entonces la Dulce Princesa salió volando unos metros y aterrizó en el suelo.

-¡ESTOY HARTO DE TI, BUBBLEGUM!-

-¡DIN! ¡DIN! ¡DIN! ¡DIN!- gritó Finn, mientras tomaba impulso y se colocaba en el hombro del Lich con la espada en la mano, entonces no lo dudó más y cortó el brazo izquierdo de esa criatura. Al instante el ser dio un grito de dolor, mientras una cosa verde salía de este. Finn sintió como el cuerpo caería en cualquier momento y saltó de él, para aterrizar en el suelo de manera definitiva y audaz y ver como el Lich caía, adolorido y herido. No pudo sentirse más satisfecho de haber acabado con él…por el momento.

-Eres un mal chiste para mí…- murmuró, con rabia, mientras lo veía.

-¡Finn! ¿Estás bien?- preguntó Jake, aun con las Sirenas encima de él.

-¡Sí!- soltó el humano- ¡Ayuda a la Dulce Princesa, yo ayudaré a Marceline!- gritó y fue corriendo a ver qué pasaba. El corazón le dio un vuelco al ver como aun era ahorcada por esa mujer, quien dejaba que se consumiera por el sol.

-¡Llora! ¡Suplica! ¡Anda, eso es lo que queremos antes de ver tu maldita muerte!- le gritó la mujer con rabia. Marceline estaba que se quedaba sin fuerzas, pero no podía ceder, no ante ellos que tanto la habían lastimado.

-¡Déjala!- gritó Finn, saltándole a la mujer encima, haciendo que los tres cayeran y que ella soltara a Marceline, finalmente la vampiresa cayó al suelo, y rodó hasta la sombra del cañón, donde tosió un par de veces arena y alzó la mirada. Entonces vio como la Demonio estaba encima de Finn, mientras este, intentaba alejarla manteniendo su espada firme contra su cuello, mientras ella quería rasgarle más del pecho.

-¡Finn!- gritó Marceline, dispuesta a ayudarle, pero Finn la miró, con esfuerzo y suplicante, sin dejar de forcejear.

-¡SACALOS!- gritó, mientras la Demonio ponía más fuerza-¡SACALOS DE UNA MALDITA VEZ!-

Marceline salió de su estado helado y corrió con todo hasta su bajo, aunque el sol le quemó y volvió a tomarlo. Entonces corrió a la cueva, y una vez estando lo suficientemente cerca se lo acomodó y lo afinó, para tocar el dichoso acorde que levantaría las piedras.

-¡No te atrevas, vampira!- siseó la mujer, pero fue demasiado tarde.

Marceline tocó las notas suficientes, y de un momento a otro hubo una supernova que salió disparada junto con una luz cegante de color blanco, incluso a pesar del sol que los sacó volando gracias a la ráfaga de viento.

Todos soltaron un gritó y salieron disparados. La Demonio quedó en algún lugar fuera del cuerpo de Finn y el humano también se dio de lleno con la arena. Marceline fue a la que peor le dio el impacto, y salió volando hacia atrás, donde quedó tendida en la arena, con el rostro escondido entre su cabello. Cake y Jake apenas y se pudieron sostener de unas rocas, sosteniendo a la Dulce Princesa y a Beemo.

El zumbido era tan fuerte que los dejó sordos, e incluso los dejó noqueados por unos momentos. La Sirenas, gracias a la ráfaga, de deshicieron con un grueso chillido unísono, mientras que todos los demás intentaron cubrirse, como Finn.

Minutos después de que toda la arena, piedras y de más se levantaron, todo quedó en calma. La luz cesó, el zumbido también, y el silencio sepulcral del desierto volvió a escucharse. Finn se levantó, con un tremendo dolor de cabeza, se sentó en el suelo y miró a su alrededor. Sin duda, la arena y las piedras habían sido removidas. Enfocó la mirada y vio a Marceline, tendida a unos metros de él.

Herido y ya sin fuerzas, mientras un oído le sangraba y no podía escuchar con él, se arrastró hacia ella. Entonces una vezas ahí, presó del miedo de lo que Marceline pudo conjurar, la sacudió un poco, temeroso de que no le respondiera más.

-Marceline…Marcy…- susurró. Para su suerte, la vampiresa respondió segundos después, se levantó un poco y sacudió ligeramente la cabeza, para después encontrarse con la mirada de Finn, quien aun la veía, aterrorizado. Él humano la miró, en efecto, preocupado, pues toda su cara estaba llena de manchas negras que le habían causado las quemaduras del sol.

-Finn… ¿Lo hice?- preguntó Marceline, aun algo aturdida. El humano sonrió y asintió un poco con su cabeza.-Oh…que bien…- dijo, entonces lo abrazó, como si la vida se le hubiese ido en ello. No podían creerlo. Estaban vivos. Muy heridos, cansados y vulnerables, pero vivos.

-¡Finn!- oyeron unas voces. Los dos se separaron lentamente, para ver como Jake corría hacia ellos, con algunos golpes y heridas también y se abalanzaba sobre Finn, abrazándolo- ¡Hay, hermanito! ¡Me da gusto de que estés bien!- Finn sonrió y le devolvió el abrazo, mientras Bonnie, Cake y Beemo se hincaban también junto a ellos.

-¿Estás bien?- le preguntó la gata, ayudando a la vampiresa a erguirse un poco y sentarse en posición india en el suelo, mientras esta se sobaba un poco la cabeza.

-Sí, gracias…- jadeó un poco, haciendo círculos con el cuello- Debo admitirlo, Bonnie…eso…fue lo más valiente que he visto en ti…- dijo, sonriéndole de manera audaz a la Princesa, quien también la miró, sonriente. Le alegraba ver a una vieja ex mejor amiga a salvo. Marceline dirigió su dedo índice a la mejilla de la Princesa, la cual se había ganado una cortada en la mejilla derecha y que en ese momento le salía una pequeña gota. Marceline sonrió y se chupó el dedo, como si fuera la última gota de agua que iba a consumir para toda su vida.

-¿Qué pasó con el Lich y la Demonio?- preguntó Beemo. Finn y Jake se separaron y todos fijaron sus miradas al frente, y vieron como había una pequeña montaña de arena, perteneciente a las Sirenas, y a unos metros, tendidos, los cuerpos del Lich y la Demonio Doble Cara, completamente inconscientes. Al parecer la pelea y la supernova lanzada por el bajo de Marceline los había dejado heridos y a ellos fuera de peligro.

-Estamos a salvo…- dijo Finn- Por el momento…-

-¿Y Fionna y Marshall?- preguntó Marceline, trayéndolos a la realidad de nuevo. Pronto la mirada de Finn se horrorizó y volteó a ver en distintas direcciones…pronto encontraron lo que estaban buscando a unos metros de ellos.

Las rocas habían salido disparadas, tal y cómo habían planeado. Ahora los cuerpos de Marshall y Fionna yacían tirados en la arena, completamente inconscientes y con algo parecido a unas algas alrededor de sus cuerpos, sin embargo estas no parecían estarlos aprisionando más , solo parecía que habían vaciado una cubeta de esas cosas sobre ellos.

-¡Marshall! ¡Fi!- soltó Marceline, mientras se acercaba corriendo junto con los otros, entonces miró extrañada esas cosas, y dispuesta a quitárselas, las tocó, pero entonces le quemó la mano de un momento para otro, y rápidamente la retiro, mientras veía como había dejado en su palma una marca roja.

-Auch…- se quejó, mientras se la miraba.

-¿Estás bien?- le preguntó Finn.

-Si…verbena- se limitó a decir la vampiresa, admirada por el punto de ataque del Conde. Realmente había sabido darle en la espinilla a Marshall.

Jake estiró sus brazos y quitó todas esas cosas que parecían algas negruzcas y pestilentes y luego estiró de nuevo sus brazos y las dejó a muchísimos metros alejadas de ellos, para que ya no le hicieran más daño a Marceline y al vampiro, quien aún seguía completamente inconsciente. Marceline, al instante lo sacudió un poco, preocupada.

-¿Marshall? ¿Marshall, me oyes?- llamó, tratando de que su primo la escuchara.

Como si hubiese sido liberada de una boa a punto de comérselo, el vampiro abrió lentamente los ojos y tosió un par de veces, encontrándose primeramente con el rostro preocupado de su prima.

-Marcy…- jadeó un poco, intentando ubicarse, mientras el rostro de Finn también se asomaba. Y eso fue como un despertador para él. Todo le llegó de golpe a la cabeza. Lo mucho que se había mareado cuando esas cosas comenzaron a apoderarse de su cuerpo igual que el de Fionna, como caía en la áspera arena, mientras esas cosas aprisionaban su cuerpo, desprendiendo un olor que lo mareaba y que parecía desactivar toda la energía de su cuerpo. Lo último que vio fue a Fionna, aun muriéndose por ese veneno y de cómo era consumida por esas cosas, mientras le quitaban todo el aire posible.-¡Fionna!- soltó, exaltado y reincorporándose de golpe, entonces vio a la humana, tendida a su lado, aun roja y con una respiración que apenas y se veía, rápidamente tomó su cuerpo y lo recargó en su pecho- ¡Fi! ¡Fi! ¡Háblame!-

-Haber, dame permiso…- dijo Bonnie, yendo hacia el frente y apartando un poco a Finn. Se hincó a su lado, tomando de nuevo la muñeca de la humana para ver el pulso. Hizo una mueca, pero se alivió un poco- Nada ha cambiado. Su pulso apenas y lo puedo sentir y el veneno sigue esparciéndose directo al corazón…pero aun está viva-

-¿Podremos llegar al Reino de la Joya antes?- preguntó Marshall.

-No lo sé- respondió la Princesa con franqueza- Pero…en estos momentos…puede que tengamos algo más de tiempo…- dijo, y luego dirigió su vista al Lich y la Demonio, aun inconscientes, Marshall miró algo impresionado. ¿Cuándo habían acabado con esos dos? ¿Cómo le hicieron para sacarlos de la cueva?

-¿Qué demonios ocurrió?- preguntó, apretando un poco más a Fionna contra su pecho.

-Es una larga historia que no puede ser contada a falta de tiempo- dijo Jake, llegando, pues había ido a recolectar lo único que pudo. Le tendió su sombrero a Marceline y a él también se lo colocó- Creo que les harán falta-

Marshall asintió y luego miró a Finn.

-Gracias-

-Ni lo digas. Es mi hermana y tú eres mi amigo- le sonrió el humano. Marshall le trató de devolver la sonrisa, pero se sentía algo culpable. ¿Cómo pudo dejarlos solos en lo que pareció ser la peor pelea de ese desierto? Bueno, le reconfortaba saber que todos estaban vivos. Se levantó y de nuevo se acomodó a Fionna detrás de su espalda. Él también podía sentir los débiles latidos de su corazón, a punto de pararse. Pero volverla vampiro non era una opción, ni siquiera en ese momento, y al parecer todos había sabido aceptarlo después de todo lo que pasó.

-Bien- dijo el vampiro, de nuevo tratando de reincorporarse, pero lo cierto era que la verbena, al igual que a Marcy, le había dejado heridas en las manos, cuello, brazos y nuca, además, aun se sentía débil.- Entonces vamos, antes de que otra cosa nos pase-

-Si- dijo Finn, mirándolo hacia arriba, entonces se puso de pie…cuando sintió que algo en el pecho se desgarraba- Aggg…Auch, Auch, Auch…- se quejó y se encogió de nuevo, abrazando su pecho son sus manos y cayendo ligeramente de rodillas.

-¿Qué te pasa?- preguntó Marceline alarmada, y sujetándolo para que no se cayera. Finn jadeó un par de veces y bajó su mirada a el pecho y sus manos, las cuales estaban manchadas de sangre, igual que su camisa, en la cual estaba bien dibujada una línea de sangre, proveniente de su pecho. Marceline amplió los ojos horrorizada. Le habían dado. Finn estaba herido.-Finn…-

El humano también miró sorprendido su herida, tal parecía que, con todo los que había pasado, se le olvidó que el Lich le había dado. Ni siquiera le había dolido, hasta ese momento.

-Viejo…- soltó Jake, preocupado e hincándose para verlo mejor.

-¿Qué te ocurrió?- preguntó Marceline exaltada. Finn la miró con una leve sonrisa, para que no se preocupara.

-Tranquila…estoy bien…-

-¡No! No me digas que estas bien porque no lo estás…- dijo Marceline, desesperada- Finn, te hicieron daño, estas herido…-

-Marcy, Marcy…- susurró, tratando de calmarla.

-¿Tienes idea de lo que te va a pasar? ¡Tenemos que..!- comenzó a decir, preocupada y culpable, pero Finn la tomó por los hombros.

-Tranquila, ¿sí? Estoy bien…puedo llegar al Reino de la Joya- dijo Finn, asegurándoselo, pero Marcy lo miró tristemente.

-¿Seguro de que puedes caminar, Finn?- preguntó Marshall, también preocupado.

-Sí, puedo hacerlo- respondió Finn, entonces se puso de pie, tirando de Marceline para que le copiara- ¿Ves? Solo es la molestia…-

-No me convences- dijo Marceline, claramente enojada- Estoy harta de que finjas que estas perfecto todo el día. ¿Por qué dices mejor que te duele?-

-Chicos…- comenzó a decir Cake- Mejor arreglan sus problemas en otro lugar- Entonces señaló como la montaña de arena, que eran los restos de las Sirenas, comenzaba a moverse de nuevo y comenzando a crear otras, renovándose. Luego vieron mo la Demonio Doble Cara, se removía un poco.

-¡Corran!- gritó Finn, tomó su espada y tomando de la mano de Marceline comenzaron a correr el medio kilometro que les faltaba para llegar a las dunas, antes de ser alcanzados. Como alma que lleva al diablo.


Pasaron las horas. Pasaron los minutos. Pasaron los segundos.

El atardecer llegó mas pronto de lo que pensaron, y el sol se hizo insoportable. La arena de las dunas cada vez hacía más pesada las caminatas, pero al menos del cañón ya estaban lo suficientemente lejos para ser rastreados en un buen rato.

La insolación, la sed, el hambre se hizo presente en sus cuerpos, Por no decir que estaban terriblemente heridos y lo que pasó en el cañón les estaba pagando la cuenta. Marshall, estaba herido, cortado y aun con ese mareo de la verbena, Fionna ya no se movía más en su espalda, pero aun respiraba con mucha dificultad, sudaba mucho y soltaba uno que otro jadeo. Estaba que ardía, y Marshall, aun con la incomodidad, pasaba a rozar una que otra vez la luz del sol, y le quemaba, sin embargo, intentaba con todas sus fuerzas mantenerse fuerte para Fionna. A veces había momentos en los que el latir de Fionna era tan débil que tenía que girarse y revisarla, para ver si no había dejado de respirar, o en el peor de los casos, sino había muerto.

Estaban exhaustos, golpeados, no sabían cuanto más iban a durar. La jicaritas de cactus las habían perdido en el combate y en mas de cinco kilómetros, no habían encontrado otra mugrosa planta, solo arena. Arena áspera que reflejaba la luz del sol sobre sus rostros, sofocándolo en el calor.

Beemo sentía que se estaba oxidando, y poco a poco la batería se le comenzó a bajar, también quedando demasiado débil y sin poder usar el GPS para saber su localización. En ese momento solo estaba la intuición de Marshall y Marceline al mando.

La sangre de Finn se derramaba aun de su pecho, de hecho escurría un poco y esta se estrellaba con la arena, pero no podía hacer nada, puesto que no tenía con que cubrirse, además, no quería preocupar a Marcy ni a nadie, pues ya todos parecían tener bastantes problemas.

-Agua…Agua por todos lados…- jadeó Jake, delirando completamente y sonriendo de manera boba, mientras daba algunas vueltas., pensando que estaba en el paraíso. La gata lo miró preocupada.

-No perro…es arena…no debes comerla…- jadeó esta, un poco más cuerda que él.

-¡Solo por tenerme envidia, gata, no voy a darte ni una gota de mi agua!- soltó Jake, con el cerebro completamente aturdido por el calor. La gata solo rodó los ojos y siguió caminando, debía ser paciente hasta que llegaran….o hasta que quedaran tumbados en la arena, muertos por el sol.

Marceline caminaba atrás de todos, no por que les estuviera cuidando las espaldas, sino porque en ese momento ella se sentía con todas las defensas bajas. Con el calor a todo dar, algunas quemadas, y al igual que Marshall, aun con el mareo de la verbena y los golpes del derrumbe y la supernova que ella misma había lanzado con su bajo.

Al final, la arena, que le pesaba bajo sus pies, terminó por comenzar a hacerse borrosa t de nuevo se le atravesó un zumbido de oído a oído y se le acabó el equilibrio. Pronto su cara estaba llena de arena. Era demasiado calor para su pequeño cuerpo.

-¡Marcy!- soltó Bonnie, con la garganta seca. Viéndola tendida en el suelo, respirando agitadamente. Finn, al oír su nombre se acercó jadeante y cojeando un poco por el dolor de su pecho, lo más rápido que pudo. Todos se detuvieron al instante, mirando a su primer compañera caída.

-¡Marceline!- soltó Finn, preocupado, se tiró en la arena y la levantó un poco por los hombros, temblando de que su persona más importante no le respondiera. -¡Marcy! ¡Marcy! ¿Me oyes?-

-El sol…la arena…caliente…- susurró Marceline, sin fuerzas. A parte de todo eso, la supernova causada por el Quinto Acorde, también la había dejado débil.

-Se acabó…- dijo Finn, frunciendo el ceño- De ahora en adelante…te llevaré en mi espalda.-

-No…estoy bien…además…tu pecho…- dijo Marceline, recobrándose un poco y mirándolo a los ojos. Entonces le llegó la sangre de Finn. Generalmente tenía un autocontrol muy bueno…pero ene se momento, con la sed quemándole la garganta y el sol dándole en la cara, las quemadas en su cuerpo y demás golpes…hacían que la mancha de Finn pareciera un oasis. No pudo evitar lamerse los labios y llevar una mano al pecho de Finn. El humano la miró sin entender y bajó la mirada a su pecho, mientras Marceline parecía mirarlo, impresionada…y hambrienta.

-¿Marceline?-

Inconscientemente, o tal vez no, la vampiresa apretó un poco el pecho de Finn, dándole directo a la cortada, al instante el humano soltó un alarido de dolor.

-¡Ahhhhhhh! ¡Marcy, no! ¡Ahhhhh!- los gritos del humano les desgarraron todos. Entonces llegó Cake y la tomó de los hombros, separándola un poco, al instante, el frenesí que comenzó en la vampiresa, pareció desaparecer de su naturaleza y parpadeó un par de veces…confundida y culpable.

-¿Qué pasó?...Me noqueé por un momento…- jadeó, aun acalorada.

-Casi le sacas a Finn el corazón del pecho…- reclamó Cake, preocupada, pues la vampiresa ahora parecía ya tampoco estar completamente cuerda. Era normal, eran los estragos del dolor. Marceline amplió los ojos culpable y miró a través del hombro de la gata u vio como Finn permanecía apoyado en el suelo, agarrándose el pecho, con una mueca de dolor.- Finn…yo….yo…-

-Tranquila…- jadeó Finn- Estás mal…todos lo estamos…- Marceline se levantó y caminó a él. Hincándose a su lado, a diferencia de hacía un momento, Marcy parecía de verdad sentirlo, y esa expresión sádica y salvaje en su rostro de había borrado…solo había culpabilidad.

-¿Te duele?- le preguntó, culpable.

-Si…pero ya no importa…debemos seguir…- susurró Finn, entonces se levantó y la ayudó a ella también a levantarse, entonces se irguió un poco.- Súbete a mi espada, te llevaré.-

-Finn, eso no es una buena idea.- dijo Marceline, siendo cegada levemente por el sol- Ya tienes fiebre y…la herida de tu pecho…-

-Estaré bien. Mi cuerpo aguatará más el calor a diferencia de ti. Te recuerdo que eres una vampira.- le sonrió Finn, tratando de sonreír y hacer parecer que las cosas no estaban tan mal, aunque en realidad, era cuestión de unas horas, o incluso minutos para que la insolación los matara.

-De acuerdo…- aceptó, Marceline, cuando comenzó a marearse de nuevo, pasó una pierna por la cintura de Finn y rodeó su cuello con sus brazos, entonces se recargó en su espalda, completamente agotada y sintiéndose un poco a salvo. Lo único bueno era que, en su espalda, podía protegerlo un poco del incandescente sol, mientras él evitaba que se cansara más de los que ya estaba. Sintió como Finn pasaba las manos por sus muslos y cómo se la acomodaba mejor, mientras se erguía con trabajo y seguía caminando, De siguiendo a los demás.- Pero si te cansas o te duele tu pecho…yo te cargaré a ti… ¿De acuerdo?-

-Si…-jadeó Finn, con más dificultad. Esta exhausto y gracias la salvaje naturaleza de Marcy, el pecho le dolía más. Marcy no era pesada, de hecho él la había cargado muchas veces, pero…pero en esos momentos parecía que traía una cruz encima.

Siguieron caminando. Mientras las cesantes reparaciones de todos se escuchaban, así como también las alucinaciones de Jake, mientras el sol se los comían más y más.

Siguieron caminando como por dos kilómetros más. Para entonces, Marshall y Finn estaban completamente fritos, Marceline más, el humano estaba desangrándose, Jake ya empezaba a sacar la lengua, los niveles de azúcar de Bonnie estaban peligrosamente bajos, Beemo se estaba quedando con lo mínimo de su batería, Cake estaba punto de raparse albina y la respiración de la humana se volvió demasiado corta y apenas era audible para el vampiro.

De repente escucharon, entre todo su cansancio, su insolación, su deshidratación e incluso sus alucinaciones…escucharon un ruido entre la arena…algo parecido a…unos golpes huecos y graves…pero sonoros. Parecidos a…a los tambores.

-Oigo…música…- susurró Marceline, al borde de la locura. Finn, con su vista borrosa agudizó su oído, y en efecto…lo escuchó. Marshall, cargando a Fionna semiinconsciente se detuvo, jadeante al escucharlo…pronto todos lo comenzaron oír…entonces, igual que al subirle el volumen a una grabadora…se hizo mas fuerte.

-Se…esta…acercando…- jadeó Fionna con muy poco aliento.

Más fuerte, pronto comenzaron a preguntarse si realmente estaba lazado a la realidad…o…o solo era producto de agonía que el sol y la arena caliente bajo sus pies les estaba dando.

Más fuerte…más fuerte…cada vez más fuerte…entonces….la arena tembló bajo sus piernas y después….una explosión levantó la tierra, segándolos un poco.

-¡CORRAN!- gritó Jake-¡ES OTRO ATAQUE!- al instante todos salieron disparados de distintas maneras, aterrorizados. Jake y Cake brincando entre la arena, igual que Bonnie, quien trataba de proteger con sus brazos a Beemo y Finn corría con Marceline aun débil en su espalda, pero la vampiresa estaba igual de asustada, tanto que solo se pudo aferrar más a Finn, al igual que Fionna con Marshall.

Entonces de la tierra emergieron unas criaturas…y el sonido de los tambores se hizo más fuerte. Rápidamente retrocedieron por instinto...

-¡SIERNAS DE ARENA!- gritó Cake, rápidamente dieron la vuelta, pero de nuevo emergieron de la arena las mismas criaturas, acorralándolos. Pronto estos seres comenzaron a rodearlos en un círculo, dejando al centro, frente a ellos un hueco, como si formaran un sendero ante ellos.

Los tambores siguieron sonando, entonces miraron mejor y eran…eran algo parecido a hombres, quienes se hincaron a su alrededor con sus tambores… ¡Oh! Ellos tocaban los tambores.

Parecía humanos…la mayoría tenían la cabeza calva, ojos negros…y llevaban unos pantalones blancos con lo que parecían ser monedas de oro, las cuales tintineaban con cada movimiento que hacían al tocar las percusiones. Su piel era morena, morena en extremo, pero parecía que en sus muñecas y en sus musculosos abdómenes parecía que había cristales resplandecientes, igual que el sudor en su morena piel. Sin embargo llevaban un pedazo de seda a la boca, mientras cantaban.

¿Eran humanos? ¿Eran reales? ¿O el calor los estaba habiendo alucinar? No lo sabía…solo sabían que ese ruido de los tambores se hacia más fuerte y cada vez…mas claro.

Jai Ho!

Cantaron las criaturas.

Entonces, ahí, en el sendero, entró otro ser…una alucinación realmente hermosa. Caminó a ellos con una gracia inconfundible mientras esa música les llenaba los oídos de confusión en la cabeza. Marshall dejó a Fionna sobre la arena y Finn a Marceline, mientras veían admirados el danzar de esa chica.

Si, era una chica…porque pese a su vista nublosa, era más pequeña, mas finita…hermosa…sensual. Sin embargo no podían mirarla completamente, porque, pese a que dejaba al descubierto su tez morena, cabello castaño larguísimo y ligeramente ondulado, una falda de seda roja con destellos, igual que un top bordado con oro, de donde colgaban monedas doradas que tintineaban con cada paso que daba dejando ver su pequeña cintura y esbelta figura…la boca también la tenía cubierta por otro paño de seda bordado a plata.

Sus pies danzaron con la arena sobre el viento, dio una vuelta y luego una reverencia, presentándose…ante su mirada agonizante y vaga.

Jai Ho!

-"I got shivers, when you touch a…I´ll make you hot. Get who you got. I´ll wanna say…"-

Era su imaginación…¿O realmente la chica estaba moviendo la boca? ¿Estaba cantando? Su voz era suave, seductora…hipnotizante. Como si los arrullara.

Jai Ho!

De repente, todos los chicos que tocaban los tambores comenzaron acerrarse en torno a ellos, haciendo que retrocedieran en parejas. Marshall quedó con Fionna, quien estaba de rodillas, mirando incluso agonizando, esa extraña visión, Finn quedó con Marceline, jalándola un poco para protegerla, Cake quedó con Jake y Bonnie junto con Beemo, mirando confundidos como esos hombres seguían danzando, tacando los tambores y finalmente abriéndose para volver a formar un circulo alrededor de ellos. ¿Era cierto? O ¿Su mente les estaba jugando una broma sucia? ¿Quienes eran esos? ¿Por qué los atacaban…con su bellísima música?

Jai Ho!

-"I got fever, runnig like a fire. For you I will go all the way, I wanna take a higher…"- la chica canto, entonces comenzó a danzar, rodeándolos en círculos a cada pareja, bailando suavemente, haciendo que cayeran a sus pies y dibujando un círculo alrededor de cada pareja en la arena. Los muchachos la miraron prendados y algo asustados. Pues habían visto demasiado como para fiarse de esa bella criatura, por ello retrocedieron por instinto. Cuando pasó por la mirada de Finn…este se quedó boquiabierto por un momento al ver sus ojos más de cerca…y entonces le llegó el recuerdo de su sueño, cuando vio a Marceline indefensa y le dirigió una mirada…en sus ojos no estaba ese rojo carmesí…sino un ámbar brillante, ajeno a la mirada de ella….pero no de esa bella chica-"…I keep it steady, steady, that´s how I do it. This beat is heavy, so heavy you gonna feel it…"-

Y posándose al centro con una vuelta, a los años brazos al cielo, y de repente, de la arena, donde dibujo el círculo, unas enormes llamaradas se alzaron. Rodeando por completo a los chicos, dejándolos sin salida y privándoles del poco oxígeno que les quedaba, retrocedieron hasta el centro, pues ya no había escapatoria y tratar de juntarse con los demás ya no era una opción.

-¡Jake!- gritó Finn, tratando de tomar la pata de su hermano.

-¡Finn!- gritó el perro, estirándose por igual, pero Marceline jaló a Finn, evitando que la llamarada que se alzó le carbonizara la mano, manteniéndolo a salvo en el centro, sofocada por todo ese calor.

Jai Ho…

-"You´re de reason that I breathe…"- cantó la chica de nuevo, aun danzando en el centro y los tambores a todo.

Jai Ho…

-"You´re the reason that I still belive…-

Jai Ho…

-"You´re my destiny. Jai Ho… -oh…"- entonces, con una vuelta se dirigió hacia el círculo donde se encontraba la Dulce Princesa y Beemo, y atravesó las llamas, sin quemarse o salir lastimada si quiera y se acercó mucho al rostro de la Princesa, mientras seguía danzando.-…"No there is nothing that can stop us…(Jai Ho)…Nothing can ever come between us…(Jai Ho)…So come and dance with me…Jai Ho…Oh-oh-oh-oh…"-

De un momento a otro, Bonnie y Beemo se sintieron más cansados de lo que ya estaban, la betería de Beemo pareció agotarse al máximo, las extremidades le pesaron a la Princesa…y lo último que vieron fueron dos ojos ámbar que los miraban, seductoramente…luego cayeron desplomados en el suelo. Todos miraron preocupados y asustados hacia esa dirección aun con la poca vista que las llamas les proporcionaban. ¿Qué les había hecho? ¿Los había dormido? ¿Desmayado? ¿Matado? De acuerdo la situación no podía ser peor.

-¡Dulce Princesa! ¡Beemo!- soltó Finn, preocupado. Pero no negaba que…a él parecía también entrarle sueño, comenzaba a relajarse y…a sentirse bien. Como si…nada importara. Como si todo fuera nada y nada fuera todo.

Entonces, con una vuelta se acercó al círculo de Cake y Jake y comenzó a danzar, muy cerca de la gata.

-"Catch me, catch me, catch me, c´mon, catch me…I want you now. I now save me, I now save, I need you now. I am yours forever, yes, forever, I will follow. Anywhere in anyway… Never gonna let go…"-

Jai Ho…

Entonces, Cake sintió la misma corriente fría recorrer su cuerpo al ver sus ojos sobresalientes y Cake tumbada en la arena, completamente dormida, inconsciente, muerta…¡Ellos que sabían!

-¡Oye!...- comenzó a decir Jake, tratando de reclamarle o hacer algo…pero él también se estaba durmiendo. La chica dio una vuelta más y tomó suavemente su barbilla, hipnotizándolo y después siguió bailando.

Jai Ho…

-"Escape…(escape)…away…(away). I´ll take you to a place. This fantasy of you and me…I´ll never lose my chance…"-

Jai Ho…

-"Mmmhh yeaahh….Mmmhhh yeaahh…"- conetó moviendo sus cadera sy dejando por un momento a Jake, como un bobo, pero en realidad su danza fue como un reloj moviéndose de un lado para otro. Entonces…en cuastion de segundos, el perro cayó también.

-¡Jake!- soltó Finn. ¡No! ¡No su hermano! ¡No se podía terminar así! ¡Simplemente no podía acabarse así!

Con una vuelta grácil se acercó esta vez al círculo de Fionna y Marshall y una vez ahí, comenzó a bailar igual Marshall la miró mejor, aun incluso con su debilidad. Trataba de buscarle algo a esa mirada…él la conocía, la conocía de algún lugar.

-"I can…(I can)…feel you…(feel you). Rushing through my veins. There´s an ocean in my heart, I will never be the same…"-

Jai Ho…

Entonces se acercó a Fionna, la tomó de la barbilla y la humana débilmente alzó la mirada un poco a ella, fundiéndose en esos ojos por igual, mientras la chica le susurraba al oído, cantándole.

-"Just keep it burning, yeah baby, just keep comin´(Jai Ho)…You´re gonna find out baby, I´m one in a million…"-

No lo resistió mucho más, al final la humana cayó desfallecida en la arena, sintiendo como los últimos latidos de su corazón retumbaban en su cabeza.

-¡Fi!- soltó Marshall preocupado y se hincó a su lado, tratando de buscar sus latidos desesperadamente, pero o era la música…o realmente su corazón se había parado ante sus ojos. Entonces miró desesperado a la chica, quien lo miró de manera candente-¿Qué le hiciste?-

Pero ella solo sonrió.

Jai Ho…

-"You´re the reason that I breathe…"-

Jai Ho

-"You´re the reason that I still belive…"-

Jai Ho

-"You´re my destiny…Jai Ho…Oh-oh-oh…"-

Jai Ho…

-"No there´s nothing that can stop us…(Jai Ho) Nothing can ever between us…(Jai Ho) So come and dance with me…Jai Ho…Oh-oh-oh-oh…"-

No lo soportó tampoco, pronto, el vampiro quedó prendado también, y cayó, sintiendo todo el calor de las llamas y el sol bajo sus hombros, cerrando sus ojos estando sobre la arena y viendo por ultima vez el rostro durmiente de la humana. Luego ya no vio más.

Entonces se dirigió al círculo que Finn más temía, y se dirigió a Marceline, quien también la miró débilmente cuando se posó frente a ella.

-"Catch me, catch me, catch me, c´mon, catch me. I want you now. I know you can save me, you can save me, I need you. I am forever, yes, forever, I will follow. Anywhere in anyway, Never gonna let go"-

Jai Ho…

-"Mmmmhh yeah yeah…"-

Jai Ho…

-"Mmmmhh yeah yeah…I need you…"- cantó acercandose a su rostro, entonces la tomó de la barbilla y dejó que ese color la abrasar mas depirsa, mientras Mraceline caía en la trampa- "…gonna make it. I´m ready…so tke it!..."- entonces, alzó sus manos al cielo, justo cuando el cuerpo de Mraceline caía, completamente inconsiente. Finn miró como la vampiresa caía a su lado y se hincó. Estaba solo, todos habían caído, solo estaba él. Quería salvarlos, pero…pero…pero de repente también se sentía cansado. Vio como la chica daba otra vuelta y lo miraba, yéndose ahora completamente contra él.

Jai Ho…

-"You are the reason that a breathe…(I breathe)….You are the reason that I still belive…(Still belive)…You are my destiny…(destiny)…Jai Ho…Oh-oh-oh-oh!"-

Jai Ho…

-"No there is nothing can stop us…(can stop us)…No thing can ever come between us!...So come and dance with me. Jai Ho…oh-oh-oh-oh…"-

Una nueva corriente le recorrió a Finn. Mientras los tambores se escuchaban más que su voz de repente, dándole a entender que ya era su fin. La misma corriente le recorrió, el mismo sentimiento de debilidad y cansancio, el calor de las llamas le bajaron a cero las defensas y el sol terminó con su última gota de hidratación.

Jai Ho…

Bai-la Bai-la!...

Bai-la Bai-la!..

Jai Ho…

Bai-la Bai la!...

Bai-la Bai la!...

Jai Ho!

Entonces finalmente Finn cayó de lado en la arena, completamente débil y sin aliento, mientras la música cesaba poco a poco, igual que las llamas y escuchaba un susurro en el viento.

Lo último que vio fueron dos pies descalzos acercarse a él lentamente y como se doblaban, mostrando sus rodillas, de cuclillas. Luego todo se volvió negro.


¡Hey! ¡Hasta aquí!

Muajajajajajajaja, sé lo que están pesando. "¿Qué carambas paso al final de este capi? ¿Qué pasó con Fionna?" Supongo que algunos saben o ya tienen un poco de idea que pasó, pero aun están con la intriga de qué sucedió con todos los personajes y qué pasará con ellos, solo puedo decir que el próximo capi delimita ya la parte final de este Fic y comenzara la tercera y última parte de la historia, además que nuevos personajes serán incluidos, personajes no tan nuevos y personajes "invitados especialmente". El Finnceline y el Fiolee ya están arreglados, pero a partir de ahora habrá baches en las relaciones, por no decir que ahora el Conde, el Lich y la Demonio se irán contra ellos sobre todo. Ahora que los dejaron heridos, tiene más deseos de venganza. Pero eso sí, habrá mucho mas romance, mucho, mucho mas romance. Además que me basare, en los increíbles libros de Suzan Collins "Lo juegos del Hambre" para continuar con el fic. Repito, solo me basaré un poco, no serán iguales de ninguna manera. Además, como mi amiga Zulema dijo, me basé un poco en algunas partes jajaja :D

Oh y la canción se llama "Jai Ho", en la versión de las Pussy Cat Dolls. Generalmente me gusta mas el rock y el heavy, pero me gusta también esta música tipo árabe y pensé que sería muy buena para cerrar el capi de forma…mmmm…¿mística? Jajaja. Les recomiendo que vean el video para que se den un poco a la idea.

Gracias por sus reviews, de verdad los aprecio mucho y, como siempre ustedes mis lectores me animan a continuar y bue…¡Acabaron las vacaciones señoras y señores! Lamentablemente, debo decir que ya no podré actualizar tan seguido como lo hago, debido a que entro a prepa y, como ustedes sabes, se viene una carga mayor de trabajos y proyectos, sin embargo trataré de actualizar cada semana o dos y de este Fic llegara al final, llegará al final.

Bueno, por mi parte es todo, cuídense mis queridos lectores, un gran abrazo a todos y ¡Feliz regreso de labores! Jaja :D ¡ Echarle los kilos!

Un saludo especial para todos los del grupo en Facebook y nos estamos leyendo pronto, eso es seguro.

Bye :D