Antes que nada, y después de todo…HOLA! Quiero expresar mi más profunda gratitud hacia el apoyo en los review, aunque parezca reiterativa pero a mí me enseñaron a ser agradecida ante las muestras de cariño, y además así me nace, como diría mi ahijadita, hago lo que me dicta el corazón ( ven que el defecto de locura está en la familia, igual a ella le quemo la cabeza violetta, no por ofender a sus seguidoras pero entiendan, TIENE 6 AÑOS!) así que MUCHISIIIMAAASSSS GRAAACIIIAAASSS!
Otro tema, se que hice llorar más de dos veces a alguien (no quiero tener problemas jajajaja) así que en recompensa, les dedico a todas las que no les gusta llorar o a las que les guste, o sea a todas, este capítulo va para el mundo de fanfiction pero especialmente a:
Guiiillle, Erya-sama, Rinnu, Yenhi, Miko Kaoru-sama, Elena 79, la pastelera Tsukimi, Sakura M.R, Jossi-chan, Liz, Nuria Gómez y Carol.
Todas ustedes han confiado en este proyecto y se lo merecen, no crei llegar al 10º capitulo, pero eso lo logre por sus palabras y la motivación de saber que les agrado. Espero les guste este capítulo que LES REGALO DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN!
Saludos
Anécdota familiar:
Hace un tiempo, por suerte mucho, a mi papa (mi viejo) lo internaron por 3º vez por tener las enzimas cardiacas altas. La razón de ello era porque el muy cabeza hueca se había olvidado de tomar las pastillas por su hipertiroidismo, que genero esa condición. Ojo no es que soy mala hija ni nada por el estilo, sino que sabíamos que era por eso y la verdad estábamos acostumbrados, solo era cuestión de ajustar la dosis de la medicación y chaoo problema.
Pero bueno, se olvido, las enzimas cardiacas bailaban de contentas porque eran muchas en la fiesta en el cuerpo de mi viejo.
Lo llevaron de cabeza a terapia intensiva de la unidad coronaria, aunque en estado general el estaba bien. Era gracioso ver que cuando venia el médico se le subía la presión pero cuando era un enfermero no. En fin, lo dejaron en pelotas en la cama de la UTIC (Unidad de terapia intensiva coronaria), y el amenazo con rajarse en pelotas sino lo sacaban de ahí. Y créanme cuando les digo que me hice la imagen mental de mi viejo corriendo en bolas por la calle para llegar a mi casa.
Bien, el tema es que nos pidieron unas cosas para dejarle, y con mi hermano mayor fuimos al supermercado a comprar, y fue cuando llegando a la caja vi un libro raro, y me acerque. Cuando lo tenía en la mano, no pude evitar reír como loca, bajo la mirada de mi hermano que me dijo: Cállate Marmota! Deja eso y veni que nos toca.
¿Y yo que hice? NO deje el libro, y fui y lo compre. Mi hermano me quería matar, mi viejo internado y yo comprando libros…..
Y mi viejo salió a la semana, maldiciendo que no lo dejaban salir antes aunque se sentía bien. Y lo estaba, pero después de eso nunca más se olvido de tomar las pastillas….
Pero crean esto, ese libro lo menciono en este capítulo, y cuando vean como se llama entenderán el porqué de la risa.
Mi hermano después lo leyó y se reía peor que yo…
10º capitulo
Kagome terminaba de decorar unas copas de Tiramisú que serian el postre de la cena, por premio al merito de Inuyasha, por lograr que le entregaran la casa en dos semanas. Aunque también se desilusiono, porque no podía sacarle fotos al cuerpo escultural de su novio. Se prometió a sí misma no perder la oportunidad de sacarle una foto cuando lo viera con el pecho a descubierto.
La chica está feliz, nunca en su vida tuvo la sensación de estar completa, de sentir que la vida le estaba dando su recompensa ante todas las adversidades pasadas. Sus hermanos por fin estaban con ella en SU HOGAR, faltaba acomodar unas cuantas cosas pero ya estaban definitivamente allí.
Hizo una mueca extraña, recordando el intento de soborno que le quiso hacer a su novio para que le dijera que le había dicho a Bankotsu para que surgiera efecto. Ella hiso varios intentos en el pasado para que el idiota le terminara la obra, sin ningún resultado, y llegaba su novio y en 10 minutos lo convence y además en 2 semanas le entregaron la casa.
FLASH BACK
- Dime
- No
- Vamos dime
- Tehe dicho que no
- POR FAVOOOORRRRRR!
- YA KAGOME, PARECES NIÑA CHIQUITA, no voy a decirte nada, lo convencí y punto, fin de la discusión,
- no estamos discutiendo simplemente quiero saber que le has dicho….Te hago un Cheese Cake con mucha salsa de Frambuesas.
- No
- Pastel de chocolate…NO ESPERA…el pastel Sensación, como el que llevaste la primera vez en la cena de tus padres.
Y siguió tratando de convencer a su novio, inútilmente porque el muy desconsiderado no le decía nada, así que después de media hora de hablar y nombrar cada cosa que le ocurría para sobornar el estomago de su novio, porque para ser sincera, era donde estaba el cerebro de Inuyasha, en su estomago, se dio la vuelta, y siguió acomodando cada cosa en su lugar, en ese desorden de la mudanza.
Las llaves fueron entregas en su mano el lunes después de dos semanas, y casi se cae de espalda cuando Bankotsu le dijo: "Señorita Higurashi aquí están sus llaves la casa está terminada" todo esto dicho sin siquiera mirar su rostro, mantenía la vista fija en el suelo, por lo que pensó que le gustaba el azulejo que tenía en la pastelería. O quizás sería porque su demonio personal estaba detrás de ella, apoyado en el barandal del mostrador, con los brazos cruzados mirando fijamente la escena. Además un grupo de 5 hombres, que serian empresarios habían entrado a la pastelería y habían tomado asiento en una mesa de la entrada, y la miraban profundamente. Se volteo a ver a Inuyasha y el frunce en su rostro era divertido, no imagino que pudiera ser así de celoso, y como nunca había tenido un novio celoso, corrección…nunca había tenido novio y el hecho de que fuera celoso la había sentir cuidada y deseada.
Terminado el negocio con Bankotsu y con la idea de sarcarle la información de la supuesta amenaza que, según Sango se había llevado el contratista, prefirió dejar pasar el momento de interrogarlo, para sacarlo de esa mirada con promesa de muerte para los 5 hombres que baboseaban a sus espaldas.
Se a cerco a SU hombre y este, como acto de demostración de posesión, tomo la cintura de su dulce pastelera para terminar la acción con un beso profundo, para lo cual la azabache tuvo que corta el beso, muy a regañadientes porque le gustaba ser besada, pero estaba en plena pastelería, y no quedaba muy bien, pero le dijo muy resuelta:
- ¿Quieres también orinar mis piernas?
Inuyasha no entendió las palabras de su novia, y la miro con toda la confusión del mundo para luego preguntarle - ¿QUE? – Con varias gotitas de confusión al buen estilo anime.
- Digo si quieres orinarme las piernas para marcar tu territorio, así ningún animal se me acercaría o fijaría en mi.
A Inuyasha se le subieron todos los colores al rostro, pero luego se le ocurrió una idea, y pasó a implementarla.
- En realidad se me ocurre una manera más placentera para marcarte, y solo necesitare chocolate fundido y a ti – Mientras que en su rostro aparecía una mirada de degenerado, con los ojitos brillantes como si estuviera imaginando algo
A Kagome le recorrió frio por la espalda ante la mirada, pero un calor inusitado se le instalo en el bajo vientre, que mierda esta imaginando….y Kagome ya estaba caliente de solo pensar para que quería chocolate fundido.
- ¿Qué? ¿Piensas hacer una figura de chocolate conmigo? – Preguntaba la chica, comenzando a excitarse por las imágenes que aparecían en su mente perturbada, porque, VAMOS, ya hacía 2 meses que estaban juntos, todo era gloria y las familias se aceptaban, además cada beso dado cada vez que podían, eran cada vez más profundos y exigentes.
La realidad era que ya estaban demasiado calientes y solo esperaban la oportunidad de saltarse encima, y desatar la furia y pasión, o dado el caso con un polvo que les sacara la calentura, después vendrían las oportunidades de demostrarse amor y ternura.
- Esa no sería una mala idea – Imaginando una figura de tamaño real de Kagome, que al romperla apareciera la susodicha desnuda para él… ya se le hacía agua la boca, y casi babear como Homero ante una dona
Y entre risas la azabache lo golpeo con aire divertido en su brazo – Eres un idiota – Y entre risas se adentro a la cocina, feliz por tener las llaves de su casa ya habilitada para mudarse, y divertida ante las ocurrencias de su novio, y caliente por….bueno ustedes ya se imaginaran.
Mientras Inuyasha la veía caminar moviendo sus caderas melodiosamente ante una música silenciosa, al momento de ver su pomposo trasero y susurrar bajito:
- Oh si, necesitare mucho chocolate! …
FIN DEL FLASH BACK
Terminado el postre, lo observo orgullosa del resultado, en copas estilo valencianas decoradas con hebras de chocolate amargo y una pisca de canela sobre la crema. Observo la hora, las 12 del medio día, perfecto, para la noche estarían frías y listas.
Quería agasajarlo, premiarlo, no solo por lo de la casa, aunque no quiso revelar los métodos, sino por muchas cosas más, y una de esas tantas cosas era de ser parte de su vida, y ayudar a hacer más feliz su vida y la de sus hermanos. Ellos adoraban a Inuyasha, de hecho con sota se llevaba de las mil maravillas, y con Shippo a pesar de que se peleaban como niños de jardín de infantes, se notaba el cariño y admiración por parte de ambos. Sus hermanos no solo eran chicos educados, sino que destilaban alegría por los poros, y ella se procuraba darles todo el cariño y amor que podía y más, para que eso nunca se acabara.
Bien esa noche de sábado, sango prometió entretener a sus hermanos, para darle privacidad a ella e Inuyasha, así que con la casa ya mas arreglada y limpia, solo tenía que aprontar lo necesario para cocinar. Las ordenes de la pastelería ya estaban listas, todos los trabajos adelantados. Lo necesario para la apertura del lunes ya estaba ordenado y preparado, así que ella se dedico a ir a su casa, bajo las suplicas de Jak para que dejara de joder en la cocina, porque sus nervios de adolescente hormonal lo estaban sacando de quicio, mientras sango solo se dedicaba a decirle sus tácticas de seducción para una noche perfecta.
Su amiga era demasiado zorra cuando quería por lo que no quiso tomar ni sus consejos ni su ropa, la cual consistía en un vestido minifalda negro, demasiado escotado para su gusto. De hecho pensó que si el dinero algún día, seguro con ese vestido en alguna esquina podría conseguirlo.
Y así, se dirigió a su casa, admirando la puerta que se escondía al final de la zona de jardín de su local, que conectaba a su casa, para dedicar su tiempo para prepararse para la noche.
Mientras se reía de las ansias de Inuyasha, quien había pasado al medio día para "saber" si necesitaba ayuda para la cena, el se ofrecía a aparecer temprano. Lo hecho no muy sutil mente, y lo amenazo de que si volvía a preguntarle lo mismo, ya sea por llamada telefónica o por mensaje, o por whatsapp o mail, quemaría la cena, y encima de todo lo castigaría a una semana sin postre.
Inuyasha subía por ascensor, los pisos que lo separaban de su oficina, al llegar al lobby el piso, recordó la cena en la casa de sus padres, que habían tenido semana atrás.
Su madre se porto maravillosamente bien, aunque no desaprovecho la oportunidad de avergonzarlo cuando podía, recordando al hermoso bebe regordete que era el cuándo niño, tan dulce, pero que había perdido la noción de cuando esa dulzura se fue al tacho.
O cuando Inuyasha se escabullía a su habitación a robarle maquillaje para tapar los granos malditos, productos del acné, y que en más de una ocasión pensó que su hijo era gay y le había sugerido a Inu no que lo llevara a un burdel, para que se hiciera hombre.
Aunque Izayoi lo avergonzaba, él sabía que era más que nada la aceptación de Kagome y sus hermanos en la familia, los Taisho eran un poco formales y serios ante la gente que no le caía bien o no tenían la suficiente confianza, pero con ella y los niños solo se abrieron sin tapujos.
Quiso evitar seguir siendo el centro de las burlas y desviar la conversación hacia recuerdos que incluyeran a su frígido hermano, pero Izayoi a pesar la de la gran confianza que tenia con Sesshomaru, evito ponerlo en vergüenza.
Además estaba su cuñada para cumplir con ese trabajo así que Izayoi no se quedaría con las ganas de sacar un sonrojo de vergüenza por parte del ambarino anti alegría.
Kagura lo defenestro, recordando la vez que habían ido a un albergue transitorio para sacarse las ganas, y cuando este salía del jacuzzi, resbalo estampándose de culo en el piso frio y duro, y como le quedaron las nalgas como si lo hubiesen nalgueado.
Y mientras Sesshomaru quería quedarse viudo, Kagura conto el final de esa anécdota, con el ambarino poniéndose hielo en su adolorido trasero, mientras una joven Kagura se ahogaba de la risa entre la espuma del jacuzzi.
Sip, fue una gran noche, de hecho sufrió al principio cuando Rin la miraba desconfiada, pero suspiro de alegría y tranquilidad cuando la azabache mostro bombones que según la azabache eran para la princesa de la casa, mientras una hiperkinetica Rin tomaba la cajita, mientras desaparecía corriendo al grito de: CHOCOLATEEEEEEEEEEE! Solo se veía una estela de humo con la forma de rin mientras una preocupada Kagura corría por detrás al grito de: RIN NO TE LOS COMAS TODOS QUE TE CAERAN MALLLLLLLLLLLLLL!
Después de eso Rin adoraba oficial mente a su nueva tía Kagome, además de que a Sota y Shippo le gustaban los niños a pesar de ser casi adolescente, y Rin jugó con ella hasta cansarse.
Estaba llegando a la puerta de su oficina cuando escucho una fuerte carcajada proveniente de adentro. Se aproximo y abrió la puerta para encontrarse a Miroku, leyendo un libro con los pies apoyados en el escritorio de la oficina que solían utilizar para las reuniones privadas del equipo de abogados de la empresa. El muchacho reía copiosamente, mientras mantenía el libro en sus piernas por lo que el ambarino no pudo lograr descubrir que libro era. Se acerco a su alegre amigo, viendo las lágrimas producto de las carcajadas que asomaban por sus ojos.
- Que rayos lees para era riendo como maniático – pregunto Inuyasha con una ceja levantada
Miroku que no salía de su risa, solo atino a mostrar la tapa del libro…
Inuyasha estallo en una limpia carcajada, imaginando a quien podría dedicárselo, de hecho ya tenía el destinatario perfecto – Dime que eso es una broma, y no un libro de venta libre – Decía entre risas Inuyasha
- No, no, no es broma, lo compre ayer y créeme que tienes que leerlo, te orinaras de la risa – Decía un acalorado Miroku que no paraba de reír.
- Quien es su sano juicio haría un libro titulado "COMO SOBREVIVIR A UN JEFE HIJO DE PUTA"
- Dos tipos que seguro estaban muy aburridos, además en la tapa tiene el espacio para poner una fotografía, dime sino quedaría perfecta la cara de Sesshomaru aquí.
Oooh si Miroku pensó lo mismo que el, a pesar de ser los tres abogados, Sesshomaru llevaba la jefatura del departamento de legales, y era un tirano a la hora de ordenar. Le compraría ese libro a primera hora del lunes para dejarlo anónimamente en su escritorio.
Ya saboreaba la victoria de ver la cara de Maru queriendo matar a aquel que haya tenido la osadía de dejarle semejante aberración.
- Oye idiota, deja eso ya necesito un favor.
Miroku se compuso y se enderezo de su asiento mirando atentamente a su amigo – Dime, en que puede este cordero de dios facilitar tu existencia – Decía poéticamente el muchacho.
- Necesito que hoy te quedes con el teléfono de emergencia – Mientras se lo entregaba
- MMM no quieres que te molesten en la noche... ¿Por alguna razón en especial? ¿Tiene esto que ver cierta joven bonita que endulza tus tardes? – Mientras se frotaba las manos y lo miraba malvadamente a Inuyasha.
Mientras este experimento un calor repentino en su rostro y solo atino a mirar a otro lado y decir – Feh! me ayudaras o no, ¿Te harás cargo sin molestarme?
- ¿Te endulzaran la noche no es cierto coqueto? – Decía para picarlo, acompañando las palabras con una mirada de perversión; Miroku se entretenía molestando a su amigo. Era algo que lo llenaba, aunque a veces terminaba lesionado cuando se le iba la mano. La cara del ambarino le dio a entender de que si, pasaría la noche con su azabache, así que decidió terminar con su humillación y decirle – Ya, quédate tranquilo, yo me ocupo.
-Gracias Miroku, hay algún asunto que ver, o puedo irme, solo vine a verificar que no quedaran pendientes.
- No, no hay nada, ya está todo lo semana firmado y archivado puedes irte en paz – Y cuando Miroku vio casi desaparecer a si amigo por la puerta, no pudo evitarlo y le grito: DEDICA UNA REVOLCADA EN MI NOMBRE !
Y mientras se reía por su osadía y volteaba a recoger una carpeta a su espalda, una goma de borrar se estrello misteriosa, pero fuertemente en su cabeza…
Que malhumorado que era su amigo, no le gustaban las bromas….o serán sus bromas…Naah el era muy gracioso, todas las mujeres se lo decían, seguro era que no quería dedicarle un polvo…si eso era….
Y prosiguió con su labor.
Kagome ya estaba demasiado nerviosa, si bien ya había cenado con Inuyasha muchas veces, siempre eran en lugares públicos, nunca se dio de hacerlo en su departamento o en la casa de sango, esta ultima por que el señor Shiro salía con sus ocurrencias y para ser sinceros no era muy romántico hacerlo.
Miro el reloj, y casi se orina al darse cuenta de que eran las 8 menos 5 minutos de la noche, y sabia que Inuyasha llegaría a las 8,además lo amenazo para que no apareciera antes, conto los minutos, aprovecho para verse en el espejo y verificar que todo estuviera en orden.
Vestía un vestido tipo camisola de seda con mangas ¾ hasta su codo, color azul, con tacones negros, un cinturón ancho que se encerraba su pequeña cintura, y los botones principales estaban abiertos hasta el nacimiento de sus senos, de forma sutil, reveladora pero sin ser vulgar.
Se levanto el cabello con una hebilla y se hiso una cola alta, el maquillaje sutil dándole una mirada fresca y relajada, todo estaba perfecto.
Se cercioró de que la lasaña en el horno estuviera lista, y que los aperitivos estuvieran en la mesa. Bien todo listo, y esperando al bomberito que alegraba su corazón y apagaba el fuego de sus tristezas.
RINGGGGGGGGGGGG
El timbre sonó a todo dar, mientras que la piernas le temblaban como gelatina, nunca había tenido que preparar una cena intima, y eso la ponía nerviosa, además de que esperaba que todo saliera perfecto. También tenía miedo e incertidumbre por lo que podía pasar después, si sería bueno y complaciente ante las exigencias intimas de Inuyasha. Pero aparto rápida mente esos pensamientos y fue a abrir la puerta. Y cuando la abrió….colapso
Inuyasha estaba parado en el umbral de la puerta con un vino en la mano y un ramo de flores en la otra, vestía una camisa blanca, abierta en los primeros botones, y arremangada hasta los codos, el cabello negro y largo amarrado en un cola de caballo baja, y unos pantalones de vestir que prometían darle a su trasero una forma de manzanita, claro lo verificaría cuando el pasara y le diera la espalda. Sus zapatos de cuero negro perfectamente lustrados. Era para el infarto, ese hombre encerraba un aire de misticismo, experiencia y lujuria con solo verlo, y su cuerpo era el acompañante armónico del conjunto, se mordió el labio inferior de pensar, bien apretó las piernas y lo invito a pasar.
Inuyasha por su parte no podía parar de observarla, todo en ella estaba perfecto, el contraste del vestido con su piel, su rostro apenas maquillado, y a decir verdad él sabía que ella sin maquillaje era igual de perfecta. Sus piernas, por dios eran para perderse en su recorrido, largas y esbeltas, bien tonificadas. Pero por sobre lo físico, el vio una luz especial en la mirada de la chica, y supo que toda la personalidad de ella era lo que a él le atraía.
Inuyasha había tenido charlas con Kagome, sobre el tema de parejas pasadas, si bien la muchacha nombro pocos sujetos, cosa que agradeció, se guardaba algunos detalles sobre un tal po..bo… ah si Hojo, cosa que dejo para indagar después, y él le hablo de algunas otras, le hablo de Kikio, le conto todo lo de Kikio, quería librarse y sentirse limpio con ella, le conto de las infidelidades, las veces que la trataba fríamente, y al finalizar espero que Kagome al ser mujer le reprochara algo pero contra todo pronóstico, la azabache solo le dijo:
"- Mira Inuyasha yo no puedo juzgarte o reprenderte por lo que hayas hecho en el pasado. El pasado es eso, pasado, uno no puede volver a cambiarlo, solo espero que hayas aprendido de tus errores para no repetirlos, además de no hacer lo que no te gustaría que te hagan a ti. Y si por casualidad, tú me haces eso a mí, ten por seguro que te agarrare por los testículos, te los retorceré y luego los sumergiré en aceite hirviendo…" ante el recordatorio de lo acontecido Inuyasha se dijo, mi novia es especial….recordar no hacerla enojar o mi descendencia peligrara….
La cena fue perfecta, recordaron anécdotas de cuando niños, hablaron de trivialidades, y luego de eso decidieron tomar el postre en el sofá de la sala, para poder estar más relajados. Se tomaron el vino que Inuyasha había traído y para acompañar el tiramisú Kagome había apartado un champagne en la nevera del refrigerador.
Tomaron asiento y comenzaron a charlar. En un momento dado, Kagome con los pies adoloridos por los zapatos, le pregunto a Inuyasha si le molestaría si se los sacaba, y como él le respondió que no, que si quería que se los quitara, lo hiso.
Sus pies se lo agradecieron….muy bonitos los zapatos pero dolían como la mona. Quiso subir los pies para doblar sus rodillas y acomodarlos debajo de su trasero, para mayor comodidad, pero el joven que no perdía los movimientos de la chica fue más rápido y se los tomo y acomodo en su regazo, y suavemente comenzó a masajearlo, el momento de paz y armonía se sentía en el aire, el amor olía a dulce y embriagaba el ambiente.
En un momento Kagome se levanto para dejar las cosas en el refrigerador, y mientras lo hacía pensó en lo miedosa que era, y que ya era tiempo de que hiciera algo valiente, por ella…por él. Sabia por lo que él le decía que era un hombre que nunca le falto sexo, pero también el le dijo que sus relaciones siempre fueron más físicas que sentimentales. Nunca la presiono y le dio su espacio para que ella se sintiera cómoda y sea ella, la que eligiera el momento de pasar a ese nivel de su relación. Y ella ya estaba lista. Con esa resolución mental hecha, y con un valor nunca antes imaginado, tomo aire y se dirigió a paso seguro hasta pararse delante de Inuyasha.
Este, por su parte solo seguía sus movimientos, viendo en su mirada una seguridad única, que anteriormente no veía, y cuando se planto frente a él, mientras seguía sentado en el sofá, vio en sus ojos lo que esperaba…ella estaba lista.
Así que tiro suavemente de su brazo para lograr que ella quedara sentada en su regazo, y cuando la tuvo en sus brazos, levanto una mano para delinear con sus dedos el rostro sonrojado pero seguro de su ángel. Quería grabar en su mente cada detalle de ese momento, se su rostro antes de ser suya, porque cuando él estuviera dentro de ella, la seria oficialmente suya.
La ansiedad flotaba alrededor por parte de ambos, pero la noche era su amiga y el tiempo en ese momento estaba detenido para ellos. Así que lentamente fueron acercando sus rostros hasta que sus labios conectaron, fundiéndose en un beso cargado de todo el amor que se profesaban. Esa noche ya no fueron necesarias las palabras, así como Kagome había leído en aquel libro de Coelho, encontraron el otro lenguaje…el lenguaje del alma y del corazón.
Los besos cada vez eran más exigentes, y las manos de ambos acariciaban, tocaban se reconocían en cuerpo y alma. Y cuando ese permiso mudo fue captado por ambos, Inuyasha quiso hacer de su noche memorable. No la tomaría en el sofá, aunque así lo quisiera, ella merecía ser amada cómodamente, sin apuros ni incomodidades. Ella era su ángel, su dulce pastelera, su novia, su amiga y próxima y única amante. Con ella haría lo que no hiso con ninguna….le haría el amor.
Y así, bañados con la luz de la luna como único testigo, Inuyasha se impulso con Kagome en su regazo, para levantarse y sin cortar el beso se dirigió a la habitación de la azabache. Y al llegar, solo basta una mirada entre los dos para saber qué era lo que ambos querían, y que en ese momento de entrega serian uno, se completarían….
Inuyasha bajo a Kagome se sus brazos, pero no la soltó, solo se dedico una vez más a acariciarla, mientras ella solo pudo cerrar los ojos y dejarse llevar por la caricia. Y así, abrió los ojos para encontrarse con la apasionada mirada de su bombero, aquel que la rescato de morir, y quien en este momento aplazaría las llamas de su fuero interno. Así Inuyasha solo retomo su labor, volvió a besarla con más pasión para suavemente empujarla hacia la cama y quedar sobre ella, repartiéndose mutuas caricias, devorándose a punta de besos mientras que las puertas del balcón de la habitación de Kagome estaban abiertas, y dejaban entrar la suave brisa de la noche, mientras una luna llena brillaba en el alto cielo, para ser la única espectadora del la entrega de dos amantes enamorados…..
Y ¿Les gusto mi presente? Espero que sí. Nunca escribí un lemon así que espero que cuando aparezca pueda sentirse el sentimiento de jóvenes enamorados. Así que el próximo capítulo será prohibido para niños y religiosos, los niños perderían su inocencia, y los religiosos nos mandarían al infierno!
Ah! Casi me olvido, lo del libro es real, casi me destornillo de la risa, y cuando trabaje en un supermercado se lo mostré a mi jefe, porque no me creía que hubiese un libro así, por lo que le hice tragar sus palabras!
Hasta la próxima, saludos a todas, muchos abrazos psicológicos, y como siempre GRACIAS TOTALES por la confianza y el apoyo.
