Allí donde Maribel tiene una noticia de alto impacto para su familia, siendo su madre quien golpea la mesa. En el Inframundo, los jueces se desayunan con la noticia que Rada tiene chica. Los chiflados por fin hacen su jugada y le provocan un fuerte dolor de cabeza a Maribel. De los Feos.


¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon (sí, hubo cambio de año, recuerden). O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!


ADVERTENCIA

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. Debido a la naturaleza de algunas escenas gráficas, se pide extra cuidado.

No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.

¡No intenten nada de esto en casa!


"XXII. FACTA, NON VERBA"
("Hechos, No Palabras.")

Capítulo 9: Anuncios y Secuestros

Cobán, Guatemala. Residencia Sánchez.

Durante la cena. 13 de octubre.

Maribel había caminado entre algodones todo el día, totalmente en las nubes, y tenía buenos motivos. Desde la confesión de Rada en la mañana que se sentía incluso más libre. Claudia se puso muy contenta cuando Maribel le comentó lo ocurrido y le prometió que le iba a cubrir las espaldas, durase lo que durase la relación, tratando de mantener el secreto. Tratando siendo la palabra clave, que una nunca sabía cuándo de la emoción contaba el secreto. Maribel estaba de tan buen humor, que hasta era inmune a la mala leche que irradiaba su padre.

¡Y vaya que estaba radioactivo el hombre! Si había tomado así de mal la noticia de la renuncia de su hija, no se quería ni imaginar cuando le dijera que estaba saliendo con alguien. ¡Que hombre tan melodramático!

"¿Se puede saber de qué te ríes, hija?" Gruñó don Danilo.

"De mis maldades, papá." Respondió Maribel sin pensarlo mucho.

"¡No entiendo como puedes estar así de feliz cuando me haces sufrir tanto!" El hombre se concentró en su plato de comida y tragó algunos bocados de muy mal humor. "¡Toda esta aventura tuya va a terminar mal! No sirves para otra cosa ni vas a encontrar un mejor trabajo."

¡CHANCLA!

"¡Danilo! No empieces." Ladró Laura, harta ya de los reclamos de su esposo. "La niña está contenta. ¡Ya déjala en paz y que haga su vida, que harto nos dio en el gusto!" La mujer se volvió a su hija, cambiando por completo su actitud. "No le hagas caso hijita, tu papá habla sin pensar. ¡Para variar!"

"¡Hey! No hables como si no estuviera aquí." Reclamó don Danilo. "¿Me tenías que dar con la chancla, amor?"

"¡Claro que sí!"

"¡Ya paren los dos! Me deprimen." Rezongó Maribel cruzándose de brazos.

¡Argh! Mari quería mucho y respetaba montones a sus papás, pero en serio le dolía toda esta situación. No se arrepentía, pero ¡Como le hubiera gustado compartir sus buenas noticias con ellos! O que se pusieran contentos por lo que estaba a punto de emprender. No tenía que gustarles, pero ¿un poco de apoyo acaso era mucho pedir? Ni siquiera les pedía dinero.

Suspiró con tristeza, gesto que no pasó desapercibido para su madre, quien dejó caer los hombros. Laura tenía que reconocer que cuando Maribel había presentado la renuncia, se había preocupado bastante, pero era algo que ya veía venir desde hacía varias semanas. Entendía muy bien las aprensiones de su esposo sobre la verdadera vocación de su hija, pues de alguna manera las había compartido en algún momento. Al principio había estado más que de acuerdo al obligar a su hija a seguir una carrera que podía darle alguna tranquilidad económica: no le veía futuro a eso de que siguiera una carrera humanista pero, con el correr de los años había visto como su hija se apagaba y no vibraba más, haciéndola cuestionarse sobre si había sido una buena decisión o no.

Ver a su hija así de miserable le había provocado mucha angustia. No quería verla así toda su vida, y sabía que Danilo tampoco, pero… sus aprensiones le ganaban. Se quedó tranquilo sabiendo que su hija tendría trabajo seguro, si es que aprendía a manejar bien el negocio.

Claro que su marido, buen hombre como pocos, pero TAN terco y obtuso, nunca pareció darse cuenta de lo miserable que estaba Maribel en su trabajo. Y si lo hacía, no le daba la importancia debida. Prefería la tranquilidad y estabilidad económica de su hija, que su vocación, sin mencionar que no entendía bien ese gusto por leer tanto. ¡Letras era Carrera de Muertos de Hambre! Eso no daba para comer.

Laura estaba preocupada, pero sabía que su hija no había tomado esta decisión así, a tontas y locas. Sospechaba que le había costado y no poco. ¡Tan buena hija que era! Se merecía seguir sus sueños, y si haber renunciado le devolvía la alegría que el trabajo le había sofocado, era la primera en apoyarla. ¿Acaso ese chico ceñudo del otro día habría tenido algo que ver? Laura se permitió sonreír de gusto.

"¿Cómo quieres que la deje tranquila? ¡Quiere ser una vaga! Renunció así sin más. ¿En qué va a trabajar ahora? ¿Cómo va a aprender el valor del trabajo duro?" Reclamó don Danilo lleno de dramas.

"Papá, ya corta el rollo. ¡Sí, Renuncié! Supéralo, que no es el fin del mundo."

"¡¿Cómo no va a ser el fin del mundo?! Dime hijita, ¿Qué harás con tu vida?"

"¡Estudiar de nuevo! Fui buena hija y te obedecí cuando tuve que elegir carrera, pero ahora ya es mi turno. ¡Ya sabré yo qué estudio!"

"¡¿Letras?! ¡Eso no da para comer y todos son unos maleantes o drogadictos! No voy a permitir que mi única hija se mezcle con fracasados." El hombre, angustiado, le estiró las manos, como sin intentase hacerla entrar en razón. "Puede que no te guste turismo, pero el trabajo se pone mejor con los años. Ya estudiarás cuando no necesites…"

"Con todo cariño y respeto, papá, ¡Me estaba muriendo de a poco!" Protestó Maribel, sintiendo un nudo en la garganta al ver la mirada de decepción de su padre. "Hice todo lo que me pediste, pero ya no… no pude seguir más con eso. O renunciaba o me lanzaba al tráfico. En serio necesito seguir mi vida."

"Sé que lo harás, hijita." Intervino Laura de pronto, tomándole la mano y reprimiendo los pucheros. "¡Lo harás estupendamente! Tienes mi apoyo." Le dijo la mujer con los ojos brillantes. "Te debo una disculpa, cariño mío."

"¡LAURA!" Exclamó Danilo espantado. "¿Cómo puedes decir eso? Nuestra hija se va a perder si no…"

"¡Ya se estaba perdiendo, Danilo! ¿Nunca te diste cuenta lo mucho que sufría en ese trabajo? Me niego a cambiar la felicidad de mi niña por algo así. Si quiere estudiar Letras, que estudie y yo la ayudo…"

"¡NO Voy A Pagar Por Esos Títulos Inútiles!" En defensa de don Danilo, estaba asustado en serio y ya no sabía qué más hacer para revertir la situación.

"¡Tampoco Te Lo Iba A Pedir! Ya Veré Como Lo Hago: hay becas o por último pido un crédito." Exclamó Maribel. "Tomé esta decisión como adulta y como tal la llevaré a cabo. Soy una mujer independiente…"

"Sin trabajo, hija, sin trabajo. ¡No podrás hacer nada!" Se lamentó Danilo.

El hombre tragó saliva. Parte de sí se sentía orgulloso que Maribel tomara las riendas de su vida, pero por otro la angustia le apretaba el corazón. Solo quería que su hija estuviera más cómoda en su vida, con un mejor pasar y con un trabajo estable, que la mantuviera cerca de ellos y no se la llevara lejos. ¿Eso era mucho pedir?

"Ya me las voy a arreglar, papá. ¡Entiende que necesito hacer esto!"

"Letras es para muertos de hambre." Gimió fingiendo llanto.

Maribel levantó las manos en alto llena de frustración. Se dejó caer en el respaldo de su silla, pero dejó que su madre le diera un buen y merecido zape a su papá. Dejó que discutieran entre sí y que se las arreglaran: si su padre no quería entender, ¡qué pena por él! Ella ya había tomado una decisión y ese día estaba demasiado feliz como para seguir amargándose.

Pensó en su teléfono… aquella tarde había intercambiado números con Radamanthys, aunque aún no se enviaban ningún mensaje. Ganas no le faltaba.

La mujer vio a sus padres que seguían discutiendo entre ellos acerca de qué era lo mejor para ella. Oh si, estos dos le habían provocado muchos dolores de corazón, pero eran buenos padres al final del día. Los quería y admiraba y eran parte importante de su vida. ¡La consentían mucho! Y por ese cariño y preocupación que le expresaban… no podía apartarlos así como así de su vida.

Mejor les decía que tenía novio. Así, lo antes posible y sin anestesia. Aunque puede que su papá terminara por infartarse.

Grandes riesgos, grandes ganancias.

"Conocí a alguien." Dijo apenas levantando la voz. Sus padres detuvieron la discusión en el acto y se quedaron viéndola de una pieza. Inconscientemente Maribel volvió a sonreír. "Hemos estado quedando los últimos días desde hace ya unas semanas. Puede… que se convierta en una persona muy relevante para mí y sé que el sentimiento es mutuo. Estamos saliendo juntos." La chica bajó la mirada para ocultar cierto sonrojo y se mordió el labio. "Lo amo."

Allí donde Laura explotó en colores, flores y felicidad, Danilo casi tuvo una apoplejía. ¡Su Peor Pesadilla Se Cumplía Pese A Sus Esfuerzos Por Evitarla!

"TE PROHÍBO VERLO."

"¡¿ES EL CHICO DEL OTRO DÍA?!"

"¡¿Cómo?! ¡¿QUIÉN ES?! ¡¿POR QUÉ YO NO SABÍA?!"

"¡¿Es él, verdad?!" Preguntó Laura con brillos en los ojos, emocionadísima.

"¡¿De quién están hablando?!" Danilo se sujetó el corazón y se quedó viendo a su hija con lágrimas en los ojos. ¡Todo un rey del drama! "¡¿Por Qué Quieres Dejar A Tu Pobre Y Viejo Padre?! ¡Seguro Que Fue Él Quien Te Corrompió Para Llevarte De Nuestro Lado!"

"¡Oh, por todos los dioses, Danilo! ¡Bájale al drama! ¿Qué no ves que tu única hija está contenta?" Ladró Laura, ignorando los exagerados llantos de su esposo. Se volvió a su hijita con los ojos encendidos de felicidad, y le tomó las manos. "¿Es el del otro día? Cuéntame como lo conociste. ¿Estás contenta? ¿Te hace feliz?"

"Sí, es él. Se llama Keiran R. Ainsworth, aunque le gusta que lo llamen por su segundo nombre. Radamanthys. Es inglés, historiador y está de vacaciones aquí, entre otras cosas. Llevamos varios días saliendo y… el muy bruto… comenzó a ganarme y bueno… No sé a donde acabe todo esto, pero…"

"¡Un Muerto De Hambre! ¡¿Quién Estudia Historia?!" Se lamentó Danilo lo más vocalmente que pudo. "¡Te Prohíbo Que Lo Veas! Mereces Algo Mejor Que Ese Aparecido. ¡Un Extranjero! ¿Qué No Te Das Cuenta Que Solo Te Quiere Para Llevarte Al Cuarto? ¡Te Va A Alejar De Tus Pobres Padres Y Será Tu Ruina!"

Maribel infló el pecho y sin querer se aguantó las lágrimas. Su madre le dio otro merecido chanclazo a su padre por la estupidez que estaba diciendo (como conseguía chancla tan rápido, es un misterio). ¿Por qué no la dejaba vivir su vida? Entendía mejor que nadie que el mundo es peligroso y que hasta te pega en el suelo, pero ¡Tenía que tomar sus propios riesgos! Si no vivía su vida, se iba a estancar hasta desaparecer. ¿Por qué tan aprensivo? No podía caminar entre cristales por siempre: en algún momento tenía que romperlos y ver qué había detrás.

"Papá… yo no tengo idea si lo que sentimos con Keiran crezca o desaparezca, pero es algo que debemos averiguar juntos. No sé a donde lleva, pero necesito estar con él. ¡En serio me ganó!" Maribel se puso de pie. "Si es un error, pues será mío y asumiré las consecuencias, pero si no, ¡No Puedo Arriesgarme A Perderlo!"

"¡No puedes pensar que es el amor de tu vida solo por unas semanas!"

"¿Y por qué no?" Gruñó su madre. "¡¿Por qué NO?! Tu hija es adulta, la hemos criado bien, le enseñamos a diferenciar lo bueno de lo malo. Es hora que ponga todo eso en práctica." Laura miró a Maribel con ojos grandes. "Sé que mañana sales a un tour de dos días… pues dile a tu muchacho que pasado mañana lo espero a cenar."

"¡NO PONE UN PIE EN MI CASA! Laura: ¿Qué no ves? ¡Se Va A Llevar A Nuestra Única Hija!" Lloriqueó en verdad asustado.

"Ley de vida no más, Danilo querido."

"Y si me voy, sería mi propia decisión, papá. No necesito a Keiran, ni a nadie, que me diga qué hacer, cómo o cuándo." Maribel se sacudió la ropa. "Ya es tarde y mañana tengo que levantarme temprano. Es mi último tour y quiero ir despejada." La chica rodeó la mesa y besó a sus padres a manera de despedida. "Buenas noches, los quiero a los dos."

Y sin más, se dirigió a su cuarto en donde se encerró con un sonoro portazo. Danilo se puso a hacer pucheros y a sentir palpitaciones anormales en el corazón. Se volvió hacia su esposa con ganas de seguir lamentándose e incluso de preguntarle como lo hacían para alejar a aquél mal hombre del lado de su hija, pero Laura estaba cruzada de brazos y muy ceñuda.

"¡No puedes apoyarla en esto, mujer! Quizás donde conoció a ese roñoso. ¡No sabemos quien es, quienes son sus padres, su familia, si trabaja…!"

"No, no lo sabemos. Pero ya lo averiguaremos. Llevo años sin ver a Maribel tan contenta como lo ha estado los últimos días y no dejaré que se lo arruines, así que anda haciéndote de la idea que podrías ganar un yerno."

"¡NO QUIERO YERNO! Va a corromper a nuestra hijita. ¡Quizás ya lo hizo!"

"¡Que te hagas la idea dije, o perderás a tu hija por tus aprensiones exageradas!" Exclamó Laura empuñando las manos. "Ve y saca al perro a dar una vuelta a la manzana y, cuando vuelvas, ordena la mesa y cocina. Yo me iré a dormir: y créeme que si llego a ver desorden mañana temprano, ¡Te Vas Al Sofá Por Un Año Entero!"

"¡Pero no tenemos perro!"

"¡PUES VE CON EL VECINO Y SE LO PIDES PRESTADO!"

Y con esto, Laura giró sobre sus talones y caminó hacia el cuarto maldiciendo entre dientes. Instantes después resonó el respectivo portazo. Danilo se quedó atrás, haciendo pucheros, pero al menos captó el mensaje y comenzó a ordenar la cena, entre llorando, de mal humor y angustiado. Cuando todo estuvo listo, Danilo suspiró y salió de la cocina, tal como si fuera un alma en pena. Rodó los ojos al cielo.

"Pero si le caigo mal al chucho del vecino."

Se lamentó al tiempo que se hacía del ánimo y salía de la casa.


Inframundo. Antenora.

14 de octubre. 6:30 am hora local.

La expresión de Benito era de antología: un profundo desagrado y aburrimiento decoraban su carita. Resopló frustrado e incluso rodó los ojos, quizás indignado, celoso o dejado de lado. Papá de nuevo estaba acaparando la atención de mamá, y ella se dejaba. Era todavía pequeñísimo y nunca entendería cuál era el chiste de los besos en la boca, como los que solía darle Aiacos a Violate. ¡Hmpf! Y era una costumbre reciente, que antes ni siquiera se rozaban. ¿Qué era lo que los entretenía tanto?

"¡Pitājī! ¡Āmā!" Reclamó con energía.

Aiacos, quien había estado saludando apropiadamente a su Violate, tal y como le gustaba, se separó de ella remolonamente y miró a Benito para ver que le pasaba. Éste lo miraba indignado, como si le dijera que ese tipo de cosas no se hacían delante de los niños. Sonrió torcido y le sacó la lengua, soltando de paso a su esposa. Violate en cambio, le dio un juguetón empujón y se acercó al niño, al que despeinó un poco, antes de acomodarlo en su silla.

"Eres un celoso, Ben. Ni que hubiéramos estado haciendo algo impropio." Le dijo Violate con mucho afecto. "Aunque eres menos celoso que tu pitaji."

"Pitājī." La corrigió Aiacos con dulzura. "¡Y no soy celoso!"

"Sigue diciendo eso y quizás te convenzas. ¿O me vas a negar que te encelas cuando le presto mucha atención a Beni? ¿Hmm?" Violate se le acercó coqueta y le sujetó la camisa con una mano. "¿Sobre todo cuando le doy el biberón?"

"¡Oye! Te echaba de menos y te estabas tardando a propósito. ¿Celoso yo de Benito? ¿Con lo guapa que te ves con él en brazos?" Aiacos dijo con toda la inocencia del mundo y le robó un beso de los labios. Se acercó al pequeño y lo despeinó, antes de tomar su puesto en la mesa.

La pequeña familia comenzaba su día como lo habían estado haciendo los últimos meses desde que se habían casado. Un desayuno familiar entre los tres antes de que cada uno se fuera por su lado. A veces coincidían en el almuerzo o la merienda, pero no siempre; y cenaban con Hades y Perséfone, por lo que el desayuno era la única comida en la que solo estaban ellos tres, y trataban de sacarle todo el provecho que podían.

"Creo que este día será interesante. Tengo esa corazonada." Comentó Aiacos, mientras se servía su café.

"Hay muchas cosas en ascuas últimamente: ese asunto con Lily, lo que ocurre con Minos, Radamanthys que está de vacaciones… Lo de los sacrificios en Guatemala… ¿Se supo algo de eso?" Preguntó Violate mientras se servía un té. Aiacos se encogió de hombros.

"Son los Ajawab que faltan. Todo parece indicarlo, pero no tenemos suficientes pruebas como para pedir una investigación formal. Rada pudo averiguar muy poco cuando estuvo en Antigua, pero bueno. Tendremos que tener paciencia." Aiacos le dio una mordida a su tostada y masticó con calma. "No quisiera molestar tanto al unicejo: está de vacaciones después de todo."

"Si alguien merece un descanso, ese es él. Ahora, si el señor Radamanthys se cruza con los señores de Xibalbá que se nos escaparon, no me quejo. Seguro a estas alturas está impaciente por repartir golpes y sé que se encargará de hacerlos pagar por sus ofensas."

"Aunque los tendrá que dejar vivos. Los ángeles de la señorita Artemisa quieren la piel de esos dos." Aiacos bufó indignado. "Y no los culpo."

"Menos yo."

Violate meneó la cabeza con pesadez, pensando fugazmente como había sufrido la diosa Artemisa cuando estuvo prisionera de Xibalbá. Entrecerró los ojos, pensativa: si le hubiera pasado a ella, sin duda que no sería capaz de mantenerse en pie. Lo más horrible que le podía pasar a una persona era sin duda atravesar una violación y al menos ella tenía un profundo respeto por quienes lograban salir adelante tras un evento de esas características. Se encogió de hombros y, tras ver a Benito, fijó sus ojos en Aiacos.

"Habrá que ver cómo amaneció Minos hoy. Anoche me dejó preocupada." El rostro de Violate se tornó frío. "La única razón del porqué Lily no atacó a Ingrid fue porque tiene una panza enorme. ¡Ganas no le faltaron!"

"Ni a ti, ni a Pandora. ¡Qué mujer tan desagradable! Me enfurece lo que está haciendo con Minos." Aiacos Apretó Los Dientes. "¡Y Ahí Va El Otro Idiota y Se Enamora Como Nunca En Su Vida De Esa Bruja! No Puedo Creerlo."

"Minos ya se da cuenta. Está bien estresado el pobre." Bufó Violate. "Hay que ponerle ojo."

"Los dos. Con ese nunca se sabe, menos ahora que de verdad está enamorado y se está llevando FLOR de decepción y…"

TWEET, tweet.

Los celulares de Aiacos y Violate anunciaron al mismo tiempo la llegada de un mensaje. Seguramente al grupo de Whatsapp que tenían los jueces, al que Pandora y Violate habían sido invitadas no hacía mucho. Les dio la impresión, esa corazonada, que podría tratarse de algo importante, así que rompieron su propia regla de no revisar los mensajes mientras comían y ambos tomaron sus aparatos para ver de qué se trataba. Por lo visto, en el grupo "Louder than Hell" (nombrado así en honor de la canción del mismo nombre de Mötley Crüe), Radamanthys había escrito.

"Aiacos: ¿De nuevo le cambiaste el nombre al grupo?" Decía el primer mensaje de Radamanthys. Seguido de otro que decía: "Bah. Solo quería que supieran. Conocí a una chica."

– Le Gasp –

Violate y Aiacos cruzaron miradas. Se les veía muy perplejos y sin saber qué hacer o escribir. El juez de Garuda parpadeó varias veces seguidas y releyó el mensaje en caso que hubiera leído mal. Su ala derecha en cambio se mordió el labio e hizo memoria. ¿Radamanthys y una chica? Nunca creyó ver algo así. ¡¿Qué brujería era esa?!

"¿Quién eres y que hiciste con Radamanthys?" El mensaje de Minos apareció unos momentos después. "¡¿Rada?!"

"¿Es la misma de la que me hablaste el otro día?" Preguntó Pandora de pronto. "¡¿Le dijiste lo que sentías?!"

"¡¿Cómo?! ¡¿La chica arrastra historia?!" El mensaje de Minos transmitía toda su sorpresa. "¡RADA! ¡¿Cómo no nos dijiste antes?! Heriste mis sentimientos, bro."

"¿Sentimientos tú, Minos?" La pregunta de Radamanthys estaba acompañada del emoticón apropiado. "Y sí, Pandora, le dije. Te hice caso."

"Señor Radamanthys. ¿Nos está diciendo que tiene novia?" Quiso saber Violate.

Varios tensos momentos después, durante los cuales apareció un constante "Radamanthys está escribiendo", llegó un nuevo y lacónico mensaje.

"Sí."

Violate y Aiacos se pusieron de pie de la impresión. Benito les miró curioso, pero pronto se concentró de nuevo en su desayuno.

"¡FELICITACIONES!" Exclamó Aiacos con una serie de emoticones de celebración. El juez de Garuda se puso honestamente contento: hacían falta buenas noticias. "¿Qué horas son allá?"

"Pasadas las 22:30… ¿Allá son como las 6:30 más o menos?"

"Supongo que esa confesión no involucró muertos." Comentó Pandora enviando un guiño.

"Ya nos habríamos enterado, de haber habido muertos." Puntualizó Violate.

"Cierto, porque los sacrificios en Antigua no son culpa de Rada." Se rió Aiacos, notando el repentino silencio de Minos. Uy. Tendría que darle una paliza para que se desahogara. En fin: "¿Cuándo la conocemos? Porque la vamos a conocer, ¿verdad?

"No señora Pandora. No hubo muertos." Respondió Rada. "Y no sé cuándo, Aiacos, pero sí me gustaría sí que la conocieran."

"Señor Aiacos. ¿Está leyendo lo que acaba de poner el señor Radamanthys?" Le preguntó Violate a Aiacos sorprendida. Su esposo asintió con calma.

"Sí, mi Alita… esto no es un juego, Radamanthys no diría algo así tan a la ligera."

Tweet, tweet.

La pareja volvió a ver las pantallas de sus respectivos celulares, solo para ver un mensaje de Minos. Se había tardado en intervenir el noruego, pero por fin lo había hecho. No les sorprendía que se hubiera demorado, pues andaba algo… más sensible de lo normal.

"¡CÓMETELA!" Decía el mensaje de Minos, lleno de emoticones acordes. Aiacos rodó los ojos al cielo y Violate suspiró sonoramente.

"Todavía hay esperanzas para el grifo, si fue capaz de decir eso." Dijo el juez en voz alta al mismo tiempo que tanto Pandora como Violate hacían pública su molestia.

"¡MINOS!" Exclamaron ambas al mismo tiempo, con emoticones de enojo.

"¡Yo sabré cuando! Aún es muy pronto para eso, Minos: gobiérnate, Hades Dammit!" Reclamó Radamanthys con vehemencia. Aiacos decidió poner paños fríos.

"Cuando gustes, bro. Preséntanosla cuando quieras: Prometo que no la asustaremos. ¿Cierto, Violetita?"

"No mucho al menos." Escribió Violate con relativa rapidez. "¡Y No te me pongas cursi, señor Aiacos!" No hubo emoticón que acompañara ese mensaje, pues Aiacos vio en vivo y en directo la cara que le puso su esposa. "Lo digo en serio, Aiacos: no en público." El juez carraspeó.

"Te amo, pastelito mío." Le dijo el juez guiñándole un ojo. Violate entrecerró los ojos enfurecida por unos segundos, pero se enterneció con gusto y le sopló un beso.

Tweet, tweet.

"Uuuuuh, el señor Aiacos está en problemas." Se burló Minos sin demora. RADA! Bienvenido al club. ¿Seguro no estás borracho?"

La alegría de Minos les causó un sentimiento algo incómodo a todos los que lo leyeron: sabían bien que el juez de Griffin estaba pasando por un momento complicado, así como notaban como trataba de darse ánimos a sí mismo.

"Estoy sobrio, Minos."

"¡Igual te recordaré esto en unas horas para cuando despiertes de la borrachera que seguro tienes!"

"NO ESTOY BORRACHO." Protestó el Wyvern. "Escuchen: Conocí a una chica. Ella… está tomando mucha relevancia en mi corazón, es importante. Yo… Yo nada más quería que supieran."

"Pfffff, este cayó redondo. ¡Ni supo qué le pegó!" Dijo Aiacos en voz alta, de muy buen humor. En serio estaba contento por su colega. "Dan ganas de conocer a esa mujer."

"¡Aaaaaw!" Escribió Violate, acompañando la frase con algunos corazones. "Vomitaré un arcoíris." Escribió con evidente empalago.

"Y yo un unicornio." Escribió Pandora.

"Vaya. El unicejo va en serio." Escribió Aiacos. "¡Esta es una buena noticia!"

"Radamanthys está bien sobrio, Minos: cuando está pasado de copas escribe con faltas de ortografía." Lo defendió Pandora.

"Da Igual: voy a esperar unas horas para cuando tenga la resaca en carne viva y lo voy a llamar para recordárselo."

"¡Qué bueno que avisas para no responder el teléfono!" Ladró Radamanthys.

"Minos, compórtate." Advirtió Violate. "Usted también señor Radamanthys."

"Rada, vete a dormir." Le dijo Aiacos en un mensaje. "Es tarde y necesitas el descanso para cumplir bien con tu chica. Yo me encargo del peluche albino."

"¡Oye!"

"¿Peluche Albino Yo? ¡Eso Es Bullying, Urraca!"

"Noches Rada. Minos…"

Aiacos cerró la aplicación de mensajería y se quedó viendo a Violate. Ambos se sonreían, honestamente contentos por el juez de Wyvern. Tan estoico y espartano que era el inglés y que les hubiera reconocido que tenía una chica les había subido mucho el ánimo. Tenía que estar bien prendado para que les hubiera admitido tal cosa, con lo privado que era con sus sentimientos. ¿Cómo sería la mujer? Porque si había llamado la atención nada más ni menos que de Radamanthys de Wyvern, entonces tenía que ser muy especial.

"¡Nada como una buena noticia para empezar el día! Esto pondrá al señor Hades de muy buen talante." Comentó Aiacos poniéndose de pie. "¿Te llevas tú a Benito?"

"Sí, me toca a mí. ¿Vas a ver cómo está Minos?" Afirmó Violate al tiempo que se ponía de pie y tomaba a su niño en brazos.

"Alguien tiene que echarle un ojo. Toca. Si le das una vuelta a Valentine, no me quejo."

"Lo haré." Le dijo Violate justo antes de recibir su beso de despedida. "Que tengas buen día, amor."

"Lo mismo tú, Alita preciosa."

Benito, en los brazos de su madre, bufó indignado. En serio, esto de los besos le desagradaba un montón. ¡Ni modo! Sus papás ya se aburrirían de besuquearse tanto.

Eventualmente.


Cuevas de la Candelaria. Alta Verapaz. Guatemala.

14 de octubre. 9:50 hora local.

Vale, no todo podía salir perfecto.

Los últimos días había tenido grupos de pasajeros bastante decentes. En una medida desesperada por parte de su papá para evitar que renunciara, había reasignado los grupos dejándola a ella con gente más joven y cercana a su edad, traspasándole los abuelitos al pobre de su primo. Claro que José, que a diferencia de ella adoraba su trabajo, se había tomado el desafío con sano entusiasmo. Maribel tenía que reconocer que guiar a gente más ágil y joven se le había hecho más fácil y la había ayudado a sobrellevar mejor los últimos días.

Eso sí, este grupo era raro y parecía ser la excepción a la norma.

Eran ocho personas, todos profesionales, pero de trato muy difícil. Apenas le prestaban atención durante las explicaciones y le hacían preguntas muy raras y no pocas veces personales. ¿Qué les importaba a ellos cuánto pesaba? No estaba ahí para andar contando intimidades, por lo que tuvo que hacer uso de un par de sarcasmos bastante antipáticos para detener esa ronda de preguntas. Esta gente además la ponía nerviosa, no podía explicar porqué: viajaban casi sin equipaje (apenas algunas mochilas y ya) y no parecían estar interesados en el viaje que habían contratado en lo más mínimo. Tenían como un aire a fanatismo obsesivo que la hacía desconfiar a full. Y lo peor de todo es que serían dos días con este lote. Juan Carlos, el conductor del bus, también se había dado cuenta y no habían parado de intercambiar miradas preocupadas todo el trayecto. Incluso, muy disimuladamente, le había señalado con los ojos donde guardaba un garrote en caso de que tuvieran que defenderse.

Lo único bueno de todo el asunto, es que podrán haber sido muy profesionales y todo lo que ustedes quieran, pero evidentemente tenían más aire que sesos entre las orejas. Eran bastante torpes.

"¿Cuánto falta?" Preguntó la única mujer del grupo. Lucy.

"¿Cree que habrá mucha gente?" Preguntó otro pasajero. "¿A qué hora se desocupan las cuevas?"

"¿Hay senderos demarcados?" Preguntó otro.

Maribel resopló por instantes y forzó la sonrisa en su rostro. Se levantó de su asiento.

"¿Ya están impacientes? Las Cuevas de la Candelaria ya no están tan lejos, falta poquito. Ahora, sobre la cantidad de gente, depende mucho del día y de la hora. Por un asunto de seguridad se controla el ingreso de las personas y sí hay senderos demarcados."

"¿Pero se puede entrar a las cavernas?" Preguntó otro, cuyo nombre, si no le fallaba la memoria, iba por las líneas de Nicolás o algo así.

"Solo a algunas, son áreas protegidas. Tengan en cuenta que debemos respetar los espacios y el entorno natural." Maribel carraspeó y siguió forzando la sonrisa. "Aprovechando la conversación, vamos a repasar algunas medidas de seguridad. Recuerden que en una de estas cuevas se encuentra una de las entradas al Xibalbá: no queremos hacer enojar a los Ajawab." Comentó a modo de relajar la situación, tratando de amenizarla.

El grupo la miró con una ilusión y entusiasmo que logró perturbarla. Sintió la proverbial gota resbalándole por la cabeza.

"¿Sabes qué caverna es la entrada al Xibalbá?" Preguntó de nuevo la mujer.

"No, por desgracia."

Maribel siguió con su explicación sobre las medidas de seguridad a considerar que debían seguir en el complejo de cavernas, pero nuevamente no le dieron mucha bola. La chica terminó rindiéndose y optó por regresar a su asiento. Volvió a intercambiar una mirada con Juan Carlos… el conductor la mirada como si le dijera que si abandonaban al grupo ahí en la mitad de la nada, nadie los juzgaría. Maribel estaba de acuerdo. ¡Iban a ser dos días eternos!

Sacó su celular de su bolso y lo miró un buen rato. Radamanthys había prometido dejarse caer más tarde cuando llegaran a destino. Por alguna razón estaba ansiosa porque eso pasara ya. Lo echaba de menos: cierto que lo había visto esa mañana, el sujeto la había ido a despedir, pero ya parecía una idiota necesitada de cariño, pues quería verlo de nuevo. Además tenía que considerar que estos idiotas comenzaban a asustarla y mucho le gustaría tener a su chico con ella.

¡Uy! Eso sonaba tan lindo. Llevaba tanto tiempo soltera que se había olvidado lo rico que se sentía tener una pareja. Siguió mirando la pantalla de su celular, sin animarse a activarlo. Todavía no se animaba a enviarle un mensaje a Radamanthys, pese a que tenía su número, pero meditaba sobre si debía hacerlo.

¿Qué le ponía que no sonara muy cursi? ¿Sería muy melosa si le ponía un mi amor o cariño o cosas así? ¿Sería muy pronto para decirle que lo amaba de nuevo? Esa expresión solía asustar.

Miró por la ventana mientras meditaba, sintiéndose inusualmente remolona. Nada parecía salirse de la norma y eso como que comenzó a aletargarla. Fue cuando notó el banco de arena. Maribel frunció el ceño e irguió la espalda, acercándose a la ventana para ver mejor. Un banco de arena muy amarillesca comenzó como a brotar de la tierra misma y a cubrirlo todo a una velocidad pasmosa. Sin embargo, al mirar alrededor suyo notó que era la única que parecía notarlo. Incluso cuando la arena comenzó a colarse dentro del bus nadie hizo nada, como si ella fuera la única que podía ver el fenómeno. Maribel intentó llamar la atención de Juan Carlos, pero éste siguió conduciendo como si nada, ajeno a la arena que comenzaba a taparlo. ¿Acaso ella sería la única que veía esto?

Maribel aferró su celular y se puso de pie, sintiendo un gruñido sordo que le puso los pelos de punta. Se sintió como transportada a su infancia cuando reconoció el color y la arena que ahora cubría todo el interior del bus y que no la dejaba ver sino las siluetas de sus pasajeros y de Juan Carlos.

Esto chillaba peligro por todas partes.

"¡Juan Carlos! ¡Detén esta cos…!"

Un fuerte golpe en la cabeza no la dejó terminar de hablar.

Se Fue a Negro.

Continuará.

Por
Misao–CG


Próximo Capítulo: En Tan Solo Un Segundo

… mientras la arrastraban camino a las cavernas, un tramo de unos doscientos metros (quizás más), Maribel se resistió con todo lo que pudo, y cuando por fin comenzaron a ingresar al complejo, más difícil les hacía la tarea. Soportó golpes, puntapiés e insultos, pero no se dejó llevar sumisa. ¡Qué horror! ¡No había resistido su vida hasta ahora para esto! ¡No podía morir ahora por culpa de unos locos que creían hacer lo correcto! La llevaron hasta una…


Nota Mental: TmT Ya me vi Hetalia entera y ando con abstinencia, pero bueno… ¡HOY SON LOS IDUS DE MARZO! Amo esta fecha, Julio César no tanto, pero bueno. Hace un año exacto fangirleaba en uno de los capítulos de Gens, si mal no recuerdo. Y sí… soy cruel y escandalosa. ¿En serio creen que se la iba a dejar tan fácil al buen Rada? Kesesesese… ._. Digo, Jejejejejeje. ¡Paciencia! Insisto con esto, y lo haré en todos los capítulos, así que ármense de paciencia: buena parte de este fic estará ubicada en Guatemala y desde ya les pido mil disculpas por cualquier error que pueda tener, tanto cultural o de conocimientos. No fueron intencionales ni tienen mala intención. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER!


Te sorprendería lo que puede llegar a hacer un padre aprensivo, Newfan. De alguna manera no los culpo, pero a don Danilo se le pasó la mano. Al menos es de los manejables y como viste, va a tener que masticar solito la rabia, que en este tema tiene a sus dos mujeres en contra. Sobre el cotilleo en el Inframundo, creo que pudiste ver por ti mismo. Al menos son más discretos que en el Santuario. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D