Estoy muy molesta, fbk una vez más me quiere dejar fuera! no me la ganará!

Bueno pasando a otro tema, mil perdón por tardar tanto en actualizar, pero... no tengo excusa, la flojera y en parte la falta de la musa que andaba de loca por la vida! es imperdonable! lo sé!

Muchas a gracias a Susy Snape por ayudarme hasta el último minuto con el capítulo, gracias amiga te quiero mucho! todavía te debo la foto de tu esposo D:

Como prometí Mary Dominguezpor ser la única que respeta mi sagrado matrimonio, éste capítulo es todo tuyo ;)

Yegua o mejor dicho colega, ya está dicho el próximo año nos vemos en Argentina! Jajaja ;)

Muchas gracias a todos quienes siguen esta historia, de verdad que significa mucho para mí. Espero disfruten el capítulo =)


Capítulo 10: Sueños rotos

Harry tenía el rostro hundido en el cuello de Ginny sonriendo satisfecho, aspirando al aroma de la felicidad que se filtraba por cada poro de su piel siendo el último paradero indiscutido, su corazón.

― Dilo otra vez ― Susurró el contra la blanca y suave piel de la pelirroja.

― Te quiero ― Sonrió ella feliz mientras lo estrechaba más aún entre sus delgados brazos.

― Mierda Ginny ― Suspiró ― No te imaginas como me pone esa frase ― Ella ronroneó y enredó las piernas por debajo de la sábana con las de Harry.

― Si seguimos por ese camino muy pronto tendremos visitas Harry...

― ¿Visitas? ― Inquirió alzando la cabeza para mirarla a los ojos.

― James y Lily ― Respondió ella soñadora esbozando una tierna sonrisa ― ¿Te imaginas? recuerdo que siempre dijiste que tus hijos tendrían el nombre de tus padres y a mí me parece estupendo, sería muy tierno retribuir lo que tus padres hicieron por ti, amor. Además volverían locos a sus tíos y tías ¡Ya imagino los fines de semana en la Madriguera! ― Continuó ella perdida en sus anhelos ― Yo quiero que nuestros hijos sean tan felices como lo he sido yo durante éstos días contigo ― Terminó por suspirar y Harry la observó complacido. Ella estaba planeando un futuro con él y aunque las cosas estaban complicadas ahora, el comentario de Ginny le supo a felicidad, a creación divina y estadía celestial. Casi por inercia llevó una mano hasta el vientre de Ginny atesorando el hijo de ambos, el hijo que él deseaba con la vida y si tenía suerte alguna vez ese hijo podría ser real y no la fantasía más inocente que escondía su corazón tan enamorado.

― Eres... ― Ella no dejó que culminara la frase porque estaba ansiando desde el momento en que Harry dejara la mano sobre su vientre un beso, un beso demasiado lento para recordar las sensaciones qué él producía en ella con esos roces.

― Te quiero ― Musitó en medio del beso y él sonrió.

― Yo te amo...

― Nos estamos poniendo muy melosos ― Susurró y Harry rió fuerte.

― Es verdad.

― ¿De verdad lo imaginaste alguna vez?

― ¿Qué cosa? ― Preguntó acariciando con el pulgar las mejillas de Ginny, dejando un mechón rebelde tras la oreja.

― A ti... con hijos ― Carraspeó ― Tuyos y míos ― Lo miró nerviosa.

― Sí, pero luego de un tiempo creo que dejé de pensar en eso.

― ¿Por qué?

― Porque era doloroso inventarme ilusiones que sabía jamás se concretarían.

― Pero ya no es una ilusión, es algo que podemos llevar a cabo ― Le sonrió ella sugerente y Harry la miró a los ojos. La pregunta que había hecho la noche anterior no tuvo una respuesta clara, no fue contundente para él y ante eso solo podía asumir que ese trato que habían pactado los dos seguía en pie y en tres días más él se casaría. Sin embargo era difícil mantener aquella convicción cuando Ginny con cada mirada resquebrajaba un poco más sus ideales.

― No es necesario hacernos ese daño ― Respondió tajante, separándose de ella para apoyar completamente la espalda en la cama. Ella se cubrió el cuerpo desnudo con la sábana y lo miró, buscando algún atisbo que le indicara el por qué de su cambio de humor.

― Un hijo...

― Un hijo nada Ginny, jamás habrá una familia entre tú y yo, creo que las razones las sabes de sobra ― Ella se levantó malhumorada, comenzó a vestirse para largarse rápidamente de la habitación. Harry cerró los ojos y con ambas manos se cubrió el rostro, suspiró frustrado, miró el techo y sus manos acercaron al cojín de Ginny hasta su nariz... el aroma estaba impregnado en la almohada y su cerebro motivado por el aroma comenzó a recordar, su corazón a palpitar y su piel a asentir. Dentro de tres días uniría su vida a una mujer que no amaba y que probablemente haría infeliz. Cansado de sus recuerdos se levantó y duchó para ir a hablar con Ginny, quien seguramente estaba en la sala leyendo algún libro u hojeando alguna revista.

La sorpresa fue grande cuando vio un papel sobre la mesa de la cocina, era un mensaje de Ginny:

"Fui a casa de Ron, vuelvo tarde"

Era la nota más impersonal que había recibido en su vida, seguramente Bellatrix Lestrange hubiese escrito algo mucho más amoroso. Bien, ella quería espacio... él le daría ese espacio. Comió algo y luego fue hasta la sala para ver alguna película en la televisión, pero solo pudo pensar en ella... "¿Cómo se le ocurrió pensar en tener hijos? y no es que la idea me moleste ¡por la mierda! yo deseo tener hijos con ella, quiero una familia con ella, pero si tan solo me pidiera que no me case con Sophie yo no..." El sonido de su celular interrumpió sus pensamientos...

― Mierda... ― Resopló al ver el nombre del contacto de la llamada entrante, atendió ― Hola Sophie.

¡Hola mi vida! ¿Cómo estás?

― Muy bien ― Carraspeó ― Pensando... en ti ¿Tú cómo estás?

¡Nerviosa! mi amor en tres días es el matrimonio y no te imaginas las ganas que tengo de verte, ya no aguanto...

― Queda poco cielo ― Harry cerró los ojos, se sentía tan culpable, tan bastardo... tan infiel que se estaba volviendo loco ― Nos veremos en la ceremonia.

¿Disfrutaste tu despedida de soltero? ― Preguntó con aspereza. Harry se sentó en el sillón, se suponía que aquella noche sería, pero decidió cancelar todo para estar con Ginny "Que tarado te pone el amor Potter" Pensó.

― Claro, solo fueron unos amigos, ya sabes los Weasley ― Se escuchó la carcajada entusiasta de Sophie del otro lado del auricular y él también sonrió. De vez en cuando se perdía en esa risa tan parecida a la de su pelirroja.

Te extraño ― Suspiró ella.

― Yo también ― Respondió monótonamente.

Estoy deseando ser tu esposa y la madre de tus hijos Harry Potter ― Dijo ella y Harry inevitablemente pensó en Ginny... él deseaba ser el esposo y el padre de los hijos de su pelirroja ― Vamos a ser felices ― Añadió Sophie.

― ¿De verdad? ― Preguntó con la voz quebrada.

Por supuesto que si mi vida, te lo juro ― Respondió ella convincente y eso significó un giro para él. Sophie era su estabilidad, su seguridad y eso era lo que él deseaba en ese minuto de su vida, pero Ginny era lo que necesitaría para siempre.

― Te quiero Sophie ― Susurró poco convencido.

Te amo...

La tarde trascurrió demasiado lenta a gusto de Harry, Ginny no daba señales de querer verlo y él tampoco iría a buscarla a la casa de su amigo, ella quería estar sola y él también... maldito orgullo de mierda que no lo dejaba actuar como él quería, desde que leyó ese mísero papel deseó ir a buscarla de los pelos y encerrarla en su habitación y hacerle ver unas cuantas verdades. Casi a la hora de la cena llegó Sirius y hasta él notó lo triste que estaba porque ni siquiera lo molestó. Solo hizo falta que el animago preguntara por Ginny y que él respondiera en un gruñido que no estaba, una pregunta más y sospechaba que su adorable ahijado le mandaba una feroz patada en el culo. No, esa noche definitivamente no era para hacer bromas. Después de cenar se fue a acostar asumiendo que Ginny por esa noche ya no volvería... después de tantas noches que tuvo el cuerpo de la pelirroja a su disposición, bastó una puta noche lejos de ella para extrañarla horrores, su cuerpo, su aroma, su sonrisa, sus caricias, su aliento, su mirada ¡una jodida noche y ya estaba desesperado!

Bien, solo unos minutos de esa jodida noche que recién comenzaba sin ella. Una hora más tarde mientras comparaba que prenda mantendría más profundamente el aroma de Ginny si el pantaloncito o la parte de arriba del pijama de la pelirroja, escuchó como la puerta se abría y el aroma asesino de su amiga se intensificó en la habitación y en el aire que respiraba, cerró los ojos y simuló estar dormido. Escuchó los suaves pasos de la mujer y un segundo después el peso de un cuerpo sobre la cama, justo a su lado. Las manos suaves intentaron acomodar la desordenada cabellera, lo que fue una misión imposible... quizás era indomable para que ella se cansara de acomodarlo... otra misión imposible, ella no se cansaría de tocarlo jamás.

Eres una canción

Escrita con las manos de Dios

No me entiendas mal

Esto puede sonarte un poco raro

Pero tú eres dueño del lugar

Donde voy escondiendo todos mis pensamientos

Y justo bajo tu ropa

Es donde quiero encontrarlos

― Quiero lo mejor para ti y no sé si yo lo sea, pero quiero intentarlo. Fui una tonta esta mañana, tenías toda la razón al enojarte... fui egoísta contigo y con tus sentimientos ― Respiró profundamente y memorizó cada rasgo, cada centímetro de piel, como subía y bajaba el pecho a un ritmo seductor y apropiado para albergar su rostro mientras ella dormía y disfrutaba de su contacto. Jamás había sentido aquello y tampoco sabía lo que era, solo entendía lo profundo y desconocido del sentimiento. Cerró sus ojos y jugó con ver el futuro, su propio futuro y lo que vio no le gustó, porque todas las visiones que llegaron a su cerebro carecían de la fisonomía de Harry. Él no estaba en sus días venideros y su corazón se destrozó, su alma se fragmentó y su mirada se nubló ― Yo solo quería ser una buena chica...

Por debajo de tu ropa

Hay una historia interminable

Está el hombre que yo elegí

Está mi territorio

Y todas las cosas que yo merezco

Por ser una buena chica, cariño

Harry abrió los ojos y la miró detenidamente... con ella no podía, ella rompía sus rutinas con una sonrisa, cambiaba sus ideales con un gemido y desvanecía sus convicciones con una mirada suplicante, exactamente del mismo modo en que era observado en ese momento.

― Fue un día horrible sin ti ― Suspiró él resignado sentándose en la cama para contemplar desde cerca el rostro pecoso de su Ginny.

― Para mí también lo fue, te extrañé fue un día perdido sin ti ― Dijo ella seriamente, pero Harry sonrió enternecido y la abrazó.

― Sirius no se atrevió a molestarme cuando llegó ― Ginny lo miró a los ojos y le dio un suave beso.

― Mi amor ― Susurró ella abrazándolo aún más fuerte ― Fui una idiota, lo que dije no tenía sentido...

― Tiene sentido, lo que sucede es que no podemos ilusionarnos en que será un hecho, cariño ― Ginny lo miró a los ojos y suspiró, ansiaba con el alma recorrer aquel camino hacia la felicidad de la mano de Harry y es que de él obtuvo demasiado en muy poco tiempo, él le enseñó muchas cosas y cada noche solo había un lugar al cuál quería ir... y simplemente ese sitio era Harry, dónde él estuviera ella estaría con él. Se acercó y comenzó a besar la piel del hombre que tenía enfrente, su hombro desnudo, su cuello, la mandíbula, la mejilla y finalmente los labios.

― Te quiero Harry ― Y sospechó que esa frase se quedaba pequeña para definir lo que sentía por él, él la acostó en la cama y lentamente comenzó a quitar esas prendas que tanto estorbaban en ese momento, sus bocas se reencontraron para no separarse por un buen rato, Ginny se aferró al cuerpo de Harry con sus brazos y piernas pensando que jamás se separaría de él porque después de varios días esa noche sentía que él era completamente suyo, así como ella de él.

Por ti olvidé las formas inteligentes para mentir

Por ti se me acaban las razones para llorar

Cuando los amigos se van

Cuando la fiesta se acaba

Perteneceremos uno al otro

― Esa frase es muy sexy en tu boca pelirroja ― Susurró él mientras miraba los labios de Ginny, se inclinó y rozó esa piel carnosa que había sido creada para él, ella lo acercó y presionó su boca contra la de él y entonces ella supo que toda la vida se dejaría dominar por él, por esas manos grandes e invitantes, por esos finos labios existentes solo para su rendición absoluta, adoraba la forma en que él la besaba. Veneraba ser tocada por él, sonrió cuando el aroma de Harry se filtraba en sus narices, suspiró.

― Alguien me dijo que hoy sería tu despedida de soltero ― Exhaló ella cautivada por Harry.

― Sí, pero creo que ahora estamos por comenzar algo mejor ― Rieron.

― Era verdad ― Murmuró Ginny recorriendo el cuello de Harry con su nariz.

― ¿Qué cosa?

― Las reconciliaciones son lo mejor de las discusiones ― Él sonrió y la miró a los ojos.

― Te amo ― La sonrisa de Ginny no cabía en su rostro y aquella señal de felicidad le indicó a Harry que jamás podría olvidar a esa mujer.

―Esa frase es muy sexy en tu boca Potter ― Lo imitó y él alzó una ceja ― Esta noche tendrás tu despedida de soltero como corresponde ― Dijo ella con sentimientos encontrados, aunque no quisiera esa última frase sonaba a despedida.

Por debajo de tu ropa hay una historia interminable

Está el hombre que yo elegí está mi territorio

Y todas las cosas que yo merezco

Por ser una buena chica, cariño

― Esta noche no es una despedida ― Respondió Harry adivinando los pensamientos que se arremolinaban en la mente de la pelirroja. Ella cerró sus ojos y se dejó embriagar por esa sinceridad y ternura que la cautivaron desde el principio. Abrió sus ojos y se encontró con un panorama predilecto, una sonrisa y una mirada dulce solo para ella, de pronto una urgencia nació en ambos y comprendieron como venía la mano esta vez... se besaron enardecidos, desesperados sintiendo como sus cuerpos de una forma impresionante se movían sincronizados. Harry le quitó la blusa, la lanzó lejos de allí, a la par con las manos de Ginny que quitaba la camisa de dormir. Ambos se arrodillaron en la cama y ella con una sonrisa nerviosa se giró, dándole una visual bastante provocativa de su espalda desnuda, del desordenado cabello que se arremolinaba en la nuca y él sintió unas ganas desmesuradas por recorrer desde el cuello hasta las caderas con su lengua. Ginny lo sintió apretarse contra ella, como su cintura angosta se adhería a la ancha anatomía de Harry, abrió la boca para jadear y sintió como algo se apoderaba de ella... era un dedo, un pulgar precisamente y guiada por la excitación del momento lo mordió, lo recorrió imaginando que degustaba otra parte del cuerpo de Harry.

Por debajo de tu ropa hay una historia interminable

Está el hombre que yo elegí está mi territorio

Y todas las cosas que yo merezco

Por ser una buena chica...

Estaban en medio de una hoguera y con cada sensación ésta se avivaba más... y más. La lengua cálida de Harry en su garganta estaba desordenando sus sentimientos a gusto, dominando la situación y ella se dejaba llevar complacida sintiendo los latidos de su corazón chocar estrepitosamente contra su pecho.

― Deseo esto... te deseo a ti, ahora ― Gimió ella encandilada sintiendo a Harry, poseída por ese magnetismo erótico que él relucía siempre en la cama y fuera de ella también, diablos, estaba perdida. El gruñido de Harry la excitó más si eso era posible.

― Despacio cariño, te quiero ver disfrutar, jugar... ― Empujó su firme erección contra ella y Ginny jadeó, aquello que estaba en su espalda pugnaba por salir y ella estaba desesperada por ofrecer una bienvenida, las manos de Harry recorrieron el cuerpo marcando la silueta armoniosa que vislumbraba entre las sombras. Acarició las caderas, el vientre y sus pechos, Dios, ella era perfecta y ante esa situación solo podía jurar que cada noche la quería tan dispuesta como estaba ahora en su cama ― Te amo ― Susurró cerca de su oído, ella ronroneó ― ¿Quieres ser mía de ésta forma Ginevra? ― Ella tragó ruidosamente, el sonido de su voz ronca y la erección contra su espalda estaba volviendo loca a Ginny, inevitablemente comenzó a moverse suavemente.

― Sí, lo quiero ― Jadeó.

― ¿Qué quieres? ― Gruñó él sintiendo el suave vaivén de Ginny.

― Ser tu mujer de esta forma... no te puedo ver la cara, pero puedo escuchar tu voz, sentir tu cuerpo invadiendo el mío, eso es muy erótico y me vuelve loca ― Gimió y el preludio que Harry quería realizar se fue a la mierda en ese instante. Los pantalones de Ginny fueron a parar al suelo de la habitación y ella escuchó el ruido del pantalón del pijama de Harry siendo bajado y así dejar libre la erección. Si las manos de Harry no la afirmaran desde la cintura Ginny estaba segura que se caería, las piernas le flaqueaban. El brazo de la pelirroja fue directamente hasta el cabello del hombre, buscando el equilibrio, la sincronía que necesitaría y la otra mano la acomodó sobre la de Harry que aferraba su propia cintura...

Entró en ella suave y profundamente, ella ronroneó y el gruñó, rápidamente encontraron el ritmo dictado por el hombre, ella absorbía los rápidos empujes de Harry, sentía como el orgasmo la iba invadiendo y como el placer hacía que su cuerpo se arqueara y sus manos se aferraran a la sábana, pero la mano de Harry la tomó del hombro y la enderezó y mientras lo hacía seguía moviéndose rápidamente, la mano del auror siguió su camino desde la garganta, hasta tomarla del mentón y la inclinó hacia atrás... el orgasmo culminó en un beso anhelante, placentero... era la calma después de esa tempestad.

― ¿Estás bien? ― Preguntó él escrutando el rostro de su mujer... su mujer. Sonaba perfecto. Ella asintió y lo volvió a besar. Se dejaron caer sobre la cama sin romper el contacto íntimo, él sobre Ginny cuidando de no aplastarla, estaban tan relajados, tan adormecidos, tan felices, tan enamorados.

Te amo más que todo lo del planeta

Moviéndose, hablando, caminando, respirando...

Sabes que es cierto

Oh baby es muy divertido

Tú casi no te lo crees

Cada voz está colgando del silencio

Las lámparas están colgando del techo

Como una mujer con sus buenos modales

Estoy atada a estos sentimientos

― Eso fue arrollador, maravilloso, el mejor sexo de mi vida ― Él sonrió satisfecho acariciando con su mejilla la espalda sudada de Ginny.

― El mejor sexo de tu vida hasta ahora ― Harry se movió la giró y ella lo abrazó con sus piernas y brazos, como si fuera completamente suyo.

― Eso suena tentador ― Lo besó.

― Lo es.

― Nunca había tenido sexo de esa forma ― Se sinceró y él le sonrió con ternura.

― ¿Te gustó?

― Contigo me gusta todo ― Harry la besó profundamente mientras su corazón latía con fuerza ― aunque... ― Él alzó una ceja.

― ¿Aunque? ― Hizo un giro en la cama y ahora ella estaba sobre él.

― El culito me va a quedar rojito ― Harry la miró detenidamente y luego soltó una estruendosa carcajada. Ginny lo observó obnubilada... como adoraba hacer reír a ese hombre.

― No te quedará rojito, aunque si es lo que quieres lo podemos solucionar... ― Le dio una fuerte nalgada y la pelirroja se quejó frunciendo el ceño.

― Eso me dolió.

― Querías tu culito rojo ― Simplificó él encogiéndose de hombros.

― Sí, pero por tener sexo desmedido, no por una nalgada.

― Eso lo podemos solucionar mañana, ahora solo quiero dormir.

― Que aburrido te pones ― Él la besó y cubrió a ambos con las mantas, luego la abrazó y se miraron por largos segundos a los ojos.

― No te imaginas lo feliz que me haces Ginny Weasley ― Suspiró Harry ― Eres la única mujer que desordena mis esquemas, tiras a la basura todas mis convicciones con una sonrisa, y con un beso me llevas al cielo mi amor ― Ella le acarició el rostro sin dejar de mirarlo a los ojos.

― Siempre suelo ser la excepción de toda regla...

― Mi excepción eres tú.

― Y tú eres mi todo ― Él sonrió abiertamente, feliz y enamorado. Un beso embriagante selló las palabras y aquella noche inolvidable.

Por debajo de tu ropa, está el hombre que yo elegí, está mi territorio y todas las cosas que yo merezco, por ser una buena chica... por ser una buena chica

*O*O*O*O*

― Te toca a ti...

― Mentira, yo preparé el desayuno la otra noche.

― Cariño, ve tú.

― Harry... ― Lo besó ― Te quiero mucho.

― Eres una tramposa Ginny Weasley ― Con desgano se levantó, se puso el pantalón del pijama y fue a preparar el desayuno para los dos. Minutos más tardes una bandeja contundente estaba preparada y él la llevaba a su habitación cuando sonó el timbre de la casa. Frunció el ceño, casi nadie llegaba a la casa al estilo muggle, dejó la bandeja sobre la mesa y fue hasta la puerta, la abrió e inmediatamente el color de su rostro lo abandonó. Una muchacha alta, curvilínea, rubia y hermosa le sonreía radiante desde el umbral, sin pensarlo unos segundos se lanzó a los brazos de Harry y le comió la boca de un beso que él no pudo negar ― Sophie...

― ¡Mi vida! ― Lo abrazó emocionada ― ¡No te imaginas como te extrañé! ― decía ella mientras besaba los labios de Harry.

― Pensé que nos veríamos el día de la boda ― Dijo él torpemente.

― No podía estar en Francia un minuto más sin verte, te extrañé demasiado... no me aguanté ― Susurró ― Te amo Harry ― Ella lo besó una vez más, entraron y ella cerró la puerta con el pié. Comenzó a besar el cuello del hombre, Harry estaba nervioso, se sentía un maldito hijo de puta en ese momento, alzó la vista y vio a Ginny completamente vestida mirando la escena horrorizada mientras las lágrimas caían por su mejilla, se soltó de Sophie inmediatamente sintiéndose como la mierda.

― Ginny... ― Sophie frunció el ceño y miró en la misma dirección en que lo hacía su futuro esposo, la sangre se congeló y tuvo un mal presentimiento.

― ¿Quién es ella Harry? ― Preguntó evidentemente molesta.

― Soy Ginny Weasley, supongo que conoces a mi familia ― Saludó Ginny fríamente.

― Los conozco ― Respondió la rubia ― Pero no entiendo que haces tú en la casa de mi futuro esposo a éstas horas de la mañana ― Inquirió Sophie sin apartar la vista de Ginny marcando su territorio, cuando la pelirroja iba a contestar Harry la dejó perpleja.

― Ándate Ginny, tienes que irte ahora ― Ella lo miró directamente a los ojos, destrozada por la salida tan abrupta de la vida de Harry.

― ¿Qué está sucediendo Harry? ― Insistió Sophie.

― No te preocupes, todo está bien para ti. Harry fue muy amable en permitirme pasar la noche aquí en su casa, debes saber que no vivía aquí en Londres y tu futuro esposo fue cordial conmigo ― Era una suerte que tuviera el tino de haber sido ordenada con sus ropas y que su baúl estuviese listo, era más fácil una salida rápida dada las circunstancias. Con un sencillo movimiento de su varita, el baúl estaba junto a ella, miró por última vez a la pareja ― Me alegro por ambos, espero que sean felices ― Miró a su amigo y su mirada se nubló ― Gracias por todo, Harry ― Tomó el baúl y desapareció de la vida de la persona que amaba, porque ahora estaba completamente segura: Amaba a Harry Potter mucho más que a su propia vida y lamentó no decirlo a tiempo.


Bien, espero les haya gustado.

Ya tendrán noticias de Comenzar de nuevo, si Karla, no me he olvidado de tú ahijada.

Gracias por el apoyo de siempre!

espero sus comentarios!

PD: Mañana juega la U, toda buena vibra para mañana es bien recibida, debemos revertir un 2-0 difícil, pero no imposible a la U jamás hay que darla por muerta!