Sé que dije que el siguiente capítulo sería la semana que viene, pero de esto que te pones a estudiar y acabas escribiendo… XD Bueno muchas gracias por las reviews de verdad, me animan mucho para seguir escribiendo y espero que la sigáis dejando! El próximo capi si que será el finde que viene. Espero que os guste, un besazo!
Las dos mujeres llegaron a casa de la detective, lo primero que hizo fue llamar a un restaurante y pedir comida, la herida ya se la habían curado en el hospital por lo que hasta por la noche no se tenía que preocuparse por su herida.
-Bueno querida- empezó hablando Martha rompiendo el silencio que hasta entonces les había envuelto.- ¿Miramos billetes de avión?
-Martha no creo que debas de venir…
-Para ya Katherine, me haces un favor, ya sé que Meredith está bien y que va a salir de esta, no tengo por qué estar aquí, sabes de sobra que jamás me cayó bien, pero a ti en cambio te adoro, y si yendo a París contigo te ayudo ten por sentado que lo haré- por respuesta obtuvo una sonrisa.
-Martha ¿te importa si me acuesto un rato? Estoy muy cansa, y me está empezando a doler la cabeza, luego miramos esos billetes ¿vale?
-Por supuesto querida, vamos que te ayudo- y agarró la silla para así empujarla hasta el dormitorio de la joven. Una vez allí, la ayudo a tumbarse en la cama y a ponerse un chándal para así estar mas cómoda- Cuando venga la comida te la traigo ¿sí?
-gracias Martha, de verdad, no sé como os pagaré todo esto.
-Anda ya querida, no tienes nada que agradecer, lo hacemos porque queremos- y salió de la habitación dejando así a su ex nuera descansar, nada más salir de la habitación su móvil sonó y pudo comprobar que era su hijo.
-Querido
-Hola madre
-¿Qué tal estas hijo? ¿Qué tal Meredith?
-Bien, ella bien, está mejorando rápidamente, madre, ¿Cómo esta Beckett?
-Bien, se acaba de acostar, no tenía muy buena cara.
-¿Te ha dicho algo de lo de antes?
-No, ni siquiera lo ha mencionado, esa chiquilla sigue totalmente enamora de ti hijo
-¿Tú crees?
-Pues claro, ¿Por qué se iba a enfadar si no?
-Me ha dicho que la deje en paz
-¿Desde cuándo eres tu tan obediente?- Castle sonrió con eso
-Tengo un plan madre, un plan para reconquistarla
-Miedo me das, a ver dime…
Kate escucho a Martha hablar con alguien por teléfono pero no llegaba a escuchar lo que estaba diciendo, como pudo se giro en la cama para quedar boca arriba, pensando todo lo que había pasado ese día. Le había destrozado ver a Castle con Meredith pero aun así no lo podía odiar, lo quería demasiado, se tumbo y poco a poco se fue quedando dormida. A la hora entro Martha con una bandeja en la cual llevaba la comida que Kate había pedido.
-Querida- dijo tocando su hombro- te traigo la comida- y Kate empezó a abrir los ojos poco a poco.
-Gracias
-Me voy a tener que enfadar
-Come conmigo Martha
-Oh no, yo ya he comido antes, ahora no me apetece
-Vale, pues como y si quieres miramos los billetes
-No te preocupes por eso, ya está todo solucionado
-¿Ya?
-Si
-Pero…. El dinero… ¿Cuánto ha costado todo?
-No te preocupes por eso, solo te digo que ya está todo solucionado
-No voy a dejar que me pagues mi parte Martha, encima de que me acompañas….
-Querida, no te preocupes de verdad, ya haremos cuentas ¿vale? Después te ayudo a hacer la maleta
-¿Cuándo nos vamos?
-Mañana
-¿Qué? ¿Mañana?
-¿Para qué más tarde?
-No sé, pensé que íbamos a tardar más en encontrar todo
-Una tiene sus contactos querida, mañana a las 6 tenemos que estar en el aeropuerto.
-¿Es bonito París? – preguntó con una pequeña sonrisa en su cara
-¿No has estado nunca?- ante la negación de la detective siguió hablando- Oh querida, es precioso, es como estar dentro de un cuento, ese acento francés, esos palacios, esa belleza por todo los rincones….es precioso, pero es mejor ir enamorada a esos lugares, aprecias más las cosas- vio como tras decir eso, Beckett agacho la cabeza- Pero sabes que te digo, París es una ciudad demasiado típica para los enamorados, muy típico eso de poner un candado en el puente o pedir matrimonio delante de la Torre Effiel, muy típico decir que es solo para amantes, lo bonito es que una pareja descubra un rincón del mundo, que tenga su propia costumbre, que aten el candado en otro puente, o en otra farola, en una que signifique algo para ellos, no donde lo hace todo el mundo. París es precioso querida, pero créeme, hay lugares muchos más bonitos en el mundo, los lugares que descubres junto a la persona que amas
-Es bonito es que acabas de decir, la pena es no tener a nadie con quien descubrir un rinconcito del mundo
-¿Qué no tienes o que no quieres tenerlo?
-Martha… es complicado y lo sabes
-Yo no me meto querida, pero piensa que quieres- Kate pensó su respuesta "Es fácil, lo quiero a él"- Venga vamos a hacer tu maleta y después te ayudo a ducharte
Pasaron la tarde planeando que llevarse, Martha insistía en que se llevase ropa mas veraniega, mientras que ella decía que en Paris aun hacia fresquito. Martha finalmente metió en la maleta varias camisas y camisetas de mangas cortas y de tirante, también quiso meter algún que otro vestido a lo que Kate se negó, no estaba todavía preparar para verse así.
-Martha ¿y tu maleta, cuando la vas a hacer?
-Oh no te preocupes, Alexis me la acerca mañana al aeropuerto, venga vamos a dormir.
Las dos se quedaron dormidas al poco rato en la cama de la inspectora, al final con todo el tema de la maleta, y de la charla sobre el viaje habían acabado agotadas. Se levantaron a las 4, para que les diera tiempo a vestir a Kate y a ir en taxi hacia el aeropuerto. Una vez allí Martha la empujo hasta dentro del aeropuerto y la puso de espalda a la puerta, mirando la pantalla de los vuelos, teóricamente la pelirroja estaba esperando que su nieta le trajese su maleta, y sin venir a cuento Martha la abrazó, Kate al principio se sorprendió pero luego le correspondió el abrazo.
-Lo siento, espero que me perdones- dijo en su oído y al separarse le guiño un ojo y se fue
-Martha…- dijo girando su silla hacia donde se ha ido, y justo ahí, detrás de ella estaba él, Richard Castle.
-Espero que te valga este compañero de viaje inspectora- Kate no supo que decir simplemente se quedo mirándolo, ¿Qué demonios hacía ahí?
-Castle…. ¿que…que haces tú aquí?
-¿No parece evidente? Nos vamos de viaje.
-No Castle, yo me voy con tu madre, no contigo.
-Lo siento Beckett pero te tendrás que conformar conmigo.
-Ese no era el trato, no quiero ir contigo- se estaba empezando a poner nerviosa
-Kate, te tienes que tranquilizar, no tienes más remedio- dijo empezando a empujar la silla con una mano y su maleta con la otra.
-Castle, yo te juro que te mato, te lo juro- le reprocho con odio pero sabía que no tenía más remedio que aceptar la realidad y tampoco quería que le diese un infarto ahí mismo. Llegaron a la puerta de embarque y ahí fue donde se dio cuenta del destino, no era París
-¿Sevilla? ¿Nos vamos a España?- preguntó incrédula girando la cabeza para mirarlo
-Sí, bueno a Sevilla no, pero si a su aeropuerto, te quiero enseñar algo Kate- esta bufó, estaba increíblemente enfadada con él, no se podía creer la cara que había tenido en auto invitarse a ese viaje, ahora tendría que pasar unos días juntos, y no podía imaginar lo que podía pasar…. Pero algo dentro de ella, y no sabía que porcentaje estaba increíblemente feliz de pasar esos momentos con él.
Se montaron en el avión y Castle la ayudó a sentarse, plegó la silla de ruedas y se la dio a la azafata para que la pusiera a buen recaudo.
-¿Preparada para este viaje?- como respuesta solo obtuvo una mirada fría- Kate, no te voy a hacer nada, solo quiero ayudarte, pon de tu parte, sino va a ser muy difícil.- Ella no contestó y se puso los cascos y activo la televisión para ponerse una película. El vuelo, fue sin problemas, apenas hablaron, y cada uno iba a lo suyo. Aterrizaron y cogieron las maletas, aun sin apenas hablarse, es que Kate no se podía creer que fuese a pasar unos días solo con él, sentía algo demasiado fuerte por Castle como para estar bien con él sabiendo que había otra mujer esperándolo, ¿y cómo era eso de que hubiese dejado a su mujer sola y estuviese con ella en Sevilla?
-¿Dónde vamos?- preguntó viendo que la llevaba hacia la salida
-Tengo un coche alquilado
-Vaya, has pensado en todo- dijo con ironía.
-Si, en todo, y créeme Beckett cuando te digo que este viaje te va a relajar
-No puedo creerte, no si vengo contigo- dijo con mala cara, Castle suspiro. Se acercaron a un coche normalito, de color rojo.
-Vaya, ¿no querías fardar con un Ferrari?
-No, aquí no, quiero que estemos tranquilos, sin atraer miradas, solo nosotros- Kate aparto la mirada y notó como su corazón latía mas fuerte, "solo nosotros" quedaba tan bien, pero entre ellos ya no existía un nosotros. Con la ayuda de Castle se montó en el coche, y emprendieron el camino, se notaba que Castle había estado más veces, no necesitaba el GPS e iba conduciendo muy seguro
-¿Bueno, donde se supone que vamos?
-A Cádiz
-¿Cádiz?
-Si ¿Sabes donde esta?
-Más o menos
-Está cerca del estrecho de Gibraltar
-¿Y porque vamos ahí?
-Porque es un paraíso
-Si tú lo dices- dijo no muy convencida.
Castle no habló durante todo el camino, se le veía serio, Kate a veces miraba por la ventana, y otras intentado que él no se diera cuenta lo miraba a él, era como una droga, no podía hacer otra cosa. Tras hora y media de de viaje Castle habló
-Estamos llegando- por la autovía doblaron una curva y Kate vio el mar, el mar a ambos lado de la carretera, era una vista preciosa, a su derecha tenía la bahía, y a la izquierda la a playa a tan solo unos metros de la carretera.
-Vaya, esto es genial…- dijo asombrada
-Te lo dije, encima vamos a ir a un hotel que esta a pie de playa, te va a encantar
-Castle yo no sé si me podre permitir eso… entre el billete y el hotel...no sé si…- Castle la interrumpió
-Tranquila que a esto invito yo
-No Castle, de ninguna manera
-Vamos Beckett no me importa
-Pero a mí sí, y no quiero que nadie me tenga que invitar a nada
-¿Hacemos una cosa? Yo pago este viaje, y tú me invitas al siguiente ¿sí?- ¿Castle quería hacer otro viaje con ella? Eso es lo que le acababa de decir
-No sé si habrá otro viaje Castle
-Pues mas te vale que si, si quieres devolverme lo que me gaste en este- y le guiño un ojo. En ese momento entraron en la ciudad, era una gran avenida con edificios no muy altos, avanzados unos 10 minutos por la misma avenida, Castle giro a la izquierda.
-Ya estamos- dijo parando el coche en la puerta del hotel, ayudo a Kate a bajar y las llave se las dio al aparcacoches.
-¿Hotel Victoria?
-Sí, es unos de los mejores, y justo detrás está la playa, las vistas son simplemente increíbles- dijo empujando la silla hacia dentro del hotel, llegaron a la recepción.
-Hola, tengo una reserva a nombre de Richard Rogers- Kate lo miró impresionada
-¿Hablas español?- pregunto alucinada cuando el chico de la recepción revisaba la reserva
-Soy un hombre misterioso- contesto con una sonrisa
-Aquí tiene señor Rogers, la suite del hotel, está en la última planta, deje las maletas al botones que lo acompañara a su habitación.
-Gracias, muy amable
-Espera- dijo Kate poniendo las manos sobre la rueda para que no pudiera seguir avanzado- ¿Por qué te ha dado solo una llave?
-Porque solo he cogido una habitación- contestó como si fuese lo más obvio del mundo
-¿Qué? Oh no, ni de broma, ¿dormir juntos? NO
-Beckett, la otra noche dormimos juntos, no pasa nada.
-¿Qué no pasa nada Castle? Claro que pasa
-Mira, no tengo ganas de discutir, no te puedo dejar sola, es orden de la doctora así que te tendrás que aguantar con mi horrible presencia- y volvió a empujarla siguiendo así a botones
El botones les abrió la habitación y ellos pasaron, no era una habitación muy grande ni con muchos lujos, era acogedora, tenía una gran cama con corcha blanca en el centro, un sofá grande en un lado con una televisión bastante grande y al fondo una puerta que daba al balcón
-Lo mejor de la habitación sin duda es el balcón, mira- dijo empujando la silla. Cuando salieron Beckett se quedó maravillada, tenia justo enfrente la inmensidad del océano Atlántico, era precioso, giró su cabeza para la derecha y vio la continuidad de la ciudad de Cádiz desde donde pudo ver lo que supuso que era la catedral y al final del todo, en el propio océano se podía ver una especie de castillo.
-Castle… esto es…precioso- dijo poniéndose una mano en el pecho y la otra en la boca
-Te lo he dicho- dijo con una sonrisa en la cara, se agacho para quedar a la altura de ella- después te contare como descubrí este paraíso, pero créeme, todavía no has visto nada- y le guiño un ojo- ¿Qué tal si nos aseamos y damos una vuelta? Así te enseño la ciudad- y en ese momento Beckett pensó en algo que hasta ahora no había caído, el tema de la ducha, ella necesitaba ayuda, aun no tenía la suficiente fuerza en su brazo para lavarse, lo seguía teniendo quemado pero él no la podía ayudar, no quería que la viese así, tan débil tan…fea.- ¿Qué ocurre? – preguntó al ver el cambio de cara de Beckett
-Nada- y negó con la cabeza- voy a lavarme la cara, cojo una camiseta de mangas cortas y nos vamos.
-¿Necesitas ayuda?
-No- y desapareció hacia el baño. Hasta ese momento había recibido ayuda para todo, incluso para sentarse en el inodoro pero eso tenía que cambiar, no quería que Castle la viese así. Ella no se había visto capacitada para verse sin pierna, aun no se había visto el muñón. Se puso de pie, y se sujeto al lavabo, se desabrocho el pantalón como pudo y fue hacia el váter para hacer pis, y como un alto reflejo movió su pierna derecha para andar, sin acordarse de que no tenía pierna, cosa que casi le provoca que se cayese pero finalmente lo consiguió por sí sola, y sonrió con autosuficiencia, se volvió a subir a la silla, cogió la camiseta y se cambio, dejando a la vista el brazo quemado, tenía un aspecto feo pero tenía mucho calor para ir en magas largas, tras esto salió del baño.
-¿Lista? – preguntó Castle
-Vamos
-Estoy deseando que veas la ciudad, creo que te va a encantar.- se volvieron a montar en el coche y cogieron por la misma avenida que antes, todo recto. Tan solo habían pasado unos 15 minutos cuando Castle aparco y volvieron a bajar del coche, siempre con ayuda de él. – Sabes dicen que Cádiz se parece a La Habana, y en cierto modo es cierto, es una ciudad de color y con gente muy cercana
-¿Has estado muchas veces Castle?
-Te tengo que confesar de que sí inspectora, algo tiene esta ciudad que me enamoró.
-Nunca me habías dicho que habías venido a esta parte de España
-Ni a ti, ni a nadie. Nunca le he dicho a nadie mi pequeño secreto, ni siquiera a Alexis, siempre he venido solo
-¿Y porque me has traído a mi entonces? -Preguntó girándose para verle la cara.
-Porque contigo lo quiero compartir todo- contestó, Kate se ruborizó y miro para delante. – ¿Qué te parece si vamos a por un helado? Me conozco la mejor heladería del mundo
-Vale
Castle empujó la silla de Beckett por varias calles y pudo ver como Beckett estaba impresionada, le estaba gustando bastante la ciudad, y una sonrisa se le dibujó en la cara. Finalmente llegaron a la heladería y se sentaron en la terraza esperando que el camarero les atendiera
-¿Ricky? Por fin te dejas car por aquí- dijo un hombre acercándose a Castle en un mal inglés.
-Antonio- contesto Castle levantándose y abrazando al hombre. ¿Qué tal todo? Estas más gordo ¿eh?- le recriminó divertido
-Es lo que tiene tener una heladería, me paso el día comiendo helados- le dijo riendo- Vaya, que mujer tan guapa, tú debes de ser Kate ¿no?- Beckett se quedo impresionada y miró a Castle
-Si… sí, soy yo
-Es más guapa de lo que decías Ricky, se ha llevado años hablando de ti, y veo que por fin ha conseguido lo que se proponía- aseguro dándole palmadas en la espalda a Castle- ¿de que queréis los helados? Invita la casa
-Gracias Antonio- agradeció con una sonrisa- a mi ponme una tarrina con tres bolas, una de chocolate, otra de fresa y la otra de menta.
-Buena elección, ¿y a ti?
-Yo una tarrina de vainilla
-Estupendo, ahora os lo traigo- y desapareció mientras que el escritor volvía a sentarse. Beckett miró a Castle esperando que hablase
-¿Qué?- pregunto al ver que no le quitaba la vista de encima
-¿Cómo sabe quién soy?
-Ya lo has escuchado, le he hablado de ti
-¿Qué le has dicho?
-No seas cotilla- le recriminó sonriendo
-Eso no es ser cotilla, solo quiero saber lo que vas diciendo de mi por ahí
-Créeme que nada malo Kate
-¿Pero… como sabía que era yo? Podía ser cualquiera otra
-No
-¿Por qué?- Castle la miró con resignación
-Porque a otra no la hubiese traído aquí, le dije que si alguna vez venía acompañado a esta ciudad sería contigo.- confesó y ella se quedo totalmente callada.
-¿Desde cuándo lo conoces?
-Hará unos 20 años
-¿Tanto haces que vienes por aquí?
-Sí, y vengo todos los años, no hay ni uno solo que me haya saltado
-Que calladito te lo tenías Ricky- dijo con sorna
-Muy graciosa, aquí no saben quién soy, soy un turista mas enamorado de esta tierra- en ese momento Antonio se acerco con sus helados
-Que aproveche
-Gracias- dijeron los dos a la vez, se miraron y sonrieron
-¿Quieres probarlo?- dijo Castle ofreciendo una cucharada de su helado
-Vale- contesto sonriendo. Castle llevo una cucharada de su helado a la boca de Kate, pero antes de llegar desvió su camino y se la estampo en la nariz- Ups, vaya inspectora mi pulso ha fallado, pelo tengo que decir que esta guapísima- dijo sonriendo ante la cara que había puesto Beckett
-¿Oh, de verdad señor Castle? ¿Sabes? Creo que el calor hace que mi mano también tiemble- dijo pasando su dedo índice por su helado y luego restregándoselo a Castle en la mejilla- Ups ¿ves? Es el calor…
-Es usted mala inspectora- le acusó entornado los ojos- y muy vengativa
-No sabes cuantos- y los dos acabaron riendo, se limpiaron y siguieron comiendo sus helados entre bromas. Se despidieron de Antonio y continuaron su camino.
-Dicen que esta es la ciudad más antigua de Europa, los fenicios la fundaron- dijo mientras la empujaba hasta una barandilla blanca, una vez llegaron, Castle echo el freno de la silla y le tendió una mano a Beckett, esta dudo si aceptarla o no pero finalmente la aceptó. Castle la ayudo a ponerse de pie, e hizo que se apoyara en la barandilla, para luego él abrazarla por detrás para así aguantarla, y le comenzó a hablar al oído- Dicen que los fenicios vinieron justo por ahí, y desembarcaron en esta pequeña playa, La Caleta- Beckett se fijo en la pequeña playa era preciosa, y muy pequeña, a la izquierda había un camino de piedra que llevaba hasta el castillo que estaba en el océano el cual había visto antes desde el hotel- por lo que aquí se empezó la historia de occidente, en Cádiz, la ciudad de las mil caras. Durante muchos años cientos de escritores y poetas-continuó diciendo en un susurro en el oído de Beckett provocando que a esta se le erizaran los vellos- han venido a inspirarse a esta playa porque dicen que aquí está el mejor atardecer del mundo, y es cierto, yo mismo he venido aquí a escribir, y sentado en esa arena fue donde mate a Derrick Storm, esa fue la última vez que tuve que sentarme aquí para escribir. Luego llegaste tu, y ya no había en el mundo ni atardecer ni playa que pudiera compararse contigo, da igual donde este, da igual lo que tenga delante, nada, te repito nada, es más bonito que tu Kate, a partir del día que te conocí fuiste mi musa, mi inspiración, no necesitaba nada más que tenerte a mi lado para poder escribir, porque me has robado el corazón, es tuyo, completamente tuyo, y puedes hacer con él lo que quieras Kate- se confesó, se abrió ante ella. Beckett poco a poco se fue girando como pudo, para quedar frente a él, Castle se dio cuenta de que estaba llorando y alzo una de sus manos para empezar a limpiarle las lagrimas.
-No me hagas esto Rick, no me digas estas cosas- Castle la miro sin comprender- Me destrozas, yo… yo… sigo sintiendo lo mismo por ti- no podía decir que lo seguía queriendo, no podía decir esa palabra- y cada palabra que dices me destrozas, porque me dan ganas de darte un beso y no soltarte más, pero sé que cuando lleguemos a Nueva York todo esto cambiara, tienes allí a tu mujer y…
-Ex mujer- puntualizó Castle interrumpiéndola
-Bueno si, pero sigues estando con ella y yo así…
-La deje antes de venir Kate- eso la pillo totalmente por sorpresa- no creerás que soy tan tonto como para venir aquí, decirte lo que te acabo de decir y seguir con Meredith ¿no?
-Castle… yo…- no sabía muy bien que decir, sobraban las palabras, así que decidió actuar, paso sus manos sobre él cuello de él y lo besó.
