Que rapido pasa el tiempo¿qué no?. Ya estamos a 29 de Febrero y es el primer encuentro de Greg y Lisa. Espero no defraudaros.
Dedicado a Smilesfanny especialmente, por seguri el fic a pesar del cole y demas AGUANTA QUE TU PUEDES CHAMPIÑONA! y en general a todas y cada una de las personas uqe siguen esta cosilla...GRACIAS!
Vuelta a Casa
Había ido a su casa nada mas bajar del avión.
Le había mentido, "llegaré a las 11", le dejo grabado en el contestador, ni un saludo ni despedida, solo eso. Estaba seguro de la bronca que le caería no seria pequeña, pero aun así no podía evitar que sus labios dibujaran una nerviosa y estúpida sonrisa de anticipación, al imaginarse su cara roja de ira por trastocar sus planes. Llevaba mucho tiempo sin verla y echaba de menos sus rabietas y sus miradas de indignación que se clavaban en su cogote como aguijones envenenados de abejas.
Más de una vez se había sorprendido pensando en ella, en que estaría haciendo o si aun se acordaba del trato firmado hace ya unos meses, un trato que era el causante de que hoy, 29 de Febrero de 1984, se encontrase esperando, sentado sobre una de las tapias que cercaban uno de los numerosos jardines de la universidad, mientras vigilaba, desde la distancia, las enormes puertas de la biblioteca y del edificio de la facultad de medicina.
Esta era su segunda opción, al llegar a su casa y no recibir ninguna respuesta a pesar de los numerosos golpes y timbrazos, decidió que la eficiente Lisa no podía estar en otro lugar que no fuera en el campus. Después de todo, eran las 8 de la mañana y ella le esperaba a las 11…
Al fin, su objetivo hizo aparición, aunque no fue corriendo a saludarla, decidió disfrutar un momento observándola. Salio de la biblioteca cargada de libros.-típico de ella- pensó Greg mientras la veía dirigirse a un puesto de cafés.
- Solo con una gotita de nata- susurró Greg a tiempo que veía moverse los labios de Lisa haciendo su pedido. Haciendo malabares, se acerco al que parecía ser su coche, un escarabajo rojo.- Seguramente heredado de algún primo o de segunda mano-, dedujo Greg al ver rastros de algunas pegatinas que habían sido quitadas.
La débil sonrisa que llevaba colgada en la cara desde que la posibilidad de verla se hizo patente, se trasformó, ahora, en una risotada al ver como Lisa intentaba mantener el equilibrio para sacar las llaves. Greg se descubrió copiando sus movimientos de frustración cuando intento colocar los libros o el café sobre el capó, pero era imposible, la gravedad siempre gana.
No podía verlo con claridad desde donde se encontraba, pero juraría que, en ese momento, sobre la nariz de Lisa, se formaba una pequeña arruga, indicando la frustración de la estudiante.
Dió un pequeño salto y se acerco, sin rumbo fijo, para no llamar su atención. Con disimulo se acerco por detrás.
- ¿Necesita ayuda? – le pregunto con perfecto acento de caballero mientras le quitaba el vaso de café.
-Vaya, aun quedan caballeros- le contesto con esfuerzo por el peso de los libros. Greg no podía decir si le sorprendió, pero si así era, sabia disimular muy bien sus emociones.
Ella le hablaba como si tan solo se hubieran separado por una noche, como si desde de su despedida, el tiempo no hubiera afectado a su relación, como si hubiese sido encerrada al vació y guardada en algún lugar a salvo de las inclemencias del tiempo.
- Ya ves, mis genes ingleses que salen a la luz. ¿Qué haces aquí?, no me digas que te habías olvidado- le pregunto mientras tomaba un poco de café.- Tengo tu firma, así que hoy eres toda mía…, y yo todo tuyo- le susurro esto ultimo.
-¿Genes ingleses?- frunció el ceño incrédula.
- ¿Te ofrezco mi cuerpo para tu disfrute, y todo lo que se te ocurre es hablar de mis genes?
- Anda sube- dijo tirando los libros a los asientos traseros.
- Y dime¿Qué tienes planeado?- preguntó una vez se pusieron en marcha.
- Primero, vamos a mi casa…-
- Tariro, tari roooo- le canturreo al oído.
- Tengo que soltar estos libros- sonrió
-GÜA GÜA GÜA- entono con tono vencido, hundiéndose cada vez más en el sillón.
-Y luego nos ponemos en camino.
No tardaron en llegar al edificio, una vez frente su puerta, Lisa se peleo de nuevo con los libros para coger las llaves.
- ¡No te molestes¡que ya puedo yo!- le lanzo una mirada matadora.
- No lo dudé por un momento- comento apoyado sobre el barandal de las escaleras, aún con el café en la mano.- No quiero insultar tu independencia femenina.
-¡Que considerado!- resopló entrando en la casa con Greg detrás.
Él la siguió hasta su habitación, donde ella soltó los libros con pesadez. Tras dejarlos sobre la mesa se dio la vuelta y se encontró de frente con Greg. Ya no tenia los libros como escudo, pensó, quizá no era tan buena idea el soltarlos. Ninguno sabía muy bien que hacer.
-Bienvenido- acertó a decir ella mientras se acercaba a abrazarlo. Él reacciono con avidez, agarrándola fuerte, tanto, que él mismo se asustó. Ella le correspondía en fuerza, estrechando sus brazos alrededor de su cuello. Se habían echado tanto de menos.
¿Qué lógica había? Seguramente ninguna, pero en ese momento poco importaba. La efusividad de Greg le hizo elevarla unos palmos del suelo. Por primera vez sentía lo que era ser esperado por alguien, alguien que deseaba tanto como él encontrarle. Había viajado desde muy pequeño, de un lado a otro, y aunque siempre fue con sus padres, siempre en el entorno familiar, nunca se había sentido así, ni siquiera cuando volvía a casa en las fiestas. No sabia porque ni como, pero cuando estaba con Lisa se sentía en casa.
- Me has echado de menos¿no?- pregunto desde las alturas Lisa.
Greg abrió los brazos de repente, haciendo que ella cayera bruscamente.
-No te creas…- contesto distraído mientras se masajeaba el cogote.
-Aun no me has dicho donde vamos- dijo ya en la calle.
-Es una sorpresa, sube.- Greg hizo lo que se le ordenaba, aunque miraba con recelo a Lisa.
Ya llevaban una hora en el coche y a Greg empezaba a aburrir.
-¿Queda mucho?- gimoteo- Se me ha dormido el culo.
-Ya no queda tanto.
Dos horas de viaje y Greg empezó a juguetear con la radio.
-¡Quieto!- le riñó Lisa dándole un manotazo.
-Tu conduces, yo llevo la radio¿se puede saber donde te regalaron el carné que no sabes eso?
Lisa resoplo y siguió conduciendo
Seis horas.
-Me da igual lo que digas, por mucho que chilles, no vas a convencerme de que las cosas que salieron de ese bichejo peludo tan mono, son unos victimas de la sociedad.
- No es un bichejo, es un gremlin, y si tan bueno y encantador era¿Por qué queda solo uno? Yo no me fío de los que aparentan ser tan buenos, prefiero a los bichejos que por lo menos, se les ve venir…- por lo visto Lisa había dado la conversación por finalizada. Greg la miro con resentimiento, se cruzo de brazos y lloriqueo como un niño.- ¿QUEDA MUCHO?
Nueve horas.
-¿Qué haces?- Greg se había levantado y estaba intentando pasar a la parte de atrás.
-Estirando el culete, que lo tengo dormido…-decía mientras lo balanceaba de un lado a otro de forma cómica. Lisa refunfuño algo en voz baja.- Vamos Lisa, vas a decir que no me has echado de menos¿eh¿eh?, a tu amigo el respingón.- jugueteaba mientras le acercaba el trasero.
-¡Pasa ya!- dijo dándole un trotazo en el trasero.
-Aunch - finalmente se sentó en la parte de atrás del coche- Liiiiiiiisa- entono con pesadez y ella le contesto con un bufido- ¿es que te avergüenzas tanto de mi que no quieres que nadie nos vea¿o es que quieres abusar de mi?- se coloco tras el asiento del conductor, con la cabeza apoyada en el respaldo.- no soy un chico tan difícil¿sabes?, con un motelito yo me apañ… ¿Nueva York?-pregunto al ver el típico cartel de bienvenidos a Nueva York.
-¡Bingo!- contestó ella
No tardaron mucho en llegar a la 7ª avenida, donde un gran cartel les recibió. Lo que había escrito en él hizo que Greg, de un salto, se colara en el asiento del copiloto. Lisa le miraba de reojo, disfrutando de cada mueca.
-Noooooo- logró decir con estupefacción al ver como enfilaban la calle que les llevaría al Madison Square Garden. Ella no le contestó, tan solo siguió sonriendo- Vale, no me digas a donde vamos, pero dime que no vamos a ver un partido de los Knights.
-No, creo que hoy no juegan.- paro el coche justo en frente la puerta del estadio, donde una gran muchedumbre estaba congregada.
-¿Vamos al concierto de los Rolings?- preguntó Greg casi suplicante.
-¿Tú que crees?- dijo sacando dos flamantes entradas de su bolsillo.
-VAMOS- le tomo de la mano y corrieron hacia el tumulto.
Cuando llegaron, Greg se topó con una marea humana que le impedía ganar puestos.
-Mierda- exclamó.
- Vamos Clyde- ella le volvió a apretar fuerte la mano y lo arrastro tras de sí mientras se colaba entre la muchedumbre como si de un laberinto se tratase. Atrás iban dejando insultos y amenazas.
El concierto comenzó a las 10 y disfrutaron de 2 horas largas de puro rock. Saltando, cantando a voz en grito cada letra, tocando cada acorde y sintiendo cada nota.
-You can't always get what you want/You can't always get what you want/
You can't always get what you want- cantaban en el coche al unísono camino a casa-
- But if you try sometimes you might find- Entonó Lisa
-You get what you need – correspondió con una voz rasgada Greg.- tan tan tana- añadió simulando un punteo.
-¿Cómo lo supiste?-
-No eres el único que se fija en detalles, ni eres tan indescifrable como crees ¿sabes?- contesto sonriente con la mirada fija en la carretera.
-Vamos confiesa.
-Durante la investigación del año pasado, me di cuenta que murmurabas algo mientras estabas concentrado o tomando notas…no tenia ni idea lo que decías, hasta que un día alfin descubrí lo que canturreabas.
-Muy bien mi pequeña saltamontes
-Eso y la camiseta que reza "Let it bleed".
- Y yo que creí que me mirabas tanto porque esa camiseta marcaba mis pectorales…
Las nueve horas de vuelta se pasaron entre canciones cantadas a duetos y bromas.
El avión de Greg salía a las 10 así que fueron directos al aeropuerto.
- Me ha encantado la sorpresa- decía mientras esperaban la salida de su vuelo.
- Lo sabía.
-Siento que ahora te vayas a tener que ir a clase sin dormir.
-No te preocupes, me perdí la primera despedida y a esta no pensaba faltar
-Tsk, me vas a hacer quedar mal si no te invito yo ahora…, ya sabes, mis genes ingleses que no me dejan tener una deuda sin pagar. – comento con fastidio fingido.
- Valla por dios, eso si que es un problema- sonrió.
-¿Que te parece mismo día, mismo lugar dentro de cuatro años?
- ¿En plan aniversario?- pregunto ella haciéndose la difícil.
-¿Por qué no? Yo me lo paso bien, tu te lo pasas bien¿no?- pregunto inseguro.
-De acuerdo, pero eso no significa que no podamos tener contacto en todo este tiempo.-Le reprendió seria- Te mande dos cartas y no me contestaste ninguna- dijo golpeándole con fuerza en el brazo.
-No tenia nada que contarte… no se me da bien escribir.-balbuceo mientras se masajeaba el cogote
-Claro claro…
DIN DON DING pasajeros con destino a Baltimore hagan su embarque por puerta 10 DING DONG DING
-Te ha salvado la campana.- dijo en tono amenazante.
- Ya, suerte que tiene uno.- contesto sin muchas ganas.
Cuando embarco pensó en lo estupido que había sido por no enviarle las cartas que tenia guardadas cogiendo polvo en un cajón de su escritorio y en el porque no le había hablando de ellas. Había pasado el día y no le había dicho cuanto la echaba de menos, sus cabreos, sus risas, sus reprimendas. Todo había pasado tan rápido, que se le había escurrido entre los dedos casi sin notarlo. Pero al menos se iba esperando el volver.
Con Lisa sentía cosas que nunca había conocido, no solo el sentirse añorado cuando llegó aquella mañana, también el vacío que se queda en tu interior cuando te despides de un buen amigo.
Ella espero a que el avión despegara. Había algo que le impedía marcharse. ¿Y si se arrepentía y decidía quedarse¿Y si al bajar del avión no la encontraba? Era algo estupido, pero en cierta manera, espera que algo como eso sucediera. Le había echado tanto de menos, mucho, demasiado quizás, y ahora le costaba volver a acostumbrarse a no oír sus chistes y sus tonterías.
No le había preguntado como le iba, no se interesó por su vida en el Johns Hopkins, lo tenía todo tan planeado y todo había pasado tan deprisa…
Se sintió estúpida por decirle lo de las cartas, si no te ha contestado es porque esta ocupado, se dijo entonces, pero el que no le contestara a las cartas le había hecho un daño que ella nunca reconocería.
El avión despego y ella se fue a casa, ambos pensando en la promesa de otro día.
Continura...dentro de Cuatro Años. Siguiente Capitulo---> Cartas Amarillas 1988
