¿Nombre?- Rose abrió los ojos, hace apenas unos segundos estaba en el furgón policial, ¿y ahora?- ¿Nombre?- le repitió la voz de un hombre. Estaba sentada en una especie de sala de interrogatorio, enfrente reconoció a uno de los aurores que trabajaba con su tío Harry. Debía de estar en el Ministerio de Magia, tenía entendido que cuando la policía muggles arrestaba a un mago o bruja, los aurores se encargaban de ello.
Rose, Rose Weasley- respondió- oiga, ¿cómo he llegado aquí?
Magia, señorita Weasley- contestó el auror.- ¿Edad?
16 años- contestó ella.
Y cuénteme su versión, ¿qué se supone que estaban haciendo para que llegase la policía muggle?- Rose pasó a relatar la pelea que hubo por parte de los chicos, el auror lo apuntaba todo con vuelapluma.- Ajá, está todo bien, pero no puede marcharse, deben venir a recogerla sus padres o tutores.
¡Pero señor!- se quejó Rose- ¡Mis padres no están en el país! Están de vacaciones con mis tíos, usted debe saberlo, ¡mi tío es Harry Potter y trabaja aquí!
Lo sé, señorita Weasley- contestó el auror- pero son las normas… Fuera encontrará al resto de detenidos y podrá llamar para que la recojan.
Rose salió de la sala para encontrarse en una habitación donde estaban sentados James, Teddy, Albus y Lily.
¡Rose!- exclamó Albus- ¿Qué te han dicho?
Nada… Me han pedido que les cuente lo que ha pasado, y que no puedo irme si no me vienen a recoger mis padres.- contestó ella.
¡Lo mismo que a mí!- exclamó él.
¿Y vosotros qué?- le preguntó Rose a Lily, James, Teddy y Victoire.
¡Yo no estoy detenida!- dijo Lily- James y yo solo hemos venido a buscaros, ya hemos llamado a nuestros padres por cierto, están en camino…
A mi me han soltado, me ha caído una buena- dijo Teddy- ¡Un auror detenido por la policía muggle! Me van a abrir un expediente…- se le veía triste. En ese momento otra puerta se abrió y un auror acompañaba a una cabecita rubia.
¡Scorpius!- exclamó Lily, tenía las manos esposadas con una especie de hilo mágico.
¿A dónde le llevan?- preguntó James al auror.
A los calabozos, pasará la noche allí y mañana veremos que hacemos con él…- les explicaba el auror.
¡Pero por qué!- preguntó Lily indignada.
Hemos llegado a la conclusión de que el señor Malfoy ha sido el causante de la pelea.- respondió el auror dirigiendo a Scorpius, que estaba cabizbajo a los calabozos.
¡Una leche!- respondió Rose- ¡Sólo se lo llevan porque es un Malfoy! ¡Él no ha tenido la culpa!
Rose se dio cuenta de lo que había dicho demasiado tarde, había defendido a Malfoy, por primera vez en tantos años, todo el mundo se quedó callado contemplándola, incluso Scorpius levantó la cabeza y la sonrió.
¿Qué está pasando aquí?- preguntó un Harry adulto, el auténtico Harry de aquella época llegando desde el final del pasillo.
No se preocupe señor Potter- le dijo una de las auroras acompañándolo hasta donde estaban sus hijos, Ginny, Ron y Hermione le seguían.
¿Qué no me preocupe?- ironizó él.- Mi hijo y mi sobrina han sido detenidos por la policía muggle y, ¿pretendes que no me preocupe?
Se le veía bastante enfadado cuando llegó a su altura, Albus se asustó, nunca lo había visto así.
¿Qué ha pasado?- preguntó Harry mientras el auror que llevaba a Scorpius iba caminando para los calabozos.- ¡Smith! ¿A dónde te lo llevas?
A los calabozos, jefe- respondió este.
No será necesario- dijo Harry- me lo llevo también a casa.
Pero señor…- le iba a reprochar el auror.
He dicho que yo me ocupo de él.- respondió Harry, el auror soltó a Scorpius que caminó hacia Albus, Rose, y su familia.
Papá, ¡no ha sido culpa nuestra de verdad!- dijo Albus.
Ya hablaremos de eso en casa- dijo Ginny, que acababa de llegar con Ron y Hermione.
Venga vámonos.- dijo Hermione cogiendo a Rose de la mano- ahora me explicas todo, ¿vale?
¡Harry espera!- le retuvo Teddy.
Ted tu mejor ni me hables- le dijo Harry indignado- ¡Te pedí que cuidases de mis hijos y mira!
Papá Ted no tiene la culpa de nada- le defendió James.
Tu calla,- le corto- ¡Que para ti también tengo!
Tío Harry en serio, ¡ha ocurrido algo muy raro!- le dijo Victoire y le pasó a relatar su historia con Natalie, como una desconocida le fue a consolar, como esta desconocida le entregó un pañuelo con el nombre de Ted bordado en él, como esta desconocida cambió su forma hasta parecerse casi por completo a ella.
- Desde luego algo raro hay…- reconoció Harry.- ¿Y estaban en la fiesta?
- ¡Si!- dijo Albus- ¡Y los amigos de la chica se metieron en la pelea para defendernos!
- ¿Detuvieron a los amigos?- preguntó Harry.
- ¡Si!- contestó Scorpius- iban con nosotros en el furgón, los aurores les deben de estar interrogando en estos momentos.- Harry miró a Ginny.
- Tengo que ir- se limitó a decir mientras caminaba hacia las salas de interrogatorio. Eran alrededor de las cuatro de la mañana y por el ministerio había más gente de la habitual, un hombre salió de una puerta.
- ¡Harry que suerte que estés aquí! Tenemos un serio problema.- el auror le condujo hacia una sala de interrogatorios en la que estaban sentados dos chicos.- ¿Tienes alguna idea de quiénes son?- Harry negó con la cabeza- los archivos del ministerio tampoco, hay tres más en la sala V, dos chicas y un chico, tampoco sabemos quienes son y ellos se niegan a hablar.
- ¿Puedo hablar con ellos?- preguntó Harry.
- Por supuesto jefe- dijo el auror- pero hay algo más… Según sus varitas, tres de ellos son Ronald Weasley, Hermione Granger y usted mismo señor, Harry Potter, pero eso es imposible, ¿verdad?
