Capítulo 10

Bella PDV.

El viaje a Seattle fue un desastre, no paré de llorar y la gente en el avión me miraba con mala cara. Nadie paró a preguntarme si estaba bien, si necesitaba ayuda. Ni una sola persona. Había dejado a Edward, había dejado a mi única esperanza de vida. Odiaba a Carlisle. Si no hubiera sido por él, hubiera seguido en Nueva York con Edward y nadie hubiera sufrido. Mi corazón no estaría roto.

Cuando llegué a la casa de los Barker me aterré. Pensé que iban a ser un par de locos y que me iban a odiar, pero resultaron agradables. Era una señora de unos cuarenta años, Felicia, su esposo de unos cuarenta y cinco años, John y su hija de quince años, Caroline. Era una familia muy acogedora y dulce, pero no estaba lista para seguir adelante. Cuando llegué todavía estaba demasiado deprimida. No tenía a Edward.

Con forme los días iban pasando la familia se daba cuenta que tenía problemas. La primera noche Felicia me encontró en la sala llorando y se quedó conmigo toda la noche. La siguiente John fue el que me encontró y me dijo que fuera a dormir pero no le hice caso, no podía dormir. Así pasaron las noches y los Barker se dieron cuenta que jamás iba a dormir.

Los días pasaron volando. El segundo día que estuve ahí, Caroline me encontró en el baño cortándome y le dijo a su mamá, después de ese incidente Felicia me revisaba los brazos todos los días. No tenía manera de liberar tención. Los Barker estaban demasiado preocupados por mí, pero no sabían que yo no tenía cura. La única manera era si me traían a Edward, pero no me dejaban verlo.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Las primeras semanas habían sido un infierno para mí, pero con el tiempo me sentía menos en el infierno. Los Barker ya no me decían nada y dejaban que hiciera mi vida en paz. En el colegio paraba en la biblioteca con una chica de mi edad que se llamaba Trinity. Ella era gótica y siempre estaba ahí para mí. Era lesbiana, pero sabía que jamás se iba a enamorar de mí.

Trinity y yo siempre íbamos después del colegio a Starbucks y ahí conversábamos. A veces nos encontrábamos con Camille y Sofía, otras amigas nuestras, y parábamos las cuatro. Camille y Sofía estaban en algo y la verdad era que no me molestaba, jamás hacían algo que me molestara. Y lo bueno de parar con ellas era que jamás hablaban de chicos, todavía me dolía pensar en Edward.

Ya había estado dos meses con los Barker y todavía no me dejaban invitar a Edward. NI si quiera me daban razones, solo decían no. Tampoco me podía llamar, no podía hacer nada. Pero ellos jamás revisaban mi correo. Cada cierto tiempo recibía un mensaje de él, pero no se los podía responder. Los imprimía y los guardaba en una maletita que tenía.

Era sábado y Camille, Sofía, Trinity y yo estábamos en Starbucks hablando de nada en especial. Era rutina de siempre. No había ningún sábado que no nos reuniéramos. Todas ellas sabían todo lo que me había pasado y eran super confidenciales. Jamás hacían un comentario que me lastimara, cuidaban sus palabras.

-Ayer estaba viendo una película y Megan me llamó –dijo Trinity emocionada. -¿Pueden creerlo?

-¿Megan Fort? ¿La porrista? –pregunté un poco confundida.

Megan era la chica más popular del colegio y que yo supiera era heterosexual. Jamás había salido con una chica, pero bueno, Trinity no era fea, era algo bonita. Ya me había acostumbrado a esto. Jamás se hablaba de chicos, a menos de que se tratara de Milboard, que era el mejor amigo gay de Camille.

-¿Qué te dijo? –preguntaron Camille y Sofía emocionadas.

-Me preguntó si podía ir a su casa el lunes para enseñarle matemática ¿no es emocionante?

-¡Claro que sí! –dije y todas me miraron. -¿Qué? Seré heterosexual, pero igual me parece emocionante. Por dos meses Trinity ha estado babeándose por Megan y ahora le hace caso.

-¡Exacto! –dijo Sofía. -¿No creen que es un poco raro?

-Ay Sofía no seas aguafiestas –dijo Camille y la llevó al baño.

-¡Bella! ¡Qué emoción! –estaba feliz por ella, pero por otro lado la envidiaba. Ella podía tener a su 'chica' pero yo no podía tener al mío. El mundo me odiaba. –¿Edward te mandó un mail ayer?

-Sí, dijo básicamente lo mismo; que me extrañaba –dije un poco triste.

Con el tiempo Edward y yo nos estábamos rompiendo. Sus mails se hacían cada vez más chiquitos. Ya casi no me contaba nada y eso me dolía. Me dolía no responderle y no poderlo ver. Odiaba a los Barker por eso. Trinity había sido de ayuda y todo, pero necesitaba volver por Edward. No iba a pasar por unos meses, ya que cumplía dieciocho en dos meses.

-Vamos Bella, hay que ir a bailar un rato –dijo y me ayudó a pararme del sofá. -¿Qué tal si vamos a Trinity Night club?

-¿Estás segura? Hay puro heterosexual –ella se rió.

-Con la única que voy a bailar es contigo –dijo y me jaló hacia la salida de Starbucks.

….

Llegamos a Trinity Night club y estaba repleto. Ni si quiera sabía si me iban a dejar entrar. Trinity se veía demasiado emocionada, ¿qué le pasaba? Me sonaba a que alguien iba a estar acá adentro. Estábamos en la cola parar entrar cuando vi a Megan, sabía que Trinity había querido venir por eso. Ella jamás salía a bailar. A demás, ni si quiera le gustaba en Pop, ella prefería el metal.

Cuando entramos, cosa que me sorprendió, Trinity se fue. M dejó sola en medio de una discoteca que ni sabía qué hacer. Veías a estúpida para en la entrada mirando a todas partes. Dos tipos vinieron y me pidieron para bailar, pero les negué. No podía hacerlo, ni si quiera me podía mover.

Fui a la barra y me senté ahí, tratando de ubicar a Trinity. ¿Dónde mierda se había metido? No me parecía nada gracioso, estaba totalmente sola. La gente gritaba y bailaba. Después de mirar un rato, la encontré; estaba en una esquina agarrando con un pata. HOMBRE. ¿Qué fue? Ella jamás agarraba con hombres.

Fui donde estaba ella y le toqué el hombre, ella volteó de golpe y me sonrió; pero de esas sonrisas de 'ups, me descubriste'. La tomé de la mano y la jalé de la discoteca. No estaba de humor para bailar, quería irme a mi casa, y cuando digo casa me refiero a Nueva York.

-¿Qué fue? –le pregunté mientras la llevaba al carro. –Estabas agarrando con un CHICO y no cualquier chico sino con el novio de Megan.

-Es parte de mi plan, relájate –dijo, me sonaba a que estaba borracha. -¿Y tú qué hiciste? ¿Pensar en Edward?

-Trinity… -le advertí, pero ella siguió.

-¡Nunca te diviertes! Siempre es Edward esto Edward el otro, ¿no puedes parar de pensar en él? Molesta. Camille, Sofía y yo estamos hartas de ti y tus quejas –en mi cabeza solo podía decirme que lo decía solo porque estaba borracha, pero como Charlie siempre me decía; los borrachos dicen la verdad. –En general estamos hartas de ti.

No dije nada solo la llevé a su casa, la dejé en la entrada y me fui. Ni si quiera sabía a dónde estaba yendo. Porque definitivamente no estaba yendo a mi casa. Era la una de la madrugada y yo estaba manejando por la carretera. Este iba a ser un viaje largo. Prendí la radio y empecé a cantar 'Quisiera' de Pasabordo.

No sé cuánto tiempo estuve manejando, solo sé que tuve que parar en tres grifos y habían pasado más de dos días. (Conducir con algún amigo y durmiendo en el viaje y rara vez salir del coche, puedes hacerlo en poco más de 48 horas. Más de 6 días para las personas cuerdas). Me moría de hambre, pero ya estaba cerca a Nueva York, ya estaba cerca a casa. No podía esperar a verlos.

...

No sé cómo, pero lo hice. Estaba estacionada al frente de la casa de los Cullen. No podía creerlo, lo había logrado. Necesitaba verlo. Salí del carro y subí corriendo parar tocar el timbre. Antes de poderlo hacer una voz en mi cabeza me dijo que no lo hiciera. ¿Le tenía que hacer caso? Me llegó al culo y lo hice, toqué el timbre. Esperé un rato y salió Esme.

-¡Bella! –gritó y me abrazó. -¡Dios mío! ¿Qué haces acá? ¡Te extrañé tanto!

-¡Esme! Dime por favor que Edward está –pedí y ella asintió.

-Pero primero dime qué haces acá –parecía un poco molesta.

-No me sentía bien estando lejos de casa –ella sonrió y me volvió a abrazar. –Necesito verlo –dije y la hice a un lado.

Entré a la casa corriendo, ignorando las miradas de Emmett, Rosalie, Alice y Jasper y fui directo al cuarto de Edward. Abrí la puerta sin ni si quiera tocar y lo vi echado en su cama leyendo un libro. ¿Por qué leía un libro? Fui hasta donde estaba él y me senté a su costado, parecía que no me había notado.

-¿Edward? –lo llamé y él volteó a mirarme.

-¿Qué haces acá? –dijo molesto. -¿No te podías quedar en tu vida perfecta? Porque el ignorarme te estaba funcionando.

-Edward, no puedes estar molesto por eso –dije intrigada. –No me dejaban usar la computadora, ¿cómo querías que te respondiera? Revisaban mis mails –él volteó la cara. –Ed, te he extrañado demasiado, vine para verte…

-¿Hiciste un viaje de seis días para verme? –preguntó, aún sin mirarme.

-No, lo hice en dos –en ese momento él se volteó y me miró con cara de '¿Qué mierda te pasa?' –No necesito dormir y, bueno, no paré a comer así que si es posible –Edward siguió mirándome. -¿Me vas a seguir ignorando?

-No sé. Me dolía cada vez que te mandaba un mail y jamás me lo respondías, Bella. No tienes idea de lo he hecho para tratar de ir a verte –me abrazó. –Te he extrañado.

-Yo también –susurré. –Mi vida allá ha sido un infierno, excepto por Trinity y sus amigas.

-¿Tenías amigas? –preguntó totalmente perdido. -¿Tú? ¿La chica 'odio a la gente'?

-¡Edward! Que jodido que eres –dije y me reí.

-Pero así me amas.

-Así te amo –me acerqué un poco a él y lo besé.

Me había olvidado delo bien que se sentía. Me había olvidado lo completa que me sentía cuando lo besaba, me había olvidado del cosquilleo en mi barriga y sobre todo me había olvidado de cuanto lo quería. El era Edward, el que me había ayudado a salir del enredo que era mi vida. Me había salvado de tantas cosas y me había ayudado a entronerarme a mí misma.

Edward se separó de mí y me miró a los ojos. También me había olvidado de eso; cada vez que terminaba de besarme me miraba a los ojos. Sus ojos verdes decían todo. Amaba que hiciera eso. Podía ver todo lo que sentía. El era mi Edward y lo había extrañado tanto. Lo besé de nuevo y luego me senté a su costado.

-¿Sabes? Me había olvidado de lo bien que se sentía besarte –dijo Edward.

-Lo mismo digo –él sonrió. –No puedo creer que esperé dos meses para venir –dije, castigándome a mi misma por eso.

-Yo tampoco –dijo Edward y me besó la frente. –Si Carlisle me hubiera dejado te aseguro que hubiera ido corriendo.

-¿Carlisle no te dejaba? –pregunté confundida. -¿Por qué?

-Bella, él fue el que llamó a Servicios sociales –no dije nada. –Me enteré el martes que toda mi familia regresó. Esme se molesto horrible y se fue de la casa y Emmett y Alice no dijeron nada, se dedicaron a ignorarlo. Carlisle después tuvo que ir a traer a mamá y no sé cómo le ligó.

-¿Osea que si Carlisle me ve acá llama a los Barker?

-No sé. Nunca hablamos del tema, él me había dejado bien claro de que tú no ibas a volver hasta que cumplieras dieciocho, no te esperaba antes –su mirada estaba en otra parte.

-Te amo –le dije y él volteó a mirarme.

-Yo a ti –sonreí, eso era lo único que necesitaba saber. –Vamos abajo, todos se mueren por verte.

-¿Cómo sabes? –pregunté, mientras me ayudaba a pararme.

-Puedo escucharlos –me reí.

Tomé a Edward de la mano y bajamos juntos. Cuando llegamos a bajo me di cuenta que todos nos miraban. Me sentía extraña. Sentía como si me fuera a casar o algo así, pero solo sí era con Edward así que no podía estar mejor. Me llevó a la sala y nos sentamos con todos.

-Veo que la muerte ha regresado –dijo Emmett y se rió. –Fue tan gracioso, el otro día vi una película y dijeron eso, tenía que probarlo.

-No soy la muerte, ni si quiera mi nombre tiene que ver con la muerte. Me llamo Isabella, en todo caso podría ser bella o algo así, no la muerte… no he…–Emmett solo mi miraba. -¿Qué pasa? ¿Tengo algo en el diente?

-No te preocupes Bella, Emmett solo está tratando de hacerse el estúpido –dijo Rosalie.

-¿Cómo viniste? –me preguntó Alice.

-En carro –le respondió Edward. –Está locasa ¿no?

-No tanto como Alice, pero sí -dijo Jasper.

-Calla pavo asqueroso –dijo Alice y le tiró un cojín en la cara.

-¿Te has dado cuenta del el amor que siente por mí? –me preguntó Jasper mientras le seguía pegando con el cojín.

-Sí seguro-dijo Emmett. -¿Qué tal Bella? ¿Cómo te está yendo en tu nueva vida?

-Mal, pésimo, horrible ¿necesitas saber más?

-¿Qué por qué? –dijeron todos al mismo tiempo.

-No digo que sean una mala familia ni nada, pero no sé, son diferentes. Me chequean todo el día, no me dejan usar el teléfono ni la computadora, solo puedo salir con Trinity a Starbucks y me ignoran –todos se quedaron callados.

-Ay Bella, eso te pasa por traer muerte al mundo –dijo Emmett y Rosalie le metió un lapo. Lo peor es que era verdad. Si no hubiera sido porque había matado a Sadrinne, nada de esto hubiera pasado.

Me paré del sofá y me fui corriendo al cuarto de Edward. Le puse llave a la puerta y me metí en sus sábanas. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿No podía haberlo recordado otro día? Odiaba que pasara eso. Todo era mi culpa. Me merecía la vida que tenía, me merecía el maltrato y me merecía el odio de Carlisle. ¿Quién va a querer tener a la muerte en su casa? Nadie.

Me envolví en las sábanas y empecé a recordar ese día. Siempre pasaba, jamás me iba a dejar en paz ese sentimiento. Jamás iba a estar en paz. Necesitaba regresar en el tiempo y no matarla. Necesitaba a Edward. El era el único que me iba a poder ayudar, pero la última vez que mencioné un tema así me ignoró por tres semanas. ¿Quién me iba a ayudar?

Las lágrimas salían y podía escuchar a Edward afuera pidiéndome que lo dejara entrar. No podía moverme, no merecía moverme, merecía estar muerta. Merecía todo lo malo de este mundo, pero yo era Bella, arcángel de la muerte, era obvio que iba a matar a alguien y a alguien que quería. ¿Por qué?

-Vamos Bella, déjame entrar –decía Edward. –No hagas nada que después te vas a arrepentir. Bella te amo, simplemente no te mates. Déjame entrar.

No sé que fue, pero en un momento al otro Edward estaba echado a mi costado y me estaba pasando los dedos por entre mi pelo. Su otro brazo me abrazaba y me tarareaba 'Quisiera ser' de Reik. Yo seguía llorando, pensando que algo malo iba a pasar. Tenía miedo de perderlo, eso era algo que jamás iba a poder soportar. Estar lejos era algo pero perderlo era otra cosa.

-Jamás te dejaría, Bella –susurró. –Jamás.

-¿Cómo sabes que no te voy a matar? En si soy la muerte –dijo entre sollozos.

-Escúchame Bella, no porque casualmente mataste a tu hermana significa que eres la muerte ¿me entendiste? –yo asentí. –Emmett jamás debió haberte dicho eso.

-El no sabía –dije.

-Yo sé, pero mírate ahora, Bella, no puedo verte así. No sabes lo asustado que estaba, pensé que ibas a matarte –su voz era tan dulce.

-Jamás te dejaría.

A/N: Hola de nuevo, creo que es la segunda vez en esta semana que subo un capi… :D dije creo jejejee ya bueno me gustó el método de la otra vez REVIEW = ADELANTO. Las dejo en paz… :D

¡Ah una cosa más! En verdad dos, pero bueno…

He escrito una historia y cuando la cuelgue me gustaría que le dieran una leidita :D este es el Summary, creo que va a estar para la prox semana…

Summary: Dos personas atrapadas en el mismo mundo, una misma casa y odio mutuo. Edward Cullen e Isabella Swan se odian, pero él la necesita al igual que ella lo necesita a él. Tenían un trato, era solo por la noche y en la mañana volvían a lo mismo; odiarse, pero ¿qué pasa cuando ninguno de los dos puede seguir igual? ¿Qué pasa si se necesitan para vivir, literalmente?

Por favor díganme que opinan, porque en verdad en lo que se fijan es en el summary, así que díganme plis.

Y bueno la segunda cosa es gracias a las que me dejaron un review en este capi… :D espero uno para el siguiente capi

INSINSERAMENTE,

AFRODITA'S LOVE (L) (BIEN IRÓNICO)