Gracias por los reviews y por los follows; gracias por seguir leyéndola.
Otra nueva parte de la que espero siga siendo una historia que se lea
Sweetie, ais, ¿qué haría yo sin ella cuando me entran mis dudas pensando: debo de escribir cada vez peor? Nada, que sabes que nos queda una promesa cumplida esperándonos.
Y ya que estamos a ti pequeña gota de agua; que soy un desastre y te contestó 150h más tarde a los whatsapps o en twitter, que tienes; rectifico, tenemos el reto del año y que te cortaré en lonchas finas al estilo jamón york como no lo consigamos.
Pues nada hoy esto va por esas dos personas y por cada uno de los seguidores de esta especie de historia, jajaja.
PD: a quien lo lea que se estire y me dejé algún comentario, que todavía no cobran por ello…XD
El beso no fue rechazado y de hecho ella se lo devolvió agarrándole con las manos cada una de las mejillas al escritor parándose para tomar aire sólo unos instantes después de que el propio cuerpo se lo pidiese a ambos. Castle empezó a besarla por el cuello, mientras ella entrelazaba sus dedos en los mechones del pelo de él. Fue a alzarla tomándola por los muslos, cuando sintió las manos de Kate en su pecho volviendo a poner distancia de por medio.
Reclamándola con la mirada antes que con las palabras, susurró su nombre –Kate…
-¿Se puede saber que pretendías? –respondió ella con un tono neutral aunque cruzándose de brazos.
-Vaya me han preguntado muchas cosas tras un beso, pero eres la primera que me pregunta que qué pretendía con él. ¿He de verme en la obligación de explicarle que pretende un hombre con un beso inspectora?– un alzamiento de ceja acompañó a esta última pregunta y Kate se dio cuenta de que para él, el tema ya había quedado zanjado con la salida del edificio.
Pero no era así para ella.
-Castle, me asombra la facilidad con la que te olvidas de los problemas y los aparcas a un lado olvidándote de ellos. Porque yo no puedo olvidarme tan fácilmente de las cosas…
-Beckett, ¿en serio?, ¿Vamos a volver a discutir?, ¿Merece la pena?
-Quizás lo mejor sería que nos tomásemos un tiempo… supongo que necesitamos reflexionar –se giró al mismo tiempo que pronunciaba estas palabras para morderse la lengua y tragar saliva.
Richard se acercó quedándose tan pegado a ella, que ésta pudo sentir su aliento sobre su cuello mientras dijo esas palabras:
-Está demasiado negro como para poder aclarar esto –mientras la giraba haciéndole quedar frente a él- por eso será mejor que busquemos un sitio en el que hacer noche y mañana cuando claree el temporal… nos enfrentaremos a esta tormenta –acabo mientras movía las manos en ese gesto tan propio de ella que él había tomado ya en su repertorio cuando quería reírse de ella con alguna broma, para acto seguido llevarse los dedos a la frente rascándosela como si hubiese estado meditando muy mucho para dar con esas palabras.
Dios, odiaba tener que sonreírle cuando estaban tratando un tema serio, pero no pudo evitarlo.
-¿Me tirarás por la primera calle empinada que encontremos de vuelta al restaurante si hago esto? –y sin darle margen de respuesta, el escritor entrelazó su mano con la de la inspectora y tiró de ella para echar a caminar.
Una vez que hubieron salido del jardín y se disponían a comenzar el camino de vuelta Beckett no pudó aguantarse más.
-Castle, ¿por qué ese viaje?
-¿Cómo?
-Vamos, no te hagas el tonto, sabes a lo que me refiero.
-Supongo que el día a día era muy agotador para un escritor con tanto prestigio, el 5º libro salía a la venta, las fans me paraban en cada esquina, todos me reclamabais a todas horas… además necesitaba cambiar de aire y de compañías –dijo asintiendo con la cabeza para auto convencerla de lo que decía.
-¡Castle! –le respondió Kate dándole un puñetazo en el brazo mientras fruncía los labios
-No me mires con esa sonrisa que no miento
-Ah, ¿no? Vale
El silencio volvió a hacerse palpable mientras descendían por otra nueva bocacalle.
-Kate- empezó él, aún ambos con la mirada al frente.
Pero no hubo respuesta por parte de ella.
-Kate –insistió
Al ver que no contestaba empezó a sentir un cosquilleo en las entrañas.
-Oye, ¿no te habrás creído lo de antes?... ¿O sí?
Kate iba a su lado, pero era como si caminase solo ya que no obtenía ninguna respuesta por parte de ella.
Un estallido como el ruido de una pila de platos rompiéndose contra el suelo les llegó a los oídos y Kate frenó quedándose inmóvil un momento.
-¿Vaya estamos jugando a un nuevo juego? Yo me apunto –y acto seguido se quedo estático en una postura que solo Rick Castle haría.
-Caastle, calla un momento, anda –dijo entornando los ojos y conteniendo la risa al verlo de esa guisa mientras le dedicaba una fugaz mirada antes de volver a quedarse inmóvil.
Pero el ruido no se repitió y no sabía de dónde había llegado. Le tocaba retomar el camino.
Volvió el silencio.
-Oye que estoy pensando, yo te he contado mi ajetreada vida, pero tú no me has contado todavía porque te trasladaste a otro departamento y te cambiaste de loft.
Kate había vuelto al silencio, pero con esa frase no pudó contenerse.
-¿Cómo sabes tú eso? –le preguntó perpleja
-Debí escucharlo cuando me invitaron a una de esas cenas de inauguración la semana pasada –dijo mientras cerraba los ojos y alzaba la cabeza pavoneándose cuando Beckett le miró escéptica - tendrías que haber visto… un sitio de alto standing con chicas muuuy guapas, para que engañarnos.
Beckett empezaba a sentir ese cosquilleo interno que hacía que se le acelerase el pulso a cada minuto pasado, pero le respondió tranquilamente.
-Vaya… me alegra saber que ninguno de los dos perdimos el tiempo. Un compañero de la nueva brigada me invito a cenar también la semana pasada.
-¿CÓMO?... Quiero decir, ¿cómo fue?, ¿Ibais solos?
Kate se soltó de su mano y avanzó el paso dando un par de zancadas mientras sonreía mordiéndose la lengua y esperando a que Castle llegase a su altura tras ese bloqueo momentáneo que sabía que estaba teniendo.
Lo hizo pero ya no volvió a hablar.
Bueno mientras lo tengo con la rabieta, no me da quebraderos de cabeza, pensó la inspectora.
Estaban llegando al restaurante cuando Richard frenó en seco mientras Beckett continuaba el paso, pensando que se habría parado para observar algo y la alcanzaría al punto.
Al ver que no lo hacía, se dio la vuelta pero él ya no estaba ahí.
Oh, no Castleee, pensó soltando un resoplido asqueada, creyendo que sería uno más de sus juegos.
Le llamó esperando que saliese de su escondite y pudiesen llegar al restaurante que se veía ya a unos pasos, pero no obtuvo respuesta.
-¡CASTLEEE! –gritó alzando más la voz.
Los 5 primeros minutos… vale… estaba empezando a perder los papeles.
¿Dónde se había metido esta vez? Estaban solos, hacía unos minutos iban agarrados de las manos.
-Castle, venga dejemos las bromas, estoy cansada, deben ser más de las 4 de la mañana y yo en unas horas tengo que volver a la comisaria –dijo todavía con la voz alzada.
¿Qué hacer?, empezó a buscarlo por los alrededores.
Castle la observaba desde una esquina de una bocacalle que pasaba desapercibida ya que además de ser estrecha, era la típica calle de pueblo pequeño que no conduce a ningún sitio.
Sin embargo para entrar ahí había tenido que saltar una verja y al estar tan oscuro no había reparado en el cartel que avisaba de que aquella era una propiedad privada. Todavía agachado, tal cual se había colocado al saltar la verja, siguió pisando sin darse cuenta con uno de los zapatos, el rabo de ese rottweiler que dormía fuera en esa noche de verano vigilando la casa de su dueño.
Un paso en falso del escritor basto para que el perro se levantase y en pocos segundos localizase a la fuente que le había pisado.
-¡Hey amigo! –le saludó alzando la mano Richard percatándose en ese momento de la presencia del perro mientras fruncía los labios.
-Vamos, ha sido un malentendido –dijo enseñándole los dientes mientras esbozaba una forzada sonrisa.
Al animal no le hizo mucha gracia esa imagen y se lanzó hacía él, éste corrió al otro extremo del jardín para saltar la verja de nuevo, pero el perro le dio alcance y aunque logró marcharse sin levantar al dueño de la casa, lo hizo con el "regalo" del rottweiler.
Una vez al otro lado de la verja se levantó el pantalón.
El perro se había ensañado con él, pero no dejaba de ser un incidente sin importancia.
Miró al chucho mientras se llevaba los dedos índice y corazón de la mano derecha a los ojos para enfocarlos tras esto a los ojos del perro.
Este mirándolo, movió la cola y se dio la vuelta dándole a entender que le resultaba aburrido.
Se olvidó del chucho y salió deslizándose de la bocacalle. Beckett estaba a unos cuantos pasos a punto de internarse en una de las bocacalles.
-Señorita, la veo perdida. ¿Necesita un guía? –dijo dejándose la garganta mientras se acercaba hacia ella.
Él no pudó verlo venir, estaba concentrado mirando al frente, pero Beckett que se había girado fulminándole con la mirada vio como se encendió la luz de una de las casas sobre las que pasaba Castle y aparecía una mujer por la ventana arrojando un cubo de agua, de esos que tantas veces había visto de pequeña cuando iba a visitar a su abuela al pueblo.
-Como vuelva a gritar a estas horas llamo a la policía, ¡llamo a la policía!, ¿me ha entendido? – y todavía malhumorada cerró la ventana.
Una vez que Kate hubo llegado a su altura, olvidándose del cabreo por haberla tenido buscándole a las 4.00 am de la mañana y todavía riéndose, se le quedó mirando.
-Vaya Castle… ese look te favorece – y tras esto continuó el camino pensando que ya le habría entrado el sentido común y la seguiría de camino al restaurante.
-¿Ah si? –escuchó que preguntaba tras ella.
Y tras esto aceleró el paso mientras llegaba a la altura de ella y le abrazaba por detrás, empapándole la espalda.
-¡CASTLE!
-Ese es mi nombre –dijo mientras se quitaba unas gafas imaginarias y le guiñaba el ojo a Beckett antes de volver a colocárselas.
Y por fin llegaron al restaurante.
El joven camarero que había recibido a ambos, les explicó que estaban cerrando y que volviesen mañana.
-Veras nosotros buscábamos una habitación… -empezó Kate.
-Lo siento señorita pero esto es un restaurante y aunque en la tercera planta hay unos cuartos pensados como habitaciones para algún visitante, están todos completos esta noche.
-Mi mujer está embarazada y necesita descansar. No hubiésemos venido si hubiésemos encontrado otro hotel por el pueblo –dijo Castle mientras abría los ojos mirando al joven y se llevaba el dedo índice a la cabeza dándose unos toques, empezando a ser borde.
-Claro, comprendo… pero en serio no disponemos de espacio.
Castle se empezaba a desesperar. Odiaba tener que recurrir a ello, pero no veía ninguna otra forma de conseguir hacerle razonar al joven.
-¿Pero usted no sabe quién soy yo?
-Castle, déjalo. Ya nos apañaremos –le frenó Kate tomándole del hombro.
-No, le estamos pidiendo una habitación que de hecho podemos pagarle por adelantado y nos está invitando a quedarnos en la calle a pasar noche… No pienso dejarlo.
Con el alboroto uno de los jóvenes que había ayudado con el espectáculo de esa noche asomó por la puerta y reconociendo a Kate, les hizo pasar.
Al final explicándoles que no podían ofrecerles ninguna otra habitación los hizo acompañarle mientras subían por las escaleras rumbó a la tercera planta.
Al entrar en la habitación Kate se detuvo a contemplar la disposición de la misma. Una puerta tras la principal, les conducía a un pequeño cuarto de aseo en el que solo contaban con un lavabo y una taza de baño.
Saliendo del baño a mano izquierda se encontraba la cama de matrimonio y un armario pequeño. En una esquina había un viejo televisor y un sillón.
Enseguida el joven se excusó diciéndoles que en cualquier otra habitación hubiesen contado con más lujo y mucho más espacio, pero que esa era la habitación del gobernante del sitio que estaba de viaje en esas semanas y que era un hombre muy chapado a la antigua.
-No hace falta que lo jures –replicó el escritor todavía goteando.
-Vaya –dijo dándose cuenta el joven- iré a por unas toallas.
Y desapareció por la puerta para aparecer a los 5 minutos con una pila excesiva de toallas.
Tras despedirse y desearles buenas noches, los dejó solos.
Kate ya se había quitado los tacones y lo miraba todavía riéndose mientras recordaba como esa mujer lo había rociado hacía ya un rato.
Castle se llevó una toalla a la cabeza y empezó a desabrocharse la camisa al lado de ella, mientras la colgaba en el armario antes de desabrocharse el botón del pantalón.
Beckett sentada en la cama le dirigía alguna que otra mirada mordiéndose el labio inferior, pero siendo rápida en desviar la mirada cuando él, se volvía para mirarla a ella.
Una vez se hubo secado, lo vio desaparecer en el baño.
Esa noche dormirían juntos, pero que no se hiciese ilusiones,… y así, pensando no reparó en que Richard ya había salido del baño y se dirigía hacia el sillón.
-¿no has escuchado tú lo que nos han dicho?
- De sobra inspectora – se quedó de pie mientras se giraba y se le quedaba mirando con esos bóxers y esos calcetines todavía mojados.
-Ah, perdona entonces… creía que ibas a sentarte en el sillón –se mordió el labio mientras lo miraba sentada en la cama, con las sábanas echadas.
-No, no vas mal encaminada –le replicó y con el iPhone en la mano se sentó girando el sillón para poder conversar con ella sin darle la espalda.
-¡Castle! –dijo comprendiendo en ese momento -¿No se te habrá ocurrido dormir ahí, verdad?
-Hombre tú sabes donde preferiría dormir... –conforme había empezado a hablar, se arrepintió de haber dicho esas palabras.
Se había propuesto hacer las cosas bien, hacerle ver a Kate la importancia que ella tenía para él.
-Vamos, entonces sube –acompañó sus palabras con un gesto con la mano sobre el colchón – Vamos la cama es grande y no hay necesidad de que mañana te levantes con el cuello roto y yo me sienta responsable.
Se escuchó una carcajada pero decidió no ceder, no si en verdad ella solo se lo proponía por compromiso.
-Tranquila, te recuerdo que he pasado noches en vela en el sofá del loft esperando que mi hija regresase a casa…
-Vamos, no te comportes como un niño
Al ver que Castle seguía en el que ya había hecho su sillón, volvió a hablar mirándole provocativamente mientras se dejaba caer la blusa un poco más por uno de los hombros- ¿o es que a caso me tienes miedo, Richard Castle?
Castle sentía que empezaba a hiperventilar, enseguida se había dado cuenta de que ella se había quitado los pantalones y se había soltado un par de botones de la blusa que dejaba entrever ese sujetador que él le había regalado hace unos meses.
Hombres, pensó ella mientras le veía poner esa cara de bobo que adoraba. Pero al mismo tiempo empezó a notar ese un escalofrío que la recorrió de arriba abajo.
Cuando se apartó hacía la izquierda para hacerle hueco a Richard reparó en su pierna.
-¿Y esto? –preguntó mientras colocaba un par de dedos bordeando el mordisco.
-Digamos que a alguien no le sentó muy bien que te tuviese buscándome a las 4.00am por este pueblo.
Beckett fue a replicarle pero de repente sintió un dolor en la cabeza y se agarró a los brazos de Richard mientras empezaba a emborronársele la visión de esa habitación.
-Hey, hey. Kate…
-Vaya –dijo haciendo un esfuerzo por abrir los ojos – supongo que una se va haciendo mayor - esbozó una sonrisa.
Castle no le rió la gracia esta vez.
-¿Segura de que estas bien? No sé… puedo llamar a Alexis o a los chicos y pedirles ayuda.
-Vamos escritor… ¿dónde queda tu imaginación en estos casos? Además te estoy diciendo que estoy bien –le dedicó una sonrisa más amplia todavía tumbada sobre la almohada.
Y este incorporándose en la cama, mientras apoyaba la espalda en la pared, la tomó posicionando la cabeza de Kate en su pecho mientras la abrazaba.
-¿Sabes que Espo y Lanie van a ser padres? –empezó ella sin saber de qué más hablar
-¿Cómo? –la incorporó para poder mirarle a los ojos- ¿Cuándo te has enterado?
Y así se quedaron un rato hablando del tema
Cuando ya se habían acostado y habían dejado pasar un rato, Castle de espaldas a Kate la llamó en un susurró.
-Kate, ¿estás despierta?
Un suspiro se escuchó en ese momento, pero le confirmó lo que se podía deducir:
-Si… supongo que no vamos a conseguir dormir mucho esta noche
Éste se giró y para su sorpresa pudó ver que ella no se había girado y lo miraba con esos ojos marrones verdosos muy abiertos.
-Castle, yo quiero que dejemos esto arreglado hoy.
-Kate pero ya lo hablamos en ese edificio.
-No Castle, necesito la verdad. Sabes que no te controló tus movimientos ni los pasos que das, pero necesito que me expliques el motivo de ese viaje a California.
La mente del escritor pensó en lo que llevaba pensando desde hace semanas, lo que sucedería dentro de exactamente 2 semanas y sabiendo que lo que iba a decir podría traerle complicaciones con ella le contestó.
-Kate no puedo contártelo, pero era importante
-Castle, ¿más importante que el hecho de que pueda volver a sentirme insegura a tu lado?
¿Y si se lo decía?, ¿Y si tiraba al traste lo que había pensado? Ella iba por delante que cualquiera de sus "ingeniosas" ideas.
