NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS SIN FINES DE LUCRO.
Oh por Dios... ¡Lo lamento, enserio! Que bueno que no les hice promesa de conejo porque entonces estaría llorando :( Volví a la escuela y los maestros me encargaron dos ensayos, tres pautas y dos exámenes... enserio, una enorme disculpa, pero es que no tuve tiempo de escribir...
Por otro lado ¡Me han llenado de tantos y tan hermosos comentarios! me hacen sentir peor por lo tanto que tardé en subir este capítulo, pero tiene al menos la ventaja de que es largo y creo que les gustará. Originalmente iba a alargarlo más pero decidí dejarlo así, no tenía caso poner tantas escenas de relleno. Otra enorme disculpa, pero no tengo tiempo de responder a todos sus hermosos comentarios, son demasiados (¡Gracias!) y aún tengo tarea por hacer XD
GRACIAS A:
TH-Giny, Guest, Guest1, hugoarzategtz, Amber R, kbaduy-08, Daniel, SilverGriever, jazma, LOLITA, anilis, wolfassaut, Orguetah, Sakura Elric, Hogo Tapia, Kiruru, Kroces, Dani, Mickey Walker, Saphira, catakaoe, Dome Potterhead, Kirana Retsu, Ha1rless, Solita-San, Jane Luna, Lady Strawberry Geek, Amante de lo sobrenatural, RivWolf, warner, joya blanca, luna the lioness, kedakai-kokoro, Jeinesz06, jimena, Arken, pokefan loli-chan, The Aldo 13, Levinlyo, Jehanned'ancy, Katia Logan, ThePianoGuy, Andrea Frost Queen, Laura 1999 GS, fanfics-kawaiis, sector 117, FLIX MUMBLE, jirafa 13, El loquito 3D, Ericka Kida, Showwie-23, Amnerys, DinastiaMTY, MyobiXHitachiin, LeoNurarihyon, Clover819, WerewolfMazuko117, Lady Marina-chan, Yin-princesa-del-olvido, Nathy-Kaze-Neko, El Chido B, Franny-Zen, helencobenaiza, Magicfans, Angelus19, sueodeluna2, ThePhantomPain02.
Gracias por sus hermosos comentarios que me alegran todos los días y me inspiran a continuar y terminar esta historia, escrita especialmente por ustedes =D
AVISO
Me han pedido en algunos comentarios permiso para hacer dibujos y animaciones basados en el fic, no pude responderles personalmente pero quiero decirles que todos pueden hacerlo si quieren, sólo mándenme por favor un link para ver sus trabajos porque enserio me emociona mucho cuando veo dibujos tan bonitos como el de Angelus19 inspirados en mi historia, esto es para ustedes no lo olviden :)
Capítulo 10
Flash
Judy salió de la comisaría y fue al hospital en Plaza Sahara. Antes que nada debía ver cómo seguía Nick. Intentó usar una patrulla, pero al momento de subirse y tener las patas sobre el volante recordó el accidente con bastante detalle: los gritos, el sonido de los vidrios rompiéndose, el dolor… "Creo que no estoy lista" pensó, debería usar el transporte público por ahora. Justo cuando bajó de la patrulla su celular sonó, asustándola un poco, pero igual contestó.
—¡Judy!—era su padre—¡Hija, qué alegría! ¿Estás bien?
—¡Supimos las noticias!—continuó su madre, que se veía bastante preocupada—¿Qué pasó? ¿Cómo están tú y Nick? ¿Por qué no nos habías llamado?
Judy intentó procesar todo lo que sus padres le preguntaban, respiró hondo y se calmó, sentía que comenzaba a hiperventilar y eso no le gustaba.
—Yo… estoy bien, de verdad. Lamento no haberles llamado, han sido días de locos…
—¡Nos enteramos hoy en la mañana por el noticiero! ¡Judy Hopps! ¿Es cierto que estás saliendo con Nick?
¿Es enserio? El universo no podía odiarla más.
—Enserio, estoy ocupada y muy cansada.
—¿Sigues en el hospital?
—No, pero debo cuidarme.
—¡Hija, estamos bastante preocupados por ti!
—Papá, mamá, no me siento muy bien—les dijo con voz cansada—¿Puedo hablarles más tarde? Han sido días muy pesados.
—Supongo que tienes razón…
—Judy ¿Estás bien?
—Sí mamá. Pero debo descansar. Les marco en la noche ¿sí?
—Está bien hija, cuídate ¡Te amamos!
Judy colgó y respiró hondo. Sabía que debía darles explicaciones a sus padres, pero al menos ellos ya estaban tranquilos con saber que su hija seguía con vida. Tenía toda la tarde para pensar en qué decirles y cómo, pero por ahora había algo mucho más importante: ver a Nick.
Guardó el celular en su bolsillo y regresó a la comisaría, en su locker tenía un cambio de ropa. Consideró más oportuno llevar ropa de civil, pero se echó la placa al bolsillo, nunca estaba de más cargarla. Usó el transporte público hasta llegar al hospital, las enfermeras la saludaron amablemente mientras subía por el elevador hasta el piso tres. Conforme más se acercaba a la habitación 302 sentía que su corazón iba a salirse de su pecho. En toda su vida jamás se imaginó viviendo ese tipo de situaciones y le estaba costando mucho aceptarlo.
Entró despacio a la habitación, y se sorprendió de lo que encontró. En el sillón que estaba bajo la ventana una delgada figurita roja estaba echa un ovillo, todavía dormida. Era Rei, que se había quedado con su hermano toda la noche. Judy no tuvo corazón para despertarla, en vez de eso se acercó a Nick, le sujetó la pata y le susurró en su oreja.
—Tu hermana está aquí ¿Ves como si te quiere?
No hubo respuesta, lo cual causó un ligero dolor en el pecho de Judy. Por lo demás todo se veía en orden, Nick estaba igual de tranquilo que el día anterior, tanto, que daba la ilusión de que sólo dormía. Pero el ver su respirador y la intravenosa le hacían recordar que así no eran las cosas.
Acarició la pata que tenía entre sus manos, deleitándose con el suave pelaje rojo. Había tenido muy poco tiempo por disfrutar al lado de Nick como pareja, muy poco tiempo para acostumbrarse a sus besos y desarrollar ese tipo de caricias íntimas como tomarse las manos, acariciarse al abrazarse o acurrucarse en el pecho del otro. Judy siguió acariciándole la palma de su pata, luego los dedos y siguió escalando sus caricias por el antebrazo. Se preguntó cuáles serían las expresiones de Nick si pudiera sentirla y reaccionar ante su contacto.
No se dio cuenta de que Rei estaba despertando, la zorra miró la escena en silencio sin querer romper el momento. Era tan íntimo y bello. Judy acariciaba tiernamente la pata y brazo de su hermano, esbozado ligeras sonrisas, inclinándose a la oreja de Nick para susurrarle cualquier cosa que viniera a su mente. Si Nick estuviera consciente él le sonreiría y respondería con astucia, creando una atmósfera de felicidad. Rei los conocía bien, Nick y Judy tenían un mundo bastante íntimo al que nadie podía entrar. Ver a Judy ahí, en ese mismo mundo, esperando a que Nick llegara, era terriblemente triste y desolador. Rei debió contener su llanto, recordando que ya había llorado mucho por la noche.
Había recibido una llamada por parte del hospital, entre las credenciales de Nick encontraron a Rei como referencia si algo malo sucedía. No lo pensó dos veces, avisó a su tía y tomó un tren a Zootopia, llevándose en su mochila dinero, un cambio de ropa y el juego de llaves que Nick le dio de su apartamento. Cuando llegó al hospital Judy llevaba poco de haberse ido, así que pudo pasar toda la noche a solas con su hermano, teniéndolo para ella sola.
Recordó cuando eran unos niños y quedaron solos contra el mundo. Nick había movido cielo, mar y tierra para darles una vida decente, dentro de lo que cabía. Habían sido inseparables, de niños jugaban todo el tiempo y tenían chistes propios que nadie más entendía, ni sus padres cuando vivieron. Al Nick tener que hacerse responsable de ambos comenzó a ser más severo con ella, pero siempre con una amabilidad y encanto propio de los Wilde. Ella amaba su hermano, era su héroe, era quien nunca la iba a abandonar.
No estaba orgullosa de su comportamiento cuando se hizo adolescente. Juzgó muy mal a Nick, y aunque en parte tenía razón, no debió actuar tan malagradecida. Era natural que Nick se enfadara con ella, viéndolo en retrospectiva. Su tía muchas veces intentó hacerla entrar en razón, mantenerla en contacto con su hermano pero con poco éxito. Judy fue quien mejor hizo las cosas poniendo al fin un puente emocional entre los dos hermanos Wilde, que se habían distanciado irremediablemente con los años a expensas del amor y camaradería.
Y ahí estaba ahora, tras tantos años de una lucha de egos, sujetando la pata inerte de su hermano y llorando por todo ese tiempo perdido. Duró toda la noche llorando, contándole a Nick santo y seña de sus hazañas en Foxville, describiéndole con lujo de detalles cómo era su prometido y pidiéndole que la escoltara al altar el día de su boda. Siempre amó a su hermano, una parte de ella siempre lo extrañó, y verlo ahora tendido en la cama, inconsciente por tiempo indefinido, hizo que su orgullo se quebrara y dejara de lado todos esos sentimientos que habían puesto la barrera entre ellos. Si Nick despertaba (y más le valía hacerlo) no perdería más el tiempo, ocuparía su lugar en su vida como el hermano mayor que siempre había sido.
Viendo a Judy con Nick, sujetándole la pata, sonriéndole con melancolía y algo de miedo, Rei se juró a sí misma que siempre les demostraría su apoyo. Ella presentía que había algo entre esos dos, pero una parte de su mente era incapaz de asimilar que un zorro y una coneja pudieran tener alguna relación amorosa. No estaba del todo en contra, pero tampoco estaba a favor de los matrimonios inter-especies. Sólo que ahora, teniendo a Judy frente a ella, viendo cuánta adoración había en su pequeño y conejudo ser hacia Nick, lo entendió. No se trataba de especies, se trataba del amor, y ése era un sentimiento universal.
Su cuello torcido durante varias horas comenzó a dolerle, con un quejido Rei se intentó enderezar, incapaz ya de mantener la incómoda postura. Judy levantó las orejas, pero no la miró, con sólo ese gesto dio a entender que la daba por despierta. Rei siguió sentada en el sillón, parpadeando, bostezó un poco y después se levantó estirando las piernas ¡Qué incómoda había dormido!
—Hola—saludó Judy con una sonrisa.
—Hola—le devolvió el saludo—Sabía que ibas a venir, pero no esperaba que tan temprano.
—Yo no sabía que habías llegado a Zootopia. Ha pasado todo tan rápido, ni me había acordado de llamarte…
—No te preocupes, vi las noticias—comentó Rei con tristeza—Tu deberías estar en cama, señorita.
Judy hizo un mohín, frunciendo los bigotes de una forma adorable.
—Hay demasiado trabajo que hacer como para descansar. Nick descansará por los dos.
Rei rio un poco, había sido una buena broma y le quitó tensión al ambiente. Las dos guardaron silencio, viendo a Nick. Si el zorro no estuviera en coma ya se habría despertado incómodo ante las penetrantes miradas de ambas hembras, pero no, mantenía la misma expresión de paz.
—¿Cuánto tiempo te quedarás en la ciudad?—preguntó Judy.
Rei se encogió de hombros, pensando en una buena respuesta.
—Si no despierta pronto… unos dos meses. La boda seré en Foxville. Nos mudaremos aquí si es necesario tras la ceremonia, pero espero que no sea necesario. Nick tiene que estar ahí…
Judy asintió, como si estuviera diciéndole que no era necesario continuar con esos pensamientos pesimistas. Estaba feliz de ver a Rei ahí, cerca de su hermano cuando éste más lo necesitaba, sólo lamentaba que Nick no estuviera consciente para verlo.
—¿Te quedarás?
Rei negó suavemente con la cabeza.
—Me iré a bañar y a cambiar de ropa, regresaré para mediodía ¿Y tú?
—Tengo que cerrar el caso.
La zorra respingó.
—Judy, mi hermano esta así por culpa de ese caso, enserio ¿No quieres descansar?
—No.
—Deberías cuidarte más.
—Es necesario.
—¿Qué cosa? ¡Estás llevando tu cuerpo al límite!
—¡Lo haré si es necesario!—declaró—Tu hermano está aquí por ese maldito caso, no podré estar tranquila hasta que no lo resuelva. Esto no será en vano.
Rei entendió los motivos de la conejita, pero la miró con ojos preocupados. Judy no se veía del todo bien, sin embargo la conocía lo suficiente como para saber que no iba a cambiar de opinión fácilmente.
—Si necesitas ayuda, sólo dilo.
—Gracias—le respondió Judy con una tenue sonrisa.
Volvió otro silencio, se escuchaban los latidos del corazón de Nick y la respiración de ambas hembras. Con algo de valor, Rei cerró los ojos y dijo:
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Claro.
—¿Cómo pasó esto?
Judy se tensó, no se esperaba eso. Miró a Rei, la zorra estaba nerviosa y ansiosa al mismo tiempo. Quería entender porqué su hermano estaba así, necesitaba encontrar una explicación a todo lo que estaba pasando. Judy entendía eso y, como pudo, le contó pistas escuetas sobre los hechos. No estaba lista para asimilarlo ella tampoco, y no pudo dar mucha información, pero al menos intentó ser concisa y Rei no pidió detalles, consciente de que Judy estaba haciendo un enorme esfuerzo para responder.
—¿Así que estás en ceros sobre el caso, verdad?
Judy asintió, pues ella tenía razón. No había pistas que pudiera seguir, Nick había hecho casi todo solo y no estaba segura de poder encontrar un rastro de migajas de pan que la guiara hasta las evidencias que llevaron a Nick a esa cama de hospital.
—No estoy segura de por dónde empezar—confesó—Pero algo se me ha de ocurrir.
—¿Nick no te dio alguna indirecta?—continuó Rei, intentando ser útil—Quizá no dijo en claro nada pero pudo dejar cabos sueltos ¿se te ocurro alguno?
—La verdad no.
—¿Antes del accidente no dijo o hizo nada que te pareciera extraño?
—No he querido recordar mucho eso…
—Pero puede que ahí este la clave ¿No?
—Puede que…
De repente, recordó algo. Justo antes de que chocaran, en plena persecución, Nick había escrito algo en una libreta. Vio la acción de reojo, no le dio importancia ¿Y si era alguna pista?
—Me tengo que ir—dijo apresuradamente, saliendo de la habitación.
Le pidió a la enfermera de la recepción las cosas de Nick, bajo el argumento de que las necesitaban para la investigación (mostró su placa). No del todo convencida la enfermera le entregó la bolsa con ropa y objetos del zorro. Judy hizo su mejor esfuerzo por ignorar el uniforme manchado de sangre, y se concentró en los bolsillos del pantalón. Sintió un trozo de papel "¡Lotería!" con cuidado lo sacó y desdobló, encontrando la única pista que Nick dejó antes de caer en coma.
Escrito con letra rápida y descuidada, era una sola palabra: "flash" seguida de cuatro números: "0452" Judy la leyó tres veces, repitiéndola en voz alta ¿Qué significaba eso? Lo primero que vino a su mente fue el oso perezoso que era amigo de Nick, Flash, pero ¿Qué relación podía tener él con el caso? De todas las cosas que Nick pudo haber escrito ¿Por qué escribió eso?
Nick era un zorro astuto e inteligente, él no escribiría nada a pocos minutos de una inminente colisión a no ser que fuera algo importante. Judy lo conocía lo suficiente como para medio entender cómo procesaba Nick las cosas. "Flash" debía ser una palabra clave, una miga de pan que la guiara por el sendero de migajas hasta el objetivo. Tendría que ser muy astuta, como un zorro, para encontrar el resto de las migajas.
Revisó también el celular de Nick, pero no encontró nada que fuera relevante. Había tenido unas cuantas llamadas con Finnick, pero no le sorprendía, ya había hecho nota mental de ir a visitarlo pronto. Lo siguiente que se le ocurrió fue acudir a la comisaría y ver la computadora de Nick, quizá ahí encontraría más información. Guardó su ropa en la bolsa otra vez, pero antes de cerrarla un pequeño brilló llamó su atención, con cuidado revisó los objetos y encontró el origen del resplandor: era la placa de Nick, dorada y bien pulida, con su nombre inscrito.
Nicholas P. Wilde. Judy pasó una mano sobre el nombre grabado y suspiró. Recordó años atrás cuando estuvo presente en su graduación y ella misma le colocó esa placa con orgullo contenido sobre su uniforme ¡Fue uno de los días más felices para ambos! El tener esa placa en su pata le causaba pesar y nostalgia, era lo más cerca que podría estar de Nick por lo pronto. Sin que nadie la viera, deslizó cuidadosamente la dorada insignia en su bolsillo, y ese sencillo acto la hizo sentir un poco más confortada.
Saliendo del hospital se encontró con Lobezno y McCuernos, que habían ido para visitar el zorro. No quiso distraerse mucho con ellos, así que intercambiaron un saludo, palabras amables y se fue.
—¿Crees que estará bien?—preguntó Lobezno a su compañero, preocupado por la conejita.
—Eso espero—respondió—Fue un accidente terrible, no creo que lo esté sobrellevando del todo.
—Yo tampoco.
Ambos oficiales vieron a su compañera desaparecer entre las calles. Hopps y Wilde siempre fueron inseparables, era natural que fuera un golpe bajo para la primera y única oficial coneja de toda Zootopia. Le desearon lo mejor a Judy y retomaron su camino para visitar a Nick. Serían días difíciles en la comisaría.
o-o
Nada.
Simplemente no encontraba nada.
Buscó en la computadora de Nick y encontró un archivo de Word con dos hojas llenas de anotaciones esporádicas sobre el Krokodile y las hienas. Judy las imprimió para leerlas con detenimiento, pero eran apuntes escritos al azar sin orden ni relación entre ellos. Buscó en internet todo lo relacionado a los conceptos que había en ese documento, pero eran más y más definiciones de lo mismo: drogas, cárteles, narcomenudeo, etc.
El único nombre que encontró en todos los registros de Nick fue el de Finnick, así que tan pronto pudo lo interrogó. Él se mostró accesible, había visto el accidente en las noticias y se sentía mal por Nick, sabía que había quedado muy mal parado. Respondió a todo lo que Judy le preguntó, pero la información que le daba no tenía sentido para ella. Judy era una excelente policía y buena detective, pero Nick era el maestro en leer a los animales y sus reacciones, encontrando pistas e información en rincones que Judy jamás hubiera visto. Con frustración, la conejita debía admitir que no tenía ninguna pista a la cual seguirle el rastro.
Buscó también la serie de números que Nick había apuntado, así como definiciones de "flash". Pero todo en internet le arrojaba exactamente lo mismo, si eran palabras o números clave debían estar demasiado bien codificados porque en ninguna base de datos encontraba algo que los relacionara. Llenó casi toda su libreta con los apuntes que encontró en la computadora y con las respuestas de Finnick, pero era información escueta sin mucha relación entre sí.
Desesperada, compró una chaqueta negra y ocultó sus orejas en un gorro, yéndose a dar una vuelta por la bodega de las hienas. Tal y como lo esperaba, el lugar estaba completamente vacío. Comparó las fotos que tomó Nick y comprobó que se trataba del mismo edificio, pero no había rastros de que alguna vez sirvió de almacén para drogas. Era como si todo lo que Nick hubiese encontrado se lo llevara el viento.
Por donde buscara no había forma de relacionar a Michael Tigerwild con esas hienas. Con el tiempo encima y bastante frustrada, Judy regresó a su apartamento y agarró todos los archivos que tenía sobre el caso, leyendo, analizando, intentando ser más astuta para ver una solución a todo ese rompecabezas.
Su celular sonó, aunque no estaba de humor para nadie, sabía que eran sus padres, y ellos merecían una explicación. Después de todo les había dado un buen susto.
—¿Sí?—respondió.
—Hopps, tenemos malas noticias—era el jefe Bogo, Judy inmediatamente se tensó.
—¿Qué pasa?
—¿Has visto el noticiero?
¿Cómo, si había estado toda la tarde investigando?
—No.
—Es un caos—confesó el jefe con desdén—Hacen todo tipo de comentarios sobre ti y Wilde, y lo peor es que están comprometiendo a la comisaría.
—¿A qué se refiere?
—Por la delicada situación de la reforma, los conservadores se nos han echado encima. Pretenden denunciarnos por faltas a la moral.
—¿¡Qué!?—no, no puede ser, no puede ser…
—El alcalde y yo acabamos de salir de una junta—continuó Bogo, sin dejarla decir algo más—Queremos que des una conferencia de prensa mañana a mediodía.
—Pero yo no puedo señor, estoy…
—¡Lo sé! ¿Crees que esto me gusta Hopps? Yo no quería que nada de esto pasara.
—Señor…
—Mira, ven mañana a mediodía y responde las preguntas de estos reporteros. Todos estaremos ahí, no debes sentirte intimidada. Y una cosa más, quiero que digas la verdad.
—Pero eso nos comprometería más…
—Zootopia tiene que ver la realidad Hopps, no debe vivir de mentiras. Vendrá una asesora para ayudarte antes de que salgas a los medios.
—Pues… está bien.
—¿Alguna duda?
Era ahora o nunca.
—¿No hay forma de evitar esto?
—Temo que no, Hopps.
—Gracias jefe.
—Descansa.
Aturdida y con el celular en la mano, Judy apenas asimilaba lo que estaba pasando cuando su celular sonó otra vez. Incapaz de pensar, respondió.
—¿Bueno?
—¡Judy-dudy!—eran sus padres—¿Cómo estás, encanto?
—¿Cómo sigues tesoro?
—Yo… bien, gracias.
—¡Qué bueno amor!
—¿Y cómo está Nick?
Nick.
—Él…
No pudo más.
Repentinamente dejó de escuchar el teléfono. Todo a su alrededor desapareció. Con cuidado, se puso de pie y caminó hasta su alcoba, sobre la cama estaban todavía las camisas de Nick, cuidadosamente dobladas. Los acontecimientos del día desfilaron por su mente aturdiéndola, lastimándola, tumbándola. Algo en su interior se quebró, y las lágrimas emergieron mientras se desplomaba sobre la cama, intentando aspirar el aroma de las camisas con poco éxito.
Esto era demasiado. Extrañaba a Nick, con todo su ser. Sus mensajes, sus llamadas, el café que le preparaba, sus bromas, su forma de encontrar pistas donde nadie más las veía… quería a Nick con ella, que le diera un abrazo y le dijera que todo iba a estar bien ¿Era mucho pedir? No encontraba nada de información para atrapar a esas hienas, ninguna pista que las vinculara con el caso Tigerwild. Nick no estaba con ella por culpa de ese maldito caso, y ella debía vengarlo, debía llevar a esos desgraciados a la cárcel ¡No iba a esta en paz consigo misma hasta que los encontrara!
Abrazó las camisas de Nick, dejando que se empaparan de sus lágrimas. Su pecho se encogió y sintió su corazón dolerle con cada palpitar, complicándole el respirar. Era como si alguien estuviera de pie encima de ella aplastándola y disfrutando de su agonía. Llevaba un solo día sin Nick, pero se sentía como la eternidad. Sólo dos noches atrás los dos durmieron juntos en esa misma cama y se despertaron abrazados, felices de estar juntos, pero ese evento se encontraba distante y borroso cubierto de dolor y añoranza.
Durante todo el día se dedicó a buscar, investigar, interrogar, distraer su mente. Pero todo a su alrededor le recordaba a Nick, y eran como bofetadas con guante blanco. La comisaría, el uniforme de policía, la placa en su bolsillo, el olor al café, las risas cuando escuchaba animales contar chistes malos ¡Hasta su propio apartamento le recordaba cada rincón a él! el sillón donde se sentaban a ver películas, la cocina donde él hizo una vez el desayuno, la mesa donde ambos platicaban tomando un café por las tardes al salir del trabajo…. Judy se preguntó si esto no sería masoquismo, pero estaba demasiado triste como para encontrar respuestas a sus cuestiones.
Se puso una camisa y sacó la placa de su bolsillo, releyó el nombre Nicholas P. Wilde una y otra vez, recordando la sonrisa en el rostro del zorro cuando le puso dicha insignia en el pecho. Entre lágrimas y frustraciones, se quedó dormida, rodeada de los mismos fantasmas que llevaban atormentándola desde que Nick quedó en coma.
o-o
Llegó a la comisaría a las once de la mañana, portando su uniforme policial. Los oficiales que la vieron en la recepción la saludaron, pero todos tenían una expresión de lástima, ningún policía en Zootopia era ajeno a todo el melodrama que estaban haciendo a costas de Hopps y Wilde y se sentían mal por ellos, máxime porque el zorro estaba en coma y era incapaz de responder por su integridad ¡Vaya bola de cobardes esos reporteros amarillistas! ¡Atacar sin piedad a un oficial en coma y a una policía aturdida física y emocionalmente por el trauma del accidente! Cada vez se tenían menos escrúpulos en la ciudad.
Bogo la esperaba en su oficina, Judy tocó dos veces y abrió cuando el jefe respondió un tajante "Pasen", tampoco se la estaba pasando muy bien con semejante escándalo. Judy se sorprendió de encontrar en la oficina, elegantemente sentada frente al escritorio, a Mary Topperwerth, que le sonreía con simpatía.
—¡Hola, oficial Hopps!—le saludó.
—Hola—respondió—¿Qué es lo que sucede?
—La señorita Topperwerth será tu asesora—repuso el jefe, parándose de su silla—Los dejaré a solas para que se preparen. La conferencia es a las doce.
Dicho esto salió de la oficina sin decir nada más, pero presionando sus cienes con expresión de cansancio. Judy vio a Mary y tomó asiento a su lado, estaba bastante cansada emocionalmente hablando, pero debía enfrentarse a esto tarde o temprano.
—Me alegra mucho verte otra vez—comentó Mary—Aunque lamento las circunstancias.
—Oh, no te preocupes—repuso con una sonrisa falsa—No tienes culpa de nada.
—No cariño, pero estos noticieros se están pasando.—mantuvo una mueca de enfado—¡Deberían regular leyes al respecto! Pero no, porque entonces atentarían contra la libertad de expresión—dijo lo último con sarcasmo—En fin ¿Cómo te sientes?
—No muy bien.
—¿Has escuchado a los noticieros?
—No.
—Has hecho bien, te harán más daño—confesó—Básicamente consideran que tú y Nick han cometido faltas a la moral.
—¿Y qué consideran moral ellos? ¿Molestarme cuando estoy en medio de una investigación, sólo para hacer crecer sus ratings?—su cansancio y fastidio comenzaban a mostrarse en sus reacciones.
—Tienes razón, pero no puedes responder así a los medios.
—El jefe Bogo quiere que diga la verdad.
—Sí, pero debes saber cómo decir la verdad—la voz de Mary sonó firme—Debes hacerles ver que sin importar lo que digan u opinen, sus convicciones son firmes, eso hará que duden de sus propias ideas.
—Yo no sé hacer lo que tú.
—No se trata de que seas como yo, se trata de que puedas dar una buena conferencia hoy.
"Ok, conferencia de prensa, yo te enseño. Responde a todas sus preguntas como si te respondieras a ti misma. Ejemplo: ¿Cómo estuvo el caso? Bueno, ¿Fue un caso difícil? Sí, sí lo fue.
Vívido y claro, aquel recuerdo llegó a su mente como un golpe directo a su corazón. La opresión en el pecho volvió, igual que la dificultad para respirar y un intenso calor semejante a un bochorno que la hizo sentir mal físicamente.
—No puedo… no puedo…
—Judy, cálmate.
—Yo…
—Concéntrate—la yegua puso sus patas en los hombros de la conejita, consolándola, viéndola de frente—Todo estará bien.
—Esto es mucho ¡Es demasiado!
—Lo sé cariño, lo sé—su voz sonaba apremiante—Pero debes ser fuerte, por Nick ¿Sí?
Por Nick… Mary había dado en el clavo.
Judy se intentó calmar, respirando con pausas y cerrando los ojos, esforzándose por bajar su pulso cardíaco. Miró a la yegua y recordó su historia ¿Cómo pudo Mary soportar el saber que su novio estaba muriendo a una pared de distancia, sin poder estar con él sólo por una estúpida burocracia? Su fortaleza la inspiró.
—Nick está en una cama de hospital sin poder defenderse de estas acusaciones—le recordó Mary—Pero tú estás aquí, y es tu deber ayudarle en todo lo que puedas, defiéndelo frente a esta gente Hopps.
Sí, todo valía la pena, si era por Nick.
o-o
A las doce Judy salió de la oficina de Bogo y bajó hasta el lobby de la comisaría, donde estaba dispuesto el podio y los reporteros a su alrededor. La oleada de fotografías y preguntas no se hicieron esperar, pero un gran grupo de policías tenían surcados a los reporteros, para evitar que Judy se abrumara aún más. Sintiéndose apoyada, la conejita subió al podio, desde donde observó a Clawhauser y Bogo darle ánimos en la recepción.
Las preguntaron salieron disparadas hacia su persona de forma similar a las balas, pero las atentas orejas de Judy solamente prestaron atención a esas que fueran clave, dejando de lado las más sensacionalistas.
—¡Oficial Hopps! ¿Se ha sentido ofendida por las declaraciones hechas por los conservadores?
"Respira, cálmate ¿Te sientes ofendida?" Pensó.
—Cualquier comentario que agreda mi integridad es ofensivo—vio a Mary desde la recepción asintiendo, dándole a entender que había sido una buena respuesta.
—¡Oficial Hopps! ¿Cuál es su declaración sobre los comentarios que han hecho sobre usted y el oficial Wilde?
"Es ahora o nunca" respiró muy a fondo, sus orejas se tensaron y con una expresión muy firme y casi intimidante comenzó a pronunciar un discurso.
—Quiero dar mi respuesta definitiva—se armó de valor y continuó—Zootopia siempre se ha alzado el cuello diciendo que es una metrópoli progresista, pero ahora se espanta cuando sus habitantes quieren reconocer derechos tan básicos como elegir a quién se quiere. Soy oficial, conozco la ley, y sé que no hay pruebas ni testimonios que puedan avalarme como criminal, ni a mí ni al oficial Wilde. Si lo que desean es avivar el fuego de la polémica ¡Felicidades! Ya lo han conseguido. Y les ayudaré un poco más confesando que, en efecto, sí mantengo una relación sentimental con el oficial Wilde, la cual es muy reciente. No me considero capaz de hablar por él porque, como todos saben, se encuentra muy grave en el hospital, pero sí puedo hablar por mí y decirles que mi relación sentimental no compromete mi capacidad ni mi juicio bajo ninguna perspectiva…
Antes de que pudiera pensarlo dos veces, unas palabras emergieron de sus labios, palabras que de repente tuvieron un intenso y diferente significado.
— Cuando amas a alguien no importa absolutamente nada más que ver al otro feliz y seguro ¿Qué importa que sean de diferentes especies, o del mismo género? Los límites sólo existen dentro de nosotros.—Nick le había dicho esas palabras tiempo atrás, y al fin, después de tantos problemas, las había entendido—Que tengan buenas tardes, no más preguntas.
Judy bajó del podio, los reporteros intentaron abalanzarse sobre ella pero los oficiales se los impidieron. La conejita caminó rumbo a las oficinas, sin mirar atrás. En la recepción, Mary sonreía orgullosa, se había mostrado decidida y convencida, ocultando bien lo deprimida que estaba. Sería una respuesta poderosa, no tenía la menor duda. Pero pronto le duró el gusto, porque una expresión de pena se apoderó de sus facciones.
—¿Ya se lo dijiste?—le preguntó a Bogo.
—¿Quieres que termine de matarla, provocándole un colapso?—respondió ásperamente el oficial.—Claro que no, ya ha tenido suficiente.
—En algún momento deberá saberlo.
—No hay prisa.—replicó—Mientras Wilde esté en el hospital se considera incapacitado, y por lo tanto fuera del sistema, así que técnicamente no es policía por ahora.
—No sabía que tuviera ese tipo de mañas jefe—comentó Clawhauser—Le ha hecho daño esos juegos de póker con Wilde…
—Quizá, pero es técnicamente cierto. Dejemos que las cosas se calmen.
—Creo que será lo mejor—concluyó la yegua, su elegante figurada tensa por la incómoda situación.
o-o
Tres días después Judy se sentía completamente perdida. No había avanzado nada en el caso y en toda Zootopia no se hablaba de otra cosa más que de su declaración en los medios, la cual había inclinado mucho la balanza en favor de los activistas liberales, a pesar de que los conservadores no disminuían ni un poco en sus agrios comentarios. Pero por primera vez en meses Judy se mantuvo ajena al clima político de la ciudad, centrándose en su investigación, con nulo éxito.
—Te vas a matar del cansancio—le dijo Rei en una visita que le hizo a Nick—Y mi hermano me matará cuando despierte por no haberte cuidado bien.—la zorra estaba preocupada por la conejita, que tenía enormes ojeras bajo sus ojos y se veía cada día más delgada si es que era posible.
—Nos preocupas mucho hija ¿No quisieras que te visitemos unos días?—decían sus padres, quienes aunque se molestaban mucho por tener que ver las noticias para saber de la vida de su hija les ganaba la preocupación de verla tan decaída.
—Deberías tomar un descanso Hopps—decía el jefe Bogo y casi todos los oficiales de la comisaría cuando la veían servirse hasta cinco tazas de café al día para mantenerse alerta.
—Estoy bien—les respondía todos, pero ni ella misma se lo creía, tan agrio era su tono de voz.
Pero ¿Qué caso tenía admitir que no estaba bien? Necesitaba pastillas para dormir y apenas recordaba comer, lo admitía, necesitaba ayuda, pero eso sería después, lo primero era encontrar a esas hienas, que parecían haberse esfumado de la faz de la tierra. Todo lo demás se acomodaría cuando esos delincuentes estuvieran tras las rejas.
Dos semanas después del accidente Finnick le habló a Judy, comentándole que sabía algo. Había encontrado ese espantoso gimnasio de mala muerte en donde Nick tenía un casillero con un cambio de ropa. Animada por su primera pista en días, la conejita entró al lugar y consiguió abrir el casillero, la contraseña era el cumpleaños de Nick. Pero adentro sólo había una camisa limpia y un poco de dinero para emergencias. Otro camino sin salida.
O quizá… ¿Quizá no?
Algo en su mente hizo click, comenzó a pensar como Nick. Ese gimnasio estaba cerca de la antigua bodega de las hienas, eso significaba que Nick había detectado el lugar desde mucho antes. Viendo el cambio de ropa, lo más seguro es que visitara el edificio o lo rodeara con algún disfraz y luego entrara a ese gimnasio a cambiarse, para despistarlos. Pero no, un solo cambio no era suficiente. Nick era bastante cuidadoso con los narcotraficantes, debía haber algo más.
Flash. 0452.
Judy visitó a Flash, preparándose mentalmente para una conversación muy larga. Ya lo había entrevistado antes, pero el oso perezoso no sabía nada del caso. Sólo que esta vez Judy no comentó eso, le preguntó qué lugares frecuentaba con Nick y en dónde lo había conocido.
—Café… del… desier-to—respondía—Bar… los…dor-mi…lo-nes.
Flash se mostraba muy cooperativo, era un buen tipo y de no ser Judy tan desesperada por su forma de expresarse sabía que se llevarían bien. Tras esperar quince minutos por la respuesta, Flash al fin mencionó lo que ella buscaba.
—Gim-na-si-o… el… fuer-te….
—¿Y dónde está ese gimnasio?
En el centro de la ciudad ¡Lotería!
Judy señaló en un mapa los dos gimnasios que relacionaban a Nick, había muchas formas de desplazarse de uno en otro, el zorro astuto seguramente buscaría eso para poder despistar a animales que intentaran seguirlo. Llevaba esas dos semanas haciendo las cosas mal, nunca se trató de seguir la investigación donde Nick la había dejado, se trataba de investigar lo que Nick había estado haciendo.
Llegó al gimnasio y preguntó por su locker, el cual tenía un candado, introdujo los números 0-4-5-2. El candado se abrió "¡Sí, sí, sí!" pensaba emocionada.
Había más ropa, algo de dinero y, lo más importante: una memoria flash USB.
"Nick Wilde, eres el zorro más astuto del mundo"
o-o
—Si salimos de esto—dijo la conejita, comenzando a asustarse enserio—Te daré un golpe, por descuidado, y luego un beso por haberlo resuelto todo.
Intentó sonar graciosa, pero su voz estaba cargada de nerviosismo. Nick le sonrió, entendiendo que ella hacía su mejor esfuerzo, pero las hienas seguían peligrosamente cerca. Estaban en la Séptima Avenida, que tenía seis carriles, divididos en tres y tres por un muro de contención donde estaban las farolas. A lo lejos se vislumbraron las sirenas de las otras patrullas, por fin los refuerzos estaban cerca, pero eso sólo empeoró la situación.
La avenida estaba casi sola, y por ende dos de los autos negros intentaron rodear la patrulla, dejando a un carro atrás de la misma. Nick supo entones qué pretendían hacer, no iban a darles la oportunidad de que llegaran a la comisaría o llegasen los refuerzos, tampoco iban a secuestrarlos, iban a eliminarlos. Recuerdos de la época en que Mark y sus hienas dominaban Zootopia comenzaron a bombardearlo y, entre todas esas memorias, sobresalían los terribles accidentes viales que provocaron esos narcotraficantes.
Nick entendió que probablemente no saldrían de esa, así que rápidamente sacó una pequeña libreta y una pluma, pensando lo más rápido que le permitía su acelerado cerebro ¿Qué clase de pista sería suficiente para los policías sin que despertara tantas sospechas? Sintió que golpearon la defensa del auto por atrás, ya no tenía tiempo. La memoria USB estaba a salvo en el gimnasio donde frecuentaba a Flash…. Un momento… ¿No se llamaban también flash las memorias USB?
Quizá sería la última cosa buena que hiciera en el mundo, así que apuntó lo más rápido que le permitieron sus patas la palabra "flash" seguida de la clave para abrir su casillero. Miró a Judy de reojo, si ella salía viva entendería su pista. Y si no, alguien más en la fuerza, quizá dentro de unos años, podría verse beneficiado. Guardó la nota en su bolsillo, sabiendo que los policías buscaban pistas en la ropa de los cuerpos y rezó mentalmente todas las mantras que se sabía.
Se acordó de sus padres y de su infancia antes de quedar huérfano, se acordó de su hermana y de lo mucho que lamentaba haberse distanciado con ella. Miró a Judy de reojo y lamentó no haberle confesado sus sentimientos antes, privándolos de muchos más días y noches de estar juntos. Pero nada de eso importaba ya, con algo de suerte saldrían vivos de ésta e intentaba mantenerse positivo.
Nick vio más adelante que había una salida con semáforo, donde los autos podían dar vuelta en u. Pronto entendió las intenciones de las hienas, pero Judy seguía enfrascada en su carrera y necia a rendirse. Por el retrovisor vio al otro automóvil negro, por lo que la opción de frenar para deshacerse de la presión era imposible. Tomando una profunda respiración, miró a Judy, tan hermosa a pesar de estar estresada por la situación, y habló con toda la sinceridad del mundo.
—Judy—le gustaba mucho ese nombre—Te amo.
—¿Qué?
Sonrió, su zanahorias siempre sería una torpe y adorable coneja.
El auto los embistió por detrás empujándolos violentamente, el otro automóvil les cerró la posibilidad de escape golpeando su lateral. Otro golpe más y se escuchó el fuerte impacto, seguido de una sensación poderosa y estruendosa que lo abrumó, gritó porque de repente sintió un espantoso dolor en la cabeza y… nada, todo oscuro.
Nick me amenazó en persona, quería aparecer en este capítulo no sólo como un cuerpo en cama y por eso la escena final XD
Siento que no me salen los temas policiacos del todo bien, así que una enorme disculpa por las fallas que pueden encontrar en este capítulo, ha sido el que más tiempo me ha tomado escribir y he andado dispersa por las tareas, como se acerca el fin de semana espero tardar menos en subirles el próximo capítulo pero no quiero prometerles nada por obvias razones XD Veremos más a Rei y estoy planeando formas de meter más a Mary también, porque les ha gustado mucho ese personaje =)
¿Que tan malo quedó? XD
¡Gracias por leer!
chao!
