Aquí tenéis el capítulo 10, espero que lo disfrutéis. La historia, cronológicamente hablando, avanza lentamente pues quiero centrarme en la situación sentimental de ambos. Al final del capítulo os tengo una noticia importante que dar (no hagáis trampas y vayáis al final sin antes leer el capítulo).

Es el amor… –contesté mientras reía. Inevitablemente vino a mi cabeza la imagen de Ace y no supe bien el por qué.

–10–

Pasaron tres días desde que se celebró la crucial reunión para los piratas de Barbablanca y, entre una de las tantas decisiones que tomaron, fue la de seguir con ese nombre y esa bandera. Fuera quien fuera el capitán, viajarían bajo el nombre de aquel gran hombre y cumplirían su voluntad. Por el momento, entre ellos los ánimos se habían calmado un poco y a Ace no se le veía tan tenso y entristecido. Lo cierto es que se había tomado muy seriamente lo de ser el capitán a pesar de su inicial negativa, tanto es así que casi no le había visto. Eso me entristecía un poco porque el estar con él me reconfortaba y sentía que la única persona que me había podido comprender en su totalidad se estaba alejando de mí.

Cerré los ojos e inspiré intentando apartar de mis pensamientos todo aquello. Desde un principio sabía que esto pasaría y me daba miedo. A día de hoy, sigo sin entender que es lo que siento por este chico. Me giré en su dirección y lo vi charlando animadamente con sus compañeros de tripulación, también con su hermano y Jinbei. En un momento dado, Ace soltó una carcajada y no pude evitar sonreír tristemente y mirar hacia el suelo.

–Nico Robin… –me volteé con calma hacía la persona que me llamaba– ¿va todo bien?

–No se preocupe, Ivankov-san. Todo está bien –le dije mientras forzaba una sonrisa.

–Ya… es triste, ¿verdad? –dijo mirando el ancho mar.

–¿A que te refieres? –pregunté sin entender bien a lo que se refería.

–Saber que pronto llegará el día en el que llegue la despedida –contestó observando a los dos hermanos como disfrutaban de una animada conversación. Sonreí.

–La vida es así supongo, ellos eligieron su propio camino y sus sueños. Pero eso no quiere decir que no se vuelvan a encontrar, estoy segura de que Luffy lo echará de menos al igual que Ace a él, pero se volverán a encontrar –sonreí mientras los miraba.

–No me refiero a Luffy, Nico Robin –me dijo seriamente mientras dirigía la mirada hacia mí. Mi corazón dio un vuelco al escuchar esa simple frase. No pude evitar poner cara de sorpresa, pero enseguida me recompuse. Esperaba que no se hubiera dado cuenta.

–Entonces no sé a quién se refiere, Ivankov-san –disimulé como pude.

–Quizá a otros los podrás engañar, pero a mí no –sonrió triunfante– todos hemos sentido algo por alguien alguna vez y puedo entender tu situación. Ace es un hombre joven y atractivo, pero además con un gran corazón… y creo que hay una conexión entre vosotros.

–¿A qué te refieres? –pregunté con el ceño fruncido.

–No sé que escondéis, no sé sobre vuestra vida pasada, no sé el peso que aún lleváis encima, pero lo que si te puedo decir es que os ayudáis el uno al otro con vuestra simple presencia. Es como si vuestros fantasmas se calmaran y se silenciaran –me respondió con una sonrisa en su rostro mientras miraba hacia el cielo. Me miró de vuelta y emitió una sonora carcajada– para conocerte de hace poco, he acertado en todo ¿verdad?

–Ivankov-san… ¿Qué debería hacer? –por una vez en mi vida no sabía como expresarme ni como actuar. Ivankov había explicado a la perfección lo que llevaba pensando desde que conocí a Ace. Me miró impasible y yo me mordí el labio, quizá no debería haberle preguntado. Eso me había expuesto.

–Lo único que te puede decir es que no lo dejes marchar si tan importante es para ti –me dijo mientras se giraba para dirigirse con su grupo de travestidos.

–¡Ivankov-san! –se detuvo y en ese momento pensé que la única que podía aclarar lo que sentía era yo misma. Así que le sonreí– Muchas gracias.

Me hizo un gesto con la cabeza a modo de contestación y se marchó. Me quedé sola en medio del campamento reflexionando sobre esa conversación que había tenido con Ivankov. Realmente me había servido de mucho porque no sabía que hacer ni que pensar. Aún ahora mi cabeza está hecha un lío. Oí que me llamaban desde un extremo del campamento, era Luffy.

–¡Robin! Es la hora de comer, ¿vienes con nosotros? –gritó Luffy. Pero mi vista se fijó en la persona que tenía a su lado, Ace. Estaba recargado en un árbol con los brazos cruzados marcando aun más su musculatura. Me estaba mirando mientras sonreía– ¿Me has escuchado, Robin?

–Si, comeré con vosotros –vi como Luffy ampliaba su sonrisa y yo le correspondí. Realmente era como un niño pequeño.

Nos dirigimos hacia el comedor improvisado del campamento. No dejaban de ser cuatro troncos formando un gran rectángulo y a ellos estaba atada una larga lona para poder cubrirse del abrasador sol de Amazon Lily. Las amables amazonas, por orden de su emperatriz, habían traído mesas largas con banquetas para que pudieran caber el máximo número de personas ya que éramos muchísimos. Principalmente los piratas de Barbablanca, Parte de la tripulación de Trafalgar Law y los travestis junto con su reina. Los piratas aliados, se marcharon una vez acabó la guerra.

Luffy se sentó al lado de su hermano y este a su lado tenia a su fiel amigo Marco. Parece ser que me iba a sentar en la mesa de los peces gordos. Se unieron Jinbei e Ivankov a la mesa y solo había un sitio restante guardado para mí. Efectivamente, delante de ni más ni menos que Ace. No le di demasiadas vueltas y me senté mientras observaba el buen rato que estaban pasando todos charlando muy animadamente. Sonreí y me sumí en mis pensamientos.

–…. y domé a un perro de tres cabezas, fue muy guay ¿verdad Robin? –oí que decían mi nombre y me volteé hacia la dirección de dicha persona. Ace me estaba mirando expectante.

–Lo siento, no estaba escuchando… ¿qué decías Luffy? –me excusé como pude. Mi capitán me miraba con una mirada interrogante y yo rezaba por dentro para que no me preguntara porque estaba tan distraída. Vi como sonreía ampliamente y en mi interior respiré tranquila, sabía que no me diría nada.

–Le estaba contando a Ace la vez que estuvimos en Thriller Bark que estaba todo lleno de zombies y conseguí domar a un perro de tres cabezas –dijo emocionado con estrellitas en los ojos. Ace lo miraba con ternura mientras sonreía a cada palabra que decía su pequeño hermano.

–Oh si, lo recuerdo. Sus dotes como domador son increíbles –dije mientras reía. Recordar ese momento me causó mucha gracia.

–Veo que has pasado por muchas aventuras –sonrió con ternura al ver a Luffy tan emocionado contándole sus grandes aventuras. Ace posó su mano sobre el cabello de su hermano alborotándolo– además te has hecho muy fuerte.

–Ya te dije que algún día seré capaz de derrotarte –contestó con seguridad.

–Un loco que no para de hacer estupideces como tu no será capaz de ganarme, soy el mayor –todos los de la mesa nos echamos a reír mientras ellos empezaban su pique de ver quien era el más fuerte.

Se palpaba en la ambiente alegría, entusiasmo, pero por encima de todo eso, en sus ojos se les veía esperanza y ganas para continuar teniendo aventuras. Sentimientos que desde que había acabado la guerra y con la perdida de su antiguo capitán, no habían sido muy habituales. Todos hemos pasado por situaciones duras, pero no me puedo imaginar por el dolor que han pasado estos muchachos al perder al hombre que, un día cuando la sociedad no los quería, les dio una oportunidad formando una gran familia.

Había desconectado totalmente de las conversaciones ja que sentía que yo no tenía mucho que ver con ellos, me limité a seguir comiendo. Por un momento me sumí en mis pensamientos y me vino a la mente la conversación que había tenido antes con Ivankov y algo dentro de mí se removía cada vez que recordaba la palabra despedida. Sabía que tarde o temprano pasaría y cada día que pasa lo siento aún más lejos de mí. Porque decirles adiós a personas que realmente aprecias es lo más doloroso que hay en este injusto mundo. Por supuesto, soy consciente que no sería un hasta siempre, al final nos acabaríamos volviendo a reencontrar en la cima de los piratas. Aun así…

Hice una mueca de disgusto y cuando me percaté intenté disimularla. Sentí una punzada en mi pecho de dolor. ¿Realmente me importaba tanto este chico como para estar en mis pensamientos a todas horas?

–¿Sucede algo, Robin? –levanté la vista del plató y vi a Ace preocupado.

–No, todo está bien –sonreí un poco forzada. Ace puso cara de incredulidad.

–Has hecho una mueca y estás muy callada –respondió.

–Soy mujer de pocas palabras y estoy bien, no sucede nada –Ace iba a protestar y yo lo corté– voy a ir a por un poco de café, ¿alguien quiere algo?

–¡Carne! –reí y asentí con la cabeza mientras me levantaba de la mesa con mi plato en la mano para llevarlo a lavar.

POV Ace

Desde la reunión de nuestra banda, se ha relajado todo un poco. Mentalmente he podido descansar un poco, aunque me sigue doliendo la ausencia de mi padre, pero ahora lo siento a mi lado, observando mis pasos sobre el legado que el ha dejado. No pienso fallarle porque voy a cuidar y a proteger a mis compañeros con mi vida si es necesario.

En la reunión se decidieron cosas muy importantes tales como seguir bajo la misma bandera y el mismo nombre que nos habían acompañado durante años y, además la gestión de los territorios que están bajo nuestra protección. Todos somos conscientes que, con la muerte del viejo, una oleada de nuevos piratas querrá atacar esos territorios y hacerse con ellos, cosa que no podemos permitir. Padre está muerto, pero su espíritu y su voluntad viaja con nosotros y lucharemos por mantener todo aquello que nos ha dejado.

Durante estos últimos días he estado muy ocupado reuniéndome con los comandantes de las divisiones para poder reorganizarlas ya que la segunda división se ha quedado sin comandante y la cuarta lleva sin uno desde la muerte, o mejor dicho asesinato, de Thatch. Nuestro segundo y gran problema es que habíamos perdido nuestros cuatro barcos y lo único que poseíamos eran los dos barcos que robamos en Marinefort de la Marina.

Estuve desaparecido y un poco separado de los demás por tener que resolver todo aquello. Incluso de Luffy, lo cual me sabía mal porque en breve nos tendríamos que separar durante un tiempo. Pero estaba contento porque el había tomado la madura decisión de hacer un parón de un par de años para poder entrenar y hacerse más fuerte. Si no tuviera tantas responsabilidades y tanto que hacer probablemente me hubiera quedado con él a entrenar, como en los viejos tiempos.

Después de tener una planificación de lo que íbamos a hacer después de esta isla me dediqueé a descansar y a disfrutar del poco tiempo que estaría con Luffy. Él había hecho muy buenas migas con mis compañeros, sobretodo con Marco y eso me alegraba.

Estábamos charlando animadamente Luffy, Jinbei y unos cuantos compañeros de mi tripulación. Realmente nos lo estábamos pasando muy bien porque mi hermano nos contaba alocadas aventuras que nos hacían reír.

–¿Golpeaste a un Tenryubito? –todos se sorprendieron, pero a mí no me extrañó en lo absoluto. Me rasqué la nuca mientras reía.

–Si, había disparado a un amigo tritón y no podía dejarlo así. Luego vino el tio luz y además aparecieron falsos Kuma, un tipo con un hacha y el verdadero Kuma. Entonces nos separó… –sonrió y continuó– pero he podido comprobar que toda mi tripulación está bien, que no han desaparecido.

–Así que por eso viniste solo y Robin llegó después –concluí. A lo que respondió con un simple .

–Tu hermano no ha dejado de sorprenderme Ace-san –comentó Jinbei.

–Siempre ha hecho locuras, pero nunca pensé que haría una tan grande –reímos todos hasta que fuimos interrumpidos por el sonido del estomago de Luffy que sonaba por comida.

–Vamos a comer que ya es hora –dijo Luffy haciendo un puchero. Yo asentí y los demás también estaban de acuerdo – Allí está Robin. ¡Robin! Es la hora de comer, ¿vienes con nosotros? –gritó Luffy. Me giré a mirarla me dio la sensación de que estaba afligida o triste por algo.

Estos días casi no he estado con ella solo hemos cruzado cuatro palabras debido a todo el trabajo que tenía encima. Yo sabía que ella me entendía perfectamente como me sentía en cada momento y no se a ciencia cierta lo que sentía por ella, pero lo que tenía claro es que no quería perderla porque se había convertido en alguien importante para mí.

–Si, comeré con vosotros –contestó con una pequeña sonrisa. Vi como mi hermano ampliaba más su sonrisa de niño pequeño y eso me hizo sonreír.

Nos dirigimos al comedor que habíamos construido en muy poco tiempo, las amazonas nos ayudaron bastante y nos sorprendió la gran fuerza física que tenían todas. Yo me senté al lado de Luffy y Robin se sentó frente a mí. La mire mientras ella estaba distraída, a decir verdad, con el poco tiempo que hacía que la conocía sabía perfectamente que eso no era propio de ella. Se la veía apática, algo triste, confundida… una mezcla de sentimientos que no entendía. Quizá era impresión mía.

De todas maneras, tenía en mente hablar con ella. No era por ningún motivo en especial sino porque quería pasar tiempo con Robin, me costaba admitirlo, pero la echaba de menos. No entendía como en tan poco tiempo me había podido llegar a encariñar tanto de alguien hasta decir que la necesitaba. Definitivamente, hablaría con ella en cuanto tuviera un momento.

Pasamos una comida amena y Luffy fue el gran protagonista contándonos sus grandes aventuras domando animales fantásticos de tres cabezas. Robin hizo alguna que otra intervención a lo que Luffy nos explicaba. Pero seguía ausente, sumida en sus pensamientos, como si algo la estuviera atormentando hasta el punto de hacerla desconectar de todo lo que la rodeaba. En un momento dado, hizo una mueca que solo yo pude percibir y no pude evitar preguntarle lo que le sucedía.

–¿Sucede algo, Robin? –logré captar su atención y levantó la mirada del plato. Me sonrío algo forzada, en mi opinión, y me aseguró que todo estaba bien ante mi insistencia. Después se levanto con el pretexto de ir a por un café. Yo no deje de observarla hasta que la vi desaparecer por el campamento.

Suspiré y me acomodé bien en mi silla. Marco lo notó y me miró con cara interrogante a lo que yo me encogí de hombros y seguimos con la charla, aunque mis pensamientos estaban en otro lugar con otra persona.

Al poco tiempo, Robin volvió con el pedazo de carne que le había prometido a Luffy y, haciendo uso de su habilidad, algunos platos más para los demás que estábamos en la mesa. Con una cálida sonrisa se excusó y se marchó del lugar. Entonces aproveché para escabullirme mientras los demás comían, él único que notó mi ausencia fue Marco.

Fui lo más rápido que pude tras ella que se dirigía a uno de los extremos de la costa. Llevaba un libro en su mano derecha y una manta alrededor de sus hombros. Iba cabizbaja, algo raro en ella puesto que en el tiempo que había estado con ella nunca la había visto de esa forma, más bien era todo lo contrario. Con sus movimientos y sus poses mostraba seguridad de ella misma.

Me apresuré y le tomé la mano libre. Ella se giró sobre si misma con cara de no entender el porqué de mi acción. La miré directamente a los ojos firmemente sin soltarla, se la notaba un poco incomoda y yo estaba un poco nervioso, cosa que intenté disimular con éxito. Nos quedamos unos minutos mirándonos a los ojos sin decir ni una sola palabra, hasta que me atreví a hablar…

–Robin, tenemos que hablar –ella solo emitió una mirada de duda.

–¿Sobre qué? –contestó mientras intentaba soltarse de mi agarre sin éxito. Esta vez no la dejaría marchar y evitarme sin haber hablado con ella. No tenía nada en especial que decirle, simplemente quería estar un rato a solas con ella y disfrutar de su compañía. La había echado mucho en falta estos días que yo había estado tan ausente.

–Sobre nosotros –fue lo primero que salió de mi boca. Ella me miró intensamente con sus preciosos ojos azules.

Final del capítulo 10… la noticia que tengo que daros es que esta historia está llegando a su fin. Le quedan entre unos 2-3 capítulos para el final y la verdad que me entristece bastante porque he disfrutado mucho escribiéndola y el feedback recibido.

En los próximos capítulos, sobretodo en el final, os preguntaré si os gustaría que hubiera una segunda parte/continuación tipo… ¿qué pasó después? Pero ya lo iréis viendo y decidiendo con los últimos capítulos.

Por último, agradecer a todos mis lectores el apoyo. Esto no sería posible sin vosotros.