ADVERTENCIAS: Posible spoiler para los que miran el anime pero no leen el manga.
DISCLAIMER: Naruto y sus personajes pertenecen al maestro Masashi Kishimoto.
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DECLARACIONES
-¡Estoy horrible, Sakura-chan! –gritó el rubio mientras se miraba al espejo tirándose de los ahora cortos cabellos que le quedaban.
-¡Oh! Vamos, vamos. No te ha quedado tan mal… bueno, la verdad es que sí estás horrible.
-Sakura-chan… -el rubio se tiró al suelo llorando, mientras recogía unos cuantos cabellos rubios entre sus dedos. –Se supone que como novia me debes ver guapo siempre 'ttebayo. Eso de verme horrible empieza como al tercer año de casados –dijo con mocos en la nariz.
-No seas dramático, Naruto. –Ella sintió algo moverse en su estómago cuando él hizo alusión al matrimonio. –Ven aquí –le extendió su mano para que él se pusiera de pie –no te preocupes por tu apariencia, el cabello crece y siempre es bueno experimentar con él–sonrió.
-Pero a mí me crece demasiado lento 'ttebayo. Además tú no has experimentado nada, Sakura-chan. Te cortaron el cabello justo como lo tenías antes. ¡A mí me dejaron calvo! no es justo –una risita traviesa apareció en los labios de la chica.
Habían pasado cerca de tres horas y media en la peluquería porque, aprovechando que estaba ahí, Sakura se había hecho un tratamiento completo en su cabello alardeando que ya le hacía falta. Entre tanto alboroto logró convencer a su novio de que intentara lo mismo y al final sin siquiera consultarle había terminado con el cabello demasiado corto para su gusto.
-Deja de quejarte y tengamos esa cita ¿qué te parece?
-¿Lo dices en serio, Sakura-chan?
-Claro, se supone que somos pareja ¿no? –dijo un tanto apenada.
El rubio sintió su cara colorearse y un sentimiento extraño se apoderó de él al recordar lo que Suigetsu había mencionado sobre la bata de doctora.
-Sakura-chan… -no estaba de más intentarlo –Qué te parece si… bueno, es que yo… después de nuestra cita… si tú… -había comenzado a jugar con sus dedos al más falso estilo Hinata. De pronto, como si de una premonición se tratase, se vio a sí mismo en el hospital, molido a golpes por una muy molesta pelirrosa. En su cabeza apareció su yo interior agitando los brazos con miedo y gritando –¡Sí está de más! ¡No lo intentes dattebayo! ¡Si aprecias nuestras vidas no le digas eso a Sakura-chan!
-Después de nuestra cita… ¿qué, Naruto?
-¡Nada, nada! –movía sus manos de un lado a otro con nerviosismo. –Tal vez podría llevarte a casa, era todo, era eso 'ttebayo.
-Bueno, se supone que esa es tu obligación, baka. Además, tú pagas todo –comenzó a caminar hacia la salida del lugar a lo que el rubio, con euforia comenzó a seguirla.
-¿Qué? Pero Sakura-chan, tú me has invitado.
-¿Y quién tuvo la idea, en primer lugar? Además yo pagué el tratamiento de tu cabello.
El rubio miró su sapo verde. Apenas y comenzaba a recuperarse de lo mucho que había adelgazado por el regalo de cumpleaños de la chica y ya iba a ser explotado de nuevo.
-Solo espero que no se le ocurra ir a ningún sitio costoso 'ttebayo –pensó desanimado. -¿A dónde vamos, Sakura-chan?
-Hmmmm… -la chica puso su índice en su barbilla como si el asunto en cuestión fuera algo realmente complicado. –Escoge tú, después de todo tú pagarás.
Un suspiro de alivio salió de Naruto.
-¿Bien… vamos a las aguas termales mixtas? –Un golpe fuerte en su mejilla le dio la respuesta.
-¡Naruto pervertido baka! –la chica comenzó a gritar aterrada pero sobre todo furiosa.
-Ahora veo que mi otro yo tenía razón 'ttebayo. Si le hubiéramos pedido eso a Sakura-chan nos habría matado –pensó sobándose la mejilla. –Gracias, otro yo.
-L…lo siento Sakura-chan. –hizo una serie de exageradas reverencias -¿Ichiraku's ramen?
La chica paró en seco el berrinche que estaba haciendo y una gotita resbaló por su nuca.
-Naruto… acabo de sacarte de ahí.
-Jeje… es verdad –se rascó la nuca nervioso, temía hacer enojar a la bestia nuevamente.
-Mejor demos un paseo por la aldea y si vemos algo interesante nos detenemos. ¿Qué te parece?
-Perfecto Sakura-chan.
La tarde se les fue así, caminando de un lado a otro. Había muchas cosas que podían hacer; visitar el museo de Konoha, ir al cine, pasar a jugar algunos videojuegos… sin embargo no hicieron ninguna de esas cosas. Parecían divertidas, pero no les atraía la idea de hacerlas. Eran cosas muy típicas que ya habían hecho antes varias veces sin la necesidad de estar en una cita oficial.
-Esto es un poco extraño, ¿no crees Naruto?
-¿A qué te refieres, Sakura-chan? –él se giró para poder observar mejor a la joven que caminaba a su lado.
-Tú y yo… saliendo como novio y novia. No siento ninguna diferencia de lo que solemos hacer siempre.
El rubio volvió su mirada seria al frente y tras meditarlo un poco respondió.
-Es tal vez que nos seguimos comportando como siempre.
Esta vez fue ella quien volteó a ver al chico.
-Quiero decir, siempre hemos sido amigos ¿no? Cada vez que yo intentaba acercarme a ti a una distancia inapropiada, tú… bueno mi cabeza y mis mejillas son testigos de tus reacciones.
La chica cerró los ojos y asintió divertida.
-Tal vez… deberíamos comportarnos más como pareja y ver qué sucede. –pasó uno de sus fuertes brazos por los hombros de la muchacha y ella dio un respingo.
-Naruto… -pero no dijo más. Siguieron caminando en silencio y sin pensarlo se estaban dirigiendo hacia los campos de entrenamiento. No se dieron cuenta hasta que ya estaban en el lugar.
-¿Qué hacemos aquí? –dijo la ojijade mirando con un poco de curiosidad.
-No lo sé, yo seguía tus pasos 'ttebayo.
-Yo estaba siguiendo los tuyos, baka.
-Sakura-chan –el rubio ignoró el comentario de su novia. –Aquí fue donde nos hicimos gennin, tú, yo y…
-Sasuke-kun… -completó ella observado con nostalgia los tres troncos que yacían enterrados en el suelo.
-Todo lo que tuvimos que pasar... nos costó mucho trabajo pero por fin pude cumplir mi promesa. Traje a ese idiota de vuelta a casa, Sakura-chan.
Ella lo miraba agradecida. Sus ojos brillaban con nostalgia.
-Aún recuerdo tus palabras de aquella vez: ''Nunca te pediré nada más, pero por favor, Naruto, trae a mi Sasuke-kun de vuelta'' eso fue lo que dijiste antes de que me fuera tras él.
Una extraña sensación se formó en el pecho de la chica y las lágrimas comenzaban a agruparse en sus esmeraldas al recordar la ddespedida de Sasuke aquella noche de luna. "Sakura, gracias"... "Te veré cuando regrese… y gracias". Esta vez fue la imagen de un azabache tocando suavemente su frente la que corrió a su memoria. Una gota salió de sus ojos jade. Sintió una mano cálida recorriendo su mejilla.
-Ya está en casa, Sakura-chan. –La voz de su mejor amigo la sacó de sus recuerdos. Porque sí, antes de ser su novio primero era su mejor amigo.
-Gracias, Naruto –conteniendo las lágrimas se lanzó al pecho del rubio, permitiéndose sentir ese fraternal calor de sus brazos.
-Por cierto… creo que a ese idiota le falta una novia –dijo él rompiendo el momento.
-¿Por qué lo dices?
-Es un amargado 'ttebayo. Y creo que le gusta Hinata.
-¿Qué? –ella se separó rápidamente del ojiazul.
-Le contestó amablemente cuando nos la encontramos afuera del Ichiraku's, eso de por sí ya es demasiado viniendo de Sasuke y cuando le pregunté si le gustaba no me lo negó.
La pelirrosa abrió sus ojos asombrada. Sintió un golpe en el pecho. ¿Qué era eso?
-¿Sasuke-kun? ¿Estás seguro, Naruto?
-No, pero cuando le dije que le gustaba Hinata él me contestó: "No digas estupideces, dobe" –dijo el rubio intentando hacer su voz lo más grave posible, logrando una ridícula imitación del Uchiha.
-No puede ser –susurró solo para sí misma. ¿Sasuke y Hinata? ¿De verdad? Esa era una combinación para nada lógica. Nunca se habían dirigido la palabra, además la Hyuga era una chica sumisa, tímida, tranquila… todo lo contrario al Uchiha. Tal vez lo único que tendrían en común era que ambos eran callados… Trató de imaginarse a los dos en una relación amorosa y lo que su mente le mostró terminó por hacerle soltar las lágrimas que había estado conteniendo. Se aferró nuevamente al pecho de su chico y comenzó a sollozar. Aquello no era correcto, pero no pudo contenerse ni un poco.
-Sakura-chan… -el rubio ya se había dado cuenta desde hacía un rato de las reacciones de su novia. La conocía mejor que nadie, sus sentimientos no podrían pasar desapercibidos para él. Él la había sentido sollozar, había sentido la humedad de sus lágrimas. Comenzó a acariciar su espalda, tratando de consolarla.
-¿Qué sientes por Sasuke, Sakura-chan? ¿Aún lo amas? –preguntó estando ella aún abrazada a él.
La pregunta la tomó con la guardia baja ¿Qué si lo amaba? Ni ella sabía. Debería contestarle con la verdad a su novio, pero ni siquiera ella sabía qué era verdad. Se había sentido morir con lo que Naruto acababa de decirle, ella siempre había estado enamorada de Sasuke y su sueño desde niña siempre fue que el Uchiha correspondiera a sus sentimientos. Se había esforzado muchísimo por ello y… de pronto le decían que una chica que ni siquiera le hablaba al azabache era quien le gustaba. No era Sakura Haruno y tal vez nunca lo sería. ¿Había sido un golpe a su orgullo? No. Si hubiese sido eso sus ojos no habrían soltado un mar cuando su cerebro le mostró a Sasuke y Hinata juntos.
Con lentitud se separó del rubio y con sus muñecas se secó las lágrimas restantes de su rostro.
-No lo sé, Naruto. –dijo finalmente la pelirrosa.
El rubio sonrió con tristeza. Claro que aún lo amaba, él lo sabía mejor que nadie. Lo que no entendía era por qué de un día a otro ella decidió darle una oportunidad si ambos estaban seguros del regreso de Sasuke. ¿Sería gratitud tal vez? Se reprochó a él mismo por eso. Conocía los sentimientos de la chica y sabía que ese amor nunca sería para él, fue tonto creer que funcionaría. Sintió que sería posible al menos mientras el Uchiha no estuviera en la aldea y quizá con el tiempo ella correspondería a lo que él creía era amor; pero al desgraciado se le había ocurrido volver unas cuantas horas después. Ni tiempo le había dado. Hasta parecía que el teme siempre estaba dispuesto a arruinar sus planes. Madito baka, siempre estropeándole las cosas.
Sin embargo lo que más lo tenía confundido era él mismo. ¿Por qué no sentía su corazón desbaratarse como la gente decía que pasaba? ¿Por qué no sufría como en las películas o en los libros del Sabio Pervertido? ¿Por qué no le dolía en lo más profundo de su ser? ¿Acaso… ya no amaba a Sakura-chan? De pronto una vaga idea cruzó por su cabeza. Tal vez nunca la amó realmente y todo fue cosa de su rivalidad con Sasuke.
Se puso a analizar los sentimientos que ella le provocaba: ternura, tranquilidad, protección, fraternidad... el amor hacía mucho que había desaparecido de su lista y entonces lo supo. Sakura-chan era su hermana.
Sin embargo si sus sospechas resultaban ser ciertas y a Sasuke le gustaba Hinata, su flor de cerezo sufriría y él ya no volvería a permitir que ella pasara malos momentos.
La idea de Sasuke y Hinata le hacía hervir la sangre con una extraña sensación. Le molestaba de sobre manera. Lo que sentía se asemejaba a cuando eran gennin y Sakura le hacía más caso a Sasuke, era parecido pero multiplicado por mil, y eso que no se le daban las matemáticas. Naruto dio un respingo ¿eran celos?
-Kuso… dijo él en voz baja. ¿Celos de verdad?
La pelirrosa lo miró preocupada. Había sido muy imprudente de su parte darle esa respuesta, después de todo ellos eran pareja.
-Lo siento Naruto, yo no quería… no me refería a eso… -se paró de puntillas intentando juntar sus labios con los del rubio, pero él negó suavemente con la cabeza tomándola de los hombros.
-No, Sakura-chan. Lo que hacemos no está bien.
-¿Eh? Qué quie…
-Yo sabía que tus sentimientos por el baka nunca desaparecerían. –La ojijade bajó su mirada avergonzada.
-Lo sien…
-No te disculpes por amar a alguien, Sakura-chan.
Él mismo había respondido su pregunta. Él sabía todo de ella, había aprendido a apaciguar sus miedos, sus debilidades.
Había sido siempre su apoyo en todo momento, era su amigo incondicional y ahí estaba nuevamente mostrándole su apoyo, ayudándole a resolver sus sentimientos, a pesar de que él se veía fuertemente involucrado.
-Pero Naruto, tú…
-Además tal vez no he sido del todo honesto contigo, Sakura-chan. Yo… -giró el rostro apenado. –creo que no me gustaría ver al teme con Hinata. Tal vez… bueno yo… creo que… me gusta Hinata, un poquito.
La pelirrosa lo miró con asombro y le sonrió de la manera más sincera posible. Al fin ese tarado había notado a la pelinegra y contrario a los estándares sociales, no podría estar más feliz por ello. No había visto a Hinata en las pocas horas que llevaba de relación con el rubio, la última vez que lo hizo fue en su fiesta, antes de comenzar con ese absurdo juego. La culpa ya había empezado a corroerla, ella conocía bien los sentimientos de la Hyuga y aunque no eran amigas muy íntimas creía incorrecto estar con el chico que la ojiperla había amado desde niña. –Justo como Sakuke y Hinata… -volvió a sonreír pero esta vez con desgano.
-Naruto, es hora de teminar con esta tontería, ¿no crees?
-Aún no, Sakura-chan. Tenemos que averiguar qué está pasando con el teme y Hinata. Hasta que no estemos seguros finjamos que nosotros vamos perfecto 'ttebayo.
-Bien, pero no pretendo besarte de nuevo, baka.
-¡Oh vamos! ¡No podrás negar que soy un gran besador'ttebayo!
-¿Aún me acompañarás a casa?
-Sakura-chan… no me ignores.
Los chicos se pusieron en marcha hacia la casa de ella. Había anochecido apenas unos minutos atrás.
…
Tenía horas sentado esperando afuera de la casa del rubio. Afortunadamente ese tiempo le había servido para calmarse, al menos un poco pues el solo pensar que ellos pudiesen estar juntos lo revolvía en celos. Incontables veces había decidido ir a buscarlos a donde quiera que estuvieran, tal vez ese estúpido pedazo de tonto intentaría sobrepasarse con Sakura y él no se lo permitiría sin embargo su cordura se lo negaba una y otra vez.
Ya estaba cansado, no había podido dormir casi nada la noche anterior y encima su estómago ya estaba vacío. Maldita la hora en que derramó su plato de ramen en la cabeza de su amigo. Había comido apenas un poco pero no podía perder la oportunidad de molestar al rubio. A pesar de todo eso no se movería de ahí hasta obtener respuestas. ¿Respuestas de qué? No sabía exactamente, pero las quería. Si no llegaba en una hora iría hasta el departamento de la pelirrosa a sacar al idiota con un chidori.
Seguramente estaría ahí, intentando sus jutsus pervertidos con ella. ¡Como si no lo hubiera visto en la batalla contra Kaguya! Pensar en todo eso lo hacía desesperarse más, pero pronto divisó esa característica cabellera rubia, más corta de lo normal pero aun así inconfundible. Suspiró y sintió alivio de que al menos sus últimas estipulaciones estaban equivocadas.
-Hasta que llegas, Usuratonkachi. –sus deseos asesinos habían desaparecido al sentir la sonrisa cálida de su mejor amigo.
-Vaya Sasuke, lo ideal sería encontrar a una linda chica esperándome en la puerta de mi casa, pero no estás tan mal, me conformo 'ttebayo.
-Hmp, idiota.
-Teme. ¿A qué Dios debo agradecer por tu visita?
-Taka me tiene harto –dijo solo una parte de sus razones.
-O sea que ellos son más fastidiosos que yo eh Sasuke…
-Hmp. –Eso no estaba funcionando, a ese paso no averiguaría nada.
-Y estuviste más tiempo con ellos que con Sakura-chan y conmigo, eres un injusto, teme.
-Al fin el idiota mencionó a Sakura… -pensó –Sakura… ¿qué pasa con ella?
-¿Cómo que qué pasa con ella 'ttebayo?
-Hmp, olvídalo, como si me importara. –Su orgullo no le había permitido indagar más, así que siguió la vía más fácil.
Naruto encontró extraño el comentario de su amigo, a veces era muy sencillo mirar a través de él, pero otras era turbio como el agua con tierra.
-¿Bueno teme, por qué no te quedas esta noche? Tengo ramen'ttebayo. –dijo el ojiazul sonriendo mientras abría la puerta de su casa. –Sirve que descansas de ellos al menos por hoy.
-Quedarme contigo sería igual o peor que quedarme con ellos.
-Teme, no seas tan malo. –dijo jalándolo de su manga. – ¡Es cierto! Gritó como si hubiese hecho el descubrimiento más importante del mundo – ¡aun no tienes brazo, teme!
-Hmp
-No te preocupes, Sakura-chan y Tsunade oba-chan te dejarán como nuevo –comenzó a mover su brazo derecho de arriba abajo y prosiguió con sus dedos. Bueno pasa, pasa –jaló de la manga sin brazo arrastrando al azabache hasta el interior de la vivienda.
-Tienes un chiquero, usuratonkachi.
-¡Teme! –Un plan perfecto cruzó por su cabeza hueca -¡quédate a vivir conmigo hasta que consigas otro lugar para quedarte, será como tener pijamadas todos los días 'ttebayo!
-Primero muerto.
-No creo que te agrade mucho eso de quedarte en la misma casa que la prima por tanto tiempo –dijo en un tono de burla.
El Uchiha sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al imaginarse a Karin acosándolo todo el tiempo e intentando seducirlo con poca ropa. Estaba Suigetsu, pero a pesar de ello el rubio tenía algo de razón. Era mejor prevenir, no quería tener que usar nuevamente su chidori en ella. Se había redimido.
-Bien, pero limpiarás bien este mugrero, dobe.
-Sí, sí, lo que digas. –Ahora sí, podría investigar con más detalle la situación de Sasuke y Hinata. Sería genial.
...
Hola C: Antes que nada me disculpo por todas las faltas y errores que cometí en el capítulo pasado, la verdad es que no lo revisé antes de subirlo ni mientras lo escribía :(
Bueno, acá está el nuevo capítulo, espero que les agraden las revelaciones de Naru y Saku.
Harley y Blue Azul acero, muchas gracias por sus reviews :3 afortunadamente no le pasó nada malo a mi querido rubio jaja Sasuke no lo sabe pero no quiere hacerle más daño. Y Naruto... bueno una nube se depejó un poco. Espero que Hina ya no sufra. Y que el cuadro amoroso se deshaga pronto! La verdad es que tenía pensado hacer un triángulo amoroso pero le salió un lado de más.
Quería escribir un poco de lo que sucede en The Last en este fic, (no he visto la película, muero por hacerlo pero no ha llegado a mi país :'( me tengo que conformar con spoilers) pero no sé si se adapte bien al giro que tomó la historia con este capítulo, así que... me gustaría muchísimo saber su opinión.
Muchas gracias por leer C:
