Hola y Bienvenidos, Espero disfruten la lectura y que tengan un maravilloso día, los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
La historia le pertenece a la autora.
"Delirio de un amor prohibido"
Capitulo 9: Contigo gloria y tormento.
"Estoy buscando luz en medio de recuerdos monocromos,
y sin haberme dado cuenta.
Mis recuerdos cambiaron de color y tuve la oportunidad de conocerte"
Los ojos azules miraron con molestia el enorme saco de arena tirado a unos pasos de él. Había estado desde que llego a su casa luego de deshacerse de Shampoo con una excusa, golpeando aquel saco de arena. Intentando olvidar sin ningún resultado la escena que anteriormente presenció en la cafetería. ¿Por qué le molestaba tanto lo que vio? No había visto nada fuera de lo normal entre la Tendo y el Ryugenzawa, pero aun así…
El hecho de verlos conversar en la barra con tanta tranquilidad y hasta con un aire cómplice lo había logrado descolocar totalmente, queriendo golpear y tirar abajo cualquier cosa que se le cruzará por el camino con tal de erradicar ese fastidioso sentimiento que empezaba a punzarle el pecho.
¿Qué pasaba con él? ¿Por qué ver a la Tendo conversando con un chico le resultaba tan irritante?
Se había propuesto ignorar la atracción que sentía por ella para no dañarla, y esperaba quizás con el tiempo poder ser amigos.
Un suspiro escapo de sus labios mientras que miraba por el rabillo del ojo los restos del saco que ahora se encontraba inutilizable. ¿Realmente podrían ser amigos? ¿O de alguna manera estaba deseando engañarse a sí mismo?
— ¡Ranma! —La voz de Nodoka haciendo presencia pareció hacer eco en el jardín de los Saotome, sacando al muchacho de sus turbulentos pensamientos—. ¡Por Dios! Que desastre…
El azabache siguió la mirada de su madre, la cual preocupada se tocaba el rostro al ver la arena esparcida por el suelo.
—¿No tuviste un buen día hijo? —indago la mujer apreciando como su hijo rodaba los ojos en respuesta, dándole a entender que se encontraba en lo correcto—. ¿Peleaste nuevamente con Genma?
—Increíblemente no —respondió Ranma soltando una risa sarcástica—. Problemas de la Universidad madre, nada grave —añadió para tranquilizar a su progenitora, ya que parecía comenzar a preocuparse.
—Ya veo… —murmuro Nodoka incrédula, viendo como su hijo procedía a buscar una pala junto a una escoba para recoger los destrozos con expresión indiferente. Cosa que solo sucedía cuando su primogénito ocultaba algo—Yo lo recojo hijo, ve a darte un baño. La cena está casi lista —le dijo en un tono severo, quitándole los elementos de limpieza.
—¡Mamá! —se quejó brevemente, viendo como su madre esbozaba una sonrisa y comenzaba a limpiar. Ignorando cualquier posible queja respecto al hecho.
Resignado a obedecer las palabras de su madre, volteo sobre sus talones y se dirigió al interior de su vivienda. Quizás un baño de agua helada lo ayudaría a enfriar un poco sus pensamientos, necesitaba relajarse un poco y olvidar lo sucedido. En especial lo último.
•x•
Al llegar frente al frontis del edificio en que residía, Akane decidió mirar su teléfono. Causando que el muchacho de cabello castaño a su lado se detuviera abruptamente.
—¡Qué tarde es! —Exclamo al notar lo tarde que se había hecho.
Había estado durante toda la tarde charlando con Shinnosuke tan cómodamente que había perdido por completo la noción del tiempo. Estuvieron conversando de la infancia de ambos, de como él había luchado contra aquella extraña enfermedad que lo hacía olvidar ciertas cosas esenciales en su vida, mientras que ella por el contrario había sido capaz de contarle la pérdida de su madre, la vida que llevaba en el internado y de cómo había llegado a Nerima para continuar sus estudios. Y sin darse cuenta, la hora había pasado volando.
Shinnosuke era un joven muy amable, comprensivo y parecía tomarse todo con bastante madurez y aquello le causaba una gran seguridad.
—Lamento que me hayas tenido que venir a dejar, ya son un poco más allá de las diez —dijo Akane preocupada por el joven debido a la hora.
—No te preocupes, pediré un taxi de vuelta a casa —tranquilizo Shinnosuke—. Disfrute mucho la plática, y valoro la confianza que me estás dando.
—No es nada, somos amigos después de todo —añadió Akane, y el castaño sonrió.
—Aunque creo que lo que hablamos hoy no tiene nada que ver con tu estado de ánimo en la mañana —comento, causando la sorpresa en la peliazul y posteriormente una sonrisa melancólica.
Shinnosuke la observo por unos segundos, mientras una idea surcaba por su cabeza sin cesar. La razón para que una chica suspirase y se mantuviera tan triste por lo general siempre era la misma. Una pena de amor.
—Es por un chico, ¿no? —Intento adivinar, logrando que Akane se sonrojara casi al instante—. Lo sabía…
— ¿Tan obvio es? —quiso saber.
—No —contesto al instante—. Es tu novio un…
—No es mi novio —interrumpió Akane—. De hecho, no sé qué somos… porque ni siquiera somos amigos. Yo realmente no sé qué pasa entre nosotros y al parecer él tiene novia.
— ¿Al parecer? —Pregunto el castaño, ordenando un poco sus ideas al escuchar las palabras de la Tendo—. No le has preguntado, ¿no? —supuso.
—No, y prefiero no hablar de ello —corto la peliazul volviendo a mirar el celular—. Lo siento pero se hace tarde.
—¡oh! ¿Te incomode?
—No es eso, pero ya es tarde —mintió Akane, evitando ser descortés con el muchacho—. Nos vemos mañana.
Shinnosuke alzo su mano para despedirse, y la vio desaparecer por el enorme edificio habitacional con una sola idea en la mente. Tenía que descubrir quién era ese hombre que mantenía a Akane fuera de su alcance, porque solo conociéndolo sabría a que se enfrentaba para llegar al corazón de la muchacha.
•x•
— ¡Bien, esta hecho grupo! —la voz de Akari frente a una laptop capturo la atención de los otros tres muchachos en la sala de estudio.
— ¡Por fin vacaciones! —añadió Mousse recargándose sobre la mesa repleta de papeles.
—Tú tienes que trabajar en la tienda —murmuro Shinnosuke ahogando la felicidad de este último.
—Tan aguafiestas… —sollozo el miope.
— ¿Akane podrías imprimir y encuadernar el proyecto? —pregunto la Unryu entregando un pequeño pendrive a la peliazul.
—Claro —respondió tomando su bolso y guardando el pequeño objeto en su bolsillo—. Iré enseguida.
—Ayudaré a Akari a guardar y ordenar la sala de estudio, nos reunimos en el hall para ir a entregar el proyecto —hablo Shinnosuke.
—Nos vemos luego entonces —se despidió la Tendo.
Con sus pertenencias guardadas prolijamente en su mochila y con el pendrive seguro en el bolsillo, Akane procedió a caminar por los concurridos pasillos de la Universidad hasta llegar a la sala de fotocopiadoras. Al llegar al sitio tardo algunos minutos en enviar los archivos a la impresora para luego recoger las hojas impresas desde las manos de la recepcionista del lugar. Mientras intentaba no pensar en todo lo que le ocurría últimamente, pues notaba que aquello le estaba comenzando a afectar.
Si Shinnosuke lo había notado, los demás iban a hacerlo tarde o temprano también. Eso era un hecho. Y por lo que no podía dejar que sus emociones comenzaran a afectar su aspecto y terminaran por dominar su vida.
Caminaba en dirección al Hall de la Universidad para reencontrarse con su grupo cuando de pronto sintió que alguien la agarraba fuerte desde la cintura y la arrastraba hasta uno de los pequeños espacios poco concurridos del recinto, intentando liberarse del inesperado agarre dejo caer su mochila al suelo y alcanzo a propinarle un fuerte codazo a su captor. El cual adolorido soltó un quejido que reconoció.
— ¡Auch! —se quejó el muchacho, sobándose levemente la zona del golpe mientras se enderezaba.
— ¿Saotome?—soltó aliviada con una mano en el pecho en cuanto sus ojos se encontraron con los del moreno que parecía estudiarla en silencio.
— ¿Siempre eres tan delicada? —soltó él, frunciendo el ceño.
—Lo siento, me pillaste desprevenida. Creí que eras un pervertido.
— ¿Tengo cara de serlo?
— No, pero… —iba a seguir discutiendo cuando de pronto recordó que había estado intentando evitar cualquier tipo de contacto físico y verbal con el muchacho, pues solo recordarlo con esa mujer de cabellos purpura la hacía sentir enfadada.
— ¿Pero? —quiso saber Ranma.
—Pero nada —cortó ella, apretando sus puños con rabia. ¿Por qué estaba hablando con él? ¿Qué acaso él no tenía que estar pasando el tiempo con aquella mujer que venía a molestarla?—. ¿Qué quieres Saotome?
Ranma suspiro un tanto frustrado, mientras que Akane esperaba una respuesta frente a él con los brazos cruzados.
Ciertamente la había arrastrado ahí para hablar sobre su extraño y nuevo comportamiento con Shinnosuke. Aquella cercanía casi confidente que había presenciado por unos momentos en una de las cafeterías de Nerima le había revuelto el estómago.
No sabía por dónde empezar a hablar y tanto su orgullo como su ego pesaban demasiado en su vida como para preguntarle directamente cual era la relación que mantenía con el Ryugenzawa; Sin embargo y a su pesar, su cuerpo se había movido automáticamente para arrastrar a la joven hacía ese solitario rincón, en cuanto vio aquel fastidioso de Shinnosuke a un par de metros del lugar cómo si buscará algo que hubiese perdido. Al parecer estaba buscándola.
Respiro profundo y se animó a mirar a la Tendo que seguía esperando una respuesta.
— Quiero decirte algo.
— ¿Sobre qué quieres hablar ahora? —contesto Akane complicando aun más la situación para el moreno.
Ranma miro velozmente hacía el pasillo y cubrió a la chica con su espalda cuando vio al Ryugenzawa mirar en donde se encontraban, y Akane simplemente ignoro el movimiento mientras procedía a recoger su mochila en el suelo. El azabache esbozo una sonrisa llena de satisfacción cuando noto que el muchacho desaparecía con una expresión frustrada por el pasillo hacía el hall.
—bobo... —murmuro.
— ¿Dijiste algo?
— Nada.
— Si no vas a decir nada entonces no me hagas perder el tiempo —dicho esto, alcanzo a caminar dos pasos antes de que Ranma se interpusiera en su camino, haciendola volver al sitió en que se encontraba—. ¿Qué te traes?
— Puedes hablar con Ryugenzawa tranquilamente, pero conmigo no. ¿Puedo saber cual es tu problema conmigo?
— No tengo problemas contigo —respondió sorprendida del tono del muchacho, pues a su parecer aquello había sonado como a un reproche—. Eres tu el que tiene problemas conmigo.
Ranma observo con recelo a la joven, no muy convencido de aquella respuesta. Le molestaba saber que Akane le había gustado más de lo que él imaginaba, y lo peor… es que estaba convencido de que había vuelto a la chica un capricho. Seguramente, después de aquella noche en la casa de campo en que pudo tocarla y conocer ese salvajismo oculto que ella tenía, había terminado por obsesionarlo.
Quería más de ella, mucho más. Pero… ¿Cómo obtenerlo?
— Estaba pensando en que podíamos comenzar a cultivar nuestra amistad, pero parece que no tienes muchas ganas de ser mi "amiga" Tendo —contesto Ranma, intentando pensar de qué forma podría llegar hasta la joven sin que ella quisiera escapar de él.
Akane respiro profundo, imaginaba lo que le diría. Seguramente el muchacho estaba molesto con ella luego de haberlo estado evitando por días, y era lo lógico, se había comprometido a establecer una amistad con él y ella no había hecho más que ignorarlo y evitarlo en todo momento, haciendo caso omiso a la conversación que había tenido anteriormente con él días atrás.
— Sí es sobre mi comportamiento desde aquel día, y porque te he estado evitando yo…—Ranma abrió los ojos sorprendido por aquella revelación, antes de cruzar sus brazos y entrecerrar sus ojos molesto. Fue en ese instante que ella noto su error, se había delatado—. ¿No lo habías notado?
— ¿De qué hablas Tendo? —replico Ranma.
— De nada —resolvió por decir, notando la mirada extrañada del azabache.
— ¿Me estabas evitando? —Decidió preguntar, analizando los hechos de los últimos días—. Seguro que a tu nuevo amigo Shinnosuke no lo ignoras, ¿no?
— ¡¿Qué tiene que ver Shinnosuke?!
— ¡Ah! ¡A él si lo llamas por el nombre de pila! —replico fastidiado—. ¡Deben ser buenos amigos!
— ¡Igual que tú y esa loca exhibicionista con la que te andas paseando! —soltó Akane en fracción de segundo. Para luego taparse la boca sorprendida de sus propias palabras.
— ¿Qué tiene que ver Shampoo en esto? —le pregunto Ranma arqueando una ceja interesado.
— Por supuesto que nada —soltó suavemente, preocupada por su reacción tan impulsiva—. Ignora lo que dije recién —se disculpó, intentando pasar por el lado del muchacho que enseguida le cubrió el paso.
— ¡Oe! ¡Espera! ¿Estás celosa? —indago un tanto divertido.
— ¡¿Quién estaría celosa por ti?! ¡Déjame pasar Saotome! —pidió molesta, empujando levemente al muchacho para intentar pasar.
Estaba avergonzada por lo que había dicho, ella no era quién para pedirle explicaciones a Ranma de lo que el hacía y lo que no. Y tampoco sentía algo por él como para reclamarle de esa forma ¿o sí? Paso una mano por su frente preocupada por la confusión en sus pensamientos, necesitaba aclarar su mente. Y con Ranma encima difícilmente lograría hacerlo.
— No terminamos de hablar.
— Si no me dejas pasar te golpearé —le advirtió Akane comenzando a perder la paciencia.
— Inténtalo —la desafió él con una sonrisa ladina en el rostro. Solo para luego recibir un golpe en la cara y caer sentado en el suelo, sin saber si había caído por la brutalidad inesperada del golpe o por la sorpresa al sentir el impacto del puño de la muchacha contra su mejilla.
En el suelo y palpándose la mejilla izquierda, observo en silencio como Akane se marchaba del lugar enfurecida hacía el Hall principal de la Universidad. Aquella mujer le había golpeado sin ningún miramiento y, eso era una completa novedad para él. Era la primera vez que una mujer le daba un puñetazo limpio en el rostro, y lo lógico sería que eso lo molestará. Pero por el contrario, una sonrisa se dibujó en sus labios fascinado por ese brillo único y salvaje que había visto en los ojos de la Tendo segundos antes de que lo tirara al suelo.
Definitivamente, esa mujer cada día le gustaba más.
Y lo lamentaba mucho por Akane, pero no iba poder alejarse de ella como le había dicho días antes en la biblioteca. Ni en sueños iba a dejar que se le escapará sin haber puesto sus manos en ella. Tenía que ser suya.
•x•
Días después Ranma miraba sorprendido su reloj al notar que por primera vez desde que conocía a Ryoga, este último llegaba a la hora acordada por él al bar de Nerima. Ambos habían quedado de encontrarse para celebrar el termino del primer semestre de su segundo año Universitario.
— ¿No te perdiste? —expreso el Saotome haciendo notar sus sorpresa.
— Hola mujercita, también me alegro de verte —menciono Ryoga irónicamente—. Esta vez no, gracias a la tecnología.
—Que útil… —dijo Ranma que, cruzando sus brazos tras su cabeza procedía a entrar al bar junto a su amigo.
— ¿Nos sentamos en la barra? —Pregunto Ryoga, a lo que su acompañante solo asintió con la cabeza antes de que ambos llegaran a un lado de la barra por el fondo del bar—. Dos vodkas con jugo de naranja por favor —pidió.
— ¿Invitas tú? —dijo extrañado el de trenza.
— Sí, no te acostumbres —corto enfadado el muchacho—. ¿Y a que debo esta inusual celebración? Esto de pasar el tiempo libre juntos y sin un motivo de peso no es algo propio de ti Saotome.
— Tienes razón.
— Entonces, ¿Qué quieres hablar? —Cuestiono Ryoga, observando sorprendido como por la entrada del bar entraba un grupo de personas conocidas—. ¿También invitaste a Akari y los chicos?
— ¿De qué hablas? —Pregunto, y el Hibiki señalo en dirección al grupo que procedía a acomodarse en una de las mesas próximas a la entrada del club nocturno—. ¿Qué hacen ellos aquí? —volvió a preguntar Ranma frunciendo el ceño y mirando a su amigo incriminatoriamente.
— No lo sé —respondió Ryoga alzando las manos de manera inocente. Y fue ahí que recordó que Akari brevemente había mencionado algo relacionado con salir el día anterior, paso una mano por su rostro a la vez que sus facciones se tornaron lamentosas—. Ayer Akari dijo que iba a celebrar con los chicos el término de semestre. En fin, no tiene importancia que ellos estén aquí.
— Cierto —Agrego el de trenza, intentando no enfocar su atención en el grupo de amigos y en cierta peliazul que andaba con ellos.
— Y bien ¿Qué querías hablar? —hablo Ryoga luego de que el barman les termino de servir los vasos.
— Una mujer me tiene fastidiado —soltó el ojiazul luego de darle un sorbo a su trago.
— ¿Es Shampoo?
— No. Ni que estuviera loco… —contesto Ranma—. Esa chica está obsesionada conmigo. Esta desquiciada.
— No sería la única chica que se ha obsesionado contigo —corto el de bandana al recordar a Ukyo—. ¿Quién es la chica?
— Acaso importa —respondió alzando los hombros y, Ryoga chasqueo la lengua antes de comenzar a beber de su vaso.
— Supongo que tienes razón. ¿Por qué te tiene molesto la susodicha?
— Ella me golpeo.
— ¡¿Te golpeo?! —Repitió Ryoga incrédulo por lo que había escuchado antes de soltar una carcajada, a lo que Ranma solo afirmo con su cabeza y con una seria expresión—. ¿Motivo?
— No puedo decirlo.
— ¿Cómo quieres que te ayude si no me cuentas?
— Digamos que es una mujer complicada —intento explicar—. Es de esas mujeres que piensan mucho en el "qué dirán".
— Ya veo… —murmuro Ryoga pensativo—. ¿Sales con ella hace mucho?
— Ni siquiera salimos —contesto, sorprendiendo a su acompañante nuevamente.
— ¿Bromeas?
— No.
— ¿Te gusta una chica que te ignora y encima te golpea? —pregunto Ryoga comenzando a preocuparse.
— Creo que solo es un capricho.
— No creo que lo sea si me lo estas contando —logro decir pensativo. No sabía exactamente porque la imagen de una amable y alegre chica de cabellos verdes se cruzó por su mente, haciéndolo pensar absurdamente que quizás la mujer de la que Ranma hablaba se trataba de ella. Provocándole un muy mal sabor de boca. Eso no podía ser... ¿o sí?
Esperando a que su amigo le respondiera volvió a beber un largo sorbo de su trago.
— Quizás tienes razón —admitió Ranma a regañadientes, sintiendo como una parte de su orgullo se veía afectado con la aclaración—. No le soy indiferente, pero no quiere nada conmigo.
— ¿Es Akari? —decidió preguntar Ryoga, casi con un nudo en la garganta al querer quitar aquella idea de su cabeza.
— ¡No! ¡¿Cómo rayos se te ocurre tal estupidez?! —recrimino Ranma.
— Debía descartarlo.
— Qué pregunta más imbécil…
— Entonces… —volvió al tema el de bandana—. ¿Merecías que te pegara?
— Puede que sí —confeso Ranma alzando los hombros.
— ¿Y le gustas pero no quiere estar contigo?
— Sí. Discutimos por lo mismo —concluyo finalmente el ojiazul.
— Ranma lo primero que tienes que tener más que claro es que "nunca puedes pelear con una mujer" —recalcó enfatizando la última frase—. Sea cual sea la chica, no discutas con una a menos que lo que estés peleando sea algo que realmente valga la pena. Simplemente no puedes contra ellas, no ganaras nunca. Jamás…
— En resumen me estas sugiriendo que me rinda con ella —dijo un tanto ofuscado por el consejo.
— No se trata de eso.
— ¿Entonces?
— No sé, no soy experto con las chicas —soltó Ryoga observando la expresión confundida de su amigo—. Aunque si la chica no te presta atención deberías olvidarla, ¿no querrás que te suceda lo mismo que a mí?
¿Lo mismo que a él?
Eso jamás le pasaría a él, a Ranma Saotome nunca lo rechazaría una mujer. Y menos si está estaba interesada en él. De pronto la idea de que lo que pudiera sentir por la Tendo no fuera un capricho golpeo fuerte en su interior, y eso, por algún motivo, lo hizo sentir angustiado. ¿Cómo se supone que debía actuar ante una situación así, sí jamás se había enamorado? ¡No podía ser!
Ranma suspiro y observo levemente el contenido del interior de su vaso antes de mirar en dirección a la mesa en donde se encontraban Akane junto a su vecina, Mousse y Shinnosuke charlando amenamente. Los jóvenes reían a la distancia mientras que él y Ryoga se encontraban en la barra sin ser vistos por ellos.
Una sensación de vacío se alojó en su pecho al ser consciente de que aquella peliazul solo lo ignoraba a diferencia del resto de sus amigos. ¿Por qué le importaba tanto que lo notara? ¿Se había obsesionado con ella? o quizás estaba encariñándose… no, eso no podía estarle pasando, menos si no comprendía aún esos sentimiento que se negaba a sentir.
— ¿Cómo te das cuenta cuando alguien te gusta de verdad? —se ánimo a preguntar Ranma luego de unos instantes en completo silencio.
— ¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? —rio Ryoga, divertido por aquella pregunta tan fuera de lugar por parte de su amigo.
— De la misma clase de preguntas inteligentes que me haces tú —añadió Ranma, ofendido por la respuesta del joven.
— Que sarcástico Ranma.
— Si no quieres una respuesta sarcástica Ryoga, no digas estupideces. Hice una pregunta y las preguntas se contestan con respuestas, no con más preguntas.
— Bien —respondió Ryoga a la vez que su rostro se tornaba un tanto pensativo al recordar la pregunta de su amigo.
Ranma miro a Ryoga con atención mientras este terminaba de golpe su vaso de vodka, a la vez que se le notaba un tanto melancólico al recordar su escaza experiencia amorosa y comenzar a pensar en una respuesta para la pregunta de su amigo.
— Supongo que sabes que te gusta alguien cuando no puedes dejar de pensar en esa persona —suspiro—. Cuando esa persona se vuelve el centro de tus emociones, cuando con un simple "hola" esa persona es capaz de cambiarte el día por completo.
— Exageras…
— No —aseguro Ryoga con una sonrisa segura—. Cuando lo vivas, recordarás lo que te digo.
Un suspiro algo frustrado escapo de los labios del chico de la trenza antes de pedir otro vaso de vodka, ignorando por completo la mirada carmesí sobre él que, cierta mujer a unos pocos metros le estaba dando desde que había llegado al antro.
Girando la cabeza en dirección a la entrada, Shampoo pudo divisar con facilidad al grupo de jóvenes que capturaban algunas furtivas miradas por parte del Saotome. Provocando que esta esbozara una sonrisa interesada.
"Así que Ranma esta interesado por la nueva amiga de Akari" Pensó para ella brevemente, a la vez que una maliciosa idea comenzaba a cruzársele por la mente.
— ¿Qué miras Shampoo? —la voz de Ukyo la despertó de sus pensamientos. Enfocando su mirada en la castaña, mientras que una risueña morena les acompañaba.
— Nada —respondió cortante, antes de mirar con interés a la otra joven—. Kodachi, ¿Andas con esa "botellita mágica" de siempre?
— ¡Ohohoho! ¿Qué travesura quieres hacer? —se atrevió a preguntar divertida la morena.
—Quiero darle la bienvenida a cierta personita… —dijo con voz traviesa mirando hacía la joven de cabellera azulada.
— ¡Shampoo! —reprendió Ukyo, preocupada por el problema en que pudieran meterse sus amigas. Pues conociendo a Kodachi, cualquier cosa podía contener aquella botella con líquido extraño—. Chicas se meterán en problemas…
— ¡Que aguafiestas Ukyo! —expresó la Kuno de manera aburrida.
— Pe-Pero… —Tartamudeo levemente cuando vio que la joven le entregaba el extraño líquido a la pelipurpura.
— Gracias —sonrió Shampoo mientras procedía a ir en dirección a la mesa de la chica Unryu y sus amigos.
—Deja que se divierta —intento tranquilizar Kodachi a la estudiante de gastronomía—. Además, nadie se enterara a menos que alguna de las tres abra el pico ¿no?
Las palabras de la rosa negra le sonaron a Ukyo como una especie de advertencia, lo cual solo provoco que guardara silencio y se bebiera su vaso de sake de golpe. No quería tener problemas con ellas, pues no sabía que acciones podrían tomar sus amigas en su contra. Las conocía, y sabía que si decía alguna palabra tomarían represarías ó en el peor de los casos, le causarían líos con su padre.
Shampoo se acercó a la mesa en completo sigilo, apareciendo a las espaldas de las dos muchachas y siendo observada por Mousse y Shinnosuke.
— ¡Nihao! ¡Qué bueno verlos chicos! ¿Tienen otro lugar? —saludo, erizando cada uno de los vellos de la piel de Akari y causando curiosidad en Akane, la cual en seguida volteo su rostro para mirarle.
— No… —contesto Akari siendo ignorada.
— ¡Shampoo! —Exclamo Mousse antes de cederle su lugar y, buscar velozmente una silla extra—. ¡Qué alegría que quieras compartir con nosotros siéntate!
—Gracias Mousse, ser muy amable —hablo la amazona tomando asiento entre Shinnosuke y Akari.
—De nada… —sonrió el aludido.
— ¿Qué los trae por aquí? —Pregunto Shampoo al grupo, mientras que estos le prestaban atención—. Es raro verlos en el antro de Nerima.
— Muy diferente a ti ¿no? —soltó Akari con una sonrisa antes de darle un sorbo a su bebida.
— Celebramos nuestro término de proyecto —contesto veloz Shinnosuke, intentando alivianar lo pesado que se estaba tornando el ambiente entre las jóvenes.
— Ya veo —dijo la pelipurpura para luego mirar a la joven al lado de Akari—. ¿Y tú eres nueva en la ciudad? ¿No te había visto? Aunque de verte seguro te olvidaba, pues no eres muy bonita que digamos.
—No, yo me mude recién este año a esta zona de Tokyo —Contesto Akane un tanto molesta pero ignorando por completo el comentario final de Shampoo. No quería generar un problema mayor, y menos con aquella chica.
—Es un lugar agradable, te gustará.
—En eso último ella tiene Razón —añadió el Ryugenzawa—. Sobre lo de pasar desapercibida lo dudo. Akane es una chica muy hermosa.
—Gracias Shinnosuke —murmuro la Tendo un tanto sonrojada por el cumplido.
—No creo que exista la gente fea, solo existen actitudes feas —señalo la peliverde, aludiendo al comentario de la amazona.
—Yo creo que sí existe la belleza Akari, de lo contrario la gente no sería tan selectiva con sus preferencias ¿no?
— A veces no es necesario seleccionar. Hay personas que fácilmente parecen estarse regalando —sonrió Akari—. Creo que no es necesario entrar en detalles.
— No vine a pelear esta vez contigo —menciono Shampoo controlando su ira—. De hecho, venía en son de paz para limar nuestras asperezas.
—No me interesa y… ¿Qué es ese interés absurdo por Akane? ¿La atacaras por ser amiga mía ó por ser amiga de Ranma? —Pregunto la Unryu recibiendo una fría mirada por parte de Mousse.
—Akari, no me está atacando —intento calmar Akane.
—Debe ser quizás por las dos, ¿no? —volvió a encarar la peliverde, mientras que Shampoo la observaba con claro enfado.
—Akari ¿Puedes parar un poco? —le reprendió el miope.
— Y tú puedes dejar de invitar a gente fastidiosa a nuestra mesa.
Akane miraba en silencio y con incomodidad la escena, a la vez que tomaba un bocado de la tabla de quesos sobre la mesa; Por su parte, Shinnosuke miraba con preocupación cómo Akari parecía estar cada vez más molesta por la presencia de Shampoo. Cuando la situación parecía estar a punto de salirse de control entre las dos jovenes, la presencia de dos personas las detuvo.
— ¡Akari! ¡hola! ¿Por qué no vamos a bailar un poco? —dijo el recién aparecido Ryoga, haciendo que la joven se levantará de la silla a regañadientes para ir a la zona de baile del pub.
Un suspiro de alivio salió de los labios de Shinnosuke en cuanto Akari estuvo lejos.
— Esto casi se vuelve un campo de guerra —comento Ranma divertido—. Menos mal que Ryoga estaba atento a lo que pasaba aquí.
— Es tu amiga la que pelea siempre conmigo —se defendió Shampoo.
— Y tú tampoco te quedas atrás ¿no?
— ¿Por qué debería de dejarme pasar a llevar por ella? ¡Está loca!
— No está loca —intercedió Shinnosuke—. Tú eres la que siempre anda buscándole bronca.
— En algo concordamos al fin con Ryugenzawa —musitó el Saotome cruzándose de brazos—. Veté a otra mesa Shampoo.
— ¡Hey! ¡No eches a Shampoo de esa forma! —dijo Mousse desafiante, dispuesto a pelearse con el de trenza si fuese necesario.
— No empieces cuatro ojos —soltó Ranma comenzando a ofuscarse.
— Creo que van a pelearse —le dijo Akane casi al oído al Ryugenzawa, el cual en silencio asintió.
— ¡Vamos afuera!
— ¡Cómo quieras!
— ¡Por Dios! ¡Primero las chicas y ahora ustedes! —Se quejó Shinnosuke deteniendo a ambos jóvenes, junto a Akane que se ponía en pie para apoyar al castaño—. ¡No empiecen!
Shampoo miraba en silencio como el grupo parecía olvidar su presencia completamente. Aprovechando el disturbio para acercarse hasta el vaso de la Tendo y poner finalmente algunas gotas del extraño frasco en el licor de la chica.
— ¡Ranma! —Interrumpió Akari, pillando desprevenidos al grupo y tomando al muchacho del brazo—. ¡Vamos a bailar! —invito.
El azabache miro en silencio el rostro de su amiga, el cual revelaba la cantidad de tragos que había logrado beber durante la noche.
— Mousse, dejemos esto para otro día —suspiro Ranma.
— ¡Eres un cobarde! —insistió el de gafas.
—¡Mousse! —Llamo Shampoo intentando tranquilizarlo— No te preocupes, yo me iré con mis amigas. Solo quería saludar, pero veo que no soy bienvenida.
— Te acompaño —se ofreció Mousse.
— Como quieras —soltó la pelipurpura de golpe— Por cierto quizás Ryoga podría acompañarnos, Ukyo quería hablarte.
Un tanto incomodo Ryoga le dio una mirada al chico de la trenza.
— Yo me quedo con los chicos, ve a hacer tus cosas tranquilo.
— Te debo una —termino por decir antes de salir tras la amazona.
— Lamento arruinarles la noche —comento Ranma sentándose en el lugar que segundos atrás había usado Mousse.
— No la arruinaste tu —concluyó Akari sentándose a la mesa para posteriormente tomar su vaso y beber.
Akane miró de reojo al Saotome mientras comenzaba a darle un trago a su bebida.
Lo que menos quería en ese momento era encontrarse con Ranma luego del golpe que le había dado hacían unos días, pero el destino parecía que se empeñaba en ponerlo frente a su camino. De pronto se sintió observada y un escalofrío la recorrió, sabía que el muchacho la estaba observando y aquello solo lograba inquietarla. Trago pesado el líquido de su vaso, sintiendo como el licor le quemaba poco a poco la garganta a su paso. Quizás un poco de aquel líquido lograba calmarla un poco.
Ranma miraba divertido a la muchacha al notar su nerviosismo. Ella era un libro abierto para él a veces, aunque ciertamente, otras veces solo lograba desconcertarlo. Sonriendo se limitó a seguir espiándola de vez en cuando, manteniendo el tema de conversación que se llevaba a cabo en la mesa para no ser descubierto por los otros presentes.
Akane observo la hora en su celular. Eran más de las doce de la noche, y había pasado solo una hora desde lo ocurrido con Shampoo. Pero a ella le parecieron eternas y largas horas, se sentía inquieta y con muchas de ganas de liberar energía. Su cuerpo le ardía y pedía a gritos que se moviera.
— ¿Te sientes bien Tendo? —pregunto Ranma viendo preocupado como la chica tenía las mejillas rojas y respiraba un tanto más agitada.
— Sí, vamos a bailar un poco —le sugirió, y el de trenza acepto poniéndose de pie.
Akane estaba actuando muy extraño, y no sabía si era por el alcohol o por otra cosa.
— ¿Ustedes van? —invito Akane a los otros dos jóvenes que llevaban horas platicando de diversos temas.
— No gracias Akane —rechazo Akari, intentando sonar amable. Pues se notaba enojada de hacían horas.
— ¿Shinnosuke tú vas?
— No, me quedaré con Akari. Diviértanse —añadió viéndolos marchar.
Akari comenzó a jugar con su vaso, intentando olvidar lo que la tenía molesta. Cuando se disponía a darle un sorbo al vaso, Shinnosuke la detuvo en su actuar.
— ¿Y eso? —cuestiono el Ryugenzawa viéndola seriamente.
— ¿Qué cosa?
— No quisiste ir a bailar.
— Solo no tengo ganas.
— No me mientas Akari —le reprendió.
— Shinnosuke no soy una niña cómo para que me des un sermón.
— ¿Sigues estando enfadada por lo que paso con Shampoo?
— No —soltó con desgano—. No le daría en el gusto a Shampoo de arruinarme la noche.
— ¿Entonces? —insistió el castaño.
— La verdad es que estoy muy enfadada con Ryoga —dijo Akari finalmente luego de darle un largo sorbo a su vaso, quitándose un enorme peso de encima.
— ¿Por qué? —indago Shinnosuke.
— No lo sé… —Akari frunció los labios pensativa—. Solo creo que alguien como Ukyo nunca podría ver su verdadero valor.
Y estaba segura de que Ukyo nunca podría ver lo esencial en Ryoga. Eso que ella podía ver siempre claramente cada vez que él hablaba de lo que amaba. Lo entregado y apasionado que era por lo que le gustaba, lo simple y a la vez complejo de sus emociones. Su capacidad de hacerle frente al día a día con una sonrisa, y dar lo mejor de sí mismo por los demás. Y eso era lo que Ukyo era incapaz de ver... y mucho más.
— ¿Y quién crees tú que podría verlo? —le pregunto señalando lo obvio—. La respuesta a tu molestia está tan cerca que no puedes verla.
— Supongo que tienes razón —dijo ella con una sonrisa resignada, sabiendo la insinuación oculta bajo las palabras del muchacho—. Creo que me gusta Ryoga desde hace mucho más tiempo del que imaginaba.
— Te negaste a verlo porque le temías al rechazo ¿no?
— En eso te equivocas —rio ella—. No es al rechazo, es a romper nuestra amistad.
— ¿Qué te hace creer que su amistad se romperá? No crees que Ryoga te quiere lo suficiente como para separar las cosas.
— Sí lo creo, pero el problema no es Ryoga. El problema soy yo, porque soy yo la que no seré capaz de separar las cosas luego de que esto salga a la luz —suspiro un tanto melancólica—. Soy patética ¿no?
— No lo eres —le dijo con una cálida sonrisa—. Envidio a Ryoga, sabes…
Akari rio por unos instantes al oír lo último dicho por Shinnosuke, antes de agradecerle y pedir otra copa para ambos. Le agradaba hablar con Shinnosuke, pues parecía que él la entendía más que cualquier otra persona.
Mientras tanto y a unos pocos metros. Ranma observaba cada vez más preocupado las acciones de Akane. La chica bailaba como si aquella fuera la última noche en que podría hacer tal hazaña, llamando la atención de algunas personas en el bar. Y si no la conociera habría pensado que estaba bajo el efecto de alguna droga o algo similar.
— Tendo ¿Estas bien? —se atrevió a preguntar Ranma nuevamente.
— Sí, no seas aguafiestas Saotome —le corto Akane siguiendo con lo suyo.
Ranma maldijo por lo bajo y en un impulso intento detener a la joven tomándola del brazo.
— Tendo no estas siendo tú misma.
— ¿Qué sabes tú de cómo yo soy? —le debatió.
Y aquellas palabras sonaron amargas para Ranma por algún extraño motivo. Ella tenía razón ¿Qué podía saber él de ella? Ambos eran solo dos conocidos, ni nada más, ni nada menos.
Akane miro al Saotome por un segundo asustada, porque al ver su semblante supo casi al instante que sus palabras habían hecho enfadar al muchacho. Trago saliva y razono los vocablos del joven. Ranma tenía razón. Estaba actuando como cualquier persona, menos como ella solía hacerlo. Pero en ese momento parecía que aquello podía calmar un poco el ardor que comenzaba a ser insoportable en su cuerpo. Se sentía aturdida, y muy caliente.
— Saotome disculpa… —expresó, sintiéndose avergonzada al notar lo incomoda que se estaba tornando la situación.
— No tienes porqué disculparte, no dijiste nada que no fuera verdad.
— No, no, tú tienes razón —logro decir antes de tambalearse un poco—. No sé qué me sucede.
— ¿No te sientes bien? —Pregunto, ayudando a la muchacha a mantener el equilibrio—. Puedes afirmarte de mí, te llevaré a tu casa.
— Gracias —murmuro Akane mientras que se aferraba al muchacho.
El embriagador aroma de la piel del moreno la golpeó como si fuera una descarga de adrenalina e hizo que el deseo se despertará en ella con la velocidad de un cohete. Y sin entender el motivo de sus deseos. Quería acercarse más a él, sentir su boca sobre la suya nuevamente. Revivir aquel instante que vivieron juntos en la cabaña y concluir con lo que habían dejado sin acabar ahí.
Ranma apoyo el brazo sobre la cintura de Akane, para darle mayor soporte y evitar que pudiera caer mientras intentaban avanzar por el lugar hasta la salida.
— Hueles muy bien, Saotome —murmuro apegando su cuerpo al del muchacho aún más por inercia.
El contacto de su piel fue más agradable para él de lo que había esperado que sería. Lo fue tanto que tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no hacer evidente su conformidad frente a ella y traicionar a sus propias emociones. Él nunca querría a una mujer para algo más que no fuera solo una aventura. Se lo había repetido a sí mismo muchas veces, pero porqué con Akane no podía ser igual, porqué el pensar en hacer una cosa así con ella le sonaba algo indigesto y hasta malvado.
Ranma observo a la Tendo confundido nuevamente por su accionar. Intentando pensar en una posible explicación a lo contradictorio de sus actos durante la noche.
— ¿Puedo saber cuánto bebiste? —le pregunto, sabiendo que la actitud desinhibida de la muchacha se debía a su embriaguez.
— Tres vasos —respondió ella, causando el asombro en Ranma.
No era posible que con tres vasos la chica se hubiera embriagado hasta ese punto, de eso estaba más que seguro. Entonces ¿Por qué actuaba de esa forma tan extraña? ¿Es que acaso alguien le pudo poner algo a su trago?
— Tendo, soltaste el vaso en algún momento.
— No lo recuerdo —dijo esto tambaleándose un poco.
— Intenta recordar —insistió.
— Lo intento, pero me duele demasiado la cabeza como para pensar en ello.
— Tranquila, luego tendrás tiempo para pensar en ello —soltó Ranma resignado—. Ahora te llevaré a tu casa, te guste o no te guste mi compañia.
Media hora después se encontraban en el umbral del edificio en donde residía Akane. Ranma maldijo en silencio el momento en que él mismo había comenzado a beber durante la noche, pues al estar aún medio aturdido por los efectos del alcohol se le hizo imposible tomar en brazos a la torpe joven junto a él. No recordaba cuantas veces ambos habían tropezado por el camino, pero había sido las suficientes como para no querer recorrer más la calles de Nerima en ese horario. Un suspiro escapo de sus labios y luego de unos segundos en silencio sus ojos recorrieron el hall de la entrada del edificio hasta que vislumbro a un hombre tras un mesón. Tenía que ser el conserje.
El hombre en cuanto los vio se levantó de la silla.
— Buenas noches Señorita Tendo.
— Buenas noches señor Happosai —respondió apenas la muchacha que, al pasar los minutos comenzaba a sentir sueño y una extraña sensación en su cuerpo.
— ¿Y usted es? —pregunto el anciano con curiosidad.
— Se irá pronto —intervino Akane, dejando a Ranma con las palabras en la boca.
Sin decir más palabras, ambos caminaron hasta el elevador. Tras un par de segundos se encontraron frente a la puerta del apartamento. Al entrar, Ranma observo el lugar meticulosamente en la oscuridad, decepcionándose por el aspecto del departamento pues parecía salido de un catálogo de propiedades en vez de algo que le pudiera gustar a la Tendo.
— ¿Vives sola? —Ranma rompió el silencio.
— Sí —asintió Akane—. Tengo la boca seca.
— Te llevo agua, ve a recostarte —le dijo buscando las puertas del lugar con la mirada— ¿Dónde está la cocina?
— Por ahí —le indico con su dedo índice mientras se encaminaba por el pasillo hasta su habitación.
A solas en la habitación, Akane se sentó sobre la cama y cubrió su rostro con sus manos. No se sentía bien, y la ropa comenzaba a ahogarla. Sin pensarlo y olvidando que Ranma cruzaría el umbral de la puerta en cualquier momento, comenzó a quitarse la ropa desesperadamente hasta quedar solo en ropa interior. Fue en ese instante que el chico de la trenza ingreso a la habitación, quedando en silencio bajo el umbral de la puerta.
— Deberías cerrar la puerta —la voz de Ranma sonó grave.
— Lo siento —se disculpó avergonzada—. Es que tengo mucho calor, mi cuerpo se siente muy caliente.
— Recuéstate —le sugirió el moreno, intentando ignorar la tentación de mirar a la muchacha. Si la llegaba a observar demasiado sería el fin de su autocontrol. De eso estaba seguro.
Akane obedeció, y Ranma le aproximo un vaso de agua provocando que sus dedos se rozaran en el acto.
— Saotome por favor ayúdame —pidió Akane, acercándose peligrosamente hasta el muchacho pensativo sentado al borde de la cama—. Estoy segura que tú sabes cómo hacerlo.
Ranma trago en seco, sintiendo como la garganta le raspaba. ¿Cómo podía hacer algo así? ¿Cómo poder ayudarla de esa forma? Cerró los ojos con fuerza y se negó a sí mismo el hacer algo de lo que luego ella se arrepentiría. Ahora estaba seguro de lo que estaba pasando, alguien le había puesto alguna especie de afrodisíaco en la bebida a la chica ¿Pero quién querría hacerle daño? Perdido en sus pensamientos, no noto en que minuto Akane se aproximó hasta él, solo se dio cuenta cuando las manos de la chica se encontraban en cada uno de sus hombros.
— Akane… —replicó Ranma sin aliento—. No sabes lo que haces.
— Mi nombre se escucha tan bien en tus labios Ranma —dijo ella, envolviendo el rostro del moreno entre sus manos.
Akane puso su rostro tan cerca del suyo, que Ranma podía ver con nitidez el brillo centellante de sus ojos, el gesto de sus labios, y oir el sonido irregular de su respiración fuera de control. El azabache cerró los ojos y contuvo el aliento, ya no podía soportarlo más. Y cuando ella pronuncio nuevamente su nombre, le pareció poder escuchar como su autocontrol se desmoronaba como un edificio en demolición.
Los labios de Ranma rozaron los de Akane en una caricia provocativa y fugaz que la dejo con ganas de obtener más, insatisfecha de lo breve que había sido.
— No podemos…—Quiso hablar.
Pero sus palabras se vieron interrumpidas por la boca de Akane, respondiéndole con el mismo ímpetu que ella. Aquel contacto fue tan arrasador que su cuerpo se tambaleo, siendo arrastrado hasta quedar sobre la muchacha en la cama. Se estaba dejando arrastrar por aquella menuda mujer y aunque la deseará, su mente aún estaba consciente del estado de la muchacha. Tenía que controlarse. La quería, pero no de esa forma…
Ella sería suya cuando estuviera seguro de que ella lo deseaba de la misma manera que él lo hacía.
Y ciertamente no supo de donde saco fuerzas, pero se alejo de ella en menos de un segundo cuando recobro la razón.
— Saotome, ¿no te gusto? —le pregunto mirándolo a los ojos.
— No estás bien ahora Tendo —soltó, usando todo el autocontrol que pudiese tener para no dejarse caer en la tentación que aquella menuda mujer le provocaba.
— Yo estoy bien.
— ¡No lo estas! —replico—. Y no pienso tocarte sabiendo que estas ebria.
— No lo estoy —se quejó.
— Necesito tomar aire, acuéstate Tendo. Porque tampoco te dejaré salir de tu cuarto en ese estado —concluyo, sacando la llave de la puerta de la habitación y escabulléndose por la misma. Dejando a una molesta Akane sentada sobre su cama.
Cuando por fin abandono la habitación de la Tendo, procedió a buscar el baño. Necesitaba refrescarse luego de lo ocurrido. Al encontrarse en el pasillo noto que el lugar tenía dos puertas además de la que daba al cuarto principal, por lo que tenía dos opciones posibles para encontrar el lugar que buscaba.
Al abrir la primera puerta, y para su mala suerte, se encontró con otro cuarto. El lugar se veía apenas gracias a la poca luz que entraba de la luna, pero pese a la oscuridad presente logro ver que en el sitio había una especie de mesa de estudio acompañada de una lámpara, algunas cajas embaladas en el suelo y sobre la mesa una casa de muñecas que por algún motivo llamo su atención. Curioso se acercó con cuidado hasta la mesa y prendió la luz de la lamparilla.
Ranma volvió a mirar la habitación con detenimiento antes de posar la vista en la casa de muñecas. ¿Por qué Akane tendría algo así en su casa? ¿Quizás le gustaba coleccionar muñecas? Aunque Akane no parecía del tipo coleccionista; De lo contrario tendría muchas más cosas de ese tipo en el lugar y, luego de observar con detenimiento la habitación aquella idea estaba completamente descartada.
Divertido analizo el interior de la casa. Una muñeca con cabello azulado y un vestido floreado se encontraba sentada en el comedor, que tenía una decoración minimalista. Noto a un pequeño cachorro junto a la chimenea. Cada espacio de la casita estaba ocupado por muebles que parecían haber sido recolectados de diferentes jugueterías, logrando darle un estilo único y a la vez acogedor a la casita. Observo detenidamente si es que había algún muñeco más en la casa, y luego cerro los ojos y sonrió al no encontrar nada más.
"¿Akane se dará cuenta de lo mucho que revela este juguete sobre ella?" pensó mientras le daba una última mirada a la casa de muñecas con melancolía para luego desaparecer por la puerta.
Continuara...
Hola hermosos y hermosas!
Se que me estarán odiando porque dirán "dijiste que actualizabas el 25 y estas haciendolo 9 meses después!" Y sí, me atrase muchisisisisimo, lo siento mucho :( pero he tenido muchas cosas por hacer debido a la U, por mi bendición (hijo), trabajo y cosas varias, sin mencionar que estuve muchos días fuera de mi casa también, pero el motivo principal por el cual no he actualizado es porque mi Notebook falleció y sin él me es imposible escribir. (Perdi mis borradores ;-; )
Tiendo a escribir cuando estoy acostada durante la noche, lo que es imposible con la pc de escritorio o tarro como quieran llamarle -sin mencionar que la pantalla de mi pc es una tele de 40' y me hace mier... la vista- :C. Odio escribir en mi celular así que valgo callampa en ese aspecto así que veré como resolver lo de la falla de mi compu o comprarme uno nuevo en su defecto, ya que igual necesitare uno para mis estudios y trabajos ;-; si supieran lo que sufro sin mi note :'( ! en fin... Espero reparar pronto mi compu y así traerles más rápido los próximos capitulos :c ! Aunque no les prometo nada. Solo reiteraré que no abandonaré esto. Primero muerta amigos!
El capitulo es largo así que espero haber premiado su paciencia.
Mis saludos a los que siempre se toman la molestia de escribirme sus reviews. Los responderé mañana porque estoy muriendo de sueño compañeros :v !
• Esmeralda Saotom • IrinaWestlo • Saekodachi47 • Franaie • SARITANIMELOVE • paulayjoaqui • KattytoNebel • Tendo Haruhi • Siyi • akanitacuri • • Guest • Lyam • P • Marimariposa • Aliyah • Itzel-chan • Gogoga •
Nos vemos en la próxima actualización !
PD: No edite este capitulo, así que lo leeré yo misma mañana cuando lo publique y arreglaré horrores ortográficos y de cohesión si es que encuentro. =) !
