El autor de esta maravillosa historia que voy a traducir es StarLight Massacre por lo que le pertenece todo el desarrollo de la misma y el invento de algunos personajes, mientras que la basa de la historia y otros personajes le pertenecen a la genial J. K. Rowling
Clasificación: M
Advertencias: Slash, violencia, parejas múltiples, malas palabras, sangre, Mpreg, fic de criaturas.
Parejas: Draco/Harry/Blaise/OPM/OPM(Otro Personaje masculino)
En el capítulo anterior
El Mayor Dracken suspiró y asintió, antes de salir a ver si había algún otro Dracken lo suficientemente valiente como acercarse. Entre le exhibición de Harry de esa mañana, la presentación de Blaise en el comedor con un cuerpo muerto y su continuo mal humor, no tenía ninguna esperanza de que quedara algún Dracken para elegir.
Harry escuchó a Blaise quedarse sin aliento y miró primero a su compañero y luego a donde estaba mirando, su corazón se detuvo y se alejó del Dracken que estaba viniendo hacia ellos. Era magnífico con su piel de un pálido color alabastro, tenía voluminosos músculos y hermosas alas de color plata y azul pálido. Era rubio y sus ojos tenía un color plateado. Sentado frente a ellos estaba el mismísimo Draco Malfoy.
Harry estaba seguro de que debía estar viendo cosas, se frotó los ojos pero no, Draco Malfoy aun estaba sentado allí. Sus ojos plateados aun lo miraban, sus alas color azul y plata no desaparecieron y tampoco sus escamas a juego.
-Buenas tardes -saludó Draco cortesmente, pero todo lo que Harry pudo hacer fue mirarlo boquiabierto como un idiota-.
-¿Draco? -preguntó Blaise cuestionadoramente-. Yo... yo ni sospeche que fueras un Dracken, tu olor, la forma en que actúas.
El rubio suspiró y pasó una mano por su cabello platinado besado por el sol.
-Traté de esconder lo que soy -dijo simple y honestamente-. No quería ser un Dracken, y aun no lo quiero. Estaba escondiendo lo que soy con pociones supresoras, pero no se lo que sucedió, ellas pararon de trabajar y el Dracken dentro de mi demandó ser liberado. Yo me negué pero este rasgó su camino hacia afuera.
-Debe de haber sido la aparición de Harry. Nada puede mantener alejado a un Dracken dominante de un sumiso -explicó Blaise-. La llamada de Harry por dominantes y sus feromonas liberándose debe de haber anulado lo que fuese que estuvieras tomando para suprimir tu Dracken si estabas cerca de él y con Harry durmiendo en los dormitorios de Slytherin todas las noches...
-¿Por qué habrías de esconderte? -preguntó Harry, con sus ojos pegados su pecho cubierto por la camisa, recordándolo desnudo para su atenta mirada, musculoso y de piel pálida y suave-.
-Mis padres Potter. Ninguno de ellos son Drackens, no tengo ningún atisbo de donde vienen mis genes, pero mis padres no serán felices con todo esto. Mi Padre no habla de otra cosa que no sea la sangre pura de su Heredero. Si esto emerge, de que soy una criatura, no un humano, en el mejor de los casos me negará.
-Obtuviste tus genes de tu Madre; la familia Black esta rebosante de sangre Dracken -le informó Blaise a su amigo rubio-.
-Yo obtuve mis genes de la familia Black, de mi bisabuelo Cygnus Black.
-Cygnus Blacke es mi tatarabuelo. Su hijo mayor, Pollux fue mi bisabuelo -dijo Draco un poco atemorizado por la revelación-.
-Tu bisabuelo y mi abuela fueron hermano y hermana -susurró Harry, estaba relacionado con Malfoy, esto era de forma distante y diluida, pero aun así lo estaban-. ¿Esto complicará el emparejamiento o los pollitos?
-No -le dijo Blaise sencillamente-. La magia es una poderosa entidad Harry, mientras que Draco no sea tu hermano, padre, hijo, primo en primer grado, tío o sobrino, no habrá ninguna repercusión.
-Ustedes chicos están hablando como si ya se hubieran emparejado -apuntó el mayor Trintus desde su asiento en el sillón al lado de ellos-.
Harry inclinó su cabeza e inspeccionó a Draco. Lucía diferente sin su cruel cara de desprecio o las duras lineas de su cara.
-Necesito estar seguro -le dijo al mayor Trintus-. No pondré a mis pollitos en riesgo de enfermedad o deformación por mi elección de compañero. Si algo representa un riesgo para mis bebes, ello se ira antes de que pueda parpadear.
-Seras una maravillosa, aunque temible, madre Harry querido -le dijo Trintus con una sonrisa-. Eres protector de ellos incluso antes de que tengas suficientes compañeros para embarazarte, este es un signo muy prometedor.
Harry se sonrojó pero trato lo mejor que pudo de ignorar el comentario que había hecho el Mayor.
-¿Es probable que Draco haya obtenido sus genes de Cygnus Black?
-Posiblemente es muy probable -respondió Draco-. Mi padres no son Drackens, mi abuelo Cygnus Black no fue un Dracken y tampoco mi abuela Druella Rosier. No estoy seguro de nadie antes que ellos.
-El mapa que hice para saber de donde provenían mis genes debía señalar a todos los Dracken en mi linea -declaró Harry-. Además de mi solo Cygnus Black fue un Dracken, sus hijos Pollux, Cassiopeia, Marius y mi abuela Dorea no lo eran.
-Mi bisabuelo Pollux, se casó con Irma Crabbe; los Crabbe no tienen para nada sangre Dracken en su linea -suspiró Draco-. Así que debemos de haber obtenido nuestros genes Dracken del mismo lugar Harry. ¿Puedo llamarte Harry?
-Claro, mientras yo pueda llamarte Draco.
Entonces Harry sonrió y soltó una risa. -Draco el Dracken. Tal vez tus padres saben todo, ¿Draco es la palabra en latín para dragón no? Y los Drackens son una raza de dragones humanoides.
-Excepto que fui nombrado por la constelación Draco, como los demás integrantes de la familia Black. Mi madre quería hacer honor a sus raíces.
-¿Por qué Draco? ¿Por qué no otra constelación como Vega o Vulpecula?
La nariz de Draco se arrugó en disgusto por los nombres y levantó su barbilla puntiaguda defensivamente.
-Estoy completamente seguro de que mis padres eligieron mi nombre porque era el de una de las constelaciones que mejor sonaba y aun no se había utilizado en la familia Black, no porque pensaran que era un dragón humanoide.
-¿Por qué solo no les preguntas? Si te conviertes en mi compañero no dejaré que ocultes quien eres -le dijo Harry seriamente-.
-Para ser honesto Potter no quiero estar aquí. Mis instintos están en la superficie, me encuentro buscándote entre la multitud, mi mirada se desvía hacia ti, tu esencia me intoxica, mi Dracken se hizo cargo de mi cuerpo para traerme hasta aquí para la reunión y en la anterior...
-¿Estuviste aquí en la primera reunión? No te vi -interrumpió Harry-.
-Porque estas ciego Potter. Corriste derecho hacia mi, después de ese primer contacto tenía que sostenerte. Vi a los otros Drackens correr detrás de ti, no podía dejar que te agarraran, ¡tu eras MIO! Corrí contigo, luego empecé a volar y te sentiste tan bien en mis brazos, todo envuelto alrededor de mi cuerpo. Entonces fui tacleado en medio del aire y arrojado sobre la barandilla de las escaleras, mi único pensamiento fue protegerte, no a mí, sino a ti. Aterrice duramente sobre mi espalda y todo mi aire salió de mis pulmones, alguien te arrancó de mis brazos pero yo apenas podía respirar ni hablar de intentar de protegerte.
-Ese fui yo tomando lo que era mio de ti -respondió Blaise-. Solo que no vi que eras tu, todo lo que vi fue a alguien sosteniendo a mi Harry. Vi un poco de cabello rubio, un destello de pálidas alas azules y eso fue todo, agarré a Harry y corrí.
-Luego escapé de ti y corrí hacia el castillo -mintió fluidamente Harry mirando penetrantemente a Blaise, recordándole que el Mayor Trintus estaba en la sala-.
-Eres un pequeño insecto resbaladizo cuando quieres serlo -dijo Blaise afectuosamente-.
Harry se ruborizó de veinte sombras diferente de color rojo y golpeó una mano contra el muslo de Blaise. -¡No hay necesidad de decir eso!
Blaise rió profundamente y Harry sonrió. Adoraba la risa de Blaise.
-No vi tu rostro -le respondió Harry a Draco-. Sentí tu cuerpo, recuerdo haber pensado que eras más ancho y grueso que Blaise, y más alto, pero no me molesté en mirarte a la cara, escondí mi cabeza bajo tu barbilla y dejé que me llevaras hacia la seguridad, tu eras tan seguro, sabía que no me herirías como los otros.
-Ni soñaría con herirte -le dijo Draco, sonando un poco apagado por ese echo-. Mi Dracken ni siquiera me permite seguir burlándome de ti.
Harry rió y le envió un guiño descarado a Draco. -Culpa de todo al Dracken; todos sabemos que realmente me amas. Estamos demasiado obsesionados uno con el otro como para no hacerlo.
-¡Habla por ti Potter! -escupió Draco-. ¡No estoy obsesionado contigo!
-Pero admitiste que tus ojos automáticamente me buscaban, mi esencia te llamaba, y no me podías dejar solo, incluso antes de que nuestra herencia nos hiciera buscarnos intencionalmente.
Draco se sonrojó de rabia y apretó su puños de la necesidad de castigar a su descarado sumiso. Solo que Harry no era suyo... aun. Pero él lo sería, o probablemente lo sería, luego estaría golpeando la palma de su mano sobre su trasero respingón y volviendo sus mejillas de una suave palidez a un color rojo furioso.
Esa noche Harry aun estaba despierto a las tres de la madrugada. No podía para de pensar en Malfoy. Draco era el tercer Dracken en Hogwarts, él les había dicho que se había visto forzado a decirle al director debido a las reglas impuestas por los fundadores del colegio y que no quería arriesgarse a ser expulsado, pero no le había dicho a nadie más.
Harry pensó que era triste que un joven de dieciséis años no podía confiar en su propios padres por temor a ser expulsado de la familia. Le gustaría pensar que si aun tuviera a sus padres él les hubiera dicho todo, desde su peores temores a sus mayores sueños y grandes aspiraciones. Era triste que Draco ni siquiera pudiera decirle a sus padres que era un Dracken por miedo a ser rechazado y repudiado, por primera vez Harry se sintió mal por su una vez némesis colegial.
Rodó sobre su estómago y se acurrucó aun más cerca de un profundamente dormida Blaise, los pensamientos de Harry iban a mil revoluciones por minuto. Quería ayudar a Draco, ¿pero cómo podía hacerlo? Al final la decisión era del rubio, eran sus padres y su vida, pero como le gustaría a Harry tomar un palo y golpear algo de sentido dentro de las cabezas de los Malfoy más viejos. Draco era su hijo, su único hijo, ellos debían amarlo por quien era y por quien aspiraba a ser, no deshacerse de él al minuto que hiciera algo que no les gustar o no aprobaran, no era como si el hubiera elegido ser un Dracken, no era como si esto fuera un elección de estilo de vida, esto era algo que estaba completamente fuera de su control. Ellos nacían de esta manera y no podían cambiar para encajar con lo que querían o deseaban otras personas. Ellos serían Drackens por el resto de sus vidas, lo único que las otras personas podían hacer era ser felices por ellos y apoyarlos cuando lo necesitaran.
-¿Harry? -la soñolienta voz de Blaise cortó su monologo interno y Harry se volvió para mirar a su adormecido compañero-.
-No quise despertarte -dijo Harry suavemente, moviendo unos mechones de cabello revuelto por el sueño de los ojos de su compañero, sonriendo ante lo adorable que lucía Blaise, no es que nunca fuera a insultar a su dominante diciéndole que lucía adorable al despertar-.
-¿Por qué aun estas despierto? ¿Sucede algo? -la voz de Blaise se volvió más firme y profunda mientras entraba en estado de máxima alerta, sus ojos se movían en busca de peligro mientras mientras empujaba a Harry a sus brazos para protegerlo de las sombras-.
-No hay nadie aquí Blaise. No puedo dormir porque estoy pensando demasiado.
-¿Sobre que mio Bello?
-Draco. Yo... no puedo creer que cualquier padre repudiaría a su único hijo solo porque recibió una herencia que no puede controlar.
Blaise corrió el cabello de la cara de Harry y besó su redondeada mejilla gentilmente. Harry era tan atento y considerado hacia los otros, solo deseaba que eso no mantuviera a su pequeño compañero despierto toda la noche.
-Draco estará bien amor. Él descubrirá que es lo mejor y lo hará. Siempre ha sido igual, no siempre nos vemos a los ojos, pero es uno de mis amigos y lo conozco desde hace mucho tiempo. Su cumpleaños es el cinco de junio, así que tiene mucho tiempo para pensar y decidir que quiere decir. Lo que Draco Malfoy quiere, Draco Malfoy lo obtiene, siempre es así.
-¿Y si sus padres lo repudian Blaise?
-Ellos no lo harán, Draco tiene miedo porque esta la posibilidad de que ellos puedan hacerlo, que su padre pueda recordarle por el resto de su vida su herencia y patrimonio, que él pueda usar esto para conseguir que Draco haga lo que él desea con la amenaza de quitarlo de la familia si él se niega a hacerlo. Draco no soporta ser manipulado o controlado y eso es lo que está haciéndolo tan dudoso de decirle a sus padres.
-Nunca podría tratar a mis hijos de tan mala forma Blaise. Por favor, dime que nunca los tratemos de esa forma.
Blaise se inclinó y besó largamente a Harry. -Por supuesto que nosotros no trataremos de manera tan deficiente a nuestros hijos mio amore. Nosotros somos Drackens, los compañeros y los pollitos son todo para nosotros. Lucius y Narcissa Malfoy son humanos; solo piensan en si mismo, no tienen obligaciones a excepción de las que eligen tener. Ellos no tienen instintos que en sus corazones y cabezas gritan que no pueden hacer algo que quieren, si Narcissa Malfoy desea apuñalar a Draco, ella puede, si Lucius Malfoy desea repudiar a su único hijo, él puede, nosotros los Drackens no podemos, nuestro lado Dracken no nos lo permite.
Harry asintió y se le apretó el corazón al pensar en Draco, quien estaba destinado a perderlo todo si su padre lo deseaba. ¿Podía poner a un potencial compañero a través de eso? ¿Podía forzarlo a elegir entre todo lo que hasta ese momento conocía y él? Cual sería la mejor opción, ¿un compañero de por vida o tus padres y su patrimonio?
El mismo Harry daría todo por volver a tener a sus padres con él, pero sabía que era imposible así que elegiría un compañero de vida e hijos, una familia propia, pero Draco aun tenía a sus padres, ellos estaban vivos y bien de salud, como podría él llegar a elegir. ¿Harry hubiera elegido algo si estuviera en la misma posición? ¿Aun hubiera elegido a Blaise si sus padres lo estuvieran amenazando con cortar todos los lazos que los unían?
-Duérmete Bello -murmuró Blaise suavemente, empujándolo para colocar su cabeza bajo su mentón-.
Harry suspiró y se arrecostó contra Blaise, envolviéndose completamente alrededor de su compañero, deleitándose ante el amor y seguridad que esa acción le generaba. Cerró sus ojos y niveló su respiración, necesitaba algo de sueño. Tenía que elegir a un segundo compañero y necesitaba cada gramo de energía cerebral que poseía para elegir al correcto, para él, para Blaise y por encima de todo, para su segundo compañero.
Harry se sentó en el cavernoso comedor con Blaise a su lado y el Mayor Trintus sentado cerca de ellos. Estaba picoteando unos pedazos de carne cruda, debido a que ya había comido hasta llenarse, pero los dominantes tomaban más comida que un sumiso, así que estaba esperando pacientemente a que los aproximadamente cien dominantes terminaran de devorar su carne.
Henley había obtenido un lugar de honor al ser el que se encontraba sentado más cerca de Harry y parloteaba a mil por minuto, Harry lo escuchaba con una gran sonrisa en su cara. A veces Henley era demasiado lindo como para describirlo con palabras. Era la manera en que cambiaba los cubiertos constantemente de mano como si aun comiendo no se pudiera quedar quieto, como sus piernas rebotaban contra el suelo de piedra, la manera en que su cabello marrón cobrizo se mantenía cayendo sobre su ojo izquierdo y causaba que este lo alejara irritadamente con una mueca infantil en su boca.
Harry estaba sosteniendo la mano de Henley arriba de la mesa, algo que los otros dominantes habían notado y de lo que no estaban felices. A Harry eso no le importaba, Hanley necesitaba protección, él necesitaba amor, atención y confianza. Harry esperaba que el tener la completa atención de un sumiso en una sala repleta de dominantes mayores que eran más grandes, musculosos y fuertes que él le dieran al esbelto chico de dieciséis años el empujón que necesitaba.
-... así que podemos, ¿por favor? -Henley se volvió hacía él con el tenedor a un lado de su boca y sus grandes ojos de cachorrito implorante. Diablos, Henley hubiera sido un aturdidor sumiso si no fuera tan malditamente alto y tuviera miras de seguir creciendo. Él tenía ese look elegante, larguilucho y torpe que tenían los adolescente cuando todavía les faltaba para terminar su crecimiento, tanto hacia arriba como a los costados. Harry no sabía lo que era pero Henley lucía por terminar, como una pintura dejada de lado, esperando a que el artista volviera y pusiera esos toques finales que la convertirían en una obra maestra.
-Lo siento Henley, ¿qué acabas de decir? No pude oírte con todo este ruido -le dijo Harry suave y cortesmente-.
-Esta genial si no quieres, lo entiendo, ¿pero podemos seguir siendo amigos aunque no me elijas como tu compañero? ¿Por favor? Me agradas.
Harry sonrió ampliamente y envolvió a Henley en una apretado abrazo. Escuchó rugidos, gruñidos y la respuesta de Blaise que fue un rugido, este sabía exactamente que estaba sucediendo al estar lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación, y les advertía a los otros dominantes que se detuvieran.
-Por supuesto que si Henley, no habría nada más que amaría tanto como mantenerme en contacto contigo.
Henley le respondió con una sonrisa tan amplia que Harry tuvo la urgencia mental de arrullarlo y acariciar su ondulado cabello marrón cobrizo. Apenas se las arregló para controlarse, pero realmente quería acurrucarse con Henley bajó una manta delante de un lindo fuego.
-Deberías evitar al dominante bebé -gruñó una voz desde detrás de él-. Él no puede darte lo que necesitas. Tu necesitas un hombre apropiado, uno que pueda hacerte gritar de placer y realmente tenga las pelotas para dejarte embarazado.
Harry fulminó con la mirada al dominantes de veinte y algos de años que se encontraba parado detrás de él. Henley lucía aplastado así que Harry se deslizó de su silla hasta estar sentado en su regazo. Blaise se había parado y se encontraba entre el nuevo dominante y Harry con Henley.
El dominante era alto, no tan alto como Maximilius, quien con sus 2,0 m. era uno, sino la persona más alta allí, pero al menos medía 1,95 m. y sus alas rojo borgoñas tenían 7 m. de largo. Su cuerpo también musculoso acompañaba sus grandes hombros. Era un hombre grande y tenía un lindo cuerpo, un muy lindo cuerpo de echo, pero su fea mueca destrozaba su potencialmente lindo boca y la convertía en una cosa retorcida.
-Preferiría muchísimo más tener a Henley como compañero que a ti -gruñó Harry, envolviendo su brazos alrededor del cuello de Henley y para reafirmar su puntó, presionó un suave beso contra sus regordetes y sensuales labios.
Nunca antes había besado a un potencial compañero y escuchó los indignados gruñidos y jadeos de los otros dominantes.
Henley pasó una mano por su cabello y agarró su nuca, empujando los labios de Harry contra los suyos propios. Esta vez el beso cambió hacia algo más apasionado y con la introducción de la lengua de Henley, Harry se derritió contra el elegante pero aun así musculoso chico.
Este no fue un mal beso, sorprendentemente Henley era un buen besador, no que Harry tuviera mucho para comparar, pero este no le encendía la sangre como un solo beso de Blaise podía. Por unos segundos antes de compenetrarse en el beso Harry se había preocupado de que besar a Henley sería como besar a un hijo o hermano, pero no fue así.
Henley no era un hijo o hermano y en ese momento su Dracken lo reconoció. No necesitaba ser la madre de Henley, porque éste ya tenía otra, él quería un amante, un compañero e hijos. Esto era algo que Harry no podía darle, pero si podía darle confianza, eso era lo mínimo que podía hacer por el dulce niño a quien su padre había arrastrado hasta allí, lejos de su familia, antes de Navidad.
-¿Harry, mi querido? ¿Has elegido a tu segundo compañero? -preguntó cuidadosamente el Mayor Trintus, cauteloso de estar interrumpiendo la unión de dos Drackens-.
-No. Yo no soy su compañero -respondió Henley tristemente, aunque tenía una gran sonrisa en su rostro-. No creo que nunca haya estado destinado a estar con Harry, pero espero que en el futuro haya otro sumiso como él.
-Tu eres una persona tan encantadora Henley -respondió Harry, tomando entre las manos sus redondeadas mejillas infantiles-. Nunca dejes que nadie cambie la forma en que eres. No todos los sumisos quieren al Dracken más grandes, musculoso o violento como su compañero. De hecho el ultimo caso es mayor no-no para mi y preferiría correr en la dirección opuesta a uno así.
-No lo haré, ya no quiero cambiar más. Mi papá dice que debo convertirme en lo que el sumiso quiere que sea, pero eso sería como crear mi propia caída, no? Si un sumiso me elije por mis mentiras, ¿cómo pueden llegar a amarme realmente?
Harry sonrió muy orgulloso de Henley, un recién transformado de dieciséis años había descubierto algo que la mitad de los dominantes de esa sala, los cuales eran más grandes que él, no habían hecho en todo el transcurso de su vida. Un sumiso no quería un falso dominante quien solo pretendía ser algo para ese sumiso en particular, el mismo Harry estaba sosteniendo esas entrevistas y reuniones así podía excavar a través de sus máscaras y encontrar a la persona que realmente eran bajo esa apariencia que ellos pensaban que él quería ver. Él quería un compañero honesto, uno que no intentara esconderse a si mismo o mentirle a él y querido dios el quería a Draco Malfoy, lo necesitaba como necesitaba sangre correr a través de sus venas, ¿pero podía hacerlo? ¿Podía hacer que Draco atravesara un infierno con sus padres solo porque él quería al rubio como su compañero? ¿Tenía el derecho a hacerlo?
Harry soportó otras cuatro horas de ser "cortejado" por dominantes sin nombre ni rostro antes de correr hacía alguien que realmente podía soportar tener cerca. El medía 2,0 m. y sus alas negras azabache tenía escamas de un profundo amarillo dorado. Su cabello era de un tono negro y sus ojos de color avellana, pero ellos tenían una curiosa sombra verde-dorada cuando la luz daba directo en sus ojos. No era tan obviamente musculoso como algunos de los otros dominantes, él lucía más como si sus músculos provenían del trabajo manual y no de levantar pesas con veinte veces su propio peso varias veces al día pero los músculos que él tenía eran sólidos y compactos lo que hacía que cada vez que se movía estos se tensaran bajo su ropa, como si quisieran liberarse de sus confines, esto era un bonus agregado al echo de que también era un hombre agradable, aunque algunas veces un poco difícil de comprender.
-Hola Nasta.
-Harry -saludó con una profunda y suave voz-.
Nasta Tabrien Delericey era uno de los dominantes más grandes; tenía treinta y seis años y era un hombre de pocas palabras. Al principio Harry había pensado que tal vez Nasta tenía problemas con el español, pero después de conocer al hombre un poco mejor y tras hurgar y tironear implacablemente por información había descubierto que él hombre había nacido y se había criado en el oeste de Gales y no tenía problemas en hablar, escribir y leer en varios idiomas, sin contar español. Era solo que él no hablaba mucho.
-¿Te gustaría sentarte conmigo? -preguntó Harry, indicando el parche de pasto que se encontraba entre ellos y el lago. Claro que estaban a final de diciembre, y ya casi empezando enero, pero Harry no podían evitarlo, el agua le llamaba.
En vez de contestar verbalmente Nasta lo tomó aceptando su oferta y se sentó en el parche de pasto que Harry había descongelado con un hechizo y entibiado con otro.
Se reclinó contra sus sólidos antebrazos y tironeó suavemente a Harry para que se recostara contra él. Nasta era cálido y Harry enterró su fría y colorada nariz en el pecho de éste, haciendo lo mismo con sus dedos congelados, solo que a estos los deslizó por debajo de su camiseta y los sostuvo contra la tibia piel de sus lados.
Un fuerte y pesado brazo se envolvió alrededor de su espalda y lo arrastró imposiblemente más cerca, una gran mano se movía rápidamente hacia arriba y abajó por su espalda que con su fuerte presión le proporcionaba una fricción que entibiaba su frío cuerpo. No había notado cuan frío estaba.
-Uno de estos días morirás congelado si no eres más cuidadoso -le gruñó Nasta, sentándose derecho y removiendo su grueso abrigo de lana antes de envolver a Harry con este de una manera que no dejaba lugar a argumentos o protestas-.
El abrigo llegaba hasta las pantorrillas de Nasta, pero cubría los pies de Harry, este era muy cálido y olía a fuego y el aroma natural de Nasta, lo que hizo que Harry lo inhalara profundamente.
No se molestó en preguntarle a Nasta si sentía frío usando solo un jersey ahora que Harry había tomado su cálido abrigo. El hombre probablemente no le contestaría o le daría una mirada que decía no seas estúpido, por supuesto no tengo frío y si lo tuviera no me importaría y no aceptaría que me devolvieras el abrigo.
Harry sonrió y presionó un casto beso contra la mejilla sin afeitar de Nasta. El brazo de Nasta se apretó a su alrededor y presionó sus cuerpos por completo. Harry sonrió al pensar que si el Mayor Trintus estuviera allí habría sufrido un ataque cardíaco ante la posición en que se encontraban, Nasta reclinado sobre uno de sus antebrazos mientras que el otro se encontraba envuelto alrededor de la espalda de Harry, quien estaba sentado a horcajadas sobre la falda del dominante de más edad.
En cambio, el Mayor Trintus y el Mayor Getus estaban intentando controlar la situación que se desarrollaba en la habitación común y envolvía a varios dominantes; esto era por lo que Harry se había tomado un pequeño descanso a fuera así no sería herido accidentalmente en la "refriega" que ocurría allí dentro.
Aunque Blaise se encontraba en los alrededores, ya que había ido a estirar sus músculos, y Harry sabía que no lo perdería de vista, donde quiera que estuviera, él podía verlos perfectamente a ambos y posiblemente se había acercado lo suficiente como para escucharlos y reaccionar inmediatamente si era necesario, no que fuera a serlo, pero después de todo los instintos eran los instintos.
-¿Trabajas de algo Nasta? -preguntó Harry curiosamente un tiempo después-.
-Sí -fue la profunda e inmediata réplica, pero Nasta no explicó, Harry se preguntó si tenía fobia a hablar demasiado-.
-¿Puedo saber de qué? -Harry miró al dominante para encontrar que sus hermosos ojos avellana, los cuales tenían un toque dorado que coincidía con el color de sus escamas bajó la luz de un atardecer invernal, lo miraban con algo parecido a la adoración-.
-Trabajo en una reserva de dragones en mi país de nacimiento, Gales.
Otra vez no más información de la que Harry había pedido. Conseguir información, demonios conseguir palabras de Nasta era como exprimir sangre de una piedra.
-¿Qué tipo de dragones cuidas? -Harry trató de mantener al hombre hablando-.
-Mayormente Galeses verdes, no podemos tener muchos dragones exóticos o tropicales, ya que no se pueden acostumbrar al clima fluctuante e impredecible como el húmedo y ventoso de Gales.
La mano de Nasta desaceleró su movimiento en la espalda de Harry, pero no se detuvo, sino que convirtió el movimiento en una caricia que los relajó a ambos y calentó su piel bajo el abrigo del que se había apropiado.
-No encuentras, no sé... extraño... ¿qué eres un dragón humanoide trabajando en una reserva de dragones?
-No. A los dragones les gusto más que los simples humanos. Ellos me escuchan y nunca tratan de herirme. No me encuentran como una amenaza porque entienden mis instintos y motivos mejor que los incomprensibles de los humanos.
Eso probablemente era lo máximo que Nasta había dicho hasta ahora en una sola oración y Harry lo premió con otro beso en la mejilla, nuevamente su brazo se apretó fuertemente a su alrededor e hizo que él todo el aire de sus pulmones saliera, lo que provocó que riera entre resoplidos.
-Amo la manera en que ríes -le dijo Nasta suavemente-.
-No tienes que intentar aplastarme para para conseguir que me ría -replicó Harry con una sonrisa descarada-.
Uno de los lados de la boca de Nasta se elevó con una pequeña sonrisa. Su aparición volvió débiles las rodillas de Harry y se encontró agradecido de ya estar sentado.
Ellos volvieron a recaer en el familiar silencio que parecía rodear a Nasta, lo cual era un cambio muy agradecido ya que los otros dominantes eran escandalosos y le hacían doler la cabeza al estar siempre chillando o gritando tanto a él como a los otros dominantes del hotel del demonio.
Harry debía de haberse quedado dormido porque la siguiente cosa que supo fue que estaba siendo despertado rudamente por gritos y gruñidos. Estaba siendo sostenido cuidadosa y gentilmente en los brazos de alguien, con su cabeza y cuerpo siendo protegidos por una gran mano y un grueso brazo respectivamente.
Harry miró a través de los dedos de la mano que protegía su cabeza y suspiró cuando vió la familiar forma de Dominic. ¡Ese idiota no podía entender una indirecta! Él aun estaba llevaba el yeso en su nariz rota y el ojo negro que Harry le había dado.
-¡Dámelo! -gritó Dominic-.
Nasta levantó una de sus cejas negras incredulamente y se movió para caminar alrededor del pequeño insecto molesto que se encontraba al frente de él, pero el chico saltó frente a él.
-¡Soy el nieto de un Mayor de nuestro tipo! ¡Te ordeno que me lo des!
-Si ni siquiera te puedes defender de un sumiso, ¿cómo piensas enfrentarte conmigo niño?
-¡No necesito pelear contigo! Mi abuelo se deshará de ti; ¡él se ha estado deshaciendo de los dominantes que pueden llegar a ser una amenaza como tu desde que comenzó la reunión! ¡Él ha estado prohibiendo a todos los dominantes en los que Harry muestra interés entrar a la casa! ¡Ellos no serán capaces de obtenerlo y tu eres el próximo!
Harry contuvo un jadeo. No había visto a Arsenio o Maximilius desde que ayer cuando había tenido su reunión con ellos, y no habían aparecido en la cena de ayer por la noche. Había pensado que tal vez estaban durmiendo o haciendo cualquier otra cosa, ¡pero se les había prohibido entrar al hotel del demonio o a sus terrenos! ¡Oh dios el Mayor Getus estaba jodiendo su unión! ¡No era de extrañar que no pudiera encontrar un segundo dominante si cada dominante por el que mostraba el menor indicio de interés desaparecía!
-Eso es interferir con una unión, tu y tu abuelo, Mayor o no, serán asesinados por esta indiscreción.
-Una nueva ley a sido aprobada, ¿no la escuchaste? ¡Ahora esta contra nuestras leyes matar a un dominante acoplado! -declaró Dominic orgullosamente-. Nuestro tipo no puede arriesgarse a que una sumisa se suicide, en este caso un sumiso, porque sus pollitos son la oportunidad de aumentar nuestro número.
-Puede que tu abuelo este acoplado, pero tu no -declaró Nasta fríamente-.
-Lo estaré. ¡Me uniré a Harry una vez toda amenaza sea eliminada!
-La otra noche Harry te dijo que preferiría no estar unido a estar contigo.
-¡Ningún sumiso quiere estar solo!
-Él no estará solo -dijo Nasta con una cruel sonrisa-. Ya tiene a su primer compañero y debido a la nueva ley, ningún dominante acoplado puede ser asesinado, no podemos arriesgarnos a que Harry se suicide, eso puede hacer caer nuestro número.
Harry le sonrió a Nasta, quien lo vió y le devolvió la sonrisa, pero no quitó sus ojos de Dominic. Harry articuló la palabra Henley y los ojos de Nasta se achicaron.
-¿Qué sucede con el dominante bebé, Henley? ¿Si te estas deshaciendo de todas las amenazas, entonces porque él aun continua aquí? Harry realmente a demostrado interés en él.
Dominic resopló. -¡Él no era una verdadera amenaza hasta esta mañana! Después de que compartieron ese beso en el desayuno. Nosotros quisimos deshacernos de él pero el padre del chico esta aquí y cuando el chico no está con Harry está con su padre, así no podemos llegar hasta él.
Harry sintió a su cuerpo relajar de alivio. No quería que el pequeño Henley fuera herido solo por ser amistoso. Ellos nunca serían compañeros y ahora ambos sabían y entendían eso, incluso más después del beso en el desayuno.
-Eres despreciable. No te saldrás con la tuya. ¿No crees que Harry notaría que todos en los que se interesa desaparecen?
-Oh él lo notaría y se sentiría aplastado ya que todos en los que se interesara lo dejarían para ir a la reunión de una sumisa en Finlandia, una pequeña chica de cabello oscuro y grandes ojos marrones. Irresistible para todos los dominantes.
-No hay ninguna reunión con un sumiso en Finlandia; todos habríamos sentido el llamado.
-Lo hubiéramos hecho, pero un sumiso no siente la llamada de otro por dominantes.
-¡Eres un gran bastardo! ¡Con eso destrozarías a Harry!
-¡No me importa mientras lo obtenga como mi compañero!
-¡Él ni si quiera te importa! -gruñó Nasta, sus alas negras y doradas vibraban de furia-.
-¡Es demasiado poderoso como para dejarlo pasar! Es poderoso, fértil y sus hijos serán una fuerza a tener en cuenta.
-¡Pequeño gusano repugnante! -resopló Nasta-. ¿Cómo puedes pensar en usar un pollito de esa manera?
-¡Supongo que mis instintos están rotos! -resopló Dominic y Nasta se echó hacia atrás como si hubiera sido golpeado-.
-¡Estas tomando una poción para suprimir tus instintos, pequeño tonto! ¿Sabes cuán peligrosa es esa poción?
-Mi abuelo esta controlando mi dosis, tendré a Harry y nuestros pollitos serán los más solicitados del mundo entero. Piensa en ello, el niño de un Mayor de los Drackens y el Niñó-Que-Vivió. ¿Por cuanto crees que un pollito se subastaría? ¿Quinientos mil galeones?
Tanto Harry como Nasta se paralizaron de horror y shock. A Harry se le revolvió el estómago y pudo sentir la bilis tratando de forzar su caminó para salir de su garganta.
-Eso nunca sucederá -resopló Nasta, recuperándose rápidamente-. Harry sabe tu plan.
-¡Tu no le dirás! -declaró Dominic confiadamente-. No tendrás tiempo antes de que mi abuelo te prohíba verlo.
-No necesito decirle -declaró Nasta con una sonrisa presumida-. Tu ya lo has hecho.
Nasta movió su mano hacia el antebrazo de Harry para mostrar a Dominic los grandes y horrorizados ojos de éste, el dominante de dieciséis años gritó de furia. Harry dejó salir un agudísimo chillido inhumano que Blaise le había dicho era una llamada de auxilio.
Inmediatamente sintió unos cien rugidos contestantes desde la casa y sus alrededores y Nasta lo sostuvo fuertemente, direccionando su espalda contra la pared del vestíbulo que se encontraban antes de llegar a la casa principal la cual estaba llena de dominantes en su forma Dracken, listo para pelear con el fin de proteger el sumiso.
Los dos Mayores caminaron con dificultad a través del mar de dominantes hasta llegar al frente, el Mayor Trintus trató de llegar tan cerca de Harry como fuera posible y el Mayor Getus se detuvo al lado de Dominc, con una mano en el hombro de su nieto.
Y entonces llegó Blaise, gruñendole a Nasta y mostrando su colmillos y garras, sus ojos rebosantes de profundo enojo y traición aunque detrás del enojo se escondía el pánico y el temor.
-¡Te lo confié! -gruñó Blaise venenosamente-.
-¿Cuál es el significado de esto? -gritó el Mayor Getus por encima de los gruñidos de Blaise-. ¿Piensas qué puedes secuestrar el sumiso para ti? Eso es inaceptable.
Harry sabía exactamente lo que estaba haciendo el hombre y quería detenerlo en ese momento.
-¡Blaise! -gritó Harry, tratando de que su dominante llegara a su lado, pero esto solo hizo que Blaise se volviera más frenético mientras sus alas se abrían violentamente de lado a lado y se movía tratando de encontrar un lugar abierto para lograr matar a Nasta y recuperarlo-.
-No estoy intentando secuestrar... -declaró Nasta duramente, pero fue interrumpido-.
-¡No hables! -ordenó el Mayor Getus y Harry sintió el poder detrás de esa orden-.
La boca de Nasta se cerró de un tirón con un fuerte crack que debía de haber lastimado sus dientes, pero Harry podría preocuparse por él una vez la situación hubiera terminado, preferiblemente en ese momento.
-Por esta atroz indiscreción se te prohíbe oficialmente ver o hablar con el sumiso en cuestión, Harry James...
-¡NO! -gritó Harry-. ¡Blaise! ¡No! ¡No es Nasta! ¡Es él!
Harry apuntó a Dominic y el foco de Blaise cambió inmediatamente. Blaise confiaba en él y eso hizo que Harry se derritiera un poco por dentro, pero el saborearía la confianza que su dominante tenía en él cuando tuviera tiempo. No podía permitir que el Mayor Trintus se deshiciera de Nasta como lo había hecho con Arsenio y Max.
-¿Qué sucede aquí? -demandó duramente el Mayor Trintus dejando de lado su amigable comportamiento para convertirle en algo poderoso y mortífero-.
-¡Él nos dijo todo! -gritó Harry asegurándose que todos lo escucharan-. ¡Esta haciendo que su abuelo prohíba entrar a todos los dominantes en los que muestro algo de interés! ¡Me gustó Arsenio, desapareció! ¡Me gustó Maximilius, desapareció! ¡Me gustó Jensen, desapareció sin dejar rastro! Me gusta Henley, pero la única razón por la que aún continúa aquí es porque está con su padre! ¡Realmente me gusta Nasta; él iba a ser el próximo en la lista! ¡Él acaba de tratar de deshacerse él en frente de todos ustedes! ¡No estaba tratando de secuestrarme! ¡Él estaba tratando de salvarme de ese gusano asqueroso que quería vender a mis pollitos al mejor postor en el mercado negro!
Harry jadeó tomando una respiración en el silencio que siguió su furiosa explosión, antes de que hubo un rugido que hizo temblar la tierra y Blaise se movió más rápido de lo que Harry nunca lo había visto moverse. Él saltó sobre Dominic y comenzó a golpear la parte trasera de su cabeza contra el duró piso de piedra.
-¡Como te atreves a pensar en tratar de vender mis hijos! ¿Piensas que incluso si de alguna manera llegabas a unirte a Harry yo me desvaneceré? ¿Qué estaré de acuerdo en vender mis bebés? ¿Lo haces?
-¡No habrías vivido el tiempo suficiente como para darle pollitos a Harry! -escupió Dominic y Blaise volvió a rugir, golpeando la cabeza de Dominic aún más fuerte-.
-¡No soy un tonto! ¡No hubieras sido capaz de matarme ni si contrataras ayuda! -escupió Blaise. Harry nunca antes lo había visto tan triste o furioso.
-Dominic, ¿cómo podrías haber hecho tal cosa? -el Mayor Getus hizo que su voz se volviera suave y triste. Esto hizo enfurecer a Harry.
-¡No actúes como si no estuvieras metido en esto! -gritó-. ¡Tu fuiste el que alejaste a los únicos dominantes que vi como potenciales compañeros y todo por nada! ¡No hubiera elegido a tu nieto ni aunque fuera el único dominante aquí! ¡Yo me hubiera quedado con Blaise no importa cuanto doliera no tener pollitos!¡Preferiría estar solo por la eternidad que tener a tu nieto como compañero!
-¡Estas cometiendo un error! -gritó Dominic ignorando el gruñido que le dió Blaise-. ¡Te estas equivocando! ¡Se supones que debes ir por los jóvenes y hermosos dominantes con las alas más largas y coloridas! ¡No por los hombre con suficiente edad como para ser tus tatarabuelos!
-¡Ellos van a ser mis compañeros por el resto de mi vida! ¡Puedo elegir lo que demonios me plazca! ¡Perdóname por querer un dominante agradable que me trate bien y me ayude a criar correctamente nuestros pollitos! ¡Y no a un idiota presumido y engreído que es cruel, duro y hubiera vendido nuestros hijos por unos asquerosos quinientos mil galeones! ¡Mis hijos no tienen precio y ellos no dejarían mi nido!
-Cualquiera que piense diferente no se para nada un Dracken -la suave y culta voz de Draco Malfoy cortó el silencio-.
Harry estiró sus brazos hacia Draco y Nasta muy reluctantemente dejó a Harry pasar a los brazos de Draco. Harry necesitaba volver a sentir la seguridad que éste le proporcionaba, como la que había sentido la última vez que había huido de los dominantes en esa casa.
Harry olfateó unas pocas veces antes de levantar su cara hacia Draco, quien estaba mirándolo con sus ojos color gris. Ellos se habían vuelto del mismo color que tenían ese día en las habitaciones de Slytherin. Ellos se habían oscurecido con algo que ahora Harry podía identificar habiendo visto los ojos índigo de Blaise oscurecerse de la misma manera. Lujuria.
Lujuria por él, por su cuerpo y eso fue lo que le hizo mantener su cabeza dirigida hacia Draco cuando el gran rubio se inclinó y capturó sus labios en un beso abrazador, haciendo la elección final entre sus padres y su legado o tener a Harry como compañero por el resto de su vida.
Harry jadeó y envolvió ambos brazos alrededor de los hombros de Draco mientras los brazos de éste arrastraron su cuerpo hasta que estuvo aplastado contra su frente y su grandes manos sostenían sus muslos ubicados al rededor de su esbelta cintura.
Harry gimió y estiró sus alas blancas y amatistas antes de envolverlas al rededor de Draco para esconder sus furiosos y apasionados besos de los espectadores. Escuchó un gritó de furia proveniente de Dominic, antes de que un respondiente rugido de Blaise lo cortara al medio. Escuchó a Blaise volver a golpear a Dominic contra el suelo, al Mayor Getus gritando a Blaise que dejara a su nieto en paz, al Mayor Trintus gritarle al Mayor Getus sobre el mal uso de su poder, la corrupción y el sabotaje de los rituales de emparejamiento de un sumiso, y a los aproximadamente cien dominantes gritar su desagrado al haber perdido su chance de tener a Harry para ellos mismos, pero nada de eso le importó a Harry, quien acababa de afirmar a su segundo compañero.
Wow este capítulo fue muy intenso y siente actualizar después de tanto meses, la buena noticia es que acabe mi año liceal y ahora tengo más tiempo por la que espero actualizar más seguido. Gracias a todos los que están del otro lado leyendo esta historia. Y para ti Alba Marina quien siempre estas ahí y me trae devuelta a la historia recordándome que hay personas que desean muchísimo leer esta historia. Un beso grande a todos y espero que disfruten este capítulo. Oh y gracias por sus reviews ya que en menos de diez capítulos ya hemos llegado a los 100 Reviews.
