-1Pero claro que no creería todo eso que le decían. Los chicos podían ser buenos guerreros y leales al Reino Tierra pero no entendían lo que Lee y su tio estaban tratando, con toda honestidad ella tampoco sabía por seguro que era lo que pasaría con el plan.

Sin embargo Jin escucho todo lo que dijeron, se mantuvo calmada.

-Ciertamente creo que no están viendo toda la imagen con la información que han obtenido.-Les dijo Jin.-Sin embargo si llegan a necesitar ayuda y me muestran pruebas yo los ayudare sin duda.-Jin volvió a enfundar sus espadas dobles.

Estaba tan orgullosa de que su hermano se las hubiera dejado.

Las dejo en casa y se dirigió al centro de la ciudad.

Allí encontró a Lee, acompañado de una chica de profundos cabellos negros, ciertamente Jin se sintió celosa, luego Lee le hizo la señal de peligro. Y supo que talvez era parte de la infiltración.

Jin actuó tan normal como pudo hacerlo y no le dio mucho trabajo parecer solamente una chica común de la gran ciudad cuando la chica de cabello negro le mostró su "Habilidad del circo" y Jin no pudo imitarla, por mas que trato. Luego Lee y la chica desaparecieron en las sombras. Jin sintió un dolor en su estomago. "Todo es por el bien del mundo" se repitió hasta volver a casa.

Cuando llego subió a su alcoba, intento dormir, pero el viento le pareció tan frío, su mente jugando trucos le mostraba a Lee haciendo todo lo que había hecho con ella anoche, solo que esta vez acompañado de esa chica de cabello negro.

Sus palabras le parecieron proféticas.

Y sintió que perdería a Lee frente a ese enemigo.

Pero si después de todo ella era de quien Lee le había advertido, entonces cuando la estrategia se revelara la chica de cabello negro lo odiaría. Este pensamiento fue el que le permitió a Jin dormir.

En la mañana ni siquiera fue a vender, sino que fue directamente al Dragón Jazmín pero estaba desierto, ninguna noticia le había llegado en semanas.

Un hombre que parecía un vagabundo se acerco, sus intenciones no eran malas sin embargo pudo decir Jin.

-El Dragón ha sido enjaulado, traicionado por la serpiente a la que enseño como moverse en el fuego.-Le dijo y misteriosamente desapareció. Jin sintió que tenía una pequeña nota en su mano izquierda.

"Sal de la ciudad jovencita, las cosas han salido mal, cualquier oportunidad requiere que encuentres al Avatar"

Eso era todo lo que decía la nota.

Jin se extraño, y bajo al circulo pobre de la ciudad. Allí fue de visita a la tienda de té donde conoció a Lee.

Estaban sirviéndole su primera taza de té cuando escucho algo así como un relámpago apagado, lejos, en las murallas de la ciudad. Se apresuro a tomar el té que en verdad no era ni la mitad de bueno que el de Iroh y quiso salir de la tienda, había dormido poco, sus ojeras lo comprobaban pero tenía que hacer algo si la muralla estaba en mal estado. El dueño sin embargo se puso en la puerta de la tienda.

Jin intento salir.

-Sería una mala idea señorita.-Que esos soldados no te vean ahora mismo, ni te cruces con ellos o tendrás problemas.-Le contesto el dueño tratando de protegerla.

"Si tan solo tuviera mis espadas" Penso Jin, el estruendo se estaba haciendo rápidamente mas grande, el dueño abrió la puerta y Jin pudo ver que no bastarían con las espadas ni toda su voluntad, escuadrones enteros de la Nación de Fuego estaban marchando apenas a unos metros de ella.

Y Jin sintió una variedad muy desagradable de asombro, al final un emisario iba gritando.

-La Princesa Azula y el Príncipe Heredero Zuko han derrocado al Rey y vencido al Avatar, ahora nuestro ejercito ocupara su ciudad, no teman porque traemos los beneficios del Colonialismo a ustedes, y no sufriran de los problemas que antes invadían estas murallas.

Jin uso la puerta trasera para salir, luego trepo, de un modo no muy diferente a como lo había hecho Zuko unas semanas antes y desde el techo vió nada podría invadir las murallas porque ya no había tales. Los muros internos y externos habían sido abolidos, Jin salto de techo en techo hasta quedar fuera del aterrador desfile y mas cerca de casa.

Una vez allí tomo sus espadas y un traje completamente negro que le había regalado Iroh, no quería usarlo antes del gran día, pero ahora no parecía haber un gran día. Jin se lo puso y se preparo para pelear hasta llegar a Zuko y sacarlo de allí antes de que todos creyeran justo como los jóvenes guerrilleros que el era parte de esto (Con emisarios gritandolo y todo)

Se empezó a preparar, se quitó toda la ropa estorbosa que traía, removio los vendajes y luego los volvió a colocar un poco mas apretados sin que la lastimaran claro, luego se puso los pantalones, la tela casí se pegaba al cuerpo y era mas resistente que la de uso normal, la blusa tenía una flor blanca en la espalda cuyas ramas se extendían hasta el frente, no se pegaba a su cuerpo como los pantalones pero si dejaban ver su forma femenina. Luego procedió con las partes de armadura, Hombreras pequeñas y negras, un peto del mismo color no tan pesado como parecía que cubría su corazón y pulmones, una faldeta metálica no muy larga y asimetrica. Los guantes blancos, los zapatos negros.

Ato su cabello como en la primera cita, deseaba tener una mascara o algo así, cuando bajo su madre estaba tan asustada que no le pregunto donde iba de tal manera y si lo hizo Jin no tuvo interés en responder.

En la puerta tenía sin embargo una sorpresa esperándola.

Los dos guerrilleros estaban frente a ella, la chica estaba usando una mascara igual a la que Lee uso para ir a verla aquella noche, el chico vestía igual pero ahora tenía un carcaj lleno de flechas y su arco a la mano.

-Esas son nuestras pruebas, ven con nosotros.-Le dijo firmemente el hombre joven.

Jin no dudo que era una buena idea, pero tenía que sacar a Lee de esto.

-Díganme donde vernos y nos veremos allí en 3 horas; pero debo sacar a alguien de aquí.-Contesto Jin.

-Ninguno de tus dos amigos esta en esta ciudad ahora mismo.-Le contesto la chica tras la mascara.-Te lo dijimos, los dos van en el mismo barco, uno como conquistador el otro como prisionero, tenemos un lead de donde esta el Avatar.-Continuo.-El Avatar es el único camino a la Nación de Fuego, que creo es a donde quieres ir.

-No es correcto irse, el Avatar atacará la Nación de Fuego no? Bueno yo digo que nos encarguemos de atraer la atención de los señores de Fuego a esta ciudad. Yo digo que traigamos al ejercito del Rey de donde sea que este.-Contesto Jin.

-Ya analizamos esa posibilidad, pero requiere a uno de nosotros saliendo de la ciudad, otro quedándose, dividir no es muy buena idea.-Contesto Smellerbee.

-No lo es por eso necesitamos que el Señor del Fuego divida sus esfuerzos. Yo saldría pero jamás he dejado la ciudad, me podría perder o no encontrar el lugar adecuado.

Longshot dio un paso hacia delante.

-Si el va, nosotras debemos cuidar su espalda, será complicado volver de la muralla hasta perdernos en la ciudad.-Dijo Smellerbee.

-No creí jamás que fuera fácil, pero no creo que sea mas difícil que lo que me espera cuando este plan haya funcionado.-La voz de Jin era sombría.-Mi camino acaba en la Nación de Fuego, pero no aun.