A este paso terminaré esto en 3 años _
Hola a todos y todas, espero que la vida les este sonriendo y que se encuentren bien. Aquí regreso con la décima parte de esta "gran" historia.
Sin nada más que decir, comencemos.
Los chicos se encontraban en los campos de Termina por la entrada Sur de la ciudad, sobre los caballos como habían planeado. Estaban parados pensando un buen lugar para entrenar.
- ¿Tú qué piensas Ther? ¿Te parece bien que entrenemos en los campos? –Le preguntó Link.
- Mmmm… no estoy muy seguro; es buen lugar para poner a prueba tus habilidades y eso, pero creo que es bastante peligroso para ellas, no están acostumbradas a pelear, y más porque hay muchas criaturas salvajes… tengo una idea, pero no sé qué te parezca.
- Dime.
- Bueno, el rancho Romani es muy grande, no se correría ningún peligro y se puede entrenar con armamento… el único problema sería Malon.
- ¿Yo? ¿Por qué? ¿No he hecho algo malo? –dijo algo nerviosa.
- No es eso, es sólo que… como recordarás, hay "dobles" de las personas de Hyrule, entre ellas tú. –dijo Link.
- Y no sólo una. –agregó Ther.
- ¿He?
- Se refiere a que hay 2: una de tu misma edad… y otra adulta. –Malon y las demás se quedaron sorprendidas, había una Malon niña y una Malon adulta en esas tierras, algo imposible de creer, aunque viendo que había dobles de la mayoría de las personas que conocía de Hyrule, ya no sabían que era imposible.
- Eso… es… ¡INCREÍBLE! –En el rostro de Malon se formó una gran sonrisa y sus ojos brillaban de emoción; mientras que los demás se le quedaron mirando extrañados.
- ¿Increíble? ¿Esto no te parece extraño? ¿No te da miedo poder conocer a una persona que se ve cómo te verás de adulta? –preguntó Saria.
- Para nada, quisiera ver como seré de grande, saber si podré tener el cabello más largo, o qué tan alta seré, quiero saber muchas cosas de mi yo futura. – Sus ojos seguían brillando con una gran luz radiante, mientras que al resto de los chicos le rodaba una gota de sudor por la sien.
- Aunque parezca genial, no podemos ir así sin más. Sería terrible si te vieras a ti misma... o a tus "dobles" mejor dicho. –Dijo Zelda.
- ¿Entonces qué quieres que haga? ¿Esconderme detrás de alguno de ustedes? ¿Cambiar de apariencia para que no me reconozcan? –En ese momento a Link le llegó una idea a la mente y chasqueó lo dedos.
- ¿Tienes algo en mente? –Le preguntó Ther.
- Así es, es una idea extraña, pero puede que funcione.
- ¿Qué tienes en mente? –Preguntó Zelda
- Les diré cuando estemos cerca del rancho. No se preocupen, no necesitaremos esconderla ni nada de eso. –Y así los 3 caballos echaron a andar en dirección al rancho.
/Por el Cañón Ikana/
Iván se movía por su habitación de un lado a otro, llevando y trayendo papeles de allá para acá, guardando y sacando cosas de cajones y baúles, todo el cuarto era un desorden con todo lo que hacía. La habitación en la que se encontraba no era muy grande, apenas había una pequeña cama y una mesa de trabajo arrinconada, todo el lugar era de piedra, prácticamente la habitación era una cueva con una puerta de madera en una de las paredes, varias antorchas dispersadas por el cuarto iluminaban muy bien el lugar. Después de unos minutos, Iván se sentó exhausto en la silla de la mesa para aclarar sus ideas:
- Tranquilo, -Se decía en su mente.- todo saldrá bien, no te angusties. Él no sospecha nada, cree que estoy de su lado, y eso es muy bueno, me da demasiada ventaja para que el plan se lleve a cabo. –Se estiro un poco y luego tomo el pequeño bulto que estaba en la mesa.- ¿de dónde rayos habrá sacado esto Ther? Él no es alguien al que le gusten este tipo de cosas. –desenvolvió el trapo para dejar al descubierto el brazalete de cuero con 3 piedras. –A decir verdad, es muy hermoso, para ser algo tan poderoso. –Se dijo.- Bueno, no importa, esto me ayudará bastante. –volvió a envolverlo y lo guardo en la pequeña mochila que colgada en el respaldo de la silla. –Será mejor que continúe limpiando este desorden, no puedo dejar cosas importantes a la vista de todos. –Y así, se levantó de la silla y siguió organizando sus cosas.
/Por el camino de leche/
Los jóvenes detuvieron los caballos y bajaron de ellos al lado de unos arbustos antes de entrar al rancho Romani.
- Bueno, ahora dinos cuál es tu idea. –preguntó Ther, mientras que Link tomó su mochila y buscaba dentro de ella, hasta que, después de unos instantes, sacó la máscara Goron.
- Esta es mi idea. –le respondió mostrando a todos la máscara. Ther comprendió lo que quería decir y se limito a sonreír, pero las chicas no sabían a qué se refería Link.
- ¿Enserio piensas que una simple máscara podrá ocultar a Malon? –preguntó Ruto sarcástica.
- No es una simple máscara, -empezó a decir Link.- es una máscara de transformación.
- ¿Transformación? –preguntó Saria.
- Así es, quien lleve puesta esta máscara tomará la forma de la misma, en este caso, tomará la forma de un Goron. –Contestó con una sonrisa. Las chicas se miraron entre ellas con una expresión de incredulidad; el ver esto, Ther les dijo:
- Al parecer no creerán hasta que vean. Malon, ponte la máscara. –Malon dudó por unos segundos, al final tomó la máscara, observó el rostro de la misma y la puso boca abajo para ponérsela. Al momento de que la máscara entro en contacto con su rostro se empezó a fusionar con ella, crujidos y unos cuantos gemidos se escuchaban, en un instante una ráfaga de luz rodeo por completo a Malon, los demás se cubrieron los ojos con su antebrazo, cuando bajo la luz vieron a Malon, ya no como una persona, ahora como una goron.
- OH… POR… HYLIA… -Exclamaron lentamente las tres chicas anonadadas.
- Soy… soy… ¿u-una goron? –Malon examinaba su nuevo cuerpo mirándolo de un rincón a otro.
- Así es, esta máscara es muy especial por esa cuestión: puede convertirte en un goron. –Respondió Link.
- … ¡INCREIBLE! –Exclamó Malon dando un pequeño salto, causando un leve temblor en el suelo.
- ¿¡Enserio piensas eso!? ¡Te has convertido en una goron! ¡Deberías estar asustada en vez de alegre! –Dijo una desesperada Ruto.
- Tú pensarás eso, para mi es genial. Tengo una piel tan dura como la roca, tengo brazos grandes y fuertes y puedo hacerme bolita y rodar. ¡Es más que genial! –Le respondió entusiasmada Malon.
- Yo quiero de la que se fuma Malon. –Le susurró suavemente Saria a Zelda al oído, causando que esta última dejara escapar una carcajada.
- ¿Por qué la risa? –Preguntó Ther.
- Nada nada, recordé un chiste. –Respondió Zelda tratando de tranquilizarse.
- Debe de ser muy bueno, –Dijo Saria siguiéndole el juego.- aunque ahora no es momento de chistes, debemos de empezar por lo primero.
- Tienes razón, -Dijo Link- lleguemos al rancho y comencemos. –Todos, excepto Malon, se montaron a los caballos y empezaron a galopar en dirección al rancho.
- ¡HEY! ¡Espérenme! –Malon se hizo bolita y comenzó a rodar detrás de ellos. En el corto trayecto del camino de leche al rancho, Link recordó los momentos en los que se ponía las máscaras para que lo ayudaran en alguna batalla en especial, a lo cual se le vino a la mente un pensamiento:
- Que raro, las veces en las que me ponía las máscaras gritaba al revivir el dolor que vivieron sus dueños, y ahora que Malon se la puso no paso nada, sólo algunos gruñidos pero solo eso… me pregunto si será porque la pena de esas almas ya ha sido aliviada. –Al pensar esto se le formo una pequeña sonrisa. Pocos segundos habían pasado y ya se encontraban a mitad de la pequeña vereda que daba al establo y a la casa del rancho, desde ahí Link pudo alcanzar a ver el singular globo de Romani y a ella caminando con tranquilidad con su arco en la mano como era habitual.
- ¡Romani! –Saludó gritando, provocando que ella volteara hacia él, se tapo con su mano los rayos del sol que no la dejaban ver, y mirando mejor pudo reconocer a Link.
- ¡Saltamontes! –Gritó con gran alegría al ver a su viejo amigo. Los 3 caballos y Malon disminuyeron la marcha hasta detenerse por completo a escasos metros de ella.
- Cuanto tiempo Romani. –Dijo Link bajándose del caballo junto con los demás.
- Lo mismo digo saltamontes. –Romani fue hacia él y le dio un gran abrazo. Por su parte, las chicas estaban atónitas viendo el increíble parentesco que tenía la chica con Malon, sin duda eran idénticas. Después de unos segundos Link y Romani dejaron de abrazarse.
- Hace mucho tiempo que no te veía saltamontes, más de 2 años, has crecido mucho –se apartó un poco para poder ver a Link de arriba abajo- y también te has puesto más guapo. –Link no pudo evitar sonrojarse un poco, Romani dejó escapar una pequeña risilla, mientras que las demás chicas se pusieron algo celosas por el comentario de Romani. –por cierto, veo que has venido acompañado. –Dijo mirando a los demás.
- Así es, deja te presento a todos. –Así, una por una fue presentando a las chicas, las cuales reflejaban su gran nerviosismo al ver la gran similitud de Malon con Romani, después de presentarlas se dirigió hacia Ther:
- Y por último, él es
- Ther, –Romani lo interrumpió.- ya lo conocía.
- ¿De verdad? –preguntó Link.
- Sí, -Respondió Ther.- la conocí cuando empecé a buscar a los dueños de las cartas que te entregue.
- Oh, cierto, lo había olvidado. –Dijo Link.
- Aun así, es bueno volverte a ver y saber que estas bien. –Dijo Romani dedicándole una sonrisa.
- Lo mismo digo. –Ther le devolvió la sonrisa, causando un ligero sonrojo a Romani.
- Por cierto, ¿dónde esta tu hermana? Quisiera saludarla. –Dijo Link.
-Ups, habrá un problema con eso, Cremia fue a hacer una entrega al Bar Lácteo y se quedará hasta tarde con Anju. Lo siento. –Link pudo percatarse que Malon se desanimaba un poco.
- Oh, bueno, qué se le va a hacer. En fin, venimos aquí para ver si podíamos entrenar en el rancho, ya sabes, con espadas y eso.
- Por supuesto, -Dijo Romani.- por mí no hay problema, sólo cuiden no lastimarse ni lastimar a las vacas que están pasteando, ¿entendido?
- Entendido. –Respondió Link, de repente un extraño sonido llamó la atención de todos, un sonoro gruñido que provenía del estómago de Ruto, ella se limitó a sonreír avergonzada.
- Jeje lo siento, es que estoy hambrienta. –Dijo.
- Supongo que no han almorzado, ¿verdad? –Preguntó Romani; todos negaron con la cabeza.- Muy bien, ¿qué les parece si entran a almorzar? Puedo prepararles algo.
- Eso sería grandioso, -Dijo Link.- pero no queremos causar ninguna molestia.
- ¡Para nada! Me gusta ayudar a mis amigos, además de que te estaría devolviendo un favor, ya que tú me ayudaste mucho con "ellos" –Dijo esto último como un susurro.
- ¿"Ellos"? ¿A quiénes te refieres? –Preguntó Zelda curiosa.
- Vamos, se los platicaré adentro. –Romani dio media vuelta y se dirigió a la casa seguido por el grupo de recién llegados que acababa de conocer.
/En una cueva, por el Cañón Ikana/
El hechicero se encontraba sentado, como era de costumbre, en su gran trono, seguía contemplando la máscara que le había traído su mejor soldado y su pupilo… el chico al cual había reclutado en una de sus invasiones le resulto muy útil para incontables propósitos y misiones, en especial, en los que había hecho en los últimos días…
.:.:.:. Flashback .:.:.:.:.
Una vez terminado de saquear la medio reconstruida aldea con la que había arrasado pocos meses antes, se dio cuenta que de entre los escombros se levantaba una pequeña silueta de un chico, el cual llevaba una espada en la mano, respiraba con dificultad y se podía alcanzar a notar heridas en varias partes del cuerpo, en especial en los brazos. El joven se quedo inmóvil por un rato, después, empezó a correr entre las ruinas y los cuerpos de su gente hacia él. Varias de sus criaturas se abalanzaron sobre él intentando detenerlo, pero él las asesinaba de un solo golpe o las esquivaba con una agilidad increíble, parecía volar entre ellos. El mago lo veía acercarse poco a poco, más allá del odio que veía en los ojos del chico, podía ver un gran poder escondido en su interior, un enorme potencial de guerrero, un potencial que solo podía hacerse una cosa con él: explotarlo. El hechicero no espero demasiado, antes de que el chico arremetiera contra él, hizo un movimiento rápido con las manos deteniéndolo de golpe y haciéndolo levitar hasta él con un hechizo, el muchacho forcejeaba en vano intentando liberarse del conjuro, pero lo único que logró fue agotarse por el esfuerzo. El mago espero a que serenara, y luego de varios minutos, comenzó a hablar:
- Chico, eres muy valiente, y en especial muy estúpido al atacarme de esa manera, teniendo en cuenta que solo eres un niño.
-¡CALLATE! ¡NO SOY UN NIÑO! –Gritó enfurecido dejando ver una mirada de un profundo odio en su rostro.
- Oh, sí que lo eres, eres solo un niño, un patético muchachito berrinchudo que está enojado porque han matado a todos sus pobres amiguitos. –El chico le lanzó un escupitajo a la cara, provocando que el hechicero se enfureciera y lanzara al joven con fuerza al suelo.- ¡Insolente!, deja que te diga algo. Sí, eres solo un niño indefenso y lleno de ira, pero yo te puedo convertir en hombre, yo puedo enseñarte a ser un verdadero guerrero, solo ven conmigo y te enseñare todo lo-.
- ¡NI ESTANDO LOCO ME UNIRIA A TI! ¡PREFIERO QUE ME MATES A QUE SEA UNO MÁS EN TU MALDITO EJERCITO! –Lo interrumpió gritándole con rabia, mientras se levantaba del suelo y se disponía a atacar. El mago anticipó sus intenciones y lo agarró del brazo.
- Escúchame, lo has perdido todo, amigos, familia, hogar, TODO. Lo único que te queda es morir como todo un cobarde y unirte a aquellos que ahora están ardiendo en el infierno; o seguirme, venir conmigo y ser alguien en esta vida. Te puedo dar todo lo que has perdido y más: poder, riqueza, grandeza, y gratificaciones que jamás creíste que tendrías en tu patética vida. –El chico no se movía, permanecía firme mirando fijamente a los ojos del mago. Se creó un silencio entre ellos, hasta que el hechicero decidió romperlo con una insinuación bastante alarmante: - ¿Por qué crees que tu amigo Ther se fue de aquí? –El joven muchacho se estremeció al oírlo, ¿cómo podía saber él que Ther se había marchado- ¿Por qué crees que te abandonó antes de que llegáramos? ¿He? ¿Crees enserio que fue por ayuda? ¡Él se fue de aquí para evitar que lo mataran! –Se hizo un silencio en el ambiente, todas las criaturas miraban la escena, atentos a cualquier reacción del chico; al cabo de unos segundos el hechicero lo soltó- Te abandonó chico, se fue de aquí sabiendo que vendríamos… te dejó aquí, sólo… y te traicionó.
Iván no daba crédito a lo que acababa de escuchar; aquel que era su mejor amigo fue el primero en dejarlo. Aquel que le prometió que volvería ya se encontraba lejos y había evitado el terrible destino que corrió su gente. Ther, ¿enserio hiciste eso?, pensaba, tratando de encontrarle algún sentido a esa situación, ¿enserio te fuiste para evitar el ataque y olvidarte de nosotros? ¿Enserio huiste para evitar morir? ¿Enserio… me abandonaste? Se dejó caer pesadamente de rodillas soltando la espada, lagrimas empezaron aflorar en sus ojos, miraba el suelo inexpresivamente; el mago le puso una mano en el hombro, provocando que volteara a verlo, entonces le preguntó:
- ¿Qué piensas hacer ahora?
Iván sabía muy bien lo que quería hacer, y lo que iba a hacer, y sabía que no lo lograría sin ayuda; en modo de respuesta se secó las lágrimas, se levantó lentamente, endureció su rostro y dijo sombríamente:
- Vengarme, voy a vengarme. Iré contigo.
.:.:.:. Fin del flashback.:.:.:.:.
Al hechicero le había resultado bastante sencillo haber convencido a Iván de unirse a él, más con la idea de que Ther lo hubiera abandonado, ese fue el detonante que lo ayudó a tener a ese gran guerrero entre sus tropas. Ahí sentado en su trono, recordó lo que vino a hacer en aquellas tierras de Termina: El plan. El hechizo. Más allá de venir a buscar los artefactos que anhelaba poseer, llegó ahí por un propósito más grande que ese. Se dirigió a uno de los soldados que custodiaban cerca de él.
- Hey, ¿Qué día es hoy? –le preguntó.
- Es sábado, mi señor.
- No imbécil, el número.
- Ha… 12, mi señor.
- ¿¡SÁBADO 12!? –se levantó sobresaltado de su asiento- ¿¡POR QUÉ NADIE ME LO HA DICHO!? –gritó más preocupado que enfurecido.
- ¿Pasa algo malo señor? –preguntó alarmado el soldado al que le había preguntado.
- ¡SÍ! ¡TRAE A IVÁN DE INMEDIATO! –El soldado salió corriendo con dirección a la habitación del joven. Mientras esperaba a que llegara, el mago estaba caminando de un lado a otro con una expresión de preocupación en su rostro, algunos de sus soldados que estaban custodiando el camino al trono lo miraban extrañados, nunca habían visto que su señor se pusiera así. Después de unos minutos que a él le parecieron horas, el soldado junto con Ivan estaban cruzando apresuradamente el pasillo directamente al hechicero. Ya estando enfrente de él, el soldado regreso a su puesto e Iván se arrodillo en señal de respeto y preguntó:
- Me ha llamado urgentemente, ¿Ha pasado algo malo señor?
- Sí, ha habido un cambio de planes –le dijo seriamente- tendremos que hacerlo mañana.
- ¿Mañana? –el chico levantó la cabeza extrañado.
- Así es, y será mejor que hagas lo que tienes que hacer ahora mismo, ¿entendido? –Iván sabía a qué se refería y asintió- Muy bien, así que hazlo.
- De inmediato mi señor.-Iván se levantó, dio media vuelta sobre sus talones y empezó a caminar con paso firme a la salida de la habitación. A pesar del cambio repentino de su superior, a él no le preocupo, porque ya había planeado lo que iba a hacer aquel día en el cual llevaría a cabo su plan. Nada ni nadie me impedirá vengarme.
/De vuelta al rancho/
- Pero finalmente amaneció y "ellos" se fueron. Así fue como él me ayudó para proteger a las vacas. –Romani terminó de relatar su aventura a lado de Link. Todos la habían escuchado mientras almorzaban, pero ya hacía algunos momentos de eso, ahora permanecían atentos a la historia que Romani acababa de contar.
- Valla, ¿es cierto eso de los visitantes? –Preguntó Zelda.
- Claro que sí; todos los años venían a robarse las vacas, ¿cómo podía mentir sobre eso?
- No es eso, es sólo que me parece difícil de creer.
- Pues tienes que creerlo, es verdad. –Dijo Link.- Por cierto, ¿cómo has hecho estos años para detenerlos?
- No he tenido que hacerlo, desde que los ahuyentaste no han regresado. Por eso te debo mucho.
- Es bueno oír eso; y no me debes nada, es algo que me gusta hacer.
- Bueno, ha sido fantástico escuchar su aventura, -Intervino Ther.- pero es hora de que nos pongamos a entrenar. El tiempo es oro.
- Cierto. Gracias por la comida Romani, estuvo deliciosa. –Dijo Link.
- Gracias, suerte con su entrenamiento. –Le contestó. Ella empezó a recoger los platos mientras el grupo de chicos salían de la casa agradeciendo de nuevo por la hospitalidad de su anfitriona. Al salir, Link, Ther y Zelda agarraron las riendas de sus caballos, Link guio a los demás a un lugar alejado de la casa y de las vacas, un pequeño espacio del rancho en donde podían estar practicando sin dañar algo o a alguien.
- Bien, ¿por dónde empezaremos? –Se preguntó.
- Que tal por lo básico, ¿quién sabe manejar algún tipo de arma? –Les preguntó Ther a las chicas.
- Yo se utilizar la resortera. –Contestó Saria sacando de uno de sus bolsillos una pequeña resortera.
- Aparte de la espada, yo se utilizar magia. –Contestó Zelda. Malon y Ruto se miraron entre ellas preocupadas.
- ¿Y ustedes chicas? –Les preguntó Link.
- Pues, yo no sé utilizar ningún arma, apenas un martillo. –Respondió Malon.
- I-igual yo, no se luchar con espada y eso. –Le siguió Ruto.
- Por ti no hay problema Malon, creo que sería mejor que te quedaras como goron, así solo prácticas como golpear bien y como controlarte cuando ruedes. Claro, si estás de acuerdo. –Le dijo Link. Malon se limitó a asentir con una gran sonrisa.- Y contigo Ruto, -Link se dirigió a ella.- no sé si sea bueno que utilices una espada.
- ¿Por qué? ¿Es que crees que no puedo? –Le preguntó enojada.
- No no es eso, es solo que, sabiendo cómo eres, sería mejor que.
- ¡¿Sabiendo cómo soy?! –Lo interrumpió furiosa.- ¡¿Piensas que no puedo manejar una espada por mi forma de ser?! ¡¿Qué soy una inútil en pelea?! Te lo demostraré. –Acto seguido, se dirigió a paso firme hacia Epona, tomó la espada de Link por el mango y la intentó desenfundar, pero le pesaba mucho y apenas pudo moverla; confusa, intentó de nuevo, en vano. Así estuvo algunos segundos hasta que, furiosa y haciendo acoplo de todas sus fuerzas, jaló de ella tan fuerte que la alzó por los aires y casi sale volando; a causa de ello perdió el equilibrio y fue a dar contra Malon que no alcanzó a esquivarla, por el empujón de Ruto fue directo hacia Zelda y Saria, que quedaron aplastadas por el enorme peso de Malon. A Link y Ther les rodaron una gota de sudor por la sien mientras veían a las chicas gimiendo adoloridas, este último dijo con un suspiro.
- Este va a ser un día bastante largo.
Hasta aquí el capítulo.
Bueno, en esta ocasión quisiera darles unas grandes y sinceras gracias a Gatt-chan que ha sido mi maestra y mi amiga desde que tuve esta idea de escribir esta historia. Desde el inicio me ayudó en los posible con los primero capítulos y también dándome concejos sobre cómo iniciar en todo esto de fanfic y, a pesar de que también ella estaba escribiendo en ese tiempo la saga de "Romeo y Cenicienta", también se tomaba un tiempo para esta historia, que es tanto mía como suya. De verdad, Gracias Gatt, de corazón.
Yo me despido con la esperanza de que les haya gustado este capítulo, nos vemos en el próximo.
The White Demon
