Hola, mis queridos lectores. He venido con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha-Fanfiction y a mi Facebook personal Anne Kristina Rodríguez (en mi perfil está el enlace directo a ambos perfiles) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones.

Agradecimientos especiales a mi Beta: Hikari Takaishi Y

Espero que la lectura sea de su total agrado.

Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.


Capítulo 9: Hatake Kakashi.

Últimamente, cada vez que recibía una llamada de su fiel lacayo, no eran más que malas noticias. En cada ciudad y cada pueblo que visitaba donde no tenía éxito, era lo mismo. Él estaba acostumbrado a que todo lo que se proponía lo conseguía sin problema, pero ahora había conseguido su talón de Aquiles. Siempre que la llamada finalizaba, un sabor amargo quedaba en su boca.

Lo siento, mi señor— se disculpó la voz del otro lado de la línea— Pero he recorrido cada rincón del país y no he dado con el paradero de su hija. La busqué hasta en los lugares más remotos de Japón.

— Entonces, ve y búscala en los países vecinos si es necesario— rugió furioso— esa perra no pudo escapar muy lejos, estaba herida ¿Lo recuerdas? Tú mismo le disparaste. Y si murió en el proceso, entonces tráeme su puto cadáver. Pero la quiero de regreso, ¿entendiste?— ordenó perdiendo los estribos.

Como ordene, mi señor— respondió su mano derecha.

— Y no regreses hasta haber cumplido tu cometido— ordenó de nuevo.

Trancó el teléfono antes de obtener respuesta del otro lado de la línea. Apretó la copa que tenía entre sus manos y la estrelló contra la pared. Por alguna razón inexplicable, él sabía que su hija no estaba muerta. Si lo estuviera se sentiría realizado, pero no era así. Es sólo que la muy desgraciada sabía esconderse bastante bien. Pero la encontraría y entonces ella tendría que atenerse a las consecuencias por desobedecer sus órdenes y arruinar sus planes. Deseaba estrujar con sus manos su flacucho cuello hasta dejarla sin oxígeno, suplicando misericordia por su miserable vida.

...

Sakura ha estado paranoica desde lo que aconteció anoche. Esta mañana fui a buscarla a su casa para irnos juntos al Instituto, ella aparentaba que todo estaba bien, pero no era así. Cada vez que veía venir un auto en nuestra dirección, ella simplemente se escondía detrás de mí o me arrastraba a un callejón junto a ella, si es que había uno cerca. No soy la persona más indicada en este momento para entenderla, pero me preocupa su actitud, aunque no lo ponga en manifiesto.

— ¿Qué te tiene tan pensativo?— preguntó Sakura sacándome de mis divagaciones.

— Nada importante— respondí.

— Puedes hablarme de lo que sea, ¿Lo sabes?— ofreció acariciando mi mejilla con dulzura.

Puse mi mano sobre la suya y la apreté con suavidad. La acerqué hasta mis labios y dejé un beso en la palma de su mano, sin perder detalle de cada una de sus expresiones. El bonito brillo en sus ojos, sus mejillas ruborizadas y su excesivo nerviosismo.

— Lo sé— dije soltando su mano.

— ¿Entonces...?— inquirió curiosa.

Miré más allá de ella, mis ojos se fijaron en la infraestructura de nuestra escuela. No encuentro las palabras correctas para decirle que ella es la razón por la cual estoy tan pensativo.

— No es nada, en serio— dije al fin. Ella pareció enojarse por mi falta de confianza hacia ella, pero no quiero preocuparla más de lo que ya está—Camina, debemos entrar. Casi es la hora de entrar a clases.

Reanudé mi andar, pero ella tomó mi mano para detenerme. Volteé a verla por encima del hombro, su cabeza estaba gacha y su flequillo cubría sus ojos. Hasta ahora no me había dado cuenta de lo mucho que su cabello ha crecido desde que nos conocemos.

— Tiene que ver con lo que pasó anoche, ¿verdad?— levantó su rostro fijando sus ojos en mí, las siempre inoportunas lágrimas amenazaban con aparecer— ¿Tienes miedo de que por estar conmigo tu vida corre peligro? Si es así, dímelo. Yo entenderé si no quieres seguir siendo mi...

— ¿Puedes dejar de decir tonterías?— demandé duramente— No me importa que tan mierda haya sido tu vida antes de venir aquí o que medio Japón te esté dando cacería, yo haría lo que sea por impedir que vuelvas a sufrir.

No quiero tener que ver en esos brillantes ojos tuyos esa sombra de desdicha e infelicidad que los opaca— pensé en decirle eso, pero simplemente no pude.

— ¿Realmente no te importa estar con alguien que te oculta su verdadera historia?— preguntó con duda.

— Ya te dije que no— contesté con fastidio— ¿Crees qué habría hecho todo lo que hice anoche por ti si eso me importara? No lo haría, Sakura. Yo conozco perfectamente las consecuencias y estoy dispuesto a correr ese riesgo.

— Gracias— respondió abrazándose a mi espalda— Gracias, gracias...— siguió diciendo con el rostro pegado a mi espalda.

Soy yo quien debe darte las gracias— pensé en decirle, pero tampoco pude hacerlo.

Ella me sacó de mi monótona y aburrida vida, ella y su sonrisa llegaron a revolucionar mi vida, a poner mi ordenado y calmado mundo patas arriba. Sin eso, creo que volvería a ser el chico mediocre y solitario de antes. Volvería a tener la firme creencia de que mi existencia no tiene sentido.

— Llegaremos tarde a clases— informé arrastrándola conmigo en dirección al salón.

Ella sólo reía durante el camino, sin molestarse siquiera en dejar de abrazarme por detrás. Una de las cosas que me gusta de ella es que no se deja derrotar con facilidad, siempre llora para liberar la tensión que siente, pero luego vuelve a sonreír y a tener esa vibra que hace que las personas no quieran alejarse de ella.

— Buenos días, clase— habló un hombre de cabello castaño y ojos oscuros— mi nombre es Yamato, seré el suplente de Kakashi-senpai en las siguientes dos semanas. Él está indispuesto para venir a trabajar, pero me dejó instrucciones bien detalladas sobre cómo llevar al grupo. Y según lo que dice aquí...— dijo leyendo de una carpeta— Hoy tienen examen sorpresa, así que guarden todo.

Naruto giró a verme horrorizado. Apuesto que no hizo el último informe que mandó Kakashi sobre cualquier escritor influyente en la literatura japonesa. Ni siquiera teniendo una novia como Hinata, se le quita lo irresponsable.

—Ayúdame, Sasuke— suplicó en voz baja.

El suplente había comenzado a repartir los exámenes, iniciando por nuestra fila.

— Ni lo pienses— negué de inmediato.

—Sakura-chan, dile que me ayude— pidió con cara de cachorro a Sakura.

Ella soltó una leve carcajada y me miró suplicante.

— Está bien— acepté de mala gana. Los ojos de Naruto se iluminaron—Pero sólo lo hago porque ella me lo pidió— le recordé.

— Sólo interesa que me ayudes a aprobar— comentó volviendo la vista al frente.

Gruñí entre dientes, y me dediqué por completo a hacer mi examen y ayudar al torpe con el suyo.

— Lamento la interrupción, Yamato-sensei— dijo la secretaria de Tsunade— vengo a informarle que debe enviar a la dirección a los estudiantes Haruno Sakura y Uchiha Sasuke al finalizar su examen.

En cuanto Shizune se retiró, los murmullos no se hicieron esperar. Sakura y yo intercambiamos miradas dudosas sobre eso que Tsunade quería hablar con nosotros.

— Ya escucharon— espetó el suplente— Terminen rápido para que se retiren.

Como siempre, fui el primero en terminar. Salí del salón y me quedé en el pasillo a esperar que ella salga para irnos a la dirección.

— Si no fuera porque hicimos este trabajo juntos, creo que no me habría ido tan bien— comentó Sakura al salir del aula.

En el camino hasta la dirección, Sakura aprovechaba para aclarar sus dudas sobre algunas respuestas en las que no estaba segura de lo que contestó. Sakura tocó la puerta una vez, antes de que la secretaria de Tsunade nos dejara entrar.

— Que bueno ver que estás bien, Sakura— dijo Shizune, Sakura sonrió— Tsunade-sama estaba esperando por ti— y se retiró, dejándonos a solas con la rubia.

— Antes que nada— comenzó Tsunade, fijando sus ojos en mi— Uchiha, te agradezco por lo que hiciste por Sakura y por mí. Ahora entiendo porque mi ahijada puso sus ojos en ti.

A Sakura se le subieron los colores al rostro, mientras que yo chasqueé la lengua.

— Hice lo que tenía que hacer— dije.

— Y yo te agradezco por eso— agregó— Ahora bien, sabemos que a partir de ahora la estadía de Sakura en este lugar será un riesgo, por lo que he decidido...— pero no la dejé continuar.

— ¿Qué ha decidido?, ¿No me diga que pretende llevarse a Sakura del pueblo?— exigí perdiendo la compostura.

— Esa podría ser una posibilidad, Uchiha— sentenció ella alzando la voz— Pero no creo que sea la opción más viable en este momento, no es seguro trasladarla a otro lugar. Y enviarla a otro país tampoco es una opción, porque ella aún es menor de edad. Por lo tanto, me tomé la libertad de pedirle a alguien que cuide de ella. Un detective encubierto que está en esta escuela cumpliendo con un trabajo similar al favor que yo le estoy pidiendo. Lo ideal sería que no conocieran su identidad aún, pero él mismo lo creyó conveniente.

— Sólo hablas de protegerme a mí, pero, ¿Qué hay de ti, Tsunade?— preguntó angustiada, llevando su mano empuñada a su pecho.

— Yo no importo, Sakura— dijo— Tú eres lo único que me queda y no quiero perder lo único por lo que todavía permanezco fuerte cada día. Tú eres joven, aún te faltan muchas cosas por vivir. En cambio yo, ya tuve una vida. Disfruté mi juventud al máximo, estudié lo que quería ser en el futuro, me casé con el hombre que amaba y no importa si no llegue a tener hijos, tú eres como la hija que nunca tuve.

Sakura rodeó el escritorio de Tsunade y la abrazó con fuerza. Ella me había hablado de la relación que tiene con Tsunade cuando teníamos una semana de ser novios, y la razón por la que no le dice a nadie sobre eso. Piensa que algunos podrían pretender usar ese vínculo a su favor y le doy completamente la razón, conozco a la perfección lo aprovechados que son en esta escuela.

— Basta de sentimentalismos, retomemos el hilo de la conversación— habló Tsunade, limpiándose unas pocas lágrimas derramadas con un pañuelo— Como les decía, este detective sugirió que lo mejor sería que ustedes supieran de él.

— ¿De quién se trata?— pronuncié dudoso.

Mi cerebro comenzó a maquinar sobre las posibles personas que podrían ser un detective encubierto, mi hipótesis me llevó a considerar algunas caras, pero sólo una me daba la sensación de que no estaba equivocado y esa persona es...

— Pasa adelante, Kakashi.

Lo sabía— me dije a mí mismo.

— Por tu cara, Sasuke. Supongo que ya no es sorpresa para ti, bueno, tu hermano tampoco se sorprendió al verme— comentó.

— ¿Itachi lo sabía?— pregunté ahora sí, sorprendido.

— Si, nos vimos en la Academia en un entrenamiento especial que yo mismo dicté— respondió.

Había sido un día largo y agotador, éste ya estaba llegando a su fin con el último rayo de sol escondiéndose en el oeste. Itachi yacía sentado en una banca cercana al campo de entrenamiento, estaba realmente agotado. Nunca ningún entrenamiento lo había dejado sin aliento, maldijo a Kakashi por ser tan estricto a pesar de tener una postura despreocupada. Izumi a su lado estaba mucho peor que él. Se suponía que era un entrenamiento para poder infiltrarse con éxito sin ser descubierto, por supuesto que para ello se necesita discreción y ser dueño de una gran astucia. Pero él les hizo un simulacro de cómo lograr escapar de un almacén a oscuras, en caso de ser descubierto por las personas a la cuales se estaban investigando. Nadie lo logró a la primera, ni siquiera él, pero consiguió hacerlo a la perfección después de dos intentos más.

Hola— saludo el culpable de sus quejas, con su infaltable libro naranja en sus manos.

Hola— respondió Itachi de mala gana— No me sorprende verte aquí, pero si tengo una pregunta que hacerle y esta sería ¿Cuál es exactamente tu trabajo?

Kakashi consideró en contestar la pregunta o no, pero al final decidió hacerlo.

Mi trabajo consiste en infiltrarme en casi cualquier lugar con el objetivo de cumplir con mi cometido. Esto dependerá de la solicitud realizada por mis superiores, ya sea desenmascarar a alguien en particular, una organización completa, o simplemente proteger a alguien. Gracias a mi ello, se me conoce como Kakashi copia-identidades— contó— con cada nueva identidad viene incluida una historia y por consiguiente, una profesión.

¿Cuál es tu objetivo en la escuela?— interrogó el Uchiha.

Proteger a Namikaze Naruto, el hijo del gobernador Namikaze Minato. Hace tiempo nuestros informantes nos enviaron un informe detallado sobre un plan para asesinar al chico y culminar lo que alguna vez dejaron sin concluir— relató.

Mi padre arriesgó su vida para atrapar al asesino de los padres de Naruto y hacerlo pagar— acotó Itachi.

Lo sé, yo fui parte de la operación. Pero a diferencia de Fugaku-san, yo salí prácticamente ileso— contestó.

Itachi se sorprendió de ello, pero recordó cuando en ese tiempo Kakashi iba a dar clases cojeando de una pierna y se excusó con sus estudiantes diciendo que había tenido una riña callejera con un vecino insoportable. Itachi no dudó en seguir indagando sobre lo Hatake Kakashi es.

¿Cuantas profesiones has tenido que cumplir para tu trabajo?— preguntó el Uchiha curioso.

Un poco de esto y un poco de aquello— dijo con aburrimiento— Algunas detestables y otras realmente fascinantes.

¿Cuáles han sido tus favoritas?— cuestionó.

No hay una favorita como tal, hay varias— comentó— Una vez fui Ginecólogo, las mujeres hacían filas para que el Dr. Takashi Hamada les hiciera una exhaustiva revisión. Por supuesto que debido a mi ética no podía ir más allá con las pacientes— Itachi arqueó una ceja, no creyéndole ni media palabra— Tú ganas, me tiré a unas cuantas en la camilla de consultorio. Tendrías que haber estado allí, chillaban como locas pidiendo por más.

Podrías tener algo de decencia y respetar la presencia de la dama— exigió enojado al notar la incomodidad de su novia.

Anteriormente no le habría importado para nada si su acompañante estaba incómoda con la conversación, al contrario, hubiera dado su punto de vista y hasta hubiera intercambiado con él sus experiencias. Pero bien dicen que el amor cambia a las personas.

Lo lamento, Izumi— se disculpó con falso arrepentimiento— volviendo al tema, otra de mis favoritas fue de stripper. Mujeres de todas las edades a las cuales bailarles y dejar que te toqueteen, era la sensación. Todas se morían por contratar mis servicios, aunque a veces era contratado por hombres y eso ya no la hacía una profesión divertida. Ser fotógrafo de una agencia de modelos me gustó bastante, pero esas mujeres son máquinas sin emociones y además son esqueléticas. Pero sin duda mi favorita fue la de gigoló— dijo mirando al horizonte rodeado por un aura brillante, recordando los buenos momentos que vivió— En ese trabajo podía exigir todo. Una edad límite de no más de cincuenta años a mujeres a las que ofrecía mis servicios, nada de hombres, nada de fetiches extraños que yo no aprobara primero. El mejor trabajo que he tenido en mi vida, podía poner en práctica lo que decía en mis preciosos libros y ellas simplemente enloquecían y pedían por más. Algunas pagaban cantidades exuberantes de dinero porque pasara cuatro horas satisfaciendo su deseo sexual en la habitación de un lujoso hotel.

Eres un depravado— agregó Itachi con la frente sombreada de negro— Sasuke siempre tuvo razón sobre ti, eres un hombre sin ética.

En teoría no es mi trabajo, así que puedo hacer lo que me dé la gana mientras cumpla con la misión asignada— dijo encogiéndose de hombros— Te sorprendería saber todas las cosas que he visto desde que salí egresado de la academia, y eso es lo mismo que tú verás cuando seas una persona más perteneciente a la sociedad. Una sociedad llena de lobos vestidos de ovejas. Tienes que cuidarte la espalda, cumplir las reglas y más que nada, nunca abandonar a un compañero en apuros. No importa si la misión amenace con fracasar, nunca le des la espalda a un amigo. Porque aquellos que rompen las reglas son llamados escoria, pero, aquellos que abandonan a sus amigos son peor que escoria. Nunca olvides eso, es el consejo que te doy para este camino lleno de incertidumbre, donde no sabes si al final de la jornada llegarás a casa o perderás la vida protegiendo a la ciudad de personas no más virtuosas que nosotros.

Me gustaría trabajar con alguien como tú alguna vez— confesó Itachi maravillado por las palabras de Kakashi.

Podría ser un hombre con una ética y moral cuestionables, pero eso no le impedía ser el mejor en su trabajo.

No creo que eso sea un imposible para ti, Itachi— respondió— eres el mejor de esta promoción llena de ineptos, no dudo que con tu ingenio llegues a trabajar en la agencia y te asignen a mí como un compañero. Todos mis compañeros han sido un verdadero fracaso— lamentó— Al final de año, cuando los reclutas están a punto de graduarse, se reúne a los mejores estudiantes y les ofrece un entrenamiento especial para ser detectives de la agencia. Algunas personas rechazan la oferta. Pero existimos otros con ambiciones más allá de atrapar simples ladrones, mantener el orden público patrullando y las otras cosas de las que los oficiales comunes de policía están a cargo. No, nosotros somos entrenados para cumplir con trabajos de los cuales la policía no puede hacerse cargo por sí sola. Si aceptas, serías el primer Uchiha en ser parte de la agencia. Varios de tus familiares que han pasado por aquí antes de ti, siempre se han negado a ser parte del equipo. Tu padre, Uchiha Shisui y Obito.

¿Obito?— preguntó Itachi incrédulo— hasta donde yo sé, él no es muy bueno en su trabajo.

En eso te equivocas— respondió Kakashi— Obito y yo somos de la misma promoción, de hecho somos buenos amigos. Hace un par de noches fui a tomarme unos tragos con él y Rin. Obito puede ser uno de los mejores si se lo propone, pero para él hacerlo, significa aburrirse en su trabajo.

Yo estoy segura que Itachi-kun conseguirá formar parte de esa organización— aseguró Izumi, interviniendo por primera vez desde que iniciaron la conversación.

Itachi le dio un beso en el lunar cerca del ojo izquierdo, una manía que había adoptado desde que comenzaron a salir y que a ella no le desagrada en absoluto.

Supongo que tu trabajo como maestro en la secundaria de Konoha terminará el día que Naruto se gradúe, ¿no es así?— inquirió.

Kakashi asintió dándole la razón a sus sospechas.

Ese no ha sido mi trabajo favorito, pero tampoco me ha desagradado. Darles clases a un grupo de adolescentes hormonales no es lo mejor del mundo, pero reprobarlos, eso sí es diversión— comentó riendo— Verlos arrastrarse al final de la temporada de exámenes, suplicando por un crédito extra, es placentero para mí.

La mayoría de los adolescentes detestan tener que leer un libro para cada clase— alegó Itachi, recordando cuando él mismo odiaba hacerlo.

Siempre hay excepciones— agregó.

Por supuesto que las hay, mi hermano es una de esas excepciones— sonrió con altivez.

Tu hermano siempre ha sido mi estudiante favorito, hay otros que también cumplen con sus tareas, pero ninguno como él. Sus ensayos son de esos que valen la pena leer a profundidad— habló sintiéndose orgulloso de su alumno— Te pido que esto quede entre nosotros, no creo que sea bueno que alguien se enterara de lo que hago sin mi consentimiento.

Tu secreto está a salvo conmigo— afirmó Itachi— aunque es cuestión de tiempo antes de que alguien a parte de mí se dé cuenta.

Hasta entonces se debe mantener en secreto— sentenció Kakashi.

— No lo esperaba— comentó Sakura atónita, sin despegar su mirada de Kakashi.

— Si no fuera así, entonces se perdería el elemento sorpresa— alegó Kakashi.

— Existe otro favor que quiero pedirte, pero no te lo podía pedir hasta no tener el consentimiento de Sakura— dijo Tsunade clavando sus ojos en ella.

— ¿Qué clase de favor?— formuló Kakashi, en lugar de ella.

Por su expresión, sé que esperaba que alguien hiciera la pregunta por ella.

— Averiguar todo lo que tenga que ver con...— hizo una pausa, esperando permiso para continuar. Sakura asintió decidida—... Haruno Kizashi.

— Muy bien, tendré listo todo en cuanto pueda recopilar la información requerida— afirmó— Debo retirarme antes de que los alumnos salgan de sus aulas, se supone que estaré suspendido unos cuantos días.

— Espera un momento— dije— ¿Él también es un policía?— interrogué. Kakashi asintió.

— No puedo dejar mi puesto vacío— respondió antes de marcharse.

Sé a lo que se refiere, él simplemente no puede irse y dejar a Naruto a su suerte, más aún cuando él desconoce el hecho de que alguien planeaba asesinarlo.

— ¿Podemos retirarnos?— preguntó Sakura.

Tsunade negó y habló.

— Sabes qué es lo que se aproxima dentro de un mes ¿cierto, Uchiha?— inquirió Tsunade.

— El puto examen Nacional— gruñí inaudible.

El examen Nacional es realizado anualmente, el primer mejor estudiar cada escuela en Japón debe asistir y competir para ver quién quedará siendo el mejor estudiante del país. La persona que queda de primero, obtiene interminables ofertas para ser transferido a las mejores escuelas del país, becas para cualquier universidad que desee en caso de ser de último año, además de una entrevista que se difundirá en los periódicos escolares.

— Así es, como siempre estás invitado. Aunque sueles negarte a asistir, mi deber es informarte y que le cedas tu lugar al que viene después de ti— explicó.

Por supuesto que mi respuesta es no, pero antes de que pudiera contestar, Sakura se me adelantó.

— Por supuesto que asistirá— afirmó emocionada.

Fruncí el ceño disgustado por tomar una decisión que no le compete.

— La decisión es enteramente suya, Sakura— recordó Tsunade. Su mirada decayó con tristeza— Entiendo que dadas tus circunstancias tú nunca pudiste ir, a pesar de lo mucho que deseabas hacerlo.

Por más que intenté negarme, ella insistirá en que debo asistir hasta conseguir dos cosas de mi parte, una que yo acepte. O la otra es que me harte por tanta insistencia y terminaremos discutiendo por eso. Y honestamente, no quiero tener que discutir con ella.

— Acepto— suspiré resignado.

Sakura y Tsunade se mostraron complacidos, la última me entregó el sobre que contiene toda la información referente al examen y mi pase al mismo. Y salí de allí casi corriendo, sin molestarme en atender el llamado de Sakura desde atrás. Estoy molesto con ella, no, molesto es poco, estoy furioso. He llegado a la conclusión de que ella tampoco pudo tener una vida escolar normal antes de llegar aquí, pero me molesta que tome esa decisión tan arbitrariamente sin detenerse a considerar en lo que yo pienso al respecto, sólo quiere que lo haga porque ella nunca pudo hacerlo. Me parece egoísta y pretencioso.

— ¿Todo bien?— preguntó Naruto preocupado en cuanto volví.

— Sí, todo en orden— afirmé.

Lo cierto es que todo está bien, más que bien, sólo que él es la última persona que debe enterarse de esto.

— ¿Qué quería la abuela?— cuestionó.

— Sólo agradecerme por lo de anoche— contesté— Y hablarme del examen Nacional.

— Supongo que enviaste a alguien en tu lugar— declaró. Negué en respuesta y él se sorprendió— ¿Entonces qué harás?

— Iré yo mismo— respondí haciendo una mueca de fastidio.

— Apuesto que Sakura-chan tuvo mucho que ver en tu decisión— agregó. Fruncí el ceño molesto, Naruto comprendió lo que había sucedido— Por cierto, ella no ha llegado— comentó dirigiendo su mirada a la puerta.

— Ten por seguro que no entrará a ninguna clase— intervino Gaara denotando enojo.

Puse los ojos en blanco y me dediqué a mirar por la ventana, ignorando las miradas de reproche de esos dos.

Mis asuntos con Sakura son sólo míos y de ella, nadie tiene porque meterse. Si estoy o no enojado con ella, ese no es problema de nadie. Pero aunque me moleste admitirlo, Gaara tiene razón. Ella no entrará a clases hoy, porque la hice llorar. Ella aún está sensible por lo de anoche, necesita que la ayude a subir su estado de ánimo, no para empeorarlo. Debería buscarla y pedirle disculpas, pero en estos momentos no me encuentro en condiciones para hacerlo y arruinarlo todo.

No estoy triste porque Sasuke esté molesto conmigo, estoy decepcionada porque dejé que mi egoísmo hablara por mí y no fui considerada con él. No me detuve a pensar en sus razones para no ir, a él no le gusta llamar la atención y si queda de primero entre todos los participantes, definitivamente llamará mucho la atención. Y conociéndolo como creo que lo conozco, lo hará. Hoy no fui a ninguna clase, me quedé escondida todo el día en lo invernadero porque allí nadie iría a buscarme. Tengo mucho en que pensar, quiero creer que con Kakashi cuidando de mí ya no tendré problemas en cuanto a andar por el pueblo libremente. Si él ha conseguido proteger a Naruto de esas personas, entonces yo también puedo estar a salvo o eso creo.

Descubrí que los terrenos del Santuario Nakano es un buen lugar para escapar del ajetreo y pensar con claridad. Me senté al principio de la escalinata que lleva al templo, me quedé mirando como el último rayo del sol desapareció, dándole la bienvenida a una hermosa noche de otoño.

— ¿Sigues enojado conmigo?— pregunté al sentir su presencia pararse junto a mí.

— Hmp— musitó, esta vez no supe interpretar su monosílabo.

Él se sentó a mi lado y fijó sus ojos en el cielo estrellado.

— Hoy ha sido un día extraño, ¿No es así?— pronuncié riendo, intentando disipar la tensión latente entre ambos. Sasuke siguió en la misma posición, sin molestarse en responder— Me parece una locura toda esta situación de Kakashi y Naruto— continué, pero nuevamente no recibí respuesta de su parte.

— Cuando éramos niños, Naruto y yo a pesar de estar todo el tiempo juntos, siempre estábamos peleando— habló después de un rato— Nuestras madres decían que así era nuestras amistad, pero lo cierto era que yo no lo toleraba, era demasiado ruidoso para mí gusto. En ese tiempo, él tenía un guardaespaldas. Un hombre cruel que lo trataba mal y lo amenazaba para que no le contara a sus padres, había veces que me culpaban por sus moretones.

— Hasta que un día, Kushina-san y él fueron a visitarnos, ese hombre estaba libre ese día. Ella me dijo: Naruto y tú son amigos, no es bueno que se caigan a golpes. Mi madre y yo quedamos desconcertados, ya que Naruto y yo nunca nos habíamos golpeado, sólo discutíamos. Así que lo alejé de nuestras madres para hablar con él y lo convencí de que le dijera a su madre la verdad, al principio se negó porque tenía miedo. Teníamos cuatro años, éramos inocentes y manipulables. Pero yo le dije: Cuenta conmigo, dobe. Yo te acompaño para que hables con tu mamá. Y así lo hicimos, somos mejores amigos desde entonces. Recuerdo que Kushina-san quedó horrorizada y lloraba por no haberlo notado, le pidió perdón a su hijo por no ser una buena madre, a mí por creerme capaz de tal cosa y a mi madre por haberme culpado. El hombre fue arrestado por maltrato infantil y no supimos más nunca de él. Pero después supimos que él estaba pasando información sobre Minato-san, Kushina-san y Naruto a las personas que planeaban asesinarlos.

Sentí un profundo sentimiento de tristeza situarse en mi pecho. Siempre he visto a Naruto como un chico intrépido, que nunca se rinde, pero nunca he llegado a pensar en todo lo que tuvo que pasar para llegar a ser lo que es ahora. Y sé que Sasuke, aunque no lo diga, tiene miedo de perder a su mejor amigo.

— La noche en la que ellos murieron— continuó— Ese día Naruto cumplía cinco años. Sus padres lo dejaron en mi casa con la excusa de que irían a buscarle una gran sorpresa de cumpleaños, él accedió a quedarse porque estaba muy emocionado. Pero ellos sabían su destino y aunque Minato-san no quería que su esposa muriera, ella no quiso dejarlo solo. En el funeral, Naruto lloraba frente a las tumbas de sus padres y no había nadie que lo consolara, ni siquiera Jiraiya se atrevía a hacerlo. Mi familia y yo estábamos un poco alejados, como todo el mundo. Mi madre sostenía mi mano y la apretaba cuando intentaba mantenerse serena, pero lo cierto era que no dejaba de llorar por la muerte de dos apreciados amigos. Me harté de ver a mi amigo llorar solo, me solté del agarre de mi madre y me acerqué a él. Puse una mano en su hombro y él me miró, jamás voy a olvidar su expresión, Sakura, jamás. Es algo que no se puede describir con simples palabras, el sólo recordarla hace que sienta lo mismo que sentí ese día. Cuando el funeral terminó, mi madre me cargó en sus brazos y Jiraiya cargó a Naruto. Fue un día agotador para todos, así que antes de siquiera darme cuenta, me había dormido en los brazos de mi madre.

— ¿Estás tranquilo ahora que sabes que alguien lo protege desde las sombras?— pregunté.

Me atreví a poner mi mano sobre suya, que permanecía en el suelo.

— No sólo por él, por ti también— respondió apretando mi mano y volteando a verme por primera vez desde que llegó— Estoy aliviado por la presencia de Kakashi aquí y su trabajo de proteger a dos de las personas más importantes para mí. Conozco toda la vida de Naruto y sé que él no se quedará quieto al enterarse, lo conozco como a la palma de mi mano. Y luego estás tú, aunque no sepa casi nada de tu vida, no quiero perder la oportunidad de conocer quién eres en realidad.

— Yo soy quien soy— dije— Soy la misma que ves cada día, sólo arrastro un pasado sombrío, eso es lo que lo hace diferente. Y sabrás todo eso de mí— aseguré— Pero todo a su debido tiempo.

El silencio volvió a reinar entre nosotros, un silencio cómodo donde nos disponemos a disfrutar de la compañía del otro. Sasuke no es un hombre hablador, sólo dice lo necesario cuando tiene que hacerlo y este tipo de silencio entre nosotros es algo normal. Somos opuestos en muchas maneras, pero eso es lo que nos complementa a ambos. Yo siempre tengo un tema de conversación, hablo de más, los silencios prolongados solían desesperarme porque no podía quedarme callada por mucho tiempo. Sin embargo ahora, me agradan. Los disfruto simplemente por la persona con la que suelo compartirlos, con Sasuke aprendí que los silencios prolongados no son tan malos como parecen. A veces es mejor quedarse callado y detenerse por un instante observar lo que te rodea. Solemos pasarlas inadvertidas por el afán del día a día, y a eso no se le puede considerar una vida como tal. Miré su perfil, adoro mirarlo, parece algo tan irreal. Algunas veces despierto en medio de la noche pensando que todo esto es un sueño, que aún sigo en mi vida anterior, encerrada en mi habitación fantaseando con una vida como está.

— Perdón por haber hecho lo que hice— hablé rompiendo la atmósfera.

— No hay nada que perdonar— respondió.

— Creí que estabas molesto conmigo por eso— comenté dudosa.

— Y lo estaba— contestó.

— Perdóname— insistí. Él negó ligeramente— Por favor.

— Bien— aceptó.

— Tsunade tenía razón, yo nunca tuve una vida escolar normal. No se me permitía formar parte de ninguna actividad extracurricular fuera del salón de clases. Mi padre me permitía asistir a la escuela porque yo le supliqué que me dejara hacerlo, por supuesto que hubo condiciones de por medio— dije

— Hoy aprendí otra cosa importante sobre ti, el nombre del hijo de puta que quiere hacerte daño y llevarte lejos— dijo conteniendo su furia.

— No hablemos de eso, ¿Quieres?— pedí recostando mi cabeza en el hombro de él.

Nos quedamos allí hasta que nuestros estómagos exigieron comida. Sasuke me dijo que no tenía nada de dinero, pero que por nada del mundo me llevaría a casa sin cenar, así que usó un cupón de ramen que Naruto le regaló en su cumpleaños y me invitó a comer.

.

.

.

Han pasados dos semanas desde entonces. Cada día después de clases, nos quedábamos juntos en la biblioteca hasta después de la hora de cerrar, usamos su llave de la biblioteca y la autorización de Tsunade que yo conseguí para ello. Él no quería asistir a ese examen y yo prácticamente lo presioné para que lo hiciera, así me quedaba con él para acompañarlo. Le buscaba todo libro que me pedía y cuando no tenía nada que hacer, buscaba un libro que me llamara la atención y mataba el tiempo disfrutando de una gratificante lectura.

Hoy decidimos irnos a su casa en cuanto las clases terminaron. Sasuke me dijo que si lo deseaba podía irme a casa, pero yo insistí en ir con él. Pero debo estar en casa antes de cenar, Karin nos impuso esa regla luego de que no llegara a la hora de cenar por toda una semana. Me quité mi chaqueta y la bufanda, las coloqué en el perchero y seguí a Sasuke hasta su habitación.

He venido a su casa muchas veces, pero nunca he entrado a su habitación. La habitación de Sasuke no es como la del chico que todo el mundo cree que él es, no está llena de libros, ni posters de Ciencias, tampoco un globo terráqueo sobre su escritorio, ni una repisa llena premios de debates y certificados de buen estudiante colgados en la pared. Es la habitación de un chico ordinario de su edad, bueno es una combinación de ambos. Tiene un librero, encima de su librero hay unos cuantos premios, pero sin llegar a exagerar. Un escritorio sobre el cual hay colgada una pequeña cartelera de corcho, con fotos clavadas en ella. Me acerqué a ésta para ver las fotos más de cerca. Había una de Naruto y Sasuke vestidos con el uniforme de la escuela media, el de Sasuke bien arreglado como siempre y el de Naruto abierto, con una cinta negra atada en la frente. Una de nosotros dos en la fiesta de cumpleaños de Naruto, debo admitir que no me costó trabajo convencerlo para ir, sin embargo me costó hacer que se divirtiera un poco, pero al final logré que lo hiciera, bueno, dentro de lo que cabe. Una foto de él y su madre en el piano, en lo que parece ser un recital. Una de Sasuke, su padre e Itachi en la graduación del último y otra de ellos en edad preescolar con un cachorro café con manchas blancas en las patitas.

— ¿Tuviste un perro?— pregunté sin dejar de mirar la foto.

— Su nombre era Shiro— comentó— Yo aún estaba en preescolar, Itachi y yo fuimos a jugar al parque que estaba cerca de la Academia de música donde mamá daba clases por las tardes. Shiro había sido abandonado en una caja en medio de la calle, estaba muy pequeño y hambriento. Itachi y yo siempre habíamos querido tener uno, así que lo rescatamos de una muerte segura. Mamá se escandalizó al vernos con él y nos mandó que lo dejáramos donde lo habíamos encontrado, pero nosotros le dijimos que queríamos conservarlo. Ella nos permitió quedarnos con él, con la condición de que nosotros nos encargaríamos de cubrir todas las necesidades del animal. Nosotros nos encargamos de bañarlo, llevarlo al veterinario, darle de comer, limpiar sus desastres y sacarlo a pasear. Sin embargo, su vida no fue muy larga.

— ¿Qué le pasó?— quise saber.

— Un día estábamos en el mismo parque de siempre, esta vez en compañía de Naruto. Yo lo tenía agarrado de su paseadora, me tropecé con una piedra mientras evitaba que Itachi y Naruto me golpearan con sus pies al balancearse con fuerza en los columpios. Mis gafas salieron volando y mientras las buscaba en la arena, solté la paseadora de Shiro y él corrió. Recuerdo el chirrido de las llantas sobre el pavimento y el llanto lastimero de Shiro— hizo una pausa— Lloré porque sentí que fue mi culpa, pero mamá e Itachi me convencieron de que fue un accidente.

— Yo también pienso que fue un lamentable accidente— añadí.

— Lo entendí al poco tiempo después— dijo encogiéndose de hombros.

Una foto de un sonriente Sasuke de unos tres años sin gafas abrazando un dinosaurio verde de felpa, atrajo por completo mi atención.

— ¡Qué lindo eras!— exclamé encantada con la ternura de su infancia. Desvió su rostro avergonzado, en un vano intento por ocultar su evidente sonrojo— No tienes de que avergonzarte, todos tuvimos un lado tierno alguna vez. Incluso tú.

— ¿Qué hay de ti?— preguntó.

— ¿Qué hay de mí sobre qué?— pregunté de vuelta.

— ¿Eras igual de tierna que yo?— pronunció.

— Oh, era mucho más adorable que tú— afirme con arrogancia.

— Apuesto que sí— susurró en mi oído— Aún lo eres.

— ¿Eso suma un punto a mi favor?— pregunté batiendo las pestañas coquetamente.

— Suma muchos puntos— admitió esbozando media sonrisa.

— Debes comenzar a estudiar— sugerí tomando la silla de su escritorio y girándola hacia mí— Yo trataré de no ser una molestia.

— Es inevitable que seas una molestia— aclaró— Eres una distracción.

— Entonces me convertiré en tu incentivo para estudiar, no en tu distracción— aseguré.

— Hmp, tú ganas— contestó— Si quieres algo de comer, puedes ir a la cocina y tomar lo que desees. Puedes hacer lo que quieras e ir a cualquier lugar de la casa que quieras.

— Como usted diga, señor Uchiha— recité haciendo un saludo militar— Da tu mejor esfuerzo— dejé un pequeño beso en su nariz y fui a sentarme en su cama.

...

He perdido la noción del tiempo, no sé cuantas horas he estado estudiando. Los ojos me duelen demasiado, desde hace unos días la vista se me cansa con facilidad, creo que tengo que hacerle una visita a mi oftalmólogo después de un tiempo sin hacerlo. Giré la silla del escritorio para observarla a ella y poder descansar un poco, estaba acostada boca arriba mirando la pantalla de su celular mientras tarareaba una canción que no había escuchado hasta el momento en que dejé de estudiar. Me levanté de la silla y me posicioné encima de ella. Coloqué las piernas a ambos lados de su cuerpo, soportando todo mi peso en los antebrazos para no aplastarla.

— Deberías estar estudiando— reprochó con firmeza, empujándome por los hombros.

— Te dije que tú resultabas ser una distracción para mí— respondí con diversión.

Una sonrisa juguetona adornó su rostro.

— Entonces, debo irme— dijo intentando levantarse, me pegué más a su cuerpo, evitando que escapara.

— Nadie te dio permiso de escapar— le arrebaté su teléfono y lo coloqué en la mesa junto a mi cama.

Sakura me quitó las gafas y las puso junto a su teléfono.

— No te pedí permiso para hacerlo— susurró acariciando mis hombros.

Subió sus manos con delicadeza por mi cuello, hasta dejarlas en mis mejillas. Me atrajo hacia ella y comenzó a repartir pequeños besos en todo mi rostro. Aproveché que estaba desprevenida y atrapé sus labios en un beso lleno de ternura. Mordí con suavidad su labio inferior y volví a besarla con más ansias. Nuestras lenguas se entrelazaban, bailando en círculos en nuestras bocas.

Bajé hasta su cuello, besándolo desde debajo de su oreja hasta su clavícula. Me fascina repartirle besos en el cuello, me gusta como intenta callar sus gemidos cuando lo hago, pero no he llegado más allá de la clavícula. Desabroché poco a poco cada botón de su camisa blanca, mientras besaba cada centímetro de su piel blanquecina que quedaba al descubierto, hasta llegar a su vientre. Podía escuchar el desaforado latir de su corazón. Volví de nuevo hacia su cuello, repitiendo el mismo proceso hasta llegar al inicio de sus senos. Clavé mis ojos en ella, esperando que me diera permiso para continuar, sin embargo ella sólo esperaba que yo tomara la iniciativa. La imagen de sus ojos cerrados, sus labios hinchados entreabiertos y sus mejillas sonrojadas, causa que mi cordura se vaya al demonio y mi erección comience a apretar mucho en mis pantalones. Le quité el sostén un jalón, lo lancé lejos e inmediatamente ella se tapó los pechos con los brazos.

— Yo... Mis pechos son...— jadeó avergonzada.

Intenté quitar sus brazos, sin embarg, ella reafirmó el agarre. Coloqué ambos brazos por encima de su cabeza y con una mano la apreté por las muñecas para que no se atreviera a cubrirse de nuevo, dejando expuestos sus pechos. Un mohín se formó en sus labios, desvió su rostro avergonzado, evitando mirarme a los ojos. Fijé mi mirada en sus senos redondos, que suben y bajan al compás de su acelerada respiración. Se ven tan provocativos, con el tamaño justo para llenar mis manos, sus rosados y erectos pezones, clamando a gritos mi atención.

— No tendrías por qué avergonzarte, no son tan pequeños— aseguré con sensualidad.

Sentí como todo su cuerpo se estremeció debajo de mí.

— ¿Estás seguro?— cuestionó insegura.

Sin tomarme la molestia de responder a su pregunta, rocé uno de sus pezones con la punta de mi lengua, un sonoro gemido se escapó de su garganta. Tomé ese mismo pezón entre mis labios y comencé a succionar suavemente, ella intentaba acallar sus gemidos mordiéndose los labios. Con la mano libre, levanté su falda y la metí entre sus bragas, rozando su intimidad con mis dedos. Los gemidos de Sakura eran cada vez más fuertes.

— ¡N-no te detengas, p-por favor!— gimió suplicante.

Alzó las caderas en una clara señal de que estaba disfrutándolo y no quería que dejara de tocarla.

— ¡Sasuke!— llamó mi padre desde afuera.

— ¡Demonios!— exclamé molesto por la interrupción— Acomoda tu ropa y finge estar dormida— ordene.

Liberé el agarre de sus muñecas, le di un beso en la frente para calmar la expresión de pánico que había adoptado. Tomé mis gafas y volví al escritorio, para aparentar que estuve estudiando todo este tiempo. Puse un libro en mis piernas para que mi padre no notará la excitación a través de mis pantalones. La prenda íntima de Sakura aún estaba en el piso a la vista de cualquiera que entrara en su habitación.

— ¿Estás aquí?— preguntó mi padre desde el pasillo.

Entré en pánico, si mi padre veía eso allí las preguntas no tardarían en aparecer. Así que lo tomé del piso con rapidez y lo guardé en el bolsillo de mi pantalón.

— Sí, padre, pasa adelante— respondí en cuanto me aseguré que no se daría cuenta de nada.

Él se asomó por la puerta, su ceño se frunció al mirar hacia la cama.

— Está dormida, ¿Qué estaban haciendo?— inquirió con cautela.

— Seguramente se aburrió de verme estudiar, le dije que fuera a cas, pero ella insistió en quedarse y ayudar en lo que pudiera— dije tranquilamente girando la silla para mirarla.

Su ropa intacta, aparentaba dormir de lado, mirando hacia mí. Aún conserva un leve rubor en sus mejillas pero, al estar de lado, mi padre no podía distinguirlo.

— ¿Cenará con nosotros?— interrogó con seriedad.

— No, debo llevarla a casa antes de la hora de cenar— contesté— Son las reglas, ella debe llegar antes de cenar todos los días. Al menos que ya sea previamente notificado.

— Entiendo— dijo— continúa estudiando, me encargaré de preparar la cena— Asentí en respuesta y mi padre se marchó.

— Por un segundo creí que se dio cuenta— suspiró aliviada. Se levantó de la cama y se acercó hacia mí con la mano extendida— Devuélvemelo.

— Intenta recuperarlo por ti misma— desafié.

Sakura me devolvió una mirada desafiante, fue hasta la puerta y le puso seguro. Ella está jugando con fuego, pero a mí no me importa si se quema, yo sólo quiero seguir su juego y quemarme con ella.

— Si quieres jugar— levantó un poco su falda, se colocó a horcajadas sobre mis piernas, acercó su rostro a mi oído— entonces juguemos— insistió.

— Esa una idea seductora— concorde con una sonrisa ladina.

Rozó con suavidad su intimidad contra mi entrepierna, con lentos movimientos de cadera que estaban nublando mi juicio por completo.

S-Sakura, detente— ordené jadeando, tomando sus caderas para frenarla.

— ¿Acaso no te gustó?— ronroneó en mi oído.

Joder, Sakura. Me encantó, pero si sigues haciendo eso voy a terminar por cogerte aquí mismo, sin importar que mi padre esté en casa— respondí con voz ronca. Saqué su sostén de mi bolsillo y se lo entregué— Ten, te lo ganaste.

— Es lo más sensato— comentó analizando la situación, se levantó y comenzó a acomodar su ropa.

— Vuelvo en un momento— miré la hora en mi reloj de pulsera— Debo llevarte a casa, casi es hora de cenar.

Al salir de mi habitación, lo primero que hice fue ir a comprobar que mi padre no hubiese escuchado nada, pero afortunadamente él estaba entretenido en la cocina. Y luego fui al baño en busca de un método de bajar mi erección, para después ir a llevarla a casa. Me las pagará, de eso estoy seguro, sólo tengo que buscar el momento apropiado para hacerlo.

— Vuelvo en un rato, iré a llevar a Sakura a su casa— comuniqué a mi padre al entrar en la cocina.

— Hasta luego, Uchiha-sama— se despidió Sakura con respeto.

Él le dedicó un leve asentamiento como respuesta.

— Nos vemos mañana— dijo Sakura una vez que llegamos a su casa.

Comenzó a subir las escaleras, pero jalé de su mano y la pegué a mi cuerpo, aprisionándola entre mis brazos. Sakura dio un respingo y su mirada reflejaba sorpresa por mi inusual arrebató.

— ¿En serio piensas que te has salvado de mí?— cuestioné contra sus labios.

Su rostro se sonrojó con violencia y se removió nerviosa entre mis brazos.

— B-bueno, n-no— admitió en un susurro casi inaudible— Sólo que no creí que te importaría tanto— divagó. Puse los ojos en blanco y añadí.

— Puedo pasar por alto muchos detalles, excepto este. Además, tú lo provocaste.

— Tú comenzaste— replicó.

— Hasta mañana, Sakura— liberé el agarre, pero ella no se alejó ni un centímetro, al contrario, se guindó de mi cuello y me besó.

— Ve a casa— pronunció— Este asunto lo resolveremos después del examen, ¿vale?

Ella subió las escaleras a paso apresurado, sacó las llaves de su bolsa y se despidió con la mano antes de cerrar la puerta.

.

.

.

El día del examen llegó. El día anterior Tsunade me indicó que debía llegar a la estación de trenes a las seis en punto de la mañana y esperar al profesor que sería mi acompañante en el viaje. Según ella, esa persona llegaría a tardar aproximadamente media hora más de la hora acordada. Pero si se trata de la persona que estoy imaginando, entonces media hora no es nada, podría llegar a tardar horas y el examen es a las diez. Mientras esperaba, saqué mi libro favorito de mi mochila y comencé a releerlo por millonésima vez.

— Lamento la demora, es que un gato negro se me atravesó en el camino— se excusó Kakashi al llegar una hora más tarde.

— Hmp, como digas— resoplé con pesadez.

El viaje a tren fue un verdadero fastidio, las personas se aglomeraban desesperadas por un lugar en el tren. Apenas si podía moverme, Kakashi parecía acostumbrado, así que sacó su infalible libro y pasó todo el viaje metido en su mundo de perversión. Más de una vez pude observar como los sádicos se aprovechaban para manosear a las chicas con falda, traté de parecer ignorante a la situación, pero luego al imaginar a Sakura en una circunstancia similar, me enfurecí. Así que no dudé en brindarle auxilio a una chica de escuela media que estaba muy cerca de mí, ella me sonrió agradecida. A pesar del retraso, llegamos con casi dos horas de anticipación. Kakashi sugirió que mientras esperábamos que la hora llegara, fuéramos a un café que está cerca de la escuela donde se llevará a cabo la prueba.

— ¿Alguna vez consideraste la posibilidad de abandonar una misión?— pregunté.

Kakashi se tomó su tiempo para responder, analizaba mi pregunta mientras tomaba su café. Imité su acción, tomando el mío y dándole un sorbo.

— Muchas veces— respondió al fin— Pero amo mi trabajo, así que puedo tolerar cualquier cosa. Esta misión, por ejemplo— revolvió su café con el dedo— Si hubiera querido ser profesor, habría ido a la universidad. He considerado en muchas ocasiones mandar un reemplazo en mi lugar e irme a cumplir con misiones más complejas que esta. Pero eso sería como abandonar al sobrino que nunca tuve— levantó la mirada hacia el cielo— Mi padre sufría de constantes depresiones, nadie fuera de las cuatro paredes de mi casa sospechaba de esas depresiones. Eso comenzó a suceder justo después de la prematura muerte de mi madre, su constante sufrimiento también me afectaba, a pesar de sólo tener no más de ocho años. Fuera de todo lo anterior, mi padre también era un detective de renombre. En una misión tuvo que decidir entre dejar morir al escuadrón a su cargo por culpa de una bomba a punto de detonar o dejar que el criminal escapara y que este desactivara la bomba. Mi padre optó por hacer lo correcto dejándolo ir y salvar a su escuadrón, pero ellos en lugar de agradecerle por salvar sus miserables vidas, lo señalaban por no cumplir con su trabajo. Fue demasiado peso para los hombros de mi padre y en un día de primavera, mientras yo estaba en la escuela, él puso una pistola en su boca y tiró del gatillo. Yo tenía diez años.

— Para cuando eso, Minato se había convertido en mi vecino de enfrente— continuó— Un hombre joven e increíblemente gentil. Él sabía lo que sucedía en mi casa, así que cada tarde me invitaba a su casa a hablar con él. Hablábamos prácticamente sobre cualquier cosa, era inteligente y con metas claras marcadas para su vida, y yo era muy maduro para mi edad. Me contaba historias sobre su vida, sus amigos, su novia. Fue gracias a Minato que aprendí a amar los libros, era mi escape a esa realidad que me agobiaba. Después de la muerte de mi padre, me iban a enviar a un orfanato porque no tenía familia. Pero Minato insistió en que él podría cuidar de mí y usó las influencias de su padre, un político reconocido con muchos contactos. Y después de hacer unas cuantas llamadas, le concedieron mi custodia. Él se había ido a vivir allí solo desde Konoha, mientras realizaba sus estudios universitarios. Al tener una buena posición económica no le resulté una carga, monetariamente hablando claro está. Viví con él hasta que se casó con Kushina, para ese momento ya contaba con dieciséis años. Él fue como un hermano para mí.

— ¿Qué hiciste después?— quise saber.

Verifiqué la hora en mi reloj de pulsera para asegurarme de que aún estábamos a tiempo, sin embargo, todavía faltaba una hora.

— Sobrevivir— contestó— Me quedé en la casa que compartía con Minato, vivía con el dinero que mi padre dejó para mí y un dinero que Minato guardó en una cuenta de ahorros para cuando me tocara vivir solo. Cuando tuve la edad suficiente, vendí la casa de mi padre y me fui a la academia. Luego de salir de allí, decidí buscar un lugar más pequeño para vivir yo solo. Recuerdo cuando vi en televisión la noticia del asesinato de él y su esposa, fue verdaderamente duro enterarme de su muerte. En ese entonces era detective de la unidad de homicidios de la policía de Tokio, ni pensar en llegar ser quien soy ahora— se quedó en silencio por unos segundos— Supe que tuvieron un hijo, pero nunca llegué a conocerlo hasta que me ofrecieron el trabajo de protegerlo. Al enterarme de que me infiltraría en una escuela para proteger al hijo de Namikaze Minato y Kushina, inmediatamente acepté el trabajo y me fui a vivir a Konoha. Cuando vi a Naruto por primera vez, era como ver a Minato de nuevo. Sus ojos azules reflejaban la gentileza que heredó de su padre, aunque lo escandaloso y problemático viene del lado de su madre. Pero creo que su idiotez es propia de él.

— Asumo que Naruto y tú nunca han tenido esta conversación— comenté cruzándome de brazos.

— Tienes razón, no la hemos tenido— dijo— Jiraiya-san lo sabe todo, él me aconsejó que no le hablara de ello hasta que terminara con mi trabajo. Y ahora que tú lo sabes, espero poder contar con tu silencio.

— Tienes mi palabra— aseguré.

Naruto querrá que Kakashi algún día le cuente sobre lo que vivió con su padre. Él recuerda pocas cosas de sus padres y Jiraiya no tiene la delicadeza de contarle lo que él sabe.

— A pesar de todo, no me quejo de mi vida aquí— añadió— he conocido buenas personas que se han convertido en buenos amigos míos. Personas como Asuma y Kurenai Sarutobi, siempre me invitan a cenar con ellos en su casa. Y su hija Mirai tiene apenas tres años, es un encanto de niña, me ha robado el corazón. También está Maito Gai, él es el instructor del club de artes marciales. De vez en cuando voy a su dojo y aprendo de él, nunca está de más aprender un poco de Artes marciales.

— ¿Averiguaste lo que te pidió Tsunade?— interrogué queriendo cambiar de tema.

— Por supuesto que lo hice— respondió— Sé todo sobre los negocios de su padre, pero no puedo saber a ciencia cierta lo que ella tuvo que pasar, eso es algo que sólo ella podría constatar. Honestamente pienso que deberías esperar que ella quiera contarte, pero si no quieres hacerlo, entonces para mí no existirá ningún inconveniente en revelarlo.

— No voy a hacerle eso, esperaré a que ella misma quiera hablar conmigo— sentencié.

— Tuviste el valor de presentarte este año, Uchiha— chasqueé la lengua con fastidio al reconocer la detestable voz a mis espaldas— Te eché mucho de menos el año anterior, sin ti aquí, esto no resulta un reto para mí.

— ¿Acaso extrañaste perder, Satori?— concedí con sarcasmo.

Él es Satori Muku, un chico de piel pálida, cabello negro y ojos marrones. Él es quien queda como el mejor estudiante de Japón cada año, excepto cuando a mí me dan ganas de presentarme aquí. Sólo he venido a este examen tres veces con esta. La primera vez estaba en primero de secundaria, esa vez asistí por mi propia motivación. Y la segunda en tercero, esa vez lo hice por insistencia de mi padre y mi hermano.

— Este año no será diferente, ganaré el primer lugar como siempre— refutó arrogante.

— Ya lo veremos— contesté con altanería.

— Linda chica, por cierto— añadió mirando mi celular que estaba puesto sobre la mesa.

La luz se encendió con la entrada de un mensaje de texto y le permitió ver la foto de Sakura que tengo de fondo. Ella misma la puso allí después de la fiesta de cumpleaños de Naruto. Aparlé mi teléfono de su vista y leí el mensaje que ella me envió.

"Suerte, Sasuke-kun. Sé que tú serás el mejor de todos ¡Shannaro!"

Una sonrisa se me escapó al leer eso último. No entiendo el significado de esa palabra, pero ella suele usarla cuando está enojada o sumamente emocionada.

Él se fue asegurando que no dejaría que yo le arrebatara su puesto, honestamente no me agrada toda la atención que se obtiene. Pero si hay algo que detesto, es perder en algo en donde involucré mucho de mi tiempo, a mi orgullo no le agrada ser pisoteado por otros.

Decidí que ya era tiempo de arribar a la escuela y esperar que la hora llegara allí mismo, pagamos la cuenta y nos fuimos del café. Kakashi recibió una llamada, me pidió que esperara allí hasta que terminara, mientras se alejaba para poder tener privacidad. Presiento que esa llamada es de sus superiores, que él se irá antes de lo previsto. No pude evitar sentirme intranquilo, su presencia calma un poco el alma atormentada de Sakura, se siente segura y yo también lo siento así. Pero si él se va, entonces sus temores regresarán a martirizarla. Kakashi regresó, no hacía falta que lo dijera, pues ya yo me lo temía.

— Debo irme, mis superiores quieren que me reúna con ellos para algo importante— dijo mirándome fijamente.

Asentí lentamente y apreté los puños con fuerza.

— ¿Qué pasará con ellos?— pregunté refiriéndome a Naruto y Sakura.

Mantuve las manos y los dientes apretados, esperando una respuesta que no quería escuchar.

— Me aseguré de que ambos estén a salvo— afirmó. Caminó hacia mí y colocó una mano en mi hombro—Puedes estar tranquilo, siempre cumplo con mi palabra.

Puede que esté mintiendo o diciendo la verdad, pero sólo me queda confiar en que su palabra sea verdadera y no una cruel forma de asegurarle a las personas que todo estará bien, cuando saben que no es así. La misma frase que usaban los doctores cuando mi madre estaba en el hospital, cuando en el fondo sabían que ella no tenía futuro. Sin embargo, la seguridad de sus palabras me inspiran confianza. No es una simple promesa que se disolverá en el viento como las cenizas.


Hasta aquí el capítulo de hoy ¿Qué les ha parecido?

¿Se imaginaban que Kakashi era un detective encubierto o de verdad creían que era un simple profesor? Hice la historia de Naruto un poco similar a la del manga, bueno sólo la fecha de muerte de Minato y Kushina y los maltratos de los aldeanos hacia él. No me pude resistir a incluir a un perro en la historia, es que me encantan, en mi casa me dicen que tengo que divorciarme de los perros o me quedare sola T_T (Sip, el amor no ha tocado a mí puerta). Lo que me costó mucho trabajo realizar fue el momento zukulento entre Sakura y Sasuke, necesito su opinión ¿Me quedó bien o le faltó?. El capitulo que viene tendrá por título ''La magia de la Navidad'' es justo que ella pueda disfrutar de una navidad normal con su nueva familia y amigos, es probable que el capitulo siguiente tenga Lemon. No es seguro, es una posibilidad, aún sigo pensando en ello. Por cierto lo del examen es invención de mí, no sé si sea cierto pero yo quise hacer algo así.

Espero que se tomen la molestia de dejarme sus opiniones en un review, me encanta leerlos.

Nos leemos en el próximo capítulo, Hasta la próxima.

EAUchiha