Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece, y ésta es una traducción del fic original que le pertenece a ZaKai

ZaKai respondió a sus reviews, encuéntrenlas al final del capítulo.

¿Listos para el capítulo? Pues tengan todo preparado… ahí vamos…


Future Memories (Recuerdos Futuros)

Capítulo Diez

Answers (Respuestas)


El silencio parecía extenderse hasta la eternidad mientras Trisha observaba a su hijo pensar. Los ojos del muchacho recorrían su rostro, pero ella sabía que no la estaba mirando. El adolescente parecía estar teniendo alguna lucha interna, porque de vez en cuando escondía su rostro entre sus manos, sacudía su cabeza y murmuraba silenciosamente para sí mismo. Cada vez que la volvía a mirar, sus ojos parecían estar un poco más cansados, un poco más fatigados.

Por momentos él abría su boca para hablar, pero las palabras le fallaban. Sus ojos estaban ligeramente rojos de tanto contenerse el flujo de las lágrimas; pero de vez en cuando una se le escapaba y se escurría sobre sus suaves mejillas.

"Edward…" dijo ella suavemente, rompiendo el silencio. Al sonido de la voz, un pequeño sollozo salió de él y se cubrió el rostro con sus manos.

"Lo siento…" susurró, "Es sólo que no sé si pueda…"

Los ojos de Trisha se arrugaron compasivos. Extendió su mano por encima de la mesa y tomó la de Ed. "Por favor…" susurró suavemente. Ella tenía que saber; el no saberlo la estaba matando.

"Yo… yo no… en realidad no sé… por dónde empezar…" dijo él entre dientes, mientras observaba la mano que tenía sujetada la suya.

La castaña suspiró al darse cuenta que probablemente tendría que extraer lentamente la información. "Cuéntame sobre Alphonse…"

El rostro del muchacho se estrujó en agonía. La mano que ella sostenía apretó la suya y ella se preguntó vagamente por qué él todavía llevaba puesto los guantes, incluso dentro de la casa, pero ese pensamiento desapareció cuando él murmuró, "Yo todavía… yo todavía no estoy seguro por dónde empezar…"

Específica entonces…

Ella tendría que ser específica en lo que preguntara…

Trisha tomó aliento y lo dejó salir lentamente. "¿Cuántos… cuántos años tenías cuando lo perdiste?.. ¿Cuándo ocurrió?"

Una pregunta bastante fácil…

Ed susurró algo que ella no pudo escuchar y tuvo que pedirle que lo repitiera.

"Diez… yo… yo tenía diez años…"

Diez…

El tenía diez años.

Eso estaba a sólo tres años de ahora.

La información la hizo desear salir corriendo a abrazar a su pequeño Alphonse. Abrazarlo… protegerlo. Edward siempre había sido el que metía a su hermano en problemas… había sido una continua preocupación que su hijo mayor pudiera algún día involucrar a Alphonse en un serio problema, pero ella había tenido la esperanza que eso no iba a ocurrir…

Y ahora ella sabía.

Trisha no sabía qué decir…

Aquí estaba Edward, su hijo mayor, sentado justo al frente de ella mientras su hijo menor estaba quién sabe dónde… sólo que… ¿acaso él no había dicho que acababa de ver a su hermano?.. ¿Cómo ambas afirmaciones podían ser ciertas?.. ¿Había estado mintiéndole anteriormente? Ella sabía que su pequeño Edward no era de los que mentían ante una situación desagradable… quizás esa era una costumbre que nunca iba a perder.

"Edward ¿cómo pudiste perder a tu hermano?.. ¡El no es un juguete, es una persona!.. ¡Tú simplemente no vas por ahí perdiendo personas!" Gritó Trisha histérica. Ella sabía que estaba actuando irracionalmente, pero no podía frenar las palabras. "¡Justo anoche me decías que acababas de verlo!.. ¡No sé en qué creer!.. ¿Me estabas mintiendo?.. ¿Me estás mintiendo en este momento? Yo no lo sé ¡y tú apenas si me has dicho algo!.. ¡No sé qué pregunta hacerte, y encima todavía tengo que sacarte toda la información con cucharita!"

De pronto, Ed se levantó y golpeó la mesa con sus manos. "¡LO SIENTO!.. ¿Okay?.. ¡Lo siento!.. ¡No estoy mintiendo!.. ¡No lo estoy!.. ¡Yo no podría mentirte!.. ¡Yo ya no soy un niño!.. ¡Dejé de ser un niño hace años! Yo… yo…" Con un grito de frustración y angustia, Ed empujó la silla, causando que ésta se veniera abajo, y salió corriendo por la puerta. Trisha pudo escuchar el sonido de sus pisadas mientras corría por la casa. La puerta de entrada se abrió, seguido de un portazo tan fuerte que los cuadros de las paredes se sacudieron ligeramente.

Su labio inferior empezó a temblar mientras trataba de contener la pena, pero era demasiado. Aparecieron los sollozos y ella enterró su rostro en sus manos. No quería que fuera así… ella generalmente era tan calmada y serena, pero todo esto la estaba destrozando por dentro.

Cuando el sonido de la silla siendo enderezada llegó a sus oídos, Trisha levantó la mirada para encontrarse al Coronel mirándola compasivamente. "Debería ir a buscarlo. El la necesita."

Tenía razón.

Ella no quería que él tuviera razón acerca de nada, pero la tenía.

"Iré a buscar a los niños y los mantendré ocupados…" dijo el Mayor, mirándola preocupado. "Ellos no necesitan enterarse de lo que está sucediendo…" Ella asintió y él salió apurado.

Con lágrimas aún corriéndole por el rostro, Trisha se puso de pie y rápidamente pasó por el costado del hombre. Él quería ayudar… ella lo sabía… pero…

pero….

No le tomó mucho tiempo para caminar alrededor de la parte cercada de su propiedad, y durante ese tiempo ella había sido capaz de lograr un frágil control sobre sí misma. Por el momento, ella había controlado las lágrimas… Desafortunadamente, no había rastro de su hijo adolescente.

En un gesto de frustración y remordimiento, Trisha recorrió una mano por su cabello y se preguntaba dónde podía había haberse ido. El no debía haber salido. ¿Y si alguien lo reconocía…? Ella sacudió su cabeza. Nadie podría darse cuenta que ése era Edward… era estúpido preocuparse por ello, pero…

"Creo saber dónde pudo haber ido."

La castaña giró rápidamente y miró fijamente al Coronel. Por un momento ella pensó en no aceptar su ayuda, pero eso era insensato… ella necesitaba encontrar a su hijo…

"¿Dónde?" ella preguntó con voz temblorosa.


Cuando lo vio sentado debajo un árbol, Trisha no pudo evitar sentirse sorprendida. El hombre había estado en lo cierto. Cómo él lo había sabido era algo más allá de su entendimiento, pero él había estado en lo cierto. Ella permaneció parada contemplando al rubio por un largo rato. El estaba casi de espaldas a ella, por lo que no la había visto todavía y por eso ella estaba agradecida. Eso le dio la oportunidad de estudiarlo, de agrupar sus pensamientos.

El había venido hasta aquí, al cementerio, por alguna razón desconocida para ella, incluso el Coronel Mustang lo sabía. El había sabido que Ed estaría aquí… o al menos tenía una buena razón para creer que Ed estaría aquí.

Pero por qué…

Y todo empezó de nuevo.

¿Por qué Ed vendría hasta aquí?

Por qué… cómo…

Tantas preguntas.

Trisha caminó hacia él y por lo tenso de sus hombros, ella supo que él sabía que estaba allí.

"Edward…" empezó suavemente, "Lo siento…"

Ella quería decir más, pero él la cortó bruscamente, "¡No!... No… ¡No digas que lo sientes! No tienes razón para estar así, y tienes todo el derecho de decir lo que dijiste." Su voz se suavizó mientras continuaba. "Creo que yo… pareciera que siempre estoy molesto. Creo que me comporto de esa forma porque eso esconde cualquier cosa que pueda estar sintiendo y que no quiero que la gente vea…" Emitió una pequeña risa triste. "Como… cuando la gente se burla de mi estatura… yo me molesto, pero sólo es para esconder que eso realmente me duele… algo estúpido supongo…"

El parecía tan vulnerable sentado ahí debajo del árbol, con sus piernas encogidas en su pecho y su mentón apoyado en sus rodillas mientras observaba por sobre el cementerio. Ella conocía esa postura muy bien. Su pequeño Edward a menudo se sentaba de esa forma cuando estaba molesto o decaído.

"No es estúpido…" ella replicó suavemente. "Pienso que todos hacemos cosas como esas."

El negó con la cabeza. "Tú no… Tú siempre eras tan amable y gentil, incluso cuando estabas molesta conmigo… pero también estabas siempre triste… y ahora te estoy causando más sufrimiento." Una leve brisa removió el fresco aire matutino haciendo que sus mechones rubios rozaran su rostro.

"No seas tonto, Edward… ¿acaso anoche no estaba disgustada y me molesté?"

El adolescente negó con la cabeza. "No lo habrías estado si yo no estuviera aquí. No deberíamos estar aquí, ni Roy ni yo…"

"Quizás eso sea cierto, el caso es que ustedes están aquí," ella replicó suavemente.

El asintió, aceptando silenciosamente la realidad.

Por algunos minutos ninguno de los dos habló. Trisha avanzó los pocos pasos que la separaban de él, se sentó y lo miró con tristeza. El rostro del muchacho reflejaba una mirada pensativa e irradiaba un profundo dolor que ella ni siquiera podía empezar a comprender. Finalmente luego de un largo silencio, Ed habló.

"Yo era arrogante. Yo creía… yo creía que podía hacer lo que nadie más podía hacer. Mi orgullo me impedía creer que eso no podía… no debía… hacerse. Yo pensaba que ellos sólo decían que eso estaba prohibido porque no podían hacerlo. Hombres mayores y más sabios que yo…" Ed suspiró y sacudió su cabeza. "Yo era un estúpido. Al… él no quería hacerlo. El era más sabio que yo…" Una risa tristísima estalló en él. "El aún lo es…"

Trisha esperaba pacientemente. El estaba hablando sin ser coaccionado a hacerlo, y no quería que se detuviera. Ella necesitaba que continuara.

"Yo era tan estúpido… tan tonto, pero no podía dejarlo así. No podía dejarlo así sólo por el simple hecho que lo que yo quería estaba prohibido." Su voz bajó de tono a un tortuoso susurro. "Estaba tan desesperado…" Parpadeó y una lágrima escapó de su ojo, cayendo a su rodilla. "Mis teoremas y ecuaciones… todos parecían tan correctos… estaban correctos, pero…"

Su voz empezó a temblar, pero continuó. "Eramos nosotros… nosotros éramos el problema. Lo que estábamos haciendo era el problema… ni siquiera se acercaba a lo equivalente… pero, no había nada que podíamos ofrecer que fuera suficiente… lo que sucedió… no fue justo… nada de lo que sucedió, pero fue equivalente, en una forma enferma y mórbida, o al menos casi equivalente."

Ed negó con su cabeza y echó un resoplido de disgusto. "Equivalente hubiese sido un cuerpo por otro, eso era lo correcto… Una pierna por conocimiento no es exactamente equivalente si me lo preguntas. Ellos trataron de obtener demasiado… Yo no hubiese tenido que pagar para recuperar su alma… no había razón para que ellos la tomaran…"

Trisha no estaba exactamente segura de qué estaba hablando su hijo, y ya que estaba bastante segura que éste había empezado a hablar incoherencias, dijo, "Edward… no entiendo…"

El la miró con los ojos húmedos, suspiró, luego se levantó y caminó unos pasos antes de detenerse.

"Estás enferma… ¿no es cierto?"

Sus ojos se abrieron desmesuradamente y lanzó un grito ahogado. ¿Cómo lo sabía? Ella no se lo había dicho a nadie…

El rubio volteó y la miró con tanta agonía que Trisha pensó que ella misma iba a volver a llorar. "¿Por qué?.. ¿Por qué no se lo dijiste a nadie?" Su voz se sobreparó y tuvo que tragar saliva antes de continuar. "¡Nosotros te necesitábamos!.. ¡Tal vez alguien hubiese podido ayudarte!" La pasión de su voz era amplificada con la súplica en su lenguaje corporal. Sus manos estaban extendidas como si le estuviese suplicando algo a ella.

Quizá sí lo estaba haciendo…

"Edward… ¿Cómo supis…" empezó, pero no tuvo oportunidad de terminar.

"¡Tú moriste mamá!.. ¡Te moriste y nos dejaste solos!"

Su cuerpo se puso frío como si su cerebro se hubiese entumecido con lo que él estaba diciendo.

¿Muerta?

¿Ella había muerto?

"Así fue como perdí a Al…" él gimió. "Creamos nuestro propio círculo de transmutación humana, y…"

El no tuvo tiempo de terminar porque Trisha había salido de su estupor al oír las palabras 'transmutación humana', y gritó, "¿Qué?.. ¡No pudiste!.. ¡Hasta yo sé que eso está prohibido Ed!"

"¡Lo sé!" Ed respondió en voz alta.

"¿Entonces por qué…" ella empezó pero él la cortó.

"¡PORQUE QUERIA QUE VOLVIERAS!" Ed gritó apasionadamente, luego enterró su cabeza en la hierba y sollozó. Sus manos se asieron a las verdes hojas y las arrancó de la tierra violentamente.

Lágrimas fluyeron de los ojos de ella, haciendo borrosa su visión, pero gateó hacia él, y envolvió a su hijo fuertemente entre sus brazos.

Transmutación humana…

¿Qué cosa ella había hecho mal para que sus pequeños hijos intentaran algo tan peligroso? El cuerpo del muchacho temblaba bajo su abrazo y ella trataba de consolarlo sobando su espalda y apretándolo contra sí.

"Lo siento…" gemía. "Lo siento tanto… estaba equivocado… estaba equivocado… y yo… Al… yo… fue mi culpa…"

"¿Así fue como perdiste a Alphonse?" ella preguntó consternada.

El asintió y resguardó su cabeza con sus enguantadas manos como queriendo esconderse.

"Pero, cómo…" ella empezó, luego se detuvo cuando sus ojos se posaron en la muñeca derecha de Ed. Cuando él había colocado sus manos sobre su cabeza, las mangas de su abrigo y chaqueta se habían movido; se habían deslizado hacia abajo debido a la gravedad, y para su horror, ella no estaba mirando una muñeca de carne y hueso…

Ella estaba mirando un automail.

Las lágrimas se desataron incontenibles de sus ojos y el metal gris se tornó borroso a su vista.

Automail.

¿Automail en su bebé?

¿Cómo pudo haber ocurrido algo así?

Trisha intentaba parpadear para quitarse las lágrimas de encima, pero no podía. Todo era tan insoportable… Un sollozo atormentado se desprendió de ella y su cuerpo se estremeció ante su fuerza. Una y otra vez, los sollozos resquebrajaban su cuerpo. Estaba tan embebida en su dolor que Trisha no notó que Ed levantaba su cabeza y se la quedaba mirando. Ella no notó cuando él le tocó el hombro o cuando temeroso dijo su nombre. Una ligera sacudida por parte del muchacho la regresó de vuelta y elevó su cabeza y miró hacia los asustados ojos de Ed.

"Mamá…" dijo en un temeroso quejido, "mamá… qué te sucede… por favor…"

Con la poca fuerza que le quedaba, Trisha cogió el abrigo rojo de Ed y lo atrajo hacia sí. "¡Qué pasó contigo Edward!" gritó con desesperación.

"¿A qué te refieres?" él preguntó confundido.

La mujer dio un tirón al abrigo y gritó, "¡Tu brazo Edward!.. ¿Por qué?.. ¿Por qué es de automail?" Un nuevo sollozo salió de ella y Trisha posó su cabeza contra el pecho de Ed antes de gemir, "Por qué… por qué… por qué…"

Pequeños, pero fuertes brazos se enlazaron en los hombros de ella y la abrazaron fuertemente. "Yo no quería que lo supieras…" dijo en un tambaleante y atormentado susurro. "Lo siento… yo no… lo siento tanto…" Trisha se aferró aún más fuerte a él y sintió cómo le acariciaba suavemente su cabello. "Todo esto es mi culpa… lo siento. Lo siento. Lo siento," él susurraba una y otra vez, "Por favor no llores. Ya… ya pasó… todo va a estar bien…" pero en esas últimas palabras su voz se quebró y ella pudo sentir el pequeño cuerpo sacudiéndose con silenciosos sollozos.

Esto la hizo llorar aún más fuerte, ya que sabía que él la estaba tratando de consolar, cuando debía ser todo lo contrario. El estaba tratando de ser fuerte por ella… él estaba tratando de aguantarse las lágrimas… aguantarse el dolor.

Trisha no supo por cuánto tiempo se quedaron abrazados el uno al otro, pero finalmente ella se puso demasiado exhausta como para continuar llorando. Parecía que eso era lo único que había hecho desde anoche. Su cabeza le dolía, sus ojos de dolían, su nariz le dolía… hasta su garganta le dolía… Ella levantó su cabeza y dio una cansada mirada a su hijo. La nariz y mejillas del muchacho estaban manchadas con largos trazos blancos y sus ojos estaban rosáceos por sus propias lágrimas.

"Lo siento Edward…"

Las cejas del muchacho se juntaron en confusión. "¿Por qué?"

"Por no ser tan fuerte… yo… yo debí haber sido la que te tenía que consolar…" ella miró hacia el suelo avergonzada. ¿Qué clase de madre era ella?

Una tela áspera tocó su mentón mientras Ed hacía elevar su cabeza para que lo mirara. "No tienes nada de qué disculparte," dijo en un respiro. Cuando él parpadeó, una lágrima se liberó de su ojo y se sorbió los mocos ruidosamente. Se dio golpes en el pecho y abrió su boca para hablar. Al principio no salió nada, pero luego dijo con voz ronca. "Mía. Es mi culpa… mi pecado…"

Luego otra lágrima y otra sorbida de mocos.

El adolescente bajó la mirada por un momento, luego se quitó el abrigo rojo. Lentamente, se quitó los guantes, y miró sus manos por un momento, luego desabrochó la hebilla de su chaqueta y se la quitó, quedando sólo con la negra camiseta sin mangas. Ella desvió la mirada y trató de parpadear para quitarse las repentinas lágrimas. No sólo su mano, sino también la totalidad de su brazo… Ella simplemente no sabía si podía soportarlo... esto ya era demasiado…

"Mamá," Ed susurró en voz baja, "mírame." Trisha apretó los dientes, cerró sus ojos con fuerza y negó con la cabeza. Ella no podía. Ella no podía mirarlo… no así. Hubo un momento de silencio antes que ella fuera violentamente cogida de los brazos para darle la vuelta. "¡Mírame maldita sea!".. gritó Ed en dolida frustración. Lentamente, ella abrió los ojos y su mirada encontró el automail con el que tanto había luchado para no mirarlo.

Ed tocó su automail con su mano humana y susurró, "Esto es el precio que tengo que pagar por lo que hice." Dio un pequeño golpecito al metal. "Esto…" Luego bajó su mano y se tocó la pierna izquierda. "Y esto…" Le tomó un momento para entender, pero cuando lo hizo, ella lanzó un grito ahogado y sus manos volaron hacia su boca.

"No…" ella susurró horrorizada.

Ed daba golpes a su pierna mientras trataba de controlar sus emociones lo suficiente como para seguir hablando, luego susurró salvajemente, "Esto… esto no es nada comparado con lo que ha perdido Al…" Trisha se lo quedó mirando en estupefacto silencio. Ella ni siquiera podía imaginarse cuánto más podía haber perdido Alphonse. El adolescente bajó la mirada, sacudió su cabeza lentamente y apretó los dientes. Cuando finalmente la miró, Trisha pudo ver la trágica verdad escrita en sus ojos.

"Al…" Ed empezó con voz entrecortada, pero se detuvo por un momento para serenarse lo suficiente como para hablar. "Al perdió todo su cuerpo. Fue todo lo que pude hacer para retener aquí su alma. Yo…" él desvió la mirada, incapaz de mirarla a la cara mientras decía, "Yo fijé su alma a esa armadura de la esquina… la que está en la habitación adyacente al estudio…"

Trisha lo miró fijamente, sin comprender, sin asimilar. Las palabras parecían esconderse en los lugares más recónditos y oscuros de su mente. Como una moneda en agua sucia… tú sabes que se encuentra ahí, pero simplemente no puedes verla…

"La… armadura…"

"Fue lo único en lo que pude pensar… y… yo no tenía mucho tiempo…" murmuró con pesar. Ante esto, Trisha no dijo nada. ¿Qué podía decir? Seguro no iba ser un, 'Edward pon el alma de tu hermano donde la encontraste'. La idea era absurda, y ella se dio cuenta que su cerebro ya no estaba procesando la información como debería. A pesar que sabía que era verdad, una parte de ella simplemente se negaba a creer.

"Esa es la razón por la que me convertí en Alquimista Estatal," declaró rotundamente, luego su tono cambió por uno de determinación. "Al no se merece eso. Esto no fue culpa suya, sino mía, y yo haría cualquier cosa por enmendar todo de nuevo." El rostro del adolescente mantuvo una expresión de terca determinación.

Luego de un momento su rostro se suavizó y dijo, "Entonces… como verás, no hay nada de lo que tengas que disculparte. Tú no has hecho nada…"

Trisha asintió entrecortadamente, sus ojos regresaron hacia el automail. Con vacilación, ella levantó su mano y la llevó cerca del brazo del muchacho, luego levantó su mirada hacia él como pidiendo permiso. El tragó saliva y asintió antes que ella regresara la mirada y sus dedos tocaran el suave y frío metal del miembro artificial.

Debió haber dolido… la cirugía. Ella había conversado antes al respecto con los Rockbells, y ellos habían dicho que era probablemente la cirugía más dolorosa que existía. Las lágrimas nuevamente saltaron de sus ojos pero ella las sacudió y dejó caer su mano antes de mirar hacia su regazo. Fue entonces cuando algo que había ocurrido más temprano le vino a la mente y levantó la vista para mirar a su hijo con un nuevo entendimiento.

"Es por eso…" ella murmuró

"¿Huh?"

"Es por eso que a ti te llaman así… el Alquimista de Acero…"

Una pequeña media sonrisa se formó en el rostro del muchacho y dijo, "Sí, el Fuhrer tiene un retorcido sentido del humor…"

"Supongo que sí…" ella dijo evasivamente.

Ed suspiró y se colocó de nuevo la chaqueta y el abrigo antes de ponerse de pie y extender su mano hacia ella. "Será mejor que regresemos." Ella tomó la mano, se levantó y se sacudió la hierba y las arrugas de su vestido. Cuando hubo terminado, Trisha caminó al lado de su hijo mientras se dirigían hacia la casa.

Tantas preguntas habían sido contestadas, pero ella todavía tenía una, y especialmente una que no la dejaba tranquila.


Nota de la Autora
Hello to the wonderful readers of this Spanish translation! I'm sorry it's taken me so long to reply to your kind and thoughtful comments for chapters 6-8, but I've been so busy with the semester just starting (my last one before I graduate!) and my health hasn't been very good recently. Just let me say thank you for your kind comments to me and your great support to MaryLover. :)

¡Hola a los maravillosos lectores de esta traducción al Español! Disculpen si me tomó tanto tiempo para responder a sus amables y atentos comentarios a los capítulos del 6 al 8, pero he estado bastante ocupada con el semestre que acaba de comenzar (¡el último antes que me gradúe!) y mi salud no ha estado tan buena últimamente. Sólo déjenme decirles gracias por sus amables comentarios para conmigo y por su gran apoyo a MaryLover. :)

Nota de la Traductora: ¿Qué les pareció el capítulo?.. ¿Piensan que esto ya acabó, pues para nada, aún falta más, espero que no hayan usado todo su regalo… Muchas gracias por seguir leyendo el fic aunque sé que muchos están de vacaciones… Me gustaría que más personas den su opinión acerca del fic.

Y la contestación a sus reviews:

Leiram: hehe, yeah I guess I can see how Trisha going all crazy on Roy might make someone laugh, so no worries. I'm sure Trisha will be able to get over it eventually, but I can just imagine what a shock it must all be to her.

Lady Seika: I love little Al too:) Congratulations on passing your exams. I hear you're going on a well deserved vacation! I hope you have a great time!

Neferyami: I'm really glad you're enjoying this story. I have to admit that I never would have written this if it hadn't been for the challenge given by NeoDiji (the challenge was to write something where Trisha found out about all that had happened and preferably an Ed/Roy story). I also miss The Gift :( That one was one of my most favorite stories to work on.

Fagocyteouse: Thank you for taking your time to read the Spanish version of this story! How exciting!

¡Gracias por tomarte el tiempo de leer la versión en Español de esta historia!.. ¡Qué emocionante!

Shaokino: I'm flattered that you read the English version of this and thrilled that you're now reading the Spanish translation. Thank you for your compliments, I'm so happy you're enjoying this story.

Ierelin: I'm glad you're enjoying this story :) Thank you for reading.

Me alegra que estés disfrutando de esta histora :) Gracias por leerla.

vampiro oscuro: I did get your review for The Gift. Thank you so much. :) I'm so glad you're also enjoying this story and hope that you continue to like it as it continues.

Sí recibí tu review de The Gift. Muchas gracias. :) Estoy tan contenta que también estés disfrutando de esta historia y espero que te siga gustando mientras continúe.

- Z

XXX

¡Nos vemos el próximo viernes!