Capitulo 10
Holas!!! Que tal??? SIIIIII estoy viva!!!! xD jajajaja, no, no se preocupen chcias, aun vivo, no me he meurto ni nada de eso xD. Lo sientooo, de veras!!! Pero es que jusot me agarro el peor ciclo universitario de toda mi existencia!!! (, super persado y cargado de examenes todas las semanas, en fin!!! Ya estoy de vacaciones y eso significa… mas actualiaciones!!!.
Este capitulo es como un puente para el proximo, en el cual habra un baile y… bueno!!! Muchas sorpresas. En fin, tenia muchas cosas para decirles pero creo q lo voy a dejar pal proimo capi xq de verdad, después de tanto tiempo, solo kiero publicarlo de una buena vez! xD, en fin, (y disculpen x la demora) aki esta
Espero q les guste y me dejen un review les estare muy muy agradecida
Para q no se olviden:
-…- Personaje habla
-"…"- Personaje piensa
000000 – Cambio de escena
En cursivas -. Recuerdos de Hermione.
xD muacks!!!
Capitulo 10: La playa.
El sol no podía estar más brilloso esa mañana y el calor no podía estar más irritante en aquel automóvil color guinda en el que Draco y Hermione se encontraban. De vez en cuando Draco pasaba una pálida mano por su frente para quitarse el sudor que comenzaba a aglomerarse justo donde empezaban sus cabellos pero eso no era tan tortuoso como el tener que soportar dos horas y media a su acompañante manejando el auto muggle en el que se encontraban mientras entonaba canciones muggles y parecía disfrutar del viaje muchísimo más que él.
-Hermione, ¡para esta cosa! – se quejó de pronto mientras bajaba la ventana e intentaba vomitar por ella.
Definitivamente los viajes largos en automóvil muggle por vía terrestre no habían sido inventados para magos como él.
Apenas el coche se estacionó en un arenal, Draco salió disparado con miras al lugar más lejano posible para poder vomitar. Hermione lo quedó observando desde el carro.
-¿Necesitas ayuda?
-No… - Gimió el rubio mientras apoyaba las rodillas en la arena y hacia arcadas.
-Es imposible que vomites, no hemos comido mucho que digamos…
-¿Quieres cerrar tu boca de una buena vez? – Fue la única respuesta del ex slytherin. Hermione rió bajo y diciendo un sencillo 'esta bien', le subió el volumen a la radio muggle del auto mientras tarareaba una canción e intentaba cubrirse del gran sol que había traído la gran ola de calor de ese año.
Hermione y Draco ese día habían decidido ir a la playa. La noche anterior habían estado en una fiesta que Ginny y Harry habían organizado y se habían quedado a dormir en Grimmauld Place, lugar donde, en esos tiempos, aún residía Harry. Al amanecer el calor les había tentado a quedarse tirados en el suelo hasta que anocheciera pero, conociendo que Draco tenia un limite de 'soportatividad' con los amigos de Hermione, la chica decidió que sería buena idea 'tomar prestado por un tiempo indefinido' el nuevo vehículo de Harry y enseñarle a Draco Londres por auto pero, en vista del calor mortal que había, decidió mejor salir un poquito de Londres e ir en busca de una playa.
A Draco no pareció desagradarle la idea… pero en realidad si Hermione le hubiese dicho que quería ir a resucitar a Voldemort y matarlo nuevamente tampoco le hubiese importado pues, para ese momento, estaba al borde de la exasperación con Luna Lovegood hablándole de ciertas plantas medicinales que él podía tomar para que le quiten su condición de 'albino'.
Pero después de dos horas y media sentado en el mismo lugar y con una Hermione que aún no sabía conducir muy bien que digamos se dio cuenta que prefería estar con Luna hablando de esas plantas medicinales y de su dizque condición de incoloro.
-¡Hermione! – Escuchó que Draco gritaba desde el arenal.
-¿Qué? – Le contestó ella preocupada bajando el volumen de la radio.
-Alcánzame mi varita…
La chica al instante se levantó y llevando la varita de ambos, ayudó al rubio a incorporarse mientras susurraba unas palabras con su varita que hacían que al instante el rubio se sintiera bien.
-Eres demasiado delicado, no puedo creer que te hallas mareado en el auto – Hermione dijo con una sonrisa burlona mientras lo ayudaba a dirigirse hacia 'el vehiculo del mal' (como le apodó Draco) nuevamente. El ex slytherin la miró con irritabilidad.
-¡No me hubiese mareado si es que nos hubiésemos aparecido de frente en la playa o si, al menos, aprendieses a manejar esa lata y no hicieses que con cada arranque mi cabeza vaya hasta la maletera y con cada freno que mi cuerpo sea sostenido solo por el cinturón de seguridad! –
Después de un rato de seguir peleando, el auto volvió a la marcha para la desgracia de Draco y la diversión de Hermione. Estuvieron unos minutos aun manejando por arenales hasta que, al fondo, un cartel de 'Bienvenidos' les indicó que habían llegado a un gran pueblo sobre pendientes y muy cerca al mar. El lugar era realmente acogedor. Las casas tenían estilos de playa y algunas era muy grandes, como mansiones destinadas a la temporada playera y cuyos dueños eran de seguro personas influyentes en Gran Bretaña. También había casas humildes pero acogedoras y el olor que emanaba el lugar era a coco y sándalo.
-¡Vaya que es lindo! – Susurró Hermione apagando la radio mientras bajaba la velocidad del carro para observar mejor cada detalle del pueblo cercano al mar. Draco se hizo el desinteresado pero no podía evitar echar un vistazo con interés de vez en cuando a las casas de la zona que resplandecían con el iluminante sol. De seguro esas casas debían tener excelentes vistas del mar.
Un grupo de chicos que usaban solo shorts, sandalias, lentes de sol y tablas de surf en las manos caminaban por la acera cercana al lado del auto por el que se encontraba Hermione. Al verla, uno de los chicos comenzó a silbar mientras otro le gritaba cosas como 'lindura', 'encanto' que eran aplaudidas y seguidas a coro por los otros integrantes del grupo… hasta que vieron al rubio acompañante de la chica que los miraba con una perversa cara de pocos amigos. Los muchachos titubearon por un momento y pensaron en seguir su camino hasta que uno se acercó ligeramente al coche que, para este momento, había sido estacionado mágicamente por Draco.
-¡Vamos viejo! ¡Solo nos estamos divirtiendo! No nos mires con esa cara… deberías estar orgulloso por tener una chica tan linda… -.
Draco apretó la varita que llevaba en sus manos ante la mirada preocupada de Hermione. La ex gryffindor intentó arrancar el carro nuevamente pero el hechizo que había soltado Draco para frenar el carro era muy resistente.
-¡Draco no! – Chilló Hermione cuando vio que Draco levantaba la varita. Draco pareció recapacitar levemente.
-No voy a perder mi tiempo con basura muggle como tú, agradece que el sol hoy me ha puesto benévolo – Dijo Draco inyectando veneno en su voz mientras, con un movimiento de varita, hacía que el carro se ponga en marcha nuevamente.
-Gracias por la dosis de autocontrol Draco – suspiró aliviada Hermione mientras volvía a respirar pausadamente. Volteó donde Draco y le dedicó una sonrisa, Draco también le sonrió dulcemente antes de voltear hacia la ventana, cerrar los ojos, ubicar la varita estratégicamente apuntando hacia los muchachos, sin que Hermione se diera cuenta, y conjurar el maleficio no–verbal 'levicorpus' en cuestión de segundos. Por el espejo retrovisor vio como los cuatro chicos fueron abruptamente levantados por los tobillos como si fueran muñecos de trapo mientras gritaban e intentaban safarse y cómo a dos de ellos les caían sus tablas de surf en la cabeza. Draco rió brevemente antes de producir el contra-hechizo y seguir mirando hacia al frente como si nada hubiese pasado mientras tomaba la mano de Hermione. La chica la sonrió dulcemente: no se había dado cuenta de nada.
El carro dio una abrupta vuelta en la que Draco casi se sale por la ventana antes de llegar a lo que parecía una zona residencial tranquila pues los niños corrían con sus mascotas por las aceras. Las casas se encontraban sobre unas pendientes muy elevadas y unas depresiones también marcadas. Cerca de donde se encontraba el auto, en la depresión más baja entre dos pendientes, se podía ver un gran parque lleno de juegos para niños y bancas. Hermione dirigió el auto hacia esa zona bajando la pendiente con rapidez.
-¡Mierda Hermione! ¡Me vas a hacer vomitar nuevamente! – se quejó el rubio agarrándose fuertemente del pasamanos que había encima de la ventana.
El carro de pronto dio un sonoro frenazo y Draco se fue de bruces contra el parabrisas mientras el cinturón le apretaba el estomago y lo regresaba a su sitio. El rubio estaba a punto de quejarse nuevamente (solo que esta vez tenia en mente una palabra más fuerte que 'mierda') pero se quedó estático al ver por lo que Hermione había frenado tan abruptamente.
No necesitó que ella se lo dijese o de legeremancia alguna para saber que, en esos momentos, Hermione Granger miraba el gran hueco entre dos casas y el letrero de 'Se vende terreno' con aprehensión y anhelo. Lo supo porque en el fondo a él la idea de vivir cerca al mar, en un lugar tan pacifico, tampoco le había desagrado mucho… ¡vamos! Dejando la modestia de lado la verdad es que la idea le había agradado BASTANTE.
-¿Qué sucede cariño? – le preguntó suavemente el rubio tomándole una mano. Al instante se dio cuenta del error que había cometido, sobre todo cuando Hermione le miró con cara sonriente: ¡él no decía palabras cariñosas! Mucho menos 'cariño', ¡eso estaba totalmente fuera de su vocabulario! Odiaba decirlo tanto como a ella le encantaba escucharlo. Draco miró hacia otro lado incomodo: palabras como 'cariño' y 'amor' sólo se le salían cuando no tenía tiempo para darse cuenta de lo que estaba hablando, cuando no se auto ponía límites…
-Nada… - respondió ella aún sonriente y apretando también la mano del chico – Sólo pensaba en como me gustaría vivir en un lugar así… ¿a ti no?
-No – Dijo él secamente mirando aún hacia otro lado sonrojado.
-¿Por qué? – Hermione frunció el ceño.
-Es un barrio muggle ¬¬
-¿Y? – La voz de la chica comenzaba a ponerse molesta. Sabía que, a pesar de estar con ella, a Draco aún no se le quitaba su aborrecimiento por lo muggle y eso era algo que a ella le fastidiaba.
-Y… - empezó él dándose cuenta que había metido la pata – que hay muchos imbeciles con el torso desnudo y unas estupidas tablas de colores queriendo colarse por tus ojos, por eso. –
Hermione pareció dubitativa por unos segundos antes de reír suavemente, darle un beso en una mejilla a Draco y arrancar de nuevo el carro. Draco sonrió para sus adentros. "Me salvé del sermón mensual sobre la valoración que debemos darle a los muggles, ufff!" pensó.
Media hora después, ambos jóvenes se encontraban caminando por la arena de la playa cercana a la zona residencial por la que habían estado. La arena ardía tanto como carbones al fuego por lo que, como niños, jugaban a empujarse y a corretear por el lugar.
-¡Accio sandalias! – conjuró Draco después de un rato de juego haciendo que las sandalias color café de Hermione fueran a parar a sus manos y que, por un momento, Hermione casi cayera a la arena.
-¡Ay! ¡Idiota! – Chilló Hermione cuando sintió las plantas de sus pies quemarse con la ardiente arena como si fueran brasas y se fue corriendo hacia el mar. Draco se partía en risas mientras la seguía.
-Lo siento, no lo pude evitar… - contestó encogiéndose de hombros mientras se sentaba en la húmeda arena junto a ella.
Hermione, sentada, tenía los pies puestos de modo que cada vez que el mar llegaba a la orilla le tocaba solo hasta los tobillos, Draco se puso un poco más atrás para que el mar no lo tocara.
-Estaba pensando… - empezó Hermione mirando al slytherin por el rabillo del ojo – si algún día alguien me propusiera matrimonio me encantaría que fuese en una playa, así... –
Draco sonrió de lado con una expresión entre malvada y burlona.
-Dime Hermione,¿ me estas dando ideas para que te conozca mejor o me estas animando a que te proponga matrimonio? – Su voz sonó arrogante y divertida. Hermione enrojeció de pronto.
-¡No! ¡Como dices eso! Sólo… sólo te decía…
-Ya ya, shhh, bien sé que te mueres por casarte conmigo, ¿quién no quisiera casarse con un Malfoy? – Él contestó entretenido poniendo una cara egocéntrica y pareciéndose extremadamente a su padre, Lucius. Hermione enrojeció aún más pero de rabia.
-¡Por el amor de Dios Draco! Preferiría mil veces estar casada con un troll…
-Yo no lo creo así – él le susurró pegando su nariz al cuello de la chica. Hermione comenzó a temblar – Bien sabes que no sería divertido discutir con un troll… y bien sabes que un troll no seria tan bueno besando como yo… - medio gimió él mientras buscaba los labios de la chica. Hermione se levantó de la arena como un resorte. Draco empezó a reír.
-Eres demasiado inocente…
-Y tú demasiado depravado…
Draco se permitió otra risa antes de acercarse donde la castaña y abrazarle por la espalda.
-Esa es la idea ¿no? – Su voz era seductora – Ya sabes, el conocido dicho "A las chicas buenas les gustan los chicos malos…" - siguió mientras apoyaba su rostro en el hombro de la chica – Así como a los chicos malos nos gustan las chicas buenas…-
Hermione se separó, medio sonriente, medio escandalizada mientras se ponía sus sandalias de nuevo. Si ese dicho era cierto… ¡entonces ella y él eran su viva imagen!
-¿A donde vas? – preguntó extrañada la castaña cuando el ex slytherin la soltó abruptamente y comenzó a caminar con dirección al auto.
-A averiguar el precio de ese terreno. Contigo o sin ti, yo también quiero esa casa… -
Hermione se iluminó levemente: estaba segura que Draco también sentía que estaban confinados a ese lugar.
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Habían pasado cinco días desde la abrupta llegada de la pelinegra y, en la casa de los Malfoy, se respiraba una atmósfera tranquila a pesar de la presencia de una intrusa que no hacía más que desesperar la paciencia de Hermione y de ser una causa para las pequeñas peleas ocasionales que se habían dado entre ella y su esposo durante esos días. Durante esos días Hermione y Draco habían estado mas esquivos que nunca a pesar de las miradas que se echaban de tanto en tanto y que no pasaban desapercibidas para el ojo cauteloso de Pansy. Era algo extraño. Pansy se había dado cuenta que durante todo el día ellos casi ni se hablaban y si lo hacían era solo para reñirse por situaciones en las que Hermione acusaba de algo a Arianné mientras Draco la defendía o cuando Hermione decía algo malo sobre Arianné y Draco contestaba con un recordatorio a su esposa de sus propios defectos. ¡En fin! ¡Eran la mejor fiscal y el mejor abogado que Pansy había visto en años! Pero fuera de esos altercados y del tiempo que pasaban el uno lejos del otro, la ex slytherin había notado que, a pesar de lo lejanos que se veían, en verdad estaban más compenetrados que nunca. Miradas, sonrisas esquivas, frases a la mitad y la ausencia de los dos siempre a determinada hora de la noche había empezado a hacer sospechar a Pansy de que algo pasaba entre los dos… exactamente como la primera vez que empezaron a salir juntos hace ya bastantes años.
-Buenas noches – Arianné saludó mientras entraba a la casa, una bolsa de compras en cada mano.
-Hola – Pansy respondió. El esquivo saludo no pasó desapercibido para Arianné que sólo se limitó a contestar un vacío 'Ah, eras tú'.
Arianné había comenzado el recorrido con dirección a la habitación que había estado ocupando esos días cuando la voz gélida de Pansy la detuvo.
-¿No crees que ya es hora de que vuelvas a tu guarida? Tu 'agradable' visita a los Malfoy ya se ha extendido demasiado…
-Aún no pienso irme, todavía no logro lo que me propongo…
-Ni lo lograras jamás… ¿no has notado que ninguno de los dos está en la casa? Creo que su reconciliación total va a ser en menos tiempo del que te esperabas… - Pansy contestó sardónicamente con una media sonrisa de sorna comenzando a formarse en sus rojos labios.
Arianné pasó de ella mientras seguía su camino subiendo las escaleras con cuidado de no romper ninguno de sus altos tacos. Era cierto, a pesar de que Draco siempre estaba defendiéndola, portándose amablemente y como un caballero con ella y a pesar de que ella misma notaba como el rubio miraba sus hermosas facciones con admiración, la verdad era que había sentido también un cambio en él desde el día siguiente al que ella había llegado, cuando él y Hermione habían regresado una mañana a la casa; él algo bronceado y ella llena de arena. "Mierda" pensó "¡Esa mosca muerta lo está haciendo de nuevo!"
-Yo me voy de la casa en unos días – Escuchó que de pronto Pansy decía mientras se levantaba del sillón donde había estado recostada – me quedé acá principalmente para atender la salud de Hermione y cerciorarme de que esté cómoda pero veo que ambas cosas ya están más controlables así que yo estoy acá solo de mal tercio…será lo mejor que tu también lo hagas… sino Draco empezaría a sospechar que no eres el divino ángel que pretendes ser. Los hombres pueden ser tan idiotas….-
Declaró Pansy antes de levantarse y pasar por su lado al subir las escaleras. Arianné se quedó serena donde estaba, odiaba admitirlo pero esta vez Pansy tenía razón. Ya tendría otro momento para dar el golpe bajo que esperaba dar.
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-¡Cuidado! – chilló Hermione frenando a Draco abruptamente por el brazo. El rubio paró el cochecito donde iba dormido su hijo justo en el borde de un hueco donde de seguro las rueditas delanteras se hubieran atracado.
-Hermione, ¡me has lastimado! – chilló a su vez Draco mirándose el brazo del cual tan fervientemente Hermione había tomado.
-No seas tan quejoso, ¿quieres? ¡No te he hecho nada! – Argumentó la ex gryffindor tomando el cochecito de su hijo y empujándolo ahora ella.
-Bueno, si según tú no me has hecho nada, acá tengo cinco pequeñas marquitas que dicen lo contrario – Farfulló el chico mostrándole el lugar en su brazo donde Hermione había dejado impregnadas sus uñas.
Caminaron en silencio por la oscura calle durante unos momentos mientras Draco veía la luna y Hermione a su pequeño dormido apaciblemente. No había nadie en la calle a esa hora y el mar se escuchaba a lo lejos como un arrullo que le daba el toque perfecto al panorama desierto. De a pocos Draco comenzó a mover su mano buscando la mano libre de Hermione que no estaba empujando el carrito. Hermione sintió el contacto de su mano con la mano helada de Draco y los vellos de la nuca se le erizaron pero no hizo más que entrecruzar sus dedos con los de él. Caminaron así durante un rato más hasta que Draco frenó abruptamente de caminar y, volteándose para encararla, la obligó a acercarse hacía él y la comenzó a besar fuertemente, el deseo inscrito en cada acción. Hermione cedió momentáneamente antes de separarse y voltear como si nada hubiera pasado.
-Aquí no… Lisandro se puede despertar… - Sentenció ella antes de seguir caminando silenciosamente mientras empujaba el coche.
Draco se estaba cansando del juego que venían trayendo desde hace cinco días. Desde el día que se habían besado en la playa, Hermione había querido aparentar ante todos que nada pasaba, que no había habido ningún avance entre ellos y que ella seguía tan reacia a creer que se había casado con Draco Malfoy como el primer día que despertó en San Mungo. Le había parecido extraño pero había decidido aceptarlo, al fin de al cabo no estaba seguro de si Hermione de verdad lo había querido besar aquella vez en la arena o si sólo se había dejado dominar por la pasión que emanaba él. Sin embargo, aquella noche ella lo había ido a buscar a su habitación y habían salido a caminar y conversar lejos de todo ojo humano y ella había tomado la iniciativa del beso muchas veces, ella había tomado su mano muchas veces, el había visto la pasión desbordando en los ojos de ella muchas veces. Pero al día siguiente todo volvía como antes: miradas esquivas, peleas, indiferencia aparente. Al principio ese 'juego' le había agradado, el de encuentros furtivos como dos amantes lejos de toda vista pero, sin embargo, le había empezado a cansar teniendo en cuenta de que ¡estaban casados! ¡No había necesidad de andarse escondiendo como si fuera algo prohibido! A decir verdad le había empezado a preocupar esa situación pero la aceptaba porque era la única forma de volver a estar con ella como antes, de volver a sentir que ella lo quería, que le agradaba su presencia… pero eso no evitaba de que estuviera empezando a cansarse de estar escondiendo algo que lo más normal y lo más esperado era que todos lo supieran.
-Anoche tuve otro sueño… - Hermione empezó en voz baja mientras buscaba los ojos grises de Draco.
-¿Sobre qué?
-Sobre como conseguimos la casa… - Respondió. ¡Todo eso se le era tan extraño! - ¿Crees que algún día recupere todos mis recuerdos?
-Bueno, la última semana has estado recordando bastante… - Comentó él mientras bostezaba.
-Si pero quisiera recordar todo de una vez, no como piezas sueltas de un rompecabezas que parece de mas de un millón de piezas.
-Son tus recuerdos de 14 años, ¿que esperabas? ¿Que una noche te despertaras y los obtuvieras todos de vuelta? – Draco comentó indiferente mientras miraba hacia la acera contraria. Hermione bajó la mirada, algo dolida y algo fastidiada por el comentario de Draco.
-No es eso… yo sólo…
-Tú sólo quieres recuperar todo de una vez, ¿no es cierto? Pero de todas formas… de que te serviría si aun así seguirías pretendiendo que nada pasa entre ambos – Draco comentó con el ceño arrugado. Estaba molesto por la situación y ya no le preocupaba disimularlo.
Hermione paró de avanzar el carrito momentáneamente para observar al rubio que se encontraba a su lado. Ella más que él odiaba esa situación… quería decirle muchas cosas, sobre todo como se sentía desde el día que se habían besado por primera vez (o al menos la primera vez que recordaba) en su casa el día que había llegado Arianné. Quería decirle también que lo consideraba totalmente diferente a como era en Hogwarts y que, desde hacía un tiempo, le había empezado a tomar cariño… u otro sentimiento que ella aún no podía definir. En fin, demasiadas cosas que rondaban en su mente pero que no podía expresarlas verbalmente porque simplemente no podía, había algo que no la dejaba y la retenía a solo demostrar sus sentimientos por él de cierta forma y solo en contados momentos, cosa que de seguro disturbaba al rubio.
-Tienes una cosa en la cabeza… - Empezó la chica intentando cambiar el tema.
-Si, se llama cabello… la mayoría de seres humanos lo tenemos – Siguió él en tono sardónico sin dignarse a mirarla.
-No me refiero a eso idio… Draco – Hermione continuó mordiéndose los labios para no reírse. Draco la miró con el ceño fruncido – Sino que tienes algo pegado… déjame ver…
Hermione dejó el cochecito de lado un momento para acercarse al rubio y verle la dichosa mancha en su rubia cabeza. Como estaba oscuro no lograba identificar que era así que metió su dedo descubriendo que era una masa pegajosa y con mal olor… descubriendo que era excremento de ave…
-¡¡¡Aggg!!! – Chilló Hermione mientras inconsciente e impulsivamente se limpiaba la mano en la camisa de Draco, el cual también empezó a chillar.
-¡No te limpies ahí Hermione! – El chico medio gritó alejando a su esposa de su fina camisa de seda.
-¿Donde más quieres que lo haga? ¡Tu cabeza está llena de mierda, Draco!... – Hermione había empezado exasperada hasta que notó lo que había dicho. "Tu cabeza está llena de mierda, Draco" repitió mentalmente antes de empezar a reír fuertemente.
Draco se había quedado pasmado pero no sabía si por lo que Hermione le había dicho; por el hecho de que palabras como 'mierda', tan típicas de él, se le habían comenzado a pegar a su esposa o si por el hecho de que esa risa y esas situaciones eran muy típicas de su relación con la Hermione con la que se había casado.
Sin darse cuenta él también había empezado a reír aunque de modo más cuidadoso, teniendo en cuenta de que su hijo no se despertase. Inconscientemente, y a pesar de su malestar con ella, comenzó a pegarse aún más contra Hermione (que estaba roja y lagrimas le salían por la risa) para luego tomarla por los brazos y pegarla cuidadosamente contra su cuerpo. La ex gryffindor dejó de reír automáticamente y lo quedó observando sorprendida mientras respiraba agitadamente por el esfuerzo que había hecho al reírse. De improviso la castaña acercó su rostro al de él respirando aún fuertemente antes de juntar ambos labios en un suave beso. Draco la tomó de la cintura mientras intensificaba el beso a su vez que la castaña posaba sus manos en los hombros del chico mientras ascendía en su caricia… hasta que llegó al cabello del chico, donde se separó súbitamente.
-¿Que sucede? – Preguntó preocupado Draco tras la brusca separación de su esposa. Hermione lo miró con una mueca que remembraba fuertemente a Narcisa Malfoy.
-¡Iuck! – Fue lo único que dijo antes de enseñarle sus manos a su esposo – Tu cabello aún está embarrado… -. Le comentó antes de volver a reír por la cara de consternación que había puesto su esposo.
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-¿Que hacías ahí? – Pansy preguntó bruscamente cuando vio a Arianné salir de improviso de la habitación de Hermione y Draco donde actualmente solo dormía Draco. Arianné soltó un grito ahogado mientras se pegaba contra la puerta asustada pero al ver que era Pansy relajó sus músculos y, pasando de ella, comenzó el camino hacia su habitación. – Te he preguntado que hacías en la habitación de Draco…
-Solo daba una visita – Arianné comentó indiferente mientras entraba a su habitación y prendía la luz del baño. Pansy entró con ella.
-¿Una visita? ¿A la habitación de Draco? No sé bonita si lo hayas notado pero el cuarto de Draco no es una atracción turística… -
Arianné la miró de costado mientras abría los grifos de la ducha y hacía que la habitación se inundara con vapor.
-¿A si? – Respondió aún con el tono sarcástico – hasta hace un tiempo el mismo Draco era una 'atracción turística'… y muy divertida a decir verdad… ¿no lo recuerdas? -. Comenzó la chica mientras, de espaldas a Pansy, se quitaba la polera – o quizás no lo recuerdas porque nunca llegaste a tanto con él en la escuela… es de esperarlo, una slytherin regalada y con cara de perro sirve solo para divertirse un rato pero no para llegar a las ligas mayores… chicos como Draco Malfoy le dejan eso a perdedores como Ron Weasley que ya están acostumbrados a tratar con mugres como muggles, sangresucias y eso, ¿no? Tenía entendido que Weasley es tu ex novio… ¿o acaso también fuiste muy poco para él? -.
Arianné inyectaba veneno con cada palabra que decía mientras seguía su labor de quitarse la ropa antes de meterse a la ducha. Pansy había quedado perpleja ante las palabras de la pelinegra, solo atenuó a apretar fuertemente la varita y apretar sus labios antes de murmurar 'Cru…' pero logró detenerse a tiempo antes de invocar la maldición imperdonable. Arianné, sin dignarse a mirarla ni inmutarse por el brusco cambio en la decisión de Pansy, solo se introdujo dentro de la tina levemente mientras volvía a abrir la boca.
-Vamos Pansy, ahora eres una chica buena ¿no? Las chicas buenas no conjuran maldiciones imperdonables… lo único que te queda es ser una chica buena ya que como chica de los malos te iba fatal, ellos no te querían ni como perra de segunda -. Arianné se introdujo por completo en el vapor y Pansy, apretando los puños, estuvo a punto de contestar algo pero Arianné la interrumpió – y hazme el favor de salir, no se si lo habrás notado pero estoy tomando un baño, no deberías continuar aquí… -.
Pansy salió dando un sonoro portazo, lo único que su espíritu en esos momentos quebrantado le pudo permitir.
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-Ahí todavía te queda un poco –. Hermione le indicó a Draco un punto en su cabeza en donde aún quedaban restos de excremento. Draco, arrodillado cerca al mar, la miró con desgana mientras metía sus manos de nuevo en la helada agua y se mojaba el cabello en la parte en la que su esposa había señalado.
-¿Ya está? -. Pregunto impaciente.
-Ahora si -. Le respondió Hermione con una sonrisa.
Draco se acercó a donde estaban Hermione y su hijo, sentados en la arena, mientras que escurría su rubio cabello. La ex gryffindor hizo un movimiento rápido de modo que quedó tendida en la arena mirando a las estrellas y con su hijo encima de su pecho. Draco los quedó observando con una media sonrisa momentáneamente antes de unírsele a la castaña y echarse a ver las estrellas también.
-Me encantaba ver las estrellas con mi papá. Antes de entrar a Hogwarts me gustaba irme de campamento con él y mamá y me tiraba a verlas esperando a que pase una estrella fugaz.
-Lo sé – señaló Draco con la vista perdida en las estrellas también – cuando tu padre viene a la casa, lo primero que hacen es alistar la carpa mágica e irse.
-¿Qué? – Hermione se levantó súbitamente como un resorte, pero con el cuidado suficiente como para no hacerle daño a su hijo.
-Que cuando tu padre viene a la casa, se van de campamento – señaló Draco sin darle mucha importancia y sin dejar de ver una estrella algo rojiza en el cielo.
-¿Conoces a mis padres? ¿Mis padres han ido a la casa? -. Preguntó Hermione extrañada. Draco la miró con los labios fruncidos y una ceja levantada.
-Obviamente que los conozco… ¡¿hola?! ¿Que parte de 'estamos casados' no has entendido aún?, obviamente que los conozco… -.
Hermione seguía con una expresión entre sorprendida y pensativa mientras soltaba a su hijo que, ya despierto, jugaba con la arena.
-¿Y yo conozco a tus padres? -. Preguntó la chica de improviso. Draco frunció el ceño,
-Mi padre está en Azkaban y mi madre solo te ha visto algunas muy contadas veces…
-¿No lo aprueba?
-Sinceramente Hermione, ¿crees que alguien de mi familia lo haría? – Contestó Draco con sarcasmo. Hermione solo frunció el ceño levemente.
-Soy tan linda e inteligente que lo tendrían que hacer… -. Hermione contestó sonriendo de lado, en una pose muy parecida a la de su esposo. Draco la observo sonriendo de forma marcada.
-Creo que soy una mala influencia para ti…
-Una pésima influencia, diría yo -. Dijo Hermione en son de burla.
-Si… puede ser, pero no tan pésima como la tuya…
-Ah! ¿Ahora YO tengo mala influencia? – Hermione se incorporó quedando sentada para así poder mirar a Draco a la cara. Draco solo miró hacia otro lado y, aún con la sonrisa de burla, prosiguió.
-¡Claro! Eres una pésima influencia para Lisandro, ¿crees que va a tener amigos siendo así tan santurrón y come libros como tú de seguro quieres que sea? Lo vas a volver un aniñado al que todos van a creer marica…
-Eso no tiene nada de malo… y si así no tiene 'tantos' amigos, al menos tendrá a los que sean verdaderos…
-¡Bah!
-¿Qué 'bah'? Es la verdad… que tu no hallas tenido amigos en el colegio no es mi problema…
-No me interesaba tener amigos con tal de tener a quienes mandar y que me obedecieran -. Contestó él a la defensiva.
-¡¡¡Oh!!! ¡Tu plan de vida! Tuviste una infancia feliz… -. Hermione comentó sarcásticamente mientras desenredaba una manta en la arena para apoyar ahí a su hijo.
-Si bueno, más feliz que la tuya que andabas de un lado para el otro con un tipo con la cabeza rota y crisis de identidad y un pobretón pelirrojo que…
-¡Cállate! -. Chilló de pronto Hermione -. No vuelvas a hablar así de mis amigos, ¿oíste? -.
Hermione lo miró con una rabia fugaz antes de acomodarse dándole la espalda a Draco. El rubio solo suspiro exasperado pensando que, quizás, nunca iba a lograr entenderse completamente con su esposa. Se quedaron ambos en silencio por un momento; momento en el cual Draco pensaba que decir mientras Hermione acariciaba dulcemente el rostro de su bebé.
-¿Me quieres? -. Preguntó Draco a quemarropa.
-¿Qué…?
-Que si me…
-Si te oí, es solo que ¿a que viene esa pregunta?
-No lo sé. Tu solo responde, a una pregunta le sigue una respuesta ¿no?
-No siempre… hay respuestas que no tienen necesidad de palabras -. Respondió ella simplemente, incomoda.
-Si, pero en tu caso créeme que si necesito una respuesta verbal. Es que no te entiendo, esta situación no es solo difícil para ti, para mí también lo es y créeme que tus reacciones tan raras no me la están poniendo para nada fácil… -.
Draco dijo suavemente mientras, con una mano, la incitaba a darse la vuelta para que quedaran cara a cara. Hermione lo enfrentó con la cara sonrosada, la mirada baja y el cabello lleno de arena. Draco solo se burló mentalmente.
-Es obvio, ¿no? Es decir… ¿crees que haría lo que hago si no fuese porque me… ehhh… agradas?
-Hermione ¬¬
-Ehh… ¿simpatizas?
-¬¬
-¡Esta bien esta bien! Si no me… gustaras -. Dijo en un susurro. -. Es algo raro porque no entiendo bien como fue que terminamos juntos, aun tengo que lidiar con esos flashes de recuerdos que más que nada me confunden y encima con estos sentimientos diferentes que no recuerdo haber sentido antes. ¡Y eres tú! Es decir, ¡¡¡Draco Malfoy!!! La persona con la que nunca quise tener ningún tipo de relación (ni siquiera una amistad) es la misma persona con la que tengo un hijo; la persona cuyas palabras siempre me dolían es la misma persona cuyas palabras son las que estoy más atenta a escuchar en todo el día; la persona a la que mas odio es también la persona a la que mas quiero y eso me confunde ¿Querías saber si te quiero? Si, si, te quiero. No sé si sea porque te he aprendido a querer en este tiempo contigo o si es el recuerdo de haberte querido antes, pero esto es confuso, ¿me entiendes? ¡Intenta despertar un día con un cuerpo diferente, amigos diferentes, una vida diferente, y con un hijo de la persona del que a las justas recuerdo que era mi enemigo de la infancia! Es decir… ¡Denme un respiro! -.
Hermione exhaló fuertemente antes de empezar a reír pero con los ojos llenos de lagrimas. Draco la quedó mirando con una ceja levantada.
-Estás loca - . Comentó en son de burla mientras cargaba a su hijo.
-Si… puede ser, pero no tanto como el loco que se casó con la loca -. Contestó ella aún riendo jovialmente y limpiándose las lagrimas con las manos.
-Por primera vez concuerdo contigo, debí estar loco para casarme contigo -. El contestó también sonriendo en son de broma. Hermione, que se había levantado, le devolvió la sonrisa.
-Concuerdo totalmente, y yo muy muy loca para casarme contigo -. Hermione alegó antes de acercarse a Draco y darle un suave beso en los labios, a lo que el chico contestó sin quejarse -. Dame tiempo ¿si?
-Lo pensaré en el camino… - Contestó él riendo de lado mientras cargaba a su hijo en una mano y empujaba el cochecito en la otra. Hermione lo siguió sintiéndose extrañamente liberada. De pronto la arena desapareció, el sonido de las olas del mar dejaron de hacer ruido y el viento que golpeaba su rostro se desvaneció… en su mundo inmediato solo estaban ella, él y el pequeño que él tomaba en brazos.
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-Hola Pansy -. Saludó Hermione alegremente apenas cruzó la puerta. Pansy, que se encontraba tirada en pijama en el sillón leyendo una novela, levantó la cara y sonrió a la pareja. Pero no era una de las comunes sonrisas de Pansy. -. ¿Estas bien? -.
Hermione preguntó de inmediato al ver los ojos rojos de la pelinegra y su expresión tan distinta a la de la Pansy alegre y vivaracha que estaba acostumbrada a ver.
-Si, si. Muy bien.
-¿Segura? -. Esta vez fue Draco que la escudriñaba con sus ojos grises luego de haber puesto a Lisandro en su corral.
-¡Si! ¡Dios!, ¿que se tienen ustedes dos? Por supuesto que estoy bien, son solo estas estupidas novelas muggles que me ponen estupidamente sentimental. Esa Jane Austen tenia una gran imaginación, ¿eh? -. Comentó de pronto enseñándoles una novela que llevaba el nombre de 'Orgullo y Prejuicio'. Hermione y Draco intercambiaron miradas preocupadas antes de sentarse al lado de la pelinegra que se esforzaba por poner su mejor sonrisa.
-Pansy ¿qué…? -. Empezó Draco pero fue interrumpido por la ex slytherin:
-¡Ah! ¡Por cierto! Antes de que me olvide, este sobre llegó hace un rato. Es para ti Hermione, de Harry Potter.
-¿De Harry? -. Se extrañó Hermione tomando el sobre marrón rápidamente entre sus manos y rompiendo el sello con suma facilidad. Desdobló presurosamente, preocupada de encontrar alguna mala noticia o algo por el estilo, por lo que empezó a leer sumamente rápido. Cuando acabó se quedó estoica y con los labios entre abiertos por un momento.
-¿Que ha sucedido? -. Preguntó Draco preocupado por la expresión de su esposa.
-Tenemos una fiesta pasado mañana. Por mi recuperación. Todas las personas que alguna vez he conocido en mi vida van a estar presentes. -. Señaló Hermione mostrándole una gran lista de nombres que se encontraba adjunta a la carta.
Hermione seguía asombrada mientras que Draco, que leía rápidamente la lista, ponía una cara enorme de frustración.
-¡Mierda! -. Bramó él de pronto mientras leía la lista de invitados.
-¿Qué sucede? -. Preguntó Pansy preocupada acercando su rostro a la lista.
Draco, con la cara roja, tensa y amargada, le señaló a la pelinegra un nombre perdido a la mitad de la lista. Pansy soltó un suspiro de sorpresa y quedó observando a Hermione con preocupación. El nombre Víktor Krum flotaba sobre la lista con unas letras pequeñas y doradas.
