Capitulo Diez
''Si, quiero''
- Señorita Bella, el señor Mike me ha mandado decirle que se arregle, en una hora debe estar lista para dar un paseo. - Bella cerró los ojos con fuerza por el cansancio. - También dijo que no acepta un no por respuesta. - añadió la criada.
Bella murmuró mil maldiciones pero se vistió con el vestido azul celeste que le había regalado Mike el pasado día, cuando había vuelto de un viaje. Poco tiempo después estaba lista y bajó las escaleras en busca del chico.
- ... y aunque no lo estuviera, no me gustaría obtener su rechazo. - Mike hablaba en susurros, se encontraba en la sala de estar.
- Hijo mío, esta es tu decisión, pero los dos sabemos que Bella ya no es ninguna niña. No se atreve a salir por vergüenza, pero si va a la fiesta comprometida todo quedará olvidado, la quieres y me consta que ella te aprecia. Nada puede...
Bella carraspeó en el pasillo y la señora Newton se calló en el acto.
Mike salió segundos después con una sonrisa bailando en su boca.
- Vaya Bella, estás hermosa. Te sienta bien el vestido, déjame que te vea.
Mike le tendió una mano y Bella la agarró para dejar que él le diera una vuelta completa.
- Si, gracias Mike. El vestido es precioso, no tenías porque molestarte.
Mike desvió la vista incomodo cuando su madre les interrumpió.
- Bella querida, a llegado una invitación a una fiesta por parte de el pequeño reino de al lado. Sé que no te apetece enfrentarte a nada ahora, pero no puedes esconderte siempre. Me gustaría que vinieras, aunque solo sea para presentarte. - Se acercó a la chica y puso una mano en su mejilla. - Bien sabes que ahora eres una hija para mi, y no me gustaría que te sintieses mal por nada, pero prométeme que te lo pensarás.
Bella asintió.
- Me lo pensaré, se lo prometo. - puso su mano sobre la mano de la señora Newton. - Gracias por todo. - sé giró hacia Mike. - Me dijeron que me habías llamado.
Mike asintió y le ofreció el brazo, Bella le agarró y juntos se dirigieron a los establos. La carroza estaba lista y Mike ayudó a Bella a subir. Unos de los criados se puso a las riendas e hizo andar a los caballos.
Bajaron por la montaña, llena de hermosos colores que iban desde el verde de los altos árboles hasta el violeta de las hermosas flores que desprendían un olor dulzón sobre la ladera. El sol estaba alto cuando llegaron a una gran pradera, rodeada por un río caudaloso y ancho.
Mike bajó y ayudó a bajar a Bella, le dijo al criado que preparase la comida y este se puso manos a la obra.
- ¿Damos un paseo? - preguntó Mike tendiéndole, como hacía siempre, la mano a Bella.
Juntos andaron por la orilla del río. El cielo azul estaba despejado, y el sol brillaba alto. El rio estaba limpio y transparente, se veían a los peces nadar por el fondo y a las algas moverse de un lado para el otro por la fuerza de la corriente.
Hablaron durante un largo rato de cosas sin importancia. Mike estaba al tanto de todo lo que le había pasado a Bella y nunca hablaba del tema, intentaba evitar que Bella escuchase noticias del reino vecino y si veía que ella se ponía triste y melancólica la entretenía con cualquier paseo o charla informal.
- Mike. - dijo Bella después de un corto silencio.
Mike la miró a los ojos y la incitó a continuar.
- Me preguntaba, ¿cuál es esa fiesta de la que hablaba tu madre?
Mike desvió la vista incomodo, estaba claro que no quería hablar del tema y que no estaba de acuerdo en que Bella asistiera a aquel acto social.
- No es nada Bella, no tienes de que preocuparte. No vamos a ir.
- Pero Mike, ¿que pasa si yo quiero ir? - preguntó Bella en susurros.
- Créeme Bella, yo solo quiero lo mejor para ti. Esa fiesta no te conviene.
Aunque Bella sentía curiosidad por saber de que se trataba no tocó más el tema, simplemente porque Mike parecía molesto con la conversación
Los dos juntos se sentaron en el suelo de la pradera. El criado, a petición de Mike, había puesto una manta sobre la hierba verde del prado, y encima había unos platos con unos cuantos aperitivos para matar el hambre. Comieron a gusto, hablando sobre temas de la casa y los criados. Bella estaba agradecida por eso, tenían en cuenta su opinión, como si fuese una hija más de la señora Newton.
Cuando empezó anochecer Mike invitó a Bella a una copa de uno de los vinos blancos que habían en las bodegas del palacio. Bella aceptó y agarró la copa que le ofrecía Mike.
- Brindo por nosotros, poque esta amistad sea para siempre. Y brindo por tu felicidad, Bella Swan.
Bella sonrió tímidamente y chocó su copa con la de su compañero. Luego fue a beber un sorbo por educación, la verdad era que el vino no le sentaba bien. Algo en su boca le llamó la atención y con toda la educación que le fue posible, intentando que Mike no se diese cuenta de nada, devolvió el vino al vaso.
Allí, flotando sobre el liquido blanco, había un anillo.
Bella lo sacó con un dedo mientras Mike la miraba con ojos emocionados.
El anillo estaba bañado en oro y tenía un gran diamante incrustado en el centro. Mike le tendió la mano a Bella y esta asombrada depositó el anillo en la palma de él.
- Bella, sé que igual esto es muy precipitado para ti. También se que quieres a Edward más que a mi. Pero te pido que me des una sola oportunidad, porque yo...
Mike no finalizó la frase, ya que Bella colocó uno de sus dedos en los labios de él.
- ¿Me quieres pedir algo? - preguntó ella con voz temblorosa pero segura.
Mike dudo pero al fin dijo:
- Isabella Marie Swan, me harías el hombre más feliz del mundo si contestases a esta pregunta. ¿Quieres casarte conmigo? - preguntó mientras le tendía el anillo.
Bella no se lo pensó y se lanzó a los brazos de Mike.
- Si, quiero. - susurró a su oído.
Mike separó sus cabezas para poder mirar a Bella a los ojos, los tenía llenos de lágrimas.
- No llores. - le dijo mientras le limpiaba una que había escapado por su mejilla. - No llores mi niña.
Bella no lo aguantó y depositó un beso en los labios de él. Al principio fue leve y dulce, pero después Mike intensificó el beso, llenándolo de deseo y pasión.
Se separaron sin respiración, se sonrieron y juntos, cogidos de la mano, se dirigieron a el carruaje que los llevaría de vuelta a palacio.
Al llegar Bella rechazó la invitación al baile, tal como Mike le había dicho si en esa fiesta estaba Edward no le convenía ir.
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Bella respiró hondo y se miró a el espejo por enésima vez. Su vestido era de tela fina, blanco como la nieve. Un velo le cubría parte del pelo que caía libremente y rizado por su espalda. Una corona de plata adornaba su cabeza, así como un collar a conjunto le daba un toque especial a su cuello. Alguien llamó a la puerta y Bella indicó que podía pasar. La señora Newton la miró orgullosa.
- Estás preciosa Bella. - la chica sonrió agradecida. - ¿Estas lista? - preguntó la señora Newton.
Bella lo dudaba, ¿estaba lista para casarse con el hombre que, muy a su pesar, no amaba de verdad?
- Bella querida, has elegido bien. No te lo digo porque Mike sea mi hijo, pero el te hará feliz. - dijo con voz dura. - Edward no va a volver a por ti.
Una lágrima se escapó por la mejilla de Bella mientras agarraba la mano que la señora Newton le ofrecía.
La ceremonia se celebró en el mismo claro donde Mike y Bella se habían comprometido. Al lado del rió habían colocado un pequeño altar y miles de bancos blancos cubrían el prado. El camino hacia el altar estaba cubierto de pétalos rosas y rojos, y miles de adornos de todas formas, colores y luces daban al evento un toque romántico.
La misa pasó sin sobresaltos, primero la entrada en la que Bella consiguió llegar sana y salva al altar. Y luego el sacerdote empezó la misa que Mike y Bella tenían ensayada.
- ... pasemos a dar los votos. - comunicó el párroco. - Mike Newton, ¿quiere a Isabella Marie Swan como legítima esposa, para amarla y respetarla y acompañarla en la salud y en la enfermedad para el resto de sus días?
El silencio se hizo presente y Bella notó como el corazón se le salía del pecho.
- Si, quiero. - Dijo Mike mirando a una Bella emocionada.
- Isabella Marie Swan ¿quiere a Mike Newton como legítimo esposo, para amarlo y respetarlo y acompañarlo en la salud y en la enfermedad para el resto de sus días?
Bella dudó. Si decía que si nunca más podría tener a Edward, y entonces como una al fondo de un túnel recordó algo. Algo que el había dicho tiempo atrás.
Para vos soy Príncipe Edward a lo mucho. No tenéis ningún derecho a llamarme por mi nombre, no sois nadie. Solo sois una simple criada
La última frase resonó en su mente y dejó escapar una lágrima. Mientras recordaba la que verdaderamente la hizo poner fin a sus dudas.
Edward no va a volver a por ti
Y la señora Newton tenía razón, Edward no volvería a por ella porque para él solo era una siempre criada.
A si que Bella miró con decisión a Mike y dejó que escaparan de sus labios esas dos palabras que la condenarían para siempre.
- Si, quiero. - su voz sonó segura, aunque su corazón se había roto.
- Bien, si no hay nadie que se oponga a esta unión pasemos a los anillos.
El silencio reinó en la sala durante unos cuantos segundos, hasta que una voz se elevó entre las demás.
- ¡Yo me opongo! - Era una voz dulce que Bella reconocería en cualquier parte.
Se giró para estar segura que no era un producto de su imaginación. Y en cuanto lo hizo sus ojos chocaron con una mirada verde que rompió el hechizo que la envolvía.
Notas de Autora.
¡No me mateis por dejarlo asi! Quedan dos capítulos y el epílogo. No tengo mucho mas que decir. Gracias a todas esas personas que me habeis estado enviando reviews a lo largo de la historia, porque sin vosotros no abría historia.
