Cuando era adolescente hacia todo lo posible por estar lejos de todo el mundo. Ya saben, uno está pasando por esa etapa de emociones cambiantes, cuerpo evolucionando como una especie de pokemon, granos, frenos, problemas en la escuela y demás.

Pensé, por un momento que iba a ser igual con las niñas y eso me permitió fantasear con un momento de paz y tranquilidad para mi después de un largo Viernes de trabajo. Independencia, relajación, un encuentro con mi yo interno... pero una vez mas esto no es una fantasía y yo aun soy inocente y me gusta pensar que tengo mi independencia. O por lo menos parte de ella.

-Rose, vamos al bar por unas cervezas.- es Vera en mi escritorio. Mirándome con ojos picaros que gritan "Viernes, fiesta, baile, chicos, sexo, alcohol". La vocesita de Kate viene a mi cabeza. "Rose, tengo que hacer un discurso de Francés para el Lunes y debo estudiarlo asi que tienes que hacerlo el Viernes". "¿Tienes?" "Si, tienes porque yo no hablo Francés chery". Alzo la mirada de los papeles que estoy apilando para guardar y la sonrisa de mi amiga cae al ver mis ojos que gritan "cama, libro, baño, cena, sueño" -¿No irás?

-Vera, quedé de ayudar a Kate en una tarea de Francés.

-¡Pero es Viernes! Pueden hacerla mañana ¿no?

-Debe estudiarla para el Lunes y...

-Ya los muchachos están esperándonos abaj... ¿Que?- Victoria nos mira intercaladamente.

-Rose no irá. Debe hacer deberes.

-¡Pero Rose! Es Viernes!- ¡Que ya se!

-Ya quedé en ayudarla…

-¿Y antes de que llegaras tú quien lo hacia?

-No lo se. Su madre imagino.- me encojo de hombros.

-Ahí está, que su madre la ayude para que tú salgas. Rose desde que conociste a esas niñas te has convertido en toda una ama de casa desesperada. ¿Donde quedó el sentido de la independencia que tanto defendías?

-Si, eras más divertida cuando no intervenías en la vida de las niñas.

-¿Cómo pretenden que no lo haga? ¡Vivo con ellas! eso es parte de vivir junto con Emmett, se supone que intentamos crear una familia.

-Pues si, pero tienes que dar a respetar tu espacio.

-tengo mi espacio

-¿Ah si? ¿Cuando fue la última vez que te tiraste a tu cama 5 minutos sin que te saltara encima una niña?

-Pues… pues no lo recuerdo pe…

-¿Ves? Eres una dejada.

-No soy una dejada.- les lanzo una mirada asesina a ambas que terminan rindiéndose y dejándome con mi dilema interno. ¡No soy una dejada! Si tengo mi espacio aun, mas reducido pero lo tengo y para reafirmarlo hoy me encerraré en mi cuarto a leer sin molestias.

-Hola niñas- las saludo. Están en la mesa de la cocina enfrascadas en un juego de mesa. Mi hombre cocina una pasta con gamberetti que huele delicioso.

-Hola Rose. ¿Juegas?- me pregunta Kate mientras le robo un beso a mi novio que me susurra que en 20 minutos cenamos.

-Tenemos que hacer tu tarea de Francés Kate.

-¿Ahora?- me hace un adorable puchero y sonrío.

-Luego de cenar. Ahora necesito tumbarme en mi cama sino quiero que me estallen los pies.- y porque necesito reafirmarle a todo el mundo que sigo siendo independiente.

Voy al cuarto, cierro la puerta, me tumbo en la cama, aparto todo de mis pensamientos y abro un libro. Leo una página y faltando 2 segundos para cumplirse 6 minutos que era el récord llaman a la puerta. Es Kate.

-¿qué haces?- se sube a la cama arrodillándose frente a mi.

-Leo- cierro el libro para mirar aquellos ojitos hermosos que han interrumpido mi momento de independencia.

-¿Por qué?

-Porque me gusta.

-No me lo creo. Será porque te aburres.

No es una pregunta cualquiera. A su edad Kate no entiende por qué se lee, no puede comprender que sea apetecible ni mucho menos enriquecedor y me mira como si yo fuera marciana.

-Porque esta escritora es buena y me gusta cómo cuenta las historias.

-Cuéntamela.

¿50 Sombras de Grey? claro Kate con gusto. Erase una vez un hombre tan dañado, obsesionado por el sexo y el Sado que se enamora perdidamente de una chica común y corriente, la seduce con sus encantos y su caliente manera de follar, la azota y le encanta dejarla dolorida para usarlo como una especie de terapia. ¡Absolutamente no!.

-Esss… Es que no es una historia que te vaya a gustar. ¿No estabas jugando al uno con Irina? -le digo para cambiar de tema y devolverla con su querida hermana para yo retomar mi interesante lectura sobre bolas de plata.

-Sí, pero es que Irina no me deja hacer espejo* en el juego y me aburro.

Oh.

-¿Y no te apetece jugar con tus muñecos? ¿O con el DS? ¿O te pongo un DVD?

-No. Quiero entender por qué lees.

Y ya lo he dicho, que son tres McCarty contra una Hale, la rara aquí soy yo.

Kate llama a su hermana y me lo intentan explicar entre las dos, casi con manzanas y deditos.

-Rose, mira- comienza Irina -tú eres una mujer más joven que mi mamá y mi mamá no lee a menos de que esté tomando el sol.

-Exacto- Continua Kate -deberías de estar por ahí, con tus amigas, no aquí.- valla ¿que el mundo entero se alcoholiza los viernes y soy la única que no lo hace?

-Pero como tus amigas no están en casa, ahora somos nosotras tus amigas. Entonces tenemos que encerrarnos en el baño, jugar con tus pinturas, maquillarnos y hablar de hombres.

-Nunca leer. –Termina Kate mientras las miro en blanco.

-¿Qué?

-¡La cena!

Salvada por la campana. Emmett nos llama para cenar y yo respiro. En cuanto se duerman, podré seguir leyendo y tener mi tiempo de independencia. En secreto, claro.


Cortito porque es Bendito =D

Gracias por sus Reviews y bienvenidos a l s nuev s lectot s!

Alana & Pau

BESOS!