¡Hola!
Primeramente, les debo una disculpa por tardar tanto en actualizar esta vez… Lo siento.
Ya está…
Ja, ja, ja, es broma, en verdad lo lamento, pero como explique hace unos días en la nueva actualización de "Y todo gracias a los zombis" (pequeña publicidad para mi otro fic, je, je) la semana pasada fue bastante ajetreada para mí, como super mamá y trabajadora que soy, las kermeses y festejos de estas fechas me dejaron con poco tiempo para escribir. Espero me comprendan, y no me busquen para asesinarme a sangre fría a la vuelta de la esquina.
En fin, debo aclarar también que este capitulo y los siguientes se desarrollan en un tiempo atrasado al del capítulo anterior… bueno al menos en cuanto a la historia de Ranma, como se dieron cuenta en el otro capítulo, en la vida de Ranma, Shampoo y Ryoga pasaron 6 meses, así que por lógica Inuyasha y Akane deben pasar por varias situaciones más hasta llegar a ese punto, ya que en la historia el tiempo corre paralelamente en ambas épocas. Agradezco de antemano su comprensión, ji, ji, ji.
Como de costumbre les agradezco con el corazón en la mano y una sonrisa de esas que ablandan los corazones, a todos los que siguen este fic y lo han puesto en favoritos. Gracias eternas a quienes me regalan sus reviews.
En verdad me alegra recibir todo tipo de comentarios, y son para mí lo que me impulsa a seguir escribiendo. ¡Los adoro!
Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Sin más por el momento, por favor disfruten.
Capítulo 10: Ojos azules.
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Japón- era feudal, 500 años en el pasado
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Comieron en silencio después de haber abierto sus corazones de aquella manera, Inuyasha se sentía primeramente muuuuy avergonzado y luego un idiota y un débil, maldecía su corazón humano por orillarlo a rebajarse así por una mujer. Akane por su lado se sentía totalmente confundida, no había dejado de amar a Ranma era cierto, pero lo que había comenzado a sentir por el chico perro estaba casi al mismo nivel, aun así se decía que ya no había caso, que no debía seguir pensando en Ranma y de ahora en adelante solo se concentraría en dos cosas, Inuyasha y los fragmentos de la perla…aunque el sueño de la criatura de humo le preocupaba bastante también, la voz profunda del chico que comía silencioso frente a ella la saco de sus cavilaciones.
Inuyasha llevaba varias horas rumiando la idea... definitivamente tendría que decírselo aunque eso no significaba que le agradara.
- Creo que hay algo que debo decirte…
- ¿Y qué es? – pregunto a su vez la muchacha con una linda sonrisa.
- Bueno tiene que ver con el hecho de ser… ya sabes mitad yokai… y es algo con la luna…
Un estruendo fuera de la cabaña detuvo su plática, se pusieron de pie al mismo tiempo, Inuyasha puso su mano sobre la empuñadura de Tessaiga y Akane se colgó el carcaj con flechas y tomo el arco, se miraron a los ojos en silencio, Akane buscando sentir tranquilidad, Inuyasha asegurándose de que ella estaba a su lado para poder protegerla. Salió primero el muchacho, desenvainando su espada que se transformó al instante, le siguió la joven colocando una flecha sagrada en el arco y tensándolo.
Ambos lo sintieron, un aura maligna que se acercaba a ellos dando estruendos y haciendo vibrar la tierra.
- Un fragmento de la perla, puedo sentirlo. – Dijo Akane seria y concentrada en el polvo que se levantaba entre los árboles frente a ellos.
Inuyasha solo asintió, él no podía identificar el fragmento, pero si sentía la poderosa aura maligna del ser que se acercaba.
Entre los árboles pudo distinguir humo, humo negro que serpenteaba como si fueran tentáculos, los mismos que había visto en su sueño/visión, un extraño sentimiento comenzó a recorrer su cuerpo. Ira, ese era el sentimiento, pero ¿por qué? Sentía que ya había vivido aquello, que ya había luchado antes con eso que se acercaba. Como en ocasiones anteriores sintió que no eran sus manos las que sostenían la flecha y el arco, y al mismo tiempo si eran suyas, sintió que su cuerpo ardía en llamas, pero no se quemaba. Se sintió poderosa.
Inuyasha pudo sentir la vigorosa aura de Akane, tanto que no pudo evitar girar su rostro para observarla, le infundía respeto ¿cómo una chica tan pequeña como ella, y con ese rostro de ángel podía emitir un aura tan poderosa y letal?
Se veía tan hermosa y fuerte, con sus cortos cabellos meciéndose por el delicado viento que producía su aura, esa mirada fiera y determinada de guerrera, su cuerpo tenso mientras apuntaba con su flecha a un punto en el bosque, la vio soltar el aire que retenía en sus pulmones y al mismo tiempo liberar una flecha que era envuelta en una aura morada, siguió la trayectoria de la flecha que impacto en un árbol a varios metros de distancia, el árbol exploto y el humo negro que estaba segundos antes rodeando el tronco se desintegro pero más y más tentáculos de humo aparecían reptando entre los árboles, no debía seguir perdiendo el tiempo, tenía que actuar, por muy poderosa que Akane fuera el había prometido protegerla y eso es lo que haría, porque ella era su compañera.
De entre los árboles salió un ser bastante pequeño, que gruñía mostrando unos diminutos colmillos, era como un lagarto, pero estaba erguido de pie sobre piernas humanoides, con bracitos tan delgados que parecían fideos y ojos saltones.
- ¡Entréguenme los fragmentos de la perla! - Grito con voz chillona, golpeando con su cola de lagarto el suelo.
Una enorme gota rodo por la nuca de los jóvenes.
- Feh ¿y quién me lo ordena, tú lagartija? – preguntó burlón.
El humo que estaba entre los árboles se concentro en un solo punto detrás del pequeño yokai, se acercó sobre el hombro de la criatura acercándose al oído, el pequeño lagarto comenzó a asentir con energía. El humo se dispersó y solo una siniestra y fuerte carcajada se escucho antes de que el humo se disolviera en su totalidad, dejando como única prueba de que estuvo ahí un pequeño fragmento de la perla de Shikon en el suelo junto a una de las patas de la criatura la cual se agacho y tomo el fragmento, y antes de que Akane lanzara otra flecha la criatura se la trago.
El ser comenzó a vibrar y a retorcerse mientras su cuerpo antes pequeño crecía y cambiaba, de parecer una lagartija subdesarrollada ahora era un autentico monstruo, grande y aterrador con unos colmillos gigantescos, sus brazos antes enclenques ahora parecían dos troncos gruesos y fibrosos.
- JA, JA, JA, Ahora miserable hibrido dime a quien le llamas lagartija, yo soy Kingurizâdo y cuando me entreguen los fragmentos de la perla, seré aún más poderoso.
Un latido en su cuerpo le aviso que su cuerpo comenzaba a transformarse.
- Mierda -dijo entre dientes Inuyasha.
- ¿Qué ocurre Inuyasha? – Pregunto preocupada Akane al ver como Inuyasha había dejado caer a Tessaiga que había vuelto a su tamaño original.
Inuyasha alzo su rostro al cielo, ¿Por qué demonios siempre les tocaba luchar contra enemigos al atardecer? Parecía una broma, maldijo nuevamente mientras un espasmo lo doblo hasta quedar con una rodilla apoyada en el suelo.
- Así me gusta hibrido que reconozcas tu lugar ¡arrodíllate ante mí!
- ksg ¡basura acaso crees que yo me arrodillaría ante ti! – Grito furioso Inuyasha lanzándose con las garras al frente – GARRAS DE ACERO.
Profusos chorros de sangre brotaron de las heridas que Inuyasha le provoco con su ataque a Kingurizâdo en el vientre, este gruño fuertemente sosteniéndose la barriga solo por unos segundos, luego se lanzo furioso contra Inuyasha quien tenía serios problemas para seguir el ritmo del ataque pues su cuerpo comenzaba a debilitarse, el sol había comenzado a ponerse y un cielo estrellado y sin luna se alzaba majestuoso ante ellos.
Akane observaba atónita como el cabello de Inuyasha cambiaba de tonalidad, de la plata lustrosa al negro azabache.
- ¡Vamos Akane no te quedes ahí parada como idiota y atácalo! – Grito desesperado Inuyasha.
Akane no necesito más definitivamente el bruto que le acaba de gritar era Inuyasha, algo le sucedía estaba clarísimo como el agua pero no era el momento de ponerse a pensar en aquello, tomo otra flecha y tenso el arco, la flecha salió disparada hacia el pecho de la criatura, pero antes de que impactara en el blanco, Kingurizâdo con un veloz movimiento de su cola desvió la flecha y de un manotazo con el revés de su garra lanzo por los aires a Inuyasha que se estrello con fuerza en una de las paredes de la choza.
Akane lanzo el arco y el carcaj, era hora de sacar a su mejor aliado de batalla, su mazo, corrió veloz hacia el monstruo, la furia que sentía al ver como había atacado a Inuyasha le infundía un valor inaudito. Antes de que la bestia se diera cuenta Akane alzaba su mazo entre sus dos manos arqueándolos detrás de su cabeza y de un fuerte movimiento estampo el mazo en la fibrosa cola del ser, un fuerte sonido de huesos rotos se escucho y un abundante chorro de sangre broto de la herida.
- ¡AHHHHHHHHHH! -Fue el grito de la bestia.
- Señorita Akane, señorita Akane lleve al amo Inuyasha dentro de la cabaña – Myoga decía con premura, pero Akane parecía no comprender lo que le decía, así que grito con todas sus fuerzas - ¡Ahora mismo!
La chica obedeció por fin mientras Kingurizâdo se tomaba la cola entre las manos gimoteando distraído, ella corrió con Myoga sobre su hombro ¿de dónde ha salido? – se preguntaba, lanzando fugaces miradas a la pulga en su hombro, llego a la cabaña y arrastro el cuerpo inerte del joven.
- ¿Y ahora que Myoga? A esa bestia no la detendrán estas frágiles paredes, cuando se recupere del golpe que le di estará aún más furioso y vendrá y nos aplastara aquí dentro. – Decía Akane desesperada.
- Clave a Tessaiga en la puerta, eso creara un campo de fuerza espiritual que evitara que la criatura entre.
Para su mala suerte Tessaiga seguía tirada fuera de la choza bastante cerca de la bestia y su arco también, pues en su exabrupto al ver a Inuyasha surcar los aires gracias al manotazo de la bestia, la domino la ira. Maldita sea.
Akane salió nuevamente, Kingurizâdo los buscaba frenético.
-Ahí estas, tú tienes los fragmentos de la perla muchacha ¡DAMELOS!
Y se lanzó a atacarla. Dio un zarpazo tan fuerte que dejo profundas zanjas en la tierra, la chica fue rápida y alcanzo a lanzarse al aire segundos antes de que las garras tocaran su piel.
Rayos debo alcanzar a Tessaiga antes de ese monstruo me ataque o si no, Myoga e Inuyasha correrán peligro. – Pensaba frenética pues la espada estaba justo debajo del yokai.
No hay forma tengo que atacarlo para que se mueva y así poder tomar la espada.
Cogió impulso y salto lo más alto que pudo girando en el aire y dando una fuerte patada en el costado de la bestia que por la inercia fue lanzada solo unos metros, pero fueron los suficientes.
Akane rodo por el suelo tomando a Tessaiga y corrió como alma que lleva el diablo, entro a la choza y cerro la puerta con fuerza clavando la espada en ella, sus manos temblaban cuando sintió una fuerte sacudida en la choza, se asomó por una pequeña ventana y observo como el lagarto demonio arremetía contra un campo de fuerza espiritual que rodeaba la cabaña, pero sin hacerle daño, solo causando unos cuantos estremecimientos.
- ¡Esta bien, escóndanse como las ratas que son, tarde o temprano tendrán que salir y cuando lo hagan los aplastare y les quitare los fragmentos! – Gritaba furioso el Yokai rodeando el campo de fuerza y dando arremetidas ocasionales en este.
Akane soltó el aire que retenía celosamente en sus pulmones, Inuyasha – pensó y rápida se giro buscándolo estaba aún inconsciente con un profuso sangrado brotando de su sien derecha, se acercó con cautela al joven que estaba recostado, lo observo con detenimiento, su cabello largo y negro, sus orejas de perro habían desaparecido, ahora tenía orejas humanas, no había garras ni en sus manos ni en sus pies, pero en esencia era el mismo solo que ¿humano? Se arrodillo a su lado y saco su kit de primeros auxilios de su mochila, doblo una manta y la puso bajo su cabeza a modo de almohada y con cuidado comenzó a limpiar la herida.
- Él amo Inuyasha al ser mitad yokai, pierde sus poderes demoniacos cuando hay luna nueva. – Dijo con seriedad la vieja pulga observando fijamente a la joven para ver su reacción.
Akane le escucho en silencio sin alzar el rostro, fijaba su mirada en Inuyasha. Terminada su labor, comenzó a acariciar con ternura el negro cabello. Demonios le recordaba tanto a Ranma. Se dio también cuenta de que era él con quien había soñado aquella primera noche de su viaje, era a él a quien había visto hacer el amor con Kikio, se le revolvieron las tripas, sacudió su cabeza no quería seguir pensando aquello. También analizando la situación era precisamente eso lo que él quería decirle antes de que la lagartija los atacara. Suspiro y acaricio el rostro de Inuyasha con la punta de los dedos.
No debes tener miedo, lo que sientes por él es inevitable, era tu destino conocerlo y amarlo como a ninguno.
Las palabras que le había dicho la sacerdotisa de su sueño llegaron a su mente repitiéndose como un eco.
Inuyasha era absolutamente hermoso, y le enfurecía saber que estaba inconsciente por el ataque de la estúpida bestia que seguía fuera gritando idioteces. Se sentía tan inútil.
Cuando estaba por levantarse por la ansiedad de no poder hacer nada la mano de Inuyasha la retuvo, y hablo somnoliento.
-No, no te alejes por favor… te necesito. – Dijo abriendo sus ojos… sus preciosos ojos azules.
Akane ahogo un grito de asombro al ver esos ojos, esos dos pozos azules que la veían con profundidad, frente a ella la cara de Ranma e Inuyasha se fundían en una misma.
- ¿Qué ocurre? – Pregunto él, haciendo el amago de sentarse – mierda… maldito cuerpo humano, tan inútil y débil.
Akane lo sostuvo de la espalda, sin quitarle la vista. Atónita.
- No te levantes, podrías tener una contusión.
- ¿Una contu que? – Pregunto a su vez tocándose la cabeza y cerrando los ojos con fuerza, se sentía mareado.
Una suave sonrisa curveo los labios de la joven – Una contusión Inuyasha, un golpe muy fuerte en la cabeza que podría inflamar o hacer sangrar a tu cerebro.
La cara de ¿wath? Que tenía Inuyasha no tenía precio era obvio que no tenía ni idea de lo que estaba hablando.
- Dejémoslo así, solo no te levantes aún…quieres. – Dijo suavemente, más relajada – Así que… cuando pensabas decirme de tus radicales cambios de look, debo decirte que te sienta el cabello negro y los ojos azules, pero prefiero el plateado y el dorado. – Dijo guiñándole un ojo, a lo que el muchacho respondió ruborizándose.
- Feh…pero que tonterías dices.
Comenzó a mirar a todas partes.
- Oye ¿y donde demonios quedo la lagartija crecida? y ¿Cómo llegue aquí?
- Bueno veras…
Akane le conto todo lo que había ocurrido varios minutos antes, con los gritos de fondo del Yokai.
- ¡Mierda! ¿Por qué precisamente hoy tenía que haber luna llena? -Se lamentaba renegando.
De pronto como si hubiera recordado algo se quedo callado y volteo a ver con seriedad y preocupación a Akane.
- ¿Estas bien? ¿No te hizo daño? – Pregunto tomándola del rostro y con la voz muy suave.
- No estoy bien – Contesto sonriente.
- Me alegra. – Dijo rodeándola con sus fuertes brazos y aspirando el olor de su cabello.
- Amo Inuyasha a mi también me alegra que ambos estén bien. – Dijo la pulga Myoga muy feliz.
- ¡PERO QUE DEMONIOS! – Grito espantado Inuyasha quien veloz se había separado de Akane y ahora estaba trepado como gato en una de las vigas del techo. - ¿En que maldito momento volviste tú? ¿No se suponía que tardarías más en regresar?
- A bueno pues vera amo es que me encontré a un viejo amigo que me llevo volando al templo de Yamadera y por eso pude volver antes. – Explico con tranquilidad la pulga.
- Como sea no vuelvas a sorprenderme de esa manera ¿¡quedo claro!? – Dijo estampando a la pobre pulga en el piso de una palmada.
Akane se sobaba distraídamente el hombro lastimado, gracias a Kami no había vuelto a abrirse la herida, pero si que le dolía, su mente divagaba por la serie de acontecimientos por los que habían pasado desde hace unos días, desde lo que se empezaba a cocinar entre ella e Inuyasha, su declaración, los sueños con la criatura de humo, la lagartija gritona que arremetía cada cuanto contra el campo de fuerza que los protegía en la cabaña y… el cambio físico de Inuyasha.
Que demonios estaba sumamente confundida y nerviosa por más que intentara aparentar tranquilidad, inconscientemente se mordió un labio.
Inuyasha la observaba desde hace varios minutos, como se pasaba la mano una y otra vez por la herida, y luego la serie de emociones que su rostro y sus expresivos ojos demostraban y por último la vio morderse el labio con tanta fuerza que temía que sangrara. Acaso ella se sentía… que mierda no tenía ni idea de que pasaba por la cabeza de la peliazul.
- ¿Es-está todo bien Akane? Este cambio solo durara hasta el amanecer, cuando vuelva a ser yo voy a destrozar a ese malnacido.
- ¿Eh?
- ¿Estas molesta porque no te lo dije antes?
- Claro que no… digo hubiera sido de mucha utilidad saber que esto sucedería… ya sabes, pero, no me molesta Inuyasha, solo me…me confunde. – Observo la mirada de confusión del chico, así que continúo hablando. – Mira lo que intento decir es que, cuando todo esto haya pasado, - dijo señalando hacia afuera a Kingurizâdo precisamente, quien arremetía furioso llamando cobarde a Inuyasha – te diré lo que pasa es… algo complicado.
Y si que lo era como demonios le diría que en su forma humana era casi la calca a color de su ex prometido, a quien por cierto seguía amando, y que bueno a él también lo amaba… Demonios que complicada se había vuelto su vida.
La noche seguía su curso, tan oscura y silenciosa a no ser por las vociferaciones de la lagartija crecida de fuera.
- Y esto, bueno como es, que sientes al ser bueno ¿eres completamente humano ahora, no es cierto?
Inuyasha quien hasta el momento había permanecido en silencio, sentado en una esquina de la cabaña, con los brazos cruzados dentro de su haori, giro su rostro hacía ella.
- Si, lo soy. – Fue su escueta respuesta.
Ups creo que toque una fibra sensible. – Pensó.
- Lo siento no quise ofenderte.
- No… yo… solo no me siento cómodo en esta piel, no se como explicarlo, mis capacidades se ven drásticamente reducidas, me siento… débil e inútil.
- Para los seres como mi amo, son muy complicadas y difíciles las noches como esta, en que se vuelven humanos, y además es sumamente peligroso, si algún enemigo descubriera la noche en que esto sucede los cazarían para asesinarlos. Es por eso por lo que el amo Inuyasha no se lo dice a nadie.
- Yo no había pensado en eso, así que ¿todos los hanyos cambian la misma noche, la noche de luna nueva?
- No el amo cambia en esta noche, porque desciende de los Inu Yokais quienes son regidos por la luna.
Inuyasha los ignoraba dignamente. O eso creía, porque con cada palabra que decían, sus facciones cambiaban, en realidad para él, lo que decía Myoga estaba siendo de verdadera utilidad, no sabía que se regía por la luna.
- ¿Por la luna?
- Si, por ejemplo, el amo podría sufrir más posibilidades de ser poseído por su lado demoniaco en una noche de luna llena, por el contrario de una noche como hoy de luna nueva en que su lado humano es el predominante. – Decía la pulga con sabiduría. – Gracias a Kami que el amo ahora posee a Tessaiga, ya que ella le ayuda a controlar su lado demoniaco, porque al ser un hanyo, el no puede controlarse en ese estado y podría terminar asesinándonos a todos. – Finalizo la pulga con una ligera tonalidad azul, de temor.
Akane recordó aquella noche donde casi, casi se acostaba con Inuyasha. Había luna llena, por eso las marcas en sus mejillas, y los ojos… la piel se le puso de gallina, ¿Inuyasha podría haberla matado?
- Yo jamás te haría daño. – Dijo aparentemente indiferente Inuyasha. Se dio cuenta de como ataba cabos en su mente. No quería que le temiera… ella no.
Akane alzo el rostro, con sorpresa, a veces hasta creía que ese atractivo muchacho que la observaba con ímpetu podía leer su mente. Una suave sonrisa se extendió por sus labios. Sostuvo la mirada de Inuyasha hasta que comenzó a sentir un agradable calor en su interior y en sus mejillas. ¡Que ojos!... tan azules… tan profundos… tan de él. Ya no le parecía que era Ranma a quien veía, él era Inuyasha pese a toda semejanza física. Él era quien prometió protegerla, quien le había abierto su corazón.
El sonido de cristales rompiéndose, rompió la escaza paz que tenían, se pusieron de pie con premura, y se asomaron por la ventanita, Kingurizâdo lo había conseguido, a base de cabezonería principalmente. Había roto la barrera espiritual de Tessaiga. Mierda - fue el pensamiento de los tres.
Grandes trozos que a simple vista parecían de un cristal tornasol, se desprendían cayendo y esfumándose al contacto con el suelo. El lagarto demonio, sonreía, agotado pues casi toda la noche la dedico a arremeter y vociferar amenazas. Siendo francos había sido bastante impulsivo. Se sentía solo un poquitín cansado.
- Mierda, aún faltan unos minutos para que amanezca.
- Tendremos que luchar hasta entonces.
Akane sostenía su mazo espiritual entre sus manos. Sería acaso su imaginación o ese mazo que la muchacha portaba era más grande.
Salió de la cabaña seguida por Inuyasha que se había enfundado nuevamente a Tessaiga, ansioso, y Myoga… Myoga se había esfumado.
- Pase lo que pase, no seas imprudente Akane.
- Oye, yo no soy imprudente. – Contesto ofendida, pero la sonrisa de medio lado de Inuyasha la descoloco.
Kingurizâdo arremetió contra ellos, dando fuertes golpes con su cola, a lo que nuestros protagonistas, esquivaban, media cabaña fue destruida en uno de los ataques del Yokai.
Akane lo analizo, sus ataques eran erráticos y sin ninguna técnica, era un idiota crecidito de más, con un buen golpe de la espada de Inuyasha usando su viento cortante o una flecha clavada justo en el corazón donde resplandecía el fragmento de la perla, lo destruirían.
- Inuyasha, veo el fragmento esta en su pecho, justo en el corazón. Grito Akane desde su posición.
El muchacho asintió, jadeando y corriendo, esquivando un zarpazo de la bestia. Un latido en su cuerpo lo hizo sonreír triunfal, pronto cambiaria su cuerpo y volvería a ser el de siempre. Su pequeño festejo mental fue interrumpido cuando fue arrojado varios metros contra un árbol, escucho sus costillas romperse. Demonios eso dolía, ansioso busco a Akane, al igual que él ella había volado por los aires aterrizando sobre el suelo levantando una polvareda, había intentado tomar su arco y aprovechando la ligera distracción de la chica el lagarto se abalanzo dando un poderoso golpe con su cola que la lanzo varios metros.
Se puso de pie furioso, esa lagartija vería de lo que era capaz. El sol comenzó a lanzar débiles rayos sobre las montañas, revelando el glorioso amanecer de un nuevo día, los cabellos de Inuyasha comenzaron a perder color volviéndose pálidos y brillantes, sus orejas erguidas sobre su cabeza se movieron con gracia, el fuego liquido de sus ojos resplandecía con orgullo, mientras su ladeada sonrisa mostraba el inicio de un afilado colmillo, trono sus dedos los cuales mostraban las cortantes garras que prometían dolor. Y hablando de dolor, sus costillas ya no dolían se soldaron en cuanto recupero su cuerpo de hanyo.
Se arrojo sin esperar más, desenvainando a Tessaiga y con voz potente grito:
- ¡VIENTO CORTANTE!
Las cuchillas de viento atravesaron cortando al yokai, grandes trozos de carne caían al suelo, chorros de sangre verdosa bañaron a Inuyasha, quien permanecía estoico, viendo morir a su enemigo.
- Feh, siempre lo dije era una basura.
La tos de Akane lo atrajo camino rápido y la sostuvo por la espalda, ella apretaba los labios formando una línea recta, y respiraba con un poco de dificultad.
- ¿Dónde te hirió? – Pregunto con preocupación, dándole un rápido vistazo de cuerpo completo, buscando heridas.
- Yo… estoy bien… solo me saco el aire. – Abrió los ojos y sonrió débilmente para él. Para tranquilizarlo. Parecido funcionar porque a Inuyasha se le ilumino el rostro y sonrió.
- Rápido señorita Akane donde esta el fragmento, la criatura se empieza a regenerar. – Grito espantado Myoga.
- Vaya ahora que el peligro ha sido eliminado si das la cara. Cobarde. – Decía filoso el Hanyo.
Myoga reía nerviosamente, mirando de un lado a otro, pensando en la mejor forma de huir sin ser aplastado.
- Tranquilo Inuyasha, Myoga tiene razón.
Se puso de pie con la ayuda del chico, y camino entre los restos de la criatura, tapándose la nariz. Apestaba.
- Ahí esta – dijo y se agacho a tomar el fragmento de entre un trozo sangrante – Aquí estas pequeño – dijo y al sostenerlo el color del fragmento se volvió rosado y brillante, siendo purificado. Y lo guardo en el saquito que colgaba de su cuello.
Después de aquella cruenta batalla, buscaron la mochila de Akane entre los restos de la cabaña, y se alejaron, sabían que los restos del Yokai atraería a fieras salvajes e incluso a otros demonios.
Cuando se alejaron algunos kilómetros, Akane bajo de la cálida espalda de Inuyasha. Estirándose.
- Ja, ja, ja, vaya Inuyasha estas hecho un asco… y apestas, ja, ja, ja. – Decía tapándose la nariz con sorna, mientras señalaba a Inuyasha quien estaba cubierto de sangre y más cosas asquerosas, su cabello estaba verdoso y enmarañado y su ropa…
- Feh, mira quien lo dice. – Dijo señalándola a su vez, también daba asco.
- Tendremos que bañarnos, busquemos un río o algo así. - Dijo comenzando a caminar.
Caminaron en dirección al río que Myoga había visto en su corto viaje. Al llegar Inuyasha entro sin más descubriendo su pecho y meneando con energía su haori y kosode en el río, para lavarlos.
Cuando hubo terminado arrojo sus ropas a la orilla y se sumergió por lo que parecieron interminables minutos en el agua, cuando emergió su cabello plateado estaba limpio. Salió del río dejando a una Akane completamente ruborizada parada en la orilla, que se lanzó al agua rápidamente. Se veía tan malditamente sexy con el agua escurriendo por su tonificado torso, y el cabello empapado pegado al rostro. Diablos me estoy convirtiendo en una pervertida - pensó acalorada.
Japón – Época actual.
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- ¡Maldito Ranma como te odio malnacido, cuando te encuentre te sacare la mierda a golpes!
El grito de guerra de Ryoga se escucho por todos los rincones de la tierra poniéndole la piel de gallina a más de uno, y lamentándose por ese Ranma al que le sacarían el relleno a punta de puñetazos.
Cuando Ryoga se entero de lo que había decidido Ranma no pudo más que sentir que por fin todas las cosas estaban, en su sitio, la alegría que lleno su corazón no se comparaba con ninguna bueno casi con ninguna solo era eclipsada por el recuerdo del bello rostro de la dueña de su corazón Akane, pero después todo se convirtió en una pesadilla, Akane no estaba por ninguna parte.
-Ryoga-kun no debes preocuparte, mi hermanita volverá cuando lo crea necesario, porque no descansas un poco y después si lo deseas puedes continuar con tu viaje. – Decía tan tranquila como de costumbre la hermana mayor de las Tendo.
- No…muchas gracias Kasumi, pero yo debo encontrar a Akane y si no logro encontrarla, entonces te juro que encontrare a Ranma y lo matare.
- Oh cielos, no es necesario que lo mates Ryoga-kun, con golpearlo hasta el cansancio y hacerlo suplicar por su vida es más que suficiente. – dijo Kasumi con una sonrisa que le helo la sangre al joven.
- C-claro Kasumi, ten por seguro que lo hare.
A pesar de haberse negado, Kasumi no acepto un no por respuesta así que después de descansar, comer y darse un baño, Ryoga por fin pudo salir del dojo Tendo.
Busco por alrededor de dos semanas, pues según sus cuentas Akane se había ido apenas tres días antes de que él llegara al dojo, así que ella no podía estar lejos, pero no encontró ni rastro de la dueña de su corazón, luego pensó si en su desesperación y por culpa de su corazón roto la muchacha no habría ido a buscar al idiota de Ranma a China.
Maldita fuera su suerte si así era.
Tres días después caminaba furioso y desanimado a la vez, su aura ardía de determinación buscando al ser causante de todas sus desgracias, a lo lejos pudo ver una aldea, por fin algo de suerte – pensó, cuando una conocida voz lo sorprendió.
- Hola chico cerdo, ¿qué hacer por aquí? ¿acaso buscar a airen de Shampoo? – Pregunto con retintín la chica gato.
Estaba en la Aldea Joketsuzoku.
Ryoga estaba de frente a Shampoo, la jovencita era bastante más baja que él, así que su mirada se dirigía hacia abajo, pero por desgracia, Shampoo vestía uno de sus ajustados, cortos y reveladores vestiditos chinos, así que lo primero que vio Ryoga fue el espectacular escote de la muchacha, quien sonrió de medio lado al ver el profuso sangrado nasal del joven que cayo desmayado a sus pies, ya sea por la perdida de sangre o por el cansancio.
No sabía porque le atendía de aquella manera, en realidad poco había convivido con el muchacho, e incluso en muy contadas ocasiones se habían dirigido la palabra, pero ahora que lo tenía frente a ella, desmallado por el agotamiento de su viaje, y mientras le limpiaba la frente con un paño húmedo pudo notar que el joven era en realidad muy apuesto, casi tanto como su querido airen, era alto, con un cuerpo esculpido y estilizado, su rostro era de rasgos fuertes, masculinos con una fuerte quijada y gruesas cejas negras, una nariz recta y grandes ojos, labios pequeños pero carnosos y pómulos altos, cabello negro como la noche…en definitiva muy atractivo.
Shampoo se abofeteo mentalmente y se levantó de la cama como si le quemara estar al lado de Ryoga, ¿que pasarme? yo solo estar interesada en airen, no poder ver otro de esta manera… aunque… si airen no darse cuenta, quizá yo poder divertirme con el chico cerdo, - pensó con una sonrisa ladina y un sonrojo bastante notorio.
Ryoga despertó sintiéndose fresco y descansado.
- Vaya muchacho pensé que no despertarías nunca – dijo la anciana Cologne, sentada en lo alto de su báculo, observándolo fijamente.
- ¿Eh? – Ryoga se rasco la cabeza en claro signo de no saber que estaba pasando.
- ¿Acaso se te frieron las neuronas de tanto estar al sol? Vaya con estos jóvenes de hoy en día no aguantan nada, - suspiro sonoramente y luego de aclararse la garganta volvió a hablar – mi nieta te encontró desmayado a la estrada de la aldea, supongo que has venido a retar al yerno, pero lamento informarte que él no está aquí, salió hace más de tres semanas a entrenar a las montañas. – Finalizo con aburrimiento dándose la vuelta.
-Shampoo prepara algo para que este muchacho coma y luego que se marche no hay nada que tenga que hacer por aquí.
-Por supuesto abuela, yo hacerlo.
La anciana había estado observando como su nieta veía al joven visitante y no le agrado para nada, tenía que alejar al joven lo antes posible antes de que la tonta de su nieta hiciera algo estúpido, como lo hizo una vez con el tonto de Mousse y por el cual casi se rompe el compromiso con Ranma, menos mal que nadie más que ella se dio cuenta de lo que había ocurrido, pero deshacerse del cegatón le costo varios dolores de cabeza.
Cuando la anciana salió Shampoo se acerco con su paso felino a Ryoga agachándose frente a él, que aun estaba sentado sobre la cama que era de Ranma, la muchacha sonrió, había tenido el efecto deseado, Ryoga no apartaba la mirada de su escote, estaba tan sonrojado y nervioso que no atinaba a decir nada coherente.
El rostro de Akane apareció de pronto en su mente con aquella sonrisa que le hacia latir el corazón con mayor intensidad, sacudió la cabeza, frente a el Shampoo le veía con diversión.
- ¿Akane no ha venido? – pregunto sorprendiendo a la china.
- Que decir, que Akane venir a buscar a airen, si ser así yo retarla a duelo y ella perder. – dijo molesta.
- No lo sé, yo supuse que sí. Pero si no ha venido entonces quizá es solo que no quiere ver a nadie – pensó – tengo que irme Shampoo gracias por la ayuda. – dijo poniéndose de pie y tomando su mochila de viaje.
Salió de la habitación, ella lo miro marcharse un poco decepcionada pues sus planes de diversión ya no podrían ser. Ryoga estaba cansado de dar vueltas sin sentido por más de media hora por toda la casa.
Shampoo lo veía con cara de fastidio, cruzada de brazos y moviendo un pie constantemente, exasperada lo tomo de un brazo y lo jalo hasta la puerta y de una patada lo saco de su casa y cerro la puerta dando un portazo.
- Y yo que pensar que poder divertir con ese tonto. Definitivamente estar desesperada, ¿Cuándo volver airen? Yo extrañarte.
Después de caminar por lo que le parecieron días (solo habían sido un par de horas) Ryoga logro salir de la aldea amazona y se adentro a un bosque, camino un poco más y llego a un claro, se quito la mochila de la espalda y comenzó a preparar un campamento, si Ranma fue a entrenar pronto regresara y será mejor que no me aleje, así cuando lo encuentre nuevamente lo destruiré por lastimar a Akane de esa manera tan cruel…maldito afeminado.- pensaba molesto mientras encendía una fogata.
Continuara…
Hasta aquí lo dejamos el día de hoy como verán, así es como comenzara la historia del pervertido Ryoga y la ninfómana de Shampoo, ja, ja, ja, perdón no pude evitarlo.
De Ryoga y Shampoo.
Espero les haya gustado, espero ansiosa sus comentarios y preguntas sobre este capítulo.
Gracias por sus reviews a:
Elena Bronte: Te contestare por partes primero, que bueno que te agrado el capítulo y que como tu dices por fin esta cuajando, ja, ja, ja, segundo, Inu y Akanita son shenshualones que se podía esperar en este limoncito picaron, XD. Tercero, Ranma sufrirá aún más… que te puedo decir me tiene molesta por tonto y fácil. Cuarto, Ranma en el manga es más bruto si es posible, dudo que se le llegara a decidir por alguna de las chicas y ya ni se diga declarársele a alguna, aunque todos sabemos que A QUIEN AMA ES A AKANE… y quinto, P-Chan siempreee ha sido un pervertido picaron, ja, ja, ja. Saludos y gracias por comentar siempre.
Dennis 97: ¡Hola! Gracias por comentar y no desesperes más que llego el nuevo cap. Saludos.
Nancyricoleon: Lo se pobrecito ya ha de tener unas lindas Blueberries, XD. Ja, ja, ja, tu lógica es maravillosa ¿por qué solo uno si puede quedarse con ambos? Ja, ja, ja. No me engañas se que quien quisiera con asías eso, eres tú picarona… ¿y quién no? Saludos.
Akanita87: Se que es doloroso… pero se sincera con este Ranma facilón, ¿apoco no da gusto que sufra un ratito?… no te daré spoilers, solo diré que continúes leyendo la historia y ya te enteraras, ji, ji, ji. Saludos.
Iselaglezcam: ¡Lo se que emoción! Al fin. Tenías razón sobre la razón de que Ryoga este en China. Eres una vidente, y si mujer ya no hagas más conjeturas… ja, ja, solo disfruta de la lectura, no te creas, conjetura todo lo que gustes y luego me lo dejas en un review que yo disfruto horrores leyéndolos. Gracias por tu comentario. Saludos.
Sakura son zukino: Hola, que te digo… ni yo misma lo se… es mentira si que se lo que ocurrirá, pero no lo diré ni bajo tortura. JA, JA, JA. Saludos.
Nancyrini: ¡Hola! Vaya que largo comentario, debo admitir que en ciertos puntos sentí como mi frágil corazoncito se resquebrajaba poco a poco, ja, ja, ja. Agradezco infinitamente tu sinceridad, y para nada te odio, es genial especular y ¡¿No me digas que tu también tienes poderes mentales y ves el futuro!? Que cosa, ja, ja, ja. Deja la impaciencia de lado y espero que te haya gustado el capítulo. Saludos.
Claudio: Solo tengo algo que decir y te lo digo con mi corazón palpitando de alegría… ¡De nada! Ja, ja, ja. A mí me ha pasado también, ya sabes eso de las noches cortas por culpa de algún fic… pero no creas que esto es venganza… bueno quizás un poco, je, je. Saludos.
Lapocho: ¡Hola! GRACIAS. Que linda eres. Saludos.
Sin más por el momento me despido y nos leemos a la próxima.
