Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 10

Kyoko esperó pacientemente junto a la puerta a que Ren aparcara, cuando este salió y cerró la puerta, giraron alrededor de la casa. En la parte trasera, la que se veía por las puertas del comedor, había una terracita de madera con una mesa y sillas del mismo material, además de unas cuantas tumbonas con preciosos cojines. Todo ello mirando hacia el mar. Alejándose un poco comprobaron que estaban sobre un pequeño acantilado, y que bajando por el camino había una pequeña cala de arena fina. Al terminar de dar la vuelta a la casa pudieron escuchar el agua de alguna clase de arroyo.

—Vayamos a ver Tsuruga-san! Parece un riachuelo! — Pidió emocionada.

—Jajaja, es un poco tarde Kyoko, la señora tenía razón, pronto no se verá nada, mejor lo dejamos para mañana, ¿vale? —Le mataba decirle a algo que no, y más cuando lo miraba con esa carita. "Como cuando era pequeña".

—Está bien…, pero… ¿lo promete? —

—Te lo juro— Dijo firmemente mientras llevaba su mano abierta al pecho y se inclinaba ligeramente.

Ya dentro de la casa, encontraron en la nevera una deliciosa y ligera cena, cortesía de la encantadora dueña. Decidieron darse un baño y ponerse cómodos antes de cenar.

Ren insistió en que Kyoko fuera primero, por lo que estaba poniendo la mesa, en la barra que separaba la cocina del comedor, cuando Kyoko apareció envuelta en un esponjoso albornoz blanco, que le quedaba bastante grande. Tenía las mejillas encendidas y miraba hacia el suelo.

—Perdone Tsuruga-san, pero hay algo que se nos ha olvidado…— Miraba sus pies, muy nerviosa.

—Ah sí? ¿El que Mogami-san? —Preguntó sinceramente. "Yo creo que tenemos de todo".

—Esto…, vera…, no trajimos pijamas. —"Que vergüenza, no puedo dormir como cuando era Setsu". *Bueno, pero dormirán en distintas habitaciones, no?* "Sí, pero no voy a cenar en ropa interior! Ni dormir ya que estamos."

—Tienes razón— *Podías haber comprado algún camisón sexy* "Estas loco! ¿Sabes con lo que tendré que lidiar cuando vea la ropa interior que añadió la dependienta?". —Lo siento, no pensé en eso la verdad. —

—No se disculpe, no es culpa de nadie, sólo es que no nos percatamos. — Levantó la cabeza.

—Bueno, entre mi ropa hay varias camisetas que podría usar, te quedarán tan grandes que parecerá un camisón. — Cerró los ojos esperando una rotunda negación.

—Ah…, sí, supongo que eso podría servir. —Contesto acalorada.

—También te dejaré algunos calcetines, así los pies no se te quedarán fríos, ¿te parece? —

—Muchas gracias, pero… ¿Qué te pondrás tú cuando te bañes? — "Claramente sus camisetas no le quedaran tan largas como a mi" — Dijo mientras se imaginaba como le cubrirían, poniéndose fuertemente colorada al imaginarlo en bóxer y camiseta.

—Ah…, no te preocupes…—"¿En qué estás pensando Kyoko, tu cara parece a punto de la ebullición?" — Creo que compre un par de pantalones deportivos y alguna camiseta interior. Si te parece bien, claro. —

—Oh, sí eso parece adecuado…— No pudo evitar cierto tono de decepción. "Kyoko, te estás convirtiendo en una pervertida!".

—Déjame traerte lo que te he dicho.—Subió a por las prendas en tiempo record, tener a Kyoko en albornoz no era bueno para su autocontrol. —Ten, póntelos, ahora me bañaré para que podamos cenar. — Volvió a subir y se encerró en el baño.

Kyoko subió a su habitación y oyó el ruido de la ducha. "Vaya, ¿no se está bañando? Yo disfruté muchísimo de esa inmensa bañera, pude hacer largos en ella." Se metió en su cuarto para cambiarse y terminar de secarse el pelo.

Mientras tanto en el baño, Ren se estaba duchando con agua fría, verla en albornoz e imaginársela con su ropa lo había impulsado a rechazar el baño. "Por Dios Ren, contrólate un poquito…" Se lamentaba. Se aseo bastante rápido y tras secarse bien, envolvió su cintura con una toalla y se encerró en su habitación.

Cinco minutos después, dos puertas fueron abiertas a la vez, encontrándose ambos frente a frente.

"¿Cómo puede verse un hombre tan perfecto con una camiseta interior y un fino pantalón deportivo?". Kyoko pasaba su mirada de arriba abajo, "que fuertes son sus brazos…"

*Se han fijado en esa tableta de chocolate que se marca bajo esa camiseta!* Decían sus hadas mientras les salían corazoncitos de los ojos. *Y esos pantalones caídos…*.

Kyoko siguió bajando la vista hasta sus pies, sus pensamientos pasaron de la admiración a un absoluto sentimiento de inferioridad. "¿Es que ni siquiera puede tener los pies feos?¿Por qué me he tenido que enamorar de un ser tan sumamente perfecto?"

*Ama, él no es perfecto, nadie lo es!*

"Sí lo es, y yo una tonta, podría llegar a alcanzarle actuando, si se diera algún tipo de milagro, pero nunca jamás le alcanzaré en lo demás. En fin…, (suspiró), pero aun así…, verlo es un autentico privilegio" . Finalmente los colores subieron a sus mejillas.

Mientras Kyoko lo miraba, Ren estaba manteniendo su propio debate interno. El no miraba de arriba abajo, no era capaz, había absorbido la imagen completa de Kyoko a primera vista y se había quedado grabada en su retina, simplemente estaba ahí embobado.

*Vale… Retiro lo del camisón sexy!* "Ufff, esto va a ser un infierno. ¿Sabes cuantas películas he visto, o hecho, en las que el hombre disfruta al ver a su mujer ponerse sus prendas?" *Jajajaja, ¿las mismas que yo?* "Pues hasta ahora no había logrado comprender ese sentimiento para nada. Es una mezcla de sentimientos…, ternura, orgullo, posesión…" Al ver los colores de Kyoko volvió al presente.

—Lo siento Mogami-san, pero tengo que decírtelo, te ves muy linda así vestida. —

—Gracias Tsuruga-san, a mí me parece que estoy graciosa, soy realmente mucho más pequeña que usted, parezco una niña a la que le han comprado la ropa muchas tallas grandes para que le valga más tiempo, jajaja. — Sonrió.

"Pues a mí no me pareces una niña pequeña en absoluto Kyoko, créeme". —¿Tú crees? — No pudo evitar que se le escapara un poco del emperador de la noche, pero rectifico enseguida. —Y los calcetines, ¿te protegen los pies? —

—Oh sí, son realmente calentitos y muy mullidos, lo único que les he tenido que dar unas cuantas vueltas. — Dijo mientras levantaba ligeramente sus pies para dejarle ver los calcetines remangados.

*Esas piernas son una verdadera obra de arte* "Lo sé, nunca entenderé por qué Kyoko no puede ver la hermosa mujer en la que se está convirtiendo" *Por ese engendro de Satanás, él tiene la culpa de todo* "Tranquilidad, disfrutemos de esto" *Vale, pero algún día…* "Sí, algún día…!". Se sonrieron mutuamente en su cabeza.

—¿Tienes hambre Mogami-san? Bajemos a devorar esa increíble cena, ¿te parece? —

Kyoko simplemente sonrió, asintió con la cabeza y comenzó a bajar las escaleras seguida por Ren.

Una vez en la cocina, y dado que Ren ya había puesto la mesa, fue Kyoko quien se encargó calentar la cena.

—Sabes Mogami-san, creo que he visto una pequeña bodega en el garaje, me apetece tomar un poco de vino, enseguida vuelvo. —

Kyoko sirvió la comida en los platos, ensalada, un poco de sushi y el salteado de carne que había calentado, estaba introduciendo los recipientes en el lavavajillas cuando Ren regresó con una botella.

Ren estaba sacando una copa, cuando sintió un tímido roce en su brazo. Se giró y vio a la dulce Kyoko mirándole seriamente aunque algo ruborizada.

—Tsuruga-san, ya sé que soy un poco joven pero…, ¿podría probar un poquito? Sólo un sorbo, no es que quiera emborracharme ni nada.. — Comentó intentando mostrarse segura de sí misma como lo harían sus personajes, pero no lo logró del todo.

—Bueno…, supongo que un poquito…, no debería ser problema— *Tío, tenemos que aprender a decirle que no!* " Ya lo sé, sólo nos faltaba emborracharla para demostrar al mundo que somos unos auténticos desgraciados". *No te pases…, sólo sírvele un poquito y ya está*.

Ren se decidió, agarro dos copas, las llevo hasta la barra y sirvió una copa para él y mucho menos de la mitad para Kyoko. —Ten Kyoko. — Le tendió la copa, que Kyoko cogió un poco temblorosa. —Tranquila, es solo un poquito, escogí vino blanco por el tipo de cena , a ver si te gusta,

Kyoko observaba la copa, no parecía mucha cantidad y olía muy bien. Se llevo la copa a los labios y dio un pequeño sorbo. Una enorme sonrisa apareció en sus labios. —Oh, está muy bueno, y es muy suave…, pensé que el vino sabría más fuerte. —

—Me alegra que te guste, el vino blanco es por general más suave que el tinto. — Le explicó dulcemente. —Bueno…, pues ya que estamos…, brindemos por nuestras "citas de amigos" — Chocó su copa con la de Kyoko y ambos sonrieron.

Una vez terminada la cena, mientras Ren recogía la mesa, Kyoko lo cargaba todo en el lavavajillas.

—La cena estaba realmente deliciosa, esta mujer cocina muy bien, no llega a tanto como tú, pero es buena — No pudo evitar sonreír, ante el respingo que dio Kyoko al escucharle.

—Jajaja, no soy tan buena Tsuruga-san…, sí la cena estaba muy buena y el vino también. — Se giró bruscamente para mirarle a los ojos. —¿Cree que también podré probar el tinto?

—Bueno…, ya veremos… — Ante los morritos de Kyoko no puedo evitar soltar una carcajada. —Jajajaja, si te portas bien…, quizá mañana te deje probarlo. — Dijo sonriente.

—¡Genial! — Gritó Kyoko mientras daba pequeños saltitos acompañados de suaves palmadas.

—Bueno…, supongo que estarás cansada… — Después de pasar todo el día juntos, se le hacía muy duro separarse de ella, aunque sólo fuera para dormir en la habitación de enfrente.

—Pues estoy físicamente cansada, pero la verdad es que no tengo mucho sueño… — Tampoco le hacía muy feliz la idea de separarse.

—Podríamos ver algo en la tv, la chimenea está encendida, así que no cajeras frío — "¿Será que ella tampoco quiere separarse…?" *Soñar es gratis*

—Sí, veamos alguna cosa. — Se dirigió hacia el enorme sofá, se sentó y subió sus piernas dobladas apoyando la barbilla en sus rodillas y sujetándoselas con los brazos.

Ren cogió el mando, una manta del respaldo del sofá y se sentó a su lado. —Toma Mogami-san… —Le tendió la manta. — Para tus piernas. —

Comenzó a hacer zapping buscando algo interesante. Cuando sintió que Kyoko cambiaba de postura. Había doblado las rodillas hacia el lado contrario en el que él estaba, para poder taparlos a los dos con la manta, quedando ahora ligeramente inclinada hacia él apoyada sobre un brazo. Se notaba que hacia un poco de fuerza para no vencer contra él.

"Esa postura no puede ser muy cómoda" *Ooohhh…, pero lo será cuando ese brazo ceda ante el peso, jejeje*


Continuará…

Gracias sois las mejores.